La milagrosa curación de un bebé italiano posibilitó que la Iglesia los declarara beatos. La entrañable historia de un matrimonio que dió al mundo una de las santas más veneradas.
Entre 12.000 y 15.000 católicos de varios países asistieron el domingo en Lisieux, en el norte de Francia, a la beatificación de los padres de Santa Teresa, a quienes los creyentes atribuyen curaciones milagrosas de niños.
Los creyentes atribuyen a Louis (1823-1894) y a Zelia (1831-1877) Martin, padres de Santa Teresa, la capacidad de interceder ante Dios para la curación milagrosa de niños.
Antes que Louis y Zélie, sólo otra pareja, los italianos Luigi y Maria Beltrame Quattro Occhi, fueron beatificados simultáneamente en 2001.
Louis y Zélie Martin deben su beatificación a la curación en 2002 de un bebé italiano que sufría de una malformación pulmonar y que el papa Benedicto XVI reconocio este verano oficialmente como un milagro.
El niño, ahora de 6 años, estaba presente en la ceremonia.
Louis y Zélie fueron primero declarados "venerables" (a quienes se puede orar) en 1994 tras una investigación en 1957.
Se trata de la tercera beatificación que ocurre en Francia desde que el papa Benedicto XVI decidió que podían hacerse fuera del Vaticano. Las dos primeras en 2007 reunieron 4.500 y 2.500 personas.
Los restos de Louis, relojero y Zelia, bordadora que empleaba 18 obreras, fueron traslados el domingo en un relicario a la basílica de Lisieux, la segunda ciudad santuario católico de Francia después de Lourdes.
Algunos de los asistentes expresaron su contento por estar en la ceremonia religiosa.
Por ejemplo Anne, estadounidense de 48 años que vino de Atlanta con su hija Julian-Thér?se, de 15 años de edad, dijo que "vinimos porque nos preocupamos de la salud de nuestros niños".
Anne se reunió en la basílica con un grupo de 80 irlandeses, la mayoría de los cuales forman parte de los 750.000 peregrinos que vienen cada año a la sepultura de Santa Teresa.
"Santa Teresa siempre formó parte de mi vida. En la casa de mi abuela su retrato estaba en la cocina. En la casa de los irlandeses hay con frecuencia varios retratos de santos", explicó la irlandesa Brigid, de 62 años.
Santa Teresa entró a los 15 años en el convento carmelita de Lisieux y murió en esta ciudad a los 24 años en 1897.
Entre 12.000 y 15.000 católicos de varios países asistieron el domingo en Lisieux, en el norte de Francia, a la beatificación de los padres de Santa Teresa, a quienes los creyentes atribuyen curaciones milagrosas de niños.
Los creyentes atribuyen a Louis (1823-1894) y a Zelia (1831-1877) Martin, padres de Santa Teresa, la capacidad de interceder ante Dios para la curación milagrosa de niños.
Antes que Louis y Zélie, sólo otra pareja, los italianos Luigi y Maria Beltrame Quattro Occhi, fueron beatificados simultáneamente en 2001.
Louis y Zélie Martin deben su beatificación a la curación en 2002 de un bebé italiano que sufría de una malformación pulmonar y que el papa Benedicto XVI reconocio este verano oficialmente como un milagro.
El niño, ahora de 6 años, estaba presente en la ceremonia.
Louis y Zélie fueron primero declarados "venerables" (a quienes se puede orar) en 1994 tras una investigación en 1957.
Se trata de la tercera beatificación que ocurre en Francia desde que el papa Benedicto XVI decidió que podían hacerse fuera del Vaticano. Las dos primeras en 2007 reunieron 4.500 y 2.500 personas.
Los restos de Louis, relojero y Zelia, bordadora que empleaba 18 obreras, fueron traslados el domingo en un relicario a la basílica de Lisieux, la segunda ciudad santuario católico de Francia después de Lourdes.
Algunos de los asistentes expresaron su contento por estar en la ceremonia religiosa.
Por ejemplo Anne, estadounidense de 48 años que vino de Atlanta con su hija Julian-Thér?se, de 15 años de edad, dijo que "vinimos porque nos preocupamos de la salud de nuestros niños".
Anne se reunió en la basílica con un grupo de 80 irlandeses, la mayoría de los cuales forman parte de los 750.000 peregrinos que vienen cada año a la sepultura de Santa Teresa.
"Santa Teresa siempre formó parte de mi vida. En la casa de mi abuela su retrato estaba en la cocina. En la casa de los irlandeses hay con frecuencia varios retratos de santos", explicó la irlandesa Brigid, de 62 años.
Santa Teresa entró a los 15 años en el convento carmelita de Lisieux y murió en esta ciudad a los 24 años en 1897.








Adelante
Sigue Conociendo
INICIO





0 comentarios:
Publicar un comentario