PRECURSORES DE ESPERANZA
Publicado por DABAR
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La presencia del Bautista supone la llegada de un profeta, de un precursor que prepara los caminos y pone en cuestión las vidas de las gentes. Denuncia el pecado y anuncia un porvenir de esperanza. El verdadero precursor anuncia siempre una buena noticia porque nos acerca el Reino de Dios. Es un testigo de ese futuro absoluto que es Dios y que el mismo Dios nos aproxima.
Hoy también hay precursores, personas profetas y pioneras que van delante, abren nuevos caminos a la humanidad y así preparan el Adviento de Dios. El mensaje del Adviento y de la vida entendida como Adviento es éste: “El Señor está cerca”. Esta es la base de nuestra esperanza y es el mensaje de los precursores de esperanza.
No lo tuvo fácil Juan Bautista en su tiempo, tampoco los “Bautistas” del siglo XXI, sin embargo, éste es, potencialmente, un momento maravilloso para el cristianismo. Si somos capaces de encontrar formas de vivir y de compartir nuestra esperanza cristiana, podremos ofrecer algo de lo cual el mundo está sediento. Pero sólo podemos hablar de esperanza cuando nos implicamos en lo que ella es. De esperanza hablan los gestos, los hechos y también los riesgos.
En la Biblia lo pequeño es hermoso y un Niño en un pesebre, envuelto entre pañales, es lo más hermoso que podemos contemplar porque es “El Señor tu Dios, en medio de ti”. En ese acontecimiento la eternidad irrumpe en el ahora, es el don de Dios que pasa humildemente por nuestra vida y la impregna de sentido al abrirla. Es la eternidad que continúa cada vez que compartimos la vida de Dios. No se trata de negar la realidad. Ni de utilizar la experiencia cristiana para generar un mundo ficticio. Tampoco entregaremos nuestro ánimo a la falta de confianza en el ser humano o a los pesimismos actuales.
En el corazón de ese pesebre lo que se encuentra no es una huida del mundo sino una presencia alimentada por la fe. En él encontramos proximidad, acercamiento, asombro, comunión, espera atenta. Incluso algo no buscado, una irradiación. Si lo visitamos con frecuencia llega el momento en que se nos da lo que ya ni siquiera se esperaba. Algo inesperado: el reflejo de Cristo en nosotras y nosotros. Las demás personas ven este resplandor aunque nosotros lo ignoremos. Como dice San Pablo, es la paz de Dios que custodia nuestros corazones y pensamientos y lo expresamos en el rostro.
Los precursores de esperanza no se cansan de repetir que Dios nos quiere alegres y felices. Alegres y felices sí. Pero “el que tenga dos túnicas que se las reparta con el que no tiene”. Los precursores nos animan a no “herir el Amor”. Un pensador dijo que la esperanza no es la convicción de que algo va a salir bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo salga. Y es verdad, es la convicción de que todo aquello por lo que vivimos, con sus alegrías y sus penas, sus logros y sus fracasos, revelará tener un sentido, un sentido en Dios. Es la convicción de que es posible gozar de la meta siendo aún peregrinos.
Cada generación, cada etapa histórica tiene sus precursores y precursoras. Aparecen en momentos cruciales; son una respuesta hecha historia personal; son una intuición realizada para quienes buscamos a Dios; saben transmitir de una manera sencilla la certeza de que cuando hablamos o tratamos de Dios hablamos de lo mejor del ser humano; abren nuevos accesos al futuro; desbrozan cauces inéditos para ensanchar el horizonte; ponen vida renaciente y júbilo creativo en el pueblo que espera… A ellas y ellos GRACIAS.
SOFONIAS 3, 14 18a
Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. El se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta».
FILIPENSES 4, 4 7
Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
LUCAS 3, 10 18
En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué hacemos?» El contestó: «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?» El les contestó: «No exijáis más de lo establecido». Unos militares le preguntaron: «¿Qué hacemos nosotros?» El les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga». El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.
PRIMERA LECTURA
Quien lee los tres capítulos del librito de Sofonías agradece este final feliz, esta Buena Noticia que encierran los cuatro versos que hoy se proclaman. No olvidemos que Sofonías es el profeta del dies irae que la liturgia y la melodía gregoriana, durante siglos, se encargaron de resalzar para amedrentar a diestro y siniestro.
Con estas palabras se cierra el libro del profeta que secundó la reforma de Josías a finales del siglo VII a. C. Es verdad que tras estos versos figuran aún 18b-20; pero los comentaristas coinciden en considerarlos añadido posterior.
De algún modo podemos ver cierto paralelismo entre Sofonías y la figura de Juan Bautista: ambos son “adventistas”; ambos tienen a flor de piel el día del desquite, la amenaza, el juicio implacable. Pero ambos, igualmente, saben moderar su discurso en las distancias cortas, en el tú a tú; uno y otro saben dejarnos un regusto de esperanza al señalar la salida del túnel.
¿A quién le está abierta esa puerta de esperanza? Leamos Sofonías 3,12: “Dejaré en ti un pueblo pobre y humilde”. Ahí puede estar la clave que dé renovados impulsos a esta nueva Jerusalén que se reúne semanalmente para celebrar la memoria del Humilde y Pobre Nazareno. Si nos empeñamos, como había hecho el rey Manasés a mediados del siglo VII a.C. en imitar a las grandes naciones... no tardan en florecer la idolatría, la injusticia, la opresión, la desvergüenza que provocaron aquella reforma que culminaría con el descubrimiento de la Ley renovada del Deuteronomio; probablemente cuando Sofonías ya había muerto, o desaparecido de escena, porque el rey Josías no le consulta a él sobre la relevancia del hallazgo, sino a la profetisa Julda (cf. 2 R 22).
Acerca de la expresión “hija de Sión” dice el Diccionario Enciclopédico de la Biblia de la editorial Herder: “ Se encuentra varias veces la expresión ‘hija de Sión’ que en principio parece que designó un barrio nuevo, habitado en tiempos de Ezequías (finales del s. VIII a.C.) por los exiliados del reino del Norte (Is 1,8). La distinción aparece también en un texto como Sof 3,14-18... Sin embargo tal distinción va a desaparecer muy pronto y la hija de Sión va a personalizar la población de la ciudad entera (Is 52,2; Zac 9,9). El eco de Sof 3,14-18 y de Zac 9,9 en el relato de la anunciación (Lc 1,26-28) permite aplicar a María este título”.
Entre los últimos consejos, breves y un tanto desorganizados, de la carta a los Filipenses, encontramos exhortaciones a la alegría (v. 4,4), a la “epiqueya” y a la tranquilidad, la oración y a la acción de gracias. Se apunta una consecuencia: la paz para quien vive de esa manera
Hay algo común en esas exhortaciones: con aspectos del todo positivos en la vida cristiana y hasta para la existencia humana en general. No hay incompatibilidades. Puede imaginarse que una existencia con esas características es agradable para uno mismo y para los demás.
No se dan demasiadas motivaciones explícitas. La cercanía del Señor (v. 5) podría ser una de ellas. Y no es imprescindible pensar sólo en la segunda y definitiva de Cristo. Sino en su cercanía actual en uno mismo, en la comunidad, en los sacramentos, en los demás… Quizás se pudiera ver en esa palabra y en el resto del párrafo el que un contacto sincero y real con Dios produce indudablemente alegría y paz por encima de las dificultades.
La “alegría” no tiene porqué ser sólo una alegría espiritual desencarnada o inhumana. Pudiera ser que Pablo repitiera su exhortación a ella porque ya entonces hubiera cristianos con tendencias a la tristeza o a algo semejante, en una intepretación sesgada y parcial de la cruz.
Se ha traducido la palabra griega original, de la que se deriva “epiqueya”, por “mesura”. Básicamente es correcto. Se trata de un comportamiento que atempera la rectitud y aun la justicia con la clemencia y la comprensión.
La tranquilidad del v. 6 no es despreocupación o inconsciencia. Pablo no era así ni quiere que lo sean sus cristianos. Sino convencimiento de que, por encima de todo, absolutamente de todo, está Dios y sus planes, aun incomprensible para nosotros. Pero siempre para nuestro bien.
La oración, el contacto con Dios es fundamental para todo. Acción de gracias, peticiones… sin avergonzarse exponerlas, aunque se sepa que no siempre será escuchadas como uno quiere. Pero es una actitud religiosa, no mágica ni tendente a la vagancia, muy importante.
1. Aclaraciones.
La gente: los que se consideraban miembros de derecho del Pueblo de Dios.
Túnica: prenda interior corta que se llevaba debajo de otra exterior más larga. Tener dos túnicas no implica llevarlas puestas a la vez.
Publicanos: recaudadores de impuestos para Roma o para los gobernantes civiles locales. En la consideración de la gente no eran miembros de derecho del Pueblo de Dios.
Militares: soldados judíos y no romanos; especie de fuerzas policiales de apoyo a los recaudadores de impuestos. En la consideración de la gente tampoco eran miembros de derecho del Pueblo de Dios.
El pueblo: término más abarcador que la gente, por cuanto que incluye a gente, publicanos y fuerzas policiales de apoyo. Es el Pueblo de Dios.
El versículo 17 se refiere a la limpieza de la era separando el grano de la paja para llevar el primero al granero y la segunda a quemar. La traducción para aventar la paja debería cambiarse por esta otra: para dejar limpia su era. Todo el versículo quedaría así: Tiene en su mano la horca para dejar limpia su era, reuniendo su trigo en el granero y quemando la paja en una hoguera inextinguible. Llama la atención la reiteración del pronombre posesivo su, referido al Mesías. Su era, en labios de Juan, tiene el sentido restrictivo de territorio judío.
Desatar la correa de las sandalias: la expresión se remonta probablemente al antiquísimo derecho consuetudinario judío, según el cual la acción de desatar la correa a alguien expresaba preeminencia y derecho sobre ese alguien. Esto supuesto, la frase no merezco desatarle la correa habría que cambiarla por no tengo la capacidad (es decir, el derecho) de desatarle la correa. El término empleado en el original para no merezco permite perfectamente la traducción no tengo capacidad.
2. Texto
La primera parte del texto gira en torno a una misma pregunta (vs.10-14): ¿Qué hacemos?
La pregunta la formulan tres grupos diferentes de oyentes. La formula el pueblo llano, que vive con aire de superioridad su pertenencia al pueblo de Dios, y la formulan los publicanos y sus fuerzas de apoyo, marginados e incluso odiados por el pueblo llano. Los tres grupos tienen un denominador común: los tres han sido receptivos a la petición de Juan y los tres quieren convertirse.
A todos acepta Juan; a todos responde Juan; a cada uno desde el día a día de sus vidas, desde el fallo concreto de sus vidas. Lo que Juan les pide para convertirse no es algo que les resulte extraño, ininteligible o inalcanzable. Al pueblo llano le pide compartir con el vecino; a los publicanos, cobrar lo estipulado, evitando los abusos y la falta de escrúpulos; a las fuerzas de apoyo, renunciar a métodos intimidatorios para obtener dinero.
La segunda parte del texto habla de la venida cierta del Mesías y de las consecuencias de esa venida (vs. 15-18). Juan corta con rotundidad las expectativas creadas en torno a su persona y emplaza al Pueblo convertido para la venida del más fuerte que él, ante quien él carece de todo derecho y ante quien el Pueblo de Dios deberá tomar partido a favor o en contra. Él, Juan, no posee la fuerza del espíritu y del fuego divinos. Él, Juan, en definitiva, es un hombre y el anunciado por él es Dios.
3. Comprensión actualizante
Si la segunda semana de adviento hemos estado dándole vueltas a nuestra preparación para recibir a Dios-con nosotros, la tercera semana nos emplaza a dar una respuesta concreta desde el concreto de nuestras vidas. No se nos piden grandes proyectos ni grandes acciones. Se nos pide erradicar ese fallo, ese pecado concreto que cada uno conoce; no se nos pide nada que no esté a nuestro alcance ni que desconozcamos.
Así convertidos, estaremos en buena disposición para recibir a Dios-con nosotros y experimentar su fuerza divina y purificadora. Ésta será la fuerza que hará de nosotros personas sólidas y consistentes, sin complejos ni miedos. Nuestra seguridad no tendrá su origen en nosotros sino en Él.
Todo ello significará que habremos tomado partido por Él, cuya venida comportó y sigue comportando una inevitable toma de postura ante Él. La decisión es personal e intransferible; las consecuencias, también. Su era, en nuestros días, no tiene ya sentido restrictivo sino universal: el universo mundo.
NOTAS PARA LA HOMILIA
NUESTRA BIPOLARIDAD
La cultura del ocio, placer, entusiasmo y juerga continua puede parecer muy seductora y divertida, al menos así parece presentarse, pero en el fondo es una manifestación del subconsciente colectivo que refleja el deseo de escapar ante los muchos y profundos problemas que intuye.
Con la apariencia de querer divertirse siempre, lo que ciertamente emerge de las profundidades personales es la búsqueda de evasión. No tener que enfrentarse a las grandes cuestiones del ser humano, porque adivina la dificultad de tener tiempo y ver, sentir, pensar y preguntarse por esa realidad que le manifiesta tantas preguntas, tantas ansiedades, tantos desasosiegos.
Y en la huída de sí mismo se encuentra con el cansancio que la fiesta le provoca y el hastío de tanta diversión, aunque la falta de costumbre y preparación hace que interrumpir el entusiasmo de la fiesta lo deje sumido en la sensación de vacío.
No es fácil ser alguien, no es fácil vivir entre los sueños de utopía personal y las grandezas a las que uno aspira, teniendo que contrastarlas con la limitada y prosaica realidad de vernos atados y atrapados en lo que constituye lo más común de nuestra vida cotidiana, la experiencia más diaria y constante de nuestra existencia: convivir con la artrosis, el cansancio, el sueño, el hambre, la ciática o los complejos. Vivir con la experiencia de la limitación, de la finitud.
Somos una tremenda tensión y la vivimos palpablemente. Nos pone nerviosos el necesitar ser mucho más de lo que nuestro presente nos refleja, pero el futuro está lleno de cansancios, desánimos, incertidumbres, fracasos. Hemos intentado muchas cosas y la mayor parte se han venido abajo. Cuanto mayor empeño hemos puesto ha sido para comprobar que estábamos equivocados y no era esa la dirección.
Entre limitación, error, impaciencia y autoengaño vamos atiborrados de carga, impotencia y desconcierto. El mundo está como está y nosotros nos vemos así. ¿Qué posibilidades hay?
Antiguamente los males se relacionaban con la responsabilidad personal y se señalaba claramente: El pecador era responsable, marcado y marginado. El grupo al que se atribuía la causa de una desdicha pagaba con el odio étnico.
Hoy se achaca todo a las estructuras: La religión, la política, las finanzas, el sistema económico, el tejido empresarial, la cultura. Desde que hemos descubierto el pecado estructural hay cosas que nos dis-culpan, es decir, parecen alejar la culpa de las personas concretas, pero la experiencia de cada uno sigue hablándonos de tensión interior, de contradicción, de desproporción y de insatisfacción. En el fondo, de culpa.
Cargar con nosotros, así, por las buenas, no es fácil ni suave. Seguir así, con semejante cansancio, sin horizonte de descanso ni esperanza de meta, se hace insoportable. Empeñarse voluntariosamente en conseguir lo inalcanzable frustra y deprime. ¿Hay otra posibilidad?
DIOS ES NUESTRA ESPERANZA
Si. Dios es la posibilidad. Dios es el futuro del ser humano y, por eso, el sentido del presente y la buena noticia que alegra la vida y el corazón de quienes miran la existencia con seriedad y no desdeñan mirarla de frente, con crudeza, como Juan Bautista, con esperanza, como Sofonías, el autor de la primera lectura, como los que escuchan la Palabra de Dios y se ponen en marcha preguntando: ¿Qué debemos hacer?
La proximidad de Dios se hace presente en Jesús que, a pesar de lo duro que es hacerse como nosotros, nos manifiesta que Dios no rechaza nuestra condición sino que le da un sentido profundo que la trasciende mucho más allá de lo que nosotros podemos alcanzar.
Desde la experiencia de Dios, nuestra realidad humana, tan unida y cercana al mundo biológico y material que compartimos con el resto de los seres del mundo, se impregna de un sentido sencillo de trascendencia que nos hace seres únicos e irrepetibles.
Por eso, algo tan pequeño, sencillo y necesitado como un niño puede desatar tanta potencia y despertar todas las motivaciones para seguir el proceso de la vida diaria con renovado entusiasmo, con toda la fuerza de ánimo e ilusión.
Nuestro propio futuro se refleja en la existencia del niño que se acoge a nosotros para depositar su esperanza en nuestras manos. Como nosotros depositamos nuestra esperanza en el Dios-Padre que, por amor, se ha comprometido en nuestra solución.
La cercanía de experimentar el nacimiento de Dios entre nosotros nos invita a la conversión, como Juan se encarga de transmitirnos, ese proceso que nos acerca a Dios y a nuestra realidad sin eludir las responsabilidades concretas de cada uno. Pero nos invita a la alegría de saberlo cerca, cercano y próximo a nosotros y a nuestras preocupaciones.
Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito,… El Señor está cerca. (Flp 4,4)
Preguntas y cuestiones
Porqué un “santo triste” es un “triste santo” en palabras de Santa Teresa. ¿Hasta dónde llega mi, nuestra, paz? Y porqué
¿Qué cosas concretas tenemos que cambiar personalmente para preparar realmente la venida de Jesús y que irrumpa en nuestras vidas? ¡Hemos sido bautizados con Espíritu Santo y fuego!
Dios, en cuyo nombre nos reunimos en esta comunidad que se junta a celebrar lo que nos ocurre en la vida, despierta nuestro ánimo en tiempos de invierno religioso y de sensación de ausencia tuya. Haznos mensajeros de tu nacimiento y precursores de tu significación. Que te unamos con la alegría y entendamos que nos liberas de nuestras ataduras al mundo que no cree en el futuro, porque Tú eres el futuro de todos nosotros y del mundo.
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Este pan, que es la expresión simbólica de nuestros esfuerzos y trabajos, es también el signo de nuestras hambres, lo ofrecemos con la esperanza de su transformación y la nuestra en beneficio de la humanidad que te busca.
Este vino, memoria de todas las víctimas de la historia y de tanta sangre derramada en el transcurso del tiempo, lo presentamos para que transformes el dolor y el sufrimiento en alegría y esperanza.
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El motivo de nuestra celebración es darte gracias, Señor, por todo el conjunto de regalos que recibimos de Ti. Es también la actitud más propia de quien sabe que vive recibiendo del cielo y de los demás la inmensa cantidad de cosas necesarias para la vida.
Lo haces a través de la naturaleza y de otros hermanos, porque te gusta usar los caminos de las mediaciones. Pero al negarles nuestra ayuda y colaboración a quienes vemos en necesidad contribuimos a que sientan tu ausencia y tiendan a sentir el abatimiento de la desesperanza y la tristeza de la no salvación.
Los creyentes tenemos el motivo esencial de nuestra gratitud en Jesús, tu Palabra humana, que nos ayuda a entendernos, a aceptarnos, a ponernos en tus manos y a poder esperar tu acción salvadora y acogedora que desata nuestra culpa y nos hace libres por amor.
En su resurrección hemos recibido la garantía de nuestro futuro y la grandeza de tu corazón. Por eso estamos inmensamente agradecidos a tu actitud de Padre de todos.
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La participación en esta reunión familiar que es nuestra eucaristía nos levanta el ánimo, nos abre los ojos de la fe para ver la vida en profundidad y nos invita a ser activos e inquietos, inconformistas con un mundo que no satisface la inquietud humana. Haz que nuestro corazón sea sensible para buscar lo mejor y no olvidar nunca a los más humildes, que son tus hijos preferidos.
MONICIÓN DE ENTRADA
Nuestra comunidad se reúne todas las semanas a celebrar la vida. No porque tengamos un sentido irreal o iluso de ella, sabemos muy bien lo duro que, a veces, resulta. Pero en medio de todas las dificultades, conociendo muy bien lo que ocurre en el mundo, sentimos a Dios entre nosotros. Su existencia y su cercanía se traducen en fuerza y ánimo para seguir cada día. Por eso nuestra reunión es celebración de la vida con sus cosas y acción de gracias por este Dios que se empeñó en no dejarnos solos.
SALUDO
Sed todos bienvenidos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
ACTO PENITENCIAL
La experiencia del perdón es la experiencia de tu cariño y comprensión a pesar de nuestras limitaciones y contradicciones, por eso podemos reconocernos en nuestra condición sin miedo y con libertad.
- Tú que nos has hecho con la capacidad de conocernos, aunque eso nos asuste. Señor, ten piedad.
- Tú que has querido hacerte uno más y venir a compartir nuestra limitación para transmitirnos esperanza. Cristo, ten piedad
- Tú que siembras en nuestro interior la semilla de un espíritu que nos impulsa a ser mucho más y buscar siempre la trascendencia. Señor, ten piedad
Que la comprensión de Dios hacia nosotros nos libere de nuestra propia carga y nos haga comprensivos y acogedores con los demás que también tienen sus defectos pero que son hermanos nuestros. Amén
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Un rasgo de las lecturas religiosas es su personalización. Cambiemos los nombres de lugares y pongamos el nuestro. Cambiemos las crisis de los que se nombran y pensemos en nuestros propias crisis y desánimos. Dios, nos dice Sofonías, es motivo de alegría. Nunca nos dejará solos, aunque a veces notemos su ausencia. Él, como un buen guarda de seguridad, controla nuestra vida y no nos abandona.
SALMO RESPONSORIAL (Is. 12)
Gritad jubilosos: «¡Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel!»
El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
Gritad jubilosos: «¡Qué grande es... !»
Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso.
Gritad jubilosos: «¡Qué grande es... !»
Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel».
Gritad jubilosos: «¡Qué grande es... !»
MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Éste es el domingo que nos invita a la alegría. Antiguamente tomaba su nombre de la invitación expresada en latín: “Gaudete”. S. Pablo, para quien la vida no fue un paseo fácil sino una experiencia de lucha y tensión continua, nos traslada su propia experiencia para que veamos y sintamos, realmente, que Dios es quien puede levantar nuestro ánimo en los muchos momentos de desánimo. Pero eso hay que cultivarlo, profundizarlo, hacerlo de raíz profunda, con el contacto de la comunidad en la que hacemos oración, celebramos la vida y damos gracias. La relación individual con Dios se queda pronto muy debilitada. La fuerza en la fe nos la da la comunidad.
MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
Como los seguidores anónimos de Jesús, como tantos cristianos a lo largo de los siglos, la pregunta lógica es tratar de saber en qué consiste ser cristiano en cada momento. Juan Bautista les ayudaba a los de su tiempo y su consejo nos viene bien a nosotros. Ser cristiano es vivir con toda naturalidad las cosas que constituyen nuestra existencia tratando de vivirlas como Dios hace con nosotros y ayudando a los demás en lo que podamos. La vida del cristiano es la misma que la de otros, pero contamos con Dios que nos acompaña siempre y lo sabemos.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Poniendo en nuestros labios algunas situaciones humanas que hacen sufrir a muchos hermanos nuestros queremos dirigirte nuestra oración: Señor, escúchanos.
- Por los creyentes que contamos con Dios en nuestro caminar por la vida, para que expresemos nuestra alegría y nuestra confianza en Él. Oremos.
- Por quienes sienten el vacío de no ver ni creer un horizonte en el que podamos alcanzar nuestra plenitud y no tienen esperanza. Oremos.
- Por los necesitados de pan, de trabajo, de comprensión, de amor y de sentido, por los necesitados de Dios. Oremos.
- Por los jóvenes, tan atrapados en las corrientes de cultura materialista y tan lejos de una visión trascendente, para que descubran el fondo no visible pero real de la vida. Oremos.
Oración: Escucha, Padre bueno, estas y otras oraciones que guardamos en nuestro corazón pero que sentimos intensamente porque corresponden a necesidades humanas. Atiéndelas por nuestra necesidad y porque te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Entrada: Preparemos los caminos en el disco "Nuevos cantos de Adviento y Navidad" de Carmelo Erdozáin: Que alegría cuando me dijeron; Hoja de Sión (del disco de Deiss titulado "Hija de Sión").
Salmo: LdS.
Aleluya: Canta aleluya al Señor
Ofertorio: La virgen sueña caminos (del disco "Preparad los caminos").
Santo: (1 CLN I 5).
Comunión: Tened encendida la lámpara (en el casete titulado "adviento, María y Navidad); Esperamos tu venida (1 CLN 19): Cuando venga Cristo (de M. Alonso y Pagán).
Final: Llega el día (del disco "Preparad los caminos").
Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net
Hoy también hay precursores, personas profetas y pioneras que van delante, abren nuevos caminos a la humanidad y así preparan el Adviento de Dios. El mensaje del Adviento y de la vida entendida como Adviento es éste: “El Señor está cerca”. Esta es la base de nuestra esperanza y es el mensaje de los precursores de esperanza.
No lo tuvo fácil Juan Bautista en su tiempo, tampoco los “Bautistas” del siglo XXI, sin embargo, éste es, potencialmente, un momento maravilloso para el cristianismo. Si somos capaces de encontrar formas de vivir y de compartir nuestra esperanza cristiana, podremos ofrecer algo de lo cual el mundo está sediento. Pero sólo podemos hablar de esperanza cuando nos implicamos en lo que ella es. De esperanza hablan los gestos, los hechos y también los riesgos.
En la Biblia lo pequeño es hermoso y un Niño en un pesebre, envuelto entre pañales, es lo más hermoso que podemos contemplar porque es “El Señor tu Dios, en medio de ti”. En ese acontecimiento la eternidad irrumpe en el ahora, es el don de Dios que pasa humildemente por nuestra vida y la impregna de sentido al abrirla. Es la eternidad que continúa cada vez que compartimos la vida de Dios. No se trata de negar la realidad. Ni de utilizar la experiencia cristiana para generar un mundo ficticio. Tampoco entregaremos nuestro ánimo a la falta de confianza en el ser humano o a los pesimismos actuales.
En el corazón de ese pesebre lo que se encuentra no es una huida del mundo sino una presencia alimentada por la fe. En él encontramos proximidad, acercamiento, asombro, comunión, espera atenta. Incluso algo no buscado, una irradiación. Si lo visitamos con frecuencia llega el momento en que se nos da lo que ya ni siquiera se esperaba. Algo inesperado: el reflejo de Cristo en nosotras y nosotros. Las demás personas ven este resplandor aunque nosotros lo ignoremos. Como dice San Pablo, es la paz de Dios que custodia nuestros corazones y pensamientos y lo expresamos en el rostro.
Los precursores de esperanza no se cansan de repetir que Dios nos quiere alegres y felices. Alegres y felices sí. Pero “el que tenga dos túnicas que se las reparta con el que no tiene”. Los precursores nos animan a no “herir el Amor”. Un pensador dijo que la esperanza no es la convicción de que algo va a salir bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo salga. Y es verdad, es la convicción de que todo aquello por lo que vivimos, con sus alegrías y sus penas, sus logros y sus fracasos, revelará tener un sentido, un sentido en Dios. Es la convicción de que es posible gozar de la meta siendo aún peregrinos.
Cada generación, cada etapa histórica tiene sus precursores y precursoras. Aparecen en momentos cruciales; son una respuesta hecha historia personal; son una intuición realizada para quienes buscamos a Dios; saben transmitir de una manera sencilla la certeza de que cuando hablamos o tratamos de Dios hablamos de lo mejor del ser humano; abren nuevos accesos al futuro; desbrozan cauces inéditos para ensanchar el horizonte; ponen vida renaciente y júbilo creativo en el pueblo que espera… A ellas y ellos GRACIAS.
MARICARMEN MARTÍN
carmen@dabar.net
carmen@dabar.net
DIOS HABLA
SOFONIAS 3, 14 18a
Regocíjate, hija de Sión, grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. El se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta».
FILIPENSES 4, 4 7
Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
LUCAS 3, 10 18
En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: «¿Entonces, qué hacemos?» El contestó: «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo». Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron: «Maestro, ¿qué hacemos nosotros?» El les contestó: «No exijáis más de lo establecido». Unos militares le preguntaron: «¿Qué hacemos nosotros?» El les contestó: «No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga». El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga». Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba la Buena Noticia.
EXEGESIS
PRIMERA LECTURA
Quien lee los tres capítulos del librito de Sofonías agradece este final feliz, esta Buena Noticia que encierran los cuatro versos que hoy se proclaman. No olvidemos que Sofonías es el profeta del dies irae que la liturgia y la melodía gregoriana, durante siglos, se encargaron de resalzar para amedrentar a diestro y siniestro.
Con estas palabras se cierra el libro del profeta que secundó la reforma de Josías a finales del siglo VII a. C. Es verdad que tras estos versos figuran aún 18b-20; pero los comentaristas coinciden en considerarlos añadido posterior.
De algún modo podemos ver cierto paralelismo entre Sofonías y la figura de Juan Bautista: ambos son “adventistas”; ambos tienen a flor de piel el día del desquite, la amenaza, el juicio implacable. Pero ambos, igualmente, saben moderar su discurso en las distancias cortas, en el tú a tú; uno y otro saben dejarnos un regusto de esperanza al señalar la salida del túnel.
¿A quién le está abierta esa puerta de esperanza? Leamos Sofonías 3,12: “Dejaré en ti un pueblo pobre y humilde”. Ahí puede estar la clave que dé renovados impulsos a esta nueva Jerusalén que se reúne semanalmente para celebrar la memoria del Humilde y Pobre Nazareno. Si nos empeñamos, como había hecho el rey Manasés a mediados del siglo VII a.C. en imitar a las grandes naciones... no tardan en florecer la idolatría, la injusticia, la opresión, la desvergüenza que provocaron aquella reforma que culminaría con el descubrimiento de la Ley renovada del Deuteronomio; probablemente cuando Sofonías ya había muerto, o desaparecido de escena, porque el rey Josías no le consulta a él sobre la relevancia del hallazgo, sino a la profetisa Julda (cf. 2 R 22).
Acerca de la expresión “hija de Sión” dice el Diccionario Enciclopédico de la Biblia de la editorial Herder: “ Se encuentra varias veces la expresión ‘hija de Sión’ que en principio parece que designó un barrio nuevo, habitado en tiempos de Ezequías (finales del s. VIII a.C.) por los exiliados del reino del Norte (Is 1,8). La distinción aparece también en un texto como Sof 3,14-18... Sin embargo tal distinción va a desaparecer muy pronto y la hija de Sión va a personalizar la población de la ciudad entera (Is 52,2; Zac 9,9). El eco de Sof 3,14-18 y de Zac 9,9 en el relato de la anunciación (Lc 1,26-28) permite aplicar a María este título”.
JEREMÍAS LERA BARRIENTOS
jeremias@dabar.net
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SEGUNDA LECTURA
Entre los últimos consejos, breves y un tanto desorganizados, de la carta a los Filipenses, encontramos exhortaciones a la alegría (v. 4,4), a la “epiqueya” y a la tranquilidad, la oración y a la acción de gracias. Se apunta una consecuencia: la paz para quien vive de esa manera
Hay algo común en esas exhortaciones: con aspectos del todo positivos en la vida cristiana y hasta para la existencia humana en general. No hay incompatibilidades. Puede imaginarse que una existencia con esas características es agradable para uno mismo y para los demás.
No se dan demasiadas motivaciones explícitas. La cercanía del Señor (v. 5) podría ser una de ellas. Y no es imprescindible pensar sólo en la segunda y definitiva de Cristo. Sino en su cercanía actual en uno mismo, en la comunidad, en los sacramentos, en los demás… Quizás se pudiera ver en esa palabra y en el resto del párrafo el que un contacto sincero y real con Dios produce indudablemente alegría y paz por encima de las dificultades.
La “alegría” no tiene porqué ser sólo una alegría espiritual desencarnada o inhumana. Pudiera ser que Pablo repitiera su exhortación a ella porque ya entonces hubiera cristianos con tendencias a la tristeza o a algo semejante, en una intepretación sesgada y parcial de la cruz.
Se ha traducido la palabra griega original, de la que se deriva “epiqueya”, por “mesura”. Básicamente es correcto. Se trata de un comportamiento que atempera la rectitud y aun la justicia con la clemencia y la comprensión.
La tranquilidad del v. 6 no es despreocupación o inconsciencia. Pablo no era así ni quiere que lo sean sus cristianos. Sino convencimiento de que, por encima de todo, absolutamente de todo, está Dios y sus planes, aun incomprensible para nosotros. Pero siempre para nuestro bien.
La oración, el contacto con Dios es fundamental para todo. Acción de gracias, peticiones… sin avergonzarse exponerlas, aunque se sepa que no siempre será escuchadas como uno quiere. Pero es una actitud religiosa, no mágica ni tendente a la vagancia, muy importante.
FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net
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EVANGELIO
1. Aclaraciones.
La gente: los que se consideraban miembros de derecho del Pueblo de Dios.
Túnica: prenda interior corta que se llevaba debajo de otra exterior más larga. Tener dos túnicas no implica llevarlas puestas a la vez.
Publicanos: recaudadores de impuestos para Roma o para los gobernantes civiles locales. En la consideración de la gente no eran miembros de derecho del Pueblo de Dios.
Militares: soldados judíos y no romanos; especie de fuerzas policiales de apoyo a los recaudadores de impuestos. En la consideración de la gente tampoco eran miembros de derecho del Pueblo de Dios.
El pueblo: término más abarcador que la gente, por cuanto que incluye a gente, publicanos y fuerzas policiales de apoyo. Es el Pueblo de Dios.
El versículo 17 se refiere a la limpieza de la era separando el grano de la paja para llevar el primero al granero y la segunda a quemar. La traducción para aventar la paja debería cambiarse por esta otra: para dejar limpia su era. Todo el versículo quedaría así: Tiene en su mano la horca para dejar limpia su era, reuniendo su trigo en el granero y quemando la paja en una hoguera inextinguible. Llama la atención la reiteración del pronombre posesivo su, referido al Mesías. Su era, en labios de Juan, tiene el sentido restrictivo de territorio judío.
Desatar la correa de las sandalias: la expresión se remonta probablemente al antiquísimo derecho consuetudinario judío, según el cual la acción de desatar la correa a alguien expresaba preeminencia y derecho sobre ese alguien. Esto supuesto, la frase no merezco desatarle la correa habría que cambiarla por no tengo la capacidad (es decir, el derecho) de desatarle la correa. El término empleado en el original para no merezco permite perfectamente la traducción no tengo capacidad.
2. Texto
La primera parte del texto gira en torno a una misma pregunta (vs.10-14): ¿Qué hacemos?
La pregunta la formulan tres grupos diferentes de oyentes. La formula el pueblo llano, que vive con aire de superioridad su pertenencia al pueblo de Dios, y la formulan los publicanos y sus fuerzas de apoyo, marginados e incluso odiados por el pueblo llano. Los tres grupos tienen un denominador común: los tres han sido receptivos a la petición de Juan y los tres quieren convertirse.
A todos acepta Juan; a todos responde Juan; a cada uno desde el día a día de sus vidas, desde el fallo concreto de sus vidas. Lo que Juan les pide para convertirse no es algo que les resulte extraño, ininteligible o inalcanzable. Al pueblo llano le pide compartir con el vecino; a los publicanos, cobrar lo estipulado, evitando los abusos y la falta de escrúpulos; a las fuerzas de apoyo, renunciar a métodos intimidatorios para obtener dinero.
La segunda parte del texto habla de la venida cierta del Mesías y de las consecuencias de esa venida (vs. 15-18). Juan corta con rotundidad las expectativas creadas en torno a su persona y emplaza al Pueblo convertido para la venida del más fuerte que él, ante quien él carece de todo derecho y ante quien el Pueblo de Dios deberá tomar partido a favor o en contra. Él, Juan, no posee la fuerza del espíritu y del fuego divinos. Él, Juan, en definitiva, es un hombre y el anunciado por él es Dios.
3. Comprensión actualizante
Si la segunda semana de adviento hemos estado dándole vueltas a nuestra preparación para recibir a Dios-con nosotros, la tercera semana nos emplaza a dar una respuesta concreta desde el concreto de nuestras vidas. No se nos piden grandes proyectos ni grandes acciones. Se nos pide erradicar ese fallo, ese pecado concreto que cada uno conoce; no se nos pide nada que no esté a nuestro alcance ni que desconozcamos.
Así convertidos, estaremos en buena disposición para recibir a Dios-con nosotros y experimentar su fuerza divina y purificadora. Ésta será la fuerza que hará de nosotros personas sólidas y consistentes, sin complejos ni miedos. Nuestra seguridad no tendrá su origen en nosotros sino en Él.
Todo ello significará que habremos tomado partido por Él, cuya venida comportó y sigue comportando una inevitable toma de postura ante Él. La decisión es personal e intransferible; las consecuencias, también. Su era, en nuestros días, no tiene ya sentido restrictivo sino universal: el universo mundo.
ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net
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NOTAS PARA LA HOMILIA
NUESTRA BIPOLARIDAD
La cultura del ocio, placer, entusiasmo y juerga continua puede parecer muy seductora y divertida, al menos así parece presentarse, pero en el fondo es una manifestación del subconsciente colectivo que refleja el deseo de escapar ante los muchos y profundos problemas que intuye.
Con la apariencia de querer divertirse siempre, lo que ciertamente emerge de las profundidades personales es la búsqueda de evasión. No tener que enfrentarse a las grandes cuestiones del ser humano, porque adivina la dificultad de tener tiempo y ver, sentir, pensar y preguntarse por esa realidad que le manifiesta tantas preguntas, tantas ansiedades, tantos desasosiegos.
Y en la huída de sí mismo se encuentra con el cansancio que la fiesta le provoca y el hastío de tanta diversión, aunque la falta de costumbre y preparación hace que interrumpir el entusiasmo de la fiesta lo deje sumido en la sensación de vacío.
No es fácil ser alguien, no es fácil vivir entre los sueños de utopía personal y las grandezas a las que uno aspira, teniendo que contrastarlas con la limitada y prosaica realidad de vernos atados y atrapados en lo que constituye lo más común de nuestra vida cotidiana, la experiencia más diaria y constante de nuestra existencia: convivir con la artrosis, el cansancio, el sueño, el hambre, la ciática o los complejos. Vivir con la experiencia de la limitación, de la finitud.
Somos una tremenda tensión y la vivimos palpablemente. Nos pone nerviosos el necesitar ser mucho más de lo que nuestro presente nos refleja, pero el futuro está lleno de cansancios, desánimos, incertidumbres, fracasos. Hemos intentado muchas cosas y la mayor parte se han venido abajo. Cuanto mayor empeño hemos puesto ha sido para comprobar que estábamos equivocados y no era esa la dirección.
Entre limitación, error, impaciencia y autoengaño vamos atiborrados de carga, impotencia y desconcierto. El mundo está como está y nosotros nos vemos así. ¿Qué posibilidades hay?
Antiguamente los males se relacionaban con la responsabilidad personal y se señalaba claramente: El pecador era responsable, marcado y marginado. El grupo al que se atribuía la causa de una desdicha pagaba con el odio étnico.
Hoy se achaca todo a las estructuras: La religión, la política, las finanzas, el sistema económico, el tejido empresarial, la cultura. Desde que hemos descubierto el pecado estructural hay cosas que nos dis-culpan, es decir, parecen alejar la culpa de las personas concretas, pero la experiencia de cada uno sigue hablándonos de tensión interior, de contradicción, de desproporción y de insatisfacción. En el fondo, de culpa.
Cargar con nosotros, así, por las buenas, no es fácil ni suave. Seguir así, con semejante cansancio, sin horizonte de descanso ni esperanza de meta, se hace insoportable. Empeñarse voluntariosamente en conseguir lo inalcanzable frustra y deprime. ¿Hay otra posibilidad?
DIOS ES NUESTRA ESPERANZA
Si. Dios es la posibilidad. Dios es el futuro del ser humano y, por eso, el sentido del presente y la buena noticia que alegra la vida y el corazón de quienes miran la existencia con seriedad y no desdeñan mirarla de frente, con crudeza, como Juan Bautista, con esperanza, como Sofonías, el autor de la primera lectura, como los que escuchan la Palabra de Dios y se ponen en marcha preguntando: ¿Qué debemos hacer?
La proximidad de Dios se hace presente en Jesús que, a pesar de lo duro que es hacerse como nosotros, nos manifiesta que Dios no rechaza nuestra condición sino que le da un sentido profundo que la trasciende mucho más allá de lo que nosotros podemos alcanzar.
Desde la experiencia de Dios, nuestra realidad humana, tan unida y cercana al mundo biológico y material que compartimos con el resto de los seres del mundo, se impregna de un sentido sencillo de trascendencia que nos hace seres únicos e irrepetibles.
Por eso, algo tan pequeño, sencillo y necesitado como un niño puede desatar tanta potencia y despertar todas las motivaciones para seguir el proceso de la vida diaria con renovado entusiasmo, con toda la fuerza de ánimo e ilusión.
Nuestro propio futuro se refleja en la existencia del niño que se acoge a nosotros para depositar su esperanza en nuestras manos. Como nosotros depositamos nuestra esperanza en el Dios-Padre que, por amor, se ha comprometido en nuestra solución.
La cercanía de experimentar el nacimiento de Dios entre nosotros nos invita a la conversión, como Juan se encarga de transmitirnos, ese proceso que nos acerca a Dios y a nuestra realidad sin eludir las responsabilidades concretas de cada uno. Pero nos invita a la alegría de saberlo cerca, cercano y próximo a nosotros y a nuestras preocupaciones.
JOSE ALEGRE ARAGÜES
pepe@dabar.net
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PARA CONSIDERAR Y REFLEXIONAR EN GRUPOS
Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito,… El Señor está cerca. (Flp 4,4)
Preguntas y cuestiones
Porqué un “santo triste” es un “triste santo” en palabras de Santa Teresa. ¿Hasta dónde llega mi, nuestra, paz? Y porqué
¿Qué cosas concretas tenemos que cambiar personalmente para preparar realmente la venida de Jesús y que irrumpa en nuestras vidas? ¡Hemos sido bautizados con Espíritu Santo y fuego!
PARA LA ORACION
Dios, en cuyo nombre nos reunimos en esta comunidad que se junta a celebrar lo que nos ocurre en la vida, despierta nuestro ánimo en tiempos de invierno religioso y de sensación de ausencia tuya. Haznos mensajeros de tu nacimiento y precursores de tu significación. Que te unamos con la alegría y entendamos que nos liberas de nuestras ataduras al mundo que no cree en el futuro, porque Tú eres el futuro de todos nosotros y del mundo.
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Este pan, que es la expresión simbólica de nuestros esfuerzos y trabajos, es también el signo de nuestras hambres, lo ofrecemos con la esperanza de su transformación y la nuestra en beneficio de la humanidad que te busca.
Este vino, memoria de todas las víctimas de la historia y de tanta sangre derramada en el transcurso del tiempo, lo presentamos para que transformes el dolor y el sufrimiento en alegría y esperanza.
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El motivo de nuestra celebración es darte gracias, Señor, por todo el conjunto de regalos que recibimos de Ti. Es también la actitud más propia de quien sabe que vive recibiendo del cielo y de los demás la inmensa cantidad de cosas necesarias para la vida.
Lo haces a través de la naturaleza y de otros hermanos, porque te gusta usar los caminos de las mediaciones. Pero al negarles nuestra ayuda y colaboración a quienes vemos en necesidad contribuimos a que sientan tu ausencia y tiendan a sentir el abatimiento de la desesperanza y la tristeza de la no salvación.
Los creyentes tenemos el motivo esencial de nuestra gratitud en Jesús, tu Palabra humana, que nos ayuda a entendernos, a aceptarnos, a ponernos en tus manos y a poder esperar tu acción salvadora y acogedora que desata nuestra culpa y nos hace libres por amor.
En su resurrección hemos recibido la garantía de nuestro futuro y la grandeza de tu corazón. Por eso estamos inmensamente agradecidos a tu actitud de Padre de todos.
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La participación en esta reunión familiar que es nuestra eucaristía nos levanta el ánimo, nos abre los ojos de la fe para ver la vida en profundidad y nos invita a ser activos e inquietos, inconformistas con un mundo que no satisface la inquietud humana. Haz que nuestro corazón sea sensible para buscar lo mejor y no olvidar nunca a los más humildes, que son tus hijos preferidos.
LA MISA DE HOY
MONICIÓN DE ENTRADA
Nuestra comunidad se reúne todas las semanas a celebrar la vida. No porque tengamos un sentido irreal o iluso de ella, sabemos muy bien lo duro que, a veces, resulta. Pero en medio de todas las dificultades, conociendo muy bien lo que ocurre en el mundo, sentimos a Dios entre nosotros. Su existencia y su cercanía se traducen en fuerza y ánimo para seguir cada día. Por eso nuestra reunión es celebración de la vida con sus cosas y acción de gracias por este Dios que se empeñó en no dejarnos solos.
SALUDO
Sed todos bienvenidos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
ACTO PENITENCIAL
La experiencia del perdón es la experiencia de tu cariño y comprensión a pesar de nuestras limitaciones y contradicciones, por eso podemos reconocernos en nuestra condición sin miedo y con libertad.
- Tú que nos has hecho con la capacidad de conocernos, aunque eso nos asuste. Señor, ten piedad.
- Tú que has querido hacerte uno más y venir a compartir nuestra limitación para transmitirnos esperanza. Cristo, ten piedad
- Tú que siembras en nuestro interior la semilla de un espíritu que nos impulsa a ser mucho más y buscar siempre la trascendencia. Señor, ten piedad
Que la comprensión de Dios hacia nosotros nos libere de nuestra propia carga y nos haga comprensivos y acogedores con los demás que también tienen sus defectos pero que son hermanos nuestros. Amén
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Un rasgo de las lecturas religiosas es su personalización. Cambiemos los nombres de lugares y pongamos el nuestro. Cambiemos las crisis de los que se nombran y pensemos en nuestros propias crisis y desánimos. Dios, nos dice Sofonías, es motivo de alegría. Nunca nos dejará solos, aunque a veces notemos su ausencia. Él, como un buen guarda de seguridad, controla nuestra vida y no nos abandona.
SALMO RESPONSORIAL (Is. 12)
Gritad jubilosos: «¡Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel!»
El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
Gritad jubilosos: «¡Qué grande es... !»
Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso.
Gritad jubilosos: «¡Qué grande es... !»
Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel».
Gritad jubilosos: «¡Qué grande es... !»
MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Éste es el domingo que nos invita a la alegría. Antiguamente tomaba su nombre de la invitación expresada en latín: “Gaudete”. S. Pablo, para quien la vida no fue un paseo fácil sino una experiencia de lucha y tensión continua, nos traslada su propia experiencia para que veamos y sintamos, realmente, que Dios es quien puede levantar nuestro ánimo en los muchos momentos de desánimo. Pero eso hay que cultivarlo, profundizarlo, hacerlo de raíz profunda, con el contacto de la comunidad en la que hacemos oración, celebramos la vida y damos gracias. La relación individual con Dios se queda pronto muy debilitada. La fuerza en la fe nos la da la comunidad.
MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
Como los seguidores anónimos de Jesús, como tantos cristianos a lo largo de los siglos, la pregunta lógica es tratar de saber en qué consiste ser cristiano en cada momento. Juan Bautista les ayudaba a los de su tiempo y su consejo nos viene bien a nosotros. Ser cristiano es vivir con toda naturalidad las cosas que constituyen nuestra existencia tratando de vivirlas como Dios hace con nosotros y ayudando a los demás en lo que podamos. La vida del cristiano es la misma que la de otros, pero contamos con Dios que nos acompaña siempre y lo sabemos.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Poniendo en nuestros labios algunas situaciones humanas que hacen sufrir a muchos hermanos nuestros queremos dirigirte nuestra oración: Señor, escúchanos.
- Por los creyentes que contamos con Dios en nuestro caminar por la vida, para que expresemos nuestra alegría y nuestra confianza en Él. Oremos.
- Por quienes sienten el vacío de no ver ni creer un horizonte en el que podamos alcanzar nuestra plenitud y no tienen esperanza. Oremos.
- Por los necesitados de pan, de trabajo, de comprensión, de amor y de sentido, por los necesitados de Dios. Oremos.
- Por los jóvenes, tan atrapados en las corrientes de cultura materialista y tan lejos de una visión trascendente, para que descubran el fondo no visible pero real de la vida. Oremos.
Oración: Escucha, Padre bueno, estas y otras oraciones que guardamos en nuestro corazón pero que sentimos intensamente porque corresponden a necesidades humanas. Atiéndelas por nuestra necesidad y porque te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
CANTOS PARA LA CELEBRACION
Entrada: Preparemos los caminos en el disco "Nuevos cantos de Adviento y Navidad" de Carmelo Erdozáin: Que alegría cuando me dijeron; Hoja de Sión (del disco de Deiss titulado "Hija de Sión").
Salmo: LdS.
Aleluya: Canta aleluya al Señor
Ofertorio: La virgen sueña caminos (del disco "Preparad los caminos").
Santo: (1 CLN I 5).
Comunión: Tened encendida la lámpara (en el casete titulado "adviento, María y Navidad); Esperamos tu venida (1 CLN 19): Cuando venga Cristo (de M. Alonso y Pagán).
Final: Llega el día (del disco "Preparad los caminos").
Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net








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