LUGAR DE ENCUENTRO DE LOS MISIONEROS DE TODO EL MUNDO
MISIONEROS EN CAMINO: María, junto a los crucificados de la tierra
NO DEJES DE VISITAR
www.caminomisionero.blogspot.com
El blog donde encontrarás abundante material para orar y meditar sobre la liturgia del Domingo. Reflexiones teológicas y filosóficas. Videos y música para meditar. Artículos y pensamientos de los grandes guías de nuestra Iglesia y Noticias sobre todo lo que acontece en toda la vida eclesial
Fireworks Text - http://www.fireworkstext.com
BREVE COMENTARIO, REFLEXIÓN U ORACIÓN CON EL EVANGELIO DEL DÍA, DESDE LA VIVENCIA MISIONERA
SI DESEAS RECIBIR EL EVANGELIO MISIONERO DEL DÍA EN TU MAIL, DEBES SUSCRIBIRTE EN EL RECUADRO HABILITADO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA

lunes, 18 de mayo de 2009

María, junto a los crucificados de la tierra

María y la Misión

Por Trinidad León Martín *
Publicado por Antena Misionera

El evangelio de Juan comienza situando a María junto a Jesús y sus discípulos en un ámbito de celebración familiar, una boda (Jn 2, 1-12). ¡Se celebra la vida! Pero ese ambiente de fiesta pronto se rompe y se impone la cruda realidad, la falta de algo para que la alegría sea completa, en este caso, el vino. La carencia de vino es signo de la carencia de otras muchas cosas que ayudan a entender la vida como espacio de gozo y plenitud, pero también de carencias. “No tienen vino”, advierte María. Las palabras de la madre, suenan hoy algo así como ¡no tienen vida!

Al final del mismo evangelio (Jn 19, 25-27) Jesús está otra vez con su madre, las mujeres discípulas y un discípulo, el amado, sin nombre propio, porque lleva el nombre de todos y cada uno de los hombres y mujeres que son “amados de Dios”. María “al pie de la cruz” es la madre de todos aquellos/as que aún en los momentos de mayor dolor, encuentran fuerzas para no dejarse abatir, para permanecer firmes en la esperanza, para descubrir dentro de sí mismos/as la respuesta que ofrece la fe ante cualquier situación, por paradójica, trágica e inhumana que ésta sea.

En medio de una realidad, con frecuencia trágica, los creyentes ¡celebran la Pascua!: el paso de la muerte a la Vida. La mayor carencia, junto al Dios que asume nuestra condición finita, del todo limitada (Flp 2,6-11), se nos presenta como el camino hacia la abundancia más absoluta. La fe en el Resucitado nos mantiene, como a María, “de pie” ante la cruz-muerte, no de manera estoica, impasible, sino sufriente y compasiva, al modo divino. Con él, la creación entera está llamada a pasar del vacío de la muerte a la Resurrección (Rom 8,19).

El Crucificado, imagen de todos los crucificados de la historia, continúa convirtiendo en mejor aquello que ya nos parecía bueno, la vida en Vida. Esta es nuestra esperanza y nuestra alegría ¡abundantes!

*Mercedaria de la Caridad y profesora de Teología en la Universidad de Granada

0 comentarios:


WebJCP | Abril 2007