Publicado por Esquila Misional
Durante el Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en la Ciudad de México en enero pasado, Eduardo Verástegui, joven actor mexicano, famoso en telenovelas y películas tanto en el país como en Estados Unidos, ofreció una conferencia de prensa donde explicó su camino de conversión, su amor al prójimo y la relevancia que da a los valores y a la dignidad humana, sobre todo a la de los latinos. Esquila Misional, en sintonía con estos valores, comparte su testimonio de vida.
Soy originario de Xicoténcatl, Tamaulipas, y me mudé a la Ciudad de México a la edad de 18 años. Comencé a trabajar como modelo, después estudié teatro e ingresé a un grupo musical. Poco a poco el ambiente artístico fue consumiéndome hasta que me encontré en una burbuja de vanidad, soberbia y ambición. Después de vivir así durante 15 años, me sentí vacío; sentía que algo me faltaba en la vida y no sabía qué era ni a quién pedirle ayuda.
El valor de la castidad
Un día, Jasmín, mi maestra de inglés, me dijo que yo estaba perdido, desorientado, que no me respetaba ni respetaba a nadie. Me hizo reflexionar sobre mi comportamiento, mi falta de valores y principios, mi egoísmo, mis deseos sexuales desorientados; comprendí que la castidad tiene sentido y que ésta significa preservar ese don para compartirlo con tu esposa. Comprendí también que el cuerpo es Templo del Espíritu Santo y debemos respetarlo. Por eso prometí a Dios no volver a tocar una mujer hasta que me casara.
Mis amigos me decían que estaba loco, que el sexo era una necesidad física, pero yo respondía que necesidad física era comer o respirar, pero hasta ahora no sabía que alguien hubiera muerto por abstinencia sexual. Después de siete años de vivir en castidad, estoy contento y tengo paz y alegría. Confieso que al principio fue difícil porque vivo en Hollywood, la capital de las tentaciones; pero voy a misa todos los días, rezo el Rosario y tengo un director espiritual.
Intento transmitir el mensaje de Dios a través de mis películas. Mi nuevo anhelo es montar una productora de cine llamada Metanonia Films, que tenga como objetivo producir películas dignificando a los seres humanos, sobre todo a los latinos, pues vivimos casi 50 millones en Estados Unidos y hemos sido estereotipados negativamente tanto en cine como en televisión. Esta productora de cine hará películas que sanen esas heridas.
Le prometí a Dios que no volvería a trabajar en un proyecto donde comprometiera mis principios, que lo ofendiera a él, a mi familia o a mi comunidad latina; y esta fue la causa por la que estuve sin trabajo durante cuatro años.
Voz de los no nacidos
La película Bella, cambió mi vida. Dos semanas antes de iniciar la filmación, fui a una clínica de abortos en Los Ángeles, California, en ella había una fila de niñas entre 14 y 17 años formadas para abortar. ¡Me quedé en shock!
En una ocasión, encontré a una pareja poblana residente en Estados Unidos que quería abortar, yo hablé con ella para convencerla de que no lo hiciera. Este testimonio me ayudó a protagonizar mi personaje y comprendí el dolor de las mujeres que ven como única solución el aborto. Unos meses después, la pareja me informó del nacimiento de su hijo y querían pedirme permiso para ponerle mi nombre, a mí se me hizo un nudo en la garganta y lloré de alegría. Desde entonces decidí ser voz de quienes no la tienen ni pueden defenderse: los bebés que aún no nacen. La película Bella promueve y defiende la vida.
Por estos motivos, en Los Ángeles, California, surgió «Manto de Guadalupe», organización que tiene como objetivo apoyar a mujeres embarazadas menores de edad ofreciéndoles alternativas de vida como la adopción. Aquí no se condena ni juzga a nadie, simplemente se ofrece amor, sanación y perdón. En Estados Unidos, cada año hay 2 millones de parejas que están en lista de espera para adoptar un hijo; y es millón y medio de niños que son abortados; si no hubiera ningún aborto, todavía habría 500 mil parejas esperando para adoptar un bebé.
Familia y medios de comunicación
Después de Dios, mi familia es lo más importante. Mis padres son maravillosos; yo soy el mayor de cuatro hermanos, y estoy aquí por las oraciones de mi madre, pues rezaba mucho por mí, porque la vida en la que andaba no dejaba nada bueno. Ella le decía a papá: «si mis palabras ya no tocan su corazón, mis oraciones sí lo harán algún día», y jamás se rindió, es una mujer con mucha fe. Creo que la maestra de inglés fue una respuesta a sus oraciones.
Ahora me siento comprometido con mi trabajo, pues los actores somos gente con poder de atracción. Hace poco asistí a una conferencia donde señalaron que el tiempo promedio que conversan padres e hijos, son solamente seis minutos al día, pero frente a los medios de comunicación pasan más de nueve horas (internet, televisión, cine, radio, revistas, etcétera). Si los medios de comunicación se utilizaran correctamente, podrían hacer mucho bien.
Hay gente con ganas y deseos de hacer proyectos con valores en cine, televisión, radio, periódicos, revistas… en los medios de comunicación; tengo la esperanza que muchos quieran usar los medios de comunicación para servir.
En Los Ángeles, nos reunimos una vez por semana un grupo de actores, escritores y productores, estudiamos filosofía y ética en las artes. No sólo somos católicos, también asisten ateos, protestantes, judíos y de otras religiones. Nuestro objetivo es tener un encuentro en los valores universales y cómo trabajar para promoverlos.
Yo no quiero hacer una película de mi vida, hay vidas más interesantes que deseo contar, como la de Teresa de Calcuta. En mes y medio voy a Nueva Zelanda por siete meses a filmar la película Venga tu Reino, es el proyecto más grande que se ha hecho sobre la vida de Jesús y sus apóstoles; yo daré vida al personaje de san Pedro. Este trabajo estará listo en 2010, espero regresar para presentarla en México. Ω
Agradecemos a Eduardo su testimonio,
creemos que servirá de ejemplo para todos,
pues aunque nos desenvolvamos en lugares
y situaciones adversos a nuestros principios,
siempre es posible dejar una huella del amor de Dios.
Soy originario de Xicoténcatl, Tamaulipas, y me mudé a la Ciudad de México a la edad de 18 años. Comencé a trabajar como modelo, después estudié teatro e ingresé a un grupo musical. Poco a poco el ambiente artístico fue consumiéndome hasta que me encontré en una burbuja de vanidad, soberbia y ambición. Después de vivir así durante 15 años, me sentí vacío; sentía que algo me faltaba en la vida y no sabía qué era ni a quién pedirle ayuda.
El valor de la castidad
Un día, Jasmín, mi maestra de inglés, me dijo que yo estaba perdido, desorientado, que no me respetaba ni respetaba a nadie. Me hizo reflexionar sobre mi comportamiento, mi falta de valores y principios, mi egoísmo, mis deseos sexuales desorientados; comprendí que la castidad tiene sentido y que ésta significa preservar ese don para compartirlo con tu esposa. Comprendí también que el cuerpo es Templo del Espíritu Santo y debemos respetarlo. Por eso prometí a Dios no volver a tocar una mujer hasta que me casara.
Mis amigos me decían que estaba loco, que el sexo era una necesidad física, pero yo respondía que necesidad física era comer o respirar, pero hasta ahora no sabía que alguien hubiera muerto por abstinencia sexual. Después de siete años de vivir en castidad, estoy contento y tengo paz y alegría. Confieso que al principio fue difícil porque vivo en Hollywood, la capital de las tentaciones; pero voy a misa todos los días, rezo el Rosario y tengo un director espiritual.
Intento transmitir el mensaje de Dios a través de mis películas. Mi nuevo anhelo es montar una productora de cine llamada Metanonia Films, que tenga como objetivo producir películas dignificando a los seres humanos, sobre todo a los latinos, pues vivimos casi 50 millones en Estados Unidos y hemos sido estereotipados negativamente tanto en cine como en televisión. Esta productora de cine hará películas que sanen esas heridas.
Le prometí a Dios que no volvería a trabajar en un proyecto donde comprometiera mis principios, que lo ofendiera a él, a mi familia o a mi comunidad latina; y esta fue la causa por la que estuve sin trabajo durante cuatro años.
Voz de los no nacidos
La película Bella, cambió mi vida. Dos semanas antes de iniciar la filmación, fui a una clínica de abortos en Los Ángeles, California, en ella había una fila de niñas entre 14 y 17 años formadas para abortar. ¡Me quedé en shock!
En una ocasión, encontré a una pareja poblana residente en Estados Unidos que quería abortar, yo hablé con ella para convencerla de que no lo hiciera. Este testimonio me ayudó a protagonizar mi personaje y comprendí el dolor de las mujeres que ven como única solución el aborto. Unos meses después, la pareja me informó del nacimiento de su hijo y querían pedirme permiso para ponerle mi nombre, a mí se me hizo un nudo en la garganta y lloré de alegría. Desde entonces decidí ser voz de quienes no la tienen ni pueden defenderse: los bebés que aún no nacen. La película Bella promueve y defiende la vida.
Por estos motivos, en Los Ángeles, California, surgió «Manto de Guadalupe», organización que tiene como objetivo apoyar a mujeres embarazadas menores de edad ofreciéndoles alternativas de vida como la adopción. Aquí no se condena ni juzga a nadie, simplemente se ofrece amor, sanación y perdón. En Estados Unidos, cada año hay 2 millones de parejas que están en lista de espera para adoptar un hijo; y es millón y medio de niños que son abortados; si no hubiera ningún aborto, todavía habría 500 mil parejas esperando para adoptar un bebé.
Familia y medios de comunicación
Después de Dios, mi familia es lo más importante. Mis padres son maravillosos; yo soy el mayor de cuatro hermanos, y estoy aquí por las oraciones de mi madre, pues rezaba mucho por mí, porque la vida en la que andaba no dejaba nada bueno. Ella le decía a papá: «si mis palabras ya no tocan su corazón, mis oraciones sí lo harán algún día», y jamás se rindió, es una mujer con mucha fe. Creo que la maestra de inglés fue una respuesta a sus oraciones.
Ahora me siento comprometido con mi trabajo, pues los actores somos gente con poder de atracción. Hace poco asistí a una conferencia donde señalaron que el tiempo promedio que conversan padres e hijos, son solamente seis minutos al día, pero frente a los medios de comunicación pasan más de nueve horas (internet, televisión, cine, radio, revistas, etcétera). Si los medios de comunicación se utilizaran correctamente, podrían hacer mucho bien.
Hay gente con ganas y deseos de hacer proyectos con valores en cine, televisión, radio, periódicos, revistas… en los medios de comunicación; tengo la esperanza que muchos quieran usar los medios de comunicación para servir.
En Los Ángeles, nos reunimos una vez por semana un grupo de actores, escritores y productores, estudiamos filosofía y ética en las artes. No sólo somos católicos, también asisten ateos, protestantes, judíos y de otras religiones. Nuestro objetivo es tener un encuentro en los valores universales y cómo trabajar para promoverlos.
Yo no quiero hacer una película de mi vida, hay vidas más interesantes que deseo contar, como la de Teresa de Calcuta. En mes y medio voy a Nueva Zelanda por siete meses a filmar la película Venga tu Reino, es el proyecto más grande que se ha hecho sobre la vida de Jesús y sus apóstoles; yo daré vida al personaje de san Pedro. Este trabajo estará listo en 2010, espero regresar para presentarla en México. Ω
Agradecemos a Eduardo su testimonio,
creemos que servirá de ejemplo para todos,
pues aunque nos desenvolvamos en lugares
y situaciones adversos a nuestros principios,
siempre es posible dejar una huella del amor de Dios.








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