Delante de Cristina Kirchner, el vicepresidente del Episcopado aseguró que el país demanda honestidad y transparencia. Consideró que la difícil situación del país requiere de "hombres virtuosos". Elíptica crítica al estilo de gestión kirchnerista.
El arzobispo de Tucumán, Luis Villalba, advirtió este jueves que "el país" reclama honestidad y transparencia, y exhortó a la clase dirigente a "edificar la patria", privilegiando los "gestos valientes" de diálogo y la "convergencia positiva" por encima de "las parcialidades" y la "prepotencia" del poder.
"La difícil situación que estamos atravesando y que compromete a nuestro país nos pide a todos un suplemento de espiritualidad. La seriedad de los desafíos exige unir la relación entre la acción social y política y la moral que inspira nuestro pensar y nuestro obrar", aseguró el prelado delante de la presidenta Cristina Fernández, el gobernador tucumano José Alperovich y otros funcionarios nacionales y provinciales.
La invocación religiosa a la patria en la catedral tucumana del vicepresidente primero del Episcopado incluyó una elíptica crítica al estilo de gestión del matrimonio presidencial, al demandar la virtud social de la mansedumbre, que "es contraria a la prepotencia".
"El manso no guarda rencor, no es vengativo. No da vueltas sobre la ofensa recibida, no reabre las heridas. No se altera, mantiene la propia compostura", aseveró el arzobispo, al tiempo que subrayó que "la mansedumbre no pone en el primer lugar el poder y la supremacía, por el contrario, sabe hacer gestos valientes, de paz, de diálogo".
Y agregó: "En la sociedad no se debe tener una actitud de polémica destructiva y de ataque a la dignidad de la persona para afirmar los propios intereses".
Villalba consideró que la "seriedad" de los desafíos del país requiere de "hombres virtuosos" en todos los niveles de la sociedad, por lo cual precisó que caridad, benevolencia y mansedumbre deberían ser tres de las virtudes sociales que caractericen a quienes "tienen mayores responsabilidad políticas, económicas, sindicales, culturales y religiosas".
Tras referirse a la caridad como una de las responsabilidades a asumir por la dirigencia frente "a esa inmensa multitud de hermanos que necesita pan, trabajo, educación, seguridad y paz", llamó a ver la vida social con una mirada fraterna, para asistir "al prójimo en toda circunstancia, de manera concreta y eficaz".
"La mansedumbre permite ponderar los diversos aspectos de los problemas y privilegia la convergencia positiva. Supera las parcialidades y ve el conjunto, que es el fundamento para promover el bien común. Porque el bien común siempre pedirá el sacrificio de algún aspecto particular y la pretensión de afirmar de manera absoluta el propio punto de vista", recordó.
Por último, monseñor Villalba rogó a Dios que "la celebración de esta fecha patria ayude a renovar el esfuerzo y la solidaridad para forjar una sociedad mejor, donde todos puedan vivir con felicidad".
Las tensas relaciones entre la Iglesia y gobierno kirchnerista enmarcaron la ausencia de las máximas autoridades del Poder Ejecutivo nacional en el tradicional Tedeúm en Tucumán en los últimos años, ya que en su gestión, Néstor Kirchner no fue en 2006 y 2007 siendo presidente y en 2008 su esposa y sucesora tampoco lo hizo.
El arzobispo de Tucumán, Luis Villalba, advirtió este jueves que "el país" reclama honestidad y transparencia, y exhortó a la clase dirigente a "edificar la patria", privilegiando los "gestos valientes" de diálogo y la "convergencia positiva" por encima de "las parcialidades" y la "prepotencia" del poder.
"La difícil situación que estamos atravesando y que compromete a nuestro país nos pide a todos un suplemento de espiritualidad. La seriedad de los desafíos exige unir la relación entre la acción social y política y la moral que inspira nuestro pensar y nuestro obrar", aseguró el prelado delante de la presidenta Cristina Fernández, el gobernador tucumano José Alperovich y otros funcionarios nacionales y provinciales.
La invocación religiosa a la patria en la catedral tucumana del vicepresidente primero del Episcopado incluyó una elíptica crítica al estilo de gestión del matrimonio presidencial, al demandar la virtud social de la mansedumbre, que "es contraria a la prepotencia".
"El manso no guarda rencor, no es vengativo. No da vueltas sobre la ofensa recibida, no reabre las heridas. No se altera, mantiene la propia compostura", aseveró el arzobispo, al tiempo que subrayó que "la mansedumbre no pone en el primer lugar el poder y la supremacía, por el contrario, sabe hacer gestos valientes, de paz, de diálogo".
Y agregó: "En la sociedad no se debe tener una actitud de polémica destructiva y de ataque a la dignidad de la persona para afirmar los propios intereses".
Villalba consideró que la "seriedad" de los desafíos del país requiere de "hombres virtuosos" en todos los niveles de la sociedad, por lo cual precisó que caridad, benevolencia y mansedumbre deberían ser tres de las virtudes sociales que caractericen a quienes "tienen mayores responsabilidad políticas, económicas, sindicales, culturales y religiosas".
Tras referirse a la caridad como una de las responsabilidades a asumir por la dirigencia frente "a esa inmensa multitud de hermanos que necesita pan, trabajo, educación, seguridad y paz", llamó a ver la vida social con una mirada fraterna, para asistir "al prójimo en toda circunstancia, de manera concreta y eficaz".
"La mansedumbre permite ponderar los diversos aspectos de los problemas y privilegia la convergencia positiva. Supera las parcialidades y ve el conjunto, que es el fundamento para promover el bien común. Porque el bien común siempre pedirá el sacrificio de algún aspecto particular y la pretensión de afirmar de manera absoluta el propio punto de vista", recordó.
Por último, monseñor Villalba rogó a Dios que "la celebración de esta fecha patria ayude a renovar el esfuerzo y la solidaridad para forjar una sociedad mejor, donde todos puedan vivir con felicidad".
Las tensas relaciones entre la Iglesia y gobierno kirchnerista enmarcaron la ausencia de las máximas autoridades del Poder Ejecutivo nacional en el tradicional Tedeúm en Tucumán en los últimos años, ya que en su gestión, Néstor Kirchner no fue en 2006 y 2007 siendo presidente y en 2008 su esposa y sucesora tampoco lo hizo.








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