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MISIONEROS EN CAMINO: Comentario Seglar al evangelio del domingo 28 de junio. Contigo hablo, niña, levántate.
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sábado, 27 de junio de 2009

Comentario Seglar al evangelio del domingo 28 de junio. Contigo hablo, niña, levántate.

Publicado por Ciudad Redonda

DESDE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA
(matrimonio, padres de dos niños, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana)
Tenemos tan poca fe y somos tan escépticos que pensamos que lo que hace Jesús, que parece magia, es cosa de otro tiempo. Ahora, Jesús que no vive en carne y hueso entre nosotros, no hace milagros. A lo más, nos conformamos con que Dios nos haga vivir la enfermedad y la muerte con calma, con templanza, no con resignación, sino confiados en que Dios siempre estará con nosotros para consolarnos en los momentos difíciles. Y es así, pero yo no sé si hemos perdido la fe, esa que mueve montañas, esa que sana definitivamente, la de Dios que dice “Levántate”, la de Dios que grita que es posible curar todos los males. En nuestras familias, deberíamos tener más fe, ante las rutinas de nuestros amores, ante la falta de entendimiento, ante hermanos que no se ven, ni se hablan, ante las actitudes de nuestros hijos, ante la soledad de nuestros mayores. Si fuéramos capaces de buscar a Jesús, entre la gente que se burla de nosotros, entre las dificultades de la vida cotidiana, sacar fuerzas de donde no las tenemos, esas que de repente aparecen cuando El está a nuestro lado y tocarle, tan solo tocarle, con la fe invencible de que nada malo nos puede pasar y, El nos va a salvar, es entonces cuando se obra el milagro. Creamos, existe la magia.

DESDE EL TERCER MUNDO
(mujer, soltera, profesional, seglar del tercer mundo, comprometida con la promoción de su pueblo, pertenece a grupo cristiano)
"Hace poco lei en algún libro, que la falta de fe no se manifiesta en las dudas que tengamos sino por el miedo que sentimos. Miedo a las duras realidades de la vida que pensamos no seremos capaces de sobrellevar, a una situación económica insostenible, a quedarnos sin trabajo, a las enfermedades... etc. Todos estos miedos son razonables, especialmente cuando son parte de la cotidianidad a la que muchas personas se enfrentan, sintiendo que su vida y su entorno se encuentra fuera de sus manos.
En este contexto tener fe se vuelve incomprensible.
Este texto, con dos situaciones explicitas de necesidad, una desde la ancianidad y el sufrimiento prolongado y otra desde la juventud y el empezar a vivir, nos permite ver como Jesús nos trasmite reinserción, dignidad, fortaleza para continuar el camino. Creer que solamente con tocar su manto de manera furtiva puede sanar nuestro dolor o que solamente sus palabras devuelven la vida, es tener fe, porque creer es sentirnos criaturas en manos de un ser que no nos deja solos, es confiar plenamente en El y en su compromiso para cada uno de nosotr@s, aleja el temor y deja crecer la esperanza".

DESDE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS
(matrimonio, él trabaja, con cinco hijos, pertenecen a comunidad cristiana de matrimonios)
Se terminó el curso escolar. Lo trabajado desde septiembre lo veremos reflejado en unas notas y sobretodo en nuestros hijos. Ellos utilizarán sus nuevos conocimientos (tanto académicos como de habilidades personales, sociales y espirituales) en la vida real casi sin darse cuenta. Los padres sabemos que nuestro curso escolar no finaliza, porque es permanente las 24 horas durante 365 días. Sí que puede ser un momento de “nuestro boletín de notas particular”. En oración y en pareja buscar lo positivo de la educación de nuestros hijos para seguir estimulándolo las carencias, para encontrar soluciones y trabajarlas. Y a seguir pidiendo muchas fuerzas, mucha paciencia y mucho cariño para ponerlo en práctica. Al hacerlo esta semana Jesús nos repite: “No temas, basta que tengas fe”. Y cuando veamos que volvemos a fallar en lo mismo –porque solemos errar en cosas parecidas- Jesús nos vuelve a decir: “Levántate”.

DESDE LAS RELACIONES PERSONALES
(matrimonio,trabajan ambos, pertenecen a grupo cristiano)
¡Cuánto nos dice este Evangelio! Vivimos en una sociedad que nos invita a ser autosuficientes, independientes, eficaces, productivos… A veces en nuestras relaciones con los demás, casi sin darnos cuenta, nos vemos salpicados de estas actitudes. En ocasiones, vemos que el que está a nuestro lado “está en las últimas” y no me refiero a lo físico fundamentalmente, sino por las “enfermedades del alma”. Y con nuestra ayuda, queremos ser efectivos, eficientes, obtener resultados por nuestros propios medios, a ser posible de manera inmediata… Sin embargo, todos nuestros intentos fallan, han sido nulos. Como somos “gente de bien”, seguimos queriendo cambiar la situación. Queremos hacerlo por nosotros mismos, utilizando nuestras fuerzas humanas. Pero nos sentímos impotentes porque no vemos más medios a nuestro alcance, ni sabemos qué más hacer… Siempre se nos olvida acudir a lo más importante, a la FE. Se nos olvida “echarnos a los pies del Señor rogándole con insistencia” para que sea Él quien cure y de vida. Se nos olvida hacerlo desde el primer momento, en todo y para todo. Se nos olvida aunar nuestras fuerzas a las suyas en cualquier situación y no solo en el momento “extremo”, cuando nos vemos al límite, desbordados.
Él es el que debe decir “levántate”. Nosotros solo tendremos que “dar de comer” para que las fuerzas de aquel que está a nuestro lado permanezcan.
Acerquémonos por detrás al Señor. Tratemos de tocar su manto… Porque solo con rozarlo, quedaremos curados de nuestros “flujos de autosuficiencia”, que solo nos conducen a la mediocridad. Él nos dejará ir en paz y con “salud”. Pidamos que nuestra fe, nos cure. Y que sea ella la que guie nuestras acciones, en nuestra relaciones personales.

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WebJCP | Abril 2007