JESÚS Y SUS AMIGAS Y AMIGOS
Homilía de monseñor Miguel Esteban Hesayne
Homilía de monseñor Miguel Esteban Hesayne

El discipulado que formó Jesús no fue un discipulado académico. Su pensamiento al convocar a mujeres y varones a seguirlo fue lograr entre los convocados y El, una relación fraterna. Jamás lo llaman “padre”. El Abba: el Padre, se reserva para el Padre Celestial…el Padre de El y nuestro Padre. Afirma la paternidad divina, pero, distinguiéndola en relación a El y en relación a sus discípulas y discípulas.
El discipulado que inicia Jesús es original como ya hemos comentado no solo porque no distingue entre mujer y varón sino también porque tiende a una fraternidad que madure en amistad. Forma para vivir la relación humana en fraterna amistad.-
Jesús en ningún momento dio orientaciones a la manera de un gran pedagogo o eximio filósofo. Mostró con su propia vida, en su trato con mujeres y varones, qué significa y a qué conduce tener un corazón humano motivado por una sincera amistad..
Con su propia entrega de muerte en la cruz por amor a la voluntad salvadora de su Padre- Dios, mostró que amó y como el mejor amigo, a todos y cada uno de los seres humanos.- Vivió hasta sus últimas consecuencias lo que en una oportunidad sentenció “no hay mejor amigo que el que da su vida por el amigo”. No se quedó en sentencias doctrinales. En pocos años de su vida ejemplarizó la amistad con sus propias actitudes. A tal punto que se puede afirmar que su Evangelio es una historia de amistad.
A todos trató en fraterna amistad. Con disponibilidad de servir y sinceridad de comunicación de lo que pensaba y debía enseñar o corregir o advertir. Caso límite fue con Judas que le habla a su corazón traidor, manifestándole el dolor de su corazón traicionado, con expresión amistosamente firme: ¿“Con un beso me traicionas a mí, el Hijo del Hombre?”(Lucas 22,47)
La amistad humana es comunión de personas. Es el reflejo, el más nítido, de la Comunión de las tres Personas Divinas en Dios-Amor. En Jesús es la presencia humana de la plenitud divina. Jesús es presencia humana de amistad divina. Por eso, su corazón reboza amor amistoso, servicial ,cálido y fiel.
Por eso, desde que se inicia la historia del discipulado cristiano es una relación de amigos y amigas que va creando Jesús en torno a su persona. Mujeres y varones se encuentran con un hombre que las y los ama por sí mismo y tal cual son, desde el amor y la ternura de Dios…Todos- mujer ó varón – se sienten atendidos, escuchados, servidos como si fueran cada uno la única persona. No obstante esta personalización, algunos gozan de una amistad especial. Jesús tiene sus preferidos en la amistad para con todos. Es la capacidad de amar en amistad, en donde cabe la preferencia sin crear exclusión de parte de quién ama y sin engendrar celos en los que son amados…porque la preferencia en amistad madura no hiere ni perturba en gente, a su vez, madura.
De hecho, en el grupo de varones fue notable la amistad que Jesús dispensó a Pedro, Santiago y Juan. Incluso de entre estos tres, Jesús para con Juan, tuvo muestras de mayor predilección, a tal punto que fue reconocida por el mismo Pedro en dos oportunidades claves de la vida del grupo selecto de los Doce. Otro tanto acontece en el grupo de mujeres, que según el testimonio de Marcos (15,41) era numeroso. Conocemos el nombre de algunas. Hay tres: María, la madre de Santiago, Salomé y María de Magdala. Ésta, la renombrada María Magdalena, aparece ocupando un lugar especial en el corazón de Jesús y ella se destaca por la fidelidad al Señor Jesús. Antes de conocer a Jesús vivía desquiciada. En Jesús descubre todo lo que necesita para vivir como mujer centrada y sana. Desde el amor de amistad profunda para con Jesús se transforma en mujer feliz y ardiente anunciadora Resucitado. Esto acontece hasta hoy y siempre que se acepte ser amado por Jesús y se le responda con fidelidad amorosa. Esto es seguir a Jesús como “camino,verdad y vida”Jn 14,6 Esto es tener Fe Cristiana: aceptar con todo el corazón el llamado de Jesús a seguirlo con fidelidad hasta morir por El.
Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma
(mehm@speedy.com.ar)
El discipulado que inicia Jesús es original como ya hemos comentado no solo porque no distingue entre mujer y varón sino también porque tiende a una fraternidad que madure en amistad. Forma para vivir la relación humana en fraterna amistad.-
Jesús en ningún momento dio orientaciones a la manera de un gran pedagogo o eximio filósofo. Mostró con su propia vida, en su trato con mujeres y varones, qué significa y a qué conduce tener un corazón humano motivado por una sincera amistad..
Con su propia entrega de muerte en la cruz por amor a la voluntad salvadora de su Padre- Dios, mostró que amó y como el mejor amigo, a todos y cada uno de los seres humanos.- Vivió hasta sus últimas consecuencias lo que en una oportunidad sentenció “no hay mejor amigo que el que da su vida por el amigo”. No se quedó en sentencias doctrinales. En pocos años de su vida ejemplarizó la amistad con sus propias actitudes. A tal punto que se puede afirmar que su Evangelio es una historia de amistad.
A todos trató en fraterna amistad. Con disponibilidad de servir y sinceridad de comunicación de lo que pensaba y debía enseñar o corregir o advertir. Caso límite fue con Judas que le habla a su corazón traidor, manifestándole el dolor de su corazón traicionado, con expresión amistosamente firme: ¿“Con un beso me traicionas a mí, el Hijo del Hombre?”(Lucas 22,47)
La amistad humana es comunión de personas. Es el reflejo, el más nítido, de la Comunión de las tres Personas Divinas en Dios-Amor. En Jesús es la presencia humana de la plenitud divina. Jesús es presencia humana de amistad divina. Por eso, su corazón reboza amor amistoso, servicial ,cálido y fiel.
Por eso, desde que se inicia la historia del discipulado cristiano es una relación de amigos y amigas que va creando Jesús en torno a su persona. Mujeres y varones se encuentran con un hombre que las y los ama por sí mismo y tal cual son, desde el amor y la ternura de Dios…Todos- mujer ó varón – se sienten atendidos, escuchados, servidos como si fueran cada uno la única persona. No obstante esta personalización, algunos gozan de una amistad especial. Jesús tiene sus preferidos en la amistad para con todos. Es la capacidad de amar en amistad, en donde cabe la preferencia sin crear exclusión de parte de quién ama y sin engendrar celos en los que son amados…porque la preferencia en amistad madura no hiere ni perturba en gente, a su vez, madura.
De hecho, en el grupo de varones fue notable la amistad que Jesús dispensó a Pedro, Santiago y Juan. Incluso de entre estos tres, Jesús para con Juan, tuvo muestras de mayor predilección, a tal punto que fue reconocida por el mismo Pedro en dos oportunidades claves de la vida del grupo selecto de los Doce. Otro tanto acontece en el grupo de mujeres, que según el testimonio de Marcos (15,41) era numeroso. Conocemos el nombre de algunas. Hay tres: María, la madre de Santiago, Salomé y María de Magdala. Ésta, la renombrada María Magdalena, aparece ocupando un lugar especial en el corazón de Jesús y ella se destaca por la fidelidad al Señor Jesús. Antes de conocer a Jesús vivía desquiciada. En Jesús descubre todo lo que necesita para vivir como mujer centrada y sana. Desde el amor de amistad profunda para con Jesús se transforma en mujer feliz y ardiente anunciadora Resucitado. Esto acontece hasta hoy y siempre que se acepte ser amado por Jesús y se le responda con fidelidad amorosa. Esto es seguir a Jesús como “camino,verdad y vida”Jn 14,6 Esto es tener Fe Cristiana: aceptar con todo el corazón el llamado de Jesús a seguirlo con fidelidad hasta morir por El.
Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma
(mehm@speedy.com.ar)







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