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MISIONEROS EN CAMINO: noviembre 2009
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lunes 30 de noviembre de 2009

1 de Diciembre: Día Mundial de la lucha contra el SIDA


Mensaje con motivo del Día Mundial del Sida
“Acceso universal y derechos humanos”
1 de diciembre de 2009
Michel Sidibé
Director ejecutivo del ONUSIDA

En este Día Mundial del Sida nos embarga tanto la esperanza como la preocupación.
Esperanza porque hemos avanzado significativamente hacia el acceso universal. El número de nuevas infecciones por el VIH ha disminuido. Menos niños nacen con el virus. Y más de cuatro millones de personas siguen el tratamiento antirretrovírico.
Preocupación porque tras 28 años de epidemia, el virus se sigue abriendo camino entre nuevas poblaciones y el estigma y la discriminación siguen socavando las iniciativas que pretenden reducir la epidemia. Debemos acabar con la violación de los derechos de las personas que viven con el VIH, mujeres, niñas, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y usuarios de drogas inyectables.
El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha hecho un llamamiento a “todos los países para que cumplan sus compromisos de promulgar y hacer cumplir leyes que prohíban la discriminación de las personas que viven con el VIH y los miembros de los grupos vulnerables”. En este Día Mundial del Sida, trabajemos de manera urgente para eliminar las leyes y prácticas punitivas y para poner fin a la discriminación y a la penalización de las personas afectadas por el VIH.
En el Día Mundial del Sida, actuemos también en favor de la prevención del VIH. Por cada dos personas que comienzan el tratamiento, cinco se infectan. Con demasiada frecuencia, los programas de prevención no llegan a aquellos que más lo necesitan.
Podemos eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH. Podemos capacitar a los jóvenes para que se protejan del virus. Podemos poner fin a la violencia contra mujeres y niñas.
Podemos proteger a los usuarios de drogas inyectables de la infección. Y podemos reducir la transmisión sexual del VIH.
Los logros ya conseguidos son frágiles y deben mantenerse. La crisis económica no debería convertirse en una razón para reducir las inversiones en la salud. Los ajustes económicos deben realizarse desde una perspectiva que respete los derechos humanos y mantenga la atención en los más vulnerables. Es el momento de aumentar, y no de reducir, los fondos para el sida.
El sida ofrece un gran mecanismo para crear programas integrados de salud, derechos humanos y desarrollo. Debemos sacar al sida del aislamiento, y la creación de un amplio movimiento social acelerará la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
El Día Mundial del Sida nos da la oportunidad a cada uno de nosotros –individuos, comunidades y líderes políticos– de pasar a la acción para hacer del acceso universal una realidad.

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Evangelio Misionero del Día: Martes 01 de Diciembre de 2009. I SEMANA DE ADVIENTO - CICLO C


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 10, 21-24

Al regresar los setenta y dos discípulos de su misión, Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo:
«Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos:
«¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».


Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

Segunda realidad mesiánica: el Mesías que viene
Isaías 11,1-10
“Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño de sus raíces brotará”


¿Se imagina Usted el hermoso espectáculo de una vaca y una osa que se vuelven comadres o del lobo y el cordero que, después de larga enemistad, llegan a ser amigos?

La visión profética de Isaías, que leemos hoy, tiene la osadía de ver el mundo así: a los viejos enemigos, de los cuales alguna vez pensamos que jamás llegarían a cambiar de actitud, de repente los vemos hacerse amigos, aprendiendo una sana y fructífera convivencia. Es el sueño de la reconciliación, de la paz definitiva, de la humanidad querida por Dios.

Este sueño lo realiza el Mesías: “Saldrá una rama del tronco de Jesé” (11,1). En él retoña ―después de largo tiempo de aridez por el invierno o quizás por una tremenda sequía―, como un árbol, una nueva humanidad. En el Mesías, Dios retoma desde la raíz su proyecto sobre el mundo. ¡Su venida nos devuelve la esperanza del fin de las guerras e inaugura el nuevo proyecto de humanidad!

¿Cómo podremos contemplar la venida? Sigamos el hilo de la profecía isaiánica:

El v.9 nos da una pista que conecta muy bien con la invitación que recibimos ayer para subir al Monte Sión: “Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi monte santo” (11,9). Desde el monte consagrado por la presencia de Dios, en comunión con Él, se ve cómo hace surgir el mundo nuevo que a veces no conseguimos vislumbrar.

Subiendo junto con el profeta Isaías contemplamos asombrados este espectáculo:
• sobre la tierra semiárida de Palestina el paisaje vegetal, cósmico y humano se transforma: primero un tronco retoña (11,1),
• luego soplan los vientos desde los cuatro puntos cardinales; éstos ya no pasan derecho sobre el árbol sino que se posan sobre el retoño comunicándole su vitalidad (11,2),
• con esta fuerza el retoño se levanta y le hace justicia a los pobres de la tierra (11,3-5),
• entonces la justicia genera paz y reconciliación entre los irreconciliables de la tierra (11,6-9),
• finalmente, el retoño (que es el Mesías) ―y no sólo el monte Sión― se vuelve estandarte que responde a las búsquedas de todos los hombres de la tierra (11,10).

Detengámonos en cada uno de estos cuadros:

1. Del tronco de Jesé brota un retoño (11,1)

La promesa de Dios vivifica la cepa de la historia de la salvación. Los orígenes del Mesías descendiente de David son humildes, pero hay que ver en él la obra de Dios. El viejo árbol no ha muerto, la savia ―la fuerza de la vida― es perenne, aun cuando no se note, ella siempre ha estado ahí y Dios la vuelve a manifestar.

2. Los cuatro vientos de la tierra se posan sobre el retoño de David (11,2)

Los vientos simbolizan el Espíritu de Dios que unge al Mesías. Se trata del Espíritu que hizo posible la creación (ver Génesis 1,1-2) y que suscitó líderes para Israel (ver Números 11).

Su don es cuádruple, número que hace referencia a una realidad completa:
• es el mismo Espíritu del Señor;
• es Espíritu de sabiduría e inteligencia: éste le da al Mesías la capacidad de percibir la realidad como Dios la ve, con mirada de justicia y de verdad; esto es lo primero que necesita un líder;
• es Espíritu de prudencia y valentía: se trata del criterio para el buen gobierno y del valor para emprender grandes acciones que implica su alta responsabilidad, ya que no es suficiente ver lo que hay que hacer sino que es necesario, ante todo, ponerse en acción sacando adelante los proyectos;
• es Espíritu de conocimiento y temor del Señor: el líder obra con una actitud de humildad profunda ante Dios, porque es el Señor quien verdaderamente lo sabe y lo puede todo.

3. Surge en medio del pueblo un líder íntegro y justo (11,3-5)

Cuando entra en acción, el Mesías se pone del lado del desprotegido, de aquél a quien les son negados sus derechos. Su criterio de juicio no son las habladurías. Él, con la fuerza de su palabra pondrá en evidencia al culpable y hará justicia poniendo en su sitio a los que hacen imposible la paz, los que siempre están generando división y discriminación porque actúan según sus intereses. Una vez que lo logra, se reviste solemnemente con las insignias reales de la justicia (“Justicia será el ceñidor de su cintura”) y la verdad (“Verdad será el cinturón de sus flancos”).

4. La no-violencia se convierte en un estilo de vida dinámico en el que se tejen relaciones constructivas entre los antiguos (y ancestrales enemigos (11,6-9)

Este nuevo estilo de vida, que ya no depende del impulso natural de venganza o de dominio sobre el otro sino de una fuerza interna que lleva respetar y amar promoviendo la vida, se simboliza en la reconciliación de los animales salvajes con los animales domésticos:
• Los animales depredadores están dispuestos a cambiar de dieta con tal de no hacer daño.
• En medio de ellos el hombre ―cuya vida está siempre amenazada por los animales salvajes― aparece como un niño débil e indefenso ante quien las fieras, e incluso la más indomesticable de todas, la serpiente, se vuelven mansas y comparten con confianza sus espacios como en un juego infantil.

Sin cambiar su ubicación en la montaña, finalmente la profecía amplía progresivamente la visión, como cuando se contempla la amplitud de un océano, para anunciar la reconciliación del mundo: entre los animales salvajes, entre los a veces no menos salvajes que son los hombres, y finalmente entre los hombres y Dios: “Nadie hará daño, nadie hará mal... porque la tierra estará llena del conocimiento de Yahveh” (11,9).

5. En el centro de toda esta obra está el Mesías, la “bandera” que buscan los pueblos (11,10)

La profecía no pierde de vista la persona del Mesías, la “raíz de Jesé”. Él aparece visible como una “bandera”. En una bella trasposición de símbolos, la “raíz” aparece también como “bandera” militar, expresión de su vigor y anuncio de su victoria sobre el mal. Junto al Mesías los pueblos no combaten entre sí sino que se unen a la única batalla que vale la pena librar unidos: la promoción de la vida y la fraternidad.

También al final, la profecía nos hace ver cómo los paganos que buscaban a Dios en lo alto del monte Sión (ver la lectura de ayer), ahora lo buscan de manera concreta en la “raíz de Jesé”, el sucesor de David.

La “morada gloriosa” del Mesías, es el punto de encuentro de todas las naciones buscadoras de Dios y su justicia. En esta “morada” hay paz y descanso, porque sólo en Él encuentran reposo, esto es, tienen su realización y plenitud todos los proyectos humanos.

Y la profecía se realiza en Jesús (Lc 10,21-24)

JESÚS es el MESÍAS que realiza lo anunciado por el profeta. Lo reconocemos por un detalle: como nos enseña hoy el Evangelio de Lucas, sobre él se posa el Espíritu Santo con el don del gozo (10,21) y del conocimiento de Dios (10,22). Los pequeños en su sencillez se abren ante la Palabra que trasmite el “conocimiento” de “quién es el Padre” y “quién es el Hijo”, la cual les llega por boca de los predicadores. En la Buena Nueva de Jesús se realiza lo que el profeta Isaías anunció pero no vio y lo que los gobernantes de la tierra quisieron lograr pero no consiguieron.


Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón:

La segunda realidad mesiánica es la de la persona del Mesías. En él todo renace desde la raíz y todas las realidades humanas se ordenan en función del proyecto de vida ―en un ámbito de hermandad― propuesto por Dios. El camino de la reconciliación que le devuelve al mundo su vitalidad para crecer juntos comienza con el “conocimiento del Señor” que trae el Mesías.

1. ¿Qué me dicen los cinco pasos de la profecía de Isaías? ¿Cómo se relacionan con el despertar, en lo más profundo de mí, de las esperanzas marchitas?

2. ¿Qué retrato hace la profecía de la realidad que estamos viviendo a nivel nacional e internacional?

3. ¿Qué relaciones están rotas en mi vida? ¿Tengo interés por restablecer las relaciones difíciles en este tiempo de Adviento y Navidad? ¿Cuál es el punto de partida que propone la profecía?

4. ¿En este árbol del mundo qué ramas se han marchitado? ¿Cuál es la buena noticia que anuncia la promesa profética y de qué manera Jesús la lleva a cabo?

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Noticias Misioneras del Mundo: 30 de Noviembre de 2009


* Intención misionera del Papa para el mes de diciembre
* Bolsas de estudios para niños birmanos desde la Infancia Misionera de España
* El misionero Mateo Aguirre galardonado por la Ikastola Begoñazpi
* Fiesta de San Francisco Javier, "el gigangte de la Historia de las Misiones"
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Intención misionera del Papa para el mes de diciembre

OMPRESS-ROMA (30-11-09) “Para que en Navidad los Pueblos de la tierra reconozcan en el Verbo Encarnado la luz que ilumina a toda la humanidad, y las Naciones abran las puertas a Cristo, Salvador del mundo”, es la intención misionera indicada por el Santo Padre Benedicto XVI para el mes de diciembre.

En el mensaje Urbi et Orbi de la pasada Navidad, pronunciado el 25 de diciembre, el Papa decía:

“Ha aparecido. Esto es lo que la Iglesia celebra hoy. La gracia de Dios, rica de bondad y de ternura, ya no está escondida, sino que «ha aparecido», se ha manifestado en la carne, ha mostrado su rostro. ¿Dónde? En Belén. ¿Cuándo? Bajo César Augusto durante el primer censo, al que se refiere también el evangelista San Lucas. Y ¿quién la revela? Un recién nacido, el Hijo de la Virgen María. En Él ha aparecido la gracia de Dios, nuestro Salvador. Por eso ese Niño se llama Jehoshua, Jesús, que significa «Dios salva».

La gracia de Dios ha aparecido. Por eso la Navidad es fiesta de luz. No una luz total, como la que inunda todo en pleno día, sino una claridad que se hace en la noche y se difunde desde un punto preciso del universo: desde la gruta de Belén, donde el Niño divino ha «venido a la luz». En realidad, es Él la luz misma que se propaga, como representan bien tantos cuadros de la Natividad. Él es la luz que, apareciendo, disipa la bruma, desplaza las tinieblas y nos permite entender el sentido y el valor de nuestra existencia y de la historia. Cada belén es una invitación simple y elocuente a abrir el corazón y la mente al misterio de la vida. Es un encuentro con la Vida inmortal, que se ha hecho mortal en la escena mística de la Navidad; una escena que podemos admirar también aquí, en esta plaza, así como en innumerables iglesias y capillas de todo el mundo, y en cada casa donde el nombre de Jesús es adorado.

La gracia de Dios ha aparecido a todos los hombres. Sí, Jesús, el rostro de Dios que salva, no se ha manifestado sólo para unos pocos, para algunos, sino para todos. Es cierto que pocas personas lo han encontrado en la humilde y destartalada demora de Belén, pero Él ha venido para todos: judíos y paganos, ricos y pobres, cercanos y lejanos, creyentes y no creyentes..., todos. La gracia sobrenatural, por voluntad de Dios, está destinada a toda criatura. Pero hace falta que el ser humano la acoja, que diga su «sí» como María, para que el corazón sea iluminado por un rayo de esa luz divina. Aquella noche eran María y José los que esperaban al Verbo encarnado para acogerlo con amor, y los pastores, que velaban junto a los rebaños. Una pequeña comunidad, pues, que acudió a adorar al Niño Jesús; una pequeña comunidad que representa a la Iglesia y a todos los hombres de buena voluntad. También hoy, quienes en su vida lo esperan y lo buscan, encuentran al Dios que se ha hecho nuestro hermano por amor; todos los que en su corazón tienden hacia Dios desean conocer su rostro y contribuir a la llegada de su Reino. Jesús mismo lo dice en su predicación: estos son los pobres de espíritu, los afligidos, los humildes, los hambrientos de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos por la causa de la justicia. Estos son los que reconocen en Jesús el rostro de Dios y se ponen en camino, come a los pastores de Belén, renovados en su corazón por la alegría de su amor.”



Bolsas de estudios para niños birmanos desde la Infancia Misionera de España

OMPRESS-MYANMAR (30-11-09) Con un 0,2% de católicos, 22.500, en medio de una población de 15 millones, la presencia de la Iglesia en Mandalay, Myanmar, es sobre todo asistencial y educativa. La Infancia Misionera de España ha querido apoyar este esfuerzo asistencial de la Iglesia birmana con ayudas a la educación con un total de 7.200 dólares. Esta suma ha ido destinada a bolsas de estudio para diversas aldeas de los alrededores de Mandalay.

En Tegyi se ha ayudado a que 65 niños puedan recibir clases en esta aldea entre las más pobres de la archidiócesis. Megun Village es una población de pescadores atrasada y muy pobre, sobre todo ahora que las autoridades han prohibido la pesca en el lago cercano. 60 niños, hijos de pescadores, podrán recibir una educación durante este año. En Schwebo y Taungdwingy, 49 niños que corren el riesgo de caer en bandas juveniles podrán recibir una formación. Además se comprarán medicinas para todos los niños de estos proyectos porque en la zona abunda la malaria, la tuberculosis y otras enfermedades infecciosas.



El misionero Mateo Aguirre galardonado por la Ikastola Begoñazpi

OMPRESS-BILBAO (30-11-09) Begoñazpi Ikastola ha otorgado los premios ”Gazte Role Model” a los valores solidarios y profesionales. Los galardonados en esta segunda edición han sido, el misionero Mateo Aguirre y el expresidente de Caja Laboral, Juan Mari Otaegui.

Este centro educativo, perteneciente a los Centros Diocesanos y que cuenta con más de 1.300 alumnos, reconoce con estos galardones la labor de dos profesionales vizcaínos y pretende así establecer ejemplos y modelos concretos a los alumnos y alumnas de modo que puedan tomar referentes de la vida real, que orienten su comportamiento y les lleven hacia la transformación social y la realización de la persona.

El premio cuenta con dos categorías: al modelo solidario y al modelo empresarial o profesional. El premio al modelo solidario ha sido para Mateo Aguirre, sacerdote jesuita alavés, quien lleva en África desde los 20 años. Desde 1994 es director del Servicio Jesuita a los Refugiados en la región de los Grandes Lagos. En la actualidad vive en Guinea y es responsable de los proyectos del Servicio Jesuita a los Refugiados en Guinea, Sierra Leona y Liberia. Mateo Aguirre dijo que "no se puede ser cristiano sin un compromiso por un mundo más justo en el que las personas puedan vivir de pie". Aguirre, con poco más de 20 años se fue a África, y allí ha dedicado su vida al compromiso de la Compañía de Jesús a favor de la Fe y de la Justicia. Hoy es una de las personas que mejor conoce a los refugiados de tantos conflictos que desgraciadamente todavía perduran. Nació en Elvillar (Álava), en el año 1945, es licenciado en Filosofía y Teología y ha sido profesor en varias universidades. Al recoger su premio, Mateo Aguirre recordó en varios momentos de su intervención a Pedro Arrupe, impulsor y fundador del Servicio Jesuita a los Refugiados, cuyo objetivo fue crear hombres y mujeres para los demás, para servir, para ser útiles. También señaló que, tras 20 años de servicio con los refugiados, "lo que más gasta de este trabajo es el contacto permanente con la injusticia".

El premio al modelo empresarial ha recaído en Juan María Otaegui, expresidente de Caja Laboral, de Seguros Lagun Aro y de la Cooperativa Mondragón. “El trabajo, la dedicación y la responsabilidad son las constantes vitales de Juan Mari Otaegui, nacido en Bergara hace 65 años. Hombre clave en el movimiento cooperativista, representa un excelente ejemplo de compromiso”, según ha destacado el jurado.

Otaegui en su intervención, tras recibir el galardón, habló de los valores, que surgen de la necesidad y de que alguien se de cuenta de esa necesidad. Resaltó, por ejemplo, que la mayoría de las ONGs no existirían si alguien no hubiera sido consciente de esa necesidad. Haciendo alusión a la actual primera gran crisis de la era de la globalización, hizo hincapié en que "va a ser una oportunidad para construir una sociedad en que las personas sean el centro" y que la trilogía de valores "trabajo, esfuerzo y solidaridad, tiene que acompañarnos en nuestro camino".



Fiesta de San Francisco Javier, “el gigante de la Historia de las Misiones”

OMPRESS-MADRID (30-11-09) Con motivo de la celebración de la festividad de San Francisco Javier, patrono de las Misiones, la Delegación de Misiones de Madrid invita a todas las personas interesadas en la misión a participar. Será el próximo día 3 de diciembre, a las 20:00h., en la sede de la Delegación Episcopal de Misiones de Madrid.

“Es nuestro patrono. El gran testigo de la misión de la Iglesia. Es el misionero personificado. Es el hombre que se lanza a la misión. El hombre que sólo tiene como base su inmenso amor a Cristo y su no menos grande amor a los demás, a los que no puede dejar de dar a conocer al Hijo de Dios, que ha venido a la tierra para salvarnos”, recuerda el delegado de Madrid, José Mª Calderón.

En esta celebración, se invita especialmente a todos los jóvenes que han tenido una experiencia misionera durante el verano pasado a reunirse para celebrar la Eucaristía todos juntos. Muchos son los jóvenes madrileños que cada verano renuncian a uno o dos meses de sus vacaciones para ayudar a los misioneros que hay por Argentina, República Dominicana, Perú, Etiopía, Rumania, Burundi, Marruecos…

La Eucaristía en honor a San Francisco Javier será presidida por Anastasio Gil, subdirector nacional de Obras Misionales Pontificias. Tras la Misa, tendrá lugar un intercambio de las experiencias misioneras de los diferentes grupos que acudan a esta fiesta misionera.

Delegación de Misiones de Madrid, calle General Zabala 10-bis.

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sábado 28 de noviembre de 2009

DIOS ES LA SALVACIÓN Y YA ESTÁ EN MÍ

I Domingo de Adviento - Ciclo C
Por Fray Marcos
Publicado por Fe Adulta

INTRODUCCIÓN

Con el primer Domingo de Adviento, comenzamos el nuevo año litúrgico. El año litúrgico es una puesta en escena de los acontecimientos que dieron lugar a nuestra religión cristiana. De la misma manera que en la vida normal, se inventó el teatro para escenificar las relaciones sociales y así poder comprenderlas mejor y evitar los obstáculos que podemos encontrar en la convivencia, así en el ámbito religioso, escenificamos las experiencias religiosas de nuestros antepasados.

Para nosotros la figura clave es Jesús, por eso el año litúrgico se desarrolla en torno a su vida y su mensaje. No tiene mayor importancia que Jesús haya nacido el 25 de diciembre o en cualquier otro día del año. Como tampoco la tiene que haya nacido en el año 1 ó en el año 5 antes de Cristo. Lo verdaderamente importante es que descubramos y vivamos que lo esencial de nuestra religión tuvo su origen en la experiencia de un ser humano en todo semejante a nosotros.

Empezamos con los cuatro domingos de Adviento, como preparación para celebrar el momento más importante de ese proceso que terminó en la religión cristiana. No nos debe extrañar la increíble riqueza de los textos litúrgicos de este tiempo de Adviento. Ello se debe a que el pueblo de Israel vivió toda su historia como tiempo de adviento, es decir, como una continua espera. Pero también el pueblo cristiano, vive las expectativas de la llegada definitiva del Reino de Dios.

Por eso, tanto el AT, como el NT, están plagados de textos bellísimos sobre este tema fundamental en toda la Escritura. Nosotros encontramos una dificultad a la hora de entender estos textos, porque están escritos desde unas expectativas completamente diferentes y en un lenguaje extraño. Sin embargo el mensaje es simple: Pase lo que pase, debemos tener total confianza en Dios que salva siempre.



EXPLICACIÓN

En las tres lecturas de este primer domingo se nos habla de un tiempo apremiante de preparación para un acontecimiento que va a llegar. Este es precisamente el significado de la palabra adviento. Las tres lecturas nos dicen que Dios salva, pero a continuación se nos exige una actitud adecuada para que esa salvación llegue a nosotros. Esto es muy cierto y es la clave para entender el mensaje es este domingo.

Tal vez nos produzca una cierta confusión el hecho de que la liturgia apunta en una doble dirección. Por una parte, nos invita a estar en vela para la venida futura y definitiva de Cristo. Por otra, nos invita a prepararnos a celebrar dignamente la primera venida, es decir, su nacimiento como ser humano.

Ambas perspectivas son hoy problemáticas. Celebrar el nacimiento de Jesús como acontecimiento histórico, no servirá de nada si no nos sentimos implicados en lo que significó su propia vida. Entender literalmente la segunda venida, será echar balones fuera por el otro extremo.

Esos dos extremos serán referencias importantes, sólo si nos llevan a afrontar adecuadamente el presente. No tiene sentido hablar hoy del fin del mundo ni de catástrofes futuras. Ni siquiera de la “futura venida de Cristo”. Lo importante no es que vino, ni que vendrá, sino que viene en este instante.

Hablar hoy del futuro en cualquiera de sus aspectos es ponerse fuera de juego y no aceptar el verdadero mensaje de las lecturas. Quedarse en la celebración de un hecho histórico, no cambiará nada en nuestra vida.

Debe hacernos pensar el hecho de que los Judíos esperaron durante XVIII siglos la liberación. Y cuando llegó Jesús con su oferta de salvación, la rechazaron porque no era lo que ellos esperaban. La venida del Mesías no fue suficiente para los judíos, porque no esperaban esa salvación, pero tampoco fue suficiente para los primeros cristianos, también judíos, que siguieron esperando la "segunda venida" en la que sí se realizará la verdadera salvación, porque entonces vendrá “con gran poder y gloria”.

Aún hoy, seguimos esperando una salvación a nuestra medida, no la que realmente trajo Jesús, que es la que Dios quiere para nosotros. Si comprendiéramos que Dios ya nos ha dado todo lo que puede darnos, dejaríamos de esperar que Dios venga a “hacer” algo para salvarnos.

A todos nos resulta muy complicado abandonar una manera de ver a Dios que nos da seguridades, que es lo único que nos importa de verdad. Preferimos seguir pensando en el Dios todopoderoso que actúa a capricho, donde quiere, cuando quiere, y desde fuera. Solo requiere de nosotros que cumplamos, también externamente, sus mandamientos.

Desde esta perspectiva nos sentimos forzados a hacer lo que nos parece que le agrada y de otra, a esperar con miedo a que en el momento último nos coja confesados. De esa manera no hay forma de hacer presente el Reino de Dios que está dentro de nosotros. Y además, nos quedamos tan frescos, echando la culpa de que no estemos salvados, a Dios que es demasiado cicatero a la hora de concedernos lo que tanto deseamos.

Dios está viniendo siempre. Si el encuentro no se produce es porque estamos dormidos o, lo que es peor, con la atención puesta en otra parte. La falta de salvación se debe a que nuestras expectativas van en una dirección equivocada. Esperamos actuaciones espectaculares por parte de Dios. Esperamos una salvación que se me conceda como un salvoconducto, y eso no puede funcionar.

Da lo mismo que la esperemos aquí o para el más allá. Lo que depende de mí no lo puede hacer Dios ni lo puede hacer otro hombre. Esta es la causa de nuestro fracaso. Esperamos que otro haga lo que solamente yo puedo hacer.

Dios es la salvación y ya está en mí. Lo que de Dios hay en mí es mi verdadero ser. No tengo que conseguir nada ni cambiar nada en mí. Simplemente tengo que despertar y descubrirlo. Tengo que salir del engaño de creer que soy lo que no soy. Esta vivencia me descentra de mí mismo y me proyecta hacia los demás, hacia el infinito; me identifica con todo y con todos. Mi falso ser, mi ego, mi individualidad se disuelve.

Esa experiencia de salvación tendrá consecuencias irreversibles en mi comportamiento con los demás y con las cosas, que ahora, hecho el descubrimiento, forman parte de mí mismo. Dios no me salva como recompensa a mis actos. Mis obras serán la consecuencia de mi salvación.

En las primeras comunidades cristianas se acuñó una frase, repetida hasta la saciedad en la liturgia: “Marañada” = ¡Ven Señor Jesús! Vivieron en la contradicción de una escatología realizada y una escatología futura.

“Ya, pero todavía no”. Hay que tener mucho cuidado a la hora de entender estas expresiones. “Ya”, por parte de Dios, que nos ha dado ya todo lo que necesitamos para esa salvación. Si no fuera así, se convertiría en un tirano. “Todavía no”, por nuestra parte, porque seguimos esperando una salvación a nuestra medida y no hemos descubierto el alcance de la verdadera salvación, que ya poseemos.

Aquí radica el sentido del Adviento. Porque “todavía no” estamos salvados, tenemos que tratar de adelantar el “ya”. Eso nunca lo conseguiremos si nos dormimos en los laureles.

Jesús apunta hacia una salvación muy distinta. "He venido para que tengan vida y la tengan abundante." ¿Cuál es la tierra prometida que nosotros esperamos hoy? Como los judíos, ¿esperamos una tierra que mane leche y miel, es decir mayor bienestar material, más riquezas, más seguridades de todo tipo, poder consumir más? Seguimos apegados a lo caduco, a lo transitorio, a lo terreno. Seguimos convencidos de que la felicidad está en el consumo. La liturgia nos propone cuatro domingos para prepararnos. Los comercios adelantan cada año la oferta de productos navideños...

La confianza, la esperanza, la paz, la ilusión la tengo que mantener aquí y ahora, a pesar de todas las apariencias. No debemos esperar que el mundo cambie para alcanzar la verdadera salvación. Confiar, creer es ya cambiar el mundo. Si no es así, estoy confiando en el ídolo.

Siempre tendemos a ver la presencia de Dios en los acontecimientos favorables, y pensar que Dios está alejado de nosotros cuando las cosas no van bien. Esa es la interpretación de la historia que hizo el pueblo judío. Jesús dejó muy claro que Dios está siempre ahí, pero se manifiesta con más rotundidad en la cruz, aunque sea difícil descubrirlo.

El Adviento no me invita a mirar hacia fuera: pasado y futuro, sino a mirar hacia dentro. Si consigo que nada de lo que tengo me ate y me desligo de lo que creo ser, aparecerá mondo y lirondo mi verdadero SER. Solo ahí puedo encontrar la auténtica felicidad.

¿Qué nos está pasando? Celebramos con inmensa alegría el nacimiento de una nueva vida, pero seguimos despidiendo a nuestros muertos con un “funeral”. Debemos atrevernos a no ver el fin de una vida como un fracaso. Al final del camino, nada de lo que eres en tu esencia, se ha truncado. Eso es lo que se desprende del evangelio. Eso es lo que Jesús predicó y vivió. ¿No celebramos su muerte cada día?

Nacimiento y muerte son las dos caras de una moneda que es la vida. No puede haber moneda sin dos caras.



Meditación-contemplación

Dios viene, pero no de fuera.
Jesús vuelve, pero no se ha ido.
Hay que superar los conceptos de pasado y de futuro.
Sólo así entrarás en la dinámica de una auténtica revelación.
…………….

Dios es siempre el mismo, no puede cambiar.
Está en la historia, y a la vez, más allá de la historia.
Descúbrelo en lo hondo de tu ser y aparecerá a través de ti.
No tienes nada que esperar de fuera.
…………….

No tiene nadie que venir a salvarte.
Tienes que descubrir que estás salvado desde siempre y para siempre.
Lo que te llegue de fuera ni aumenta ni disminuye esa salvación.
Pero puede ayudarte, o impedir que la descubras y la vivas.
……………

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Evangelio Misionero del Día: Domingo 29 de Noviembre de 2009. I DOMINGO DE ADVIENTO - CICLO C

¡Despierta!

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 25-28. 34-36

Jesús dijo a sus discípulos:
Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.
Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación.
Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre.

Compartiendo la Palabra
Por Pedro Garcia cmf

Todos sabemos que la Historia, para nosotros, está dividida en dos: antes de Cristo y después de Cristo. Y sabemos también que va a tener una tercera parte final, definitiva, y que podríamos llamar la Historia con Cristo glorioso para siempre.
Antes de Cristo, Dios había dicho:
- Os enviaré un Salvador.
Cuando vino Cristo, el mismo Jesús nos dijo:
- El Reino de Dios ha llegado a vosotros.
Y ahora, antes morir y de subirse al Cielo, Jesús nos anuncia:
- Volveré. Y todos me verán venir sobre las nubes con gran poder y majestad.
El Evangelio de este Domingo, con el que abrimos el Año Litúrgico o año religioso de la Iglesia, mira precisamente a esa tercera parte: al triunfo definitivo de Jesucristo.
La pedagogía de la Iglesia es muy sabia. Está para nacer Jesús, Niño en Belén, y en vez de señalarnos la cueva y el pesebre, nos hace lanzar la mirada a lo lejos, al fin del tiempo, y nos dice:
- ¿Queréis no tener miedo a aquel Señor y Juez del último día? La cosa es muy sencilla: recibidlo ahora con amor. Haceos amigos suyos. Entonces, no le tendréis ningún miedo.
Porque Jesús, en el Evangelio de hoy, nos dice cómo va a ser su segunda venida:
- Ocurrirá una catástrofe tal en el mundo, en el cielo, en la tierra y en el mar, que los hombres morirán de espanto y de terror.
Pero como Jesús habla a sus amigos, a nosotros, nos dice:
- No tengáis miedo. Eso es para los enemigos. Vosotros, cuando veáis llegar estas cosas, alzad vuestra cabeza y mirad, porque vuestra salvación está encima. Unicamente, vigilad y orad en todo momento, para que podáis escapar de todo eso que acontecerá y para presentaros tranquilos delante del Juez del mundo.
Para entender este Evangelio nos hemos de dejar de fantasías. Al venir Jesucristo en Belén nos colocamos en el umbral y a las puertas de los tiempos nuevos. La presencia de Jesucristo se desenvuelve en el quehacer de cada día. Y es ahora cuando cada uno decide su encuentro último con Jesucristo. Todo hombre —¡cuánto más el cristiano, que sabe bien estas cosas!— entiende que están íntimamente unidas estas tres presencias de Jesucristo:
- Ahora, lo tenemos como compañero, como amigo, como líder al que seguimos fieles y felices.
- Al acabar nuestra vida, le damos el último Sí, lo escogemos definitivamente, morimos con Él.
- Al fin del mundo, no cambiarán nada las cosas. Se manifestará y se confirmará lo que hayamos hecho ahora con Jesucristo, como Jesucristo y por Jesucristo. ¿Lo hemos acogido con amor, hemos vivido como Él nos manda, hemos trabajado por Él, hemos muerto en su gracia? Entonces Jesucristo no será para nosotros el Juez terrible, sino el Salvador que hará aparecer ante todos hombres y ángeles la gloria que cada uno se ha conquistado.
Teniendo presente todo esto, vemos cómo el fin del mundo es para cada uno el fin de su propia vida, y comprendemos bien la monición de Jesús:
- Mirad que vuestros corazones no se emboten con diversiones inútiles, borracheras y afanes de la vida. Que vuestro último día no caiga como un lazo sobre vosotros y quedéis metidos en la trampa.
Así nos damos cuenta de que el Evangelio de hoy es para todos, y no sólo para los que vivirán al fin del mundo.
A la Madre Teresa de Calcuta no le sorprendió su fin aquel 5 de Septiembre, cuando se disponía a ir a la Eucaristía. Pero seis días antes, la noche del 31 de Agosto, la Princesa encantadora pensaba en todo menos en que ya no vería más el sol...
Jesucristo vino casi a la vez por las dos: por la joven en el accidente desastroso dentro de la opulenta y bella ciudad de París, y vino igualmente por la ancianita monja con un impensado ataque al corazón dentro de la miseria de un barrio de la India... Pasa el tiempo, y estos dos hechos no se nos van de la memoria, como una lección soberana de Dios.
El encuentro del Señor con cada uno se puede realizar en cualquier parte, en el momento más inesperado y de la manera menos pensada. El caso es que, al toparnos con Jesucristo, le podamos decir sencillamente: ¡Aquí estoy, Señor! Te esperaba....
- Vigilad y orad. Es la única recomendación de Jesús en este día. Recomendación tantas veces repetida en el Evangelio. ¿Por qué lo inculcaría tanto Jesús?...
San Pablo nos añade: -¡Amad, amad y amaos mucho! Así seréis santos e irreprensibles en vuestra vida delante de Dios nuestro Padre, y estaréis dispuestos a recibir al Señor Jesucristo cuando venga con todos sus ángeles y santos.
¡Hay que darse cuenta de la visión tan grandiosa que nos ofrece la vida cristiana!
Los astrofísicos pueden estudiar cómo podría acabar el Universo...
Pero sólo Jesucristo nos enseña cómo va a acabar de hecho la Historia del hombre, y con él la renovación de toda la creación.
¡Volverá!
Hoy nos viene Jesús en Belén como robador de corazones. Otro día vendrá definitivamente Jesucristo como Juez de todos, para ser el Rey inmortal de los siglos eternos...

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viernes 27 de noviembre de 2009

LITURGIA VIVA: I Domingo de Adviento (Lucas, 21,25-28. 34-36) - Ciclo C

Publicado por Ciudad Redonda

1.Esperando en Tensión
2.Vigilantes, pero no con miedo

Saludo (Ver Segunda Lectura)

Que el Señor confirme sus corazones en la santidad para que sean ustedes intachables a los ojos de nuestro Dios y Padre cuando nuestro Señor Jesucristo venga. Que el Señor esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante
1. Esperando en Tensión
“Estén erguidos, mantengan alta su cabeza”. Éste es el mensaje que el Señor nos comunica en este Primer Domingo de Adviento. Hay hoy guerras civiles terroríficas, hambre en muchas partes del mundo, y hay millones de refugiados que buscan seguridad. Y sin embargo el Señor nos tranquiliza diciendo que deberíamos mantener bien altas nuestras expectativas y nuestra esperanza., porque él está todavía con nosotros y cerca de nosotros. – Estemos atentos a su presencia no sólo aquí en la eucaristía, sino también en la vida de cada día.

2. Vigilantes, Pero no con Miedo
Mucha gente en el mundo está sentada en la oscuridad del hambre, del sufrimiento, de la violencia. Y a pesar de ello, si somos Pueblo de Dios, mantenemos indestructible la esperanza de que la verdad, la bondad y la justicia prevalecerán un día, porque creemos que Cristo nuestro Señor ha venido y vive entre nosotros. Luchamos, sabemos que el camino es escabroso, pero el Señor viene con nosotros y nos dice: Ven conmigo, sirve conmigo, ama conmigo, comparte y date a ti mismo conmigo, y así tú serás mejor, y la Iglesia y el mundo serán también mejores.

Acto Penitencial
Estamos habitualmente ocupados en nuestros propios asuntos y afanes egoístas, y hemos olvidado los asuntos del Señor y las necesidades de nuestros hermanos. Pidámosle al Señor que nos perdone.
(Pausa)
Señor, haz que nos percatemos de que tú estás cerca de nosotros
en la gente que padece hambre y necesidad.
Líbranos con tu amor de nuestra inconsciencia o indiferencia..
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, haz que te descubramos en los que buscan la paz, para ellos mismos y para su país. Otórgales tu paz duradera.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, revélate a nosotros en los hermanos que andan malamente a tientas en su vida, en la noche de su sufrimiento. Que tu luz brille sobre ellos y sobre nosotros.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Quédate cercano e íntimo a nosotros con tu perdón, Señor;
mantennos atentos a tu constante venida y llévanos a la vida eterna. Amén.

Oración Colecta

Pidamos en este tiempo de espera y esperanza
que el Señor nos conserve siempre vigilantes.
(Pausa)
Señor Dios nuestro:
Somos tu pueblo en marcha
que trata de llevar a cabo la tarea
de dar forma a tu reino de amor y de paz.
Cuando nos sintamos con miedo y desalentados,
mantennos en marcha con esperanza.
Haznos vigilantes en la oración
para que sepamos percibir
los signos de la venida de tu Hijo.
Que Cristo camine con nosotros ya ahora
por el camino que él mismo nos ha mostrado,
para que nos conduzca a ti, Dios y Padre nuestro,
que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


Primer Lectura (Jer 33,14-16): Mantengan Viva la Esperanza
A un pueblo desanimado, el profeta anuncia: ¡Ánimo! Va a venir un Salvador de la Casa de David. Con él la honestidad y la integridad se restablecerán.

Segunda Lectura (1 Tes 3,12-4,2): Prepárense para la Venida del Señor.
Jesús vino para hacernos nuevos a todos. Creciendo en amor y viviendo más profundamente nuestra fe, aceleramos su venida a nuestro mundo.

Evangelio (Lc 21,25-28.34-36) : ¡Su Liberación Está Cerca!
Aún en tiempo de peligro los cristianos siguen esperando en el futuro. Por medio de una vida de amor, oración y vigilancia se preparan para encontrarse con el Señor.

Oración de los Fieles
Movido por su infinito amor, nuestro Padre del cielo envió a su Hijo al mundo para colmar todas nuestras esperanzas, y para ofrecernos un futuro mejor y eterno. Digámosle en oración: R/ Señor, tú eres nuestra esperanza.


* Por la comunidad de la Iglesia y por todos nosotros, sus miembros, para que, por nuestro compromiso por la justicia y el amor, hagamos creíble el evangelio, roguemos al Señor. R/ Señor, tú eres nuestra esperanza.

* Por la gente sin coraje y sin esperanza, por los que sufren por el hambre o la guerra, para que nosotros intentemos reavivar su esperanza, trabajando con ellos para construir un mundo mejor, roguemos al Señor. R/ Señor, tú eres nuestra esperanza.

* Por los cristianos en cualquier parte del mundo, para que no se avergüencen del Evangelio, sino que proclamen abiertamente su mensaje de esperanza con el ejemplo de sus propias vidas, roguemos al Señor. R/ Señor, tú eres nuestra esperanza.

* Por todos nosotros aquí reunidos, para que no seamos auto-complacientes y nos quedemos pasivos y satisfechos, sino que permanezcamos vigilantes para dejarnos renovar por Dios en Cristo. Que nos otorgue la gracia de comprometernos seriamente y vivir para los demás, roguemos al Señor. R/ Señor, tú eres nuestra esperanza.


Señor Dios nuestro, tú nos amas y por eso esperas que hagamos visibles a todos tu bondad y justicia. Esperamos que tu Hijo permanezca con nosotros para que tus expectativas y las nuestras se hagan realidad, ahora y por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios nuestro:
Como prenda de tus promesas
nos das a tu Hijo Jesucristo
en estos elementos y signos de pan y vino.
No te pedimos una vida sin problemas ni riesgos,
sino la visión de tu Hijo
de un mundo en el que tú estás presente,
y también te pedimos el valor y la fuerza de tu Hijo
para responder con nuestras propias vidas
a tu llamado para construir un mundo nuevo,
en el que tu Hijo pueda ser nuestro Señor y Salvador
ahora y por los siglos de los siglos.


Introducción a la Plegaria Eucarística
Ya en esta eucaristía Jesús va a estar cercano e íntimo a nosotros. Cada Misa es un signo de esperanza de que Dios está con nosotros en nuestro mundo. Demos gracias por esto al Padre.

Introducción al Padre Nuestro

Roguemos al Padre de todos
con las palabras de Jesús
para que sepamos hacer su voluntad
y demos forma a su reino:
R/ Padre Nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males.
Despiértanos de nuestra pereza y aletargamiento
y ayúdanos a acelerar la venida de tu Hijo
en medio de nosotros,
para que vivamos en un mundo de justicia,
sin rencores, división y miedo,
mientras nos preparamos con gozosa esperanza
para la venida gloriosa
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.




Invitación a la Comunión

Alcen su cabeza,
porque éste es Jesús, nuestro Señor y Salvador.
Dichosos nosotros si él nos encuentra despiertos
esperando su venida.
Felices nosotros, invitados a su banquete de salvación.
R/ Señor, no soy digno…


Oración después de la Comunión

Señor Dios nuestro, Padre misericordioso:
Tú nos has dicho tu palabra esperanzadora
y has renovado nuestra fuerza
con el pan de vida de tu Hijo.
Libera nuestra fe de toda banalidad y rutina,
y, guiados por tu Hijo Jesús,
envíanos a restablecer integridad, justicia y amor
en nuestro mundo maltrecho..
Que recuperemos la confianza de que con él
podemos dar forma a un futuro mejor,
más allá de todas las expectativas humanas,
ya que el futuro te pertenece a ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios
por los siglos de los siglos.


Bendición

Hermanos: “Mantengan sus cabezas altas en esperanza”.
Éste ha sido el mensaje de hoy.
Mantengámonos firmes en esperanza
cuando haya guerras y violencia,
cuando haya injusticia y corrupción,
cuando haya odio y rencor.
Sigamos esperando, porque hay un futuro diferente y mejor.
Cristo está con nosotros,
y con él somos capaces de eliminar
y acabar con la violencia y las guerras;
con él podemos derrotar el odio con la amistad.
Sí, mantengamos la cabeza bien alta,
porque el Señor Jesús está con nosotros
Y con él hay esperanza y futuro.
Marchemos con él.
Y que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros
y nos acompañe siempre.

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Evangelio Misionero del Día: Sabado 28 de Noviembre de 2009. XXXIV SEMANA DEL TO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 34-36

Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida:
Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre.

Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

Velar en la oración
Lucas 21,34-36
“Estén siempre despiertos, para escapar de todo lo que está por venir”


La conclusión del discurso escatológica de Jesús en el evangelio de Lucas sitúa al discípulo ante las actitudes concretas que debe tomar ante la venida de Jesús.

Este pasaje, que repite tres veces el verbo “venir” (por parte de Jesús), intenta movernos para que vayamos al encuentro de Jesús de manera activa y no aguardemos el futuro con los brazos cruzados.

A pesar de todos los signos descritos (ver de manera especial 21,25-28), el día del Señor vendrá inesperadamente y cogerá a algunos por sorpresa. Por eso Jesús, instruye a sus discípulos sobre la manera de hacer la preparación: (1) Primero da una lección en negativo y (2) segundo da una lección en positivo.

(1) Una lección en negativo (21,34-35)

El imperativo “guardaos” es una invitación al discernimiento de los acontecimientos de la vida. Hay que estar listos para reconocer los signos.

Pero hay algo que puede entorpecer este discernimiento: la modorra espiritual (ver Sabiduría 9,15) que Jesús describe como “corazón pesado”. Éste tiene sus indicadores:
(a) El libertinaje, la pérdida de los valores, de los criterios en el comportamiento.
(b) La fuga de la realidad por el abuso del alcohol.
(c) Dejarse absorber por los oficios, por las preocupaciones del mundo (el stress de la vida).

Cuando esto sucede sencillamente perdemos la tensión espiritual, la atención del corazón para captar el rostro del Señor que viene a nuestro encuentro. La advertencia es clara: que no se diluya la atención a las cosas espirituales por las cuestiones terrenas.

La exigencia vale “para todos los que habitan la faz de la tierra”. Y el discípulo puede caer si no está debidamente preparado.

(2) Una lección en positivo (21,36-37)

En la segunda parte del pasaje de hoy, encontramos la otra cara de la moneda: una exhortación positiva para la fortaleza espiritual. Jesús no solamente dice el “qué” sino también el “cómo”.

Jesús pide que se asuma la actitud de la vigilancia y para ello indica el camino de la oración. La oración constante (“en todo tiempo”) es el ejercicio de la vigilancia del corazón porque mantiene la atención fija en lo esencial, porque hace pasar por la presencia de Dios todas vivencias y las somete a su valoración, porque anticipa la comunión de amor definitiva que le da sentido a todo lo que hacemos y endereza cada paso en la dirección en la que la vida se plenifica y mantiene siempre ardiendo el corazón.

Y, ¿qué sucede con el corazón que siempre vigila en la oración? Jesús enseña no sólo el “qué” y el “cómo” sino también el “para qué”. Dice Jesús:
- Para “tener fuerza”: el cristiano está llamado para amar y servir con vigor en el mundo, Jesús lo capacita para que genere transformación.
- Para “escapar” de la tentación de salir corriendo ante los problemas. Unido a lo anterior, se entiende que por la fuerza de la oración, el orante aprende a salir ileso de los conflictos.
- Para “estar en pie” delante de Jesús para poner continuamente la vida a su servicio, pero también, cuando llegue el momento final, para aguardar sin bochorno alguno el veredicto favorable sobre el camino de vida.

Por lo tanto, el tiempo final no se prepara haciendo calendarios sobre el momento en que se acabará el mundo, sino vigilando constantemente desde el corazón orante y sacando de ahí la rectitud personal y la fuerza para luchar para que el mundo tenga el rostro de aquél que nos redimió con su sangre.



Para cultivar la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón:

Mañana comenzaremos el tiempo fuerte del adviento, el tiempo de la espera vigilante de la venida del Señor.

1. ¿Qué elementos encuentro en el evangelio de hoy para diseñar una espiritualidad del adviento?

2. ¿Cuál va a ser mi programa espiritual para las próximas cuatro semanas que vienen? 3. ¿Qué decisiones debo tomar con relación a mi estilo de vida y en mi agenda para que este programa sea posible?

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Noticias Misioneras del Mundo: 27 de Noviembre de 2009

Por OMPRESS

* Mensaje del Papa para el año jubilar de la evangelización de Vietnam
* Alarma educativa en Honduras lanzada por ALBOAN, la ONG de los jesuitas de Loyola
* La Comunidad de San Egidio de El Salvador se moviliza para ayudar a los damnificados por el huracán IDA
* Aniversario de dos importantes documentos misioneros: Maximum Illud y Princeps Pastorum
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Mensaje del Papa para el año jubilar de la evangelización de Vietnam

OMPRESS-ROMA (27-11-09) Ayer jueves 26 de noviembre se hacía público el mensaje de Benedicto XVI a Mons. Pierre Nguyen-Van-Nhon, obispo de Dalat y presidente de la Conferencia Episcopal Vietnamita con motivo del 350 aniversario de la creación de los Vicariatos Apostólicos de Tonkin y de la Cochinchina y del 50 aniversario del establecimiento de la jerarquía católica en Vietnam.

En el texto, fechado el 17 de noviembre, Benedicto XVI observa que la apertura del jubileo coincide con la festividad de los 117 mártires vietnamitas y manifiesta el deseo de que “el recuerdo de su noble testimonio ayude al pueblo de Dios en Vietnam a intensificar su caridad, acrecentar su esperanza y consolidar su fe, que la vida cotidiana a veces pone a prueba”.

Entre estos mártires de Vietnam se destaca la figura singular de Andrés Dung-Lac, “cuyas virtudes sacerdotales son un modelo luminoso”, señala Benedicto XVI, con el anhelo de que, en particular en este Año Sacerdotal, el ejemplo de este santo vietnamita y de sus compañeros impulse “una energía espiritual renovada” en los presbíteros, seminaristas y religiosos, “que los ayudará a vivir fielmente su vocación, en comunión fraterna, en la digna celebración de los Sacramentos de la Iglesia y en un apostolado dinámico e intenso”.

El Papa recuerda que el lugar elegido para la apertura de las celebraciones es So-Kiên, en la archidiócesis de Hanoi, sede del primer vicariato apostólico en Vietnam y espera que esa sede sea “el centro de una evangelización profunda que lleve a la sociedad vietnamita los valores evangélicos de la caridad, la verdad, la justicia y la rectitud. Esos valores, vividos siguiendo a Cristo, adquieren una dimensión nueva que supera su sentido moral tradicional porque están anclados en Dios, que desea el bien de toda criatura y su felicidad”.

“El Año Jubilar -escribe- es un tiempo de gracia propicio a la reconciliación con Dios y el prójimo. Con ese fin, es conveniente reconocer las faltas que se han cometido en el pasado y en el presente contra los hermanos en la fe y contra los compatriotas y pedir perdón. Al mismo tiempo, sería oportuno comprometerse a profundizar y enriquecer la comunión eclesial y a construir una sociedad justa, solidaria y equitativa mediante el diálogo auténtico, el respeto mutuo y la sana colaboración. El Jubileo es también un tiempo especial que se nos ofrece para renovar el anuncio del Evangelio a todas las personas y ser cada vez más una Iglesia de comunión y misión”.

El Santo Padre encomienda a todos los cristianos de Vietnam al amparo y ternura maternal de Nuestra Señora de La Vang. Precisamente en el Santuario mariano dedicado a la Virgen con esta advocación, en la Archidiócesis vietnamita de Hué, tendrá lugar la clausura de estas celebraciones jubilares.


Alarma educativa en Honduras lanzada por ALBOAN, la ONG de los jesuitas de Loyola

OMPRESS-BILBAO (27-11-09) ALBOAN, la ONG de la Compañía de Jesús en la Provincia de Loyola, España, que trabaja en cooperación para el desarrollo, ha lanzado una campaña de captación de fondos en apoyo a las escuelas de Fe y Alegría Honduras, en crisis tras el golpe de Estado.

Desde el golpe de Estado del pasado 28 de junio, Honduras vive una situación muy convulsa, que ha alterado la normalidad institucional del país y ha agudizado su crisis económica. Como consecuencia de ello, el sector educativo se ha visto gravemente afectado, puesto que el gobierno ha decretado la suspensión de las clases, ha adelantado el fin del curso escolar y ha retirado el apoyo económico a todos los centros educativos.

Los recortes impulsados por el gobierno han afectado especialmente a los centros de educación técnica de la organización Fe y Alegría de Honduras, con quien ALBOAN trabaja desde hace años. Si finalmente se optara por suspender las clases, una posibilidad aún abierta, el alumnado se vería obligado a repetir curso, lo que implicaría un año más de gastos de alimentación, materiales didácticos, transporte y vestimenta. Dada su precaria economía familiar, existe un alto riesgo de abandono de los estudios.

La repentina suspensión de las ayudas públicas ha supuesto que Fe y Alegría Honduras deje de percibir alrededor de 200.000 €, lo que imposibilita atender los pagos de salarios del profesorado, de la energía eléctrica, del material escolar, entre otros.

Ante este reto, Fe y Alegría ha optado por hacer caso omiso a la orden de cese de las clases emitida por el gobierno golpista, al considerar el grave perjuicio que esta decisión generaría para los estudiantes. Para poder continuar con su apuesta educativa, Fe y Alegría ha realizado un llamamiento a todas las organizaciones amigas para recaudar los fondos que le permitan finalizar el presente curso escolar.

Como respuesta, ALBOAN ha puesto en marcha la campaña de recogida de fondos “Alarma Educativa” para apoyar el funcionamiento de los centros de formación profesional y evitar el daño que supondría la pérdida del curso para cientos de jóvenes de los sectores más empobrecidos de la sociedad hondureña: www.alboan.org/alarmaeducativa



La Comunidad de San Egidio de El Salvador se moviliza para ayudar a los damnificados por el huracán IDA

OMPRESS-EL SALVADOR (27-11-09) Las Comunidades de San Egidio de El Salvador se han movilizado para ayudar a las víctimas de las zonas más afectadas por las fuertes lluvias que golpearon a El Salvador al paso del huracán Ida. Uno de los lugares mas afectados ha sido Verapaz a unos 50 Km. de San Salvador, cuyas calles sufrieron avalanchas de lodo y piedras. Algunas rocas caídas en la ciudad de San Vicente, desde lo alto del cercano volcán Chinchontepeq, tenían hasta dos metros de diámetro y han arrasado todo lo que encontraban a su paso. Otros pueblos aledaños aún están aislados completamente, por la ruptura de puentes y el bloqueo de los accesos, de manera que sólo se pueden alcanzar a pie. Esta es la situación de muchas colonias y municipios de El Salvador, sobre todo de las zonas de San Martín y San Vicente. En todo el país se han contabilizado 189 muertos y muchos desaparecidos.

Las Comunidades de San Egidio se han acercado a los lugares más golpeados, llevando víveres, agua, ropa, colchonetas a los albergues, uno de los cuales el de San Martín, a cargo de la comunidad ha acogido a más de 100 personas en su mayoría, niños y ancianos, muchos de los cuales han perdido todas sus pertenencias y, algunos, a sus familiares, fallecidos en los derrumbes. La Comunidad está ayudando a niños y niñas de un albergue en Apopa, en el barrio en el que vivió y fue asesinado por las maras hace unos meses el miembro de la Comunidad de San Egidio, William Quijano. En este lugar varias casas han quedado destruidas por las lluvias. La recogida de víveres ha sido la prioridad en estos primeros días para hacerlos llegar a Verapaz y San Martín. La Comunidad de Roma ha enviado un contenedor de ayuda para los damnificados.




Aniversario de dos importantes documentos misioneros: Maximum illud y Princeps Pastorum

OMPRESS-ROMA (27-11-09) En estos próximos días se celebra el aniversario de dos documentos fundamentales del Magisterio pontificio contemporáneo sobre la misión de la Iglesia. Se trata de la carta apostólica Maximum illud de Benedicto XV, fechada el 30 de noviembre de 1919 y de la que se cumplen, por tanto, 90 años, y de la encíclica de Juan XXIII Princeps Pastorum, que el 28 de noviembre cumple medio siglo desde su publicación en 1959.

Como confirmando la trascendencia del empeño de convertir el siglo XX en “el siglo de las misiones”, Maximum illud fue el primer gran documento pontificio “moderno” sobre la misión. En el difícil contexto posterior a la Primera Guerra Mundial, Benedicto XV se esforzó en infundir ánimo a la comunidad cristiana y alentar su impulso misionero con unas directrices que se convirtieron en puntos de partida esenciales para el actual modo de entender la evangelización del mundo, “deber permanente de la Iglesia”. Sus tres secciones —“Normas para los obispos, vicarios y prefectos apostólicos”, “Exhortación a los misioneros” y “Colaboración de todos los fieles”— fueron recibidas como una “carta magna” de la acción y la cooperación misioneras. De este modo, las directrices teológicas, pastorales y espirituales marcadas por Benedicto XV constituyeron todo un estímulo tanto para las misiones en sí, como para la ayuda a estas por parte de las Iglesias locales, terreno donde quedó destacada la prioridad que han de tener las Obras Misionales Pontificias en la cooperación misionera.

Precisamente conmemorando el 40º aniversario de Maximum illud, publicó el beato Juan XXIII Princeps Pastorum. Esta encíclica del Papa Roncalli —que, siendo sacerdote, había sido llamado por Benedicto XV para colaborar en Roma en la Obra de la Propagación de la Fe— viene a hacer de puente entre las líneas maestras de los documentos pontificios previos sobre misiones y las que acabarán definiéndose en el Concilio Vaticano II. Sus dos grandes focos de atención son, por un lado, la jerarquía y el clero local y la adecuada formación espiritual e intelectual de este, fundamental en cuanto que ese clero nativo es el continuador de la obra iniciada por los misioneros; y por otro, el laicado en las misiones y las normas para que pueda desarrollar su apostolado. La encíclica recalca también la responsabilidad misionera de todo cristiano y de toda comunidad cristiana, así como la urgencia de una adecuada integración de la Iglesia en la nueva realidad de los pueblos emergentes, y precisa las relaciones —de conexión y de distinción— entre evangelización y progreso humano.

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jueves 26 de noviembre de 2009

I Domingo de Adviento (Lucas 21, 25-28. 34-36) - Ciclo C: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración

GUIÓN PARA CELEBRACION PENITENCIAL
Publicado por DABAR


Objetivo: Nuestra conversión al Señor exige la entereza de todo nuestro corazón, buena tierra que dé fruto abundante.

Elementos simbólicos: Una jarra de cristal con agua. Un recipiente amplio con tierra dentro. Varios cirios o velones rojos y cerillas.

Ideas introductorias:
• Estamos en Adviento, preparándonos a celebrar la llegada del Señor, el abrazo del amor de Dios Padre y el abrazo de su Amor en todos nuestros hermanos.
• El Nacimiento de Jesús es la encarnación del amor de Dios en el corazón de la Humanidad.
• Ese Jesús proclama la venida del Reino de Dios a este mundo (Mt 4,17).
• Vale la pena tener esperanza en ese Reino de Dios Padre. Es nuestra plenitud. Sólo así el corazón de la humanidad rebosará de Amor. Amor que proviene de fiarnos en El.
• Estas son las exigencias de vivir en esperanza: esmerarnos en caminar desde la Fe; estar en vela (1Tes 5,6); paciencia en las pruebas (1Tes 1,4); sobriedad y desasimiento (1Cor 7,29); amor fraterno (1P 4,7); oración.
• Esta es la Gran Esperanza Cristiana. Ven, Señor de Esperanza y de Luz (se enciende el Cirio o un velón).
• Cantemos ahora, guiados por esa luz y esperanza, al Señor que viene: Esperando, esperando. (C. Gabarain)

Saludo: Comenzamos llenos de esperanza: En el nombre del Padre...

Oración:
Señor Dios y Padre nuestro: Tú no eres un Dios oculto a nuestras vidas. Tú estás cerca de nuestros corazones. Es tu Amor el que nos hace amarnos. Es tu Vida la que nos anima a vivir en plenitud. Es tu Alegría plena, la que nos hace celebrar tu próxima venida. Danos fe y sensibilidad para acogerte, seguirte y amarte. Llena de tu Luz nuestra pobre humanidad. Ven, Señor, ¡ven!

Presentación de la experiencia:
• Hoy nos conviene tener muy presente la gran Parábola del Sembrador. A través de ella, el Señor desea que su Palabra tenga vida y de frutos en nosotros. Por eso, nos pone en alerta para que preparemos nuestro corazón con tierra buena.
• Por eso, hemos querido poner ante nuestros ojos este hermoso recipiente lleno de buena tierra. Hagamos una reflexión en nuestro interior: ¿Qué clase de tierra necesito en mi corazón? ¿Qué valores evangélicos quiero hacer florecer y fructificar?

Proclamación de la Palabra de Dios: Rm 8,31-39 y Lc 8, 1-15; entre ambas lecturas se puede cantar: Todos unidos…

Ideas para el Animador:
• Meditemos un poco estas preciosas preguntas para reafirmar nuestra esperanza cristiana.
• Si Dios está a nuestro favor ¿quién podrá estar contra nosotros?
• Si Dios entregó a su Hijo a la muerte por nosotros, ¿cómo no habrá de darnos El todas las cosas?
• ¡Dios es quien nos salva! ¿Quién se atreverá a condenarnos?
• Si Cristo está al lado del Amor de Dios, ¿quién podrá arrebatarnos el Amor de Cristo?
• Oramos desde muy dentro de nuestro corazón, primero en el silencio de nuestro sagrario personal, y luego, quienes queramos, puestos de pie, acudimos a recoger una vela, y al tiempo que encendemos del cirio, colocándonos alrededor, expresamos con corazón de tierra buena nuestra esperanza hecha fe y amor...

Confesión general: Yo confieso…

Confesiones individuales: Es el momento de hacerlas, quienes así lo deseen; mientras se puede cantar: Ven, ven Señor, no tardes…

Peticiones:
• Señor, ilumina nuestra tierra: que por tu justa voluntad seamos causa de luz y no de oscuridad. Todos: Amén.
• Señor, ilumina el corazón de las personas: que por la fuerza de tu amor, seamos testigos de la esperanza.
• Señor, reafirma nuestra fe en tu Palabra, para que seamos comunidad de esperanza y salvación entre los hermanos.

Canto final: Padrenuestro (Cantado, con gesto manual).

Resumen y bendición final: No apaguemos la luz de la esperanza y de la salvación. Nos acompaña el Señor con su perdón y su bendición: La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo esté con todos vosotros. Amén





DIOS HABLA

JEREMIAS 33, 14 16
Mirad que llegan días -oráculo del Señor-, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora, suscitaré a David un vástago legitimo, que hará justicia y derecho en la tierra. En aquellos días se salvará Judá, y en Jerusalén vivirán tranquilos, y la llamarán así: «Señor nuestra justicia».

1 TESALONICENSES 3,12 4,2
Hermanos: Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos, y que así os fortalezca internamente, para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre. En fin, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios; pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús.

LUCAS 21,25-28.34 36
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».



EXEGESIS

PRIMERA LECTURA
Los capítulos 32 y 33 de Jeremías se escriben en torno al año 587. El reino de Judá ha sufrido ya una primera deportación a Babilonia. Pero Jerusalén permanece aún en pie, símbolo de la permanece fidelidad de Dios para con su pueblo, por lo que una parte del pueblo y sus dirigentes religiosos y políticos siguen confiados en falsas promesas, como si la suerte del pueblo asociada a la del templo fuera eterna, segura, inatacable.

Jeremías les disuade de toda esperanza de salvación; todo está a punto de caer; los enemigos cercan sus murallas ‘está ya a meced del rey de Babilonia por la espada, por el hambre y por la peste’. Y sin embargo les anima a no interrumpir su trabajo; él mismo se compra un campo, la herencia de un primo suyo. Y promete el Señor un nuevo pacto con su pueblo y que se reanudará la vida ordinaria, de comprar y vender, de cultivar campos y que den sus frutos, y ‘os mostraré cosas grandes, inaccesibles que desconocías’.

Pero no les va a ahorrar ni uno de los sufrimientos que se les avecinan. Desatado el pecado sobre el pueblo, cargarán con sus consecuencias. ‘No hicieron caso de la voz del Señor’, ‘nada de lo que les mandaba hicieron’… ‘le volvieron la espalda, pero no la cara (¡encima insolentes!), ‘pusieron ídolos abominables en mi templo’, ‘hicieron pasar el fuego a sus hijos e hijas en honor de Moloch’.

Y sin embargo constantemente les anima porque el Señor ‘os reunirá, los traerá de todos los países’, ‘Volverá a pactar con ellos’, ‘les haré volver a este lugar y los haré vivir en seguridad’; ‘serán mi pueblo y yo seré su Dios y les daré un solo corazón y una conducta cabal’…

Finalmente el oráculo que hoy escuchamos es el broche de oro. No son promesas vanas: “Haré brotar para David un vástago, un germen, un brote verde legítimo, auténtico (ningún espejismo) para David, que hará justicia y derecho”.

Leído este texto en nuestros días cobra una viveza ineludible. Pero ¿dónde está ese ‘vástago’, esa gema, ese nuevo ‘Mesías’? ¿Será Obama? (Buena persona sin duda, pero ¡otra vez falsos e impotentes ‘salvadores’!). El nuevo y eterno salvador tiene un nombre (tan vilipendiado, profanado, escarnecido y violentado): Justicia.


TOMÁS RAMÍREZ
tomas@dabar.net



SEGUNDA LECTURA
Como en otras cartas paulinas, la última sección de 1 Tesalonicenses hace varias exhortaciones prácticas, aunque mezcladas con otras consideraciones

El talante general de estos versículos es el de motivar esa exhortación ética desde diversos puntos de vista.

El comienzo (vv. 3,11-13) es una oración/deseo de que el Señor conceda la fuerza y la gracia de vivir en la forma que se insinuará más abajo Tal es la raíz del comportamiento ético, no un esfuerzo voluntarístico o ascético, sino la aceptación y vivencia del don de Dios.

En ese comportamiento ocupa, como sabemos un lugar excepcional el amor mutuo universal. Pablo no insiste en ellos, por demasiado obvio, pero lo recuerda.

Hay una alusión a la vuelta del Señor que en aquel momento se creía cercana. Era comprensible, desde esa perspectiva, que sirviese como motivación de una conducta cristiana, como las varias exhortaciones evangélicas a esperar la venida del Señor portándose bien.

Aunque, evidentemente, haya cambiado tal forma de ver las cosas – Jesucristo glorioso no ha llegado todavía de forma colectiva – esas palabras conservan la verdad de que tenemos que vivir mirando hacia delante en todos los aspectos y no sólo hacia el pasado. Si abrimos el significado de presentarse santos e irreprensibles ante Dios no sólo hacia lo individual, sino hacia lo comunitario, cabe pensar en una construcción del mundo y de la realidad según el plan de Dios en cada momento histórico y conforme a las circunstancias de cada momento que van avanzando y cambiando. No ha lugar un “cualquiera tiempo pasado fue mejor” ni una enemistad con el mundo moderno, sino pensar que en todo esto también esa presente el Señor Jesús hasta que vuelva.

Por último las exhortaciones general de 4,1-2 recuerdan que los ejemplos humanos – aquí se menciona el del propio Pablo – animan a los cristianos en ese camino comenzado.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net

EVANGELIO

1. Observaciones a la traducción litúrgica.

Las gentes: Son los gentiles. En la mentalidad judía de la época de Jesús la humanidad se dividía en judíos y gentiles o gentes.
Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad: en la traducción falta este último término. Los hombres: aquí son las gentes o gentiles.
Lo que se le viene encima al mundo: Aquí el mundo es la oikumene: la totalidad de la tierra habitada, la humanidad entera, compuesta de judíos y gentiles.
Las potencias del cielo: Son los astros.
El Hijo del Hombre: título mesiánico, veladamente sugerente, usado por Jesús para referirse a sí mismo. Sus orígenes se encuentran en Daniel 7,13-14 y en el libro de Enoc.
Se acerca vuestra liberación: el final de los males y horrores de los que son víctima los discípulos. El término liberación es exclusivo de Lucas entre los evangelistas.
Aquel día: el día de la venida del Mesías.

2. Texto

Diferenciemos dos partes. La primera es descriptiva, informativa. Está basada en el empleo de la tercera persona: habrá signos, quedarán sin aliento, verán. Son los vs.25-27. La segunda es persuasiva, tratando de involucrar al oyente/lector. Está basada en el empleo de la segunda persona: alzad la cabeza, tened cuidado, estad despiertos, manteneos en pie. Son los vs.28-36.

La primera parte habla de cataclismos cósmicos y de maremotos, de estupor y de miedo. En lenguaje realista, en línea con profetas como Isaías, Ezequiel, Joel, Ageo. Todo ello enmarcando la llegada poderosa, majestuosa del Hijo del Hombre. Más allá de la mayor o menor literalidad del lenguaje, lo que Jesús expresa con él y, consiguientemente, el mensaje que ese lenguaje transmite es el siguiente: el final de una etapa para la humanidad y el comienzo de otra enteramente nueva. El orden de cosas actual no es indefinido. El Hijo del Hombre, que tiene de Dios y de Hombre, será el artífice del cambio.

Levantaos, alzad la cabeza: así se abre la segunda parte del texto. Se acabó para vosotros el tiempo de la postración, del hundimiento. Palabras directas de Jesús a sus discípulos, a los que por seguirle lo están pasando mal. Palabras que buscan abrir al discípulo a un horizonte de certeza.
¿Qué hacer hasta que este horizonte de certeza esté tan próximo que pueda ya tocarse? A esta pregunta responden las advertencias o recomendaciones a partir del tened cuidado hasta el final del texto.

3. Comprensión actualizante

El Señor Jesús vendrá un día y nadie podrá quedar indiferente ese día. Vendrá en su actual realidad de Jesús resucitado. Una realidad que el texto envuelve en poder y gloria. Nada que ver con el poder y la gloria al uso humano.
Esta venida es palabra dada y comprometida por Jesús. Del valor que demos a la palabra de Jesús dependerá el crédito que demos a esa venida suya con poder y gloria. El que esto escribe da a la palabra de Jesús el máximo valor que darse pueda a una palabra: total y absoluto.

Entramos así en el medio en que se mueve la segunda parte del texto. Este medio no es otro que los discípulos, es decir, quienes dan a la palabra de Jesús valor y crédito incuestionables. ¿Para qué les dice Jesús que va a venir? ¿Para meterles miedo? ¿Para atormentarlos? En absoluto. Para poner fin a las penas y calamidades derivadas de su condición de discípulos. Para erradicar de ellos la sensación de parias que hayan podido experimentar por su condición de discípulos. Para afianzarlos en su enorme estatura humana.
¿Y qué pide Jesús a sus discípulos mientras esa venida suya llega? Que las múltiples ocupaciones de la vida no les hagan perder de vista la perspectiva de su venida. Que jamás duden de esa venida, por más que pueda parecerles que nunca llega.

Hoy, los discípulos somos los que damos crédito a la palabra de Jesús y seguimos a Jesús, quien nos pide lo mismo que pedía entonces: que las ocupaciones de la vida no nos acaparen hasta el punto de hacernos perder el norte. Este norte es la venida real y verdadera de Jesús a dar sentido públicamente a nuestras vidas de discípulos suyos. Jesús nos sigue pidiendo que jamás dudemos de esa venida suya gloriosa.

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net

NOTAS PARA LA HOMILIA

Una vez más estamos a las puertas del Adviento, tiempo ante el que convendría recordar dos cosas. La primera y más importante, que se trata fundamentalmente de un tiempo de espera vigilante, por lo tanto no de un tiempo de temores y embotamientos. Algo que si bien puede parecernos más que obvio, a la hora de la verdad -creemos que hay que reconocer- distamos mucho de vivirlo así.

La segunda, que todas las referencias literarias a este tiempo como fin de una época, si bien aluden a un hecho observable, el de que todo lo que comienza tiene un término, más que vincularse a la idea generalizada entonces de que la hora final del mundo estaba próxima (cosa que los propios acontecimientos demostraron como un error de perspectiva) buscan proyectar la mirada hacia un futuro del que se espera llegue la liberación. Cuestión que evidentemente vuelve sobre lo que decíamos es la clave de este tiempo: la esperanza.

Esperanza que como valor, actitud e incluso virtud, a los cristianos en más de una ocasión nos ha significado ser causa de duras interpelaciones. Quizás porque esta hermana menor, tal como la llamaba Péguy, como virtud entre la fe y el amor, sea la más visceralmente compartida con la humanidad. Esto en tanto acción por un bien arduo que aún no tenemos, como definían los clásicos a la esperanza.

De ahí que no pocas veces se nos inquiriese acerca de nuestro sentido sobre aquella. Así, ante la tentación de una “fuga mundi”, de dejarlo todo para el futuro o el más allá desde la certeza de una liberación final, se nos ha recordado una y otra vez aquello de ser realistas.

Que vivir de recuerdos es remontarse a un pasado que ya no existe, pero que dejarnos llevar por ensoñaciones acerca del futuro, es ir hacia lo que aún no existe. De este modo, el mundo ha recordado a la fe, muchas veces contra el gusto de esta, que hay que enfrentarse con lucidez y valentía al momento presente, aparente única realidad que tenemos ante nosotros. En el fondo, nos ha devuelto al sentido realista de la espera… al levantaos, alzad la cabeza…

Sin embargo, el sentido realista de la espera cristiana tampoco coincide plenamente con el del mundo. Máxime cuando el mundo, tal como el que hoy nos toca vivir, presume de abundancia satisfecha. Abundancia que ha confundido la felicidad con el bienestar y por eso no se rebela frente a las injusticias, sufrimientos y demás absurdos del presente. Abundancia que pretende el lujo de no esperar nada mejor.

Por eso, entre lo que el mundo nos recuerda -el presente- y lo que el mundo mismo omite -un futuro mejor- los cristianos debemos recordarnos una vez más que porque queremos ser realistas hasta el final, no podemos aferrarnos a la realidad tal como es, ni podemos instalarnos es esta vida como algo definitivo.

Espera vigilante decíamos al principio, sin temores ni embotamientos. Pues según esperemos, así seremos: creyentes o escépticos, creadores o conservadores, comprometidos o frívolos. Por eso, la verdadera esperanza ni embota ni adormece, sino que desinstala y pone en pie. La esperanza cristiana no es la espera pasiva de los no comprometidos, ni la espera interesada de los bien situados, sino la espera creadora de los comprometidos con una sociedad más justa y fraterna.

¿Cuál es entonces nuestra esperanza hoy, como personas, como Iglesia, como sociedad?

SERGIO LOPEZ
sergio@dabar.net



PARA CONSIDERAR Y REFLEXIONAR EN GRUPOS
Son numerosas las parroquias y comunidades que semanalmente se reúnen para compartir la Palabra utilizando dabar, permitidme recordaros que el precio de suscripción se reduce en función del número de ejemplares que se envían (y que resulta más económico que la fotocopia), y pensamos que podrían ser muchas más. Por eso, nuestra pequeña hoja, siguiendo el espíritu fundacional de ser instrumento al servicio de la Palabra para sacerdotes, religiosos y seglares, hemos considerado la conveniencia de ampliarlo al comienzo de este nuevo año litúrgico con este pequeño apartado, con la esperanza de que sea una ayuda y un servicio más. Gracias.

Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación (Lc 21, 28b)

Preguntas y cuestiones
Que no haya venido todavía el Señor Jesús, ¿es motivo de desánimo o de esperanza activa?
¿Cabe enfocar el mundo moderno con sus avances en tantos campos científicos, sociales, etc. desde una perspectiva positiva?.
¿Y qué nos pide Jesús a sus discípulos, hoy, mientras esa venida suya llega?

PARA LA ORACION
Dios, Padre nuestro, al comenzar este Adviento te pedimos que avives en nosotros el deseo de conocer y seguir cada vez más y mejor a Cristo, para que nuestras obras sean conforme a tu voluntad y así alcancemos un día la plenitud de tu Reino.
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Acepta, Padre, la ofrenda de estos frutos que de ti hemos recibido y que esta celebración fraternal sea un adelanto del banquete de tu reino.
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Te damos gracias Padre Santo, por Cristo, Señor nuestro. Quien al venir por primera vez en la humildad de nuestra carne, realizó el plan de redención trazado desde antiguo y nos abrió el camino de la salvación; te damos gracias porque sigue viniendo a nuestro encuentro y así nos podamos incorporar al dinamismo salvador y nos da aliento para mantenernos en la tensión de la promesa, que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.
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Padre, que fructifique en nosotros esta celebración de la Eucaristía; que estemos vigilantes para descubrir los verdaderos valores del hombre y trabajemos por ellos con todas nuestras fuerzas.

LA MISA DE HOY

MONICIÓN DE ENTRADA
Estrenamos Adviento y estrenamos, por tanto, una nueva oportunidad de Dios para reflexionar sobre nosotros y sobre nuestra sociedad y tomar decisiones para cambiar.
Esperamos en el Señor, confiamos en su venida; pero también trabajamos para facilitarle las cosas, para que su presencia en el mundo sea más palpable cada día para los hombres, pues no en vano nosotros somos sus manos, su voz, su corazón, sus instrumentos de trabajo en esa tarea de hacer que venga a nosotros su Reino.
Con estos sentimientos comenzamos un nuevo Adviento y la celebración de la Eucaristía.

SALUDO
Hermanos, el Dios Padre de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, este siempre con todos vosotros.

ACTO PENITENCIAL
-Tú has plantado tu tienda entre nosotros para construir el nuevo mundo, la nueva sociedad de hermanos, hijos de un mismo Padre. Señor, ten piedad.
-Tú nos llamas a estar atentos y vigilantes, interpretando los signos de los tiempos para que todos alcancen tu salvación. Cristo, ten piedad.
-Tú nos enseñas a no tener miedo, a superarlo confiando en ti, a mantenernos en pie ante ti mientras llegas con gloria y con poder. Señor, ten piedad.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Jeremías anuncia la llegada de alguien que implantará en el pueblo la justicia y el derecho. Los cristianos confesamos que Jesús es esa persona; pero su tarea tiene que ser prolongada por la nuestra. ¿Quién se dedica en serio hoy a implantar entre nosotros el derecho y la justicia?

SALMO RESPONSORIAL (Sal. 24)
A ti, Señor, levanto mi alma.
Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.
A ti, Señor, levanto mi alma.
El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.
A ti, Señor, levanto mi alma.
Las sendas del Señor son misericordia y lealtad para los que guardan su alianza y sus mandatos. El Señor se confía con sus fieles y les da a conocer su alianza.
A ti, Señor, levanto mi alma.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
San Pablo nos recuerda en este fragmento de su carta a la comunidad cristiana de Tesalónica que uno de los aspectos fundamentales de la vida del cristiano es percibida como don de Dios, no como puro esfuerzo de voluntariedad.

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
En este texto que vamos a escuchar no nos encontramos ante la crónica de un futuro anunciado sino ante la magia de un futuro mejor; evocación y sugerencia no de fin de mundo sino del fin de un mundo injusto y egoísta, como es el que hacemos nosotros.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Hermanos, el Señor ha venido ya; pero nosotros tenemos que hacer presente la salvación que Él nos trae en nuestro aquí y ahora histórico; pidámosle que Él nos ayude a realizar esa tarea diciendo: Señor, envíanos tu Espíritu.
-Para que la Iglesia mantenga y ayude a mantener viva la esperanza en medio de los problemas y las dificultades. Oremos.
-Para que terminemos con el mal ejemplo que frecuentemente damos al hablar del servicio al hermano y preocuparnos sólo de nuestros intereses egoístas. Oremos.
-Para que consigan la libertad cuantos se encuentran perseguidos, oprimidos o esclavizados. Oremos.
-Para que surjan entre nosotros hombres y mujeres que luchen sinceramente por implantar el derecho y la justicia. Oremos.
-Para que cuantos recordamos su primera venida, merezcamos participar en el triunfo de su vuelta gloriosa. Oremos.
-Para que nuestra comunidad (parroquial) muestre con las obras el amor salvador de Dios. Oremos.
Oración: Dios, Padre nuestro, que nos llamas a estar vigilantes, concédenos, a los que confiamos en tu amor, mantenernos firmes en la esperanza. Por JNS.

BENDICIÓN FINAL
-El Señor Jesús, cuyo nacimiento nos disponemos a festejar con alegría, se muestre propicio con todos vosotros. Amén.
-El Señor Jesús os colme de los consuelos temporales a los que lucháis por alcanzar el Reino de Dios. Amén.
-El Señor Jesús os mantenga firmes en la fe y en la esperanza, para que podáis celebrar con gozo su vuelta gloriosa. Amén.
-Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre vosotros y os acompañe siempre. Amén.


CANTOS PARA LA CELEBRACION
Entrada: Ven, ven Señor no tardes (1 CLN 9); Vamos a preparar (del disco "Preparad los caminos"); La virgen sueña caminos (de Erdozán).
Acto penitencial: Del disco "Dios es amor" con el canto Señor, ten piedad.
Salmo: LdS.
Aleluya: Antífona antes del evangelio (1 CLN J 1) .
Ofertorio: Rorate o el canto Cristo fue sincero (del disco "Cristo libertador").
Santo: (1 CLN I 2).
Aclamación al memorial: (1 CLN J l).
Comunión: Cerca está el Señor (1 CLN 73 l); Tan cerca de mi (CB 185) (del disco "Baja a Dios de las nubes" de Luis Alfredo Díaz.
Final: Anunciando tu venida de Palazón (2 CLN 614).



Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
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Principio y Fin

Publicado por Esquila Misional

«¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí. Resucitó» (Lc 24,5-6). Quiero comenzar con esta frase bíblica porque el 2 de noviembre celebramos a nuestros difuntos. Creemos que la muerte es el fin de todo, pero Jesús la ha vencido, ha resucitado y está vivo. Este es el motor de nuestra existencia, de nuestra fe y de nuestra vocación.

En la vida todo tiene un principio y un fin, por ejemplo: inicias tu preparación básica y terminas en la universidad; inicia el día y termina en la noche, inicias un trabajo y ves tus esfuerzos realizados cuando lo concluyes, se nace y se muere.

Jesús vivió intensa y plenamente dando lo mejor de sí, fue una vida corta, apenas 33 años, de los cuales, los últimos tres fueron para formar a sus apóstoles, predicar y vivir conforme a la misión que Dios tenía para él. Pero lo que nadie sabía y ni siquiera se imaginaban sus discípulos, fue que Jesús vencería a la muerte con su resurrección, algo totalmente distinto que dio nueva vida a los seguidores, marcó su fe y la de la Iglesia: Con este acontecimiento, Jesús nos invita a vivir en plenitud y a darle sentido a nuestra vida en una entrega generosa, alegre y dinámica para seguir proclamando su mensaje.

Lamentablemente algunos jóvenes concluyen sus metas sin haber «vivido» porque no encontraron ningún sentido a su existencia, y lo poco que han vivido ha sido fugaz porque tienen afán de hacerlo aceleradamente, pero «sin plenitud».

Juventud, vitalidad y energía
En julio pasado, participé en el X Congreso Nacional Juvenil Misionero (CONAJUM) en Tepic, Nayarit. Fue una experiencia enriquecedora, pues al estar en contacto con tantos jóvenes, se recargan las pilas y nos animamos mutuamente a seguir adelante. Me llamó la atención la fuerza y energía de más de 10 mil jóvenes participantes, ¡era imposible no contagiarse de tanta vitalidad! Encontrar muchachos de todo el país, desde Tijuana hasta Cozumel, Chetumal y Tapachula, pasando por todo el centro; además, algunos venían de Venezuela y Guatemala. Todo era una fiesta; encontrar viejos amigos y hacer nuevas amistades.

El ambiente reflejaba un entusiasmo misionero que se desbordaba, era espectacular encontrarse con ellos. Y aunque venían de muy lejos, la distancia era lo de menos, ahí se les quitaba lo cansado e inmediatamente se ponían a cantar, a bailar y a convivir con otros muchachos con el mismo deseo misionero. ¡Se sentía la presencia de Jesús en ellos!

Me daba gusto ver a tantos jóvenes, pero me preguntaba: ¿cuántos de ellos estarían dispuestos a seguir a Jesús más de cerca? Ciertamente que estaban ahí porque alguien los había convocado, seguramente fue «Jesús mismo»; pero, ¿quién se animaría a seguirlo en un compromiso de por vida? A más de un joven le sirvió asistir a este congreso, pues tuvo la oportunidad de encontrarse con muchos misioneros y aclarar un poco su inquietud por seguir a Jesús; otros, seguramente no se imaginaban la riqueza de tantos institutos y las distintas opciones de ser misionero o misionera; para muchos, quizá, fue su primer encuentro con la realidad misionera y su primera vez en participar en estos eventos.

Jóvenes como tú
Ahora te toca a ti responder a la invitación que Jesús te hace, él ha vencido a la muerte para darnos vida en plenitud y te necesita para que lo sigas anunciando; quizá te parezca una empresa difícil de realizar, pero ¡tú puedes!, hoy Jesús necesita jóvenes como tú: entusiastas, alegres, dinámicos, generosos, valientes y audaces, capaces de dar su vida para que otros la tengan. Recuerda que el mandato de Jesús aún está lejos de cumplirse, muchos hermanos nuestros siguen esperando quien les predique, les anuncie y den testimonio de aquel que vivió, murió y venció a la muerte con su resurrección: Jesús de Nazaret.

Después de la resurrección: «Cuando vieron a Jesús, se postraron ante él, aunque algunos todavía dudaban. Jesús se acercó y les habló así: “Me ha sido dada toda autoridad en el Cielo y en la Tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia”» (Mt 28,17-20).

Estimados amigos, una vez más los invitamos a ser audaces misioneros. ¡Comunícanos tus inquietudes!

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Evangelio Misionero del Día: Viernes 27 de Noviembre de 2009. XXXIV SEMANA DEL TO

MIS PALABRAS NO PASARÁN

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 29-33

Jesús, hablando a sus discípulos acerca de su venida, les hizo esta comparación:
Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol, Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano, Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.
Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto., El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasaran.

Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

Aprender a vivir la esperanza (IV)
Lucas 21,29-33
“Cuando vean que suceden estas cosas, sepan que está cerca el Reino de Dios”


A la noche le sigue el día, al invierno le sigue la primavera y el verano, a la crisis le sigue la maduración y al sufrimiento, la alegría de la victoria.

La enseñanza de Jesús acerca de la manera de vivir los tiempos difíciles de la historia, llega hoy a un punto feliz. Descubrimos que sólo conocemos un punto de vista pero no la totalidad del rumbo que toma la historia bajo las manos de Dios. Por detrás de todos los acontecimientos, sin que consigamos percibirlo, está surgiendo un nuevo brote de vida. Así sucede en el invierno: la apariencia de los árboles es de muerte y destrucción, sin embargo, por dentro está latiendo la vida y con la llegada de la primavera resurge la fuerza escondida de la vida.

Es importante que no nos quedemos viendo lo negativo. Es verdad que el mal se nota más que el bien. Pues lo mismo pasa cuando llega la primavera, los retoños en los árboles son todavía pequeños, pero se pueden ver. Hay que agudizar la visión para destacar siempre lo bueno, sin ignorar lo malo, porque ahí está la obra de Dios.

Nosotros quisiéramos ver las cosas de otra manera, pero esto no es posible. La lógica del Reino es la lógica de la semilla, esto es, del crecimiento progresivo. La lógica del escondimiento no es la de la ausencia de Dios sino la de su definitiva y segura intervención.

Los falsos profetas (de 21,8) predicaban que el “tiempo está cerca”, parodiando el kerigma de Jesús. Ahora es Jesús mismo quien dice: “Cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca” (21,31). Esperamos que sucedan cambios radicales para bien del mundo, pero no hay que confundirlos con la destrucción, que es lo que acentúan los falsos profetas sino con la vida que Jesús está haciendo brotar en medio de todos los acontecimientos negativos de la historia.

La obra de la salvación es sacar bien de dentro del mal, no la destrucción de lo malo para empezar todo de nuevo con unos cuantos privilegiados. La obra de la salvación es un don de Dios y al mismo tiempo de todos aquellos que con su esfuerzo, sostenido por el seguimiento de Jesús, vencen todos los días sus pequeños combates por la autenticidad de la vida.

Es tan claro que es en el “hoy”, en nuestra cotidianidad, que ya empieza a surgir el mundo nuevo, que Jesús dice: “Os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda” (21,32).

En fin, la promesa de Jesús (“mis palabras...”), que es el anuncio de la salvación, será cumplida (“...no pasarán”, 21,33), es cuestión de saber verla. ¡Vale la pena seguir caminando en la esperanza del Señor!



Para cultivar la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón:

1. ¿Cuál es la lección de la higuera?

2. Analizando mi forma habitual de reaccionar ante los hechos de todos los días, ¿A qué le doy más importancia, a lo negativo o a lo positivo?

3. ¿Qué tan fuerte es mi fe en la fidelidad y en el poder de la Palabra de mi señor? ¿Pongo en ella mi esperanza?

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WebJCP | Abril 2007