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miércoles, 28 de enero de 2009

¿QUE LE PASÓ A NUESTRA HUMANIDAD?

Publicado por Sicsal
Luisa Morgantini. Vicepresidenta del Parlamento Europeo

Ni siquiera una palabra, un pensamiento, una señal de dolor para centenares de personas asesinadas, mujeres, niños, ancianos y militantes de Hamas, esos últimos también personas. Casas derrumbadas, edificios enteros, ministerios, escuelas, farmacias, delegaciones de la Policía. ¿Qué se hizo nuestra humanidad? Dónde están Veltroni y su "I Care". ¿Cómo se puede callar o defender la política de agresión israelí?

La población de Gaza y de Cisjordania, los palestinos todos, pagan el precio de la incapacidad de la Comunidad Internacional de hacer respetar a Israel la legalidad internacional, obligándolo a dejar su política colonial.
Ciertamente Hamas con el lanzamiento de los cohetes asusta y es una amenaza contra la población civil israelí, acciones ilegales, y hay que condenarlas. Hay que pararlas. Pero, ¡basta ya! con la impunidad de Israel y los chantajes de sus grupos dirigentes. Desde 1967 Israel ocupa militarmente los territorios palestinos, una ocupación brutal y colonial. Robo de tierras, demolición de casas, check point donde los palestinos son maltratados físicamente, despreciados, humillados; centros urbanos (colonias) que surgen sin control llevándose tierra, agua, destruyendo cultivos. Miles de prisionero políticos, a los que se les prohíbe las visitas de sus familiares.

Ustedes, dirigentes políticos, ¿Acaso han visto alguna vez la desesperación de un campesino palestino cuando se agarra del tronco de su arbol de olivo, mientras un buldózer se lo lleva y los soldados le pegan con el fusil para que lo suelte? ¿O una mujer que pare detrás de una roca y el marido que le corta el cordón umbilical con una piedra porque los soldados israelís en el check point no le permiten pasar para ir al hospital? ¿O Um Kamel, sacada de su casa que le costó muchos sacrificios, porque fanáticos judíos que no son sobrevivientes del holocausto llegaron desde Brooklin, pensando que esa tierra, y por lo tanto esa casa, les pertenecían por derecho divino, y entraron con la fuerza, tomándosela, porque en ese barrio árabe de Jerusalén quieren levantar otra colonia hebrea? ¿Acaso han visto a los niños de las aldeas en los alrededores de Tuwani, al sur de Hebrón, que para ir al colegio tienen que caminar más de una hora y media porque en la carretera que va de su aldea a la escuela surge un asentamiento y los colonos agreden y les pegan a los niños? ¿O los pastores de Tuwani que encuentran sus tanques de agua y sus ovejas envenenadas por fanáticos colonos? ¿O la ciudad de Hebrón?

¿Han visto el muro que corta calles y barrios, que expropia a los palestinos de sus tierras, que separa los palestinos de los palestinos, que le da nuevas tierras fértiles y agua a Israel, un muro considerado ilegal por la Corte Internacional de Justicia? ¿Han visto en el paso de Eretz a los enfermos de cáncer devueltos por razones de seguridad? En los últimos 19 meses son 283 las personas muertas por falta de atención médica. Tenían que ser atendidas en el exterior, pero no las dejaron pasar pese a que los médicos israelís del grupo Phisician for Human Rights garantizaran por ellos. ¿Han probado el frío que penetra hasta los huesos en las noches heladas de Gaza porque no hay calefacción, no hay luz o los niños nacidos prematuros en el hospital de Shifa, con sus cuerpecitos que quieren vivir, y son suficientes treinta minutos sin electricidad para que mueran?

¿Han visto el miedo y el terror en los ojos de los niños, sus cuerpos partidos? Sin duda alguna también los niños de Sderot, su miedo, no es diferente, y también los cohetes matan, pero por lo menos ellos tienen dónde refugiarse, dónde ir y por suerte nunca han visto edificios derrumbados, o decenas de cadáveres que los rodean, o aviones que los bombardean. Un sólo muerto es suficiente para decir NO, pero las proporciones también tienen su valor. reducida a fantasma porque en el casco urbano 400 colonos, custodiados por miles de soldados, han desalojados a miles de palestinos, obligándolos a cerrar 870 actividades comerciales?. Desde 2002 hasta la fecha han muerto 20 personas por los cohetes que lanzan los extremistas palestinos. Demasiado, pero en Gaza, en ese mismo lapso de tiempo, miles y miles de casas han sido derrumbadas y más de tres mil personas han sido asesinadas, entre ellas centenares de niños que no lanzaron cohetes.

Después de las manifestaciones en Milán donde fueron quemadas banderas israelís, ustedes los dirigentes políticos manifestaron indignación, y gritaron su condena. Tienen todo el derecho de hacerlo. Yo no quemo banderas, ni de Israel, ni de otros países y pienso que Israel tiene el derecho de existir como un Estado normal, un Estado por sus ciudadanos, con las fronteras de 1967, mucho más amplias que las de la repartición de Palestina decidida por Naciones Unidas en 1947. Sin embargo, me hubiese gustado oír indignación y humanidad en sus palabras, oírles gritar el dolor por tantos muertos y tanta destrucción, por tanta arrogancia y falta de humanidad, por tanta violación del derecho internacional y humanitario. Me hubiese gustado escucharles decir a los gobernantes israelís: ¡Cesen el fuego! ¡Cesen el asedio a Gaza! ¡Paren ya la construcción de colonias en Cisjordania! ¡Acaben con la ocupación militar! ¡Respeten y apliquen las resoluciones de las Naciones Unidas! Es esta la mejor manera para quitarles espacios a los fundamentalismos y a las amenazas contra Israel.

Ayer lo decían miles de israelís en Tel Aviv: "Rechazamos ser enemigos. ¡Basta ya de ocupación!" ¡Dios mío, en que mundo terrible vivimos!

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WebJCP | Abril 2007