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MISIONEROS EN CAMINO: Pentecostés - Ciclo B (Juan 20, 19-23): Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración
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miércoles, 27 de mayo de 2009

Pentecostés - Ciclo B (Juan 20, 19-23): Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración


Dejarnos prender por la llama del Espíritu.
Publicado por DABAR

Como dice la canción tomando palabras de Jesús: “El Espíritu de Dios está sobre mí, es Quien me ha ungido para proclamar la buena nueva a los pobres, la gracia de su salvación.” Es el Espíritu el protagonista ‘invisible’ de nuestra historia, la personal y la eclesial. Y escribo invisible sabiendo que sus frutos son visibles, bien nos los recuerda hoy el evangelio: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí.

Ese Espíritu que nos dejó Jesús en prenda, como mejor valedor de su presencia, es el que nos permite constatar que Jesús está vivo y puede por tanto darnos vida. Es el Espíritu del resucitado que viene a traernos la paz y nos llena para ello del Espíritu de Dios. Es Jesús que vive, es Jesús que venció al dolor y la muerte, es Jesús que por el poder de la bondad de Dios vuelve a la vida para recordarnos que pese a lo que nos parece y a la fuerza desgarradora que tiene el pecado y la muerte en este mundo, el mal no tiene la última palabra.

Es Jesús que nos trae la Buena Noticia, estamos salvados, somos Hijos y podemos y debemos vivir como tales, nos entrega su Espíritu de Hijos que nos capacita para vivir según el Espíritu y no la carne. Y “Carne” no hace referencia a nuestra carne material sino a todo lo humano alejado de Dios o que no se ha dejado penetrar por el evangelio.

Es ese Espíritu entregado lo que permite a los discípulos el cambio de actitud y vida, quienes estaban metidos en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos salen a la calle a proclamar las grandezas de Dios en todas las lenguas posibles, extendiendo su mensaje a todos los pueblos. ¿Cómo puede hacerse eso en tan poco tiempo?

Por la fuerza del nuevo Encuentro con el resucitado: “entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros»”. Dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos»”.

Hay también otra versión de los hechos que por lo normal nos llama más la atención por la espectacularidad de los efectos especiales: un fuerte viento acompañado de fuego. “De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo”.

Todos tenemos dentro la posibilidad de Dios, en demasiados corazones es una mecha humeante, que perdió la fuerza de la llama y va reduciendo casi a cenizas el calor del fuego del amor primero.(que no confundamos no equivale al primer amor...) Todos tenemos en nuestro interior la posibilidad de que ardan las lenguas de fuego, muchos habréis intentado hacer fuego y tiene truco la cosa, el fuego arde con asombrosa rapidez cuando prende sobre la materia adecuada y en cambio no hay forma de extenderlo si la materia está húmeda o no logra traspasarla una llama pequeña. En ocasiones si lo que arde es papel se apaga con la misma rapidez con la que se enciende, a mí me da que demasiadas veces nuestro corazón arde como el papel. A veces un retiro, una eucaristía, una vigilia, un acontecimiento vital, la gracia de un encuentro o una charla con un amigo o un sacerdote prende nuestro corazón pero nuestra inconstancia nos convierte en papel y parece que el Espíritu se evapora en una semanas, recuerda nuestro corazón sus huellas en él pero son ya cenizas, que hay que volver a atizar para que ardan…

Hay que ser tronco recio, dispuestos a arder de forma duradera, y para ello hay que poner de nuestra parte, tanto en estar abiertos a la chispa del Espíritu nos salte en cualquier momento, tenemos que tener los ojos y el corazón puesto en la vida para sentir su calor, que se manifiesta en y por los demás, por la comunidad, por las inspiraciones interiores, por las circunstancias de la vida,… y ser permeables a ese calor para que salte la llama, pero con ser necesaria esa apertura al Espíritu no es suficiente, también hay que poner las condiciones necesarias para que no se apague. Hay que predisponer el corazón y las obras hacia el bien, hay que poner la mente y el corazón en el encuentro con el Resucitado, hay que recordar cada día que “Jesús vive y su Espíritu a todos nos da”, hay que vivir con la seguridad de una confianza mayor: en que Dios nos sostiene y nos da la paz que necesitamos para encontrarnos con lo que somos en verdad y lo que son los demás. Hay que vivir sabiéndonos habitados, cuerpo necesarios de la llama de otros para ardes y necesitados de la llama de otros para que arda nuestro interior. Necesitados de otros testigos y necesitados de Dios. Por Jesús con su Espíritu nos ofrece la salvación y el perdón, pero podemos rechazarlo. En nuestras manos está usar nuestra libertad para abrirnos al fuego del amor: el Espíritu.

ELENA GASCÓN
elena@dabar.net




DIOS HABLA

HECHOS DE LOS APOSTOLES 2, 1 11
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos los discípulos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos, preguntaban: «¿No son galileos todos éstos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oísmos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua».

GALATAS 5, 16-25
Hermanos: Andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne; pues la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Hay entre ellos un antagonismo tal que no hacéis lo que quisierais. En cambio, si os guía el Espíritu, no estáis bajo el dominio de la ley.
Las obras de la carne están patentes: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, enemistades, contiendas, envidias, rencores, rivalidades, partidismo, sectarismo, discordias, borracheras, orgías y cosas por el estilo. Y os prevengo, como ya os previne, que los que así obran no heredarán el reino de Dios.
En cambio, el fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí. Contra esto no va la ley. Y los que son de Cristo Jesús han crucificado su carne con sus pasiones y sus deseos. Si vivimos por el Espíritu, marcharemos tras el Espíritu.

JUAN 20, 19 23
Al anochecer de aquél día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».




EXEGESIS

PRIMERA LECTURA
Actualmente hay muy pocas dudas de que este relato es una construcción artificial de Lucas y no una descripción de acontecimientos históricos. Es francamente difícil, si no imposible, averiguar qué sucedió exactamente. Y tampoco es demasiado importante para nosotros.

La escenografía (viento, llamaradas, ruido, lenguas...) recuerdan el "día del Señor" de que hablan no pocos profetas, es decir, una manifestación especial de Dios, la venida de "su espíritu", todavía con minúsculas en el Antiguo Testamento. Usando esos elementos Lucas quiere mostrar que ha comenzado una nueva etapa en la acción salvadora de Dios, cuyo protagonista es el Espíritu presente y actuante en la comunidad de seguidores de Jesús. Es menos importante especular sobre la dimensión personal del Espíritu, algo que preocupó mucho durante los siglos siguientes ; lo esencial es percibir el talante de vida que infunde en la comunidad. Y, sobre todo, percibir que, si bien no tenemos físico contacto con Jesús de modo sensible, no por eso estamos los cristianos y la iglesia cortados de Dios. Vemos los efectos que su presencia tiene en el grupo de creyentes.

Uno de esos efectos, destacado especialmente en la narración, es la universalidad y apertura del mensaje a todos los pueblos de la tierra. No hay limitaciones de ningún tipo en la acción del Espíritu, que hace de los seguidores de Jesús testigos de las maravillas de Dios, es decir, de Jesucristo y su obra de salvación.

A partir de Pentecostés la comunidad comienza su actividad de predicación y testimonio. Este es el punto fundamental: a partir de un momento los tímidos y amedrentados seguidores del Maestro salen a la luz pública y lo anuncian con valentía y coraje de forma que todas las gentes tengan su oportunidad de optar por Él y su mensaje. Han llegado a ello no por esfuerzo propio básicamente, sino porque han recibido el don de Dios, el Espíritu.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net



SEGUNDA LECTURA
En esta lectura alternativa Pablo contrapone dos vidas: la del Espíritu con la de la carne. Por hablar de la primera se propone en este día del Espíritu.

Como siempre Pablo no se pierde en especulaciones inútiles, sino propone modos de vida concretos, éticos, morales.

“Carne” es todo lo humano lejano de Dios o que no se ha dejado penetrar por el evangelio. No coincide con lo material, ni mucho menos con lo sexual. Entre las obras de la carne hay algunas que nosotros fácilmente identificamos como “carnales” pero otras son claramente “espirituales”, interiores…. Y son las peores de cara a uno mismo y a los demás.

Pero lo esencial es la forma de vivir según el Espíritu. Son frutos suyos, no consecuencias del esfuerzo humano. Aunque requieran un cierto esfuerzo para poderlos vivir. Pero el Espíritu nos guía, si nos dejamos guiar por él.

Conviene caer en la cuenta de que en la vida del cristiano, todo, absolutamente todo, proviene del Espíritu. Empezando por el amor, primer fruto suyo, y siguiendo por la fe, la bondad etc. En ese sentido no hay que preocuparse tanto por cómo es uno sino dejarse conducir y estar abierto al Espíritu. Que se manifiesta en y por los demás, por la comunidad, por las inspiraciones interiores, por las circunstancias de la vida, etc.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net


EVANGELIO
Texto. Está dominado por la presencia del Resucitado. Se cumple aquí lo anunciado en Jn 14,28: Me voy, pero volveré a estar con vosotros. Esta vuelta restablece una relación brutalmente interrumpida, interrupción que tiene su exponente en el miedo de los discípulos. El sello del restablecimiento de la relación es el saludo de Jesús. Jesús estaba allí, inesperadamente, inopinadamente. Los discípulos no aciertan a explicárselo, pero lo cierto, lo que se les impone porque les entra por los ojos, es que Jesús está en medio de ellos, la misma persona que habían conocido y con la que habían convivido antes de que les fuera arrebatada. Jesús no estaba muerto, sino realmente vivo.

Desde este mismo momento los discípulos no tienen inconveniente en asociar a Jesús con Dios, dándole el título de Señor, el título de Dios en el Antiguo Testamento. El autor del texto sella este momento crucial con la alegría de los discípulos.

La dinámica saludo-alegría se completa con la de saludo-envío. El Resucitado envía a los discípulos, al igual que el Padre lo ha enviado a él. Es importante recalcar el empleo del pretérito perfecto para el envío de Jesús por el Padre. El empleo de este tiempo verbal apunta a una acción en el pasado, con continuidad en el presente. Jesús no es un ausente, sino que está realmente vivo; sólo que su presencia no es física o empíricamente verificable. El envío de los discípulos confiere al persistente envío de Jesús la dimensión física de visibilidad de la que el envío de Jesús carece en el presente. El envío de Jesús por el Padre se hace visible a través del envío de los discípulos por Jesús.

Sin solución de continuidad los enviados reciben del Resucitado el Espíritu de Dios y con Él la potestad de perdonar los pecados. Ambas realidades están estrechamente vinculadas, sin que, sin embargo, deba limitarse la donación del Espíritu a la potestad de perdonar.

Comentario. El texto se retrotrae a cualquier concreción histórica que con posterioridad ha ido legítimamente asumiendo. Lo que en el texto late es una Iglesia que se sabe a sí misma enviada por Jesús y llena del mismo Espíritu que alentaba y hacía vivir a Jesús. El Espíritu es el sustento y la razón de ser de la comunidad creyente. Nada es tan primordial para la Iglesia como el Espíritu; sin el Espíritu la Iglesia no es nadie ni puede nada, mientras que con El se siente y es transmisora de salvación y de perdón, de ese perdón que reconcilia con Dios y que es ofrecido a todos, pero que, sin embargo, puede ser rechazado. No es cuestión aquí de casuística del perdón o de decisiones unilaterales; se trata de algo más profundo y serio. Está en juego la posibilidad de apropiación de la oferta de salvación hecha por el Padre y garantizada por Jesús. Gracias al Espíritu, la Iglesia hace posible en nuestro mundo la apropiación de la oferta de salvación, pero, por ello mismo, también el rechazo de la misma.

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net



NOTAS PARA LA HOMILIA

1.- Quien es el Espíritu Santo?
El Espíritu Santo es una presencia universal, amorosa, creativa y eficaz, comparable a la del Logos, en toda la obra de Dios, la creación, la historia y la salvación.
Está íntimamente relacionada con Jesús Resucitado, porque Él nos lo prometió y porque procede de su costado abierto en la cruz .

2.- Qué hace el Espíritu Santo?
Está encargado de continuar la obra del Reino de Dios iniciada por Jesús.
Su misión es completarla y adaptarla a los nuevos tiempos de la historia.
Preside la comunidad cristiana y es su alma que le da vida.
Reside en cada bautizado para personalizar en él la salvación de Jesús.
Es el autor de los carismas.
Transforma los valores y los criterios del “mundo”.
Regala sus dones y sus frutos, enumerados por san Pablo:” amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio propio “. Gàl 5, 22 – 23.

3.- Cuales son sus funciones?
En un contexto jurídico es un abogado defensor.
En un contexto de persecución es el Consolador.
En un contexto personal es el principio del crecimiento interior en Cristo.
En un contexto misional da palabras a los testigos de Jesús.
En un contexto eclesial es el vínculo de la unidad. Ef 4, 1 – 16.
En el seno de la Trinidad es el Amor de Dios en plenitud.

4.- En los tiempos actuales, ¿Qué necesitamos especialmente del Espíritu Santo?
No hay diagnósticos ni recetas absolutamente válidos para todos, pero podemos insinuar algunas pistas de reflexión.

Ante el cambio tan acelerado del que todavía no se ve cual será su meta final, es inútil intentar volver al pasado o pretender encontrar en él modelos para evangelizar el futuro. Cuando hablamos del pasado todas las generaciones tendemos a identificarlo con las dos generaciones anteriores de las que nos quedan aún restos que durante un tiempo nos dieron sentido a la vida y a la fe. Este sería un restauracionismo del que ya tenemos experiencia de cuan inútil y obsoleto ha resultado.

En vez de recurrir a la mentalidad de la pasada historia, habría que acercarse a nuestras fuentes, al origen de la revelación cristiana, que está en Jesús y a la primera tradición apostólica, que la interpretó como fuente y norma para todos los tiempos.

Desde esta perspectiva y siguiendo la tradición de la Iglesia que, comenzando por san Pablo, adaptó siempre su mensaje a los nuevos tiempos y culturas, nuestro reto y tarea de hoy está en tener creatividad para hacer llegar el kerigma apostólico a los hombres y mujeres de hoy y a las situaciones de nuestros hermanos. Tenemos dificultades nuevas y también nuevos recursos. El Espíritu Santo nos conduce hacia la verdad plena, si sabemos escucharle y nos dejamos guiar. Uno de sus primeros frutos es el amor y el gozo, que se traducen en la esperanza que tienen los que se dejan purificar por los acontecimientos y la historia. En nuestros tiempos Dios está purificando con amor a su Iglesia.

Hoy se dan los dos extremos en yuxtaposición. Unos están tristes y desanimados como los dos discípulos que huían a Emaús. Se sienten decepcionados, se quejan del momento que nos toca vivir, como si la vida hubiese frustrado todas sus ilusiones, impotentes y con muchos miedos. Su actitud es todo lo contrario de un testigo de Jesús Resucitado.

El Espíritu Santo que resucitó a Jesús de entre los muertos, el mismo que convirtió y dirigió los caminos de san Pablo y de tantos otros a lo largo de los siglos, es el mismo que hoy nos quiere conducir tras los pasos de Jesús hacia los hombres y hacia el mundo de hoy.

En esa dirección está el compromiso con los pobres y con el mundo en general. Jesús, nuestro Maestro y guía, su dirigió a todos y comenzó por los más débiles, excluidos o enfermos. Con ello fijó con claridad las prioridades de su mensaje sobre Dios y su Reinado. Los pobres serán nuestros profetas, si sabemos escuchar sus gritos; por ellos los inefables gemidos del Espíritu se hacen inteligibles y explícitos a cada uno de nosotros. A su lado podremos recuperar la esperanza, porque la impotencia nos obligará a orar desde lo hondo y a convertirnos al amor, a la justicia y a la misericordia. Entonces seremos misericordiosos como nuestro Padre del cielo.

La esperanza, unida a la impotencia orante, nos darán valentía para intentar crear con Dios algo nuevo, como prometían los profetas a los desterrados. Capacidad de crear algo nuevo es un recurso latente en todo ser humano, cuando éste tiene un motivo para afrontar el reto y lanzarse a intentarlo. Cuando la realidad no admite componendas o manipulaciones de la mentira, los miedos se superan. Nosotros, que creemos en Dios y contamos con la promesa del Espíritu Santo para conducirnos a la verdad plena, ¿no seremos capaces de vivir en positivo el actual “destierro” con sus purificaciones e intemperies?

LORENZO TOUS
lorenzo@dabar.net



PARA LA ORACION

Padre nuestro, tu nos has dado tu Espíritu por medio de tu Hijo Jesús para que completara su obra en nosotros.
Ilumina los ojos de nuestra alma para que por la fe, Cristo quede instalado en nuestro corazón y nosotros estemos arraigados en el amor.
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Te ofrecemos, Señor, pan y vino sobre tu altar para que tu Espíritu los transformen en signo sacramental de tu presencia gloriosa entre nosotros.
También te presentamos, Padre, este vaso de barro que con amor modelaron tus manos y que somos cada uno de nosotros; es pequeño y está agrietado, pero tu Espíritu lo ha llenado, de modo que tu fuerza se manifiesta en nuestra debilidad por Jesucristo, nuestro Señor.
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Bendito seas, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque nos has bendecido dándonos tu Espíritu que ha sido derramado en nuestros corazones con tu amor.
Gracias porque por medio de Jesús nos has elegido para ser tus hijos, por Él nosotros de tu mismo modo de ser.
Gracias porque tu Espíritu es el padre de los pobres, el que en tu nombre les ampara y grita desde ellos justicia y solidaridad al mundo de hoy.
Gracias porque este mismo Espíritu es el alma de la Iglesia. Por Él las comunidades cristianas extienden tu Reinado entre los hombres.
Gracias porque tu Espíritu nos purifica, nos da esperanza y nos exige creatividad. Él nos consuela, nos perdona y nos anima en nuestras dificultades. Él viene en ayuda de nuestra debilidad y gime en nuestro interior. y estimula nuestro crecimiento en la fe .
Gracias porque tu Espíritu nos hace crecer interiormente hasta alcanzar la madurez en Cristo.
Te damos gracias, Padre, porque conduces la historia del mundo y los caminos de la Iglesia hacia la fidelidad al evangelio, purificándonos de tantas incoherencias y perdonándonos tantos pecados.
Por eso con los ángeles y santos cantamos tu alabanza.Padre, te damos gracias con alegría porque tu Espíritu nos ha fortalecido para vivir como el Señor se merece, dando con paciencia frutos de buenas obras.
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Padre, te damos gracias con alegría porque tu Espíritu nos ha fortalecido para vivir como el Señor se merece, dando con paciencia frutos de buenas obras.
Que los dones y los frutos de tu Espíritu llenen toda la tierra como las aguas, el mar..





LA MISA DE HOY

MONICIÓN DE ENTRADA
Celebramos hoy la plenitud de la manifestación de Dios.
Huellas muy claras de su sabiduría y de su poder están en la creación y en toda la naturaleza.
Su manifestación se fue haciendo más clara y más cercana en la historia del pueblo de Israel, pero sobre todo en la persona de Jesús de Nazaret, en su vida, su mensaje y su resurrección.
Jesús resucitado, presente entre nosotros nos ha enviado su Espíritu tal como nos prometió, para que lleguemos al conocimiento de la verdad plena.
Hoy celebramos este proyectos que Dios Padre sigue realizando en la Iglesia universal.

SALUDO
Que el amor y la paz, dones del Espíritu Santo, estén con todos vosotros.

ACTO PENITENCIAL
Acerquémonos confiadamente a la fuente de la gracia, al perdón de Dios, para disponernos a celebrar los sagrados misterios.
- Tu que por medio de Jesús nos has manifestado tu bondad paternal. Señor, ten piedad.
- Tu que perdonaste las debilidades de tus primeros discípulos. Cristo, ten piedad.
- Tu que quieres conducirnos al conocimiento de la verdad plena. Señor, ten piedad.
Que el Espíritu Santo, el padre de los pobres, venga en auxilio de nuestra debilidad y nos llene de su misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
En esta lectura del libro de los Hechos de los apóstoles, Lucas nos presenta la llamada de Dios a todos los pueblos de la tierra, por boca de Pedro el día de Pentecostés.
El orgullo de los hombres quiso levantar la torre de Babel, pero se confundieron entre sí a causa de su lucha por el poder.
El Espíritu de Dios produce en los hombres el efecto contrario: por el amor consigue que todos experimenten un mismo sentir. Todos recibimos la salvación de Dios, todos estamos llamados a ser sus hijos y a vivir como hermanos.
Este mensaje lo puede entender toda persona de buena voluntad, sea del país que sea.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 103)
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Bendice, alma mía, al Señor, ¡Dios mío, qué grande eres! Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas.
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra.
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras. Que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor.
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
San Pablo contrapone dos estilos de vida, el del que cree en Jesús y quiere seguirle, tan diferente del que no cuenta con Dios para nada.
Los discípulos de Jesús tenemos la energía que nos da su Espíritu para entender la vida según Dios. Entre todos formamos la unidad de la Iglesia, como si fuésemos diversos miembros de un mismo cuerpo, presididos y alimentados todos por el mismo Espíritu.
Los que se rigen por sus instintos egoístas, sin compasión ni solidaridad, sin otro motivo que sus egoísmos, son la cara opuesta del vivir cristiano.

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
Cuando Jesús se despidió de sus seguidores en la Última Cena, les preparó para su futuro inmediato, prometiéndoles el Espíritu Santo como su nuevo guía.
La comunidad que surgió de los primeros testigos de la Resurrección de Jesús, fue obra del mismo Espíritu de Dios que, al resucitar a Jesús de entre los muertos, iluminó la mente de sus discípulos y comenzaron a comprender en profundidad toda la obra de Jesús.
El Espíritu Santo ha asumido la misión de conducirnos al conocimiento de la verdad plena a lo largo de todos los tiempos.
Este Espíritu que condijo a Jesús durante toda su vida, lo recibieron los apóstoles como don de Jesús Resucitado el mismo día de Pascua. Nosotros lo recibimos el día de nuestro bautismo.

ORACIÓN DE LOS FIELES
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad. Aunque no sabemos pedir como es debido, el Espíritu mismo intercede con nuestros gemidos. Presentemos pues al Padre nuestras necesidades, deseos y propósitos. Respondamos: Abba, Padre!
- En nuestro mundo crece la distancia entre la fe cristiana y nuestro mundo. Oremos. Abba, Padre.
- Los que nos decimos cristianos no conocemos a Jesús en profundidad porque no sabemos buscarle con sinceridad, sin filtros ni frenos. Oremos. Abba, Padre.
- En la Iglesia nos falta esperanza y nos sobran miedos. Oremos. Abba, Padre.
- El odio y los intereses económicos provocan guerras, muertes y mucha destrucción. Oremos. Abba, Padre.
- Los dirigentes de los pueblos se rigen más por los intereses del poder que por los de la justicia y del servicio. Oremos. Abba, Padre.
- Los que presiden las iglesias necesitan todos los dones del Espíritu Santo. Oremos. Abba, Padre.
- Los pobres, los presos, los enfermos, los atribulados necesitan los consuelos de Dios, la justicia y la misericordia de los hombres. Oremos. Abba, Padre.
- Los que vivimos en esta etapa de la historia necesitamos esperanza y solidaridad. Oremos. Abba, Padre.
- Muchos jóvenes crecen alejados de los valores de Jesús. Oremos. Abba, Padre.
- Los que tenemos difuntos necesitamos fe en la vida eterna y experimentar su intercesión. Oremos. Abba, Padre.
Oración: Padre de bondad, en este día de Pascua Granada, concédenos con abundancia los dones de tu Espíritu para que lleguemos al conocimiento de la verdad plena. Por Jesucristo nuestro Señor.



CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada. Este es el día (1 CLN-522); Espíritu Santo, ven (Carismático); Ven, Espíritu divino (1 CLN-255).
Gloria. De Palazón de la misa Alrededor de tu mesa. Gloria (del disco ’15 cantos para la Cena del Señor’ de Erdozain)
Salmo. Oh Señor, envía tu Espíritu (1 CLN-252).
Secuencia. Bien leída o se puede cantar la gregoriana por el Coro; También se puede cantar Ven, Espíritu Santo de Luis Alfredo Díaz.
Ofertorio. Siempre es Pentecostés (1 CLN-430); o el canto Veni creator (gregoriano).
Santo. (1 CLN-I 2) o el Santo del disco ’15 Canciones religiosas y litúrgicas para el siglo XXI).
Aclamación al embolismo. (1 CLN-M3)
Comunión. Delante de ti, Señor mi Dios (del disco Cantos para participar y vivir la misa); Oh Señor, yo no soy digno (de Beovide – CB-145); Dentro de mí (del disco Cantos para participar y vivir la misa).
Final. Canción del testigo (1 CLN-404); Regina coeli.


Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net

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WebJCP | Abril 2007