Publicado por Esquila Misional
Con motivo del mensaje papal para este mes de las Comunicaciones, quiero compartir con ustedes una reflexión a partir de un intercambio de textos que presencié en el chat, entre un joven de 18 años y otro de 25. ¿Se animan a descifrarlo? ¡Ahí les va!
– k tran? =)
– ¿? Hola, qué buena onda!
– ¿? Chá!, saludas como ruco!!!!
– Y tú saludas en otro idioma, apenas te entiendo, cortas las palabras (transa, chále...)
– We, I too 0 kt entiendo!!! :(
– No, pos sí que estás cañón! Apenas te llevo 7 años!, y yo que creí que el viejo era mi apá! Ahora resulta que tengo que actualizarme en contracciones mezcladas con inglés...
– Hey, digitalízate, ese mi homo sapiens
– Ah!, y también latín. Va, ese mi homo digitalis. Luego te veo!!
– Vamba. TVO+later!! salu2 bro!
Estos mensajes parecen demostrar un «choque» entre dos culturas o idiomas distintos; entre dos jóvenes de un mismo contexto social y de idioma que se entienden poco; un choque de generaciones que todavía en el siglo pasado se presentaba cada 15 o 20 años. ¡Bienvenidos al siglo XXI! Donde la evolución y velocidad con que avanza la tecnología son vertiginosas, pero ¿qué efectos ha traído esto?, ¿son buenas o malas las nuevas tecnologías?
Un experto en comunicación explica que los medios nos son en sí mismos ni buenos ni malos, sino que «...Cada nuevo medio de comunicación aporta una ganancia cultural y conlleva simultáneamente una pérdida». Así, por ejemplo, la imprenta extendió la lectura a todos los niveles sociales y posibilitó la enseñanza universal obligatoria, pero a su vez, minimizó toda una cultura oral con su enorme riqueza. Por tanto, la nuevas tecnologías han cambiado el modo de imaginar, de aprender y de razonar el mundo, así como los hábitos de consumo, las relaciones sociales y nuestras concepciones sobre todo lo que acontece. Por ejemplo, el caso de aquel niño citadino que durante sus primeros 5 años de vida vio las vacas en caricaturas de televisión e imágenes de libros, y que cuando fue al campo y vio una vaca real, decía que «eso» no era una vaca, además, no concebía que de ella se extrajera la leche que, diariamente, le servían directo de una caja a su vaso.
Con ejemplos, quiero expresar que cada generación «aprende» rápidamente a incorporar los adelantos tecnológicos a su manera de pensar y de vivir, aun con sus consecuencias. También es un hecho que la comunicación actual esté delimitada muchas veces por la economía, esto significa lograr un ahorro tanto de dinero, como de palabras (decir más con menos dinero); así evitamos el cobro de tarifas más caras al enviar mensajes por celular.
Los estudiosos dicen que el problema no son los medios, sino la manera como se utilizan. «Se trata –dice un profesor católico– de acercarnos a los medios sin miedo para utilizarlos con un sentido del bienestar común... además de tener una conciencia crítica para analizar los contenidos de los mensajes y examinar cuáles o qué intereses particulares y económicos tienen ciertos medios, sobre todo cuando sus mensajes se convierten en una visión fragmentaria y parcial de la realidad, lo que empobrece el proceso de conocimiento de dicha realidad», como le pasó a aquel pequeño niño que mencionamos anteriormente.
Ante esto, el reto que propone el Papa a los jóvenes –en su mensaje de este mes para las comunicaciones– es invitarnos a saber utilizar los medios para promover una cultura de respeto a la dignidad humana, una escucha atenta y respetuosa de los demás y una sana amistad entre todos los hombres, y que esto se logre a través de un sano ejercicio de la interacción social «real» más allá del virtual. Y tú, ¿te consideras real o virtual?
– k tran? =)
– ¿? Hola, qué buena onda!
– ¿? Chá!, saludas como ruco!!!!
– Y tú saludas en otro idioma, apenas te entiendo, cortas las palabras (transa, chále...)
– We, I too 0 kt entiendo!!! :(
– No, pos sí que estás cañón! Apenas te llevo 7 años!, y yo que creí que el viejo era mi apá! Ahora resulta que tengo que actualizarme en contracciones mezcladas con inglés...
– Hey, digitalízate, ese mi homo sapiens
– Ah!, y también latín. Va, ese mi homo digitalis. Luego te veo!!
– Vamba. TVO+later!! salu2 bro!
Estos mensajes parecen demostrar un «choque» entre dos culturas o idiomas distintos; entre dos jóvenes de un mismo contexto social y de idioma que se entienden poco; un choque de generaciones que todavía en el siglo pasado se presentaba cada 15 o 20 años. ¡Bienvenidos al siglo XXI! Donde la evolución y velocidad con que avanza la tecnología son vertiginosas, pero ¿qué efectos ha traído esto?, ¿son buenas o malas las nuevas tecnologías?
Un experto en comunicación explica que los medios nos son en sí mismos ni buenos ni malos, sino que «...Cada nuevo medio de comunicación aporta una ganancia cultural y conlleva simultáneamente una pérdida». Así, por ejemplo, la imprenta extendió la lectura a todos los niveles sociales y posibilitó la enseñanza universal obligatoria, pero a su vez, minimizó toda una cultura oral con su enorme riqueza. Por tanto, la nuevas tecnologías han cambiado el modo de imaginar, de aprender y de razonar el mundo, así como los hábitos de consumo, las relaciones sociales y nuestras concepciones sobre todo lo que acontece. Por ejemplo, el caso de aquel niño citadino que durante sus primeros 5 años de vida vio las vacas en caricaturas de televisión e imágenes de libros, y que cuando fue al campo y vio una vaca real, decía que «eso» no era una vaca, además, no concebía que de ella se extrajera la leche que, diariamente, le servían directo de una caja a su vaso.
Con ejemplos, quiero expresar que cada generación «aprende» rápidamente a incorporar los adelantos tecnológicos a su manera de pensar y de vivir, aun con sus consecuencias. También es un hecho que la comunicación actual esté delimitada muchas veces por la economía, esto significa lograr un ahorro tanto de dinero, como de palabras (decir más con menos dinero); así evitamos el cobro de tarifas más caras al enviar mensajes por celular.
Los estudiosos dicen que el problema no son los medios, sino la manera como se utilizan. «Se trata –dice un profesor católico– de acercarnos a los medios sin miedo para utilizarlos con un sentido del bienestar común... además de tener una conciencia crítica para analizar los contenidos de los mensajes y examinar cuáles o qué intereses particulares y económicos tienen ciertos medios, sobre todo cuando sus mensajes se convierten en una visión fragmentaria y parcial de la realidad, lo que empobrece el proceso de conocimiento de dicha realidad», como le pasó a aquel pequeño niño que mencionamos anteriormente.
Ante esto, el reto que propone el Papa a los jóvenes –en su mensaje de este mes para las comunicaciones– es invitarnos a saber utilizar los medios para promover una cultura de respeto a la dignidad humana, una escucha atenta y respetuosa de los demás y una sana amistad entre todos los hombres, y que esto se logre a través de un sano ejercicio de la interacción social «real» más allá del virtual. Y tú, ¿te consideras real o virtual?








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