Por Mons. Garachana cmf
La lectura paulina del domingo (19-07-2009) adquiere una viva actualidad para nosotros. Les ofrezco mi oración con el deseo de que cada uno la prolongue personalmente.Ahora estáis en Cristo Jesús. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio.
…Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio.
Vino y trajo la noticia de la paz… (Ef. 2,13-18)
Ahora veo crecer el odio. Ahora la paz se aleja. Ahora crece la desigualdad. Ahora la injusticia se envalentona. Ahora el pecado paga en muerte… Ahora estoy en Cristo Jesús. Ahora él es de nuestra carne. Ahora se alza su cruz. Ahora resuena su noticia de la paz.
Ahora, aquí, sé que el reino de Dios no es cuestión de palabras, sino de eficacia. Ahora, aquí, sé que lo del reino se manifiesta en una vida recta, alegre y pacífica que procede del Espíritu Santo. Ahora, aquí, sé que debo discernir para quedarme con lo bueno y evitar toda clase mal porque ahora, aquí, nuestro Señor Jesucristo nos concede la victoria.
Ahora, por Cristo Jesús, reconozco que no hay más camino para derribar el odio que el de su carne solidaria, redentora; que sólo desde el vaciarme y pasar por uno de tantos puedo hacer posible que nazca nueva humanidad; que sólo desde su pobreza nace la alegría y la paz.
Ahora, crucificado con Cristo Jesús, confieso que la sabiduría del mundo es necedad ante Dios y que andar presumiendo de quien no pasan de ser seres humanos o poner la confianza eterna en textos o personas pasajeras es camino de muerte.
Ahora, en Cristo Jesús, estoy en paz y puedo experimentar el poder de su resurrección y compartir sus padecimientos y conformar mi muerte con la suya para dar muerte al odio y esperar, impaciente, al único Salvador.
P. Fernando Ibáñez







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