OMPRESS-ALICANTE (16-01-09) El sacerdote Jaume Benaloy, de la diócesis de Orihuela-Alicante, y misionero en Perú, comparte sus primeras experiencias misioneras en una carta dirigida a su obispo y que transcribimos a continuación.
Estimado Sr. Obispo: Saludos de paz desde Chimbote. Espero que haya pasado una gozosa Navidad y el nuevo año se presente lleno de bendiciones y esperanza. Ya han pasado más de dos meses desde que partí de nuestra querida diócesis para llegar a esta bendita tierra peruana. Mis primeras palabras son de profundo agradecimiento a Dios por haberme confiado el don de la vocación misionera y a usted por haberme enviado, en nombre de Orihela-Alicante, a esta diócesis hermana. Con la ayuda de Dios, como Pablo, trataré de hacerme todo a todos para ganar a algunos para el Evangelio y para ser yo también partícipe del mismo (cf. 1Co 9,22-23). Por acá ha comenzado el verano. Resulta extraño celebrar la navidad con calor, pero lo mejor es el calor humano, la acogida calurosa que me ha brindado la gente chimbotana. Tras dos semanas en Lima con los compañeros diocesanos Pedro Martínez, Manolo Gutiérrez, José Carlos Sampredro y su hermana Mercedes, ya estoy en el lugar de destino. La acogida ha sido excelente y, poco a poco, voy conociendo a los compañeros chimbotanos, introduciéndome en la vida pastoral diocesana y haciéndome cargo de las tareas encomendadas. El mismo día que viajaba de Lima a Chimbote me enteré que el Sr. Obispo me enviaba a la nueva catedral y me nombraba capellán y docente de la ULADECH (Universidad Los Ángeles de Chimbote), que precisamente el pasado 22 de noviembre fue erigida como universidad católica. Mientras acababan la construcción de una habitación en el jardín de la catedral, estuve viviendo unos días en casa de Fernando Asín, a quien veo a menudo. La tarea se presenta apasionante e intensa, aunque todavía estoy aterrizando. De momento, estoy impartiendo un curso virtual de Vida espiritual y voy preparando los cursos de Teología para los alumnos de post-grado que se iniciarán la próxima semana. Además, son varias las demandas pastorales puntuales por parte del obispo o de instituciones diocesanas. Por otro lado, en marzo comenzaré las clases en el seminario interdiocesano de Trujillo, donde iré una vez a la semana. Sinceramente, no pensaba comenzar tan pronto con tanta actividad, pero lo hago con gusto y feliz. Todo está yendo bien, con la ayuda de Dios y de los compañeros diocesanos. ¡Me siento como en casa! En ningún momento me he sentido extraño. Así es la fe que nos hace Iglesia y hermanos allá donde estemos. Espero que se encuentre bien y que Santa María, reina de la paz, le acompañe en su labor pastoral. Desde Chimbote, un abrazo fraterno y muchos saludos a los compañeros sacerdotes. Saludos cordiales de Mons.Ángel Francisco Simón Piorno, que se está recuperando felizmente de su operación. Unidos en la oración y en la misión.
Estimado Sr. Obispo: Saludos de paz desde Chimbote. Espero que haya pasado una gozosa Navidad y el nuevo año se presente lleno de bendiciones y esperanza. Ya han pasado más de dos meses desde que partí de nuestra querida diócesis para llegar a esta bendita tierra peruana. Mis primeras palabras son de profundo agradecimiento a Dios por haberme confiado el don de la vocación misionera y a usted por haberme enviado, en nombre de Orihela-Alicante, a esta diócesis hermana. Con la ayuda de Dios, como Pablo, trataré de hacerme todo a todos para ganar a algunos para el Evangelio y para ser yo también partícipe del mismo (cf. 1Co 9,22-23). Por acá ha comenzado el verano. Resulta extraño celebrar la navidad con calor, pero lo mejor es el calor humano, la acogida calurosa que me ha brindado la gente chimbotana. Tras dos semanas en Lima con los compañeros diocesanos Pedro Martínez, Manolo Gutiérrez, José Carlos Sampredro y su hermana Mercedes, ya estoy en el lugar de destino. La acogida ha sido excelente y, poco a poco, voy conociendo a los compañeros chimbotanos, introduciéndome en la vida pastoral diocesana y haciéndome cargo de las tareas encomendadas. El mismo día que viajaba de Lima a Chimbote me enteré que el Sr. Obispo me enviaba a la nueva catedral y me nombraba capellán y docente de la ULADECH (Universidad Los Ángeles de Chimbote), que precisamente el pasado 22 de noviembre fue erigida como universidad católica. Mientras acababan la construcción de una habitación en el jardín de la catedral, estuve viviendo unos días en casa de Fernando Asín, a quien veo a menudo. La tarea se presenta apasionante e intensa, aunque todavía estoy aterrizando. De momento, estoy impartiendo un curso virtual de Vida espiritual y voy preparando los cursos de Teología para los alumnos de post-grado que se iniciarán la próxima semana. Además, son varias las demandas pastorales puntuales por parte del obispo o de instituciones diocesanas. Por otro lado, en marzo comenzaré las clases en el seminario interdiocesano de Trujillo, donde iré una vez a la semana. Sinceramente, no pensaba comenzar tan pronto con tanta actividad, pero lo hago con gusto y feliz. Todo está yendo bien, con la ayuda de Dios y de los compañeros diocesanos. ¡Me siento como en casa! En ningún momento me he sentido extraño. Así es la fe que nos hace Iglesia y hermanos allá donde estemos. Espero que se encuentre bien y que Santa María, reina de la paz, le acompañe en su labor pastoral. Desde Chimbote, un abrazo fraterno y muchos saludos a los compañeros sacerdotes. Saludos cordiales de Mons.Ángel Francisco Simón Piorno, que se está recuperando felizmente de su operación. Unidos en la oración y en la misión.







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