Publicado por Antena Misionera Blog
Millones de mujeres y hombres son todavía hoy víctimas de una penosa discriminación y exclusión social.
Por razón de su nacimiento, sus vidas son aplastadas por los mecanismos de las castas de origen social o religioso. En la India son llamados “dalit”. Son 160 millones a los que hay que añadir cerca de 5 millones de nepalíes.
Según el sistema de castas hindu, están todos marcados por una “impureza permanente” que los coloca fuera de la escala social. En la cima están los brâmanes, o casta sacerdotal, en segundo lugar viene la casta de los guerreros y de sus herederos actuales.
Los “dalit” son despreciados de tal manera que un simple contacto físico, un alimento o un vaso de agua compartidos e incluso el acceder juntos a los templos contamina inevitablemente a aquellos que pertenecen a otras castas. Es verdad que la constitución india prohibe la discriminación de los llamados “intocables” en su artículo 17. Pero los “dalit” continúan siendo víctimas y denuncian estas tradiciones racistas que permanecen en la sociedad india, sobretodo, en las zonas rurales.
Los “intocables” son relegados a las actividades más pobres, más penosas e insalubres, socialmente más descalificadas, no obstante la prohibición formal y el hecho de que las leyes favorezcan su emancipación.
Es muy raro que consiga acceso a una educación superior y los casamientos con castas superiores son objeto de abiertas hostilidades.
Al igual que los intocables indios hay otros grupos marginados a lo largo del mundo. Es el caso de los “Osu” de Nigeria oriental. Es un grupo tabú en el sistema de castas de la sociedad Igbo. Originariamente los Osus eran una minoría que cumplía un papel de mediación entre los dioses de las religiones tradicionales y las comunidades. Un sistema de rígidos códigos les obligaba al aislamiento del resto de los miembros de la tribu.
Esta separación entre Osus y no Osus, en la sociedad Igbo se acentuó posteriormente con la colonización del sistema religioso de castas, se mantuvieron apenas los tabues y la obligación de la exclusión del resto de la sociedad. De este modo la vida de los Osus de Nigeria no es hoy menos difícil y degradante que la vida de los intocables en India o en Nepal
Por razón de su nacimiento, sus vidas son aplastadas por los mecanismos de las castas de origen social o religioso. En la India son llamados “dalit”. Son 160 millones a los que hay que añadir cerca de 5 millones de nepalíes.
Según el sistema de castas hindu, están todos marcados por una “impureza permanente” que los coloca fuera de la escala social. En la cima están los brâmanes, o casta sacerdotal, en segundo lugar viene la casta de los guerreros y de sus herederos actuales.
Los “dalit” son despreciados de tal manera que un simple contacto físico, un alimento o un vaso de agua compartidos e incluso el acceder juntos a los templos contamina inevitablemente a aquellos que pertenecen a otras castas. Es verdad que la constitución india prohibe la discriminación de los llamados “intocables” en su artículo 17. Pero los “dalit” continúan siendo víctimas y denuncian estas tradiciones racistas que permanecen en la sociedad india, sobretodo, en las zonas rurales.
Los “intocables” son relegados a las actividades más pobres, más penosas e insalubres, socialmente más descalificadas, no obstante la prohibición formal y el hecho de que las leyes favorezcan su emancipación.
Es muy raro que consiga acceso a una educación superior y los casamientos con castas superiores son objeto de abiertas hostilidades.
Al igual que los intocables indios hay otros grupos marginados a lo largo del mundo. Es el caso de los “Osu” de Nigeria oriental. Es un grupo tabú en el sistema de castas de la sociedad Igbo. Originariamente los Osus eran una minoría que cumplía un papel de mediación entre los dioses de las religiones tradicionales y las comunidades. Un sistema de rígidos códigos les obligaba al aislamiento del resto de los miembros de la tribu.
Esta separación entre Osus y no Osus, en la sociedad Igbo se acentuó posteriormente con la colonización del sistema religioso de castas, se mantuvieron apenas los tabues y la obligación de la exclusión del resto de la sociedad. De este modo la vida de los Osus de Nigeria no es hoy menos difícil y degradante que la vida de los intocables en India o en Nepal








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