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sábado, 4 de octubre de 2008

Testimonios: DOMUND - Testimonios de Gratitud

Publicado por OMP España

«Gracias a la Iglesia de España y a la Obra de la Propagación de la Fe por todo lo que hacen por nosotros». Este viene a ser el mensaje que repiten las cartas que, desde distintas Iglesias locales de la geografía misionera, llegan a la Dirección Nacional de OMP acusando recibo de los subsidios asignados. Pero junto al gesto de gratitud, estas cartas ofrecen una información valiosa para comprender mejor los múltiples desafíos y dificultades a los que estas Iglesias jóvenes deben atender en su labor evangelizadora y pastoral. Con sentido misionero, como Pablo, no dejaremos sin respuesta su llamada: «Ayúdanos» (cf. Hch 16,9).


Recibí con mucha alegría la noticia del envío de sus subsidios, destinados a la reconstrucción de una iglesia y su residencia parroquial, así como a la adquisición de un terreno para la futura construcción de la catedral de Mindelo. Esa ayuda llega en un momento oportuno y expresa bien la comunión eclesial, en la que, cada uno, con lo que tiene y puede, colabora siempre alegre y generosamente para el bien de todos.

En nuestra diócesis todavía tenemos pocos recursos, pero sí un gran sentido de Iglesia, y con nuestras oraciones, sacrificios, testimonio y trabajo apostólico, procuramos contribuir a que la Iglesia, en toda la superficie de la Tierra, sea una, santa, católica, apostólica y dinámica, para conducir a los hombres y mujeres en familia hacia Cristo.

Esta de Mindelo es una diócesis nueva, que integra seis islas dispersas y pobres —cinco habitadas—, algunas de ellas bastante descristianizadas y bajo una gran influencia de las sectas. Por eso, en los primeros momentos de su andadura pensamos en una evangelización con bases sólidas; una nueva evangelización, con nuevo ardor, nuevos métodos y nueva expresión, como señalaba el Papa Juan Pablo II. No disponemos todavía de los recursos necesarios para la autofinanciación de los proyectos y de las actividades pastorales; por eso tenemos que pedir ayuda a las Iglesias más organizadas y consolidadas, mientras seguimos trabajando para, en el futuro, depender menos del exterior.

Mons. Arlindo Gomes Furtado, obispo de Mindelo
Cabo Verde



Una vez más este Vicariato recibe subsidios de la Iglesia de España. Personalmente y en nombre de todos los misioneros y misioneras (en gran parte, españoles), agradezco de corazón esta valiosísima donación, que hace posible que esta Iglesia particular de la selva pueda cumplir la misión recibida de Jesucristo y de la Iglesia. Nuestro Vicariato tiene una extensión de 80.000 km2, pero una población dispersa, y carece de medios de comunicación, excepto los ríos. El territorio está dividido en 8 parroquias atendidas por solo ocho sacerdotes (incluyéndome) y un misionero seglar. Así se comprende que la mayor parte de los caseríos no lleguen a tener una eucaristía por año, ni cada dos años. Son los animadores de las comunidades cristianas los que ayudan a mantener viva la fe, frente a los numerosos grupos de sectas.

Una parte de los subsidios que nos envían permite la subsistencia de muchos de nosotros; con ella se financia lo necesario para el mantenimiento de las misiones y se ayuda a personas necesitadas (niños y ancianos, principalmente). Otra parte se destina a los catequistas; con ella se pueden realizar los encuentros de animadores, y tenemos que hacer que cubra todas las necesidades de viajes, manutención, útiles de formación y material litúrgico para las comunidades, y que incluso ayude a los grupos de niños y jóvenes en su formación catequética. Otra parte más se emplea en el mantenimiento de una lancha que utilizamos para realizar giras misionales por los caseríos; este año además se ha destinado una cantidad a adquirir un motor fuera borda y construir una barca para una de las parroquias. Por último, queremos restaurar, al menos en lo más urgente, la casa y la iglesia de la Misión de Santa Elena.

Mons. Juan Oliver Climent, Obispo Vicario Apostólico de Requena
Perú


A todo el pueblo de fieles cristianos españoles, que generosamente se han hecho instrumentos de la Providencia de Dios, se dirige nuestro más profundo y sentido agradecimiento. El subsidio asignado será la base para la construcción de un centro de evangelización y espiritualidad en la ciudad de Danao, territorio de la diócesis de Cebú. En esta isla, como ocurre en Filipinas, hay todavía una gran pobreza, y la Iglesia y los sacerdotes viven en persona esa escasez de medios, por la cual actualmente, en toda la zona norte de Cebú, no existe una estructura que facilite una catequesis sistemática, la formación para catequistas y la organización de encuentros de oración y espiritualidad. Esta es la razón de que hayamos pensado en construir dicho centro, donde los sacerdotes puedan tener un lugar de reunión y formación espiritual y donde, al mismo tiempo, se pueda enviar a los jóvenes con el fin de preparar catequistas para sus comunidades. El centro se cuidará de la catequesis ordinaria, planificará la formación de jóvenes y adultos, permitirá la realización de retiros y albergará a grupos para jornadas de renovación y espiritualidad.

Como Misioneras Jesús Eterno Sacerdote, sentimos el deseo y la urgencia de hacer algo más por la Iglesia local en el trabajo de evangelización, así como de apoyar a los sacerdotes en su labor pastoral diaria, de acuerdo con nuestra vocación-misión específica dentro de la Iglesia. Por eso, estamos convencidas de que la construcción del centro es un trabajo genuinamente misionero.

Hna. Maristella Labriola, MGES, Superiora Delegada
Parañaque, Filipinas


Agradecemos mucho la ayuda enviada por los fieles de España a nuestra pequeña Iglesia, perdida en la inmensidad del Pacífico Sur. La archidiócesis de Papeete comprende 105 islas; las distancias entre la principal, Tahití, y las más alejadas son impresionantes. Para atender 57 parroquias y 7 puestos misioneros repartidos por una superficie de océano comparable a Europa, solo se dispone de 28 sacerdotes y 37 diáconos permanentes. En cuanto a la evangelización, la estamos desarrollando y potenciando con instrumentos como los retiros espirituales y los cursillos, y también nos hemos dirigido a los jóvenes, especialmente con ayuda de una nueva congregación religiosa, “Marie-Jeunesse”. Los frutos de esta evangelización, llevada a cabo desde hace varios años, son numerosas vueltas a la práctica religiosa, bautismos de adultos y entradas en la plena comunión de la Iglesia (unas 200 al año).

Desde los orígenes, esta diócesis tuvo escasez crónica de sacerdotes, y los primeros misioneros se apoyaron en los laicos. Cuando el sacerdote está ausente —casi todo el año—, los catequistas reúnen a los fieles para los oficios del domingo y para la oración de la mañana y la tarde, y se ocupan de la catequesis de los niños, de preparar a los matrimonios y de formar a los adultos para el bautismo. Donde el sacerdote reside permanentemente, los laicos tienen asimismo responsabilidades en la animación, en la pastoral de los enfermos y en la celebración de las exequias de los difuntos. Cada año hay escuelas de formación que han permitido elevar la preparación de los laicos implicados en la pastoral parroquial y desarrollar en ellos su empeño y responsabilidad respecto a su Iglesia, bajo la dirección de sus sacerdotes y diáconos.

Mons. Hubert Coppenrath, arzobispo de Papeete
Polinesia Francesa

No se trata solo de dar las gracias por una suma de dinero, tan necesaria para nuestras jóvenes Iglesias que viven en un país pobre como el nuestro, sino sobre todo de agradecer la comunión eclesial de las diócesis españolas, su generosidad y solidaridad para con los hermanos cristianos y para con los que no lo son. Les agradecemos muy especialmente el interés y el esfuerzo común con que preparan el DOMUND. Sabemos que los responsables de OMP de las diócesis ponen todo su empeño y dan su tiempo día y noche en el mes de octubre para que sea un éxito. Sabemos que religiosos y religiosas de los colegios realizan la sensibilización de sus alumnos, para que se impliquen en la obra de evangelización de otras tierras. Sabemos que los sacerdotes preparan homilías que llegan al corazón de los fieles, les abren horizontes nuevos y les mueven a ayudar a los misioneros, cuando llega el DOMUND y también en otras ocasiones.

Aquí en Burkina, nuestra Iglesia está en fase de crecimiento. Crecimiento en número de bautizados cada año, sobre todo por Pascua, y profundización —esperamos— en la fe recibida de los primeros misioneros hace cien años. Y todo crecimiento implica adaptaciones y mejoras. Como la ropa que se le queda pequeña a un crío que crece, así nuestras iglesias y capillas, las salas de reunión y los cobertizos de paja se quedan pequeños para albergar a la gente que acude. Hay que agrandar, hay que renovar, hay que edificar. Y esa obra de evangelización en nuestro país se topa cada día con dificultades que serían casi insuperables sin su ayuda.

Mons. Thomas Kaboré, obispo de Kaya
Burkina Faso

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WebJCP | Abril 2007