11 de marzo de 2009, Comenzó la Asamblea Nacional de Directores Diocesanos de las OMP Argentina
Misa de apertura presididad por Mons. Adriano BernardiniLa jornada del primer día de la Asamblea Nacional de los Directores de OMP Argentina se coronó con la celebración de la Eucaristía presidida por el Sr. Nuncio Apostólico S:E.R. Mons. Adriano Bernardini, quién con significativas expresiones destacó: Estos días de la Asamblea anual de los Directores Nacionales de las Obras Misionales Pontificias, son días dedicados a su importante misión, que consiste en hacer conocer y ayudar al mundo misionero con el conocimiento, la oración y la ayuda material. Además esta misión se concentra también en animar a los hermanos sacerdotes y a los fieles al espíritu misionero. También destacó que sin este espíritu, no existe ni una verdadera vida sacerdotal ni una auténtica vida cristiana…En este momento de iluminación con la Palabra de Dios señaló con fuerza, hoy, la Palabra de Jesús contiene dos partes: una denuncia y una exhortación: la denuncia pone al desnudo, con un lenguaje tajante, dos defectos: la incoherencia y la hipocresía: ¿quién puede negar que también hoy exista esta doble carcoma que con tanta frecuencia roe la vida de los Pastores, quitando la credibilidad de su testimonio?, tal vez somos nosotros mismos, los que la advertimos con una aguda conciencia que nos deja humillados y turbados…tratamos cosas santas, explicamos al pueblo las sublimes palabras de Jesús - las de la misericordia y bondad hacia el prójimo, por ejemplo - y, en la práctica, nos descubrimos, con frecuencia, rudos y hasta despiadados.
Las palabras de Jesús contienen una exhortación: está dirigida directamente a los apóstoles y a los discípulos de Jesús , es decir a los pastores de su iglesia, de los que nosotros somos los sucesores o colaboradores…, El Maestro evangélico- precisamente porque es evangélico – debe sobre todo, ser maestro de la humildad. A diferencia de todos los otros maestros, él debe ser consciente que tanto más y tanto mejor será maestro, cuanto menos enseñe de sí y cuánto más sea intérprete del único MAESTRO.
Finalizó su reflexión. Implorando a la Virgen : nos de el coraje de proclamar la Palabra de Dios en toda su integridad y sobre todo de ponerla en práctica.







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