Publicado por OMPRESS
*Benedicto XVI recuerda en Camerún el sufrimiento de África
*Fuerte presencia de los misioneros españoles en Camerún y Angola
* La Iglesia católica en Camerún y Angola hace 80 años
* El sufrimiento de la población birmana diez meses después del ciclón Nargis
Benedicto XVI recuerda en Camerún el sufrimiento de África
OMPRESS-CAMERÚN (18-03-09) El Papa Benedicto XVI llegaba ayer a las 16:00h al aeropuerto internacional de Nsimalen en Yaundé, Camerún y dirigía sus primeras palabras durante este su primer viaje apostólico a África.
En su saludo en el aeropuerto el Santo Padre recordaba que “frente al dolor o a la violencia, a la pobreza o al hambre, a la corrupción o al abuso de poder, un cristiano no puede quedarse en silencio. El mensaje salvífico del Evangelio exige que se proclame con fuerza y claridad, de manera que la luz de Cristo pueda brillar en la oscuridad de la vida de las personas. Aquí, en África, como también en tantos otros lugares del mundo, innumerables hombres y mujeres anhelan escuchar una palabra de esperanza y de consuelo. Los conflictos locales dejan miles de personas sin techo y en necesidad, de huérfanos y de viudas”.
El Papa ha puesto de relieve el sufrimiento de este continente y la respuesta de libertad que propone la Iglesia a África: “En un continente que ha visto en el pasado a tantos de sus habitantes raptados y llevados más allá del mar a trabajar como esclavos, el tráfico de seres humanos, sobre todo de mujeres y niños indefensos, se ha convertido en una moderna forma de esclavitud. En una época de escasez mundial de alimentos, de zozobra económica, de inquietantes modelos de cambio climático, África sufre de modo desproporcionado: un creciente número de sus habitantes acaba presa del hambre, de la pobreza, de la enfermedad. Imploran a gritos reconciliación, justicia y paz, y esto es lo que precisamente les ofrece la Iglesia. No nuevas formas de opresión económica o política, sino la libertad de los hijos de Dios. No la imposición de modelos culturales que ignoran el derecho a la vida del no nacido, sino el agua pura de salvación del Evangelio de la vida. No amargas rivalidades interétnicas e interreligiosas, sino la rectitud, la paz y la alegría del Reino de Dios, tan apropiadamente descrita por el Papa Pablo VI como la ‘civilización del amor’”.
El Papa ha alabado que Camerún sea una tierra de esperanza, donde miles de refugiados de los países de la región, devastados por la guerra, encuentran acogida. Y no ha olvidado mencionar al gobierno del país “que habla con claridad en defensa de los derechos de los no nacidos”.
“Con razón – ha añadido Benedicto XVI – se lo ha descrito (a Camerún) como un ‘África en miniatura’, patria de más de doscientos grupos étnicos diferentes que viven en armonía los unos con los otros”.
El Santo Padre permanecerá en Camerún hasta el viernes que partirá hacia Angola, donde permanecerá hasta el lunes, 23 de marzo, en que concluirá este su primer viaje apostólico a África.
Fuerte presencia de los misioneros españoles en Camerún y Angola
OMPRESS-MADRID (18-03-09)Ante el viaje apostólico del Santo Padre Benedicto XVI a Camerún y Angola que se está desarrollando desde ayer martes 17 de marzo hasta el próximo lunes, las Obras Misionales Pontificias recuerdan la fuerte presencia y el esfuerzo evangelizador y solidario de los misioneros españoles en ambos países. Se trata de dos de los países de África donde existe más presencia misionera española. En concreto, en Camerún hay cerca de 170 misioneros españoles. En Angola, más de 130.
La mayor parte son religiosas de diversas congregaciones. Las misioneras y misioneros españoles en Camerún pertenecen a 35 congregaciones religiosas distintas, con algún grupo más de misioneros seglares, y algunos sacerdotes de diócesis españolas.
En Angola, donde también hay sacerdotes diocesanos españoles y algún grupo de laicos misioneros, la mayor parte de las misioneras y misioneros pertenecen a 23 congregaciones religiosas.
La Iglesia católica en Camerún y Angola hace 80 años
OMPRESS-MADRID (18-03-09) Hoy la Iglesia camerunesa y angoleña son verdaderamente africanas y, aunque todavía hay presencia misionera, ya no dependen del impulso misionero de las congregaciones y órdenes religiosas que tanto hicieron por extender el Evangelio en dichos países.
La República de Camerún, cuya capital es Yaundé, tiene una población de 18.160.000 habitantes, de los que 4.842.000 son católicos; el 26,7 % de la población. Existen 24 circunscripciones eclesiásticas, 816 parroquias y 3.630 centros pastorales de otro tipo. Actualmente hay 31 obispos, 1.847 sacerdotes, 2.478 religiosos, 28 miembros laicos de institutos seculares y 18.722 catequistas. Los seminaristas menores son 2.249 y los mayores 1.361.
Un total de 410.964 alumnos asisten a los 1.530 centros de educación católicos, desde las escuelas maternas hasta la universidad. Por lo que concierne a los centros caritativos y sociales de propiedad de la Iglesia o que son dirigidos por eclesiásticos o religiosos, en Camerún hay: 28 hospitales, 235 ambulatorios, 11 hogares para ancianos e inválidos, 15 orfanatos y guarderías, 40 consultorios familiares y otros centros para la protección de la vida, 23 centros especiales de educación o reeducación social y 32 instituciones de otro tipo.
Resulta interesante comparar estos datos con la situación de la Iglesia en Camerún hace 80 años, cuando ni siquiera se había constituido el país. La Iglesia católica en 1932 se articulaba, en lo que actualmente es Camerún, a través de tres vicariatos apostólicos (Foumban, Yaoundé y Douala). Contaba con 246.742 católicos y el número de sacerdotes era de 77, ninguno de ellos del país. Junto a este reducido número de sacerdotes había 32 hermanos religiosos no sacerdotes de los que 8 eran indígenas. En cuanto a las religiosas eran 37, con dos de ellas africanas.
La República de Angola, cuya capital es Luanda, tiene 15.473.000 habitantes, de los cuales 8.600.000 son católicos, es decir, el 55,6% de la población. Existen 18 circunscripciones eclesiásticas, 307 parroquias y 2.976 centros pastorales de otro tipo. Actualmente hay 27 obispos, 794 sacerdotes, 2.276 religiosos, 5 miembros laicos de institutos seculares y 30.934 catequistas. Los seminaristas menores son 1.031 y los mayores 1.236.
En las 481 escuelas maternas, secundarias, superiores y universidades de propiedad de la Iglesia o que son dirigidas por eclesiásticos o religiosos, estudian 226.798 alumnos. Por lo que respecta a los centros caritativos y sociales administrados por la Iglesia o dirigidos por eclesiásticos o religiosos, en Angola hay: 23 hospitales, 269 ambulatorios, 16 hogares para ancianos e inválidos, 45 orfanatos y guarderías, 37 consultorios familiares y otros centros para la protección de la vida, 28 centros especiales de educación o reeducación social y 41 instituciones de otro tipo.
Al igual que en Camerún, hace 80 años en Angola la presencia de católicos era bastante más reducida que en la actualidad. Se contaban 322.589, con 73 sacerdotes, de los que 3 eran angoleños, y 48 hermanos religiosos (1 de ellos angoleño) y 48 religiosas (11 africanas).
El sufrimiento de la población birmana diez meses después del ciclón Nargis
OMPRESS-INDIA (18-03-09)El silencio de la comunidad internacional sobre la tragedia que tiene lugar a diario en Myanmar es “vergonzoso”. Así lo denuncia el padre A Cyril, un sacerdote jesuita de Madurai, al sur de la India, nacido en Myanmar, donde vivió de niño hasta los 10 años. Incluso la India, se queja el jesuita, sólo está interesada en las “oportunidades económicas y comerciales” y no está haciendo nada por los “derechos humanos”, considerando el tema como una “cuestión interna”, con lo que la dictadura militar disfruta de todos los privilegios mientras la población sigue sufriendo. La protesta de este jesuita ha coincidido con la campaña lanzada por los activistas de derechos humanos de la antigua Birmania para liberar a Aung San Suu Kyi y a otros 2.100 prisioneros políticos retenidos en las cárceles del país.
Para el padre Cyril esta campaña es un “buen signo” que puede ayudar a “despertar la conciencia de la comunidad internacional”, pero no “tendrá ningún efecto en Myanmar donde el gobierno sigue jugando a gran hermano. Cualquiera que firme con su nombre en esta campaña corre el peligro de ser arrestado, torturado y perseguido”.
“En Myanmar – continúa el jesuita – la violación de los derechos humanos es total. La junta militar no proporciona una educación decente y no se crean oportunidades de trabajo para la gente. No hay libertad, e incluso la libertad religiosa está severamente restringida. No hay libertad de movimientos y la gente está bajo vigilancia, y se la encarcela si es sospechosa de actividades contra el gobierno, y se la tortura de las formas más inhumanas”.
El padre Cyril, que visitó Myanmar tras el ciclón Nargis, pasó cuatro meses en el país trabajando en contacto directo con los desplazados. Los daños más fuertes causados por el ciclón tropical que azotó el sur del país el 2 de mayo de 2008 se sufrieron en la zona del delta del Irrawaddy. Hoy, diez meses después de la tragedia, la situación sigue siendo crítica. El Nargis mató a 140.000 personas y afectó a 2,4 millones de birmanos que todavía siguen esperando ayuda.
*Fuerte presencia de los misioneros españoles en Camerún y Angola
* La Iglesia católica en Camerún y Angola hace 80 años
* El sufrimiento de la población birmana diez meses después del ciclón Nargis
Benedicto XVI recuerda en Camerún el sufrimiento de África
OMPRESS-CAMERÚN (18-03-09) El Papa Benedicto XVI llegaba ayer a las 16:00h al aeropuerto internacional de Nsimalen en Yaundé, Camerún y dirigía sus primeras palabras durante este su primer viaje apostólico a África.
En su saludo en el aeropuerto el Santo Padre recordaba que “frente al dolor o a la violencia, a la pobreza o al hambre, a la corrupción o al abuso de poder, un cristiano no puede quedarse en silencio. El mensaje salvífico del Evangelio exige que se proclame con fuerza y claridad, de manera que la luz de Cristo pueda brillar en la oscuridad de la vida de las personas. Aquí, en África, como también en tantos otros lugares del mundo, innumerables hombres y mujeres anhelan escuchar una palabra de esperanza y de consuelo. Los conflictos locales dejan miles de personas sin techo y en necesidad, de huérfanos y de viudas”.
El Papa ha puesto de relieve el sufrimiento de este continente y la respuesta de libertad que propone la Iglesia a África: “En un continente que ha visto en el pasado a tantos de sus habitantes raptados y llevados más allá del mar a trabajar como esclavos, el tráfico de seres humanos, sobre todo de mujeres y niños indefensos, se ha convertido en una moderna forma de esclavitud. En una época de escasez mundial de alimentos, de zozobra económica, de inquietantes modelos de cambio climático, África sufre de modo desproporcionado: un creciente número de sus habitantes acaba presa del hambre, de la pobreza, de la enfermedad. Imploran a gritos reconciliación, justicia y paz, y esto es lo que precisamente les ofrece la Iglesia. No nuevas formas de opresión económica o política, sino la libertad de los hijos de Dios. No la imposición de modelos culturales que ignoran el derecho a la vida del no nacido, sino el agua pura de salvación del Evangelio de la vida. No amargas rivalidades interétnicas e interreligiosas, sino la rectitud, la paz y la alegría del Reino de Dios, tan apropiadamente descrita por el Papa Pablo VI como la ‘civilización del amor’”.
El Papa ha alabado que Camerún sea una tierra de esperanza, donde miles de refugiados de los países de la región, devastados por la guerra, encuentran acogida. Y no ha olvidado mencionar al gobierno del país “que habla con claridad en defensa de los derechos de los no nacidos”.
“Con razón – ha añadido Benedicto XVI – se lo ha descrito (a Camerún) como un ‘África en miniatura’, patria de más de doscientos grupos étnicos diferentes que viven en armonía los unos con los otros”.
El Santo Padre permanecerá en Camerún hasta el viernes que partirá hacia Angola, donde permanecerá hasta el lunes, 23 de marzo, en que concluirá este su primer viaje apostólico a África.
Fuerte presencia de los misioneros españoles en Camerún y Angola
OMPRESS-MADRID (18-03-09)Ante el viaje apostólico del Santo Padre Benedicto XVI a Camerún y Angola que se está desarrollando desde ayer martes 17 de marzo hasta el próximo lunes, las Obras Misionales Pontificias recuerdan la fuerte presencia y el esfuerzo evangelizador y solidario de los misioneros españoles en ambos países. Se trata de dos de los países de África donde existe más presencia misionera española. En concreto, en Camerún hay cerca de 170 misioneros españoles. En Angola, más de 130.
La mayor parte son religiosas de diversas congregaciones. Las misioneras y misioneros españoles en Camerún pertenecen a 35 congregaciones religiosas distintas, con algún grupo más de misioneros seglares, y algunos sacerdotes de diócesis españolas.
En Angola, donde también hay sacerdotes diocesanos españoles y algún grupo de laicos misioneros, la mayor parte de las misioneras y misioneros pertenecen a 23 congregaciones religiosas.
La Iglesia católica en Camerún y Angola hace 80 años
OMPRESS-MADRID (18-03-09) Hoy la Iglesia camerunesa y angoleña son verdaderamente africanas y, aunque todavía hay presencia misionera, ya no dependen del impulso misionero de las congregaciones y órdenes religiosas que tanto hicieron por extender el Evangelio en dichos países.
La República de Camerún, cuya capital es Yaundé, tiene una población de 18.160.000 habitantes, de los que 4.842.000 son católicos; el 26,7 % de la población. Existen 24 circunscripciones eclesiásticas, 816 parroquias y 3.630 centros pastorales de otro tipo. Actualmente hay 31 obispos, 1.847 sacerdotes, 2.478 religiosos, 28 miembros laicos de institutos seculares y 18.722 catequistas. Los seminaristas menores son 2.249 y los mayores 1.361.
Un total de 410.964 alumnos asisten a los 1.530 centros de educación católicos, desde las escuelas maternas hasta la universidad. Por lo que concierne a los centros caritativos y sociales de propiedad de la Iglesia o que son dirigidos por eclesiásticos o religiosos, en Camerún hay: 28 hospitales, 235 ambulatorios, 11 hogares para ancianos e inválidos, 15 orfanatos y guarderías, 40 consultorios familiares y otros centros para la protección de la vida, 23 centros especiales de educación o reeducación social y 32 instituciones de otro tipo.
Resulta interesante comparar estos datos con la situación de la Iglesia en Camerún hace 80 años, cuando ni siquiera se había constituido el país. La Iglesia católica en 1932 se articulaba, en lo que actualmente es Camerún, a través de tres vicariatos apostólicos (Foumban, Yaoundé y Douala). Contaba con 246.742 católicos y el número de sacerdotes era de 77, ninguno de ellos del país. Junto a este reducido número de sacerdotes había 32 hermanos religiosos no sacerdotes de los que 8 eran indígenas. En cuanto a las religiosas eran 37, con dos de ellas africanas.
La República de Angola, cuya capital es Luanda, tiene 15.473.000 habitantes, de los cuales 8.600.000 son católicos, es decir, el 55,6% de la población. Existen 18 circunscripciones eclesiásticas, 307 parroquias y 2.976 centros pastorales de otro tipo. Actualmente hay 27 obispos, 794 sacerdotes, 2.276 religiosos, 5 miembros laicos de institutos seculares y 30.934 catequistas. Los seminaristas menores son 1.031 y los mayores 1.236.
En las 481 escuelas maternas, secundarias, superiores y universidades de propiedad de la Iglesia o que son dirigidas por eclesiásticos o religiosos, estudian 226.798 alumnos. Por lo que respecta a los centros caritativos y sociales administrados por la Iglesia o dirigidos por eclesiásticos o religiosos, en Angola hay: 23 hospitales, 269 ambulatorios, 16 hogares para ancianos e inválidos, 45 orfanatos y guarderías, 37 consultorios familiares y otros centros para la protección de la vida, 28 centros especiales de educación o reeducación social y 41 instituciones de otro tipo.
Al igual que en Camerún, hace 80 años en Angola la presencia de católicos era bastante más reducida que en la actualidad. Se contaban 322.589, con 73 sacerdotes, de los que 3 eran angoleños, y 48 hermanos religiosos (1 de ellos angoleño) y 48 religiosas (11 africanas).
El sufrimiento de la población birmana diez meses después del ciclón Nargis
OMPRESS-INDIA (18-03-09)El silencio de la comunidad internacional sobre la tragedia que tiene lugar a diario en Myanmar es “vergonzoso”. Así lo denuncia el padre A Cyril, un sacerdote jesuita de Madurai, al sur de la India, nacido en Myanmar, donde vivió de niño hasta los 10 años. Incluso la India, se queja el jesuita, sólo está interesada en las “oportunidades económicas y comerciales” y no está haciendo nada por los “derechos humanos”, considerando el tema como una “cuestión interna”, con lo que la dictadura militar disfruta de todos los privilegios mientras la población sigue sufriendo. La protesta de este jesuita ha coincidido con la campaña lanzada por los activistas de derechos humanos de la antigua Birmania para liberar a Aung San Suu Kyi y a otros 2.100 prisioneros políticos retenidos en las cárceles del país.
Para el padre Cyril esta campaña es un “buen signo” que puede ayudar a “despertar la conciencia de la comunidad internacional”, pero no “tendrá ningún efecto en Myanmar donde el gobierno sigue jugando a gran hermano. Cualquiera que firme con su nombre en esta campaña corre el peligro de ser arrestado, torturado y perseguido”.
“En Myanmar – continúa el jesuita – la violación de los derechos humanos es total. La junta militar no proporciona una educación decente y no se crean oportunidades de trabajo para la gente. No hay libertad, e incluso la libertad religiosa está severamente restringida. No hay libertad de movimientos y la gente está bajo vigilancia, y se la encarcela si es sospechosa de actividades contra el gobierno, y se la tortura de las formas más inhumanas”.
El padre Cyril, que visitó Myanmar tras el ciclón Nargis, pasó cuatro meses en el país trabajando en contacto directo con los desplazados. Los daños más fuertes causados por el ciclón tropical que azotó el sur del país el 2 de mayo de 2008 se sufrieron en la zona del delta del Irrawaddy. Hoy, diez meses después de la tragedia, la situación sigue siendo crítica. El Nargis mató a 140.000 personas y afectó a 2,4 millones de birmanos que todavía siguen esperando ayuda.







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