Publicado por DABAR
Siguiendo el hilo de mi anterior escrito, parece que podría seguir ensanchando mi lista de pecados con los textos de esta semana, pues con don dinero hemos topado. Qué difícil es no pensar en dinero, vivir despreocupado de si tengo o no tengo, vivir confiado como los lirios o los pájaros, pensar que Dios proveerá. Qué difícil desprenderse de lo que consideramos necesario según nuestras construcciones de necesidad, qué complicado nos resulta compartir lo que nos ganamos con el sudor de nuestras manos o mentes, qué complejo echar las monedas que nos son realmente necesarias para quienes tienen todavía más necesidad, qué difícil salir de la ruleta de consumo y necesidad que tenemos montada. Y es que vivimos en una sociedad montada desde, por y para el consumo. ¿Cómo salirnos de esta tela de araña? ¿cómo no vivir preocupados por pagar las facturas de la luz, el agua, la hipoteca…? ¿cómo no caer en la tentación de comprar un nuevo libro, el último CD, la ropa tan rebajada…? Y aunque para muchos pueda parecer fácil, a la luz de lo anterior me resulta difícil juzgar mal al joven rico y pensar, no yo no soy así, porque no tengo bienes que vender.
Tengo que confesar que algo del joven rico vive en mí, que texto tan conocido, tan manido (casi lo usamos para todo) y que poco nos ha tocado dentro por otro lado. Parece que Jesús hable para otros, para los que más tienen, y no para los que vamos tirando con nuestros sueldecillos. Pero me temo que no tendremos tanta suerte de escapar tan fácilmente.
Si la intención fuera lo que cuenta, la del joven rico parecía buena, sale corriendo al encuentro de Jesús, le reconoce autoridad al llamarle maestro bueno y arrodillarse ante él. Estamos ante alguien que cumple casi todo, que no es poco, pero que además busca saber qué le falta, qué más puede hacer, que tampoco es poco: alguien que aspira a mejorar.
El problema viene cuando lo que se le pide es su talón de Aquiles: abandona la confianza que tienes en el dinero, vende todos tus bienes y compártelos con aquellos que pasan necesidad. Seguramente Jesús ya sabía cuál iba a ser la reacción del joven rico, porque queda reflejado en el texto que lo miró con cariño antes de asestarle el golpe: “comparte lo tuyo y sígueme”. A lo que él frunció el ceño y marchó pesaroso, quizás no esperaba esa respuesta, quizás pensó que sería algo más sencillo, o quizás ya barruntaba por donde irían los tiros pero deseaba oír otras palabras. No sabemos mucho más del joven rico, para mí la posibilidad más improbable es que nunca más volviera a pensar en este encuentro con Jesús, quizás se fue pensativo y tuvo esa espina clavada toda su vida o quizás al final fue capaz de pasar por esa aguja.
No lo sabemos, y tampoco importa, porque el evangelio no está para satisfacer nuestras curiosidades, lo que sí sabemos es que a los que confían en el Dios dinero más que en Yahvé les será más difícil entrar en el Reino de los cielos que a un camello pasar por el ojo de una aguja, poco importa si con el término aguja hace referencia a un tipo de puerta alargada por la que no caben los camello si llevan muy cargadas las alforjas, lo importante es que hay que desprenderse de bienes y poner la confianza y la seguridad en Dios. Pero cómo nos cuesta dejar las alforjas abandonadas a su propia suerte antes de pasar por la puerta. ¿Cuál es el contenido de las alforjas con las que nosotros cargamos? ¿Qué valor les damos? ¿Cuánto de su contenido estamos dispuestos a repartir? ¿Cuánto dinero tengo en mi cuenta y cuánto estoy dispuesto a dar? Alguno de nosotros es capaz de levantarse una mañana cualquiera y transferir todo lo que tiene en el banco o en su casa a Cáritas, a Manos Unidas, a … Dejar las cuentas a cero, donar todo nuestro sueldo tal cual como nos entra, sin más, sin pensar en facturas, en hipotecas, en necesidades,… Cómo nos sienta la idea de no tener nada que nos respalde, vivir con las manos en los bolsillos vacíos… No estoy haciendo un alegato de la pobreza, ni lo digo para que lo hagamos y que luego nos embarguen el piso,… sólo pretendo que nos contrastemos con esa idea, y veamos qué sensaciones tenemos, y eso sólo a los meros efectos de que no seamos tan duros con el joven rico, que me da a mi la sensación de que siempre es blanco fácil de nuestras miradas acusadoras, sólo para eso…
DIOS HABLA
SABIDURIA 7, 7 11
Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría. La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza. No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena y, junto a ella, la plata vale lo que el barro. La quise más que la salud y la belleza, y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso. Con ella me vinieron todos los bienes juntos, en sus manos había riquezas incontables.
HEBREOS 4,12 13
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Juzga los deseos e intenciones del corazón. No hay criatura que escape a su mirada. Todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.
MARCOS 10, 17 30
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» Jesús le contestó: «¿Por qué me llanas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre». E1 replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño». Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme». A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!» Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios». Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo». Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna».
Hay algo que no sabemos: ¿quién habla?. Tal vez la respuesta a esta cuestión sea mejor buscarla después de precisar ¿qué está diciendo? ¿todavía hay gente que se creo esto?
Sí que la hay. Y por eso sigue siendo cierto y digno de ser recordado y capaz de ganar en crédito. Entre los lectores judíos, entre los cristianos, también entre los musulmanes. Y entre los budistas e hinduistas. Y entre los animistas y agnósticos y ateos. Y entre los seres primitivos y entre los antiguos y medievales y posmodernos.
Lo que vale más que ese arsenal de riqueza que siempre embaucará a la mayoría, es algo que una minoría busca, a veces desde la infancia. Prudencia. Y puede que una exigua parte de esa minoría lo logre. Pro-videncia o ver las cosas por anticipado. Cetros y tronos rara vez la acarician. La ostentación o la desmesura y el brillo de lo preciado, la ocultan. La mitología griega lo cifró en la suerte de dos hermanos, Pro-meteo y Epi-meteo: el que se anticipa y el que piensa cuando las cosas ya le desbordan.
Prudencia, traduce la liturgia. Frónêsis dice el original griego (el libro de la Sabiduría es obra de un judeo-helenista; un judío que coquetea con lo sabios griegos en la Alejandría del siglo I a C; un helenista que no renuncia a su raigambre y teología judía; un hombre que recupera la sabiduría para la causa de la justicia). Frónêsis; la Vulgata lo traduce aquí: “sensus”, que en español vendría a ser “sentido” y también “sensatez”; tan difícil de mantener en compañía del lujo o desde la atalaya de mando. “Qué descansada vida / la del que huye del mundanal ruïdo...” acertó a traducir Fray Luis el célebre Beatus ille del moderado Horacio, quien, en la última estrofa nos descubre quién está hablando con tanta admiración de la vida sosegada y campestre: Así habló el usurero Alfio de todo ello, dispuesto a irse al campo a escape… y recogió todo su dinero en los Idus, pero… ya busca prestarlo en las Kalendas.
Frónêsis: discernement, intelligenza, understanding. Así lo traducen en otros idiomas. Aparentemente pide dos cosas: frónesis y espíritu de sabiduría. Aunque escribe en griego, el autor es judío. La lengua judía ve las cosas dobles, tiende a decir un concepto mediante un par de expresiones sinónimas . Así que frónesis sería aquí sinónimo de “espíritu de sabiduría”. Pneuma sofías que todas esas versiones traducen igual: spiritus sapientiae. ¿Qué significa, entonces, espíritu de sabiduría? Frónesis: espíritu, mente inteligencia, sabiduría (especialm. divina) , pensamiento, manera de pensar, razón, sentimientos (especialm. elevados) [nobleza, magnanimidad, valor, ect.]; idea, propósito, sensatez, cordura, buen juicio, presencia de espíritu; temple, corazón, ánimo; confianza en sí mismo, orgullo. Así desgrana el término José Mª Pabón en su diccionario Griego-Español.
Pero en la coda de este texto no hay guiños horacianos. El autor no necesita un Mecenas que le cubra el riñón ni un Augusto a quien reír las gracias. ¿O sí la hay, al poner todo el libro –cronológicamente el último del AT- en boca de Salomón?
Jesús de Nazaret “es más que Salomón” y también nos enseña hoy que el espíritu de sabiduría requiere la prudencia de mirar con cariño. También las palabras lo requieren, y así “invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría” dicho con cariño (al oído de un hispano) suena a “pedí ayuda y me entró la sensatez”.
Hebreos 3,1-5,10 , segunda sección del escrito, tiene como tema general Jesús fiel y sumo sacerdote misericordioso.
Dentro del primero de esos dos puntos, la fidelidad de Jesús, hay una advertencia exhortativa a ser fieles nosotros mismos. Y en ese contexto una motivación, si se quiere un poco indirecta, es la breve, pero profunda consideración sobre la Palabra de Dios, que ha orientado la historia de Israel y a la que no han sido fieles algunos de sus miembros.
La Palabra de Dios, para el cristiano, es, sobre todo su Hijo encarnado y revelador. Cuando nos encontramos expresiones personalizadas como la de estos versículos todavía es más patente la relación entre Palabra/Hijo y Palabra reveladora de Dios. La cual no deja de ser una expresión analógica. Lo más significativo de ella es la comunicación entre dos seres, y no sólo informativa, sino en otros aspectos que llega a su culmen en la Palabra que es el Hijo.
Teniendo presente ese aspecto se leen y comprenden más fácilmente las expresiones del párrafo. Y naturalmente se elimina cualquier tentación de temor que pudieran suscitar. Porque sabemos bien que la función de la Palabra no es inquisitorial sino una exhortación a la responsabilidad y seriedad de la acción humano. Lo cual es patente cuando se piensa que la Palabra final de Dios es Cristo muerto y resucitado por nosotros. De hecho es más bien razón de paz al ser conocido cada uno de nosotros mejor de lo que él mismo se conoce.
Es importante insistir en ese rasgo de Dios porque está demasiado extendida la consideración de Dios como juez “justo”, cuya principal “diversión” parece ser espiar las acciones humanas para condenar al menor descuido.
EVANGELIO
Texto. Repite el perfil del domingo pasado: planteamiento inicial del tema por alguien ajeno al grupo de discípulos e incidencia posterior en ese mismo tema con los discípulos a solas.
La escena entre Jesús y su anónimo interlocutor rebosa franqueza y espontaneidad. Maestro bueno. ¿Por qué me llamas bueno? Sabes los mandamientos. Todo eso lo he cumplido desde pequeño. Una cosa te falta. Frunció el ceño. Marcos ha sabido conservar la frescura de una conversación espontánea, con su grafismo y sus golpes de efecto. En el lector queda grabada la aclaración final: porque tenía muchos bienes, porque era muy rico.
Es precisamente esta aclaración la que motiva la conversación posterior de Jesús con sus discípulos. En esta ocasión es Jesús mismo quien abre la conversación: ¡Qué difícil es que los que tienen bienes entren en el Reino de Dios! De nuevo, pues, aparece el tema de fondo del evangelio de Marcos, el monotema, podríamos decir: el Reino de Dios aquí y ahora. Con el de hoy, son ya cuatro los domingos en los que Marcos está informando al lector sobre cómo entrar aquí y ahora en el Reino de Dios.
También esta segunda conversación rebosa franqueza y espontaneidad. Se extrañaron de estas palabras. ¡Hijos! Se espantaron. ¿Quién puede salvarse? También aquí sobresale el golpe de efecto gráfico. El camello pasando por el ojo de una aguja es proverbial en nuestro lenguaje.
Una vez más, el riesgo es el de interpretar la conversación en perspectiva exclusivamente futura. No es ése el punto de mira ni el objetivo del texto. Punto de mira y objetivo del texto son entrar en el Reino de Dios aquí y ahora siguiendo a Jesús aquí y ahora. Ven y sígueme, le propone Jesús al interlocutor anónimo. Te hemos seguido, le dice Pedro a Jesús. De esto efectivamente se trata. Lo corrobora expresamente Jesús cuando habla gráficamente de dejar casa, hermanos, padres, hijos y tierras por mí y por la buena noticia (evangelio, en la traducción litúrgica).
Ahora bien, este planteamiento de presente del Reino de Dios está ciertamente abierto y tiene su continuidad en la edad futura.
Comentario. Jesús nos confronta con un nuevo ideal. Lo hace con franqueza, pero sin agresividad; con claridad, pero sirviéndose del lenguaje sugerente y evocador de la imagen.
Un ideal difícil. Jesús mismo reconoce que humanamente imposible, pero posible si Dios tiene un hueco en nuestros afanes y quereres. Un ideal recio, pero no simplista. ¡Ay, dinero, dinero! Te endiosamos tanto, que estás consiguiendo un reino de esclavos.
“ Se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó”.
Sigamos a este hombre que ojalá exprese la actitud de muchos de nosotros: busca a Jesús con ansia, le formula la pregunta fundamental de su vida y espera de rodillas su respuesta.
No es un seguidor perdido en la multitud, no se conforma con un seguimiento colectivo sino que personaliza su relación con Jesús. Ha salido del anonimato que no compromete y se arrodilla ante el Maestro en espera de respuesta.
Jesús le responde acoplándose a su actitud confiada y le mira con cariño. No rebaja la exigencia y le plantea radicalmente una respuesta personalizada: “Vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres”.
Un episodio de conversión.
Hoy como siempre, para seguir a Jesús hay que emprender un cambio. La relación con Él, aunque comience en medio de una multitud, tiene que personalizarse. El encuentro con el Maestro exige buscarle.
La confusión de hoy evidencia la necesidad de buscar, de preguntar, de dudar, de replantearse ideas y actitudes. El Espíritu de Dios que purifica a su Iglesia, estimula la búsqueda ansiosa.
“¿Qué haré para heredar la vida eterna ?“, es un fórmula que tiene muchas actualizaciones, todas ellas fieles de algún modo al sentido original. ¿ Qué es creer en Ti, Señor? ¿Cómo ser cristiano en este mundo ? ¿ Qué sentido puede dar la fe a mi vida? ¿Cómo contribuye la fe a la felicidad? Etc.
“Una cosa te falta”.
Marcos aplica la anécdota de la vida de Jesús a la relación de la comunidad cristiana con la riqueza, dando un criterio que sigue siendo actual.
La riqueza es seductora; puede hacer olvidar nuestros deberes con los pobres y ponernos al servicio del dinero en vez de servir a Dios. La riqueza que no se pone al servicio de la sociedad fomenta el egoísmo, no es signo de justicia sino tentación de pecado.
Optar por los pobres y ayudarles es signo de conversión especialmente hoy cuando la injusticia social causa tanto dolor y muerte. La compasión, la ternura, la lucha por la justicia y la misericordia son el camino de los que siguen a Jesús.
Jesús se dejó servir por personas que tenían bienes. Se sentó a la mesa de pobres y de ricos; alguno de estos, como Zaqueo, cambió radicalmente después de haber comido con él.
A veces la vida o el seguimiento de Jesús imponen respuestas heroicas; el Espíritu de fortaleza “viene en ayuda de nuestra debilidad” y realiza maravillas.
Padre nuestro, que nos conoces y nos comprendes, a Ti dirigimos los deseos más profundos de nuestro corazón. Buscamos la felicidad y el sentido de la vida que tu Hijo Jesús nos ofrece. Nuestras fuerzas no nos bastan para alcanzar esta meta tan deseada. Venimos a Ti confiando en tu bondad, gracias a Jesucristo, nuestro Señor.
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Ponemos sobre este altar, Señor, los dones que de Ti hemos recibido tan abundantes durante toda la semana.
Te alabamos y te damos gracias por tu generosidad.
Te pedimos que tu Espíritu nos haga más semejantes a tu Hijo, nuestro hermano mayor.
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Te damos gracias, Padre santo, por la misericordia y la bondad que nos muestras, dándonos a tu Hijo para nuestra salvación.
Nosotros, gracias a Él, sabemos el camino a seguir para cumplir tu voluntad.
Él es nuestro mediador,; el que nos comunica su Espíritu que fortalece nuestra debilidad.
Él ha sido el testigo de tu amor a los hombres al manifestar su acogida universal y sus preferencias para los más necesitados.
Él nos convoca hoy para celebrar su muerte salvadora, su gloriosa resurrección y su presencia fiel entre nosotros.
Esta fe nos conforta y nos llena de alegría.
Por eso te alabamos y te damos gracias con todos nuestros hermanos en la fe y con todos los bienaventurados que ya gozan de la felicidad eterna.
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Al terminar esta celebración, queremos agradecerte, Padre, los dones recibidos. Nos llenan ahora el corazón tu gracia y tu paz. Unidos con Jesús volvemos a la vida de cada día con energía renovada para comunicar con nuestra vida el sentido que la fe nos da para todo. Ayúdanos, Padre, con tu Espíritu para que seamos fuertes antes las dificultades.
MONICIÓN DE ENTRADA
La celebración de la eucaristía del domingo, día del Señor, es un hito fundamental en nuestro camino.
Venimos a ella con la vida de toda la semana para iluminar nuestra ruta con la Palabra de Dios, para alimentar nuestra fe escuchando lo que el Señor nos dice y la fortalecer nuestro compromiso cristiano en el mundo.
SALUDO
Que la gracia de Dios, que viene en ayuda de nuestra flaqueza y nos llena de su amor, esté con todos vosotros.
ACTO PENITENCIAL
Las exigencias del evangelio superan nuestra flaqueza, por eso muchas veces no alcanzamos la meta que desearíamos, pero nuestro Padre sabe de qué barro estamos hechos, nos comprende y nos perdona.
-Conocemos las exigencias de nuestra fe, pero no conseguimos ser del todo coherentes. Señor, ten piedad.
-Necesitamos vivir con esperanza, pero nos dejamos llevar por lo negativo de la vida. Señor, ten piedad..
-Seríamos felices de verdad si lográsemos creer de verdad en el amor de Dios y lo devolviésemos a los demás. Señor, ten piedad.
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Las palabras que escucharemos son del Antiguo Testamento, anteriores a la plena revelación de Dios en Jesucristo. Aún así, hablan con gran profundidad del sentido de la vida que da la fe en Dios. Jesús las completó cuando proclamó el amor como la suprema revelación de Dios y el sentido global de la vida de sus discípulos.
SALMO RESPONSORIAL (Sal. 89)
Sácianos de tu misericordia, Señor, y toda nuestra vida será alegría.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos.
Sácianos de tu misericordia...
Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Danos alegría, por los días en que nos afligiste, por los años en que sufrimos desdichas.
Sácianos de tu misericordia...
Que tus siervos vean tu acción, y sus hijos tu gloria. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Sácianos de tu misericordia...
MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Escucharemos unas palabras sobre la eficacia y la fuerza salvadora que se contiene en la Palabra de Dios. Esta verdad es nuestro consuelo porque su eficacia penetra en nuestra vida para discernir, juzgar y salvar.
MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
El evangelio de hoy es muy actual pues describe una situación que todos vivimos de alguna manera. Todos nos preguntamos qué nos falta para cumplir el plan de Dios sobre cada uno de nosotros. Todos experimentamos una limitación que nos impide alcanzar la plena felicidad. Algunos reciben del Espíritu unas posibilidades y exigencias que parece que superan su capacidad y no siempre consiguen secundar los planes de Dios.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Nuestra vida cristiana es un reto para alcanzar la felicidad. Nuestro mundo se mueve en la historia a empujones entre el Espíritu de Dios que le mueve hacia la bondad y el espíritu del mal que le frena y le hiere. Presentemos pues al Padre nuestras necesidades. Respondamos: Ayúdanos, Señor.
- Señor, todos buscamos la felicidad en medio de dudas, errores e impotencias. Tu dijiste: “Yo soy el camino”. Oremos.
- Señor, si cumpliésemos los diez mandamientos, seríamos felices y el mundo estaría en paz. Tu dijiste:”Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Oremos.
- Señor, en nuestro mundo muchos sufren toda clase de males: emigrantes, presos y sus familiares, obreros en paro, ancianos en soledad, enfermos terminales, niños y mujeres violentados, etc. Tu dijiste: “Sed misericordiosos”. Oremos.
- Señor, los gobernantes del mundo muchas veces son víctimas de intereses bastardos que impiden la justicia y el bienestar sobre todo de los más pobres. Dales el Espíritu de sabiduría y de fortaleza. Oremos.
- Señor, el papa ha declarado este año como “el año sacerdotal”. Llena con tu Espíritu el corazón de los sacerdotes, para que no sean funcionarios de servicios religiosos sino profetas y testigos alegres de tu Palabra. Oremos.
- Señor, tu Espíritu a veces selecciona personas con una vocación especial, casi heroica, de servicio a los demás. Que la abundancia de tu gracia les mantenga en fidelidad. Oremos.
- Señor, todos tenemos personas queridas que ya están en tu gloria y mueren otros muchos en soledad. Aumenta nuestra fe en tu salvación y en la vida eterna. Oremos.
Oración. Nuestras plegarias te lleguen al corazón, Señor. Tu conoces mejor que nadie nuestras necesidades y tu ofreces a todos tu gracia para salvación del mundo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Entrada: Cerca está, cerca está del disco “Ven y sígueme” de Erdozáin; El Señor nos ha reunido junto a él de Kairoi; Cuando llega la luz de Barja del disco “Cuando llega la luz”.
Aleluya: 1 CLN E6.
Ofertorio: Obreros y campesinos de la “Misa Nicaragüense”; Ven y sígueme del disco “Cristo libertador”.
Santo: de Manzano
Comunión: Tú, Señor, me llamas (1 CLN 412); Pescador de hombres (1 CLN 407); Ayúdame a caminar sobre las olas.
Final: Juventud sin fronteras de Josico.
Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net
Tengo que confesar que algo del joven rico vive en mí, que texto tan conocido, tan manido (casi lo usamos para todo) y que poco nos ha tocado dentro por otro lado. Parece que Jesús hable para otros, para los que más tienen, y no para los que vamos tirando con nuestros sueldecillos. Pero me temo que no tendremos tanta suerte de escapar tan fácilmente.
Si la intención fuera lo que cuenta, la del joven rico parecía buena, sale corriendo al encuentro de Jesús, le reconoce autoridad al llamarle maestro bueno y arrodillarse ante él. Estamos ante alguien que cumple casi todo, que no es poco, pero que además busca saber qué le falta, qué más puede hacer, que tampoco es poco: alguien que aspira a mejorar.
El problema viene cuando lo que se le pide es su talón de Aquiles: abandona la confianza que tienes en el dinero, vende todos tus bienes y compártelos con aquellos que pasan necesidad. Seguramente Jesús ya sabía cuál iba a ser la reacción del joven rico, porque queda reflejado en el texto que lo miró con cariño antes de asestarle el golpe: “comparte lo tuyo y sígueme”. A lo que él frunció el ceño y marchó pesaroso, quizás no esperaba esa respuesta, quizás pensó que sería algo más sencillo, o quizás ya barruntaba por donde irían los tiros pero deseaba oír otras palabras. No sabemos mucho más del joven rico, para mí la posibilidad más improbable es que nunca más volviera a pensar en este encuentro con Jesús, quizás se fue pensativo y tuvo esa espina clavada toda su vida o quizás al final fue capaz de pasar por esa aguja.
No lo sabemos, y tampoco importa, porque el evangelio no está para satisfacer nuestras curiosidades, lo que sí sabemos es que a los que confían en el Dios dinero más que en Yahvé les será más difícil entrar en el Reino de los cielos que a un camello pasar por el ojo de una aguja, poco importa si con el término aguja hace referencia a un tipo de puerta alargada por la que no caben los camello si llevan muy cargadas las alforjas, lo importante es que hay que desprenderse de bienes y poner la confianza y la seguridad en Dios. Pero cómo nos cuesta dejar las alforjas abandonadas a su propia suerte antes de pasar por la puerta. ¿Cuál es el contenido de las alforjas con las que nosotros cargamos? ¿Qué valor les damos? ¿Cuánto de su contenido estamos dispuestos a repartir? ¿Cuánto dinero tengo en mi cuenta y cuánto estoy dispuesto a dar? Alguno de nosotros es capaz de levantarse una mañana cualquiera y transferir todo lo que tiene en el banco o en su casa a Cáritas, a Manos Unidas, a … Dejar las cuentas a cero, donar todo nuestro sueldo tal cual como nos entra, sin más, sin pensar en facturas, en hipotecas, en necesidades,… Cómo nos sienta la idea de no tener nada que nos respalde, vivir con las manos en los bolsillos vacíos… No estoy haciendo un alegato de la pobreza, ni lo digo para que lo hagamos y que luego nos embarguen el piso,… sólo pretendo que nos contrastemos con esa idea, y veamos qué sensaciones tenemos, y eso sólo a los meros efectos de que no seamos tan duros con el joven rico, que me da a mi la sensación de que siempre es blanco fácil de nuestras miradas acusadoras, sólo para eso…
ELENA GASCÓN
elena@dabar.net
elena@dabar.net
DIOS HABLA
SABIDURIA 7, 7 11
Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría. La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza. No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena y, junto a ella, la plata vale lo que el barro. La quise más que la salud y la belleza, y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso. Con ella me vinieron todos los bienes juntos, en sus manos había riquezas incontables.
HEBREOS 4,12 13
La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Juzga los deseos e intenciones del corazón. No hay criatura que escape a su mirada. Todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas.
MARCOS 10, 17 30
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» Jesús le contestó: «¿Por qué me llanas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre». E1 replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño». Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme». A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!» Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios». Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo». Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna».
EXEGESIS
PRIMERA LECTURA
Hay algo que no sabemos: ¿quién habla?. Tal vez la respuesta a esta cuestión sea mejor buscarla después de precisar ¿qué está diciendo? ¿todavía hay gente que se creo esto?
Sí que la hay. Y por eso sigue siendo cierto y digno de ser recordado y capaz de ganar en crédito. Entre los lectores judíos, entre los cristianos, también entre los musulmanes. Y entre los budistas e hinduistas. Y entre los animistas y agnósticos y ateos. Y entre los seres primitivos y entre los antiguos y medievales y posmodernos.
Lo que vale más que ese arsenal de riqueza que siempre embaucará a la mayoría, es algo que una minoría busca, a veces desde la infancia. Prudencia. Y puede que una exigua parte de esa minoría lo logre. Pro-videncia o ver las cosas por anticipado. Cetros y tronos rara vez la acarician. La ostentación o la desmesura y el brillo de lo preciado, la ocultan. La mitología griega lo cifró en la suerte de dos hermanos, Pro-meteo y Epi-meteo: el que se anticipa y el que piensa cuando las cosas ya le desbordan.
Prudencia, traduce la liturgia. Frónêsis dice el original griego (el libro de la Sabiduría es obra de un judeo-helenista; un judío que coquetea con lo sabios griegos en la Alejandría del siglo I a C; un helenista que no renuncia a su raigambre y teología judía; un hombre que recupera la sabiduría para la causa de la justicia). Frónêsis; la Vulgata lo traduce aquí: “sensus”, que en español vendría a ser “sentido” y también “sensatez”; tan difícil de mantener en compañía del lujo o desde la atalaya de mando. “Qué descansada vida / la del que huye del mundanal ruïdo...” acertó a traducir Fray Luis el célebre Beatus ille del moderado Horacio, quien, en la última estrofa nos descubre quién está hablando con tanta admiración de la vida sosegada y campestre: Así habló el usurero Alfio de todo ello, dispuesto a irse al campo a escape… y recogió todo su dinero en los Idus, pero… ya busca prestarlo en las Kalendas.
Frónêsis: discernement, intelligenza, understanding. Así lo traducen en otros idiomas. Aparentemente pide dos cosas: frónesis y espíritu de sabiduría. Aunque escribe en griego, el autor es judío. La lengua judía ve las cosas dobles, tiende a decir un concepto mediante un par de expresiones sinónimas . Así que frónesis sería aquí sinónimo de “espíritu de sabiduría”. Pneuma sofías que todas esas versiones traducen igual: spiritus sapientiae. ¿Qué significa, entonces, espíritu de sabiduría? Frónesis: espíritu, mente inteligencia, sabiduría (especialm. divina) , pensamiento, manera de pensar, razón, sentimientos (especialm. elevados) [nobleza, magnanimidad, valor, ect.]; idea, propósito, sensatez, cordura, buen juicio, presencia de espíritu; temple, corazón, ánimo; confianza en sí mismo, orgullo. Así desgrana el término José Mª Pabón en su diccionario Griego-Español.
Pero en la coda de este texto no hay guiños horacianos. El autor no necesita un Mecenas que le cubra el riñón ni un Augusto a quien reír las gracias. ¿O sí la hay, al poner todo el libro –cronológicamente el último del AT- en boca de Salomón?
Jesús de Nazaret “es más que Salomón” y también nos enseña hoy que el espíritu de sabiduría requiere la prudencia de mirar con cariño. También las palabras lo requieren, y así “invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría” dicho con cariño (al oído de un hispano) suena a “pedí ayuda y me entró la sensatez”.
JEREMÍAS LERA BARRIENTOS
jeremias@dabar.net
jeremias@dabar.net
SEGUNDA LECTURA
Hebreos 3,1-5,10 , segunda sección del escrito, tiene como tema general Jesús fiel y sumo sacerdote misericordioso.
Dentro del primero de esos dos puntos, la fidelidad de Jesús, hay una advertencia exhortativa a ser fieles nosotros mismos. Y en ese contexto una motivación, si se quiere un poco indirecta, es la breve, pero profunda consideración sobre la Palabra de Dios, que ha orientado la historia de Israel y a la que no han sido fieles algunos de sus miembros.
La Palabra de Dios, para el cristiano, es, sobre todo su Hijo encarnado y revelador. Cuando nos encontramos expresiones personalizadas como la de estos versículos todavía es más patente la relación entre Palabra/Hijo y Palabra reveladora de Dios. La cual no deja de ser una expresión analógica. Lo más significativo de ella es la comunicación entre dos seres, y no sólo informativa, sino en otros aspectos que llega a su culmen en la Palabra que es el Hijo.
Teniendo presente ese aspecto se leen y comprenden más fácilmente las expresiones del párrafo. Y naturalmente se elimina cualquier tentación de temor que pudieran suscitar. Porque sabemos bien que la función de la Palabra no es inquisitorial sino una exhortación a la responsabilidad y seriedad de la acción humano. Lo cual es patente cuando se piensa que la Palabra final de Dios es Cristo muerto y resucitado por nosotros. De hecho es más bien razón de paz al ser conocido cada uno de nosotros mejor de lo que él mismo se conoce.
Es importante insistir en ese rasgo de Dios porque está demasiado extendida la consideración de Dios como juez “justo”, cuya principal “diversión” parece ser espiar las acciones humanas para condenar al menor descuido.
FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net
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EVANGELIO
Texto. Repite el perfil del domingo pasado: planteamiento inicial del tema por alguien ajeno al grupo de discípulos e incidencia posterior en ese mismo tema con los discípulos a solas.
La escena entre Jesús y su anónimo interlocutor rebosa franqueza y espontaneidad. Maestro bueno. ¿Por qué me llamas bueno? Sabes los mandamientos. Todo eso lo he cumplido desde pequeño. Una cosa te falta. Frunció el ceño. Marcos ha sabido conservar la frescura de una conversación espontánea, con su grafismo y sus golpes de efecto. En el lector queda grabada la aclaración final: porque tenía muchos bienes, porque era muy rico.
Es precisamente esta aclaración la que motiva la conversación posterior de Jesús con sus discípulos. En esta ocasión es Jesús mismo quien abre la conversación: ¡Qué difícil es que los que tienen bienes entren en el Reino de Dios! De nuevo, pues, aparece el tema de fondo del evangelio de Marcos, el monotema, podríamos decir: el Reino de Dios aquí y ahora. Con el de hoy, son ya cuatro los domingos en los que Marcos está informando al lector sobre cómo entrar aquí y ahora en el Reino de Dios.
También esta segunda conversación rebosa franqueza y espontaneidad. Se extrañaron de estas palabras. ¡Hijos! Se espantaron. ¿Quién puede salvarse? También aquí sobresale el golpe de efecto gráfico. El camello pasando por el ojo de una aguja es proverbial en nuestro lenguaje.
Una vez más, el riesgo es el de interpretar la conversación en perspectiva exclusivamente futura. No es ése el punto de mira ni el objetivo del texto. Punto de mira y objetivo del texto son entrar en el Reino de Dios aquí y ahora siguiendo a Jesús aquí y ahora. Ven y sígueme, le propone Jesús al interlocutor anónimo. Te hemos seguido, le dice Pedro a Jesús. De esto efectivamente se trata. Lo corrobora expresamente Jesús cuando habla gráficamente de dejar casa, hermanos, padres, hijos y tierras por mí y por la buena noticia (evangelio, en la traducción litúrgica).
Ahora bien, este planteamiento de presente del Reino de Dios está ciertamente abierto y tiene su continuidad en la edad futura.
Comentario. Jesús nos confronta con un nuevo ideal. Lo hace con franqueza, pero sin agresividad; con claridad, pero sirviéndose del lenguaje sugerente y evocador de la imagen.
Un ideal difícil. Jesús mismo reconoce que humanamente imposible, pero posible si Dios tiene un hueco en nuestros afanes y quereres. Un ideal recio, pero no simplista. ¡Ay, dinero, dinero! Te endiosamos tanto, que estás consiguiendo un reino de esclavos.
ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net
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NOTAS PARA LA HOMILIA
“ Se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó”.
Sigamos a este hombre que ojalá exprese la actitud de muchos de nosotros: busca a Jesús con ansia, le formula la pregunta fundamental de su vida y espera de rodillas su respuesta.
No es un seguidor perdido en la multitud, no se conforma con un seguimiento colectivo sino que personaliza su relación con Jesús. Ha salido del anonimato que no compromete y se arrodilla ante el Maestro en espera de respuesta.
Jesús le responde acoplándose a su actitud confiada y le mira con cariño. No rebaja la exigencia y le plantea radicalmente una respuesta personalizada: “Vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres”.
Un episodio de conversión.
Hoy como siempre, para seguir a Jesús hay que emprender un cambio. La relación con Él, aunque comience en medio de una multitud, tiene que personalizarse. El encuentro con el Maestro exige buscarle.
La confusión de hoy evidencia la necesidad de buscar, de preguntar, de dudar, de replantearse ideas y actitudes. El Espíritu de Dios que purifica a su Iglesia, estimula la búsqueda ansiosa.
“¿Qué haré para heredar la vida eterna ?“, es un fórmula que tiene muchas actualizaciones, todas ellas fieles de algún modo al sentido original. ¿ Qué es creer en Ti, Señor? ¿Cómo ser cristiano en este mundo ? ¿ Qué sentido puede dar la fe a mi vida? ¿Cómo contribuye la fe a la felicidad? Etc.
“Una cosa te falta”.
Marcos aplica la anécdota de la vida de Jesús a la relación de la comunidad cristiana con la riqueza, dando un criterio que sigue siendo actual.
La riqueza es seductora; puede hacer olvidar nuestros deberes con los pobres y ponernos al servicio del dinero en vez de servir a Dios. La riqueza que no se pone al servicio de la sociedad fomenta el egoísmo, no es signo de justicia sino tentación de pecado.
Optar por los pobres y ayudarles es signo de conversión especialmente hoy cuando la injusticia social causa tanto dolor y muerte. La compasión, la ternura, la lucha por la justicia y la misericordia son el camino de los que siguen a Jesús.
Jesús se dejó servir por personas que tenían bienes. Se sentó a la mesa de pobres y de ricos; alguno de estos, como Zaqueo, cambió radicalmente después de haber comido con él.
A veces la vida o el seguimiento de Jesús imponen respuestas heroicas; el Espíritu de fortaleza “viene en ayuda de nuestra debilidad” y realiza maravillas.
LORENZO TOUS
lorenzo@dabar.net
lorenzo@dabar.net
PARA LA ORACION
Padre nuestro, que nos conoces y nos comprendes, a Ti dirigimos los deseos más profundos de nuestro corazón. Buscamos la felicidad y el sentido de la vida que tu Hijo Jesús nos ofrece. Nuestras fuerzas no nos bastan para alcanzar esta meta tan deseada. Venimos a Ti confiando en tu bondad, gracias a Jesucristo, nuestro Señor.
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Ponemos sobre este altar, Señor, los dones que de Ti hemos recibido tan abundantes durante toda la semana.
Te alabamos y te damos gracias por tu generosidad.
Te pedimos que tu Espíritu nos haga más semejantes a tu Hijo, nuestro hermano mayor.
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Te damos gracias, Padre santo, por la misericordia y la bondad que nos muestras, dándonos a tu Hijo para nuestra salvación.
Nosotros, gracias a Él, sabemos el camino a seguir para cumplir tu voluntad.
Él es nuestro mediador,; el que nos comunica su Espíritu que fortalece nuestra debilidad.
Él ha sido el testigo de tu amor a los hombres al manifestar su acogida universal y sus preferencias para los más necesitados.
Él nos convoca hoy para celebrar su muerte salvadora, su gloriosa resurrección y su presencia fiel entre nosotros.
Esta fe nos conforta y nos llena de alegría.
Por eso te alabamos y te damos gracias con todos nuestros hermanos en la fe y con todos los bienaventurados que ya gozan de la felicidad eterna.
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Al terminar esta celebración, queremos agradecerte, Padre, los dones recibidos. Nos llenan ahora el corazón tu gracia y tu paz. Unidos con Jesús volvemos a la vida de cada día con energía renovada para comunicar con nuestra vida el sentido que la fe nos da para todo. Ayúdanos, Padre, con tu Espíritu para que seamos fuertes antes las dificultades.
LA MISA DE HOY
MONICIÓN DE ENTRADA
La celebración de la eucaristía del domingo, día del Señor, es un hito fundamental en nuestro camino.
Venimos a ella con la vida de toda la semana para iluminar nuestra ruta con la Palabra de Dios, para alimentar nuestra fe escuchando lo que el Señor nos dice y la fortalecer nuestro compromiso cristiano en el mundo.
SALUDO
Que la gracia de Dios, que viene en ayuda de nuestra flaqueza y nos llena de su amor, esté con todos vosotros.
ACTO PENITENCIAL
Las exigencias del evangelio superan nuestra flaqueza, por eso muchas veces no alcanzamos la meta que desearíamos, pero nuestro Padre sabe de qué barro estamos hechos, nos comprende y nos perdona.
-Conocemos las exigencias de nuestra fe, pero no conseguimos ser del todo coherentes. Señor, ten piedad.
-Necesitamos vivir con esperanza, pero nos dejamos llevar por lo negativo de la vida. Señor, ten piedad..
-Seríamos felices de verdad si lográsemos creer de verdad en el amor de Dios y lo devolviésemos a los demás. Señor, ten piedad.
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Las palabras que escucharemos son del Antiguo Testamento, anteriores a la plena revelación de Dios en Jesucristo. Aún así, hablan con gran profundidad del sentido de la vida que da la fe en Dios. Jesús las completó cuando proclamó el amor como la suprema revelación de Dios y el sentido global de la vida de sus discípulos.
SALMO RESPONSORIAL (Sal. 89)
Sácianos de tu misericordia, Señor, y toda nuestra vida será alegría.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos.
Sácianos de tu misericordia...
Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Danos alegría, por los días en que nos afligiste, por los años en que sufrimos desdichas.
Sácianos de tu misericordia...
Que tus siervos vean tu acción, y sus hijos tu gloria. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Sácianos de tu misericordia...
MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Escucharemos unas palabras sobre la eficacia y la fuerza salvadora que se contiene en la Palabra de Dios. Esta verdad es nuestro consuelo porque su eficacia penetra en nuestra vida para discernir, juzgar y salvar.
MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
El evangelio de hoy es muy actual pues describe una situación que todos vivimos de alguna manera. Todos nos preguntamos qué nos falta para cumplir el plan de Dios sobre cada uno de nosotros. Todos experimentamos una limitación que nos impide alcanzar la plena felicidad. Algunos reciben del Espíritu unas posibilidades y exigencias que parece que superan su capacidad y no siempre consiguen secundar los planes de Dios.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Nuestra vida cristiana es un reto para alcanzar la felicidad. Nuestro mundo se mueve en la historia a empujones entre el Espíritu de Dios que le mueve hacia la bondad y el espíritu del mal que le frena y le hiere. Presentemos pues al Padre nuestras necesidades. Respondamos: Ayúdanos, Señor.
- Señor, todos buscamos la felicidad en medio de dudas, errores e impotencias. Tu dijiste: “Yo soy el camino”. Oremos.
- Señor, si cumpliésemos los diez mandamientos, seríamos felices y el mundo estaría en paz. Tu dijiste:”Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Oremos.
- Señor, en nuestro mundo muchos sufren toda clase de males: emigrantes, presos y sus familiares, obreros en paro, ancianos en soledad, enfermos terminales, niños y mujeres violentados, etc. Tu dijiste: “Sed misericordiosos”. Oremos.
- Señor, los gobernantes del mundo muchas veces son víctimas de intereses bastardos que impiden la justicia y el bienestar sobre todo de los más pobres. Dales el Espíritu de sabiduría y de fortaleza. Oremos.
- Señor, el papa ha declarado este año como “el año sacerdotal”. Llena con tu Espíritu el corazón de los sacerdotes, para que no sean funcionarios de servicios religiosos sino profetas y testigos alegres de tu Palabra. Oremos.
- Señor, tu Espíritu a veces selecciona personas con una vocación especial, casi heroica, de servicio a los demás. Que la abundancia de tu gracia les mantenga en fidelidad. Oremos.
- Señor, todos tenemos personas queridas que ya están en tu gloria y mueren otros muchos en soledad. Aumenta nuestra fe en tu salvación y en la vida eterna. Oremos.
Oración. Nuestras plegarias te lleguen al corazón, Señor. Tu conoces mejor que nadie nuestras necesidades y tu ofreces a todos tu gracia para salvación del mundo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
CANTOS PARA LA CELEBRACION
Entrada: Cerca está, cerca está del disco “Ven y sígueme” de Erdozáin; El Señor nos ha reunido junto a él de Kairoi; Cuando llega la luz de Barja del disco “Cuando llega la luz”.
Aleluya: 1 CLN E6.
Ofertorio: Obreros y campesinos de la “Misa Nicaragüense”; Ven y sígueme del disco “Cristo libertador”.
Santo: de Manzano
Comunión: Tú, Señor, me llamas (1 CLN 412); Pescador de hombres (1 CLN 407); Ayúdame a caminar sobre las olas.
Final: Juventud sin fronteras de Josico.
Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net








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