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MISIONEROS EN CAMINO: XXVI Domingo del T.O. (Marcos 9, 38-43. 45. 47-48) - Ciclo B: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración
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jueves, 24 de septiembre de 2009

XXVI Domingo del T.O. (Marcos 9, 38-43. 45. 47-48) - Ciclo B: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración


Conmigo o contra mí
Publicado por DABAR

Así somos. Con lo medias tintas que podemos llegar a mostrarnos en tantas y tantas cosas importantes de nuestra vida, en los de las creencias y los aliados solemos ponernos muy, pero que muy radicales. Y resulta curioso comprobar como podemos convivir con la contradicción más visible. No somos creyentes coherentes. Nuestra dedicación a los más pobres de los pobres es, cuando menos, dudosa. El total de los ratos que dedicamos a estar con nuestro Padre no llega, en el mejor de los casos, a ocupar más de una diminuta parte de algún domingo no muy ocupado.

Pero que venga alguien a criticar un poquitín cualquiera de los Grandes Principios Vitales. Mi equipo de fútbol. La educación que doy a mis hijos. La marca de mi coche. La Virgen de mi pueblo. Mi cofradía. Mi sueldo. Mi veraneo. Lo que sea que me afecte a Mí, el centro del universo. Y ahí saldrán en ristra argumentos, razonables o no, para apuntalar la idea de que si no piensas como yo, además de equivocadísimo, estás contra mí.

Jesús viene a introducir una idea novedosa. Cuando sus discípulos vienen escandalizados de las cosas que hacen algunos que no se confiesan seguidores suyos, les explica justo lo contrario: quien no está contra mí, esta conmigo. Este sencillo principio nos facilitaría enormemente la vida si decidiéramos darle el valor que damos a otras enseñanzas suyas. Porque sabernos, a priori, hermanados con la gran mayoría de personas que nos rodean, sin tener que buscar un enemigo en cada rostro, resulta más satisfactorio que la actitud que solemos mantener habitualmente: todo el mundo me busca las cosquillas y se van a enterar todos ésos de quién soy yo.

Seguimos empeñados en que seguir a Jesús es una tarea de esfuerzo humano independiente, que suma puntos según la exactitud del cumplimiento de ciertas normas. Incluye una suerte de competición, no sólo por ser buenos, sino por ser más buenos que el resto. Y aprovechamos cualquier ocasión para recordarle al Padre lo numeroso de nuestros méritos. Y aunque lo que Jesús nos enseñó de viva voz no concuerda con nada de lo dicho, no suele importarnos; nuestra habilidad para adaptar mensajes a nuestra conveniencia corre pareja con la flexibilidad de nuestra conciencia a la hora de ponerlos en práctica.

Jesús nos enseña que el Espíritu sopla donde quiere. Lo recibimos en el Bautismo y nos acompaña para siempre. Pero no para que lo consideremos un electrodoméstico, de uso exclusivo y cuya posesión nos da alguna ventaja sobre el resto. Tampoco supone que somos mejores, ni elegidos para algún mundano honor, ni que nos esté permitido pavonearnos, mirar a nadie por encima del hombro o formar grupo excluyendo a quien pesemos que no ha sido agraciado como nosotros. El Espíritu se nos da como un tesoro de esos que complica un tanto la vida. Porque nos enseñará a ver lo bueno de cada persona y cada circunstancia, sin dejarnos excusa para andar por ahí en actitud defensiva. Con todos y contra nadie. Valorando el comportamiento de las personas más que su afiliación. Sin excluir a nadie, como Jesús no excluye a nadie.

A. GONZALO
aurora@dabar.net



DIOS HABLA

NUMEROS 11, 25 29
En aquellos días, el Señor bajó en la nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. Al posarse sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar en seguida. Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque estaban en lista, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a contárselo a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento». Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino: «Señor mío, Moisés, prohíbeselo». Moisés le respondió: «¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!»

SANTIAGO 5,1 6
Ahora, vosotros, los ricos, llorad y lamentaos por las desgracias que os han tocado. Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata están herrumbrados, y esa herrumbre será un testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego. ¡Habéis amontonado riqueza, precisamente ahora, en el tiempo final! El jornal defraudado a los obreros que han cosechado vuestros campos está clamando contra vosotros; y los gritos de los segadores han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en este mundo con lujo y entregados al placer. Os habéis cebado para el día de la matanza. Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste.

MARCOS 9, 38 43. 45. 47 48
En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros». Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Y, además, el que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el Reino de Dios que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga».



EXEGESIS

PRIMERA LECTURA

Todo el capítulo 11 del Libro de Números es, como se dice, de una rabiosa actualidad. El Pueblo de Dios que se queja de su desgracia. Moisés que se ve impotente para responder al clamor y las necesidades del pueblo ¡no puede cargar con todo este pueblo! El Señor que da la solución: “Setenta dirigentes que se repartan contigo la carga y no la tengas que llevar tu solo”.

Y el Señor que extiende su espíritu incluso a alguno que no había acudido a la convocatoria. Y Josué que quiere prohibírselo. Finalmente la respuesta de Moisés, sin duda gozoso de la nueva situación: “¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibieran el espíritu de Dios!”.

Actualidad de este episodio, punto por punto, semejante a lo que hoy sucede entre nosotros. No hay reunión en la geografía eclesial donde el grito del pueblo no llegue a nuestros oídos. Y no hay dirigente eclesial que no se lamente ante el Señor ¡No podemos con esto!. Y de todas partes surge el mismo interrogante ¿Acaso todo el pueblo de Dios no ha recibido el mismo Espíritu desde el Bautismo, el mismo don de ser sacerdote, profeta y rey?

Se habla ya en muchas diócesis de ‘Unidades Pastorales’. Que no son reestructuraciones funcionales para que todo siga igual, sino que deberían dar paso a que todo el pueblo de Dios participe en todo lo posible, que es prácticamente todo. No se acaba de entender que el acaparamiento de dones y carismas por parte del clero no haya llegado a su fin. Es llegada la hora, pro necesidad si otros argumentos no convences, de devolver a cada cristiano su protagonismo y vocación para ‘estar con el Señor y ser enviado a predicar el Evangelio’. Como hoy dice nuestro texto, el Señor ha apartado de nosotros ese espíritu para pasarlo a los ‘adultos en la fe’ y ‘al pasarse a ellos profeticen enseguida’.

El problema está en convencer a ‘Josué’ de que esto es bueno y que no se nos priva de nada a los ‘Moisés’, hasta hoy poseedores de todo espíritu, sino que éste se multiplica setenta veces. Algo que parece imposible de lograr mientras no avance el convencimiento de que la gente, el pueblo, los seglares en estos casos, poseen clara parte en el Espíritu de la que el clero carece: economía, enseñanza, familia, psicología , trato con los niños, atención a los ancianos, distribución de los bienes, atención a los marginados o débiles, cercanía a la juventud, teología y moral de cada día… ¿Acaso existe tema, situación, problema, solución en los que no haya un seglar que sepa más que nosotros, simples curas, que tenemos que saber de todo?.

Sin olvidar que hoy hay seglares que estudian teología, leen con asiduidad la Palabra de Dios, rezan las Horas, se forman en catequesis, tiempo libre, administración… ¿Pocos en número? Más que el conjunto de los presbíteros.

¿Seguiremos siendo nosotros precisamente el obstáculo a esta ‘amenazante’ nueva venida de Pentecostés sobre la Iglesia? ¡Sobre toda la Iglesia! Con qué gozo podemos decir hoy cosas nuevas: ‘Hemos visto predicar a una mujer! ¡Hay catequistas que dirigen la liturgia y juegan con los niños y con la Palabra!, ‘He escuchado el canto de la coral del pueblo’, ‘Yo, cura, no toco un duro; lo administra un jubilado de la banca y da cuentas a toda la parroquia cada mes’; ‘Acabo de impartir una Unción de Enfermos a quien rezaba a diario con su hija el rosario. Y qué alegría para todos’…

TOMÁS RAMÍREZ
tomas@dabar.net



SEGUNDA LECTURA

Esta perícopa es, probablemente, el texto del Nuevo Testamento más fuerte en contra de la riqueza, hasta el punto que de hecho se ha descartado como exagerado, a lo cual pueden dar pie las duras y apasionadas expresiones que contiene, muy en la línea de esta carta y conforme a su estilo general.

Sin duda, puestos a matizar cabrían muchas matizaciones. Pero no se trata de esto, sino de percibir el contenido fundamental, que no es sino el desarrollo de los principios evangélicos sobre este tema.

Una lectura desde las experiencias de los pobres es el modo más adecuado para percibir tal contenido. Precisamente la falta de ese principio hermenéutico fundamental, presente en cambio en la Teología de la Liberación, ha hecho que este texto, y otros parecidos, no haya surtido el efecto que estaban llamados a producir.

La motivación de la tremenda condena de la riqueza no es resentimiento ni mucho menos la envida por parte de un pobre ni nada parecido, así como tampoco una insólita preferencia por una forma de vivir ruin o mezquina, sino la injusticia que la producción de la riqueza lleva consigo. El autor del escrito podría haber suscrito el dicho contemporáneo de que “hay ricos porque hay pobres” y a la inversa.

Hay otros motivos más “espirituales” pero en la presente lectura se fija la atención en uno absolutamente humano y experimentable. Naturalmente no está expresado como “plusvalía” por ejemplo, ni con otros términos modernos. Pero el contenido es el mismo. Por lo que no son sólo ni en primer lugar cronológico las teorías marxistas y materialistas las que se detienen en estos aspectos y los ponen de relieve, sino la ética cristiana. Lo que ocurre es que se ha desvirtuado en el pasado y en el presente.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net


EVANGELIO

Texto. No olvidemos la situación que dejábamos el domingo pasado: Cafarnaún, casa de Simón y Andrés, los doce convocados por Jesús.
Juan, uno de los doce, plantea el caso de un exorcista que usa el nombre de Jesús en sus conjuros. Se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros.
La razón aducida por Juan deja entrever una problemática ya existente en vida de Jesús, pero que cobrará especial relieve tras su marcha: cómo actuar con los que no son discípulos de Jesús, qué pensar de ellos, cómo comportarse con ellos.
Jesús empieza quitando hierro al asunto desde el sentido común. Uno que hace milagros en mi nombre, no puede luego hablar mal de mí. Si uno hace el bien en mi nombre, ¿cómo va a hablar contra mí?
Más aún: El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Tratándose de hacer el bien, todos formamos un único grupo.
Más aún: El que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que hace el bien goza del reconocimiento de Dios, sin que sea un obstáculo el no ser discípulo de Jesús.
La respuesta de Jesús va progresivamente avanzando hasta cortar de raíz el presupuesto del que Juan partía: hacer el bien es patrimonio exclusivo del discípulo de Jesús. Con su respuesta Jesús supera este presupuesto por incorrecto.
Pero a partir del v.42 se produce un cambio brusco en las palabras de Jesús. El tono se hace severo, moviéndose en el ámbito del aviso, de la amonestación, de la amenaza. El que escandalice... más le valdría. El asunto es grave y atañe específicamente a los discípulos. Creer es un bien, un bien supremo. Poner en riesgo ese bien es demasiado grave.
El lenguaje es gráfico: Si tu mano, si tu pie, si tu ojo... Por ello mismo no resulta fácil precisar a qué se refiere. ¿A los ídolos? ¿Hacer ídolos? ¿Ir tras los ídolos? ¿Mirar complacido a los ídolos? En todo caso, los vs.42-48 tratan del bien de la fe y de la gravedad de atentar contra el que cree. El realismo y la crudeza del lenguaje gráfico empleado están al servicio de esa gravedad. No sería, por tanto, correcto extrapolar ese lenguaje más allá de una función disuasoria. El último versículo, en concreto, cita a Is.66,24 refiriéndose al permanente basurero-crematorio situado en una zona de Jerusalén. Como tampoco sería correcto entender en perspectiva exclusivamente de futuro la frase entrar en el Reino de Dios o su sinónima entrar en la vida. En el evangelio de Marcos se entra aquí y ahora en el Reino de Dios o, lo que es lo mismo, en la vida.

Comentario. Un dato da especial realce al texto: la presencia activa de los doce, es decir, del grupo que garantiza la continuidad de proclamación de la llegada del Reino de Dios. A ellos convoca Jesús para una enseñanza que atañe al grupo cristiano en cuanto grupo que convive con grupos y personas no cristianos en un mundo plural.
Si algo mina y daña la convivencia es el orgullo y la intolerancia. Toda la primera parte del texto es una reflexión en voz alta sobre lo absurdo e injusto del orgullo y de la tolerancia, por cuanto que éstos niegan la existencia de un factor que trasciende a cualquier grupo, incluido el cristiano: la capacidad de hacer el bien. Esta capacidad no la puede esgrimir o acaparar nadie en exclusiva, por cuanto que se inserta en la común naturaleza humana.
Lo que, en cambio, es propio y específico del grupo cristiano es la fe. Este sí es un rasgo diferenciador suyo. La fe es la sal en un mundo plural. Si el creyente renuncia a su fe, dejando al mundo sin sal, o pone en peligro esa fe, poniendo en peligro la sal, comete algo muy grave y de ello le pedirá Dios cuenta.

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net



NOTAS PARA LA HOMILIA

La verdad es que el predicador o el que escribe sobre la predicación de cada domingo, debe optar cada vez por el tema en el que se va a centrar y suele coincidir con el tema nuclear de las lecturas de ese día. Pero en ocasiones como la de hoy, uno no tiene muy claro si centrarse en la vanidad y los celos que suscita el apostolado –tema de la primera lectura y del evangelio- o aprovechar para comentar con amplitud la denuncia de las riquezas que el apóstol Santiago nos trae en la segunda lectura en estos momentos de dura crisis. Opción por lo exegético o por lo social; por lo que expresan las Escrituras o por su aplicación en el momento actual. Así que decido no perder la ocasión que me brinda Santiago, pero tampoco renuncio al eje central del resto de las lecturas. La reducción y la brevedad se imponen, entonces, en los dos casos.

Pensemos en la situación de crisis actual y en la denuncia que hace el apóstol Santiago. Ya había advertido Jesús acerca de la necesidad de atesorar los bienes del cielo y no tanto los terrenales, pues éstos son perecederos mientras que aquéllos son eternos. Es cierto que Santiago piensa en un final del tiempo que llega ya inmediatamente. Por eso las riquezas de los ricos brillan menos, porque sirven para menos. Pero, ¿y las riquezas de los ricos de hoy? El precio del dinero está al uno por ciento, las bolsas no paran de marcar mínimos y las pérdidas de los inversores son multimillonarias. La burbuja inmobiliaria ya estalló y las casas valen hoy por debajo del precio al que se construyeron. No saben dónde invertir. Mientras, el paro llena casos personales y familias enteras, y las hiere con su aguijón desesperanzador. La crisis no toca fondo y la recuperación de más de cuatro millones de puestos de trabajo en nuestro país presagia una lentitud de años para su recuperación. Y, dentro de nuestra sociedad, hay grupos especialmente vulnerables a no resolver el tema del paro: los parados de edad avanzada, los inmigrantes, los parados de larga duración... ¿Y creemos que esto puede seguir así? Los poderosos, con sus jueguecitos, sus especulaciones y su avaricia insaciable son los que han provocado esta situación. Los pobres son quienes la padecen. Muchas cosas habrán de cambiar, y habrá que comenzar pronto para que situaciones así no arrastren hacia la pobreza a más personas, a más colectivos. El dinero le puede servir ahora al rico para sostenerse en pie en esta situación, pero ¿de qué le servirá si su dinero no produce, su patrimonio se reduce más y más, y su vecino de al lado se queda sin casa porque no puede pagar la hipoteca o el alquiler, se tiene que volver a su país porque se le ha acabado el paro o se hunde en la tristeza más absoluta al ver que nadie lo coge para trabajar porque es viejo y apenas le da ya para comer cada día? La macroeconomía debe cambiar, pero a pie de calle, se impone cada vez con más fuerza uno de los valores que emanan del Evangelio de Jesús: el compartir, la solidaridad. Y no en abstracto; esta vez hay que ponerles nombres y apellidos. Ayudar a las instituciones que les ayudan, pero ayudar también personalmente a quienes conozcamos. Eso es ser cristiano. Y eso es lo que se está imponiendo en el momento actual.

Pasando al otro tema que anunciaba para mi comentario, parece ser que el hecho de ser mensajeros de la palabra de Dios puede dar lugar a vanidades y a celos. Así ocurre con Moisés y Josué, así ocurre también con Jesús y sus discípulos. “Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor” es la respuesta que Moisés da a Josué. Si el espíritu de Dios habitara en todos y todos hablaran según el espíritu de Dios, no habría lugar al pecado. “Uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro”. Ésta es la respuesta de Jesús a sus discípulos. El que invoca el nombre de Jesús es de Jesús. No todo el seguidor de Jesús puede encontrarse en el grupo de discípulos; los habrá también que vivan en el anonimato, o en sus ambientes de familia o de residencia, pero la enseñanza de Jesús ha podido calar en ellos y obrar en el nombre de Jesús porque su corazón está con él y porque viven como él lo ha enseñado. A continuación, Jesús describe unas actitudes y da ciertas instrucciones orientadas a prevenir el escándalo y la tentación. El escándalo de los humildes es algo que Jesús quiere evitar a toda costa. Hacia ellos muestra Dios un cariño especial y reciben de Él un trato diferencial, pues es su Protector y Defensor. El despojarse de aquello que te hace caer no habrá que entenderlo explícitamente como partes del cuerpo, sino que habla de ellas metafóricamente refiriéndose a otras situaciones humanas que pueden darse. Por ejemplo, y en el contexto en que están dichas, la vanidad por ser predicador del mensaje de Jesús; la exclusividad de poder obrar en nombre de Jesús; las envidias y los celos hacia otros evangelizadores. Hay tentaciones en nosotros que nos quitan la paz y la serenidad. Puede haber, incluso, personas que nos roben hasta la cordura; personas que, con sus actitudes, nos hagan ser más imperfectos en el seguimiento del Señor. Pues con esto habría que cortar; incluso de ese tipo de personas tendríamos que desprendernos. Ser apóstoles sólo es posible desde la humildad y la sencillez del Maestro; lo que nos lo impida, fuera con ello.

JUAN SEGURA
juan@dabar.net



PARA LA ORACION

Señor, Padre del cielo y origen de cuanto existe, mira con amor a tus hijos, infunde en ellos tu espíritu para que puedan hablar de ti a sus hermanos; dales sabiduría para que cuenten tus maravillas a toda la tierra y lo hagan ceñidos por la humildad y lejos de toda arrogancia.
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Junto con el pan y el vino, es toda nuestra vida la que te ofrecemos. Acéptala desde nuestra sencillez, con sus logros y sus imperfecciones, pues te la brindamos con todo nuestro amor por Ti.
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En verdad es bueno y justo darte gracias, Padre, siempre y en toda circunstancia. Porque te nos manifiestas en la multitud de pequeños detalles. Tú actúas a través de las personas que son solidarias, a través de los que ayudan, de los que extienden su mano amiga al que la necesita. Tú actúas en los acontecimientos de la vida, y tu mano generosa nos colma de los bienes necesarios en la tierra y de los bienes eternos que nos reservas para la otra parte de nuestra vida. Tu mano providente sacia de favores a todo viviente. Por eso, te aclamamos con la Iglesia triunfante del cielo para entonar el cántico de tu gloria.
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Con tu pan y tu vino eucarísticos has saciado nuestra hambre y nuestra sed una vez más. Que esta plenitud de tus bienes nos lleve por esta vida, acompañados de María, la Virgen, y de la intercesión de los Santos, hasta llegar a Ti en la plenitud de la eternidad.



LA MISA DE HOY

MONICIÓN DE ENTRADA
“Preserva a tu siervo de la arrogancia (...) así quedaré libre e inocente del gran pecado”. Estas palabras aparecen en el salmo de la misa de hoy. Tanto la primera lectura como el evangelio de Marcos nos traen dos casos de arrogancia que se da en quienes son portadores de la palabra de Dios. “El que no está contra nosotros, está a favor nuestro” tendrá que decirles Jesús a los discípulos. No todos los que no vienen a misa están en contra nuestra, pero nosotros venimos y disfrutamos de lo que en ella nos da Jesús: el anticipo de la vida eterna. Bienvenidos.

ACTO PENITENCIAL
- Tú, portador infatigable de la palabra del Padre. Señor, ten piedad.
- Tú, protector y defensor de los pequeños y los humildes. Cristo, ten piedad.
- Tú, abierto a todo el que quiera acogerte como Hijo de Dios. Señor, ten piedad.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
El grupo de ancianos ha recibido el espíritu de Dios; pero otros dos que han quedado en el campamento, lo han recibido también. Eso hace que a esos dos se les considere como impostores. Moisés saldrá en su defensa y expresará su deseo de que ojalá todo el pueblo pudiera profetizar según el espíritu del Señor.

SALMO RESPONSORIAL (Sal. 18)
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
La Ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
Aunque tu siervo vigila para guardarlos con cuidado, ¿quién conoce sus faltas? Absuélveme de lo que se me oculta.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
Preserva a tu siervo de la arrogancia, para que no me domine: así quedaré libre e inocente del gran pecado.
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
Con duras palabras, el apóstol Santiago ridiculiza el valor de las riquezas ante la inminencia del final de los tiempos. Ya Jesús había advertido que atesoremos tesoros en el cielo, donde resultan duraderos, y no en la tierra, donde el polvo y la polilla se los comen. En nuestra situación de crisis, estas palabras adquieren una resonancia especial.

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
La arrogancia de los discípulos pude provocar el escándalo en los humildes y pequeños y es una dificultad para el seguimiento de Jesús desde la perfección. Jesús anima a los discípulos de evitar riesgos y prescindir de aquello que dificulta su discernimiento, su seguimiento, su testimonio del Reino.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Unidos en una misma fe y en una misma acción de gracias, presentemos ante el Padre, también, una misma oración de súplica confiada.

- Por la Iglesia, testigo y portavoz de Jesús en el mundo. Roguemos al Señor.
- Por gobernantes y legisladores, reguladores de la justicia y el desarrollo y la estabilidad entre las naciones. Roguemos al Señor.
- Por el mundo de la economía, para que depure sus carencias y se ocupe de que a todos llegue el pan y el trabajo. Roguemos al Señor.
- Por los parados, por los grupos más vulnerables a la falta de empleo, para que se creen las condiciones necesarias para que puedan sacar a sus familias de esa situación. Roguemos al Señor.
- Por los enfermos, por los moribundos, por los que viven la vida subidos a la cruz del Señor, para que gocen también de la gloria de su resurrección. Roguemos al Señor.
- Por todos nosotros que celebramos esta Eucaristía, para que sepamos despojarnos de todo aquello que nos impide un seguimiento perfecto de Jesús. Roguemos al Señor.

Oración: Atiende, Padre bueno, las necesidades de tu hijos; desde nuestra pequeñez e indefensión te las presentamos por JCNS.

DESPEDIDA
El Señor nos lo ha pedido con insistencia: que nuestras actitudes como cristianos no sean nunca motivo de escándalo para los humildes. Podemos ir en paz.


CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada: Cristo fue sincero (1 CLN-275); Dios nos convoca del disco “16 Cantos para la Misa; El Señor nos ha reunido junto a él de Kairoi en el disco “Vive”.
Salmo: LdS o el estribillo de Manzano en su “Libro del Salmista” (B).
Aleluya: 2 CLN-E4.
Ofertorio: (2 CLN-H 7): Señor del universo de Barja.
Santo: Gregoriano.
Cordero de Dios: de Aragüés.
Comunión: Cuando el pobre nada tiene del disco de Manzano “Aquí en la tierra”; Busca primero el Reino de Dios del disco “Quiero alabarte” N. 1; Donde hay caridad y amor (1 CLN-O 26); Tú has venido a la orilla.
Final: Id por el mundo y proclamad del disco “Cantos para una Comunidad evangelizador” (reeditado recientemente en CD).


Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net

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WebJCP | Abril 2007