Por OMPRESS
* Compromiso de las Obras Misionales con las vocaciones en Burkina Faso
* Un misionero claretiano en las selvas del Darién
* Semana de animación misionera en Tarifa
* Burgos: Curso de formación para una experiencia misionera
Compromiso de las Obras Misionales con las vocaciones en Burkina Faso
OMPRESS-BURKINA FASO (3-03-10) Con una minoría cristiana de un millón y medio de católicos, que suman el 12% de la población, la Iglesia de Burkina Faso siempre ha recibido atención de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, cuyo carisma es ayudar a las vocaciones sacerdotales y religiosas en los países de misión. Esta ayuda se ha concretado este año en 152.775 dólares destinados a la manutención y formación de 268 seminaristas mayores de cuatro seminarios del país. Uno de estos seminarios, el de San Pedro y San Pablo de Ouagadougou ha recibido además otros 46.200 euros para la construcción de la biblioteca que será de gran ayuda para sus 102 seminaristas.
La Obra de San Pedro Apóstol no ha querido descuidar a los seminaristas menores de Burkina. La labor de los seminarios menores va más allá de su fin específico, ser un semillero de vocaciones sacerdotales. En África, normalmente aquellos laicos que pasaron por el seminario menor se vuelven catequistas y animadores comprometidos. La formación recibida en modo alguno cae en saco roto, independientemente de que los seminaristas menores lleguen al seminario mayor y, finalmente, alcancen el sacerdocio. De ahí la apuesta decidida de San Pedro Apóstol por apoyar a estos seminarios menores. Este año se han destinado 86.080 dólares a becas para 10 seminarios menores de Burkina que cuentan con 650 alumnos. Además, con 12.300 euros adicionales, se ha construido en el seminario menor de Koupela una cocina y unas instalaciones de agua extremadamente necesarias para los 89 seminaristas. Se trata de un ejemplo más del compromiso de las Obras Misionales Pontificias con África.
Un misionero claretiano en las selvas del Darién
OMPRESS-PANAMÁ (3-03-10) El padre Celestino Sainz, misionero claretiano en la zona de Agua Fría, en el Vicariato Apostólico de Darién, en Panamá, comparte sus inquietudes y también su alegría al comprobar algunos frutos de su proyecto que comenzó hace dos años con las Comunidades Eclesiales de Base.
Nació en Segovia, España, el 20 de mayo de 1945 y es misionero claretiano desde 1963 y sacerdote desde 1972. Este año cumple 38 años de misionero en América Latina, lo único que ha querido ser en la vida. “Mi ilusión al llegar al tercer mundo –cuenta el misionero- era trabajar en áreas difíciles por lo menos 40 años como los grandes misioneros, ya me estoy acercando, espero que Dios me de salud para lograr esta meta o pasarla. He tenido dificultades serias de todo tipo, pero como nos decían nuestras mayores: ‘cuando tengas tentaciones o peligros, agárrate al manto de la Virgen, que no falla’. Así lo puedo certificar. Termino comunicándoles un sueño: estoy construyendo el sexto centro pastoral de mi vida en Agua Fría. No tengo ninguna ONG que lo respalde, pero cuento con los amigos y solidarios de esta misión del Vicariato Apostólico de Darién, ustedes entre ellos. Este centro de cursillos es esencial en la formación de los ministerios que constituyen las bases de las CEBs.
He tenido el privilegio de nacer y crecer con las CEBs en el Vicariato apostólico de Darién, república de Panamá. Este comprendía, en aquellos tiempos de 1972, la provincia de Darién, la intendencia de San Blas y Colón. Dentro de esta última provincia, además de la capital, había tres grandes zonas: la Costa Arriba, la Costa Abajo-Lago y la Transistmica. La mayor parte de mi vida la pasé entre las CEBs de los 115 pueblos de la zona Costa Abajo-Lago. Las giras misioneras permanentes y prolongadas a través de los ríos, el mar, la selva y el lago eran sumamente arriesgadas y fatigosas, no aptas para timoratos ni endebles. Sé que significa pasar hambre, agotamiento y mal dormir en tablas encorvadas. Las Cebs nacieron en la pobreza e inseguridad de la gente y de los misioneros. En contraste, se podía contemplar la belleza de los crepúsculos y amaneceres sobre la jungla o el Caribe; son de tal calibre que, al recordarlos, quedo tan embelesado como entonces. Sin duda, una tierra dura y linda.
Después de la Costa Abajo donde misioné durante 27 años en sus distintas 5 subzonas. Mi destino al Darién me dolió como arrancar un árbol viejo. Logré superarme, pero nunca había sentido tan profundamente que era de carne y hueso. Después de un año en Metetí, aterricé en Agua Fría. Aquí llevo cuatro años, dos años con otro claretiano. A falta de un proyecto pastoral, en colaboración con los evangelizadores existentes, nos pusimos manos a la obra en el 2006. El título de dicho proyecto dice:’Creación, formación y seguimiento de las Comunidades Eclesiales de Base’, aprobado el 12 de enero de 2008 en la asamblea de la zona misionera de Agua Fría. En estos dos años vemos ya algunos frutos importantes de este plan pastoral. Nos va a costar más entre los indígenas, primero porque sólo son cinco de 30 comunidades y de dos etnias distintas (kunas y emberás), pero además está la barrera de la lengua.”
Semana de animación misionera en Tarifa
OMPRESS-TARIFA (3-03-10) Ayer comenzó en el arciprestazgo de Tarifa, y hasta el lunes 8 de marzo, una semana de animación misionera organizada por las Misiones Diocesanas de Cádiz-Ceuta. Tanto en las parroquias como en los centros escolares, así como en el diversos movimientos, cofradías y hermandades, pueden encontrarse con alguno de los misioneros que están a disposición de la animación misionera en este arciprestazgo. Dos misioneros del SCAM, Servicio Conjunto de Animación Misionera, un sacerdote espiritano y una hermana franciscana, han llegado a Tarifa para participar en esta semana de animación misionera y convivir con los sacerdotes del arciprestazgo que los han alojado en la casa sacerdotal de Tarifa.
Los misioneros visitarán también otros pueblos como Zahara de los Atunes, Tahivilla, Facinas, Bolonia, la Zarzuela, el Armarchal...
Burgos: Curso de formación para una experiencia misionera
OMPRESS-BURGOS (3-03-10) Caritas y la Delegación Diocesana de Misiones de Burgos promueven “Misión y Cooperación al cuadrado, igual a Experiencia”, una actividad de voluntariado misionero en países en desarrollo “para acercar personas, comunidades y vidas, de forma que crezcamos juntos en una conciencia de compromiso universal”. Las sesiones formativas comienzan hoy día 3 de marzo. Habrán otras sesiones el día 10 y 24 de marzo y el 14 y 21 de abril. Este proceso formativo va dirigido a todos aquellos jóvenes que quieran realizar una experiencia de un mes en verano un país en vías de desarrollo, “una experiencia de animación y voluntariado que eduque en la evangelización, cooperación, sensibilización, encuentro y compromiso.”
Según los organizadores, este programa de Cooperación Internacional al Desarrollo tiene como finalidad promover el ejercicio de la dimensión evangelizadora y caritativa universal de las comunidades cristianas de la diócesis de Burgos y la solidaridad de la ciudadanía en general.
La Delegación Diocesana de Misiones es el organismo diocesano que canaliza personas y proyectos a terceros países con objetivos pastorales, entre los cuales se comprenden la animación de la comunidad así como la animación de la caridad. “Si lo mejor que podemos aportar la comunidad cristiana mutuamente son personas, el proyecto quiere facilitar el intercambio de experiencias para que se relacionen enriqueciéndonos tofos desde el encuentro comunitario de unos y otros. Sin otra finalidad que pueda sustituir el protagonismo propio que tiene cada comunidad en su propio desarrollo.”, informa la Delegación de Misiones de Burgos. Más información en: burgos@omp.es
* Un misionero claretiano en las selvas del Darién
* Semana de animación misionera en Tarifa
* Burgos: Curso de formación para una experiencia misionera
Compromiso de las Obras Misionales con las vocaciones en Burkina Faso
OMPRESS-BURKINA FASO (3-03-10) Con una minoría cristiana de un millón y medio de católicos, que suman el 12% de la población, la Iglesia de Burkina Faso siempre ha recibido atención de la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol, cuyo carisma es ayudar a las vocaciones sacerdotales y religiosas en los países de misión. Esta ayuda se ha concretado este año en 152.775 dólares destinados a la manutención y formación de 268 seminaristas mayores de cuatro seminarios del país. Uno de estos seminarios, el de San Pedro y San Pablo de Ouagadougou ha recibido además otros 46.200 euros para la construcción de la biblioteca que será de gran ayuda para sus 102 seminaristas.
La Obra de San Pedro Apóstol no ha querido descuidar a los seminaristas menores de Burkina. La labor de los seminarios menores va más allá de su fin específico, ser un semillero de vocaciones sacerdotales. En África, normalmente aquellos laicos que pasaron por el seminario menor se vuelven catequistas y animadores comprometidos. La formación recibida en modo alguno cae en saco roto, independientemente de que los seminaristas menores lleguen al seminario mayor y, finalmente, alcancen el sacerdocio. De ahí la apuesta decidida de San Pedro Apóstol por apoyar a estos seminarios menores. Este año se han destinado 86.080 dólares a becas para 10 seminarios menores de Burkina que cuentan con 650 alumnos. Además, con 12.300 euros adicionales, se ha construido en el seminario menor de Koupela una cocina y unas instalaciones de agua extremadamente necesarias para los 89 seminaristas. Se trata de un ejemplo más del compromiso de las Obras Misionales Pontificias con África.
Un misionero claretiano en las selvas del Darién
OMPRESS-PANAMÁ (3-03-10) El padre Celestino Sainz, misionero claretiano en la zona de Agua Fría, en el Vicariato Apostólico de Darién, en Panamá, comparte sus inquietudes y también su alegría al comprobar algunos frutos de su proyecto que comenzó hace dos años con las Comunidades Eclesiales de Base.
Nació en Segovia, España, el 20 de mayo de 1945 y es misionero claretiano desde 1963 y sacerdote desde 1972. Este año cumple 38 años de misionero en América Latina, lo único que ha querido ser en la vida. “Mi ilusión al llegar al tercer mundo –cuenta el misionero- era trabajar en áreas difíciles por lo menos 40 años como los grandes misioneros, ya me estoy acercando, espero que Dios me de salud para lograr esta meta o pasarla. He tenido dificultades serias de todo tipo, pero como nos decían nuestras mayores: ‘cuando tengas tentaciones o peligros, agárrate al manto de la Virgen, que no falla’. Así lo puedo certificar. Termino comunicándoles un sueño: estoy construyendo el sexto centro pastoral de mi vida en Agua Fría. No tengo ninguna ONG que lo respalde, pero cuento con los amigos y solidarios de esta misión del Vicariato Apostólico de Darién, ustedes entre ellos. Este centro de cursillos es esencial en la formación de los ministerios que constituyen las bases de las CEBs.
He tenido el privilegio de nacer y crecer con las CEBs en el Vicariato apostólico de Darién, república de Panamá. Este comprendía, en aquellos tiempos de 1972, la provincia de Darién, la intendencia de San Blas y Colón. Dentro de esta última provincia, además de la capital, había tres grandes zonas: la Costa Arriba, la Costa Abajo-Lago y la Transistmica. La mayor parte de mi vida la pasé entre las CEBs de los 115 pueblos de la zona Costa Abajo-Lago. Las giras misioneras permanentes y prolongadas a través de los ríos, el mar, la selva y el lago eran sumamente arriesgadas y fatigosas, no aptas para timoratos ni endebles. Sé que significa pasar hambre, agotamiento y mal dormir en tablas encorvadas. Las Cebs nacieron en la pobreza e inseguridad de la gente y de los misioneros. En contraste, se podía contemplar la belleza de los crepúsculos y amaneceres sobre la jungla o el Caribe; son de tal calibre que, al recordarlos, quedo tan embelesado como entonces. Sin duda, una tierra dura y linda.
Después de la Costa Abajo donde misioné durante 27 años en sus distintas 5 subzonas. Mi destino al Darién me dolió como arrancar un árbol viejo. Logré superarme, pero nunca había sentido tan profundamente que era de carne y hueso. Después de un año en Metetí, aterricé en Agua Fría. Aquí llevo cuatro años, dos años con otro claretiano. A falta de un proyecto pastoral, en colaboración con los evangelizadores existentes, nos pusimos manos a la obra en el 2006. El título de dicho proyecto dice:’Creación, formación y seguimiento de las Comunidades Eclesiales de Base’, aprobado el 12 de enero de 2008 en la asamblea de la zona misionera de Agua Fría. En estos dos años vemos ya algunos frutos importantes de este plan pastoral. Nos va a costar más entre los indígenas, primero porque sólo son cinco de 30 comunidades y de dos etnias distintas (kunas y emberás), pero además está la barrera de la lengua.”
Semana de animación misionera en Tarifa
OMPRESS-TARIFA (3-03-10) Ayer comenzó en el arciprestazgo de Tarifa, y hasta el lunes 8 de marzo, una semana de animación misionera organizada por las Misiones Diocesanas de Cádiz-Ceuta. Tanto en las parroquias como en los centros escolares, así como en el diversos movimientos, cofradías y hermandades, pueden encontrarse con alguno de los misioneros que están a disposición de la animación misionera en este arciprestazgo. Dos misioneros del SCAM, Servicio Conjunto de Animación Misionera, un sacerdote espiritano y una hermana franciscana, han llegado a Tarifa para participar en esta semana de animación misionera y convivir con los sacerdotes del arciprestazgo que los han alojado en la casa sacerdotal de Tarifa.
Los misioneros visitarán también otros pueblos como Zahara de los Atunes, Tahivilla, Facinas, Bolonia, la Zarzuela, el Armarchal...
Burgos: Curso de formación para una experiencia misionera
OMPRESS-BURGOS (3-03-10) Caritas y la Delegación Diocesana de Misiones de Burgos promueven “Misión y Cooperación al cuadrado, igual a Experiencia”, una actividad de voluntariado misionero en países en desarrollo “para acercar personas, comunidades y vidas, de forma que crezcamos juntos en una conciencia de compromiso universal”. Las sesiones formativas comienzan hoy día 3 de marzo. Habrán otras sesiones el día 10 y 24 de marzo y el 14 y 21 de abril. Este proceso formativo va dirigido a todos aquellos jóvenes que quieran realizar una experiencia de un mes en verano un país en vías de desarrollo, “una experiencia de animación y voluntariado que eduque en la evangelización, cooperación, sensibilización, encuentro y compromiso.”
Según los organizadores, este programa de Cooperación Internacional al Desarrollo tiene como finalidad promover el ejercicio de la dimensión evangelizadora y caritativa universal de las comunidades cristianas de la diócesis de Burgos y la solidaridad de la ciudadanía en general.
La Delegación Diocesana de Misiones es el organismo diocesano que canaliza personas y proyectos a terceros países con objetivos pastorales, entre los cuales se comprenden la animación de la comunidad así como la animación de la caridad. “Si lo mejor que podemos aportar la comunidad cristiana mutuamente son personas, el proyecto quiere facilitar el intercambio de experiencias para que se relacionen enriqueciéndonos tofos desde el encuentro comunitario de unos y otros. Sin otra finalidad que pueda sustituir el protagonismo propio que tiene cada comunidad en su propio desarrollo.”, informa la Delegación de Misiones de Burgos. Más información en: burgos@omp.es








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