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domingo, 15 de diciembre de 2013

Esperamos a otro

Los judíos pedían milagros para creer en un mesías rey poderoso. Jerusalén, capital de las naciones, todos los pueblos vendrán en procesión a nuestro santo Templo.
Los griegos exigían sabiduría. ¿Cuál fue el origen del Cosmos? ¿Cuándo será el final de nuestro mundo? ¿Cuáles son las fuerzas que mueven las estrellas? Dios nos dará respuesta.
Yo exijo menos. Sólo quiero que Dios me cuide. Que me libre del mal, de la pobreza, del cáncer, del dolor, de la vejez de la tristeza y de la soledad. Y que me escuche cuando yo le hablo, y que se note que está ahí, que yo sienta su ayuda cuando le ruego.
Y es verdad que yo tengo derecho a pedirle a mi padre todo lo que yo quiero, porque para eso soy hijo. Pero es también verdad que mi padre tiene el deber de darme solamente lo mejor.
Y esta es mi fe. Gritarle siempre todo lo que ansío, pedirle que me libre de todo lo que yo creo que es mal, es mi derecho, y es mi modo de expresar ante Él que creo que me quiere y que me cuida... Y esperar siempre sólo la fuerza de su Espíritu.
No espero más, pero siento la certeza absoluta de que su fuerza está en mi vida y me hace caminar, orar, creer, que me libera del mal de mis pecados y me atrae hacia Él.
No espero a Otro, no, no soy tan necio como para inventarme mi dios a mi medida, a la medida de mi mente pequeña, de mis deseos, siempre tan estrechos.
Aunque he de confesar en tu presencia que suelo ser tan necio que no escucho tu voz y no me entero de lo que Tú me pides.
Y escucharte... ¡eso sí que sería mi vida!


José Enrique Galarreta

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domingo, 13 de octubre de 2013

EL LEPROSO AGRADECIDO

Señor,
los caminos de la vida
están llenos de sorpresas,
y más si vamos por la periferia
siguiendo tus huellas;
pues aunque tratemos de ocultarlos,
antes o después, se hacen presentes
quienes están condenados,
por nuestras leyes y costumbres,
a ser invisibles.

Y poco importa
que sean leprosos y samaritanos,
o emigrantes, negros, sin papeles,
enfermos crónicos, parados,
mujeres, niños, mayores,
los nadie...,
los que salen a nuestro encuentro
y gritan sus necesidades.
Ellos son, nos guste o no,
seres humanos como nosotros
con la misma dignidad y derecho...

Danos tus ojos,
tu corazón,
tus entrañas,
tu empatía
y compasión más viva...
Y líbranos
de pedirles y exigirles
lo que no les dignifica:
que cumplan nuestras leyes
estrictamente.

Ayúdanos, Señor,
a seguir tus pasos,
a dejarnos sanar
para sanar a los hermanos...

Y si brota el agradecimiento,
que sea desde lo más hondo:
libre,
sincero,
espontaneo...
como el del leproso samaritano.


Florentino Ulibarri

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sábado, 12 de octubre de 2013

Creo

Creo que Dios es mi Padre,
mi médico, mi libertador
el que lo crea todo para bien,
el que trabaja sin descanso por sus hijos.

Creo más que a mi ojos a su Palabra,
Jesús, el Hombre lleno del Espíritu,
que es luz, camino y verdad,
que es agua, pan y vino,
nacido de María,
entregado hasta la muerte,
vivo para siempre junto a Dios.

Creo en el Espíritu, el Viento de Dios,
porque lo he visto resplandecer en Jesús
y lo sigo sintiendo en mí y en la Iglesia.

Por Jesús y por su Espíritu
creo en el perdón, creo en la humanidad,
creo que en la Iglesia está el Espíritu,
creo que la vida es eterna,
y la espero para mí y para todos,
por el poder y la bondad del Padre
manifestada en Jesucristo, nuestro Señor.


José Enrique Galarreta sj

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domingo, 29 de septiembre de 2013

NO SEA YO, EPULÓN, SEÑOR

Que no me ciegue la riqueza
Que mi existencia no dependa de lo que aparentemente veo
Que no me cierre a tu presencia
Que no viva de espaldas a las necesidades de mis hermanos
Que guarde la actitud del asombro que produce la fe
Que cuide mi riqueza interior más que la exterior
Que no me resista a vivir como quien sabe que es un peregrino
Que no olvide de mirar al cielo todos los días
Que no olvide de volver mis ojos a la tierra, todos los días

NO SEA YO, EPULÓN, SEÑOR

Si estoy frío, calienta mi espíritu
Si vivo de espaldas a tu Palabra, vuélveme en la dirección adecuada
Si soy insensible a tu llamada, háblame de nuevo
Si estoy sordo, ábreme mi oído
Si escucho demasiado al mundo, llévame al oasis del silencio
SI estoy pendiente de los mil tesoros, hazme descubrirte como el más valioso

NO SEA YO, EPULÓN, SEÑOR

Y cuando llegue el día de partir,
encuéntrame dispuesto
Y cuando llegue el momento de morir,
hazme vivir en Ti
Y cuando llegue el instante de dejarlo todo,
que sienta pena de aquello que, por falta de tiempo,
no me dio lugar a poder ofrecer.

Amén.


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domingo, 15 de septiembre de 2013

LETANÍA DEL HIJO PRÓDIGO EN LA NOCHE DEL ENCUENTRO

Me amas como río que fluye
y me lleva dentro, en su corriente,
por cascadas, pozos, remansos y afluentes.

Me amas, invisible, cual el aire que respiro,
pero haciéndote presente como viento,
brisa, cierzo o huracán al instante.

Como la primavera que renace, así me amas
despertándome y seduciéndome
con tu savia, perfumes y flores.

Como el verano que abre horizontes
con su calor, luz, sueños y frutos,
entras en mi alma y vientre amándome.

Como el otoño tranquilo y maduro,
después de haberme vestido de colores,
me amas despojándome y serenándome.

Como el invierno que, en paz y silencio,
cubre de nieve cumbres, llanuras y valles,
así me amas siempre, sin cansarte.

Me amas como sutil lagartija
que busca luz, sol y calor febrilmente
recorriendo los entresijos de mi vientre.

Como ciervo que brama y corre veloz
a las fuentes de agua viva que calman su sed,
así me amas, alcanzas y sorbes.

Como pelícano que se entrega y desvive
por alimentar a su crías más débiles,
así me amas Tú, alimentándome.

Y a veces me amas como corzo arrogante
que, que en época de berrea, todos los días
suspira y reclama encontrarme y rozarme.

Me amas con un corazón desbocado
que se entrega sin importarle los riesgos
cuando percibe gemidos humanos.

Me amas con unos ojos que me traspasan,
desnudan y llevan, en armonía,
al primer paraíso y a la tierra prometida.

Me amas con tus entrañas tiernas y cálidas
que generan, dan y cuidan la vida anhelada,
siempre nueva, hermosa y, a la vez, desvalida.

Me amas al alba, entre trinos y danzas,
con la fuerza, la pasión y el mimo
de quien ha descansado y busca nuevos caminos.

Y, al atardecer, cansado y casi en silencio,
me abrazas más fuerte que la última vez,
porque tu amor es así y solo puede querer.

Así me amas y siento tu querer, una y mil veces,
en mi rostro, en mi mente, en mi vientre,
en mi corazón... ¡en todo mi ser!

Por eso no me extraña tu forma de comportarte:
que anheles mi vuelta a pesar de mis andanzas,
que otees el horizonte desde tu atalaya,
que me veas, a lo lejos, antes que nadie,
que se te enternezcan las entrañas,
que salgas corriendo a mi encuentro,
que me abraces con fuerza y llenes de besos...

Y tampoco me extraña tu anillo, traje y banquete,
y el que no dudes en acogerme como hijo,
pues no quieres renunciar a ser Padre.


Florentino Ulibarri

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domingo, 8 de septiembre de 2013

PERO TAMBIÉN PUEDO SER DISCÍPULO

Podría seguir así,
tirando más o menos como hasta ahora,
manteniendo el equilibrio prudentemente,
justificando mis opciones y decisiones,
diciendo sí aunque todo sea a medias...
Pero también puedo ser... discípulo.

Más que nunca quiero ser dueño
de mis hechos, pasos y vida,
no renunciar a la libertad conseguida,
entregarme a los míos con cariño,
y tener esa serena paz del deber bien cumplido...
Pero también puedo ser... discípulo.

Puedo cargar con mi cruz, quizá con la tuya;
también complicarme la vida
y complicársela a otros con osadía,
hablar de tu buena noticia
y sembrar nuevas utopías...
Pero también puedo ser... discípulo.

Anhelo hacer proyectos,
proyectos vivos y sólidos
para un futuro más humano y solidario;
deseo trabajar, ser eficaz,
dar en el clavo y acertar...
Pero también puedo ser... discípulo.

Soy capaz de pararme y deliberar,
escuchar, contrastar y discernir;
a veces, me refugio en lo sensato,
otras, lanzo las campanas al vuelo
y parece que rompo moldes y modelos...
Pero también puedo ser... discípulo.

Puedo entretenerme en cosas buenas,
agradecer, día a día, mi tarea, mi suerte,
mis amigos, mis estudios,
mi vida sana y solvente;
puedo construir torres y puentes...
Pero también puedo ser... discípulo.

No siempre acabo lo que emprendo;
otras arriesgo y no acierto,
o me detengo haciendo juegos de equilibrio;
me gusta dejar las puertas abiertas, por si acaso.
y la agenda con huecos...
Pero también puedo ser... discípulo.


Florentino Ulibarri

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miércoles, 14 de agosto de 2013

Mi Credo


Creo firmemente en un mundo mejor, donde todos podamos convivir de un modo más equitativo, justo, humano y amistoso.

Creo en las personas, en su bondad, en su fuerza, en el poder del amor y del perdón, en el poder de las relaciones a favor del progreso.

Creo que hay más personas buenas que malas, y que incluso las malas tienen un motivo para serlo, pues cada uno tiene unas dificultades con las que enfrentarse, y en ocasiones, pocos hombros donde apoyarse y aún menos oídos para ser escuchados y comprendidos. Hay personas que no saben salir de sus infiernos por ignorancia, carencia de autoestima, soledad aplastante. Con esos hábitos del día a día, se encierran en cárceles sin expectativas y se convierten en perros heridos y rabiosos. Creo que un poco de atención podría suavizar esas vidas, saberse como los demás es la clave de la felicidad.

Creo en la generosidad y en la compasión del ser humano para curar lo que se daba por perdido, derrumbar muros indestructibles, desatascar sangre coagulada en viejas arterias del corazón.


Creo en el amor y en la entrega, porque es cuando haces algo a favor de otro menos favorecido que tú, cuando creces en valores personales, humanos y espirituales.

Creo en el valor y la fuerza de la familia para guiarte toda una vida, para no sentirte jamás solo y perdido.

Creo en la importancia de las raíces, que te distinguen con un linaje, una procedencia, unos rasgos personales y únicos para preservar. Son esos rasgos particulares los que nos dan nuestra belleza particular.

Creo en la mezcla de esas peculiaridades, pues son las que constituyen un collar infinito de perlas unidas que constituyen la Humanidad.

Creo en los lazos eternos de amistad, bálsamo para las heridas, vino para las risas, miel para la agrietada piel.

Creo en el respeto que todos nos debemos.

Creo en la tolerancia que no es otra cosa que respetar las diferencias de los demás, la cual está casada con la empatía, la simpatía, el acercamiento, la convivencia la comunicación, el intercambio, los encuentros.

Creo que habitamos un planeta demasiado hermoso, que no observamos en su profundidad ni respetamos en su totalidad.

Creo que la madre Tierra tiene bendiciones para dar y tomar, nos puede deleitar hasta aburrir, y simplemente pasamos de ella, y solamente no cuidamos de ella. Algún día nos arrepentiremos de destruir sus campos, de asesinar su vida, de quemar la nuestra. Algún día será tarde ya, cuando ya no nos quede nada que admirar ni cuidar.

Creo en el abanico multicolor que constituye la raza humana, muchas razas con su belleza, con sus diferencias que nos abren horizontes nuevos. Creo, por lo tanto, en la diversidad cultural y en el respeto a las creencias, culturas, lenguas y naciones.

Quiero ser esa mano que acaricie y a su vez reciba.
Quiero desparramarme en ese binomio de recibir y regalar.
Quiero participar en esa construcción de un mundo más justo, humano y solidario.
Quiero pasar por la vida y dejar una huella en otras manos y en otros corazones.
Quiero compartir mi vida para hacerla más interesante, útil y llena.

Después de finalizar el camino de Santiago el verano pasado, nació en mí este deseo de modificar mi vida, de hacer algo a favor de otras personas menos afortunadas que yo.

Tengo una responsabilidad con mi trabajo, pero a su vez, me queda tiempo libre para compartir, para aprender de otras personas. Por lo tanto estuve motivada para avanzar en esta nueva aventura con fe, esperanza e ilusión. Creo que así está siendo en México desde mi llegada.

Estoy descubriendo que mi autoestima garantiza mi supervivencia al tratarme bien, al contemplarme, al darme tiempo para mis deseos, al sentir que soy un milagro andante, un milagro vivo y un salto en la evolución a través de los tiempos.

Cuidar de uno es obligatorio para poder cuidar de otros, para poder entenderlos y compartir camino con ellos. Algunas veces somos un club de masoquistas, exigiéndonos por encima de nuestro soplo, suicidándonos psicológicamente, emocionalmente y físicamente.

El amor propio no está reñido con el respeto y cuidado al prójimo. Cada uno es como es de verdad con lo bueno y lo malo.

Nunca hay que dejar de soñar, y nunca debemos enterrar esos anhelos que se albergan en nuestro interior.

Mis sueños crecieron, y yo hice lo posible, por hacerlos realidad con mi esfuerzo, mi lucha y mi fe. Mis sueños en México ya son mi realidad presente.

Poco a poco se hace el camino, esa es mi expectativa, ir despacio, segura e ilusionada.

Nunca olvidaré lo que esta aventura me está ofreciendo con sus maravillosas personas como aporte a ese sueño.

¡Y de repente, si luchas por tus sueños, se convierten en realidad!


*(Tras un voluntariado en el Centro de Acompañamiento y Recuperación de Desarrollo Integral (CARDI) de México D.F., María Amparo Lamas Abella escribe este particular “credo” nacido de las vivencias y experiencias junto a las personas con las que compartió aquellos momentos.)

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sábado, 20 de julio de 2013

ACLARANDO POSTURAS: XVI Domingo del T.O. (LC 10, 38-42)- Ciclo C


Señor:
demasiados interrogantes,
dudas y oscuridades;
a veces, demasiados golpes
heridas y sinsabores,
como para no protestar.

Yo soy así, lo sabías;
refunfuño, me enfado,
me quejo, te increpo,
te acuso de ambiguo y tramposo
y me enfrento a ti sin autocensura;
pero trabajo.

Y tú, no te rebelas
ni rompes los lazos
de seducción y amor.

No sé si te ríes,
nos toleras
o eres todo misericordia.

Quizá te agrade nuestra libertad,
frescura y rebeldía.

Quizá temas más el silencio
y la incomunicación de tus hijos
que nuestros cuestionamientos
e impertinencias.

Sé que esto no es un pulso
aunque lo parezca,
pues todo sucede
en esta casa mía
que es la tuya,
en nuestro huerto y bodega.

Señor, nuestra trayectoria vital
se asemeja a un arco de tiro
cuando se tensa:
los dos extremos entre los que somos
y nos manifestamos,
se acercan tanto que se tocan.

Cuanto más juntos están
rebeldía y confianza,
protesta y obediencia,
desahogo y silencio,
grito y abrazo,
negativa y amén...
más veloz sale la flecha
de nuestros anhelos íntimos,
cálidos y vivos,
dejando las cañadas oscuras,
hacia la tierra prometida,
o el regazo de quien le da acogida.

Y después de tantos rollos,
quejas y protestas,
o en medio de ellas,
la única respuesta que descubrimos
está ya tatuada en la historia
y en tu Buena Noticia:
"Déjense de preocupaciones,
pues una sola cosa es necesaria
en esta travesía:
gozar del viaje y de la compañía.
Elegid, pues, la mejor parte".

Florentino Ulibarri

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sábado, 29 de junio de 2013

ANHELOS DE DISCÍPULO

Para salir de uno mismo
y andar por la vida,
para dejar lo ya conocido
y pasar por Samaría,

para conjugar tolerancia y radicalidad
a lo largo del camino,
para crear espacios evangélicos
y entrar en tu reino...

dame mirada corta, de orfebre,
que descubra, aprecie y ame
lo más diminuto y escondido,

y una mirada larga, de centinela,
para ver el horizonte que me espera
más allá de las montañas y la niebla.

Y esto, Señor, dámelo cada jornada
para poder gozar y recrear
lo que tu Espíritu siembra con mimo
en los espacios que piso y sueño
en este tiempo tan convulso y yermo
y con las utopías por el suelo.

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29 de Junio: Solemnidad de Pedro y Pablo, Apóstoles


Oración a los apóstoles Pedro y Pablo

Te agradecemos, Jesús Buen Pastor, por haber elegido a los santos apóstoles Pedro y Pablo como los máximos pastores de la iglesia como instrumentos de la salvación para muchos de tu pueblo. Y ustedes, santos apóstoles, que merecieron tan grande gracia intercedan por nosotros junto a Jesús y María, para darnos fuerzas y luchar contra lo que impide seguir con valentía vuestra vocación.

Te agradecemos, Jesús Buen Pastor, por haber infundido en los corazones de los santos apóstoles Pedro y Pablo la más pura llama de amor a Dios y a los hermanos. Y ustedes, santos apóstoles, que vivieron plenamente entregados, intercedan por nosotros junto a Jesús y María, para que podamos consagrar a Dios con alegría todas nuestras fuerzas.

Te agradecemos, Jesús Buen Pastor, porque elegiste a los santos apóstoles Pedro y Pablo para predicar y testimoniar tu pobreza. Y ustedes, nuestros protectores, que vivieron realmente la palabra evangélica, en la oración y en el servicio, obtengamos de Jesús y María la gracia de vivir una verdadera vida de pobreza, y así podamos conquistar las riquezas eternas.

Te agradecemos, Jesús Buen Pastor, porque gobiernas, apacientas y guías tu rebaño por intermedio de aquellos que te representan. Y ustedes, santos apóstoles Pedro y Pablo, que en el ejercicio de la autoridad supieron servir, enséñennos el espíritu de obediencia, el verdadero diálogo y colaboración en el servicio fraterno.

Te agradecemos, Jesús Buen Pastor por haber dado a los santos apóstoles Pedro y Pablo la gracia del martirio y la gloria eterna en el cielo. Y ustedes, nuestros protectores, por sus oraciones, luchas y conquistas, obtengamos la gracia de vivir plenamente nuestra consagración en el servicio, testimonio a través de nuestras actitudes y el amor de que salva.

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sábado, 22 de junio de 2013

A PRUEBA

Caminamos erguidos,
orgullosos de estar contigo
y, atentos, escuchamos tu voz
cuando vienes a nuestro encuentro.

Respondemos lo mejor que sabemos
poniendo en ello alma, vida y corazón.
Y cuando te presentamos lo conseguido,
lo que hemos aprendido y sabemos,
alzas tu rostro sonriendo
y se desmorona nuestro sueño
de ser algo en tu reino,
pues desgranas con paciencia y tino:

Demasiada gente para la empresa;
mucha estructura;
ideologías muy complicadas;
sobrados de técnica;
planteamientos perfectos;
lenguaje para entendidos,
títulos que no entiendo;
medios excesivos;
zurrones repletos;
invocaciones muy religiosas;
análisis muy sociológicos;
seguridades por todos los flancos...
pero... poca fe, mis gedeones y amigos,
¡no puedo contar con vosotros!

Y tras el susto,
recordamos lo que siempre nos dices:
que basta tener fe
como un grano de mostaza, no más,
para ser tus discípulos y seguirte,
para satisfacerte y ser felices,
para salvar la vida
dándola
y viviéndola con menos precauciones.

¡Y así,
recobramos la sonrisa y la esperanza
y te seguimos por el camino
con paso ligero!


Florentino Ulibarri

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sábado, 15 de junio de 2013

LO QUE A DIOS LE PLACE

Cuando entré en tu casa
tú no me ofreciste agua para los pies;
ella, en cambio, me los ha regado
con sus lágrimas
y me los ha secado con su pelo largo.

Tú no me besaste;
ella, en cambio, desde que entró
no ha dejado de besarme.

Tú no me echaste ungüento en la cabeza;
ella, en cambio, ha ungido hasta mis pies
con perfume caro.

Y si pasamos a otras cosas...

Tú me invitaste
y me has dejado plantado;
ella se invitó
y me ha acompañado.

Tú has estado mirando de reojo;
ella, con ternura y amor desbordado
a través de sus húmedos ojos llorosos.

Tú, en tu fuero interno, has murmurado
de ella y de mí sin reparo;
ella me ha amado como sabe
y me place ser amado.

Tú has sido bien tacaño
y hasta taimado;
ella, agradecida
con sus gestos humanos.

Tú te has escandalizado;
ella ha recuperado su dignidad perdida
y se ha salvado...

El banquete ha terminado.
No te sorprendas.
Dios quiere personas nuevas.


Florentino Ulibarri

XI Domingo del T.O. - Ciclo C ( Lucas 7, 36-8, 3)

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sábado, 8 de junio de 2013

EN NAÍN Y AQUÍ, SIEMPRE: X Domingo del T.O. (Lc 7, 11-17) - Ciclo C

Dos comitivas, Señor.

Una camina alegre,
sonríe
y es portadora de vida;
la otra va triste,
en silencio,
abrumada por la muerte.

Una se acerca a la ciudad,
canta
y mira el horizonte;
la otra se aleja del lugar,
llora
y mira como ausente.

Una entra,
la otra sale;
una va ligera de equipaje,
la otra con paso torpe;
una porta utopías,
la otra ataúdes.

¡Las dos con mucha gente!

Dos comitivas,
nos guste o no nos guste,
como siempre.

Pero Tú,
lleno de ternura,
con las entrañas removidas,
rompiste las barreras
-normas, costumbres, prejuicios, leyes-
que las hacen y mantienen,
y te mezclaste
y las mezclaste
para hacer presente
al Dios de la vida
entre la gente.

¡Eres un gran profeta
y haces que Dios nos visite,
aquí y ahora, en esta tierra!


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8 de Junio: EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Yo te saludo, María,
porque el Señor está contigo,
en tu casa, en tu calle, en tu pueblo,
en tu abrazo, en tu seno.

Yo te saludo, María,
porque preguntaste lo que no entendías
-aunque fuera un mensajero divino-
y no diste un sí ingenuo ni un sí ciego,
sino que tuviste diálogo y palabra propia.

Yo te saludo, María,
porque concebiste y diste a luz un hijo,
Jesús, la vida;
y nos enseñaste cuánta vida hay que gestar
y cuidar si queremos hacer a Dios presente.

Yo te saludo, María,
porque te dejaste guiar por el Espíritu
y permaneciste a su sombra,
tanto en la tormenta como en la bonanza,
dejando a Dios ser Dios
y no renunciando a ser tú misma.

Yo te saludo, María, hermana peregrina.
Camina con nosotros,
llévanos junto a los otros
y mantén nuestra fe.

Florentino Ulibarri

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domingo, 26 de mayo de 2013

ENTREME DONDE NO SUPE (San Juan de la Cruz)

Entréme donde no supe:
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

1. Yo no supe dónde estaba,
pero, cuando allí me vi,
sin saber dónde me estaba,
grandes cosas entendí;
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

2. De paz y de piedad
era la ciencia perfecta,
en profunda soledad
entendida, vía recta;
era cosa tan secreta,
que me quedé balbuciendo,
toda ciencia trascendiendo.

3. Estaba tan embebido,
tan absorto y ajenado,
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado,
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo.
toda ciencia trascendiendo.

4. El que allí llega de vero
de sí mismo desfallece;
cuanto sabía primero
mucho bajo le parece,
y Su ciencia tanto crece,
que se queda no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

5. Cuanto más alto se sube,
tanto menos se entendía,
que es la tenebrosa nube
que a la noche esclarecía:
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

6. Este saber no sabiendo
es de tan alto poder,
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer;
que no llega su saber
a no entender entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.

7. Y es de tan alta excelencia
aqueste sumo saber,
que no hay facultad ni ciencia
que la puedan emprender;
quien se supiere vencer
con un no saber sabiendo,
irá siempre trascendiendo.

8. Y, si lo queréis oír,
consiste esta suma ciencia
en un subido sentir
de la divinal esencia;
es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.

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sábado, 25 de mayo de 2013

RESPIRANDO A DIOS

En este mundo que sufre más que nunca
nuestros delirios de poder y grandeza,
porque en vez de jardineros responsables del mismo
nos hemos convertido en avaros comerciantes
que se creen dueños de su riqueza...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.
En esta sociedad tan contaminada
por tanta desigualdad y farsa,
que sufre males y plagas endémicas
y en la que no cicatrizan las heridas
porque, para algunos, son fuente de riqueza...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.
En esa Iglesia tan desacreditada
porque ha perdido ternura y gracia,
y quizá su verdad y buena noticia
al creerse dueña de tus dones y palabra,
y que anda triste, quejosa y desorientada...
respirar tu Espíritu es nuestros sueño y vida.
En esta cultura light y fragmentada,
con tantas palabras huecas y engañosas
y decisiones amañadas y egoístas,
en la que se ha enterrado la utopía
y suenan tan mal la pobreza y la renuncia...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.
En este tiempo tan triste y yermo,
en el que unos lo tienen casi todo
y otros se están quedando desnudos,
con hambre, frío y horizonte oscuro
porque lo igualdad no está al uso...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.
Ahora que estamos en honda crisis
de cultura, bienestar y valores,
de política, religión e instituciones;
ahora que la verdad no atrae,
queremos que él nos guíe y llene porque...
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.
Respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida,
pues necesitamos aire fresco y bueno
para seguir caminando contigo
y vivir al cobijo y sombra de tus alas
mientras aprendemos a ser hermanos
e hijos aquí, donde estamos.

Florentino Ulibarri

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domingo, 19 de mayo de 2013

¡FELIZ PASCUA DE PENTECOSTES!

¡GRACIAS, POR TU REGALO, SEÑOR!

Llegado del seno del cielo,
baja para ser sustento en nuestra debilidad
alegría en nuestras penas
luz en la oscuridad que nos invade.
Abriremos tu regalo, Señor,
y, entre nudos y embalajes,
dejaremos que salga la sorpresa divina:
¡VOZ DEL ESPIRITU!
¡ALETEO QUE CONTAGIA FRESCURA!
¡CONSEJOS Y DONES!

¡GRACIA Y TERNURA!

Necesitábamos, Señor, de tu presente.
Un regalo con alas de Espíritu

Un obsequio con la Fuerza de tu Persona
Un don que nos haga recuperar
hoy y siempre la sonrisa en nuestros rostros.

¡Gracias, Señor!

Porque, en el Espíritu Santo,
nos traes el color de la esperanza
el brillo de sus siete sagrados dones
el amor que nace en tu presencia
el ser que vive y habita en Ti.

¡Gracias, Señor!

Ayúdanos a descubrir este inmenso regalo;
que no nos quedemos en el envoltorio
que vayamos más al fondo
hacia aquel lugar donde, el Espíritu,
habla cuando se le escucha
protege, cuando nos ponemos bajo sus alas
fortalece, si nos encontramos débiles
levanta, si desfallecemos
anima, cuando la tristeza asoma
en las ventanas de nuestra existencia.

¡Gracias, Señor!

En Navidad, te hiciste regalo de amor
En Pascua, regalo de vida
En Pentecostés, soplo de aliento divino
Amén.


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sábado, 18 de mayo de 2013

PROPUESTA DE UN CREDO ALTERNATIVO PARA PENTECOSTÉS Y LA TRINIDAD

Yo creo sólo en un Dios,
en Abbá, como creía Jesús.
Yo creo que el Todopoderoso
creador del cielo y de la tierra
es como mi madre y puedo fiarme de él.
Lo creo porque así lo he visto en Jesús, que se sentía hijo.
Yo creo que Abbá no está lejos sino cerca, al lado, dentro de mí.
Creo sentir su aliento como una vista suave que me anima
y me hace más fácil caminar.
Creo que Jesús, más aún que un hombre
es enviado, mensajero.
Creo que sus palabras son palabras de Abbá
creo que sus acciones son mensajes de Abbá.
Creo que puedo llamar a Jesús
la palabra presente entre nosotros.
Yo sólo creo en un Dios,
que es padre, palabra y viento
porque creo en Jesús, el hijo,
el hombre lleno del Espíritu de Abbá.


José Enrique Galarreta

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Sicut navis

“Señor, hoy o mañana…el barco está ya listo
Y solo espera tu orden para poder zarpar;
Las gentes del contorno atónitos me han visto
Cogiendo de la playa las redes y las velas tendidas a secar.
¡Señor, cuando tú quieras!… ¿A dónde irá la nave?
¡Lo ignoro, mas tus brazos abiertos siempre están Luché, sufrí, mi vida fue igual a la del ave
Errante y solitaria que cruza por las olas que vienen y se van.
Azul el mar tranquilo, azul también el cielo.
La lona empieza a inflarse con un leve rumor.
Señor, cuando tú quieras agitaré el pañuelo
A los que deja el barco sobre la playa negra del mar y del dolor”.

(Ricardo Nieto)

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Secuencia de Pentecostés

Ven, Espíritu Santo,
y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,
ven a damos tus dones,
ven a damos tu luz.

Consolador lleno de bondad,
dulce huésped del alma
suave alivio de los hombres.

Tú eres descanso en el trabajo,
templanza de las pasiones,
alegría en nuestro llanto.

Penetra con tu santa luz
en lo más íntimo
del corazón de tus fieles.

Sin tu ayuda divina
no hay nada en el hombre,
nada que sea inocente.

Lava nuestras manchas,
riega nuestra aridez,
sana nuestras heridas.

Suaviza nuestra dureza,
elimina con tu calor nuestra frialdad,
corrige nuestros desvíos.

Concede a tus fieles,
que confían en Ti,
tus siete dones sagrados.

Premia nuestra virtud,
salva nuestras almas,
danos la eterna alegría.

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WebJCP | Abril 2007