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martes, 30 de junio de 2009

Jesús, Vida para el mundo de hoy

Publicado por OMP Argentina

Ante el desafío de las «muertes» que se presentan en el mundo de hoy, está el mensaje de vida plena y de esperanza de Jesús que nuestros misioneros anuncian con su testimonio de vida.

Jesús, Vida para el mundo de hoyDesde su aparición en el mundo, el hombre lucha constantemente por salvar y cuidar su vida. Es un instinto natural de supervivencia que, contrariamente a lo que pasa en los otros animales, se extiende más allá de la muerte física. Cristo, Hijo de Dios encarnado, se propone como respuesta efectiva al anhelo de vida propio de la humanidad de todos los tiempos: «… yo he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud» (Jn 10, 10).

Aún frente al desafío de la muerte, Cristo tiene, mejor dicho es una respuesta de resurrección: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí aunque muera, vivirá» (Jn 11, 25). Se trata de un nuevo acto creacional gratuito de Dios Padre, quien regenera la vida por medio del Hijo: «Como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, también el Hijo da la vida a los que quiere» (Jn 5,21).

En el mundo de hoy existen diferentes tipos de muertes, que si bien dejan seguir latiendo el corazón humano, no por eso son menos efectivas y dramáticas. Para todas estas muertes Cristo se propone como posibilidad de resurrección

* Muerte de la trascendencia: hoy en día la humanidad parece renunciar a su dimensión trascendente, aceptando la reducción al materialismo. Cristo se propone como "puente" para una nueva relación con Dios, una relación personal y de amor: «Miren cómo se manifestó el amor de Dios entre nosotros: envió a su Hijo único a este mundo para que tengamos vida por medio de éf» (Jn 4, 9).

* Muerte de la dignidad: en muchos casos, las situaciones de extrema pobreza, de marginalización y de discriminación matan a la dignidad humana. Cristo es la resurrección de esta "muerte", regalando al hombre la dignidad de Hijo de Dios: «Ustedes ahora son hijos, por que Dios ha mandado a nuestros corazones el espiritu de su propio Hijo que clama al Padre: ¡Abbá! o sea: ¡Papá! De modo que ya no eres esclavo, sino hijo, y siendo hijo, Dios te da la herencia» (Gal 5, 6-7).

* Muerte de la verdad: se está difundiendo siempre más, un relativismo frente a la realidad, tendiente a justificar un individualismo exasperado. La hipocresía constituye un modus vivendi aceptado por la sociedad, como regla de comportamiento. Jesucristo, enviando su Espíritu, resucita la verdad en el corazón del hombre: «Y cuando venga él, el Espiritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad El no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les anunciará lo que ha de venir» (In 16, 13).

* Muerte de la libertad: ingenuamente el hombre está convencido de estar en una fase de rápido progreso, gracias a la superación de tabúes y de restricciones, y siempre más seguido se encuentra esclavo de modas, vicios y adicciones que dominan su vida diaria. Cristo se ofrece como camino de libertad verdadera: «Por tanto, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres» (Jn 8; 36).

* Muerte de la voluntad: en nuestra sociedad, la relaciones humanas se encuentran afectadas por un nuevo "virus" que se llama "indiferencia". Se evidencia siempre más, sobre todo en los jóvenes una profunda incapacidad de asumir compromisos definitivos. Jesu-cristo se propone como ejemplo de decisión y fidelidad hasta la muerte: «Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que le había llegado la hora de salir de este mundo para ir al Padre, como había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el extremo» (Jn 13, 1).

* Muerte de la justicia: si bien el mundo ha progresado bastante, sigue perpetrando injusticias que quedan impunes. La corrupción ha contaminado todo ámbito político y social. En muchos casos la justicia humana es impotente. Cristo es la "justicia" de Dios, la misericordia y el perdón que transforman la realidad: «Vayan y aprendan lo que significa esta palabra de Dios: Me gusta la misericordia más que las ofrendas. Pues no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores» (Mt 9, 13).

* Muerte de la sexualidad: la pornografía y la "confusión" de sexo están matando a la relación complementaria entre hombre y mujer. Se separa el amor del acto sexual, quitándole su esencial sentido. Je-sucristo valoriza y diviniza la sexualidad humana: «No han leído que el Creador al principio los hizo hombre y mujer y dijo: El hombre dejará a su padre ya su madre y se unirá con su mujer, y serán los dos una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19,4-6).

* Muerte de la palabra: la revolucionaria invención de la escritura ha ido quitándole importancia a la palabra humana, que hoy en día no parece tener alguna importancia: las promesas y los juramentos se multiplican, y son siempre menos vinculantes. La mentira domina sin oposición nuestros diálogos. Cristo se propone como la "Palabra": «En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba ante Dios, y la Palabra era Dios» (Jn 1, 1).

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Evangelio Misionero del Día: Miercoles 01 de Julio de 2009. XIII SEMANA DEL T. O.

Por CAMINO MISIONERO
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 28-34

Cuando Jesús llegó a la otra orilla del lago, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. Y comenzaron a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentamos antes de tiempo?»
A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsamos, envíanos a esa piara». Él les dijo: «Vayan». Ellos salieron y entraron en los cerdos: éstos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.
Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.


Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

Misericordia que salva (IV):
Encuentro con dos endemoniados
Mateo 8, 28-34
“¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?”


Pongámonos a la escucha del Maestro en el relato de Mateo 8,28-34, que corresponde a la quinta acción de Jesús con poder (en la gran sección de Mateo 8-9), que revela la fuerza salifica del Reino cuyo corazón es la misericordia del Padre.

Notemos que el relato está enmarcado por dos encuentros: (1) dos endemoniados que “vinieron a su encuentro” (de Jesús, 8,28) y (2) toda la ciudad que “salió al encuentro de Jesús” (8,34). El primer encuentro termina con la victoria sobre una legión de demonio y el segundo en el rechazo de Jesús por parte de esta ciudad.

El contexto es importante: los discípulos han seguido a Jesús rumbo a tierra de gentiles (8,23-27), en la región de Ganara. Durante el viaje han sufrido una violenta tempestad, quizás aludiendo a la resistencia del mundo pagano a la misión de Jesús; los discípulos sufren las consecuencias. Allí son invitados a hacer crecer su “poca fe” en que Jesús tiene poder para salvar (8,25-26), ella –el reconociendo del poder de Jesús y su señorío sobre el mundo y la historia- los sostendrá en todas las situaciones similares en la misión.

En el relato del exorcismo de los dos endemoniados gírasenos, quienes conviven entre los muertos, el poder de Jesús para salvar se hace patente sobre una legión entera de demonios. Pero por otra parte también vemos cómo Jesús sufre el rechazo por parte del pueblo pagano. Son precisamente los dos aspectos que habían aparecido en la escena de la tempestad en el lago.

Con su poder salifico Jesús va desterrando los espacios dominados por el mal: (1) los cuerpos sanados y (2) los cerdos (símbolo de todo lo contaminado por el mal) empujados hacia el acantilado (abismo de la perdición). Pero esto no es suficiente, la experiencia del poder de Jesús requiere también la fe que la ciudad –que no aprecia en lo más mínimo la obra que se acaba de realizar- le niega ahora a Jesús. Ellos prefieren seguir en su estilo de vida de siempre. Como bien decía a propósito de este texto el Pulís Alonso Schökel: “Está bien liberar de demonios a dos hombres y de sustos a la población, pero el negocio es el negocio”.

La respuesta de la fe, la veremos en todo su esplendor en la pasaje que leeremos mañana.




Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. ¿Cómo se relaciona el pasaje de hoy con el anterior? ¿Qué pone de relieve la comparación?

2. ¿Qué simbolizan los cerdos? ¿Por qué son arrojados al acantilado? ¿Qué pretendía hacer Jesús en territorio pagano?

3. ¿Cuándo veo personas degradas en su dignidad en mi camino –como si vivieran en un mundo de muerte- cuáles son mis sentimientos? ¿Qué haría Jesús? ¿Cuál es mi misión?

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Materiales Litúrgicos y Catequéticos: XIV Domingo del Tiempo Ordinario (San Marcos 6, 1-6)

Por Juan Jauregui

Monición de entrada
(A)

Bienvenidos, hermanos. Jesús, una vez más, nos convoca, nos reúne en torno a la mesa de la Palabra y a la mesa de la Eucaristía. Así compartimos , con los hermanos, la misma fe.
Hoy, la Palabra de Dios viene a interpelarnos de nuevo: cómo es nuestro seguimiento de Jesús. Y para que no nos dejemos llevar por las apariencias sino que profundicemos más, se nos pide dar el salto para buscar el misterio que se esconde en la persona de Jesucristo. Sólo quien da ese salto, experimenta en su corazón la salvación, descubre el sentido de su persona y se empeña en hacer, en la realidad de su vida, el proyecto de seguir los pasos del Señor.
No hay excusa posible.

(B)

El Evangelio es para nosotros la Palabra de Dios que nos anuncia lo que debemos hacer para seguirle con lealtad.
Esta Palabra, muchas veces nos puede resultar molesta. El Evangelio es duro y exigente, nos arranca de nuestra comodidad y nos saca de nuestras costumbres.
Por eso, corremos el riesgo de rechazar la Palabra de Dios. Incluso, podemos despreciar y perseguir al que la anuncia: a los Profetas.
Pero el Profeta es un hombre sin miedo, lleno de Dios, que dice verdades como puños. Sus palabras escandalizan a los "chaqueteros" y a los comodones, a los que sólo quieren defender "su pleito" personal, incluso apoyados en la Palabra de Dios entendida a su manera.
En el Evangelio de hoy, vemos a Jesús predicando en su pueblo y rechazado por sus vecinos: ¿Qué puede enseñarnos el hijo de un carpintero?
En esta Celebración vamos a escuchar y acoger el Mensaje de Jesús, aunque nos resulte incómodo y exigente.


Saludo del Sacerdote

Que el Dios de la Verdad, su Hijo Jesús, el Profeta, y el Espíritu de amor estén con todos vosotros ...

Pedimos perdón

Es el momento del perdón. Una vez más, vamos a acercarnos confiados, porque el Señor siempre nos perdona.

* Nos cuesta escuchar tu Palabra, porque muchas veces nos resulta dura y molesta. SEÑOR, TEN PIEDAD...
* Tus enviados nos recuerdan tu Mensaje, pero muchas veces nos duele y hablamos mal de ellos aunque nos proclaman tu Verdad. CRISTO, TEN PIEDAD...
* Porque escuchamos tu Palabra a nuestra manera y queremos
servirnos de ella y opinar y actuar a nuestro gusto. SEÑOR, TEN PIEDAD...

(B)

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas. No te acuerdes de nuestros pecados. Por tu bondad ten piedad de nosotros.

Tu nos diste un mandamiento nuevo de amarnos unos a otros; perdona nuestras faltas de fraternidad y generosidad. Señor, ten piedad.
Tú nos dijiste: el que quiera ser el primero, que sea el servidor de todos; perdona nuestros pecados de vanidad, orgullo y rivalidad. Señor, ten piedad.
Tú que quieres que demos frutos que permanezcan; perdona nuestra comodidad, nuestra falta de compromisos serios. Señor, ten piedad.

Dios, siempre dispuesto a perdonar, olvida nuestros pecados para que nos lleves a la vida de amor y de paz. Amén.

Gloria

Dios nos ha vuelto a perdonar y nos sentimos agradecidos. Por eso todos a una le decimos: Gloria...


Escuchamos la Palabra

Monición a la lectura

A lo largo de la historia de la salvación, Dios ha ido guiando a su pueblo mediante los profetas. Ezequiel, con la fuerza de Dios, recibe una misión que le desborda; su predicación va dirigida a un pueblo rebelde que vive agarrado a sus falsas seguridades.


Monición al Evangelio

Jesús en su ciudad natal era un hombre de su pueblo. Por eso, sus paisanos dudan de él: ¿de dónde le viene todo eso?, ¿no es el hijo del carpintero? No fue bien recibido ni en su tierra ni por su propia familia. Sin embargo, Él es, para quienes le reciben en fe, la salvación de Dios.


Evangelio Dialogado (Niños)

Narrador: Un día Jesús fue a Nazaret donde había vivido. Y, como era costumbre entre los judíos, el día de fiesta fue a la sinagoga, donde leían y comentaban la Biblia, la Palabra de Dios.
Después que el lector leyese un texto del profeta Isaías, Jesús pidió la palabra y explicó lo que quería decir el profeta.
La gente que le escuchaba estaba admirada de la sabiduría de Jesús. Pero algunos que les molestaba las cosas que decía de parte de Dios, para desprestigiarlo empezaron a comentar:

Uno: - Pero éste ¿no es el hijo de María y José, el carpintero, que han vivido entre nosotros? ¿Cómo es posible que tenga tanta sabiduría y que haga milagros?

Narrador: Jesús al notar que a algunos de aquellos les resultaba molesto lo que les decía, y que desconfiaban de las curaciones a enfermos que hacía, les dijo:

Jesús: - Está visto que, porque soy de vuestro pueblo y me conocéis desde niño, no dais importancia a lo que hago y os molesta que os diga que vuestra forma de portaros no es como Dios quiere. Y por eso, me rechazáis y despreciáis diciendo que soy uno como vosotros, siendo así que en otros sitios me estiman y me aceptan como un profeta enviado por Dios.

Narrador: Al ver Jesús que la gente conocida le rechazaba y no aceptaba su enseñanza, se fue a otros pueblos a anunciar el mensaje de Dios, el Evangelio, y a curar a los enfermos.
Palabra del Señor





Homilías

(A)

Cuando hablamos de Profetas, esto despierta en nosotros una imagen equivocada: la de un hombre que adivina y anuncia lo que va a suceder. Pero no hay tal cosa.
El Profeta es un hombre que ve el presente y vive en el presente. Lo que ocurre es que lo ve sin prejuicios, con naturalidad y lo expresa sin lenguajes científicos, sin diplomacias ni políticas; dice lo que ve.
Pero también el Profeta es un hombre que sabe callar. No es un charlatán. Y su silencio es tan inquietante como sus palabras.
Pero cuando habla lo hace con autoridad, y sin estar sometido a nadie, porque es libre: libre de cualquier egoísmo y de cualquier interés partidista.
Por eso sus palabras escandalizan, molestan a los oportunistas, a los que se quedan agazapados en su "prudencia", a los que sólo buscan defender sus propios intereses.
Y como la verdad molesta a estos tipos de personas, los persiguen. Así ocurrió con Juan Bautista, con Jesús y con todos los Profetas. Y así ocurre hoy con los que siguen denunciando la mentira, el robo, la corrupción etc.
Los Profetas son perseguidos y condenados porque sus palabras denuncian la mentira, la falsedad, la hipocresía de esta sociedad y de muchos de sus dirigentes, y por eso resultan inaguantables. También hoy.
Al Profeta no le gustan los aplausos, sólo quiere que sigamos sus palabras y su ejemplo.
Entre nosotros, hoy, siguen existiendo Profetas.
Pero Jesús nos dice dos cosas muy importantes.
* “Nadie es Profeta en su tierra".
* “Guardaos de los falsos Profetas".
Parece que hay gente que se quiere hacer Profeta, pero no lo es. Se presentan como corderos, pero son como lobos disfrazados.
¡Ojo con ellos, nos dice Jesús!.
Pero también nos dice que nadie es Profeta en su tierra. Y es que ocurre que estamos más dispuestos a escuchar al forastero, al desconocido, que al del pueblo o al amigo.
Escuchamos atentos a un desconocido lleno de títulos. Pero ¿ Qué nos puede decir el vecino, cuya vida y milagros conocemos todos?
¿A qué se debe esta actitud y por qué actuamos así?
Es que lo conocemos y sabemos lo que nos puede decir. O es que, como nos conoce nos puede decir lo que no queremos oír, las verdades que nos molestan.
Un desconocido nos podrá hablar de cosas interesantes, pero lo que de verdad nos interesa, sólo nos lo podrá decir un conocido, aunque moleste oír la verdad.
Esta es la misión del Profeta y debemos escucharle. Nos dice las verdades que duelen y molestan, pero son las que nos ayudan a caminar en la vida, las que nos ayudan a seguir el ejemplo de Jesús.
Pero, como muchas veces sus palabras molestan y duelen es mejor eliminarlos, decir que son falsos Profetas, desprestigiarlos. En una palabra. quitarlos de en medio como sea.
Ya lo dijo Jesús: " Nadie es Profeta en su tierra ".

(B)

Sigue aún resonando aquello que había dicho Juan al comienzo de su Evangelio: “Vino a su casa y los suyos no le recibieron...”
También entre sus paisanos recibió Jesús una desilusión tremenda. Debió de encaminarse hacia Nazaret con esperanza. Volvía a ver el paisaje de su niñez, la fuente y los caminos por donde jugaba con sus compañeros. El almacén de su madre. Probablemente seguía viviendo allí su madre.
Conocía al sacristán que en la sinagoga, le presentó el rollo de las Escrituras. La escena se desarrolla en un ambiente de intimidad y al propio tiempo, de grandiosidad. Los ojos de todos estaban fijos en él.
Y he aquí la revelación, discreta, pero que no deja ninguna duda sobre su aplicación: Esta Escritura que acabáis de oír se ha cumplido hoy.
Se trata de uno de esos momentos en los que Jesús con la mayor naturalidad, revela su propia identidad.
Pero los habitantes de Nazaret no estaban dispuestos a arrodillarse ante aquel paisano suyo, a quien creían conocer muy bien. Lo conocen todos: saben de dónde viene... Uno de tantos, uno como ellos, ¿qué es lo que pretende ahora? ¿El Mesías? ¡Imposible! No es más que el carpintero, el hijo de María...
“Se habían construido una imagen de Dios... Y si Dios no se manifestaba conforme esa imagen, lo rechazan...
Los habitantes de Nazaret sólo se imaginaban al Mesías lleno de grandiosidad, de poder... No se lo podían imaginar con apariencias sencillas, comunes, cotidianas. Por eso lo querían despeñar...
Y surge la indignación contra aquellos paisanos de Jesús, pero cuidado, es de nosotros de quienes está hablando el evangelio (como siempre...) También nosotros somos muchas veces víctimas de la misma equivocación. También nosotros conocemos a Cristo desde pequeños (fuimos bautizados, fuimos a catequesis, hicimos la primera comunión, la confirmación, nos casamos por la Iglesia)...Sí le conocemos... Pero somos incapaces de reconocerlo.
Nos empeñamos en construir una determinada imagen de Dios. Y si Dios se nos presenta “distinto”, no lo acogemos (Tuve hambre ... Tuve sed... Fui forastero... Estaba enfermo...) ...
Buscamos a Dios “por fuera”. Afilamos la vista porque lo creemos lejano. Y resulta que está muy cerca, que pasa a nuestro lado.
Nos lo imaginamos por la nubes. Y nos cruzamos con él todos los días por las calles y caminos. Estamos siempre aguardando algo extraordinario y él se pone la ropa de todos los días.
Nos negamos a ver el rostro de Dios en el rostro de cada hombre... El verdadero peligro del cristiano es la “distracción”...
Solemos pedir a veces perdón en la confesión, por nuestras distracciones en la oración o en la Misa... Y no pensamos en las distracciones en la vida, ¡cuántas veces nos tropezamos con Cristo sin darnos cuenta! No lo reconocemos. Tiene el inconveniente de tener una cara demasiado conocida...
Y nosotros que conocemos esas caras, no sabemos reconocerlo.
Y él continúa en el desierto.... ¡En su propia casa!...
No se nace cristiano por la ley de la herencia. El cristiano se hace por el encuentro personal con Cristo, y ese encuentro siempre trastorna y desconcierta.
Jesucristo trastocó la vida de todos los que le acogieron. ¿A trastocado la nuestra o seguimos instalados en nuestras seguridades, en nuestros valores, en nuestra comodidad?

(C)

Jesús llega a su tierra con sus paisanos tras el asombro que ha cosechado entre las masas. Los únicos que no se abren al asombro son los cercanos. ¡¡No se lo podían creer!! Nada de extrañar esta postura pues el evangelista nos ha dejado ya consignada la actitud de sus familiares cuando fueron a buscarle porque creían que estaba loco (Mc 3,21). Para ellos todas son preguntas: «¿De dónde le viene a este todo eso? ¿De dónde le viene la sabiduría que tiene y la fuerza de hacer milagros?». Le conocen bien. No se lo explican. Han convivido con Él muchos años. No hace mucho que abandonó la casa paterna. De pronto todo ha cambiado. Mejor dicho, Jesús ha cambiado y a ellos se les pide que cambien de idea sobre Jesús. Imposible tarea. Es preferible negar, rechazar, defenderse... Cambiar de «idea» sobre las personas es mucho pedir. «¡Antes me tengo que cerciorar bien!».
La experiencia narrada se repite cada día. Hasta ayer éramos compañeros. Le ascendieron o cambió de trabajo. Nos volvemos a encontrar y no nos cabe más solución que exclamar: «¡No hay quien le reconozca! ¡Cómo ha cambiado! ¡Se le han subido los humos! ¡Ya no se habla con nadie, ni nos mira...!». ¿Te suena esto?
Jesús llega a su pueblo y sus paisanos desconfían de él. Viene a verlos, viene a encontrarlos; se hace cercano. Ahora los que se hacen lejanos son ellos. No entienden, no le entienden, no le aceptan, desconfían que es la manera más tremenda de menospreciar a alguien. «Si no te fías de mí, no tengo nada que ver contigo». No soportan que uno de los suyos haga los gestos que Él hace. Tienen bien hecho el cliché y no lo pueden romper. Porque romper el cliché es aceptar entablar una relación diferente con El. Es aceptarle no sólo como paisano, sino como Mesías. ¡Demasiado!! La dificultad de aceptar a Jesús no es una dificultad intelectual, sino relacional. Si Jesús tiene autoridad y hace signos divinos esto quiere decir que hay que acoger lo que en Él se revela. Y es lo que no están dispuestos a hacer o no pueden hacer. Hay un humano comportamiento que consiste en que el hombre determina dónde o por quién Dios se debe revelar. Hay un secreto deseo en lo más hondo de la persona de «dominar» a Dios, de «marcar» a Dios caminos, de «dar órdenes a Dios». ¿Cómo Dios va a hablar por una que nosotros conocemos muy bien? Desconfiaban porque le conocían. Conocer a alguien puede servir para confiar o para desconfiar. En este caso, sirve para desconfiar. Lo que conocían de Jesús no les daba suficiente «peso» para creer en Él. No nos pasan hoy cosas diferentes...
Por darle por conocido, los paisanos de Jesús se impidieron conocerle mejor. Por acostumbramos a Dios, nos podemos hoy también impedir tener una experiencia de Dios más íntima y que haga maravillas para nosotros...

(D)

Es verdad que Ezequiel ha recibido del Señor la orden de hablar a gente testaruda: “te hagan caso o no te hagan caso...”
Yo tengo la impresión, la misma impresión del profeta, de que los curas hablamos a los que no nos escuchan...
Pero el Señor, hoy, lo mismo que al profeta nos dice... “te hagan caso o no, tu sigue diciendo... “así dice el Señor...”
Hay gente que no tiene ganas de escuchar...Hay muy pocos escuchadores, no sólo en las iglesias, sino en las familias, en los matrimonios, entre amigos, vecinos...
- Hay quienes simulan que están escuchando, ponen cara de escucha, ¿pero dónde estarán sus pensamientos?...
- Hay quienes dicen que no tienen necesidad de escuchar a los curas, porque siempre estamos diciendo las mismas cosas...
Hay quienes escuchan, pero entienden las cosas a su manera...
Hay quienes están dispuestos a oír solamente lo que está de acuerdo con sus ideas, y rechazan cualquier palabra que ponga en cuestión su pensamientos, sus seguridades o su conducta...
Hay quienes escuchan, y piensan en los demás... Esto que está diciendo qué bien le viene a fulano o mengano...
Hay quienes escuchan, nunca se cansan de escuchar, pero su vida sigue igual que siempre, nada les interpela, nada les cuestiona, nada les invita a cambiar... y de hecho nada cambia.
Hay quienes dicen: ¡Qué bonito sermón!, y todo acaba ahí.

A pesar de la impresión de que hablamos y nadie nos escucha, hoy el Señor, como al profeta Ezequiel nos dice... “te hagan caso o no te hagan tú sigue hablando en mi nombre”...
Por suerte hay gente que escucha. Hay gente que toma en serio la Palabra, la guarda en su corazón, y se dejan interpelar por ella...
A lo mejor los predicadores no nos enteramos... Y quizás nos lamentamos diciendo, que nadie tiene ganas de oír sermones, que no tienen ningún interés... que si la TV, los periódicos, las diversiones... Tienen mucha mejor acogida...
A veces podemos ser injustos con los oyentes... Teniendo la impresión de que todo es inútil, de que no vale la pena...
Pero sí vale la pena. Aunque sea para pocos. Aunque solo fuera para uno solo.
La Palabra siempre encuentra un nido de acogida. Quizá sin que nos enteremos... Porque la Palabra no nos pertenece y no podemos medir sus frutos y sus efectos...
La Palabra realiza recorridos secretos, busca la complicidad de algún corazón, donde va a despertar las esperanzas cubiertas de ceniza, o donde enciende la chispa en medio de la oscuridad, o ilumina el caminar a tientas de algún hombre o mujer...
La Palabra trabaja silenciosamente, en lugares e individuos insospechados...
¡Qué importante es que entre nosotros, en medio de tantas voces, de tantos reclamos, de tantas solicitudes... Alguien nos siga diciendo: “Esto dice el Señor”...
El Profeta Ezequiel tendrá que seguir anunciando al Palabra ante la misión que Dios le encomienda: “Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas... Un pueblo testarudo...” Y tendrá que hacerlo a través de su propia debilidad... Ezequiel lo mismo que San Pablo podrá decir: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte, mi fuerza es el Señor”...
Santa Teresa solía decir: “Teresa, ella sola, no es nada. Teresa y 30 ducados, es un poco. Teresa y el Señor, es todo”....
Que hagamos nuestra, la súplica del salmo: “Nuestro ojos están en el Señor, esperando su misericordia”... Poner nuestros ojos en el Señor, es seguir confiando en su Palabra y en su amor hacia nosotros…


Oración de los fieles

(A)

Con la confianza que nos da el sentirnos hijos de Dios, acudamos a Él con confianza y presentémosle nuestras necesidades y las del mundo.

1.- Por toda la Iglesia, para que sepa descubrir en el mundo la mano de Dios, y pueda conectar con las nuevas realidades que se dan en ella. OREMOS AL SEÑOR

2.- Por los gobernantes de todas las naciones, para que sean sensibles a las voces de los profetas y a las críticas, para mejorar las condiciones humanas de los más desfavorecidos de la tierra. OREMOS AL SEÑOR

3.- Por todas las personas que trabajan en favor de la paz, que no les falte nuestra ayuda y solidaridad. OREMOS AL SEÑOR

4.- Por todos los que carecen de trabajo, vivienda o alimentos; por todos los que sufren soledad, injusticia o persecución, para que no les falte nuestro apoyo. Haznos, Señor, sensibles y cercanos a todos ellos. OREMOS AL SEÑOR

5.- Por todos los que nos hemos reunido en esta celebración, para que Jesús, a quien le hemos escuchado, sea el centro de nuestras vidas. OREMOS AL SEÑOR

(B)


Pidamos, hermanos, al Señor que escuche nuestras súplicas y acoja nuestras peticiones. A cada petición respondemos: Escucha, Señor a tu pueblo.

- Oremos a Dios Padre por el Papa, por nuestro obispo, y por todos aquellos a los que se han confiado nuestras almas; que nuestro Señor les dé fuerza y sabiduría para dirigir y gobernar santamente las comunidades que les han sido encomendadas y puedan así dar buena cuenta cuando se les pida. Oremos:

- Oremos también para que Dios nos conceda la paz; que Él, que es la verdadera paz y el origen de toda concordia, transmita la paz del cielo a la tierra, la paz espiritual para nuestras almas y la paz temporal para nuestros días. Oremos:

- Pidamos por los que se esfuerzan en seguir las sendas del Evangelio, para que nuestro Señor los mantenga en su propósito hasta el fin de sus días; oremos también por los que viven en pecado, para que nuestro Señor les dé la gracia de convertirse, hacer penitencia y purificarse en el sacramento del perdón y alcanzar así la salvación eterna. Oremos:

- Oremos, finalmente, a Dios nuestro Señor, por los fieles difuntos, que han salido ya de este mundo, especialmente por nuestro familiares, amigos y bienhechores, para que el Señor, por su gran misericordia, los reciba en su gloria y los coloque entre los santos y elegidos. Oremos:

Escucha, Padre santo, nuestra oración e ilumínanos con la luz de tu Espíritu, para que sintiéndonos pobres y débiles, experimentemos la fuerza de Cristo y el poder de su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

(C)

Vamos a recordar a todos, también a los Profetas. Vamos a pedir por ellos y por el Pueblo de Dios.

1.- Por el Papa y los Pastores que dirigen la Iglesia, para que, fieles a su Misión de Profetas, anuncien sin miedo el Mensaje de Jesús. Roguemos al Señor.

2.- Por todas las personas de buena voluntad, para que sigan luchando contra la mentira, la falsedad y la hipocresía, que quieren dominar en nuestra sociedad. Roguemos al Señor.

3.- Por todos los que arriesgan su vida en defensa de la verdad, aunque el mundo los desprecie y los persiga. Roguemos al Señor.

4.- Por todos nosotros, para que aceptemos a los Profetas y su Mensaje, aunque nos duela; y para que seamos valientes proclamando la Verdad de Jesús por todas partes. Roguemos al Señor.

Todo esto y muchas cosas más, te lo pedimos por Jesús, el Profeta Mayor de todos los tiempos. Amén .


Ofrendas

Evangelios: Te ofrecemos, Señor, los evangelios, el mensaje que debemos presentar como profetas de hoy, hagan caso o no hagan caso. Ilumínanos para evangelizar con la palabra y con la vida.

Crucifijo y vela grande: Como San Pablo, también nosotros reconocemos, Señor, que la evangelización sigue adelante a pesar de nuestras múltiples debilidades

Gesto

Tres personas se acercan a las ofrendas, levantan los evangelios, el crucifijo y la vela; una dice: Señor, la eficacia de la evangelización está en Ti más que en nosotros. A pesar de todo cuentas con nuestra debilidad.


Prefacio

Te damos gracias, Señor,
porque sostienes en tus manos el mundo.
Porque nos has creado y nos llamas a la vida.
Te damos gracias,
porque nos enviaste a Jesús, el Profeta.
Él nos enseña que Tú eres Padre,
y nos amas a todos por igual.
Nosotros queremos seguir sus enseñanzas,
y no despreciarle como sus vecinos.
Queremos ser defensores de la verdad,
y no arrugarnos a la hora de proclamar su Mensaje.
Ahora nos unimos a los santos,
y a las personas de buena voluntad,
para proclamar tu Gloria diciendo:

Santo, Santo, Santo...


Padre Nuestro

Dios Padre, Tú has sembrado tu Palabra y nos has dado a tu Hijo. Jesús nos enseñó a llamarte Padre, y nos gusta. Ahora unidos en una sola voz y en un solo corazón, te decimos: Padre Nuestro ...

Nos damos la paz

Jesús nos trajo la Paz, pero no como la de este mundo. Él quiere una Paz, fruto de la justicia, y que haga posible la convivencia. No quiere la paz impuesta por la fuerza. Que el gesto de darnos la mano, o un beso, sea un deseo sincero de que todos queremos la paz.
La Paz de Jesús, el Profeta, esté con todos nosotros
Nos damos la señal. de la paz...


Compartimos el pan

Vamos a acercarnos a Comulgar. Jesús nos invita y nos entrega su Pan: Pan amasado en la tierra,
Pan con sabor humano, Pan que nos das como alimento y fuerza, Pan que nos une y compartimos con los demás.
Dichosos nosotros por haber sido invitados a esta Comunión..
Señor, no soy digno de que entres en mi casa...


Despedida

Amigos: como Ezequiel, como Pablo, como tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia, nosotros hemos sentido la llamada de Dios, para anunciar la buena noticia de Cristo a todos los hombres y sentir la fuerza de Dios para dar testimonio con nuestro compromiso. Que el Espíritu del mismo Cristo Jesús nos acompañe en la tarea.

Bendición

Nos despedimos con la Bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

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Cerrada radio Jesuitas en Honduras

Hola amigos y amigas:

Por este medio les informamos que a raíz del Golpe de Estado ocurrido a primeras horas del domingo 28 de junio en contra del Presidente Manuel Zelaya Rosales, nuestra Radio Progreso fue intempestivamente invadida por un contingente de unos 25 militares, quienes a eso de las diez y media de la mañana, penetraron en todas nuestras instalaciones radiales, mientras el personal estábamos transmitiendo noticias sobre este acontecimiento político.

Los militares nos obligaron a cancelar de manera absoluta la programación. Mientras los militares estaban dentro de nuestras instalaciones, un grupo numeroso de pobladores rodeó las mismas y exigían ingresar para defender la Radio y a todo su personal. Por suerte, y gracias a diversas mediaciones, se evitó que la confrontación llegara a extremos más violentos.

Nuestro personal está sano y salvo a las alturas de este informe, aunque la incertidumbre y el ambiente tenso, no nos garantiza prever que disminuyan las amenazas para las siguientes horas. Y estamos pendientes de una nueva decisión de nuestra parte, en relación con la necesidad de restablecer la programación de la Radio, a pesar de la prohibición y la amenaza que nos dejaron los militares. Seguiremos informando.

Con mi abrazo,

Ismael Moreno, sj Director, Radio Progreso

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Argentina: Concluyó la misión de los obispos en Tartagal

Publicado por El Portal Misionero

Tartagal (Salta) "Los Obispos del NOA en la reunión ordinaria de febrero, al tomar conocimiento de la situación terrible del alud producido en Tartagal, decidimos hacernos solidarios con tantos hermanos que estaban sufriendo a causa de este lamentable hecho. Es por eso, que allí se dispusieron dos acciones concretas: organizar una colecta durante la cuaresma para ayudar materialmente a paliar el desastre y hacer una visita de todos los obispos del NOA a las familias afectadas. Conversando con el sacerdote administrador que está a cargo de la diócesis de Orán, a la cual corresponde la ciudad de Tartagal, se fijó para los días 22 al 25 de junio una visita de todos los obispos del NOA para llevar consuelo ante tal situación de dolor". Así lo expresaron los pastores de la región del Noroeste Argentino (NOA) al término de la misión que llevaron a cabo en la ciudad salteña, del 22 al 26 de junio.

La misión se pudo concretar con la participación de todos los obispos, como estaba programado, quienes se distribuyeron en los distintos barrios afectados por el aluvión y en las zonas más carenciadas de la ciudad de Tartagal, "para llevar el consuelo de Dios y la esperanza que da la fe que después del sufrimiento viene la resurrección", indicaron.

Los pastores subrayaron que "el hecho vivido en Tartagal fue la ocasión para que todos los argentinos mostraran su solidaridad, pero hemos querido que esta cercanía no solo se manifestara en la ayuda material, sino también, en el auxilio espiritual".

"Sin duda -agregaron-, junto a la construcción material, el pueblo de Tartagal necesita la reconstrucción espiritual; son muchos los acontecimientos que le ha tocado vivir a estos hermanos nuestros por los cuales parafraseando al Evangelio hemos querido llamar a estos queridos hermanos diciéndoles: ¡Pueblo de Tartagal, levántate y camina!"

"Como ocurre siempre que se comparte la fe, no solo hemos podido prestar algún servicio espiritual, sino que los que hemos salido enriquecidos hemos sido nosotros ante la gratitud y el cariño que hemos recibido de esta querida gente del norte salteño", destacaron los obispos.

Los pastores que integran la región pastoral del NOA son los arzobispos Mario Cargnello (Salta) y Luis Villalba (Tucumán), y los obispos Adolfo Uriona (Añatuya), Armando Rossi (Concepción), Francisco Polti (Santiago del Estero), Ariel Torrado Mosconi (auxiliar de Santiago del Estero), Mariano Moreno García (prelado de Cafayate), Luis Urbanc (Catamarca), Pedro Olmedo Rivero (prelado de Humahuaca), Marcelino Palentini (Jujuy) y Marcelo Daniel Colombo (Orán).

La misión se desarrolló además con la participación de los sacerdotes y laicos de la región.

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LITURGIA VIVA: XIV Domingo del Tiempo Ordinario (San Marcos 6, 1-6)

Publicado por Ciudad Redonda

1.Que hablen los Profetas; escúchenlos
2.Alguien del Pueblo Llano

Saludo (Ver Segunda Lectura) Cuando somos débiles, somos entonces fuertes en el Señor. Que la fuerza de la gracia de Dios esté siempre con ustedes. R/ Y con tu espíritu.

Introducción por el Celebrante

1. Que los Profetas Hablen. Escúchenlos
¿Qué piensan ustedes cuando ven de cerca a gente pisoteada y explotada injustamente? La mayoría de los mirones no hacen nada. Ellos piensan: “¿Quién soy yo para intervenir en favor de nadie? ¿Qué puedo hacer yo para corregir tales situaciones? Nadie me va a escuchar. Después de todo, nadie es profeta en su propio pueblo o país.” --- Demasiada gente deja de hacer demasiado bien por dudar de sí misma y por falta de valor. Pidamos al Señor Jesús que nos dé valentía y audacia, y que nos inspire para hablar claro y sin rodeos siguiendo al evangelio y para ir por la vida haciendo siempre el bien.

2.Alguien del Pueblo Llano
Un hombre o una mujer como nosotros, del pueblo llano, cuyos padres conocemos, ¿cómo se atreve a transmitirnos la palabra de Dios – si es que es palabra de Dios? Jesús, el carpintero del pueblo, cuya madre y parientes eran conocidos de todo el mundo, ¿cómo podría obrar milagros; y de dónde sacaría su extraño mensaje? --- La Iglesia, con todos sus defectos, y el sacerdote, que no es mejor que nosotros, ¿cómo se atreven a hablarnos en nombre de Dios? --- Pues sí; así es. Dios nos habla a través de gente ordinaria. La palabra y el mensaje de Dios son más fuertes que los débiles mensajeros que él envía para proclamar su anuncio profético. Y no solo los profetas o sacerdotes, sino cada uno de nosotros, tenemos que alzarnos y hablar claro, sin rodeos, en favor de lo que es justo y bueno. Jesús nos va a ayudar.


Acto Penitencial

Pidamos perdón al Señor porque no siempre le hemos aceptado siguiendo sus condiciones, y porque tantas veces no tuvimos el valor para hacer lo que es recto, justo y bueno. (Pausa)
Señor Jesús, tu mismo pueblo te rechazó. Jamás permitas que te neguemos nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, tú nos diriges tu palabra retadora, que nos exige que seamos servidores justos y caritativos. Cristo, ten piedad de nosotros.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tu gracia y tu amor nos bastan. Haznos fuertes en nuestra debilidad. Señor, ten piedad de nosotros.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Perdona, Señor, nuestros pecados de cobardía y danos la gracia de vivir y actuar siempre según tu palabra. Y llévanos a la vida eterna. R/ Amén.


Colecta (Hay dos opciones)

1.Que los Profetas Hablen Roguemos para que ninguno de nosotros rechace a Jesús, que “La Palabra de Dios que viene a los suyos”. (Pausa) Oh Dios, Padre sin igual: Tu Hijo, tu Palabra, vino a nosotros como un ser humano más, con la misma carne y la misma sangre que nosotros. Prepáranos para acogerle siempre y escuchar lo que él nos diga, aun cuando su palabra nos disguste y nos perturbe, porque la suya es una Palabra de gracia y de vida. Y danos la audacia de pasar su palabra de unos a otros, para que nos libere a todos y, como a pueblo bien unido, nos lleve hacia ti. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
2.Alguien del Pueblo Llano Oremos a nuestro Dios, rico en misericordia, que él sea nuestra fuerza en nuestra debilidad. (Pausa) Oh Dios, origen de toda fuerza y poder: Tú nos elegiste a nosotros, débiles como somos, gente del pueblo llano, para avergonzar a los poderosos y para alzarnos e intervenir con nuestras palabras y con nuestras vidas en favor de todo lo que es justo y bueno. Danos la gracia de percatarnos claramente de que, sin tu ayuda, nuestros esfuerzos humanos no pueden menos que fallar y de que nuestra mera debilidad, aceptada con humildad, nos da derecho a recibir de ti fuerza y vigor. Sé tú, Señor, la fuente de nuestro valor y alegría gracias a Aquel que fue débil con los débiles, pero que vive contigo como Señor de todos, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro por los siglos de los siglos. R/ Amén.

Primera Lectura:
Dios Confía su Palabra a un Hombre Ordinario (Ez 2:2-5) Ezequiel, un simple sacerdote, es llamado por Dios para ser profeta. Y tiene que proclamar insistentemente la palabra de Dios a un pueblo no dispuesto a escuchar.

Segunda Lectura:
La fuerza de Dios se Muestra en un Hombre Débil (2 Cor 12:7-10) Pablo defiende la legitimidad de su ministerio. En la debilidad humana de Pablo, el poder de Dios sobresale como mucho más fuerte.

Evangelio:
Jesús ¿uno más del Pueblo Llano? (Mc 6:1-6) La gente de Nazare rechaza a Jesús y su enseñanza. Sus paisanos le conocen bien: un joven carpintero salido del pueblo llano. ¿Cómo puede anunciar él ningún mensaje especial y además obrar milagros?


Intercesiones generales

Oremos para que cada uno de nosotros sepamos escuchar, entender y poner en práctica la voz de Dios, tanto en cada uno de nosotros como en nuestras comunidades.
Respondamos a cada petición:
R/ Señor, que tu palabra nos dé vida.



* Para que la Iglesia siga escuchando a los profetas, que hoy también están entre nosotros, y a través de los cuales el Espíritu nos habla. Roguemos al Señor.

* Para que nosotros, como Pueblo de Dios, sigamos escuchando la palabra que Jesús nos dirige en nuestras asambleas cristianas, como palabra proclamada hoy para cada uno de nosotros. Roguemos al Señor.

* Para que en el silencio de los sin voz el pueblo de Dios oiga el grito del Señor, que clama por justicia y compasión. Roguemos al Señor.

* Para que la Palabra de Dios resuene fuerte y sea acogida gozosamente por aquellos que la oyen, cuando los mensajeros de Dios la proclaman entre las naciones. Roguemos al Señor.


Para que nuestras comunidades cristianas sigan escuchando siempre la Buena Nueva de nuestro Señor Jesucristo y la tomen seriamente como guía de sus vidas. Roguemos al Señor Padre, alienta sobre nosotros tu Santo Espíritu y que él mueva siempre nuestros corazones a aceptar y seguir lo que tú nos proclamas por medio de Jesucristo, nuestro Señor. R/ Amén.


Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios nuestro: Tú nos pides aceptar con fe tu palabra proclamada por tus mensajeros y sobre todo acoger a tu Palabra Viviente, Jesucristo. Danos la gracia de reconocer llanamente la humilde venida de tu Hijo en estos signos sencillos de pan y vino. Que la fuerza de su Espíritu sea más fuerte que nuestra debilidad. Haz que sepamos vivir unidos en tu paz y ser para el mundo señal clara de tu justicia y amor. Que esto sea nuestra mejor ofrenda para ti, tú que eres nuestro Dios por los siglos de los siglos. R/ Amén.


Introducción para la Plegaria Eucarística

Con alegría damos gracias al Padre porque sigue proclamando entre nosotros su Palabra de vida: Jesucristo nuestro Señor. Por medio de él ofrecemos al Padre nuestro deseo sincero de acoger su Palabra y vivir según ella.

Introducción al Padre Nuestro
Aunque somos débiles, nos atrevemos a llamar a Dios Padre Nuestro y le pedimos valentía y fortaleza con las mismas palabras de Jesús: R/ Padre nuestro...

Líbranos, Señor
Líbranos de todos los males, Señor, y danos la paz en nuestros días. Por tu misericordia, acéptanos en nuestra debilidad y llénanos con la fuerza de Cristo. Guarda viva en nosotros la esperanza de que un día la bondad y la justicia prevalecerán y que lograremos una felicidad eterna cuando venga en gloria nuestro Señor y Salvador Jesucristo. R/ Tuyo es el reino...


Invitación a la Comunión

Este es Jesucristo, el Señor, Cordero de Dios que quita el pecado del mundo por su humilde muerte en la cruz. Dichosos nosotros, débiles como somos, de ser invitados a participar en su mesa santa y a ser colmados con su fuerza y con su vida. R/ Señor, no soy digno...


Oración después de la Comunión

Señor Dios, Padre de bondad: Nos has permitido participar en tu banquete, que nos da fuerza, por medio de Jesús, tu Hijo, que está en medio de nosotros. Haznos totalmente conscientes de que él se hizo uno de nosotros y de que él permanece con nosotros para siempre, no para impresionarnos con su poder, sino para servirnos por amor. Ayúdanos a servirnos unos a otros, para que él pueda llamarnos sus amigos y acompañarnos en nuestro caminar hacia ti. Haznos mensajeros de su Palabra y danos valentía para proclamarla sin falsos miedos y sin vergüenza. Concédenos este don, Padre de bondad, por medio de Jesucristo el Señor. R/ Amén.


Bendición

Dios viene a nosotros a través de gente frágil y débil: como los profetas, los sacerdotes, los ministros, los hermanos. Él les confía el mensaje de su palabra e incluso el cuerpo de su Hijo, en la eucaristía. Que Dios los conforte y fortalezca, y que de ningún modo obstruyan nuestro camino hacia Dios sino que proclamen la palabra de Dios con audacia. Ojalá sepamos acogerlos con respeto y humildad ya que nos acercan a Dios. Y en nuestra debilidad, que Dios siempre sea nuestra fortaleza, y que nos bendiga a todos el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. R/ Amén.

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Sacheri: predicar y morir por la Argentina

Dr. Carlos Sacheri

“Sacheri: predicar y morir por la Argentina” es el título del libro escrito por el doctor Héctor Hernández que, al cumplirse los 25 años del asesinato del doctor Carlos Sacheri, será presentado por uno de sus hijos, el doctor José María Sacheri, y el padre Alfredo Sáenz SJ, el próximo martes 8 de septiembre a las 19 en el marco de la XXI Exposición del Libro Católico, que tendrá lugar en la Casa de la Empleada –Obra de monseñor Miguel de Andrea-, Sarmiento 1272, Buenos Aires.

Para conocer la trayectoria, personalidad y testimonio del doctor Carlos Sacheri, son muy ilustrativas las palabras escritas sobre su figura por monseñor Octavio Derisi quien decía:

“Aún lo recordamos con su esbelta figura, joven, con una sonrisa siempre a flor de labios y con sus ojos llenos de profundidad. Había llegado a ser un eminente profesor de Filosofía y Ciencias Sociales. Así se desempeñó con brillo en la Universidad de Laval de Quebec –Canadá–, y luego, de regreso, en la de Buenos Aires y en la Universidad Católica Argentina.

“Sacheri era un profesor católico de verdad. Unía armónicamente su sabia doctrina y su vida. Por eso su docencia era viva y acogida con agrado y provecho por sus discípulos, que lo veneraban y que hoy lo recuerdan con cariño. Era demasiado grande y demasiado bueno para este mundo. De aquí que los subversivos pusieron los ojos en él para eliminarlo, como representante de la verdad y del bien; y traidora y vilmente lo asesinaron en su propio auto, cuando viajaba con su esposa y sus hijos después de oír misa y comulgar.

“De él nos queda el recuerdo y el ejemplo de su sabiduría y de su vida ejemplar, tan armónicamente conjugadas”.

La XXI Exposición del Libro Católico, que este año tendrá como lema “Toma y lee el buen libro”, se desarrollará del 31 de agosto al 13 de septiembre con entrada libre y gratuita.

Informes y consultas: Tel.Cel. 15.4470-7734. Correo electrónico: librocatolico@yahoo.com.ar +

AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

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XIV Domingo del Tiempo Ordinario (San Marcos 6, 1-6): UN DIOS POCO ELEGANTE


“Jesús fue un sábado a la sinagoga de Nazaret. Y sus paisanos se preguntaban: ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María? Y desconfiaban de él”. San Marcos, cap .6.

1.- “¿De Nazaret puede salir algo bueno?, pregunta Natanael, cuando Felipe le comparte que ha encontrado al Mesías. Y en verdad, la aldea que hoy es ciudad de unos 30.000 habitantes, no tenía entonces buena fama. ¿La causa? Allí paraban gentes de todas las pelambres, de paso hacia el oriente o hacia el Mediterráneo. Un proverbio de entonces afirmaba: “A quien Dios castiga le da una mujer nazaretana”. Sin embargo, una de ellas fue la Madre del Salvador.

Cuenta san Marcos que el Maestro regresó un día a su pueblo. Y según la costumbre de todo buen judío, el sábado acudió a la sinagoga. San Lucas identifica así la aldea: “Donde él se había criado”. Y añade que ese día Jesús fue invitado a hacer la lectura y luego a comentarla. Cada semana se leía en la asamblea un trozo del Pentateuco y otros más de los Profetas. Del relato de san Marcos, deducimos que las palabras de Jesús impactaron a sus paisanos, que se preguntan: “¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María? Y desconfiaban de él”. Para ellos alguien tan común y corriente no podía ser el Mesías.

2.- Cuando leemos con atención el evangelio descubrimos no sólo las enseñanzas del Señor, sino también sus sentimientos. Esperaba el Señor que sus coterráneos, con quienes había compartido tantas veces los juegos, las fiestas pueblerinas, los trabajos del campo, se alegrarían del misterio que se iba trasluciendo en su persona. Pero ocurrió todo lo contrario. “Nadie es profeta en su tierra” repetimos nosotros, adaptando la queja de Jesús: “No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa. Y no pudo hacer allí ningún milagro”. Es decir, nadie creía en él. Según el salmo 103, “Yahvé levanta sobre las aguas su morada, se desliza sobre las alas del viento, toma las llamas de fuego por ministros”. Expresiones que señalan a un Dios sublime e inalcanzable.

3.- Algunos grupos de la Iglesia primitiva confesaban la divinidad de Jesús, pero sentían vergüenza de su humanidad. Otros destacaban un Jesús falseado, asimilándolo al emperador Constantino. Lo cual influyó de forma notable en el arte religioso de entonces. Pero siglos más tarde, san Francisco de Asís y sus discípulos nos presentaron un Cristo verdaderamente humano. El que tomó un cuerpo igual al nuestro y a la vez asumió una cultura, un lenguaje, unas costumbres. La pobreza y las limitaciones de su patria. “Siendo Dios, escribe san Pablo a los filipenses, tomó la condición de siervo”.

Una lección que vale para nuestras estructuras, para nuestras expresiones religiosas. Que sean dignas y hermosas, pero ajenas a todo derroche. Llenas de sentido, pero que, ante todo, traduzcan y promuevan la caridad.

Muchos cristianos de hoy no buscamos al Señor en Jesús de Nazaret, quien nos parece demasiado ordinario. “Nos gusta Dios, escribió Graham Greene, sólo de lejos. Cuando podemos disfrutar un suave calor, pero tratando de esquivar su quemadura”.

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África lejana, África cercana...


Publicado por Esquila Misional

¿Cuánto de África hay en América? ¿Qué sabes de Yanga? ¿Cuántos de nuestros próceres que han dado vida a nuestra patria tenían ascendencia africana? ¿Quién ha destacado el papel del pueblo afro en nuestras tradiciones, en nuestra música y hasta en nuestra religiosidad? ¿Cuánto de racismo existe en nuestro lenguaje?... Estas y muchas otras preguntas dieron origen a este número de Esquila.

Yanga (o Nyanga) fue el nombre de un príncipe africano de la tribu Yang-Bara, traído como esclavo de Ghana, que encabezó la primera sublevación contra la corona Española consiguiendo que el virrey don Rodrigo Osorio, Marqués de Cerralvo, les otorgara, a él y otro gran grupo de negros cimarrones, la independencia el 3 de octubre de 1631; así se fundó el primer pueblo libre de América, ¡dos siglos antes de que Miguel Hidalgo iniciara el movimiento de Independencia!

Pero esta historia, desgraciadamente, no se enseña en las escuelas y no está en nuestros libros de texto; forma parte de una historia extraoficial –etnohistórica– que habla de esclavitud, de héroes anónimos, de un pasado doloroso (y vergonzoso), de afrodescendientes (como Vicente Guerrero o José María Morelos) que también dieron la vida para forjar el México de hoy.

Según estadísticas recientes, la «tercera raíz» –población mesoamericana con sangre africana– alcanza hasta 30 por ciento en nuestras sociedades. Afromexicanos, afrohondureños, afrocostarricenses, etcétera, poseen un transfondo común: ser miembros todos de la diáspora africana, poseer un pasado de esclavitud y un presente de marginación y racismo; marginados muchas veces por el gobierno, por los demás grupos sociales y –duele decirlo– hasta por la Iglesia, quien siglos atrás, justificó la esclavitud y hoy muchas veces no tiene siquiera programas pastorales específicos y hasta llega a decir que, en México, por ejemplo, «los negros prácticamente no existen».

Para no olvidar nuestras raíces, para comprometer al lector, para incluir en «el mapa cultural» a los pueblos afro, para eliminar estigmas y racismo solapado, para construir una sociedad pluricultural donde el color de piel no sea motivo de distinción ni de división. Para que entendamos, por fin, que por nuestras venas, y arterias de nuestra historia fluye la sangre de África.

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Noticias Misioneras del Mundo: 30 de Junio de 2009

Publicado por OMPRESS

* Intención misionera para el mes de julio
* El mensaje de San Pablo en el documental "El Secreto de Saulo"
* Jornada del misionero diocesano en Ponferrada
* La labor de la Iglesia en Bolivia, una riqueza imperecedera
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Intención misionera para el mes de julio

OMPRESS-ROMA (30-06-09) “Para que la Iglesia sea germen y núcleo de una humanidad reconciliada y reunida en la única familia de Dios, mediante el testimonio de todos los fieles en las diversas Naciones del mundo”, es la intención misionera indicada por el Santo Padre Benedicto XVI para el mes de julio de este año 2009.

El Santo Padre Benedicto XVI, dirigiéndose a los jóvenes en la Vigilia que tuvo con ellos durante la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney, les decía:

“Ya sabéis que nuestro testimonio cristiano es una ofrenda a un mundo que, en muchos aspectos, es frágil. La unidad de la creación de Dios se debilita por heridas profundas cuando las relaciones sociales se rompen, o el espíritu humano se encuentra casi completamente aplastado por la explotación o el abuso de las personas. De hecho, la sociedad contemporánea sufre un proceso de fragmentación por culpa de un modo de pensar que por su naturaleza tiene una visión reducida, porque descuida completamente el horizonte de la verdad, de la verdad sobre Dios y sobre nosotros. Por su naturaleza, el relativismo non es capaz de ver el cuadro en su totalidad. Ignora los principios mismos que nos hacen capaces de vivir y de crecer en la unidad, en el orden y en la armonía.

Como testigos cristianos, ¿cuál es nuestra respuesta a un mundo dividido y fragmentario? ¿Cómo podemos ofrecer esperanza de paz, restablecimiento y armonía a esas «estaciones» de conflicto, de sufrimiento y tensión por las que habéis querido pasar con esta Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud? La unidad y la reconciliación no se pueden alcanzar sólo con nuestros esfuerzos. Dios nos ha hecho el uno para el otro y sólo en Dios y en su Iglesia podemos encontrar la unidad que buscamos. Y, sin embargo, frente a las imperfecciones y desilusiones, tanto individuales como institucionales, tenemos a veces la tentación de construir artificialmente una comunidad «perfecta». No se trata de una tentación nueva. En la historia de la Iglesia hay muchos ejemplos de tentativas de esquivar y pasar por alto las debilidades y los fracasos humanos para crear una unidad perfecta, una utopía espiritual.

Estos intentos de construir la unidad, en realidad la debilitan. Separar al Espíritu Santo de Cristo, presente en la estructura institucional de la Iglesia, pondría en peligro la unidad de la comunidad cristiana, que es precisamente un don del Espíritu. Se traicionaría la naturaleza de la Iglesia como Templo vivo del Espíritu Santo. En efecto, es el Espíritu quien guía a la Iglesia por el camino de la verdad plena y la unifica en la comunión y el servicio del ministerio. Lamentablemente, la tentación de «ir por libre» continúa. Algunos hablan de su comunidad local como si se tratara de algo separado de la así llamada Iglesia institucional, describiendo a la primera como flexible y abierta al Espíritu, y la segunda como rígida y carente de Espíritu.

La unidad pertenece a la esencia de la Iglesia; es un don que debemos reconocer y apreciar. Pidamos esta tarde por nuestro propósito de cultivar la unidad, de contribuir a ella, de resistir a cualquier tentación de darnos media vuelta y marcharnos. Ya que lo que podemos ofrecer a nuestro mundo es precisamente la magnitud, la amplia visión de nuestra fe, sólida y abierta a la vez, consistente y dinámica, verdadera y sin embargo orientada a un conocimiento más profundo. Queridos jóvenes, ¿acaso no es gracias a vuestra fe que amigos en dificultad o en búsqueda de sentido para sus vidas se han dirigido a vosotros? Estad vigilantes. Escuchad. ¿Sois capaces de oír, a través de las disonancias y las divisiones del mundo, la voz acorde de la humanidad? Desde el niño abandonado en un campo de Darfur a un adolescente desconcertado, a un padre angustiado en un barrio periférico cualquiera, o tal vez ahora, desde lo profundo de vuestro corazón, se alza el mismo grito humano que anhela reconocimiento, pertenencia, unidad. ¿Quien puede satisfacer este deseo humano esencial de ser uno, estar inmerso en la comunión, de estar edificado y ser guiado a la verdad? El Espíritu Santo. Éste es su papel: realizar la obra de Cristo. Enriquecidos con los dones del Espíritu, tendréis la fuerza de ir más allá de vuestras visiones parciales, de vuestra utopía, de la precariedad fugaz, para ofrecer la coherencia y la certeza del testimonio cristiano”.



El mensaje de San Pablo en el documental “El Secreto de Saulo”

OMPRESS-MADRID (30-06-09) Coincidiendo con la clausura por el Papa del Año Paulino, Goya Producciones ha presentado en la sede de la Universidad San Pablo-CEU un documental que resalta la sorprendente actualidad del mensaje de San Pablo en temas como la libertad, la homosexualidad o la intolerancia religiosa.

El DVD combina una síntesis de la fascinante vida del Apóstol con algunos de sus mensajes más fuertes. Sus propuestas, rechazadas en su época, le costaron la vida. Hoy siguen desencadenando apasionados debates.

¿Por qué el oponente más fiero de la fe cristiana se convirtió en su más eficaz promotor? ¿Cómo logró transformar el mundo antiguo frente a mil peligros y persecuciones? ¿Cuál fue su secreto?

“Lo mejor de este documental”, ha dicho su productor Andrés Garrigó, “no son tanto las aventuras, los enigmas, o la acción, sino la ‘pasión’, el ‘secreto’, que animaba a Saulo... y que le impulsó a transformar el mundo.

El documental hace accesible al cristiano ‘de a pie’ la figura y el mensaje del gran Apóstol de las Gentes. Descorre el velo y muestra la fuerza divina que actuaba, no detrás de él, sino en él y desde él. El secreto es Cristo. El es quien anima su vida, quien le lleva a recorrer tierras y mares, enfrentarse a judíos y romanos y a padecer lo que humanamente no tenía sentido.”

“A veces”, comenta el obispo auxiliar de Madrid César Augusto Franco, “estamos un poco acomplejados, y San Pablo es un paradigma de lo que tiene que hacer todo cristiano: hablar de Cristo a tiempo y a destiempo en momentos fáciles y en momentos difíciles”.

Además del mencionado obispo intervienen en este documental profesores de distintos países como Luis Sánchez Navarro, Aurelio García, José Rico Parés, Josep Gavaldà, Díaz Rodelas, Isabel Rodà, Javier Navarro Rainer Riesner, Shai Shemer y John Barclay.

El DVD ya está disponible en www.goyaproducciones.com, o llamando a Goya Producciones 91 548 3875.



Jornada del Misionero Diocesano en Ponferrada

OMPRESS-ASTORGA (30-06-09) El próximo 27 de julio tendrá lugar en Ponferrada la celebración de la Jornada del Misionero Diocesano. “En esta ocasión tendrá carácter interdiocesano, puesto que deseamos que sea un día de convivencia con las otras zonas que componen la zona Astur: León, Oviedo y Santander”, según un comunicado de la Delegación Diocesana de Misiones de Astorga.

A las 10,30 horas del día 27 de julio, tendrá lugar un encuentro en la Basílica de la Encina y sobre las 11,30 h. se celebrará una Eucaristía presidida por el obispo Camilo Lorenzo. A las 12.30 h., en la capilla de las Hermanas Concepcionistas de clausura, se dará una conferencia a cargo del sacerdote del I.E.M.E., Julio Falagán bajo el título: “Como Pablo a los nuevos campos de Misión”. Al finalizar, y tras la comida, varios misioneros y misioneras compartirán su testimonio y experiencia en la misión.

Una jornada misionera en la que “nos reuniremos para dar gracias a Dios por estar presente en nuestro camino misionero, también para compartir y aprender de la experiencia de nuestros misioneros ad gentes en su esperanzadora tarea de evangelización y, para hacer nuestro su servicio al Evangelio, aquí en nuestras diócesis. Deseamos que esta jornada sea para el clero y para los laicos comprometidos en la evangelización, otro modo de hacer iglesia y de renovar nuestra ayuda a aquellos que se encuentran en otras situaciones de nuestro mundo, no tan afortunadas como la nuestra, aún estando en crisis”, explica Alfonso Linares, delegado diocesano de Misiones de Astorga.

El delegado anima a todos a que acompañen también a los misioneros que se encuentran en sus respectivas parroquias ya que la mayoría carecen de posibilidad de medios de trasporte para poder acudir. “Desde la delegación atenderemos a los que, no tienen otra posibilidad y desean estar en el encuentro, iremos a buscarlos previo aviso.”

Para más información e inscripciones, antes del 20 de julio: astorgamision@planalfa.es



La labor de la Iglesia en Bolivia, una riqueza imperecedera

OMPRESS-BOLIVIA (30-06-09) Con motivo de la celebración de la fiesta de San Pedro y San Pablo, el Nuncio Apostólico en Bolivia, Mons. Giambattista Diquattro, hizo público un mensaje en el que ponía de relieve la obra de la Iglesia en Bolivia. Se ha tratado de una labor encomiable, cuyo testimonio, señalaba el prelado, se puede encontrar en los archivos y en las crónicas de las diferentes órdenes religiosas que han misionado y misionan hasta el día de hoy en Bolivia.

El representante del Papa recordaba en su mensaje que, en los próximos días, la archidiócesis de Sucre, uno de los cuatro arzobispados del país andino, celebrará 400 años de su fundación. Recordó asimismo que, en los primeros tiempos de la evangelización, para acercarse a los indígenas los misioneros fueron abriendo “doctrinas” que facilitaban el contacto directo y permanente con los habitantes, de manera que llegaban al corazón de la gente.

Mencionó a los obispos, sacerdotes y misioneros que llegaron a aquellas nuevas tierras y que dieron a su labor evangelizadora un especial matiz de defensa del indio y su cultura, como fueron Mons. Domingo de Santo Tomas, quien publicó la gramática o arte de la lengua indígena. Este amor se puede apreciar hoy en día en la obra de Mons. Adalberto Rossat, obispo emérito de la prelatura de Aiquile, con su diccionario de lengua quechua recientemente publicado.

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lunes, 29 de junio de 2009

¿SALVAR ALMAS O SALVAR AL HOMBRE? ¿POR AMOR A DIOS O POR AMOR AL HOMBRE?

Por Luis Aleman
Publicado por Fe Adulta

Almas. Por amor de Dios

Nuestro lenguaje popular heredado está sembrado de dichos muy bellos. A través de esos dichos, aunque sean muletillas, transmitimos, conscientes o inconscientes, una forma de pensar muy enraizada. En alguna medida, también con ese lenguaje transmitimos nuestro creer. La imagen dolorida y pacífica que me ha quedado de mi madre está unida a la referencia frecuente a un Dios incomprensible, pero bueno.

“Que Dios le ampare. Vaya con Dios. Una limosna por el amor de Dios. Que Dios se lo pague. Buenos días nos dé Dios…etc.”

Esa forma de presencia de Dios en el lenguaje no es exclusiva de la llamada cristiandad. Fue muy propio y es en el Israel creyente. Es invasivo en el mundo musulmán.

Dios está en el centro. Es la razón de todo. La respuesta. Si se trabaja es por Dios, si se sufre es por Dios, si se ama es por Dios. La única fuente de alegría: Dios. El hombre, si interesa, es para hacerlo hijo de Dios.

Al gran Francisco Javier, en la India, le dolía el brazo de tanto bautizar. Javier fue un gigante de la fe. Javier se puso, sin pretenderlo, al frente de una inmensa legión de misioneros que han hecho un bien incalculable a los hombres. Nadie puede dudarlo.

Pero desde Javier a nuestros días, se ha progresado mucho en el conocimiento de Dios. Hoy podemos decir que los hombres no sólo han crecido en las ciencias de la naturaleza y del mismo hombre. También hemos crecido, y mucho, en el conocimiento de Dios, Fuente de lo creado. Cada generación aumenta su saber sobre qué es Dios, quién fue y qué dijo Jesús, qué es y para qué sirve eso de la iglesia de Jesús.


Hombres. Por amor al hombre

Hoy comprendemos con más claridad, que lo específico del evangelio de Jesús fue dirigir el foco de la fe y de la Ley hacia el hombre desvalido. Porque el hombre necesita del hombre para comer (dadle vosotros de comer. Mt 14,16) y para vivir (desatadlo y dejadlo andar. Jn 11,45) o para dirigirse a Dios (primero, haz la paz con tu hermano y luego… Mt 5,24) te espera Dios.

El último gran curso de teología impartido al mundo, sobre Dios y el evangelio de Jesús, acaba de ser clausurado en Anantapur (India)

Ferrer ha sido un creyente. Su fe ha movido montañas. Tuvo la enorme valentía de abandonar todas las chorradas y seguir a Jesús allí donde Jesús estaba. Ferrer no escribía sobre temas teológicos. No daba clases. No perdió el tiempo discutiendo con Roma. No invirtió su tiempo en aumentar las estadísticas de bautizos. Su Dios era el mismo Dios de Javier. Un Dios que no es una estatua, ni una pirámide, ni está en el Templo. Un Dios vivo que fermenta la historia, al que el hombre va conociendo poco a poco, siglo a siglo. Y hoy conocemos un poco mejor que ayer.

Ferrer construyó con sus manos un pequeño hospital, luego un pozo tras otro. Finalmente, se dedicó a repartir trigo con un carro arrastrado por un par de bueyes. Década de los cincuenta y sesenta. Nunca les hablaba de Dios. Vicente Ferrer bajó a los infiernos para resucitar a los muertos.

Las autoridades civiles lo echaron del país. Era como una nueva fragancia con peligro por su demasiada atracción. El Vaticano no podía aceptar esa nueva teología de sudor, silencio y trigo. Los jesuitas quisieron reconvertirlo en misionero de misa y catequesis. Pero él ya era propiedad de Dios y de los pobres.

Hoy todo el mundo se estremece ante la muerte de ese quijote del evangelio. ¡Se han movido las montañas! ¡Dios estaba con él!

¿Qué importa que lo hagan santo o no? Yo no creo que todos los llamados santos oficiales sean buena gente. Vicente Ferrer perteneció y debería pertenecer sólo a los pobres. Vicente Ferrer no es producto del Vaticano. Se salió del Vaticano. ¡Que no lo reclamen como santo ahora, allí! No le hace ninguna falta la canonización de los eminentísimos cardenales.

¿Por qué no traslada Ratzinger su sede a Anantapur?

He leído la prensa, he visto televisiones, he oído radios. Se ha hablado mucho y bien de Vicente Ferrer. A su entierro acudieron políticos de importancia. Han llegado condolencias de la Casa Real. Me ha dolido como creyente no haber visto ni al Vaticano, ni a la Conferencia Episcopal española, ni a la Compañía de Jesús ni a la Cope.

“Tengo muy claro que ninguna acción buena se pierde en este mundo.
En algún lugar quedará para siempre.”
Vicente Ferrer.

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Evangelio Misionero del Día: Martes 30 de Junio de 2009. XIII SEMANA DEL T. O.

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 23-27

Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. Acercándose a Él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!»
Él les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?» y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma.
Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?»


Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

Misericordia que salva (III)
Creer en medio de la tormenta
Mateo 8,23-27
“Señor, sálvanos que nos hundimos”


La suerte de los discípulos, por propia aceptación, estaba inmediatamente unida a la de Jesús. Ellos ven que Él sube a la barca y lo siguen. Probablemente, como siempre, ‘van a la otra orilla’, pero ni Jesús les dice ni ellos le preguntan, simplemente lo siguen.

El Versículo 24 describe claramente la situación de una barca azotada por la tempestad con peligro de hundirse porque las aguas entraban por todas partes. Muy seguramente para algunos de los discípulos, veteranos pescadores, no era la primera vez que esto sucedía y sabían sobradamente cómo manejar estas situaciones.

Seguramente ellos hicieron todo lo posible por mantener la barca en equilibrio y sacaron mucha del agua que había entrado, pero esta vez la tempestad se las pudo, y Jesús dormía.

Los discípulos, al verse cortos, despiertan a Jesús y le dicen: “sálvanos que nos hundimos” (25). Ellos se sintieron abandonados a la suerte de un mar embravecido fuera de lo común. Seguramente ya habían estado luchando contra las olas un espacio considerable de tiempo. Era el momento de volver los ojos a algo o a Alguien que pudiera más. Entonces a una gritaron al Maestro: “Señor, sálvanos que nos hundimos”

A este punto los discípulos reconocen su incapacidad. Han hecho todo lo que han podido, y nada. Hubiera sido para ellos más gratificante que el mar se hubiera calmado solo y poder contarle a Jesús después que ellos habían logrado tener la barca a flote. Pero no. Se hizo necesario reconocer la incapacidad y volver los ojos a Jesús.

Jesús la captó de una. ¿No iba acaso Él mismo en la barca? ¿Qué les podría pasar? No les dijo: ‘Tranquilos que esto lo arreglo yo”. Por el contrario los regañó: “Qué cobardes y hombres de poca fe son” (26). En un gesto sin precedentes: “se levantó, increpó a los vientos y al agua y sobrevino una gran calma”. (26). Así de fácil, así de impensable. En un abrir y cerrar de ojos, la barca empezó a moverse suavemente sobre las olas tranquilas.

El rostro del Maestro irradiaba paz y la fuerza de su amor bullía dentro. Esto los asustaba al mismo tiempo que los admiraba y se daban cuenta que, aún viviendo a su lado, no lo acababan de conocer. Por esto se preguntaban: “¿Quién es este que hasta los vientos y el mar le obedecen? “ (27)

Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. ¿Cómo hemos reaccionado las veces que el mar de nuestra vida se ha embravecido?

2. ¿Por qué dudaron los discípulos? ¿Qué los llevó a pedir ayuda al Señor?

3. ¿A qué me invita Jesús con el pasaje de hoy?

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Motivos y Motivaciones: Edith Stein (1891 - 1942)


“Dios es la verdad. Quien busca la verdad
busca a Dios, sea o no consciente de ello”

Querida hermana:

Quiero escribirte, pero me pregunto a quién debo dirigir la carta: ¿a Edith Stein o a Teresa Benedicta de la Cruz?; ¿a la feminista ilustrada o a la psicóloga de la ‘empatía’?; ¿a la profesora universitaria o a la víctima de Auschwitz?; ¿a la intelectual atea o la conversa católica?; en fin, ¿a la carmelita descalza o a la mártir canonizada por la Iglesia, hoy compatrona de Europa...? ¿O acaso caben todas estas miradas en los ojos de una sola mujer? Juan Pablo II dijo de ti que concentras una síntesis dramática de nuestro tiempo. Se explica así la fascinación que produces en las mujeres y los hombres de hoy. ¿Cómo explicar, si no, que ya a finales del pasado siglo contaras con más de doscientas biografías?

En todas ellas apareces como peregrina de la luz. Entre 1911 y 1913, cuando a tus 20-22 años cursas letras germánicas, historia y psicología, abandonas la fe, pero no la pasión por la verdad ni la inquietud por seguir buscando. Esa incredulidad se va a romper en un momento preciso. Tras la muerte trágica de tu entrañable compañero, Adolf Reinach, ves el rostro su viuda reflejando un dolor penetrado por la fe e iluminado por la esperanza: “Fue el momento en que se quebró mi incredulidad y resplandeció la luz de Cristo: Cristo en el misterio de la Cruz”. Caen las escamas de tus ojos, pero necesitas la confirmación de esa fe en Cristo. Y qué alegría aquella mañana en la que, tras diez años de ateísmo, puedes decir con el rostro transfigurado: “¡Esta es la verdad!” (has terminado de leer la Vida, de Santa Teresa).

Luego tendrás que ir reconociendo palmo a palmo todo el paisaje que se te ha presentado de repente. Qué bien sabes expresar esto en tu lenguaje de filósofa: “La verdad es una, pero se descompone en muchas verdades que debemos conquistar una tras otra. Profundizar en una de ellas nos hará ver más lejos, y cuando descubramos un horizonte más vasto, percibiremos desde nuestro punto de partida una nueva profundidad”. Claro que en este camino ya no te va a faltar el firme donde apoyarte: “Dios es la verdad. Quien busca la verdad busca a Dios, sea o no consciente de ello”. Es tu lema: ir a lo esencial, cuidar las raíces. Desde los primeros años sabes que “es más importante ser buena que ser lista”, un criterio al que no renuncias jamás y que te abre los ojos a sucesivos descubrimientos.

Que te llames ahora ‘Teresa’ y te apellides ‘de la Cruz’ es un signo y un reconocimiento de la vocación que experimentas y a la que quieres responder hasta el fin. Lo confiesas como quien ha sido agraciada con unos ojos nuevos: “Hoy sé mucho mejor lo que significa haberse desposado con el Señor bajo el signo de la Cruz. Desde luego, nunca se llegará a comprender plenamente, porque es un misterio”.

Hasta ahora, habías tocado la corteza del árbol. Hoy palpas sus raíces, al descubrir, atónita, el sentido de la Cruz. Si Teresa de Jesús te conduce a la Iglesia, Juan de la Cruz te abre las puertas del Carmelo al mostrarte la Ciencia de la Cruz, expresión ésta que no es sólo el título de una obra tuya, sino que es, sobre todo, la marca de tu espiritualidad y tu historia más íntima. ¿Podemos añadir que esas páginas desvelan la verdadera clave de tu vida, como mujer, como creyente, como carmelita, como mártir? Se trata de tu último libro, de tu testamento espiritual. No importa que lo dejes inacabado. Quizá por ello va a convertirse en la culminación de tu obra. Mejor dicho, de la obra de Dios en ti, ya que lo vas a concluir, no con tinta sino con sangre, no con la pluma sino con la vida.

¿Podías llegar más lejos? Quieres dejar bien claro que el protagonista de todo este proceso no es Teresa Benedicta, sino Cristo; el Crucificado es él. Con que fuerza lo proclamas: “Ningún corazón humano ha penetrado jamás en una noche tan oscura como el Verbo Encarnado en Getsemaní y en el Gólgota. Ningún espíritu humano podrá, por mucho que investigue, penetrar en el secreto del misterio divino del Hombre Dios en la Cruz”. Hay que llegar al final, hay que reconocer –ti lo haces- que Cristo realiza la mayor obra de su vida en el momento en que es aniquilado.

Parece superfluo añadir que la cruz cristiana representa para ti el otro nombre del amor, la señal y el camino de “la unión nupcial con Dios para la cual ha sido creada el alma”. Pero no dejas se subrayarlo: “Esta unión se obtiene por la cruz, se consuma en la cruz, y va marcada por toda la eternidad con el sello de la cruz”. Sabes y confiesas que “estamos en el mundo para servir a la Humanidad”. Y llegas a la situación límite de la entrega al descubrir y aceptar, en la plenitud de tus 50 años, el sentido de una muerte absurda y cruel. Como la de Cristo. Basta evocar un nombre: Auschwitz. Permíteme terminar resumiendo una preciosa observación tuya: Todos estamos llamados a ser imagen de Cristo; ¿existe un modo femenino de avanzar hacia esa meta? Sí: María.

Hermana Teresa, tu historia seguirá siendo una referencia para tantos hombres y mujeres perdidos en la noche. Tú proclamas, con Jesús, que “todo el que busca halla”, porque tienes la experiencia de que, en este juego, es Dios quien comienza la búsqueda y quien termina por dejarse encontrar.

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San Pablo y San Pedro / Finalización año paulino / Altercados que hacen Iglesia


Finaliza hoy el año paulino comenzado el 29 de junio de 2008, y convocado por el Papa Benedicto XVI. Finaliza, justamente, con la celebración litúrgica de San Pedro y San Pablo, en recuerdo vívido y litúrgico de dos columnas de la Iglesia. La tradición que cada año se remonta a ellos, suele hacer una distinción clara, pero demasiado simplista, titulando a Pedro como el apóstol de los judíos y a Pablo como el apóstol de los gentiles, separando políticamente una tarea evangelizadora que, en la realidad práctica, fue mucho más complicada y con menos límites precisos de lo que nos parece hoy. Una clave para introducirnos a esta situación es un fragmento de la Carta a los Gálatas, escrita por Pablo, donde se narra el altercado de Antioquía:

Mas, cuando vino Cefas a Antioquía, me enfrenté con él cara a cara, porque era censurable. Pues antes que llegaran algunos de parte de Santiago, comía en compañía de los gentiles; pero una vez que aquéllos llegaron, empezó a evitarlos y apartarse de ellos por miedo a los circuncisos. (Gal. 2, 11-12)

Para hacer un panorama rápido, constatemos lo siguiente: Santiago es la autoridad máxima de la Iglesia de Jerusalén, considerada por mucho tiempo la Iglesia Madre, por estar ubicada geográficamente en el sitio de la muerte de Jesús. La visión de esta comunidad, su teología, es judeo-cristiana, apegada aún al Templo y las legislaciones judías de pureza de las comidas y respeto del sábado, por ejemplo. En paralelo, en Antioquía, existía otra comunidad cristiana pujante, con una teología o visión un tanto distinta de Jerusalén, más heleno-cristiana si se quiere, en clave de ruptura y superación del Templo, la pureza de las comidas y el sábado. La referencia en la cita superior a Cefas (Pedro), que viene a Antioquía, es probablemente porque ha abandonado su actividad comenzada en Jerusalén y, ciertamente, se ha instalado en Antioquía. En la teología judeo-cristiana, sigue siendo signo de impureza compartir la mesa con paganos; en la teología heleno-cristiana, esas leyes de pureza son obsoletas, y todos pueden compartir la misma mesa. Cefas (Pedro) entiende esta mesa compartida e, instalado en Antioquía, come con paganos tranquilamente. El altercado surge cuando Santiago, desde Jerusalén, envía delegados a Antioquía, quienes incomodan a Pedro y, por miedo a ellos, deja de compartir la mesa, rechazando por cobardía esta nueva teología que había asimilado.

Pablo se lo dice claramente: es censurable. Pedro no actúa ni siquiera por convicción, sino por miedo. Los enviados de Santiago lo intimidan, y prefiere simular por un tiempo, comiendo separado de los paganos, antes que hacerse cargo de esta teología que lo ha convencido, pero por la que no está dispuesto a jugarse. Para Pablo, esa actitud de Pedro era una burla, una falta de respeto, y un rechazo del Evangelio, que implica un Reino donde todos son iguales y la mesa es la misma. El problema era mucho más que una costumbre alimenticia; estaba en disputa la Iglesia, la forma de entenderla, la sustancia de la Buena Noticia.

Pablo estaba convencido de su teología, convencido de la universalidad eclesial, y bajo ese convencimiento se enfrentó con Pedro. Pablo no había sido unos de los Doce, no había conocido físicamente al Jesús de Palestina, no lo había escuchado en su prédicas de Galilea o Judea. Pedro sí. Pedro había hablado con Él, lo había confesado Mesías e Hijo de Dios, lo había negado, había visto su tumba vacía e inclusive lo vio resucitado. Pero nada de eso le impidió ser cobarde, tener miedo de los enviados de Santiago. No fue un altercado menor. Fue una discusión sobre la Iglesia, sobre la salvación, sobre el Evangelio. Pablo se tomó la libertad de reprender la actitud, esa libertad que viene de Cristo. Se tomó la libertad de reprender a uno de los Doce, porque entendió que la autoridad para decir las cosas es mucho más que una investidura; la autoridad la da el mismo Evangelio del Reino, que siendo proclamado por grandes reyes o por humildes paisanos, mientras sea Evangelio, es Verdad.

Hoy finalizamos el año paulino, hoy recordamos a Pedro y a Pablo, hoy recordamos el altercado de Antioquía. Debería esto plantearnos el tema de la libertad para hablar, para cuestionar, para debatir. Deberíamos meditar nuestra libertad en Cristo, y nuestra mirada sobre la Iglesia. Hay muchas cuestiones y preguntas para hacernos hoy, muchas vías para actualizar el problema que relata Gálatas con nuestra Iglesia actual. Enumerando exhaustivamente nos quedaremos cortos. Pero valga el intento de soñar con una mesa donde los judíos y los paganos actuales se sientan tranquilos, sin observadores externos, donde Pedro se queda compartiendo la comida sin cobardía, donde no es necesaria la reprimenda de Pablo. Valga el intento de soñar con una Iglesia en comunión, sin miradas teológicas tan opuestas, pero tampoco con miradas teológicas uniformes. Una Iglesia donde Pedro y Pablo tengan igual cabida, donde todos nos sintamos libres de decir y defender el Evangelio, donde no haya censores o vigilantes de Santiago. Una Iglesia donde es posible hacerse preguntas:
a) ¿Cuál es nuestra libertad en Cristo? ¿Cuál es la libertad que tenemos los cristianos para decir lo que pensamos? ¿A dónde están los vigilantes actuales de Santiago?
b) ¿Es nuestra Iglesia una mesa compartida entre puros e impuros? ¿Qué tipo de comunidades fomentamos? ¿Encerradas en templos, leyes de pureza e instituciones rígidas? ¿O más bien en contacto con el mundo, quitando el estigma de aquello que es considerado intocable?
c) ¿Nos permitimos los altercados? ¿O creemos que es mejor callar, dejar pasar, para no escandalizar? ¿Qué le pasa hoy a los Pablos que se animan a censurar actitudes equívocas? ¿Dónde están los Pedro que, por cobardía, abandonan la mesa compartida?

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Y a tí, ¿Ya te tiró del caballo?

Publicado por Esquila Misional

En la actualidad, como en otras épocas de crisis, es común que los seres humanos centren su visión del mundo según sus propias creencias o status quo. Esta posición nos puede llevar a perseguir opositores, como lo hizo el joven Saulo, hasta que: ¡se cayó del caballo!


¿No te ha pasado que durante una charla familiar o con amistades, alguien con «ciertos» valores éticos, políticos, culturales o religiosos, cree firmemente que, «con todo y crisis, el mundo está bien»; sobre todo si a esa persona «le va bien» económica y socialmente? Pero ¿te ha tocado experimentar cuando a «ese alguien» (incluso tú o yo) a quien «la vida le sonríe», es «tirado del caballo», como vulgarmente decimos cuando se presenta un problema, y haciendo alusión al instante en que Jesús se manifiesta ante Saulo de Tarso y lo deja parcialmente ciego y, al parecer, sin esperanza y sin su «gran futuro»?

A este punto, muchos de ustedes, supersticiosamente, ya estarán «tocando madera» para que «nadie» los «tire». Si Jesús «tiró del caballo» a una persona tan «preparada y estable» como Pablo, ¿por qué creer que si «caemos» es para derribar nuestro prominente futuro; un momento para perder la fe y la esperanza? Hoy, a este tipo de «caídas», algunos estudiosos las llaman: «áreas de oportunidad», es decir, un problema que se presenta, se supera, y casi siempre se aprende algo nuevo de él. ¿Por qué no aprender de esta gran «área de oportunidad» que es Jesús para salir de la ceguera de nuestras comodidades y trabajar por un mundo más justo e igualitario como lo hizo san Pablo?

En tiempos de Pablo, había muchas crisis en «el mundo»; él era un hombre perteneciente a tres culturas: la judía, la romana y la griega; y ante su propia «caída», medita lo acontecido, aprende sobre Jesús y sale adelante. Es como si un policía de nacionalidad norteamericana, pero de ascendencia mexicana persiguiera hoy migrantes y de repente, los defendiera...

Actualmente creemos que somos la única sociedad en crisis (y vaya que la globalidad las ha hecho muy extensas e intensas), y frente a nuestras «caídas», en lugar de entenderlas como una misión que nos pide Jesús, nos deprimimos en el «¿por qué a mí?». Parece como si para los católicos que somos «tirados del caballo», Jesús fuera un «mal», y que en lugar de entender las caídas como «nuevas misiones», nos encerramos en nuestras «doctrinas» para combatir duramente a los «opositores», incluyendo padres, hermanos, hijos o amigos...

Culpamos a otros o a los sistemas económicos, cuando en realidad, como personas «sostenemos y reproducimos» los esquemas actuales «porque, a la mala, pero funcionan»; somos igual de injustos al momento de compartir «lo nuestro» con los demás. Quizá algunos de nosotros pensemos que nada cambiará; otros, cómodamente desde nuestra pasiva cristiandad, sólo nos limitaremos a «orar» por el mundo, sin envolvernos en esa «atrevida radicalidad paulina». La «visualización de nuevas estructuras» es la enseñanza que deja esta caída y ceguera temporal de Pablo dentro de su propia «crisis global».

Parece que hemos mordido el anzuelo publicitario de que «si alguien “cae” o es pobre, es por su culpa», porque no aprendió de sus «áreas de oportunidad», ¿por qué como cristianos no nos comprometemos, con todos nuestros valores multiculturales y globales, con los más pobres y perseguidos, aunque sean «opositores»?, ¿necesitamos que nos tiren del caballo?, ¿hemos visualizado e implementado nuevas estructuras para hacer un mundo más justo?

Más allá de las crisis, Pablo «vivió en Jesús», esto lo llevó a entender que ese «nuevo orden radical y espiritual», cambiaba incluso la «economía comunitaria»; una sólida propuesta financiera basada en «compartir con el que sufre», un proyecto del amor de Dios. ¿para alguien más se puede vivir? No nos deprimamos, construyamos la esperanza, alegrémonos en el Señor. ¡Cambiemos de canal!, porque ni las crisis ni los sistemas ni las epidemias... «podrán separarnos del amor de Cristo», ¿por qué nos avergüenza testimoniar esto?

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WebJCP | Abril 2007