La realidad de la vida a veces nos lleva de un extremo a otro. También le pasó a Jesús.Por eso, las lecturas de este domingo de Ramos van desde la exaltación de la entrada en Jerusalén, hasta la muerte en cruz como un blasfemo.
Jesús experimenta la victoria de su misión: “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”; y el fracaso más rotundo de su misión: “¡Dios mío, Dios mío ¿por qué has abandonado?”.
Todo parece estar al revés. Por lógica debería sentir la cercanía de Dios y la lejanía de los hombres. Su experiencia es exactamente la contraria.
El relato de la Pasión según Marcos, que leemos este año, está marcado por el silencio de Jesús. Apenas habla. Ya ha hablado su vida. Ahora su silencio es la opción por la fidelidad.
Se mantiene fiel a sí mismo
Ha criticado abiertamente un sistema religioso, y a sus dirigentes, que oprime a las personas, les impide ser felices, les dificulta encontrarse con el Dios Padre-Madre que ama entrañablemente a cada uno de sus hijos y quiere para ellos una vida plena.
No se volverá atrás de sus críticas para salvar su vida (se niega a bajar de la cruz).
Fiel a Dios
Ha ido descubriendo y anunciando a un Dios que proclama bienaventurados a los pobres, a un Dios que es el defensor y liberador del pueblo víctima del sistema. Es aquel mismo Dios que en el éxodo sacó al pueblo de la esclavitud de Egipto.
Aunque ahora lo sienta ausente, no va a renunciar a un Dios que lucha por la libertad y la felicidad de toda la humanidad.
El precio de la fidelidad
Esa doble fidelidad tiene un precio: la entrega de su vida. Le cuesta porque es plenamente hombre. Pero hay una doble convicción que lo mantiene en su camino.
Por una parte la certeza de que Dios no va a fallar. Aunque a veces sus caminos le resulten incomprensibles a él mismo.
Por otra, la confianza en la humanidad. Todo parece decir lo contrario. Pero los seres humanos tienen la posibilidad de construir un futuro donde formen una familia fraterna, donde “el perdón venza al odio y la indulgencia a la venganza”.
Es un buen momento para preguntarnos por nuestra fidelidad como cristianos; una fidelidad que pasa por la confianza en Dios y en los hombres.







Adelante
Sigue Conociendo
INICIO





0 comentarios:
Publicar un comentario