Publicado por OMP Argentina
Servir a los más pobres significa, ante todo, querer escuchar y querer ver con el corazón y los ojos, a los más humildes, pobres y desposeídos. Acompañarlos y permanecer a su lado es calentar los corazones de amor hacia Dios. No pasar de largo sin mirar al que yace medio muerto y despojado por quienes le han robado, herido o marginado, es hacer experimentar a los hermanos la ternura de un Dios que se hizo hombre y manifestar la maternidad de la Iglesia.Para la Iglesia es fundamental cuidar de la vida de cada persona humana, por eso asume las dificultades de la existencia de sus hijos e hijas, como gesto concreto de amor a Dios, reconociendo en cada persona una imagen y semejanza de Dios, un hijo de Dios, al mismo Jesús. Si de verdad somos discípulos misioneros de Jesús, al mirar al otro, sobre todo al débil y desposeído, nos encontramos con la imagen de Dios. Los cristianos no entendemos una solidaridad, donde estén separados el servicio al hombre del servicio a Dios. Por eso la Iglesia como Pueblo de Dios, ya sean laicos, sacerdotes, obispos, religiosas, etc., procuran servir, promover y defender la vida, sobre todo la de aquellos más pobres y vulnerables.
Villa Miseria de ArgentinaLos discípulos misioneros de Jesús, si de verdad estamos comprometidos con Él tratamos de servir a los demás esforzándonos porque nuestro servicio sea completo, teniendo en cuenta todos los aspectos de la vida humana, espirituales y materiales. El más pobre es de nuestra familia, es parte del Pueblo de Dios y Cristo murió y resucitó por él. No le prestamos un servicio a los más pobres, sino que son de nuestra familia, es el desafío que asumimos quienes hacemos la elección de seguir a Jesús Buen Pastor y Maestro. Por eso vemos a tantos miembros de la Iglesia , sacerdotes, religiosos, laicos, etc. tan entregados, sirviendo con cariño y ternura a los más pobres, fortalecidos por el amor de Dios que arde en sus corazones y que no pueden contener sino sirviendo a los demás, muchas veces aún a costa de su vida. No se puede servir a los hermanos calculando hasta dónde o mediocremente o con miedo a amar como Jesús, hasta dar la vida.
En estos días hemos visto cómo el Cardenal Bergoglio se ha involucrado ante las amenazas que recibieron los Padres José María Di Paola y Pablo Osow en su servicio como sacerdotes y pastores. Sabemos que estos sacerdotes y muchos otros, para el Pueblo de Dios, no han hecho otra cosa que lo que ha hecho el mismo Jesús; dejar que les llegue la voz del más pobre y desposeído, escuchar su opinión, su sentir, vivir entre ellos, no contentándose con sentir compasión por la pobreza, sino decidiendo ser hermano del que más sufre, a la manera del Maestro.
Más de una vez ser discípulo misionero de Jesús nos obliga a salir de nuestra pasividad, comodidad, silencio e indiferencia y pronunciarnos ante quien quiera escucharnos o no, a tomar postura, a decidirnos a pronunciar una palabra propia y jugarnos, a amar hasta el extremo como lo hizo Jesús. Por fortuna muchos saben pararse en el mismo terreno del pobre, como Jesús, y sumarse a sus proyectos de una vida digna a la que tienen derecho.
Por todo esto, Obras Misionales Pontificias, tampoco desea permanecer indiferente a las amenazas que recibieron nuestros hermanos sacerdotes. Decidida y claramente rechazamos cualquier tipo de amenazas con las que quieran callar, intimar y obstaculizar el servicio de la Iglesia en lugares tan necesitados de ayuda, como son las villas de emergencia de la Arquidiócesis de Buenos Aires, y expresamos nuestra solidaridad y adhesión a la labor que desempeña la Iglesia local, a la voz de los pastores y al compromiso asumido.
Pbro. Osvaldo Pablo Leone, Director Nacional de las OMP
Buenos Aires, 24 de abril de 2009
Buenos Aires, 24 de abril de 2009







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