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lunes, 21 de julio de 2008

Nicaragua - En las CEBs con Mons. Romero

Por CEBs Nicaragua *
Publicado por Adital


Monseñor Romero nos acompaña en las CEBs y en nuestra Asamblea CNP:

"Mi primera preocupación será irme identificando cada día más con Jesús, radicalizándome en su Evangelio". (Retiro Espiritual)

Oración verdadera que nos dé fuerza cumplir con nuestros deberes. Por eso insisto yo, mucha oración. Oremos pero no con una oración que nos aliene, no con una oración que nos haga fugarnos de la realidad. Jamás vayamos a la iglesia huyendo de nuestros deberes de la tierra. Vayamos a la iglesia a tomar fuerzas y claridad para retornar a cumplir mejor los deberes del hogar, los deberes de la política, lo deberes de la organización, la orientación sana de estas cosas de la Tierra. Estos son los verdaderos liberadores (11, noviembre, 1979/VII 428).

Cristo y el Pueblo Crucificado. Sentimos en el Cristo de la Semana Santa con su Cruz a cuestas que es el pueblo que va cargando también su cruz. Sentimos en el Cristo de los brazos abiertos y crucificados al pueblo crucificado, pero que desde Cristo, un pueblo que crucificado y humillado encuentra su esperanza (19, marzo, 1978/IV 80).

La liberación de Cristo, hermanos, es ternura, es amor, es la presencia de una madre bondadosa: María. Y María es el modelo de quienes colaboran con Cristo para la liberación de la tierra y la adquisición del cielo. María en su cántico de acción de gracias proclama las grandezas de Dios y también proclama que Dios desecha el orgullo de los poderosos y enaltece a los humildes (24, marzo, 1978/IV 105).

Con Cristo por la Liberación de los Oprimidos. El que convive con el pobre, con el miserable, con el campesino y lo defiende y quiere, como Cristo nuestro Señor, predicar la libración a los pobres, a los oprimidos, a los prisioneros, a los que sufren, éste es Cristo que está en medio de nosotros (23/ marzo, 1978/IV (7).

Este es el compromiso de ser cristianos: Seguir a Cristo en su encarnación. Y si Cristo es Dios majestuoso que se hace hombre humilde hasta la muerte de los esclavos en una cruz y vive con los pobres, así debe ser nuestra fe cristiana. El cristiano que no quiere vivir ese compromiso de solidaridad con el pobre, no es digno de llamarse cristiano. Cristo nos invita a no tenerle miedo a la persecución porque, créanlo hermanos, el que se compromete con los pobres tiene que correr el mismo destino de los pobres: ser desaparecidos, ser torturados, ser capturados, aparecer cadáveres (17, enero, 1980/VIII 240).

La fuerza liberadora de nuestros muertos. No pensamos, hermanos, que nuestros muertos se han apartado de nosotros. Su cielo, su recompensa eterna los perfecciona en el amor. Siguen amando las mismas causas por las que murieron. Lo cual quiere decir que en El Salvador esta fuerza liberadora no sólo cuenta con los que van quedando vivos, sino que cuenta con todos aquellos que han querido matar y que están más presentes que antes en este proceso del pueblo (2, marzo, 1980/ VIII 395).

La Palabra de Dios y la historia. No podemos segregar la palabra de Dios de la realidad histórica porque no sería ya palabra de Dios, sería historia, libro piadoso, una Biblia que es libro de nuestra biblioteca. Pero se hace palabra de Dios porque anima, ilumina, contrasta, repudia, alaba lo que se está haciendo hoy en la sociedad. (27, Noviembre, 1977/III 2).

En América Latina hay una situación de pecado, hay una injusticia que se hace casi ambiente y es necesario que los cristianos trabajen por transformar esta situación de pecado. El cristiano no debe tolerar que el enemigo de Dios, el pecado, reine en el mundo. El cristiano tiene que trabajar para que el pecado sea marginado y el reino de Dios se implante. Luchar por esto no es comunismo. Luchar por esto no es meterse en política. Es simplemente el evangelio que reclama al hombre, al cristiano de hoy, más compromiso con la historia (16, julio, 1977/I-II 133).

Comunidades Eclesiales de base: Gracias, Señor, porque donde hay una comunidad que se pone a reflexionar en tu palabra con sinceridad religiosa, ahí estás tú, Cristo bendito, liberador de los hombres. ¡Cómo no me va a llenar el corazón de esperanza una iglesia donde florecen las Comunidades Eclesiales de Base! ¡Y por qué no voy a pedir a mis queridos hermanos sacerdotes que hagan florecer comunidades por todas partes, en los barrios, en los cantones, en las familias! (10, septiembre, 1978/V 180).

Compromiso cristiano: El que quiera estar demasiado bien, el que quiera salvar su vida -eso quiere decir la expresión-, estar bien, salvar la vida, no comprometerse, no meterse en líos, en problemas, pues ése la va a perder. Hermanos, esta es una sentencia de Cristo (16, septiembre, 1979/VII 266).

No basta ser bueno: Aquí hay un reto de Cristo a la bondad natural de los hombres. No basta ser bueno, no basta dejar de hacer el mal. Mi cristianismo es algo muy positivo, no es negación. Hay muchos que dicen: "Si yo no mato, yo no robo, yo no le hago mal a nadie". No basta ¡te falta mucho todavía! (14, octubre, 1979/VII 343).

Imagen y realidad del país: El colmo es que algunos diputados consideran denigrante la expresión que nuestro campesino sólo come tortilla y fríjol, pidieron que se suprimiera ese párrafo del decreto para no dar una mala imagen en el exterior. Yo digo que si no se quiere dar una mala imagen, lo que hay que cambiar no son las palabras sino la misma realidad (16, septiembre, 1979/VII 273).

Queremos hacer la Biblia vida nuestra: Que nos digan, pues, que no leemos la Biblia. No sólo la leemos sino que la analizamos, la celebramos, la encarnamos, la queremos hacer nuestra vida (11, noviembre, 1979/VII 421).

La palabra de Dios nos debe cuestionar: Yo hago un llamamiento para que, si de veras somos cristianos y venimos a ratificar nuestra fe en la Misa del domingo, sea esa Palabra de Dios como espada penetrante y que no nos deje tranquilos hasta en la división del espíritu y del alma, en las coyunturas más íntimas del ser, que nos problematice, que nos cuestione, que no nos deje tranquilos dormir mientras no hagamos algo por el Reino de Cristo y su Evangelio (14, octubre, 1979/VII 346).

* Comunidades Eclesiales de Base

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WebJCP | Abril 2007