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MISIONEROS EN CAMINO: Noticias Misioneras del Mundo: 20 de Mayo de 2009
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miércoles, 20 de mayo de 2009

Noticias Misioneras del Mundo: 20 de Mayo de 2009

Publicado por OMPRESS

* "Crecer en la vocación misionera", reto del Año Paulino según el presidente la Comisión Episcopal de Misiones
* Monseñor Blázquez: "No somos espontáneos ni maletillas, sino enviados"
* Carta del cardenal de Madrid para el Día del Misionero Madrileño
* Un centro del arzobispado de Arequipa, Perú, destinado a los enfermos de Sida
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“Crecer en la vocación misionera”, reto del Año Paulino según el presidente de la CEM

OMPRESS-MADRID (20-05-09) Las Jornadas Nacionales de Delegados Diocesanos de Misiones y la Asamblea Nacional de directores diocesanos de Obras Misionales Pontificias (OMP) tienen lugar este año en el especial marco del Año Paulino, según observó monseñor Ramón del Hoyo, obispo de Jaén y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones (CEM), durante la presentación de este encuentro que comenzó ayer, martes 19 de mayo, en Madrid.

“Crecer en la vocación misionera” es el reto que el marco del Año Paulino plantea especialmente a los participantes en las Jornadas y la Asamblea –delegados de Misiones y directores de OMP de toda España- según monseñor Del Hoyo.

Asimismo, el presidente de la CEM consideró un “acierto” hacer coincidir en un solo encuentro las Jornadas de los delegados y la Asamblea de directores, porque de esta manera se hace más patente que “Pedro acerca su preocupación por las misiones a todas las iglesias, y éstas miran a Pedro”.

La CEM prácticamente al completo (a excepción del obispo de Plasencia, monseñor Amadeo Rodríguez Magro, que disculpó su asistencia) y varios miembros del Consejo Nacional de Misiones escucharon junto a los delegados la presentación del programa del encuentro, que realizó monseñor Del Hoyo. Un poco más tarde se incorporó el secretario general de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe en Roma, Timoteo Lehane Barrett, svd, que ofrecerá una ponencia el jueves 21.

Durante la primera jornada, el obispo de Bilbao y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Ricardo Blázquez, realizó una reflexión sobre la Instrucción Pastoral “Actualidad de la misión ad gentes en España” (aprobada por la Asamblea Plenaria de la CEE en noviembre de 2008), mientras monseñor Ramón Del Hoyo presentó el Plan de Acción de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias para el trienio 2008-2011, que responde a las sugerencias para la acción que los obispos presentaron en la Instrucción.

Por otra parte, en el primer día del encuentro, se celebró una mesa redonda sobre el Consejo Nacional de Misiones, un órgano “importantísimo” de la CEM, según la expresión de su presidente, para coordinar la cooperación misionera a nivel nacional.

Finalmente, monseñor Del Hoyo recordó la importancia de la celebración eucarística que presidirá alguno de los obispos de la CEM cada día del encuentro, porque “es centrados en la Eucaristía como podremos entusiasmar e invitar a otros al seguimiento de Cristo”.



Monseñor Blázquez: “No somos espontáneos ni maletillas, sino enviados”

OMPRESS-MADRID (20-05-09) El obispo de Bilbao y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor Ricardo Blázquez, se refirió al sentido y origen de la acción misionera de la Iglesia, afirmando que “porque Dios nos ha amado podemos ser misioneros”.

“No somos espontáneos sino enviados, no somos un “maletilla”, no vamos por nuestra cuenta sino en el nombre del Señor”, dijo el obispo durante la ponencia inaugural de las Jornadas Nacionales de delegados diocesanos de Misiones y la Asamblea Nacional de directores diocesanos de Obras Misionales Pontificias (OMP), pronunciada ayer, martes 19 de mayo.

El vicepresidente de la CEE explicó “las líneas de fuerza o claves” que sustentan la Instrucción Pastoral “Actualidad de la misión ad gentes en España”, aprobada por la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española en noviembre de 2008.

Monseñor Blázquez subrayó que “la Iglesia es misionera por naturaleza” y que la misión no es una especie de “añadido opcional”. Al mismo tiempo, destacó que “la fe se fortalece dándola” y que por eso “la misión da nuevo entusiasmo” a la Iglesia, mientras “el repliegue vergonzante del creyente encoge la fe”. También afirmó que si bien “la Iglesia tiene siempre la misma misión”, que es “anunciar a Cristo”, esto debe producirse en las diferentes situaciones en las que “la vida y la misión de la Iglesia van teniendo lugar”.

El prelado se refirió asimismo a tres situaciones posibles a la hora de modular la misión: la atención pastoral a los fieles; la nueva evangelización, que debe llegar a “grupos enteros de bautizados que han perdido el sentido de la fe o no se reconocen como miembros de la iglesia”; y la misión ad gentes propiamente dicha, que si bien puede ser “el paradigma” de la misión de la Iglesia, debe entenderse en el “marco de la misión de la Iglesia como conjunto”.

Luego explicó la relación existente entre Reino de Dios, Jesucristo e Iglesia, para afirmar que “el Reino de Dios no puede ser separado de la Iglesia” y subrayó que “la Iglesia no es fin en sí misma” y “no evangeliza para engrosar sus filas sino para llevar a todos el nombre de Cristo Salvador”.

Finalmente, al referirse a la centralidad de Cristo como único salvador, volvió a su idea inicial: “la misión cristiana arranca de la fe y no de un voluntarismo nuestro” y citó dos documentos importantes de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la Declaración Dominus Iesus, del año 2000, y la Nota doctrinal acerca de algunos aspectos de la evangelización, de 2007, en la que se recogen algunas objeciones y respuestas a la acción misionera de la Iglesia.



Carta del Cardenal de Madrid para el Día del Misionero Madrileño

OMPRESS-MADRID (20-05-09) El cardenal-arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, se dirige a los fieles de su diócesis con motivo de la celebración, el próximo domingo 24 de mayo, del Día del Misionero Diocesano.

“Me es muy grato este año, en el que la archidiócesis de Madrid tiene como objetivo pastoral prioritario la atención y la ayuda a la familia, escribiros esta Carta, precisamente porque el motivo es la celebración de la Jornada dedicada a quienes, extendidos por todo el mundo, entregan su vida a comunicar lo que es el corazón mismo de la realidad familiar: el Amor que hace brotar y crecer la Vida. Son nuestros misioneros diocesanos, y su tarea, en efecto, consiste en transmitir el Amor, con mayúsculas, es decir, al mismo Jesucristo, Nuestro Señor, y así crece y se multiplica la familia de los hijos de Dios, que es la Iglesia, en esa hermosa unidad que tiene su fuente inagotable en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Como ya es tradición, en la solemnidad de la Ascensión del Señor, el próximo domingo 24 de mayo, celebramos el Día de los Misioneros Madrileños, que en este año nos hace sentir de modo especial la belleza, el bien y la verdad de la familia, que es imagen de Dios Uno y Trino, y por eso está llamada a vivir el gozo incomparable de la unidad, comenzando por los esposos y los hijos, que se abrazan de tal modo que esa divina ternura tiende sus brazos hasta alcanzar a todos los hombres. Éste es el misterio de la Iglesia, familia de Dios, y el misterio de la familia cristiana, verdadera ‘Iglesia doméstica’, cuyo crecimiento va a la par del de la Iglesia universal. Del seno de las familias cristianas, en primerísimo lugar, es de donde surgen las vocaciones sacerdotales y religiosas, y las misioneras, y esta riqueza de la Iglesia entera enriquece a las propias familias. Hay, pues, motivos sobrados para que, en esta Jornada, la familia diocesana de Madrid demos, con todo el corazón, gracias al Señor por este don precioso de nuestros misioneros, y a ellos les hagamos llegar el calor y la gratitud de todos los que formamos la Iglesia de Dios en Madrid. En la carta que les he dirigido les transmito nuestro afecto, nuestra compañía y nuestra oración por ellos. Son miembros de nuestra familia diocesana y, a pesar de la distancia de los kilómetros y de las diferentes culturas entre las que viven, están sin duda muy cerca de nuestro corazón.

También quiero haceros partícipes de la solicitud con la que debemos acercarnos a los padres, hermanos y familiares de nuestros misioneros, que los tienen lejos, y sufren a veces en silencio su ausencia y sus dificultades. A ellos también, en esta Jornada, me dirijo con todo cariño y gratitud, expresándoles, en mi nombre y en el de toda la comunidad diocesana, la cercanía y el reconocimiento por la renuncia y el sacrificio que supone la entre a de sus hijos y hermanos a las tierras de misión. El Señor se lo pagará como sólo Él sabe hacerlo.

El lema para la Jornada de este año 2009, ‘Ora y colabora, por tantos misioneros diocesanos’, precisamente en estas fechas de la Declaración de la Renta y la importancia de poner la X en la casilla de la Iglesia católica, responde también al objetivo pastoral centrado en la familia, en la que todos los miembros están unidos y preocupados los unos por los otros, comenzando por la oración, que reconoce al Señor como origen, sustento y meta de toda familia y de la Iglesia entera, y siguiendo por la colaboración, en todos los campos y para todas las necesidades, aportando cada uno lo que está en su mano: tiempo, cualidades..., también dinero. Nuestros misioneros ya nos están dado el testimonio de su entrega total. No puede ser menor la nuestra, sobre todo en esta Jornada misionera.

Y nuestros misioneros, en efecto, son ¡tántos! La Iglesia diocesana de Madrid, ciertamente, tiene la alegría de aportar muchos sacerdotes, religiosos y, sobre todo, religiosas, y muchos seglares, a la misión ‘ad gentes’. Vivían en el seno de unas familias donde aprendieron a amar a Jesús, y en Él a todos los hombres, y fueron madurando también en el encuentro con sacerdotes y religiosos que les ayudaron a crecer como cristianos, hasta descubrir la belleza de la llamada de Dios a la Misión, una llamada que no cesa de dirigirla a los niños y a los jóvenes, y que para responder a ella con gozosa generosidad hemos de ayudarles toda la familia diocesana. Es importante que esos niños y jóvenes, en sus familias, parroquias y colegios, descubran la Misión, el gozo inmenso de anunciar a todos la Vida plena que han encontrado en Jesucristo, de modo que sigan aumentando nuestros misioneros, que enriquecen a toda la Iglesia, comenzando por nuestra propia familia diocesana. El querido Papa Siervo de Dios Juan Pablo II, en su encíclica ‘Redemptoris missio’, nos lo dijo bien claro: ‘La fe se fortalece dándola’.

Que el Señor nos ayude a todos a vivir plenamente el lema de nuestra Jornada misionera, a perseverar en la oración, convencidos, como ha subrayado el Papa en su reciente Visita a Tierra Santa, de que es ‘una verdadera fuerza’, para que unidos profundamente con el Señor lo estemos igualmente entre nosotros: es sin duda la ayuda más poderosa que podemos ofrecer a nuestros misioneros; y unidas a la oración, todas las demás colaboraciones, sabiendo que lo entregado a ellos, que lo necesitan más, redundará en bienes mejores para nosotros mismos.

Termino poniendo en manos de la Reina de las Misiones esta Jornada que celebramos en la solemnidad de la Ascensión del Señor, justamente cuando encomendó a los discípulos la Misión de ‘ir al mundo entero y proclamar el Evangelio’. Que Santa María, la Virgen de la Almudena, guíe a nuestra familia diocesana por el camino de una vida cristiana y una entrega misionera crecientes.”



Un centro del arzobispado de Arequipa, Perú, destinado a los enfermos de Sida

OMPRESS-PERÚ (20-05-09) Se ha iniciado en la Arquidiócesis de Arequipa, situada al sur de Perú, una campaña de recogida de alimentos no perecederos para el Hogar San Camilo, centro destinado al apoyo a los niños y adultos que padecen de VIH/SIDA. Esta campaña está destinada especialmente a las madres de los menores que son asistidos en este centro.

Las donaciones de alimentos no perecederos serán recogidas en la calle Quinta Romaña 105, de la ciudad de Arequipa o en los mismos locales del Arzobispado. Todo lo que se recoja se preparará en lotes para entregar a estas madres.

Las madres y mujeres que reciben atención, por motivo de su enfermedad, no cuentan con un trabajo estable y sufren el rechazo de la sociedad. Por ello, esta obra de caridad, administrada por el Arzobispado, realiza también una intensa labor de apoyo a las familias afectadas por el VIH, con ayuda psicológica y un trabajo de interiorización, para lograr que estas personas acepten la realidad de su enfermedad y trabajen en su autoestima.

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WebJCP | Abril 2007