Publicado por OMPRESS
* El Papa recuerda a los obispos de Uganda que son los primeros evangelizadores de su país
* Conferencia del director nacional de las OMP: "Misión y caridad en el contexto de la crisis global"
* Celebración del Día del Misionero Extremeño
* Entrevista con los misioneros malagueños en Caicara, Venezuela
El Papa recuerda a los obispos de Uganda que son los primeros evangelizadores de su país
OMPRESS-ROMA (8-03-10) El Santo Padre recibió el viernes en audiencia a los obispos de la Conferencia Episcopal de Uganda, al final de su visita ad limina. Tras los saludos, el Papa recordó a quienes se han visto afectados por las recientes inundaciones en la región de Bududa ofreciendo sus plegarias “para que conceda el descanso eterno a las almas de los difuntos, y dé fortaleza y esperanza a todos los que están sufriendo las consecuencias de este trágico suceso”.
Recordando la reciente celebración de la Segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, el Pontífice se refirió al llamamiento a redoblar los esfuerzos al servicio de una evangelización más profunda en este continente. También Benedicto XVI los exhortó a ayudar a los sacerdotes, así como a los fieles laicos, a resistir a la seducción de una cultura materialista del individualismo, que “ha echado raíces en muchos países”.
Después de alentarlos a proseguir con la convocatoria de una paz duradera basada en la justicia, la generosidad hacia los necesitados y un espíritu de diálogo y reconciliación, el Papa manifestó su complacencia por la consolación espiritual que las personas suelen encontrar en las formas populares de la evangelización, tal como es el caso de la peregrinación organizada por el Santuario de los Mártires de Uganda en Namugongo, donde la presencia activa de la pastoral de los obispos y de numerosos sacerdotes guían la piedad de los peregrinos hacia la renovación, como individuos y comunidades.
También les ha pedido el Pontífice a los obispos ugandeses que sigan guiando a quienes con corazón generoso ayudan a los desplazados y a los huérfanos de las zonas asoladas por la guerra; que alienten a los que cuidan a las personas afectadas por la pobreza, el sida y otras enfermedades, enseñándoles a ver en aquellos a quienes sirven, el rostro sufriente de Jesús. Además, el Papa se ha referido a los programas de educación en las parroquias, escuelas y asociaciones, así como a las intervenciones de estos mismos obispos sobre temas de interés común que representan la difusión de una cultura más sólida por parte de los católicos.
El Santo Padre recordó que “los obispos -como primeros agentes de la evangelización- están llamados a dar un testimonio claro de la solidaridad práctica que nace de la comunión en Cristo. Al mismo tiempo, todas las comunidades tienen el deber de luchar por la autosuficiencia”. Hizo también hincapié en la importancia de que “las personas desarrollen un sentido de responsabilidad hacia sí mismos, su comunidad y su Iglesia, con un espíritu católico de sensibilidad a las necesidades de la Iglesia universal”. Concluyó haciendo referencia al Año Sacerdotal, “enseñadles con vuestro ejemplo la belleza de esta forma de vida, de la paternidad y la maternidad espiritual con la que pueden enriquecer y profundizar el amor de los fieles por el Creador y Dador de todos los dones”.
Conferencia del director nacional de las OMP: “Misión y caridad en el contexto de la crisis global”
OMPRESS-MADRID (8-03-10) Mons. Francisco Pérez González, arzobispo de Pamplona-Tudela y director nacional de las Obras Misionales Pontificias, pronunció este sábado, en el aula de la Fundación Pablo VI de Madrid, la conferencia “Misión y caridad en el Magisterio de la Iglesia en el contexto de la crisis global”.
El motivo de la conferencia fue la conmemoración del 350 aniversario de la muerte de San Vicente de Paúl y de Santa Luisa de Marillac, fundadores de los padres paúles y las hijas de la caridad, muertos ambos en 1660.
Mons. Francisco Pérez recordó que la Iglesia “tiene como misión dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo”, y las tareas de esta misión: anunciar a Jesucristo y su Evangelio, implantar la Iglesia; y la promoción humana como encarnación de los valores evangélicos.
Ante los nuevos rostros de la pobreza, como la situación de los inmigrantes, los jóvenes que han perdido su empleo y las personas mayores con pensiones muy bajas y solas, recordó que es obligación del cristiano actuar. Puesto que “Dios ha ejercido un papel liberador en cada uno de nosotros, qué menos que ejercer un papel liberador hacia nuestros hermanos”. La crisis, una crisis de valores, ha de agudizar si cabe dicho papel liberador, afirmó el prelado.
En la conferencia, a la que asistieron unas 600 personas, estuvo presente el superior general de los padres paúles, el padre Gregory Gay.
Celebración del Día del Misionero Extremeño
OMPRESS-BADAJOZ (8-03-10) Más de 400 personas de las tres diócesis de la Provincia Eclesiástica de Extremadura, participaron ayer en Ribera del Fresno en el Día del Misionero Extremeño. A pesar de la lluvia y cambiando el "escenario" desde el Pocito de San Juan Macías, a la Ermita del Santísimo Cristo de las Misericordias, dio comienzo la Jornada con la invitación a un café y dulces típicos del pueblo, para pasar a una oración que preparara a vivir con intensidad el día; después un Vía Crucis comentado por misioneros y misioneras de esta tierra, y con una gran asamblea que intentaba reflexionar sobre la importancia de la misión ad gentes hoy desde estas comunidades, se llegó a la comida, compartida entre todos, en los soportales de la ermita. Por la tarde, presidida por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, Mons. Santiago García Aracil, tuvo lugar la Eucaristía de acción de gracias por los misioneros extremeños, con la que concluyó la intensa, alegre y fraterna Jornada del Día del Misionero Extremeño en Ribera del Fresno.
Entrevista con los misioneros malagueños en Caicara, Venezuela
OMPRESS-MÁLAGA (8-03-10) Ayer domingo se celebró en la diócesis de Málaga la Jornada de la Misión Diocesana, con el lema “Málaga, fiel a la vocación misionera". Ana María Medina ha entrevistado a los sacerdotes diocesanos de Málaga, misioneros en la misión diocesana de Caicara del Orinoco, Amalio Horrillo, Manuel Lozano y Juan de Jesús Báez.
-¿Cuántos conformáis hoy la Misión diocesana de Caicara?
La conformamos todos los que vivimos la fe católica en el extenso territorio del Municipio Cedeño, laicos criollos e indígenas de diferentes etnias, religiosas de tres congregaciones y tres sacerdotes de la diócesis de Málaga: Manuel Lozano Pino, Juan de Jesús Báez Torres, Amalio Horrillo Coronil.
-¿Cómo es el pueblo caicareño y cuál es la realidad actual del país y la región?
Es una población mayoritariamente joven; de carácter alegre, muy sociales, cariñosos, acogedores, hospitalarios; profundamente religiosos, que viven su fe con un marcado sincretismo religioso y hasta mágico diríamos. Es un territorio donde avanzan las sectas a pasos agigantados y de manera agresiva como en la mayoría de los pueblos latinoamericanos, sobre todo, donde hay poca presencia católica. Aquí la Iglesia Católica mantiene sólo tres sacerdotes, y venimos de fuera, en un territorio de 45.000 km.2, las sectas protestantes y las hay de todos los colores y talantes, son dirigidas por cientos de pastores en nuestro municipio. Es una región netamente de Misión, aún hay muchas personas y pueblos que no conocen a Jesucristo y están sin bautizar y los que lo están hay que evangelizarlos de nuevo con ardor, y con métodos y expresiones acordes a su idiosincrasia, como nos decía Juan Pablo II, también hay que catequizarlos adecuadamente, ya que suelen estar bombardeados con muchas ofertas religiosas de diferentes confesiones, mezcladas con espiritualidades y ciertos cultos mágicos, supersticiones y brujerías. Sin embargo, son gentes que están muy abiertas al evangelio, y por lo general, son muy respetuosas con la Iglesia, sus ministros y sus instituciones, que tienen gran credibilidad. En su gran mayoría practican una religiosidad popular sincera y sin grandes boatos y alaracas. Contamos en nuestra Iglesia con laicos muy comprometidos en las tres parroquias del territorio misionero a nuestro cargo, pues sin ellos no podríamos hacer nada.
Desde hace 11 años en el país hay un gobierno revolucionario, liderado por el presidente Hugo Chávez; él goza todavía de respaldo popular; muchos de los excluidos tienen sus esperanzas en él. Sin embargo, la realidad, es que después de estos años, los problemas políticos, sociales y económicos de los venezolanos no han mejorado, y el país está muy polarizado con graves consecuencias para la paz social. A la Iglesia, le preocupa, y así lo vienen manifestando valientemente los obispos desde hace tiempo, el tema de los derechos humanos, sobre todo el derecho a la vida, pues el principal problema del país es la inseguridad, y así lo han manifestado en todas sus cartas y documentos pastorales. Muchos analistas políticos ven que la democracia en este país está en peligro, así como las libertades, el Estado controla cada vez más los poderes y la sociedad cada vez es más dependiente. Se corre el peligro de que se implante la sociedad de único pensamiento y ya se levantan voces reclamando libertad de expresión. Existen presos políticos y sigue habiendo gran corrupción administrativa. Actualmente hay graves deficiencias en los servicios públicos, y restricciones en los servicios de electricidad y agua, motivados por la crisis, la falta de previsión y el fenómeno del Niño que genera sequía. Nuestra región también se ve afectada por todos estos problemas, claro, no tan agudizados como en los barrios marginales de las grandes ciudades.
-¿Cómo entendéis la Misión: es una ayuda humanitaria, una evangelización o un “vivir la fe con ellos?
Nosotros no entendemos que pueda haber una auténtica evangelización, sin una vivencia de fe compartida y celebrada con el pueblo a quién servimos, y quienes son en realidad, los que van marcando la pauta y el ritmo de su propio desarrollo espiritual y humano. Somos compañeros y hermanos en el camino de la fe y en el seguimiento de Jesucristo, enseñamos y aprendemos simultáneamente, y todos nos enriquecemos, gozando y sufriendo por ser fieles a la búsqueda de la voluntad de Dios. Y por eso mismo, tampoco entendemos que pueda haber auténtica evangelización, sin promoción y desarrollo humano, ya que ésta forma parte constitutiva de sus derechos como persona, y estaríamos privando a unos hermanos de que puedan vivir con dignidad, como verdaderos hijos de Dios. Toda esta idea está muy bien diseñada y aclarada en la gran encíclica misionera del Papa Juan Pablo II: Redemptoris Missio.
-¿Cómo vivís vuestra vocación sacerdotal en tierra de Misión? ¿Qué componente especial tiene la Misión en torno a la misión sacerdotal?
Ser sacerdote en cualquier parte del mundo es un privilegio y un don de Dios, pero vivirlo en tierras de misión, lo es aún más. Porque no olvidamos que según los documentos conciliares el sacerdote es ordenado para la Misión Universal: “Id por todo el mundo y anunciad el evangelio”, y esta idea es ratificada por la R.M. No podemos reducir “mundo” a mi mundo, a mi parroquia, a mi patria, a mi diócesis, a mi familia, a mis amigos, el sacerdote está llamado a ser católico, y a vivir de la fe, que siempre supone un llamado a salir de tu tierra, de tu patria, de tu parentela, para ir a una nueva tierra que el Señor nos mostrará… Y si respondemos y seguirnos los pasos del Señor, nunca nos vamos a arrepentir, vamos abrir los horizontes de nuestras vidas, descubriendo nuevos lugares, culturas, casas, hermanos, etc. como afirma el Señor en el evangelio hablando del ciento por uno.
El sacerdote en la Misión recobra el sentido de ir en búsqueda de la oveja perdida y no tanto de la que está en el redil, de hacerse samaritano para atender al hombre que está herido y maltratado… ¡Cómo cobra sentido nuestro ministerio cuando en un territorio tan extenso como la mitad de Andalucía sólo somos tres curas! ¡Cuántos cristianos serían negados del derecho a la Eucaristía, al Perdón, etc. al derecho a la Gracia y a la presencia de Jesús si la diócesis de Málaga no ayudara con sacerdotes! ¡Cuántos enfermos espirituales si no les proporcionamos la medicina de los Sacramentos que sólo puede proporcionar el sacerdote!
El sacerdote en la Misión se configura más con Jesucristo, porque se hace más pobre, menos dependiente y más obediente.
Un sacerdote mayor aquí se rejuvenece, porque ante las grandes necesidades se seguirá sintiendo útil y necesario; y un sacerdote joven en la misión vive grandes sensaciones, experiencias fuertes, a veces al borde del límite, pero se sentirán vivos y descubrirán la chispa de la vida que está en darse y entregarse a Jesús y su Reino; desde ahí tiene sentido el sacerdocio; pero la vida fácil, y comodona no llena a nadie, tampoco a los curas.
* Conferencia del director nacional de las OMP: "Misión y caridad en el contexto de la crisis global"
* Celebración del Día del Misionero Extremeño
* Entrevista con los misioneros malagueños en Caicara, Venezuela
El Papa recuerda a los obispos de Uganda que son los primeros evangelizadores de su país
OMPRESS-ROMA (8-03-10) El Santo Padre recibió el viernes en audiencia a los obispos de la Conferencia Episcopal de Uganda, al final de su visita ad limina. Tras los saludos, el Papa recordó a quienes se han visto afectados por las recientes inundaciones en la región de Bududa ofreciendo sus plegarias “para que conceda el descanso eterno a las almas de los difuntos, y dé fortaleza y esperanza a todos los que están sufriendo las consecuencias de este trágico suceso”.
Recordando la reciente celebración de la Segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, el Pontífice se refirió al llamamiento a redoblar los esfuerzos al servicio de una evangelización más profunda en este continente. También Benedicto XVI los exhortó a ayudar a los sacerdotes, así como a los fieles laicos, a resistir a la seducción de una cultura materialista del individualismo, que “ha echado raíces en muchos países”.
Después de alentarlos a proseguir con la convocatoria de una paz duradera basada en la justicia, la generosidad hacia los necesitados y un espíritu de diálogo y reconciliación, el Papa manifestó su complacencia por la consolación espiritual que las personas suelen encontrar en las formas populares de la evangelización, tal como es el caso de la peregrinación organizada por el Santuario de los Mártires de Uganda en Namugongo, donde la presencia activa de la pastoral de los obispos y de numerosos sacerdotes guían la piedad de los peregrinos hacia la renovación, como individuos y comunidades.
También les ha pedido el Pontífice a los obispos ugandeses que sigan guiando a quienes con corazón generoso ayudan a los desplazados y a los huérfanos de las zonas asoladas por la guerra; que alienten a los que cuidan a las personas afectadas por la pobreza, el sida y otras enfermedades, enseñándoles a ver en aquellos a quienes sirven, el rostro sufriente de Jesús. Además, el Papa se ha referido a los programas de educación en las parroquias, escuelas y asociaciones, así como a las intervenciones de estos mismos obispos sobre temas de interés común que representan la difusión de una cultura más sólida por parte de los católicos.
El Santo Padre recordó que “los obispos -como primeros agentes de la evangelización- están llamados a dar un testimonio claro de la solidaridad práctica que nace de la comunión en Cristo. Al mismo tiempo, todas las comunidades tienen el deber de luchar por la autosuficiencia”. Hizo también hincapié en la importancia de que “las personas desarrollen un sentido de responsabilidad hacia sí mismos, su comunidad y su Iglesia, con un espíritu católico de sensibilidad a las necesidades de la Iglesia universal”. Concluyó haciendo referencia al Año Sacerdotal, “enseñadles con vuestro ejemplo la belleza de esta forma de vida, de la paternidad y la maternidad espiritual con la que pueden enriquecer y profundizar el amor de los fieles por el Creador y Dador de todos los dones”.
Conferencia del director nacional de las OMP: “Misión y caridad en el contexto de la crisis global”
OMPRESS-MADRID (8-03-10) Mons. Francisco Pérez González, arzobispo de Pamplona-Tudela y director nacional de las Obras Misionales Pontificias, pronunció este sábado, en el aula de la Fundación Pablo VI de Madrid, la conferencia “Misión y caridad en el Magisterio de la Iglesia en el contexto de la crisis global”.
El motivo de la conferencia fue la conmemoración del 350 aniversario de la muerte de San Vicente de Paúl y de Santa Luisa de Marillac, fundadores de los padres paúles y las hijas de la caridad, muertos ambos en 1660.
Mons. Francisco Pérez recordó que la Iglesia “tiene como misión dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo”, y las tareas de esta misión: anunciar a Jesucristo y su Evangelio, implantar la Iglesia; y la promoción humana como encarnación de los valores evangélicos.
Ante los nuevos rostros de la pobreza, como la situación de los inmigrantes, los jóvenes que han perdido su empleo y las personas mayores con pensiones muy bajas y solas, recordó que es obligación del cristiano actuar. Puesto que “Dios ha ejercido un papel liberador en cada uno de nosotros, qué menos que ejercer un papel liberador hacia nuestros hermanos”. La crisis, una crisis de valores, ha de agudizar si cabe dicho papel liberador, afirmó el prelado.
En la conferencia, a la que asistieron unas 600 personas, estuvo presente el superior general de los padres paúles, el padre Gregory Gay.
Celebración del Día del Misionero Extremeño
OMPRESS-BADAJOZ (8-03-10) Más de 400 personas de las tres diócesis de la Provincia Eclesiástica de Extremadura, participaron ayer en Ribera del Fresno en el Día del Misionero Extremeño. A pesar de la lluvia y cambiando el "escenario" desde el Pocito de San Juan Macías, a la Ermita del Santísimo Cristo de las Misericordias, dio comienzo la Jornada con la invitación a un café y dulces típicos del pueblo, para pasar a una oración que preparara a vivir con intensidad el día; después un Vía Crucis comentado por misioneros y misioneras de esta tierra, y con una gran asamblea que intentaba reflexionar sobre la importancia de la misión ad gentes hoy desde estas comunidades, se llegó a la comida, compartida entre todos, en los soportales de la ermita. Por la tarde, presidida por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, Mons. Santiago García Aracil, tuvo lugar la Eucaristía de acción de gracias por los misioneros extremeños, con la que concluyó la intensa, alegre y fraterna Jornada del Día del Misionero Extremeño en Ribera del Fresno.
Entrevista con los misioneros malagueños en Caicara, Venezuela
OMPRESS-MÁLAGA (8-03-10) Ayer domingo se celebró en la diócesis de Málaga la Jornada de la Misión Diocesana, con el lema “Málaga, fiel a la vocación misionera". Ana María Medina ha entrevistado a los sacerdotes diocesanos de Málaga, misioneros en la misión diocesana de Caicara del Orinoco, Amalio Horrillo, Manuel Lozano y Juan de Jesús Báez.
-¿Cuántos conformáis hoy la Misión diocesana de Caicara?
La conformamos todos los que vivimos la fe católica en el extenso territorio del Municipio Cedeño, laicos criollos e indígenas de diferentes etnias, religiosas de tres congregaciones y tres sacerdotes de la diócesis de Málaga: Manuel Lozano Pino, Juan de Jesús Báez Torres, Amalio Horrillo Coronil.
-¿Cómo es el pueblo caicareño y cuál es la realidad actual del país y la región?
Es una población mayoritariamente joven; de carácter alegre, muy sociales, cariñosos, acogedores, hospitalarios; profundamente religiosos, que viven su fe con un marcado sincretismo religioso y hasta mágico diríamos. Es un territorio donde avanzan las sectas a pasos agigantados y de manera agresiva como en la mayoría de los pueblos latinoamericanos, sobre todo, donde hay poca presencia católica. Aquí la Iglesia Católica mantiene sólo tres sacerdotes, y venimos de fuera, en un territorio de 45.000 km.2, las sectas protestantes y las hay de todos los colores y talantes, son dirigidas por cientos de pastores en nuestro municipio. Es una región netamente de Misión, aún hay muchas personas y pueblos que no conocen a Jesucristo y están sin bautizar y los que lo están hay que evangelizarlos de nuevo con ardor, y con métodos y expresiones acordes a su idiosincrasia, como nos decía Juan Pablo II, también hay que catequizarlos adecuadamente, ya que suelen estar bombardeados con muchas ofertas religiosas de diferentes confesiones, mezcladas con espiritualidades y ciertos cultos mágicos, supersticiones y brujerías. Sin embargo, son gentes que están muy abiertas al evangelio, y por lo general, son muy respetuosas con la Iglesia, sus ministros y sus instituciones, que tienen gran credibilidad. En su gran mayoría practican una religiosidad popular sincera y sin grandes boatos y alaracas. Contamos en nuestra Iglesia con laicos muy comprometidos en las tres parroquias del territorio misionero a nuestro cargo, pues sin ellos no podríamos hacer nada.
Desde hace 11 años en el país hay un gobierno revolucionario, liderado por el presidente Hugo Chávez; él goza todavía de respaldo popular; muchos de los excluidos tienen sus esperanzas en él. Sin embargo, la realidad, es que después de estos años, los problemas políticos, sociales y económicos de los venezolanos no han mejorado, y el país está muy polarizado con graves consecuencias para la paz social. A la Iglesia, le preocupa, y así lo vienen manifestando valientemente los obispos desde hace tiempo, el tema de los derechos humanos, sobre todo el derecho a la vida, pues el principal problema del país es la inseguridad, y así lo han manifestado en todas sus cartas y documentos pastorales. Muchos analistas políticos ven que la democracia en este país está en peligro, así como las libertades, el Estado controla cada vez más los poderes y la sociedad cada vez es más dependiente. Se corre el peligro de que se implante la sociedad de único pensamiento y ya se levantan voces reclamando libertad de expresión. Existen presos políticos y sigue habiendo gran corrupción administrativa. Actualmente hay graves deficiencias en los servicios públicos, y restricciones en los servicios de electricidad y agua, motivados por la crisis, la falta de previsión y el fenómeno del Niño que genera sequía. Nuestra región también se ve afectada por todos estos problemas, claro, no tan agudizados como en los barrios marginales de las grandes ciudades.
-¿Cómo entendéis la Misión: es una ayuda humanitaria, una evangelización o un “vivir la fe con ellos?
Nosotros no entendemos que pueda haber una auténtica evangelización, sin una vivencia de fe compartida y celebrada con el pueblo a quién servimos, y quienes son en realidad, los que van marcando la pauta y el ritmo de su propio desarrollo espiritual y humano. Somos compañeros y hermanos en el camino de la fe y en el seguimiento de Jesucristo, enseñamos y aprendemos simultáneamente, y todos nos enriquecemos, gozando y sufriendo por ser fieles a la búsqueda de la voluntad de Dios. Y por eso mismo, tampoco entendemos que pueda haber auténtica evangelización, sin promoción y desarrollo humano, ya que ésta forma parte constitutiva de sus derechos como persona, y estaríamos privando a unos hermanos de que puedan vivir con dignidad, como verdaderos hijos de Dios. Toda esta idea está muy bien diseñada y aclarada en la gran encíclica misionera del Papa Juan Pablo II: Redemptoris Missio.
-¿Cómo vivís vuestra vocación sacerdotal en tierra de Misión? ¿Qué componente especial tiene la Misión en torno a la misión sacerdotal?
Ser sacerdote en cualquier parte del mundo es un privilegio y un don de Dios, pero vivirlo en tierras de misión, lo es aún más. Porque no olvidamos que según los documentos conciliares el sacerdote es ordenado para la Misión Universal: “Id por todo el mundo y anunciad el evangelio”, y esta idea es ratificada por la R.M. No podemos reducir “mundo” a mi mundo, a mi parroquia, a mi patria, a mi diócesis, a mi familia, a mis amigos, el sacerdote está llamado a ser católico, y a vivir de la fe, que siempre supone un llamado a salir de tu tierra, de tu patria, de tu parentela, para ir a una nueva tierra que el Señor nos mostrará… Y si respondemos y seguirnos los pasos del Señor, nunca nos vamos a arrepentir, vamos abrir los horizontes de nuestras vidas, descubriendo nuevos lugares, culturas, casas, hermanos, etc. como afirma el Señor en el evangelio hablando del ciento por uno.
El sacerdote en la Misión recobra el sentido de ir en búsqueda de la oveja perdida y no tanto de la que está en el redil, de hacerse samaritano para atender al hombre que está herido y maltratado… ¡Cómo cobra sentido nuestro ministerio cuando en un territorio tan extenso como la mitad de Andalucía sólo somos tres curas! ¡Cuántos cristianos serían negados del derecho a la Eucaristía, al Perdón, etc. al derecho a la Gracia y a la presencia de Jesús si la diócesis de Málaga no ayudara con sacerdotes! ¡Cuántos enfermos espirituales si no les proporcionamos la medicina de los Sacramentos que sólo puede proporcionar el sacerdote!
El sacerdote en la Misión se configura más con Jesucristo, porque se hace más pobre, menos dependiente y más obediente.
Un sacerdote mayor aquí se rejuvenece, porque ante las grandes necesidades se seguirá sintiendo útil y necesario; y un sacerdote joven en la misión vive grandes sensaciones, experiencias fuertes, a veces al borde del límite, pero se sentirán vivos y descubrirán la chispa de la vida que está en darse y entregarse a Jesús y su Reino; desde ahí tiene sentido el sacerdocio; pero la vida fácil, y comodona no llena a nadie, tampoco a los curas.








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