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MISIONEROS EN CAMINO: Noticias Misioneras del Mundo: 13 de Octubre de 2009
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miércoles, 14 de octubre de 2009

Noticias Misioneras del Mundo: 13 de Octubre de 2009


* Secuestrado un misionero irlandés en el sur de Filipinas
* El misionero Francisco Javier Plá: "La verdadera crisis es de humanidad"
* "Que los católicos nos lancemos a ser testigos de Jesucristo", afirma el obispo de Ciudad Real ante el DOMUND
* El obispo de Jerez a sus fieles: "Haced visible el rostro de Cristo anunciando el Evangelio"
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Secuestrado un misionero irlandés en el sur de Filipinas

OMPRESS-FILIPINAS (13-10-09) El domingo por la noche era secuestrado el padre Michael Sinnott a la salida de su casa en la ciudad filipina de Pagadian, en la provincia de Zamboanga. Siete hombres armados lo introdujeron en un vehículo que después fue quemado y abandonado en una playa. Los secuestradotes se llevaron al misionero en un bote.

Mons. Emmanuel T. Cabajar, Obispo de Pagadian, ha hecho público un manifiesto “Padre Michael Sinnott, un hombre de paz” en el que expresaba su tristeza por este suceso. El misionero, de la Sociedad de San Columbano, irlandés, nació hace 79 años en Bartntown, Irlanda, y coordinaba un proyecto de rehabilitación para niños con problemas especiales. Llegó a Filipinas en 1957 y dejó el país en 1966 para volver de nuevo en 1976. Desde entonces ha trabajado en la diócesis prestando valiosos servicios de ahí que el obispo, en su comunicado, haga un llamamiento “al buen sentido de los secuestradotes para que respeten y proporcionen al padre Mick todo lo que necesite especialmente medicinas. Es un hombre de paz. Por favor, permítanle que vuelva a su labor caritativa”.

El padre Sinnott es el tercer sacerdote secuestrado en la zona de Mindanao occidental en los últimos 12 años. En 1991 fue secuestrado el padre Desmond Hartford, que sería liberado días después. En 2001 el padre Rufus Halley fue asesinado al resistirse a un intento de secuestro. En el 2007, hombres armados secuestraban al misionero italiano Giancarlo Bossi.



El misionero Francisco Javier Plá: “La verdadera crisis es de humanidad”

OMPRESS-ALBACETE (13-10-09) El misionero albaceteño Francisco Javier Plá lleva 9 años en la zona del Petén, en Guatemala, entre los más pobres junto a otros tres sacerdotes de la diócesis de Albacete.

Su carácter abierto, dialogante y servicial son sus mejores cualidades para estar cerca de la gente. Su tarea es acompañar y sentirse acompañado. La Palabra de Dios ilumina su vida y la de las comunidades. Ser misionero es anunciar la Palabra de Dios, sentirse iluminados por una Palabra de Vida, el Evangelio. En este mes de octubre misionero donde celebraremos el DOMUND el 18 de este mes queremos conocer más la vida y el quehacer de un paisano misionero.

- ¿Cómo surge la idea de hacerte misionero?

- Pues yo creo que todas las personas llevamos una semilla de fraternidad universal en el corazón que Dios nos pone, y si hay quien la cuide y abone pues va germinando en flores muy diversas, que son las distintas vocaciones. Yo comencé como sacerdote y estuve 13 años en Villarrobledo y seguro que llevaba también esa semilla misionera que pusieron la familia, los años de seminario, visitas de otros misioneros, el deseo de servir a los más necesitados,… Cuando ya estaba a punto de cambiar de destino en Albacete es cuando brotó este deseo y me fui a Guatemala porque es donde ya estaban otros misioneros diocesanos.

- ¿Qué es lo mejor de la vida de un misionero?

- Lo más bonito de la vida de una persona es poder desarrollar su vocación, hacer lo que el corazón siente. Todas las personas quisieran vivir con amor, con amistad, con solidaridad, con todas las necesidades básicas cubiertas, pero esto es posible solo para muy pocas personas en el mundo. La vida de los misioneros y misioneras te hacer vivir, en medio de muchas carencias de todo tipo, esos valores principales de la vida. Mucha gente, cuando voy a España, me dice que estaré contento de poder ayudar a gente tan pobre, y es cierto, pero no es lo principal. Vivir con gente tan pobre en lo material te hacer vivir muchas experiencias de una humanidad muy a flor de piel que te hacen ver a Dios en esas personas de una forma muy clara y un Dios muy cercano a los que sufren y contra todo mal que quita vida a las personas

- ¿Cómo podrías describir la situación de Guatemala?

- Es la situación de muchos países que fueron colonias y cuya independencia, que se acaba de celebrar en septiembre, no fue con un proyecto del pueblo para construir su desarrollo, sino de unos pocos que aun siguen dominando la política y la economía y que mantienen a las mayorías en la pobreza, el analfabetismo y la falta de una vida digna. En Guatemala se añade la situación de que la mitad de la población es indígena (mayoritariamente maya) y el racismo también es una de las constantes ideológicas de esa dominación. En estos días se ha declarado estado de Calamidad en un tercio del país por hambruna (un 45% de los niños y niñas menores de 5 años tienen desnutrición crónica) y sin embargo no se para de sembrar palma africana para conseguir biocombustibles. Este es un ejemplo de cómo funciona el país.

- ¿Y cuál es la tarea de los misioneros?

- Fundamentalmente acompañar a las comunidades cristianas en su camino de fe. Un camino que, al tener tantos obstáculos, se ha ido haciendo fuerte en los aspectos comunitarios y de solidaridad. Son comunidades pequeñitas en aldeas y caseríos regados por más de 36.000 km2 pero que, iluminadas y fortalecidas por la Palabra de Dios, han ido escuchando los gritos de necesidad de sus hermanos y se han ido organizando para responder a toda esa problemática en los temas de tierra, salud, educación, derechos humanos, etc. Nuestra tarea es compartir esa fe, animarla, compartir las luchas, formar, buscar apoyos económicos, en definitiva, acompañar y fortalecer este camino de fe. Repito, que uno también es acompañado y fortalecido.

- ¿Y qué podemos hacer nosotros desde aquí?

-No solo hacer de allí para acá sino hacer allí para allí. Los cristianos y cristianas tenemos que ser misioneros donde estemos, es decir, formar comunidades fuertes en la fe y el amor que sean testimonio y fermento del Reino de Fraternidad y Justicia Universal (somos católicos) que Dios va construyendo. Hoy sabemos de la interdependencia de todos los países y en la medida en que se cambien formas de vida egoísta, consumista y de falta de respeto a la naturaleza por otras maneras más sencillas, solidarias y respetuosas con la diversidad cultural y ambiental, entonces estaremos cambiando nuestro entorno para cambiar el mundo entero. Desde allí hay que crear una conciencia más clara de que la verdadera crisis es de humanidad y que nuestra tarea como misioneros es apoyar todo esfuerzo y movimiento que vaya en esa línea, ya sea en España como en apoyo a estos países empobrecidos y con una mayoría excluida.



“Que los católicos nos lancemos a ser testigos de Jesucristo”, afirma el Obispo de Ciudad Real

OMPRESS-CIUDAD REAL (13-10-09) Ante la proximidad de la jornada del Domund, el Obispo de Ciudad Real, Mons. Antonio Ángel Algora Hernando, se dirige a los fieles de su diócesis invitándoles a colaborar y a ser testigos de Jesucristo.

“Por ser Cristo luz de las gentes, este sagrado Concilio, reunido bajo la inspiración del Espíritu Santo, desea vehementemente iluminar a todos los hombres con su claridad, que resplandece sobre el haz de la Iglesia, anunciando el Evangelio a toda criatura (cf. Mc, 16,15). (LG 1).

En este DOMUND-2009, “Vehementemente” hemos de gritar, y en una doble dirección, que Jesucristo es “Luz de los Pueblos” Sí, una “claridad que resplandece sobre el haz de la Iglesia”. Necesitamos los católicos sentirnos bañados (bautizados) por la claridad que se nos ha dado en Jesucristo. Continuamente se nos dice que nuestra fe no sirve para nada, que es algo del pasado... Indudablemente nos viene muy bien la Jornada del DOMUND para darnos cuenta que los amigos de la noche nos necesitan, pero como aurora que llena de claridad devuelve colorido a la vida, apaga las luces de artificio que encendemos los humanos, y se comienzan a ver los caminos transitados por el Amor del caminante de Galilea llenando con la luz de la Resurrección la vida de aquellos pescadores que no cogieron nada en la noche, y que porque hicieron caso al maestro, una vez más, llenaron de nuevo las redes.

La luz, que Cristo es para las gentes, no se puede concebir de otra manera, el mismo Señor nos lo dijo: “Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”(Mt 5 14-17)

Aparece aquí esta segunda dirección del DOMUND. La luz que resplandece en la Iglesia es para anunciar “el Evangelio a toda criatura”. Los católicos celebramos en esta jornada que los somos, que somos “universales”, que somos para todas las gentes, para todos los pueblos, y hoy muy especialmente para tanta gente entenebrecida, a nuestro alrededor, por el desvalimiento moral de unos criterios, de una ideología esta sí que más que trasnochada de aquel paraíso perdido donde el ser humano pensó que podía comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, esta vez con poder parlamentario para condenar a inocentes en el vientre de su madre.

Por eso nos necesitan nuestros contemporáneos luminosos de Jesucristo. San Pablo con lenguaje militar nos indica la dificultad ambiente: “Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, manteneros firmes. ¡En pie!, pues; ceñida vuestra cintura con la Verdad y revestidos de la Justicia como coraza, calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz, embrazando siempre el escudo de la Fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno. Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos... (Ef 6, 13-19)

Que “el día de las Misiones” sea un doble reto en nuestra vida de católicos que han sido paralizados por los dardos acusatorios de la intolerancia, de lo carca, de una moral trasnochada... y nos lancemos a ser testigos de Jesucristo para los de cerca y los de lejos. Tan malos no seremos cuando recogemos cantidades de dinero que después gastan bien los misioneros. Dos cosas que tampoco aguanta nuestro mundo.”



El Obispo de Jerez a sus fieles: “Hacer visible el rostro de Cristo anunciando el Evangelio”

OMPRESS-JEREZ (13-10-09) Mons. José Mazuelos Pérez, obispo de Asidonia-Jerez se dirige, a través de una carta pastoral, a los sacerdotes, religiosos, religiosas y a todos los fieles de su diócesis, ante la jornada del Domund.

“Está próximo el tercer domingo de octubre día en que celebramos la Jornada Mundial de la Misiones (DOMUND). Debemos fijarnos atentamente en el lema de este año: «La Palabra, Luz para los Pueblos.»

El Sínodo de los obispos nos recuerda la importancia de conocer las Sagradas Escrituras: «La Palabra de Dios es un bien para todos los hombres, que la Iglesia no debe conservar solo para sí, sino compartir con alegría y generosidad con todos los pueblos y las culturas, para que también ellos puedan encontrar en Jesucristo el camino, la verdad y la vida (cf. Jn 14,6)»

Llevamos implícita una Misión por el sacramento del Bautismo, avalada por el signo de la Cruz, señal de identidad de los que en nombre del Señor nos reunimos procedentes de todos los pueblos. Nuestra tarea es proclamar en medio de los hombres a Jesucristo: «Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mt 28, 16-20).

Cristo «Luz del mundo» se apareció resucitado a los Once discípulos que se encontraban abatidos, incapaces de seguirle y refugiados en la tristeza. Jesús nos llama a caminar junto a Él, igual que a los Apóstoles. Nos pide que aceptemos la misión que el Padre encomendó al Hijo, proclamar el Evangelio a toda criatura y bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, nos hace el regalo de participar de la comunión de amor de la Santísima Trinidad.

No tenemos nada que temer porque contamos con la asistencia permanente del Señor resucitado. Está presente entre nosotros y nos acompaña por medio del Espíritu Santo. Nos exhorta a estar alegres con Él y nos da la fuerza necesaria para resistir el desaliento y la angustia.

Es tarea de toda la Iglesia iluminar a todos los pueblos con la luz de Cristo, para que todos los hombres puedan saciar su sed de amor y eternidad en la fuente de la misericordia de Dios, manifestada en Cristo Jesús. Es nuestro bautismo el que nos lanza a anunciar la Buena Noticia de Cristo Resucitado a todas las gentes.

Como cuerpo, todos los miembros son necesarios y cada uno tiene una misión. Cada uno según su vocación, cada uno según los dones que ha recibido. Pero todos haciendo visible el rostro de Cristo mediante el anuncio del Evangelio. Es éste anuncio el que nos mueve en la jornada del DOMUND en el que todos tenemos que participar.

Es esta conciencia eclesial la que me mueve a animaros a orar insistentemente por aquellos misioneros que siguen las palabras de Cristo, testimoniando y difundiendo el Evangelio incluso en situaciones de persecución. E invitaros a todos a vivir un signo de comunión entre las Iglesias con vuestra ayuda económica.

Amadísimos hermanos, no nos resistamos a la acción del Espíritu Santo para continuar la misión encomendada por Jesucristo a sus discípulos y que Él recibió del Padre.”

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WebJCP | Abril 2007