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MISIONEROS EN CAMINO: CATEQUESIS: Solemnidad de la Santísima Trinidad - Ciclo B (Mt 28,16-20)
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miércoles, 3 de junio de 2009

CATEQUESIS: Solemnidad de la Santísima Trinidad - Ciclo B (Mt 28,16-20)


Publicado por Catequistas.org

1. Lecturas de la palabra de Dios

El tiempo ordinario comienza en la Iglesia con el recuerdo del más grande misterio de la religión cristiana: El misterio de la Stma. Trinidad. Es el recuerdo de que un Padre divino, un Hijo Divino y un Espíritu Santo divino forma el triángulo divino en el que no se identifica más que un solo y único Dios y su presentación es en forma de Tres Sagradas Personas.

Primera lectura. Deuteronomio 4. 32-34 y 39-40

Las lecturas que la Iglesia presente comienzan por el libro del Pentateuco que se denomina Segunda Ley o Deuteronomio

Pregúntale al tiempo pasado, a los días que te han precedido desde que el Señor creó al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedió alguna vez algo tan admirable o se oyó una cosa semejante.
¿Qué pueblo oyó la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la oíste tú, y pudo sobrevivir?
¿O qué dios intentó venir a tomar para sí una nación de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas hazañas, como el Señor, tu Dios, lo hizo por ustedes en Egipto, delante de tus mismos ojos?
A ti se te hicieron ver todas estas cosas, para que sepas que el Señor es Dios, y que no hay otro dios fuera de él.
Él te hizo oír su voz desde el cielo para instruirte; en la tierra te mostró su gran fuego, y desde ese fuego tú escuchaste sus palabras.
Por amor a tus padres, y porque eligió a la descendencia que nacería de ellos, el Señor te hizo salir de Egipto con su presencia y su gran poder; desposeyó a naciones más numerosas y fuertes que tú; te introdujo en sus territorios y te los dio como herencia, hasta el día de hoy.

Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios –allá arriba, en el cielo, y aquí abajo, en la tierra – y no hay otro.
Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. Así serás feliz, tú y tus hijos después de ti, y vivirás mucho tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre.


Segunda lectura. Romanos 8. 14-17

San Pablo a los Romanos les escribía con un mensaje semejante alusivo al gran misterio divino y a la fe que se requiere para aceptarle, ya que nadie puede entenderlo ni comprenderlo, pues es el mismo Dios quien lo ha revelado a los hombres.

“Hermanos. Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre!
El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.
Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados.”


Tercera lectura Mateo 18 16-20

Y Jesús asoció su mensaje con el signo que quiso para sus seguidores: El amor al hermano, al prójimo… el perdón, la compasión, solidaridad, el servicio, el amor… Que en eso “conocerían los no discípulos el sentido y el signo de los seguidores del crucificado”

“En aquel tiempo Jesús dijo: Si tu hermano te ofende, perdónale y habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos.
Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
Os aseguro que todo lo que vosotros atéis en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desatéis en la tierra, quedará desatado en el cielo.
También os aseguro que si dos de vosotros se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.
Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy presente en medio de ellos".




2. Comentario

Celebramos la Solemnidad de la Stma. Trinidad. Nuestra primera actitud es adorar el misterio de Dios, uno en la Trinidad, Trino en la Unidad. Es el gran misterio de los cristianos. El misterio que sólo por que Jesús quiso revelarlo llegó a nuestro conocimiento.

Los cristianos son bautizados "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" según el mandato del Señor en el momento de su despedida (Mateo 28,19). Antes responden de recibir ese bautismo responden, con conciencia si son adultos, y por boca de sus padres y padrinos sin pequeños: "Creo". Y lo repiten tres veces cuando el celebrante del rito bautismal les pregunta tres veces: Si se cree en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu: Y en los tiempos antiguos, San Cesáreo de Arles decía "La fe de todos los cristianos se fundamenta en la Santísima Trinidad"

Los cristianos son bautizados en "el nombre" del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y no en "los nombres" de estos tres. Se hace referencia a un solo nombre, no a tres. Por que los tres son uno y hay en uno tres Personas divinas. No hay más que un solo Dios, el Padre todopoderoso y su Hijo único y el Espíritu Santo: la Santísima Trinidad.

El Catecismo de la Iglesia Católica dice: “El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la "jerarquía de las verdades de fe"

Y añade: "Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos".

La Iglesia, por inspiración divina, ha clarificado en lo posible la misteriosa terminología que hace referencia a la Santa Trinidad divina. Ha formulado la doctrina de la fe sobre este misterio (II). Nos ha dicho que el Hijo, es el Verbo eterno, la Segunda persona de la Trinidad, que procede del Padre y sólo del Padre; y que el Espíritu Santo es el Amor divino, y que procede del Padre y del Hijo.

Y nos ha enseñando que se hizo hombre, que el Verbo se encarnó en el hombre Jesús, y recibió la misión de rescatar a los hombres del pecado. Por eso murió y resucitó como hombre divino ya que como Dios humanizado no podía morir ni sufrir. Además el Espíritu Santo recibió del Padre y del Hijo la misión de santificar, de llevar a la plenitud de la gracia y de la salvación, a los seguidores de Jesús a lo largo de su vida terrena.

Las obras de Dios revelan quién es en sí mismo el Dios único, Supremo, Creador y Salvador. Y nos dice quien es cada una de las Personas santa de ese Dios trinitario. Por otra parte no comunica la existencia de un Ser íntimo, que ilumina la inteligencia de todas sus obras y fortaleca la voluntad para que queramos vivir según su propia vida divina.

La verdad revelada de la Santa Trinidad ha estado desde los orígenes en la raíz de la fe viva de la Iglesia, principalmente en el acto del bautismo. Encuentra su expresión en la regla de la fe bautismal, formulada en la predicación, la catequesis y la oración de la Iglesia. Estas formulaciones se encuentran ya en los escritos apostólicos, como este saludo recogido en la liturgia eucarística: "La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros" (2 Corintios 13,13)

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Durante los primeros siglos, la Iglesia formuló más explícitamente su fe trinitaria tanto para profundizar su propia inteligencia de la fe como para defenderla contra los errores que la deformaban. Esta fue la obra de los Concilios antiguos, ayudados por el trabajo teológico de los Padres de la Iglesia y sostenidos por el sentido de la fe del pueblo cristiano.

Para la formulación del dogma de la Trinidad, la Iglesia debió crear una terminología propia con ayuda de nociones de origen filosófico: "substancia", "persona" o "hipóstasis", "relación", etc. Al hacer esto, no sometía la fe a una sabiduría humana, sino que daba un sentido nuevo, sorprendente, a estos términos destinados también a significar en adelante un Misterio inefable, "infinitamente más allá de todo lo que podemos concebir según la medida humana" .

El dogma de la Santísima Trinidad es un misterio. Nadie se debe en empeñarse entenderlo. San Agustín era un genio y escribió un libro sobre la Santísima Trinidad. Una leyenda dice que estaba con frecuencia paseando por las playas de Cartago y que un día vio un niño haciendo un hoyo y tratando afanosamente de llevar agua del mar al hoyo.
Le preguntó qué pretendía y el niño le respondió:
- Intento meter todo el agua del mar en este hoyo
- ¿No ves, niño, que el hoyo es pequeño y el mar es inmenso?
- Y tú, Agustín, respondió el ángel disfrazado de niño, no ves que el misterio en el que meditas es infinito y tu mente es muy corta y limitada?
Los cristianos no confesamos tres dioses sino un solo Dios en tres personas. Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios: "El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es el Padre, el Padre y el Hijo lo mismo que es el Espíritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza"

Las personas divinas son realmente distintas entre sí. "Dios es único pero no solitario". Están íntimamente unidos el “Padre", el "Hijo", el “Espíritu Santo". Y no se trata de poner nombres, simplemente nombres, que designen modalidades del ser divino, pues son realmente distintos entre sí: "El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo" (Cc. de Toledo XI, año 675: DS 530). Son distintos entre sí por sus relaciones de origen: "El Padre es quien engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede"

Nadie puede comprender y explicar los misterios de Dios. Menos este gran misterio trinitario. Se llaman misterios precisamente porque no pueden ser comprendidos por nuestra pequeña inteligencia. Podemos formarnos alguna idea con ejemplos. El piadosos Padre Pío, franciscano italiano, explicaba una vez así el misterio trinitario

“¿Como entender que hay un Dios en tres personas diferentes? ¿Has visto alguna vez preparar la masa para hacer el pan? ¿qué hace el panadero? Toma la harina, la levadura y el agua. Son tres elementos distintos: la harina no es la levadura ni el agua; la levadura no es la harina ni el agua y el agua no es la harina ni la levadura. Se mezclan los tres elementos y se forma una sola sustancia. Por lo tanto, tres elementos distintos forman unidos una sola sustancia. Con esta masa se hacen tres panes que tienen la misma sustancia pero son distintos en la forma el uno del otro. Eso es, tres panes distintos el uno del otro pero una única sustancia…. Pues lo de Dios es una cosa muy diferentes, pero es algo así, que tres son uno y uno es tres”.

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Lo interesante de la Stma Trinidad es que es Dios, que está muy cerca de nosotros los hombres. El Padre nos ama y velas sobre nosotros. Por eso asociamos muchos la idea de Providencia al buen Padre Dios. El Hijo nos salva y nos perdona lo pecados. Le sentimos cerca nosotros. El Espíritu Santo, desde nuestro bautismo, reside en nuestra alma y nos hace santos.

S. Pablo nos enseña que somos hijos adoptivos de Dios por la fuerza del Espíritu Santo. Nos dice que “nosotros no hemos un espíritu de esclavitud para caer en el temor; sino un espíritu de libertad y de confianza en Dios Padre que nos hace exclamar: ¡Abba! (Padre). Y porque somos hijos, somos también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Vale la pena cultivar la presencia sobrenatural de la Stma. Trinidad en el alma. Así lo hacemos cuando frecuentamos los sacramentos, cuando rezamos y hacemos oración

En la fiesta de a Stma. Trinidad damos gracias a Dios porque hemos recibido el conocimiento y el amor de Jesucristo; porque hemos sido bautizados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; porque nos sentimos en el camino de la salvación si somos fieles al don recibido.




3. Modelo de Catequesis

1. Experiencia

Buscar en el entorno cosas que sean triformes, que tengan tres aspectos, elementos o partes: un triangulo tiene tres ángulos, una hoja de trébol tiene tres lóbulos, una ventana de tres cristales tiene la misma lucha en cada vidrio, un río tiene fuente, cauce y desembocadura con el mismo agua…
Se pretende dar la idea de unidad en una dimensión triple… Es buen camino para hacer entender que el Padre no es diferente en esencia del Hijo, pero sí lo es en forma

2 Reflexión

Conviene no intentar explicar el misterio inexplicable de la Trinidad. Pero se puede resaltar que nosotros hacemos la señal de la cruz invocando a la Trinidad, que recitamos el Gloria trinitario, que el credo es trinitario y que toda la vida del cristiano está referida al Padre, al >Huijo y y la Espíritu Santo

3. Acción

Se puede realizar un trabajo, personal o en grupos pequeños, dividiendo a los catequizandos o a los alumnos en tres grupos: unos buscan textos evangélicos en los que Jesús habla del Padre. Otros hacen referencia al Espíritu Divino. Y otros al mismo Jesús. Se buscan al menos cinco texto y en cada grupo se intenta condensar las cinco ideas en una frase que exprese lo que hay de común entre los cinco textos

4. Participación

Luego se intenta exponer el sentido común de los textos buscados a los otros dos grupos, que hacen lo mismo con su dimensión especial
Al fin se trata de reflejar en una frase la totalidad de los texto… La frase, de una u otra forma, se centrará en que Dios es Padre, Dios es Hijo y Dios es Espíritu Santo

5 Interiorización

Se puede terminar con una plegaria, la del Gloria al Padre, recitada tres veces, una por cada grupo de los tres que se habían formado… Y al final se termina recitando por todos los del grupo o clase la dicha plegaria tradicional.




4. Ejercicios para la catequesis.

Para Pequeños

Aprender a decir el gloria al Padre mediante una conversación, simulada por vía telefónica, primero con el Padre, luego con +el hijo y luego con el Espíritu Santo. Cada niño puede elegir una de las divinas personas y se trata de
decirla algo por teléfono, una petición, una alabanza, una pregunta… Se trata de jugar a hablar con Dios, y con Dios trinitario…

Para medianos

Preparar un poster o cartel para dcir a la gente de un pueblo o de un barrio que Dios es trinitario. Los alumnos, piensan , discuten los símbolos, se busca, se pregunta y se compone el poster con gráficos, con frases y con una idea trinitaria central.

Para mayores

Hacer un trabajo de grupo, analizando cada uno de ellos una plegaria invocatoria de la Santisima Trinidad. El gloria al Padre, El Gloria de la Eucaristía, las formulas del Bautismo, La referencias a la Trinidad en el Creo...

Cada grupo puede explicar a su manera el significado y cada grupo puede escribir una plegaria a la Santa Trinidad.




COMPLEMENTOS PARA LA REFLEXION

VOCABULARIO ORIENTADOR:

Trinidad. Persona. Misterio, Procedencia, Misión, Dios, Amor, Generación, Eternidad, Atributo, Substancia, Naturaleza. Gracia

LIBROS INTERESANTES

El misterio de la Santísima Trinidad. Antonio Luis Vera Velasco. Madrid. Ed. Essan. 2007

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Yves Nolet de Brauwere. Madrid. Comercial Editora de Publicaciones. 2000

Teología Trinitaria: Dios Espíritu Santo Lucas Francisco Mateo-Seco. Madrid. Rialp. 2005

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo: Trinidad y Eucaristía. Madrid. Edibesa., 2005

La Santísima Trinidad y la Confirmación. Varios. Salamanca., Secretariado Trinitario . 1993

La Santísima Trinidad, misterio de vida: experiencia trinitaria en comunión con María. Stefano de Fiore. Salamanca. Secretariado Trinitario. 2002

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WebJCP | Abril 2007