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jueves, 30 de abril de 2009

Noticias Misioneras del Mundo: 30 de Abril de 2009


* Participación de la diócesis de Salamanca en el Encuentro Nacional de la Infancia Misionera
* Intención misionera del Santo Padre para el mes de mayo
* El obispo de la diócesis chilena de Arica envía dos mil misioneros en el marco de la Misión Continental
* Cruzada solidaria en Trujillo, Perú, para los damnificados en las inundaciones

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Participación de la diócesis de Salamanca en el Encuentro Nacional de la Infancia Misionera

OMPRESS-SALAMANCA (30-04-09) Más de un centenar de niños de la diócesis de Salamanca viajarán hasta Madrid los días 2 y 3 de mayo para participar en el III Encuentro Nacional de la Infancia Misionera, que tendrá lugar en el Pabellón Telefónica Arena de la Casa de Campo, con representación de miles de niños de toda España.

Como ha expresado el director diocesano, Juan Robles, “el III Encuentro Nacional de Niños de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera pretende que los niños descubran la dimensión universal de su formación cristiana y humana. En el encuentro tendrán la oportunidad de participar en actividades festivas con otros niños, viviendo la experiencia de la universalidad”.

La diócesis de Salamanca estará representada por 60 alumnos del Colegio santa Isabel de Alba de Tormes y otros tantos del Colegio de Teresianas de la ciudad de Salamanca. También participarán en el encuentro, niños del Colegio Divino Maestro, del Colegio de las Misioneras de la Providencia y de la Parroquia Nombre de María.



Intención misionera del Santo Padre para el mes de mayo

OMPRESS-ROMA (30-04-09) “Para que las Iglesias católicas de reciente fundación, agradecidas al Señor por el don de la fe, estén dispuestas a participar en la misión universal de la iglesia ofreciendo su disponibilidad a predicar el Evangelio en todo el mundo”, es la intención misionera indicada por el Papa para el próximo mes de mayo.

El Santo Padre Benedicto XVI, el 22 de marzo de 2009, durante su último viaje a África, hablaba así a los obispos de diversos países del sur de África reunidos en Luanda, haciendo hincapié en la continuidad de su misión con la de generaciones y generaciones de misioneros:

“Queridos amigos, éste es el mensaje que el Papa os dirige a vosotros y a vuestros hijos. Habéis recibido del Espíritu Santo la fuerza de ser los constructores de un porvenir mejor para vuestro querido País. En el Bautismo se os ha dado el Espíritu para ser heraldos del Reino de Dios, reino de la verdad y la vida, de la santidad y la gracia, de la justicia, el amor y la paz (cf. Misal Romano, Jesucristo, Rey del universo, Prefacio). El día de vuestro Bautismo habéis recibido la luz de Cristo. Sed fieles a este don, con la certeza de que el Evangelio puede confirmar, purificar y ennoblecer los profundos valores humanos que hay en vuestra cultura nativa y en vuestras tradiciones: familias unidas, profundo sentido religioso, alegre celebración del don de la vida, estima por la sabiduría de los ancianos y por las aspiraciones de los jóvenes. Y agradeced también la luz de Cristo. Mostrad vuestro reconocimiento a quienes os la han traído: generaciones y generaciones de misioneros que tanto han contribuido y siguen contribuyendo al desarrollo humano y espiritual de este País. Agradeced el testimonio de tantos padres y maestros cristianos, catequistas, sacerdotes, religiosas y religiosos, que han sacrificado su propia vida para transmitiros este precioso tesoro. Asumid el reto que representa este gran patrimonio. Tened presente que la Iglesia en Angola y en toda África, tiene la tarea de ser ante el mundo un signo de esa unidad a la que, a través de la fe en Cristo redentor, está llamada toda la familia humana. (…)

«Vivid, pues, conforme a la verdad». Irradiad la luz de la fe, la esperanza y el amor en vuestras familias y comunidades. Sed testigos de la santa verdad que hace libres a los hombres y las mujeres. Sabéis por una amarga experiencia que, tras la repentina furia destructora del mal, el trabajo de reconstrucción es penosamente lento y duro. Requiere tiempo, esfuerzo y perseverancia: debe comenzar en nuestros corazones, en los pequeños sacrificios cotidianos necesarios para ser fieles a la ley de Dios, en los pequeños gestos mediante los cuales demostramos amar a nuestros prójimos –todos ellos, sin distinción de raza, etnia o lengua – con la disponibilidad de colaborar con ellos para construir juntos sobre fundamentos duraderos. Haced que vuestras parroquias se conviertan en comunidades donde la luz de la verdad de Dios y el poder del amor reconciliador de Cristo no solamente se celebren, sino que también se manifiesten en obras concretas de caridad. No tengáis miedo. Aunque esto signifique ser un «signo de contradicción» (Lc 2,34) frente a actitudes duras y una mentalidad que considera a los otros como instrumentos para usar, en vez de como hermanos y hermanas a los que amar, respetar y ayudar a lo largo del camino de la libertad, la vida y la esperanza.

Permitidme concluir con una palabra dirigida particularmente a los jóvenes de Angola y a todos los jóvenes de África. Queridos jóvenes amigos, vosotros sois la esperanza del futuro de vuestro País, la promesa de un mañana mejor. Comenzad a crecer desde hoy en vuestra amistad con Jesús, que es «el camino, y la verdad, y la vida» (Jn 14,6): una amistad alimentada y profundizada por la oración humilde y perseverante. Buscad su voluntad sobre vosotros, escuchando cotidianamente su palabra y dejando que su ley modele vuestra vida y vuestras relaciones. De este modo os convertiréis en profetas sabios y generosos del amor salvador de Dios; llegaréis a ser evangelizadores de vuestros propios compañeros, llevándolos con vuestro ejemplo personal a que aprecien la belleza y la verdad del Evangelio, y a encaminarse por la esperanza de un futuro plasmado por los valores del Reino de Dios. La Iglesia necesita vuestro testimonio. No tengáis miedo de responder generosamente a la llamada de Dios para servirlo, bien como sacerdotes, religiosas o religiosos, bien como padres cristianos o en tantas otras formas de servicio que la Iglesia os propone”.



El obispo de la diócesis chilena de Arica envía dos mil misioneros en el marco de la Misión Continental

OMPRESS-CHILE (30-04-09) En el marco de la Misión Continental, la Iglesia de Arica envía 2.000 nuevos misioneros. La celebración se desarrolló el pasado lunes día 27 en el gimnasio Augusto Zubiri.

La liturgia de envío comenzó con un profundo acto penitencial con el recinto a oscuras, para luego dar paso al Cirio Pascual, representando a Cristo que con su resurrección rompe las cadenas del pecado y la muerte. La imagen de Nuestra Señora del Rosario de Las Peñas, esencia de identidad católica, hizo su entrada al recinto al ritmo de la "Palomita Blanca", siendo recibida efusivamente por los misioneros congregados en el gimnasio.

Un pasaje del evangelio de San Juan fue dramatizado por los jóvenes del movimiento ESCOGE, para luego acoger las palabras del obispo de la diócesis de Arica, Mons. Héctor Eduardo Vargas Bastidas.

Mons. Vargas, salesiano, manifestó su alegría por la presencia masiva de los misioneros y los llamó a trabajar intensamente por aquellos que "Hace mucho que los están esperando; hermanos postrados, enfermos, desesperanzados, están esperando que el Señor vaya y entre en sus casas, se siente a su mesa y comparta su vida entera..."

“Cuantos hermanos -señaló monseñor Vargas- esperan con ansias la vida nueva y si estamos aquí es porque nosotros la hemos experimentado, la hemos gozado...que hermoso ha sido vivir con Cristo en lo mas profundo de nuestro corazón, llevamos la vida plena, la vida del Resucitado, y ahora vamos a proclamar la alegría de ser cristianos”.

Finalizada la homilía del Obispo, alumnas del Colegio Santa Ana interpretaron una danza con cántaros de agua en sus manos, que fue bendecida por Mons. Vargas, después sacerdotes y diáconos rociaron con agua bendita a los misioneros como recuerdo del bautismo y el nacimiento como hombres y mujeres nuevos, renacidos a la vida nueva traída por Cristo.

La asamblea oró junto a su pastor por la Iglesia, por el Santo Padre, por el obispo de Arica, por los ministros, religiosas, fieles y por los que no creen en Cristo; el rezo del Padre Nuestro selló la oración y monseñor Vargas pronunció las preguntas de compromiso a los misioneros.

Al ritmo de la canción "El Misionero" los enviados y el clero demostraron su alegría por el nuevo paso de la Misión Continental en la diócesis.



Cruzada solidaria en Trujillo, Perú, para los damnificados por las inundaciones

OMPRESS-PERÚ (30-04-09) El Arzobispado de Trujillo, Perú, emprendió una campaña de solidaridad a favor de las familias damnificadas, que fueron afectadas por las lluvias y los huaicos, una palabra de origen quechua para designar las inundaciones que arrastran gran cantidad de materiales, en la sierra de La Libertad. Se estima que numerosas familias han perdido sus viviendas, sus sembrados y necesitan urgente ayuda.

Se busca recolectar ayuda material para las familias que han perdidos sus viviendas

Esta cruzada solidaria fue lanzada durante una conferencia de prensa realizada en el Palacio Arzobispal de Trujillo. El vicario general, Mons. Ricardo Angulo Bazauri y el administrador del Arzobispado, padre Francisco Castro, en nombre de Mons. Miguel Cabrejos Vidarte, Arzobispo de Trujillo, hicieron una invocación a todas las personas de buen corazón, para que se unan en esta campaña, con el fin de llevar esperanza a quienes más lo necesitan.

Durante el verano, y particularmente la semana pasada, la sierra trujillana (sector de Collona, distrito de Huamachuco, Coitin, distrito de Usquil, Retama, distrito de Pataz, Chamanacucho, distrito de Santiago de Chuco y algunos pueblos de Sánchez Carrión), soportaron huaicos, producidos por las torrenciales lluvias que se precipitan en esta zona. Las víctimas y las pérdidas materiales son considerables.

Por ello, se pide que las personas aporten con ayuda material, como mantas, calaminas, plásticos y artículos no perecederos, que podrán ser entregados en el Museo del Arzobispado Metropolitano de Trujillo.

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Otra Mirada: Espiritualidad y Sexualidad

Por Ron Rolheiser (Trad. Carmelo Astiz)
Publicado por Ciudad Redonda

Una queja común contra las orientaciones cristianas clásicas sobre la sexualidad es que muchas de ellas las han escrito célibes consagrados, sacerdotes no casados y monjas que no ejercen sexo.

La queja no consiste en que estas personas (y yo soy una de ellas) estén enseñando algo erróneo, sino que, no estando casados, invariablemente tienden a idealizar en exceso el sexo y lo revisten de un sagrado romance poco realista.

Sin duda, algo de verdad lleva esa queja. Pero, para ser justo, todos luchamos con la sexualidad. Cada tradición religiosa lidia con la sexualidad; y lo mismo cada cultura. Ningún teólogo que se precie diría que el cristianismo o cualquier otra religión se ha reconciliado y ha vivido plenamente en paz con la sexualidad, así como ningún analista que se precie diría que existe en este mundo una cultura que ha logrado una paz saludable con la sexualidad. Tanto la religión como el mundo lidian con el sexo, sólo que de manera diferente. Todos se esfuerzan y luchan.

Y esto no es casualidad, ya que la sexualidad se sitúa siempre, parcialmente, más allá de nosotros, y es demasiado poderosa para controlarla siempre de forma sensata y saludable. En esta vida nadie hace plenamente las paces con ella. Es demasiado poderosa y demasiado amplia. Ella se encuentra en la base de todo, vida y no-vida igualmente. Las moléculas son sexuadas, los átomos son sexuados, toda la vida es sexuada, y todo ser humano es sexuado en cada célula, cuerpo y espíritu. Mucho de esto, naturalmente, está sólo incoado, oscuro, es una añoranza y un dolor sin un foco explícito, aunque en los seres humanos a partir de la pubertad tiene también un centro y marca y colorea profundamente toda la consciencia de la persona.

Irónicamente, es en este punto -el fallo de tomar suficientemente en serio la centralidad de la sexualidad- donde los liberales y conservadores coinciden; los conservadores negando esa centralidad, y los liberales trivializándola. Ambos tienden a ser ingenuos, sólo que de diferente manera.

Por otra parte, más allá del poder total y brutal de la sexualidad, está todavía su complejidad. La sexualidad es, a la vez, la fuerza más creativa y más destructiva en nuestro planeta. Es una gran fuerza no sólo para el amor heroico, para la vida y la bendición, sino también para el peor odio, muerte y destrucción imaginables. La sexualidad es la responsable de la mayoría de los éxtasis en el planeta, pero también es responsable de una cantidad de asesinatos y de suicidios. Cuando la sexualidad es sana, ayuda a las personalidades a aglutinarse viviendo juntas; cuando por el contrario es enfermiza, funciona destruyendo personalidades. Puede unir familias y comunidades, y también puede destruirlas. Es una fuerza única para sosegar el corazón y producir gratitud, aun cuando tenga igual poder para amargar el corazón y volverlo celoso y envidioso. La sexualidad es el mejor de todos los fuegos y, por contraste, el más peligroso de todos los fuegos.

Y esta paradoja es lo que yace a la raíz de tantas tensiones que rodean cualquier discusión sobre sexo. En cualquier día concreto ¿qué aspecto de la sexualidad hay que subrayar? ¿Pureza o pasión, su bondad o sus peligros, su poder para provocar éxtasis o su poder para desencadenar asesinatos, su poder sacramental para unir o su poder caótico para dividir?

Ya que estas preguntas no son fáciles de responder, lo que con frecuencia vemos son dos tendencias opuestas: La tentación de idealizar en exceso y la tentación de trivializar; la tentación de ser demasiado miedoso y la tentación de ser demasiado despreocupado; la tentación de ser morbosamente frígido y la tentación de ser morbosamente irresponsable. Rara vez asumimos la cosa correctamente. Invariablemente la barrera simbólica de protección está o demasiado alta o demasiado baja.

¿Cómo encontrar el equilibrio? No es fácil. Pero, como con todos los asuntos complejos, un buen punto de partida es la negativa a transigir en cualquiera de sus polos paradójicos, a vender cualquiera de sus verdades, por más contradictorias que parezcan.

Así que es importante admitir que el sexo es un poder que nos sobrepasa, aun cuando aceptemos que tenemos una responsabilidad de controlarlo. Debemos afirmar siempre su bondad, aun cuando subrayemos sus peligros. Se debe enseñar siempre su carácter santo y sagrado, aun cuando nunca deberíamos denigrar su componente de desinhibición terrenal. Tenemos que tener claro que se supone que debe ser sacramental, aun cuando tenga que ser también juguetón; que está destinado a traer hijos a este mundo, aun cuando al mismo tiempo se supone que expresa el amor; que se supone que habrá de gozarse sanamente, aun cuando sea necesario guardarlo con mucho cuidado; y que no es algo ante lo que tengamos que estar con miedo insano, aun cuando lo rodeemos con suficientes tabúes para salvaguardar propiamente su sentido y nuestra propia seguridad emocional.

Pudiéramos comparar la sexualidad con un cable eléctrico de alto voltaje. Los 50,000 voltios dentro de ese cable pueden llevar luz y calor a un determinado edificio, pero nos topamos con dos riesgos: Primero, podemos tener tanto miedo de sus peligros que nunca conectemos nuestra casa al referido cable. Entonces nos privamos de su luz y su calor.

El segundo peligro es lo opuesto: Esta potente energía es segura y sin peligro sólo si se canaliza su poder bruto por medio de transformadores adecuados y se la reviste de manera segura para el aislamiento necesario, de lo contrario corremos el riesgo de un fuego mortal, dentro de la casa y dentro del alma humana.

Los conservadores tienden a lidiar con el primer peligro; los liberales con el segundo.

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Noticias Misioneras del Mundo: 30 de Abril de 2009

Por OMPRESS

La COPE dará cobertura informativa al Encuentro Nacional de Infancia Misionera durante todo el fin de semana
* La Infancia Misionera se extiende a todas las diócesis cubanas
* Comienza el proceso de beatificación de un misionero japonés en Brasil
* El obispo de Ica, en Perú, entrega 68 viviendas a los afectados por el terremoto de 2007
* Encuentro de Comunidades de Base en la Amazonía brasileña

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La COPE dará cobertura informativa al Encuentro Nacional de Infancia Misionera durante todo el fin de semana

OMPRESS-MADRID (29-04-09) El III Encuentro Nacional de Infancia Misionera que se celebrará el sábado 2 de mayo y el domingo 3 en el Pabellón Telefónica Arena de Casa de Campo, con la presencia de miles de niños llegados de toda España, tendrá un espacio especial en la cobertura informativa del fin de semana de la Cadena COPE.

El programa “El Espejo” se realizará en directo desde el Madrid Arena con un horario especial ampliado de 14,30 a 16 horas. Además habrá conexiones permanentes durante toda la jornada.

Por otra parte, la Misa de clausura presidida por el arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), cardenal Antonio María Rouco, será retransmitida en directo el domingo 3 de mayo por la segunda cadena de Radio Televisión Española.

Además de monseñor Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona y Tudela y director de Obras Misionales Pontificias, asistirán al encuentro el obispo de Albacete, monseñor Ciriaco Benavente, y el de Astorga, monseñor Camilo Lorenzo.



La Infancia Misionera se extiende a todas las diócesis cubanas

OMPRESS-CIENFUEGOS (Cuba) (29-04-09) Durante tres días, adolescentes de entre 12 y 16 años de las Comunidades de Cumanayagua, Rodas, Cruces, Aguada y de la ciudad de Cienfuegos, han tenido un encuentro de carácter formativo en el Santuario Diocesano de San José en el barrio de Paraíso.

Las Hnas. Luz Marina Soto y Anna Quinterio son las que llevan adelante esta importante labor pastoral en la diócesis, junto con Fidel Cabrera, laico camagüeyano, que hace quince años tuvo la feliz idea de fundar en Cuba “La Infancia Misionera” y que en la actualidad se ha extendido por todas las diócesis del país.

La tarde del sábado 18 de abril Mons. Domingo Oropesa, obispo diocesano, acompañado de Mons. Juan Francisco Vega, vicario y rector del Santuario, realizó una visita a estos muchachos. El Obispo dialogó brevemente con los adolescentes presentes, exhortándolos a que siempre, en los ambientes en que ellos se desenvuelven, “den testimonio de su fe”. Les recordó que estamos en el “Año de San Pablo” y les entregó a cada uno un marcador de libros con la imagen de ese Santo y un texto de él en el que habla sobre “el amor como sello distintivo de todo cristiano”.



Comienza el proceso de beatificación de un misionero japonés en Brasil

OMPRESS-BRASIL (29-04-09) El obispo de la diócesis brasileña de Presidente Prudente, Mons. Benegito Gonçalves dos Santos, ha publicado un decreto estableciendo el tribunal eclesiástico que analizará la causa de beatificación de Chohachi Nakamura. Este sacerdote japonés, ordenado en Nagasaki en 1897, tras trabajar durante 26 años una parroquia de Kagoshima, partió como voluntario para ayudar a los inmigrantes japoneses católicos en Brasil. Era el año 1923 y durante 17 años trabajó incansablemente hasta su muerte en 1940, en la ciudad de Álvares Machado.

Su labor se extendía a varias comunidades en la zona de Sao Paulo, aunque en realidad tenía que recorrer un área equivalente en superficie a la de su país natal, Japón. A pie o a caballo, con frecuencia tenía que dormir al raso. Reconfortaba a los emigrantes pobres proporcionándoles cuidado pastoral y, por otro lado se dedicaba a enseñar la fe cristiana a los indígenas. La gente que le conocía y veía su dedicación total a la misión empezó a considerarlo un santo en vida.

En la ciudad brasileña de Álvares Machado, donde falleció, se construyó un monumento en su honor para recordar a este sacerdote que se convirtió en el ideal del misionero.



El obispo de Ica, en Perú, entrega 68 viviendas a los afectados por el terremoto de 2007

OMPRESS-PERÚ (29-04-09) El Obispo de Ica y Presidente de Cáritas Diocesana, Mons. Héctor Vera Colona, bendijo y entregó 68 módulos de vivienda para los pobladores de las comunidades de Maquina Alta, Buenos Aires y Manco Capac del Distrito de la Tinguiña–Ica, que perdieron sus viviendas en el terremoto de agosto de 2007.

Durante la entrega de las viviendas, Mons. Vera Colona agradeció en primer lugar a Dios por el don de la Vida y el derecho de los pobres a vivir dignamente. También recordó a los moradores que la solidaridad como Iglesia nos convoca, nos reúne y nos une a seguir trabajando por los hermanos mas pobres de la región. “Es la fe en Cristo Resucitado, que nos ayuda a seguir esperando con fe y alegría al Señor y a seguir trabajando en la educación de la fe de nuestros niños y jóvenes, para practicar los valores de amor y servicio a los demás”, dijo.

Finalmente, el Obispo de Ica agradeció a Cáritas Trocaire, a Cáritas del Perú, a los miembros de Cáritas Ica y al párroco del lugar, padre Edmundo Hernández Aparcana, por haber escogido estas zonas de la comunidad, para la donación de las viviendas. Los moradores agradecieron este gesto de solidaridad de la Iglesia Católica.



Encuentro de Comunidades de Base en la Amazonía brasileña

OMPRESS-BRASIL (29-03-09) La Amazonía brasileña acoge por primera vez el Encuentro Intereclesial de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) que tendrá lugar en la ciudad de Puerto Viejo, entre los días 21 y 25 de julio, y que contará con la participación de aproximadamente 3.000 delegados de las más de 80.000 CEBs, esparcidas en todo Brasil.

“Las pequeñas comunidades no están muertas, por el contrario, están muy vivas y activas”, explicó el responsable del 12º Encuentro Intereclesial de las Comunidades Eclesiales de Base y arzobispo de Puerto Viejo, Mons. Moacyr Grechi.

“Este encuentro es una oportunidad para tratar los temas que interesan a la sociedad de la Amazonía, sus diversidades culturales, y la problemática de las comunidades indígenas, entre otros. Hay una serie de factores importantes que debemos discutir en este Encuentro”, explica el arzobispo.

Para el responsable nacional de las Comunidades Eclesiales de Base, don Adriano Ciocca, el Intereclesial deberá discutir asuntos importantes para la elaboración de nuevas políticas agrícolas en Brasil. “Deberá tratar varios asuntos, y uno de ellos, especialmente, deberá estar encaminado a llamar la atención social, pues se trata de las políticas agrícolas en la región amazónica. Estamos viendo un cambio de actitud del pueblo de esta región. Los padres están pasando las tierras a sus hijos, y esos nuevos propietarios, con ideas más modernas, quieren preservar la naturaleza por medio del desarrollo sostenible, pues saben que es imprescindible para el sostenimiento de sus familias. Creo que en el futuro estas actitudes deberán ser decisivas en la preservación de la Amazonía”, dijo don Adriano.

En relación a la iniciación cristiana dentro de las comunidades del norte brasileño, uno de los temas que serán tratados en el encuentro será el progreso en la evangelización de las pequeñas comunidades. “Ellas son muy importantes, pues son como átomos, o sea, son las parcelas más pequeñas donde la Iglesia está insertada. Es a partir de esta evangelización que conseguimos llevar la palabra de Dios cada vez más a estas pequeñas comunidades, hasta alcanzar a otras mayores. Por eso, la importancia de este debate en el 12º Encuentro Intereclesial”.

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miércoles, 29 de abril de 2009

Evangelio Misionero del Día: Jueves 30 de Abril de 2009

Por CAMINO MISIONERO


TERCERA SEMANA DE PASCUA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 44- 51

Jesús dijo a la gente:
Nadie puede venir a mí,
si no lo atrae el Padre que me envió;
y Yo lo resucitaré en el último día.
Está escrito en el libro de los Profetas:
"Todos serán instruidos por Dios".
Todo el que oyó al Padre
y recibe su enseñanza
viene a mí.
Nadie ha visto nunca al Padre,
sino el que viene de Dios:
sólo Él ha visto al Padre.
Les aseguro
que el que cree tiene Vida eterna.
Yo soy el pan de Vida.
Sus padres, en el desierto,
comieron el maná y murieron.
Pero éste es el pan que desciende del cielo,
para que aquél que lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá eternamente,
y el pan que Yo daré
es mi carne para la Vida del mundo.


Compartiendo la Palabra
Publicado por Cebipal

Una síntesis del Evangelio
Juan 6, 44-51
“Si uno come de este pan vivirá para siempre”


Ya en la noche de la vigilia Pascual vimos cómo todo convergía hacia el altar. Después del fuego, la Palabra, el agua, finalmente llegó la mesa del pan como punto alto de la celebración pascual. Por eso es tan importante que profundicemos en este tiempo pascual la frase “Yo soy el pan que da la vida”.

Ayer abordamos la primera parte de la frase de Juan 6,35, “Yo soy el pan de la vida”. Consideramos oportuno seguir hoy con esta misma frase en su segunda parte: “El que venga a mí, no tendrá hambre y el que crea en mí no tendrá nunca sed”. Aunque no explicaremos en esta ocasión los vv.44-41, lo que reflexionaremos enseguida nos ayudará en entender mejor el énfasis en el tema de la vida, característico de los versículos citados (observe bien ese texto).

(1) “No pasará hambre... nunca tendrá sed”

Jesús utiliza dos imágenes cotidianas, y al mismo tiempo fuertes, para expresar lo que sucede en el encuentro vivo con Él.

En Jesús la vida encuentra una nueva satisfacción porque Él es la repuesta a lo que está en el fondo de todas las búsquedas.

El hambre termina cuando conocemos a Jesús y, por medio de él, a Dios. En Él el corazón inquieto encuentra su reposo, el corazón hambriento se halla colmado en sus más profundos deseos. La vida deja de ser un “sobrevivir”, y aún más un mero vegetar, o un campo de batalla indeseable donde nos derrotan las soledades y las frustraciones, para convertirse en una aventura llena a la vez de emoción y de paz.

En la comunión con Jesús, nuestra vida está segura más allá de la muerte. El último día, cuando lleguemos al puerto, cuando el presente histórico termine, no caeremos en el vacío porque la muerte no es carencia (hambre-sed) de vida sino plenitud de ella, porque –en última instancia– la vida está en Dios (ver Juan 1,4).

La frase sobre el hambre y la sed que se sacian definitivamente, nos muestra además el toque de eternidad que tiene cada presente. Cada instante de nuestra existencia es verdaderamente vida si está lleno de Dios.


(2) “El que venga a mí... el que crea en mí”

La última expresión es para reafirmar que el don de Dios supone una acción de nuestra parte: el creer.

El evangelio ha dejado claro que la comunión con Dios sólo es posible por medio de Jesús y por eso Él es “pan” imprescindible para la vida en Dios. Sin Él nunca habría sido posible y aparte de Él sigue siendo imposible, de ahí que haya que entrar en relación con Jesús, pero no cualquier tipo de relación.

“Venir” a Jesús es lo mismo que “creer” en Jesús. Con estos términos se está describiendo la fe como una dinámica relacional, como un acudir a Él mediante sucesivos acercamientos. A Jesús lo vemos cara a cara en la Santa Escritura, en la Eucaristía, en los hermanos, pero el “creer” es más que verlo: hay que acercarse a él, hay que dar el paso de la fe, esto es, hacerlo amigo, estrechar las relaciones como en una gran cena con Él, porque “venir a Él” es aceptar su invitación.

La dinámica de la fe es similar a la de la búsqueda del alimento. Si conectamos la imagen del “venir” con el del “hambre-sed”, que acabamos de leer, vamos a notar que es si se estuviera diciendo: ¿Qué es lo que uno hace cuando tiene hambre? Pues uno va a la nevera o a una cafetería y come, si uno me regularmente nunca tendrá hambre. ¿Qué es lo que uno hace cuando tiene sed? Lo mismo: uno bebe, y si uno se mantiene bebiendo agua o algún otro líquido regularmente nunca va a tener sed. Así es la dinámica de la fe: es un profundo impulso interno y no acto racional y frío.

Pero, ¡atención!, es la búsqueda de una persona, no de cosas.

No se debe mirar a Jesús a distancia, hay que aproximarse a Jesús como a alguien accesible, como amigo que nos acoge en la calidez de su morada. Entonces, nuestra vida se fundamenta en Él, nuestro ser arranca y crece en un impulso de libertad, y nos sentimos a gusto con Dios y con la vida.

La vida que Jesús ofrece es directamente proporcional a esta relación. Los horizontes del corazón se abren en la medida en que se ahonda la intimidad con el Señor.

En fin... Nuestra vida se fortalece en la misma vida de Él, haciendo camino de la fe, para que en el espacio de la relación con Él, brote en nosotros su misma vida. Es así como recibimos el don del pan del cielo, vida que sin duda es verdadera vida.

Anotación sobre Juan 6,44-51

Jesús se acaba de presentar como el “Pan de la Vida” (6,35) y también ha dicho claramente que su tarea de “dar vida”, viene del Padre (=“he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado”6,38), luego Él es el “Pan bajado del Cielo” (enunciado en 6,33 y explanado en 6,41.51ª).

El evangelista hace notar que los oyentes de la catequesis no comprenden que el término “pan” es sinónimo de “Palabra” identificada con Jesús, de la cual la “escucha” se convierte en invitación a la cena, en asimilación, en nutrición, en vida y resurrección.

Por lo tanto, en Juan 6,41-51, la bellísima expresión “Pan de la Vida”, significa ante todo “Palabra que hay que acoger (=creer) y en encarnar (=comer)”, su verdadero sentido es “Pan de vida = Palabra hecha carne”.

Los términos de este pasaje, nos muestran que la Eucaristía -“Pan vivo bajado del cielo”- acogida en el hoy de nuestra fe, nos coloca de manera permanente frente a la gran riqueza de la persona de Jesús y de la totalidad de su obra en el mundo. Y siendo así, la Eucaristía es una síntesis del Evangelio.

El texto de Juan 6,41-51 está compuesto por (1) una objeción a Jesús, en la cual se nota un rechazo al misterio de la encarnación (en los vv.41-42), y (2) una revelación acerca de Jesús, que contiene dos partes:
• Jesús es el don del Pan-Palabra que baja del cielo (6,43-47)
• Jesús es el don del Pan-Carne que se nos da en alimento (6,48-51)


Para cultivar la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón:

1. ¿Jesús es una necesidad vital para mí?

2. ¿En mi vida de fe actual, siento a Jesús como generador de vida en mí?

3. ¿Cómo se puede conseguir el “verdadero pan” que viene del Padre y que Jesús ofrece?


“¡Misterio de amor! ¡Símbolo de unidad! ¡Vínculo de caridad!
Quien quiere vivir, tiene dónde vivir, tiene de qué vivir.
Acérquese, crea, entre a formar parte del Cuerpo,
y será vivificado”
(San Agustín)

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IV Domingo de Pascua (Juan 10,11-18): LO POLÍTICAMENTE CORRECTO


1.- Habréis observado, mis queridos jóvenes lectores, que en entrevistas a gente famosa socialmente, difícilmente el personaje, se refiere a su fe religiosa. Políticos y otras hierbas, quieren reducir las convicciones fundamentales de la persona, al terreno oculto de la vida privada, ni comentable ni que se deba descubrir. Hoy no está de moda, ni el ambiente lo propicia, declararse cristiano. Se pertenece a una ONG, se es fiel en el reciclaje de la basura, se siente uno preocupado por el cambio climático o por las crisis económicas y basta. Lo otro, no interesa darlo a conocer, o tal vez pase, que no se quiere que los demás sepan, que lo más profundo de su interior está totalmente vacío o desordenado y hambriento. Ahora bien, por mucho que se oculte una tal situación, la verdad es que corroe la duda, desaniman los fracasos, no se ve el futuro con optimismo, la enfermedad propia, o la de un ser querido, le cuestiona y le hiere, sin encontrar ni explicación, ni consuelo. Más que la angustia, moda de otros tiempos, hoy se sufre el hastío. Y no sé que será peor. La valentía es propia, únicamente según parece, de los que escogen deportes de riesgo. De nadie más. Triste equivocación.

2.- Pedro y compañía, habían curado a un pobre hombre que yacía paralítico junto a una puerta de la ciudad. Les pedía limosna y ellos, que carecían de dinero, le habían restituido la salud. La gente estaba asombrada y el apóstol aprovechó la ocasión para hablarles de su Fe. El tumulto que se ocasionó llegó a oídos de la autoridad y los retienen e interrogan. Él, Pedro, no contesta: hemos hecho el bien, y punto, para que así les dejen tranquilos y en paz. Se la juegan. Se atreve a recordarles su mal proceder y echarles en cara la corrupción que desde antiguo tienta al que goza de poder. Añade que para que al pueblo le vaya bien, deben aceptar a Jesucristo, el de Nazaret. Es un discurso que parece, por su estilo oratorio, propio del líder del partido de la oposición, de cualquier parlamento. Pero el Apóstol no tiene tras de sí un grupo político, ni una constitución que le ampare. Se la juega. Eso si que es valentía. Pone en práctica lo que en otro lugar dirá: estad siempre dispuestos a dar respuesta a todo aquel que os pida razón de vuestra esperanza (3,15). Proclama que solo en Jesús encuentra el hombre la salvación.

3.- En la segunda lectura, se enfoca una cuestión que preocupa a muchos y, con seguridad, a bastantes de vosotros, mis queridos jóvenes lectores. Primero decís que el profesor, o el tutor, no os entiende. Mas tarde son vuestros padres los que no os conocen. Algún día pensáis que nadie os comprende, para finalmente, sentir en vuestro interior, que ni vosotros mismos os entendéis. Y no vais errados. No nos entendemos, porque no sabemos lo que somos, como somos, quienes somos. El gran y postrer descubrimiento, ya en la Gloria, será que somos semejantes a Dios. Esto será gozando ya de su compañía. Mientras tanto hay que tener paciencia y aceptar que, para los demás y para nosotros mismos, somos un enigma, un misterio. Y vivir la existencia como una novela de aventuras.

4.- Si el mundo vive ignorando a Dios, de espaldas a Él, prescindiendo de sus enseñanzas, de su Amor, evidentemente que no será capaz de aceptarnos, entendernos y tratarnos con entrañable cariño. Aun los cristianos, por mucho que se esfuercen, serán incapaces de saber exactamente como somos. Pues, por nuestra existencia y por la suya, circula la divinidad, que es inconmensurable e ininteligible.

Para conocer un producto se puede acudir a análisis químicos y bacteriológicos. Sistemas fundados en espectroscopia, cromatografía y carbono 14, iluminarán algo más. Electro encefalogramas y códigos genéticos, llegarán a limites insospechados. Pero siempre invadirá el misterio. Afortunadamente, ya que somos una chispita de Dios, nadie, ni nosotros mismo, podrán expresar en una fórmula lo que somos. Un día sí. El día del gran encuentro. No debemos desesperarnos, aceptarlo es una manera de vivir la Esperanza.

Me he alargado en las dos primeras lecturas y no me extenderé en la que es fundamental, en el evangelio. Pero como aparece en otros momentos, Jesús definiéndose como pastor bueno, lo dejo para otro día.

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MEMORIAS DEL SUBSUELO: El infierno del paco en las villas

Por Jorge Lanata
Publicado por Critica Digital

Hablan los curas amenazados por su documento antinarco, que comenzó como un informe interno y terminó en todos los diarios



Señor, perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos, que parecen tener ocho años, tengan trece.
Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear por el barro; yo me puedo ir, ellos no.
Señor, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de las aguas servidas de las que me puedo ir y ellos no.
Señor, perdóname por encender la luz y olvidarme de que ellos no pueden hacerlo.
Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no: porque nadie hace huelga con su hambre.
Señor, perdóname por decirles no sólo del pan vive el hombre y no luchar con todo para que rescaten su pan.
Señor, quiero quererlos por ellos y no por mí. Ayúdame.
Señor, sueño con morir por ellos: ayúdame a vivir para ellos. Señor, quiero estar con ellos a la hora de la luz. Ayúdame.

Oración del padre Mugica,
“Meditación en la villa”.

La gente se droga porque le duele el mundo. Cada dolor es distinto, como cada mundo lo es: la señora de clase media se droga con Lexotanil; el broker con cocaína, dinero fácil o anabólicos; el político con el poder; la chica de la disco con speed y bicho; los abuelitos con Viagra y licor; los niños con televisión y video games; casi todos con alcohol; todos con café, y en las villas con paco. Los dolores son de distinta intensidad, pero duelen sonando en la misma nota: el vacío, la angustia, la soledad, el futuro. Las drogas son como las vacunas: inoculan veneno hasta que después no hacen nada. En la noche eso se llama “shot”. Ese microsegundo, durante el shot, el mundo desaparece. Y deja de doler. Lo demás es una cacería hasta el próximo shot. El paco ha hecho verdadera la peor pesadilla de los que lucran con los tratamientos de desintoxicación: te quema la cabeza. Te quema la cabeza, mal. Y rápido. Te taladra el cerebro como ninguna otra cosa. El paco es pasta base, restos, lo que queda de la basura después de barrer con cuidado, la sub-basura, mezclada con acetona, vidrio molido, fructosa y mierda. Dicen que la patada es fuerte, pero mínima: dedos en el enchufe. Y el adicto se declara tal en una semana o dos. Según el Observatorio de Drogas del gobierno porteño, diez chicos por día son internados en esta ciudad por intoxicación con paco. Según la Red de Madres contra el Paco, sólo en Lomas de Zamora hay cuatrocientos chicos internados en rehabilitación, con un promedio de cuatro por día. Y entre ocho y diez mueren cada semana por sobredosis. El paco arrasa las villas, el 5,7% de la población de Buenos Aires, 170.397 personas con una edad promedio de 24 años y de los cuales cuatro de cada diez son niños menores de diez años. Está más vinculada con el paco la deserción escolar que el delito: muchos adolescentes que dejan el secundario terminan en el paco y sólo el 6% del total de los delitos son cometidos por menores.

El “Mensaje de los sacerdotes para las villas de emergencia”, conocido el pasado 25 de marzo, tuvo una repercusión inusual: comenzó como un documento interno para “Noticlero”, una especie de correo electrónico intercuras, y terminó en la tapa de los diarios a partir de que algunos de sus autores fueron amenazados por el narcotráfico.

“JP” es José María “Pepe” Di Paola, que vive hace trece años en la villa 21, tiene pelo largo, un poco desaliñado y aspecto de apóstol de una película de romanos. “GC” es un vecino reciente de la villa 1-11-14, adonde llegó desde Villa Fátima, en Soldati. Es alto y delgado, lleva gafas de Lennon o de abuelito y parece un investigador del Conicet. Cuando recuerdan al padre Ricciardelli, o a Mugica, o a Vernazza, o a Daniel de la Sierra, dicen sentirse parados en las espaldas del gigante. “GT” lleva diez años en la villa 31, aquella de las casas de varios pisos, es retacón y bien podría pasar por un cura del bosque de Sherwood esperando la llegada de Robin Hood. Los tres pelean esta pelea del lado de Dios.

–¿Cuándo fue la primera vez que viste a un chico consumiendo paco?
JP: –No me acuerdo, pero si miro para atrás, la villa en un momento hace un crac por el paco. Habrá sido alrededor de 2001.

–¿Cómo te diste cuenta? ¿Qué veías?
JP: –Lo que vi fue un grado de adicción mucho más grande, menos autocontrol.
GC: –“Esto es revicioso, padre”, es lo que te dicen. “La otra droga era distinta”.
JP: –Y ves cómo rompe la familia, la madre pierde todo porque el hijo le vende lo que tiene. Es un drama familiar que se produce en torno de la vida del chico. Hay muchos chicos “en situación de pasillo”, como decimos ahora, no de calle, que ni siquiera son del barrio. Por ahí dejaron su casa en el Gran Buenos Aires, tomaron un tren, se bajaron donde pudieron y organizan su vida y su ranchada.

–¿Y dónde duermen?
JP: –En las calles. No todos los chicos de la calle, cuando uno los ve en la villa, tiene que pensar que son de ahí, que nacieron ahí. Para nuestro trabajo, es una diferencia. Un pibe del barrio tiene algún vínculo con la capilla: o tomó la comunión, o jugó al fútbol en el patio de la parroquia, o conocemos a la familia. Entonces, resulta más fácil darle una mano. En cambio, el pibe que no es del barrio nos es más difícil de ayudar, no tiene ningún vínculo anterior.

–Uno a veces escucha a los padres diciendo que no pueden manejar a los pibes. Es el argumento típico de los padres de chicos con problemas.
GC: –Y más cuando son adictos. Una madre me dijo el otro día que mientras encuentra lugar para ponerlo en tratamiento, trató de retenerlo. Y el hijo se tiró del segundo piso. La compulsión por consumir hace que, por ejemplo, lo encierren y el chico rompa todo, busque salir.

–¿El tratamiento compulsivo sirve para algo si el chico no está convencido?
GC: –Nosotros siempre apelamos a la libertad. Me parece que el tratamiento compulsivo dura lo que dura el encierro…
JP: –En algunos casos, puede servir. Tenemos casos extremos, cuando el pibe está a punto de hacer cualquier cosa, cuando peligra su vida, cuando son muy chicos –de 14, 15 años– y no podés esperar a que sea mayor de edad. En esos casos, tiene que intervenir el Estado como protección. Como sería en el caso de una persona que intentó suicidarse varias veces, un cuidado de la sociedad adulta. Ahora, si es sólo encerrarlos para que no molesten, es otra cosa.

–¿Los dealers viven en la villa?
GC: (Silencio) –Los que venden viven en la villa, viven ahí; los dealers chicos y los narcos viven acá a la vuelta. (Se refiere a Retiro. Risas).
JP: –Es difícil, lo que podemos afirmar es que la villa no es símbolo de narcotráfico. Estamos todo el día con casos de pibes, ayudando, organizando campamentos, actividades, centrando la mirada en algo positivo. Y dejamos esos temas para otros.
GC: –Claro, nuestra mirada no es la del servicio de inteligencia.
JP: –Además, ponemos todo el énfasis en esto. Por ejemplo, ayudar a dos familias te puede llevar todo el día. Es uno por uno. Nosotros tenemos un pequeño grupo que es una especie de centro de atención de día, una granjita hecha por los hombres de la villa donde hay ocho chicos en proceso de desintoxicación, y vamos a ver cómo nos va con una casa de medio camino dentro del barrio. A ver si les podemos aportar algo antes de que vuelvan a su casa para que tengan proyectos de vida. Es muy difícil, recién estamos iniciándonos, con mucho para aprender, pero lo lindo es que la comunidad se metió en esto. El lema es “cuidemos a nuestros pibes”.

–¿Por qué creen que los chicos se drogan?
GC: –La adicción, en el fondo, es una enfermedad espiritual. No me refiero a que vayan a misa o no (risas).

–Están reclutando…
GC: –No, no, no.
JP: –No somos la Iglesia Universal (risas).
GC: –La adicción tiene un componente psicológico, biológico, pero también espiritual. Me refiero a encontrarle sentido a la vida, para qué vivo, hacia dónde voy. El horizonte en la villa se acorta, no hay posibilidad de estudiar, de conseguir un laburo, un lugar donde recrearse. Estamos iniciando en la capilla lo que se llama “el patio de la Virgen”. Uno de los curas que lo está coordinando se asombraba de cómo los chicos se habían enganchado con los juegos de mesa medio rotos, rompecabezas incompletos. Pero los chicos estuvieron ahí tres horas jugando. A veces son cosas muy elementales y básicas. También la identificación, todos crecemos mirando a alguien, por lo menos a mí me pasó. Por eso, tratamos de generar en nuestros barrios (esto Pepe lo ha trabajado) líderes positivos. Que el pibe vea a un joven más grande que lo lleva de campamento, que hace cosas, y no que sólo tenga presente al que afanó más, al matón. Son cosas muy elementales.

GT: –El otro día, en misa, apareció un pibe que estuvo internado y se está recuperando muy bien; lo empezaron a dejar salir los fines de semana. La mamá, una mujer grande, lo trajo a la misa. Nosotros no podíamos creer lo bien que estaba. Se me ocurrió decir al final de la misa: “¿Se acuerdan de Matías? Bueno, ahí está”. La gente se quedó helada. “Y vos, ¿qué le dirías a la gente”, le dije yo. “Que se puede”. Dio su testimonio, estaban todos llorando, y fue como una inyección de ánimo para los que están desesperados.
GC: –Además mandamos el mensaje (y creo que el chico lo capta) de que existe. Un pibe de 16 años y mucho consumo me dijo en un momento: “Pero, padre, ¿usted no tiene algo más importante que hacer que hablar conmigo?”. Eso me quedó, porque es eso mismo lo que buscamos transmitir: “Sos valioso, sos importante”.

–Y con el colegio ¿qué pasa?
JP: –Una de las causas que puede incidir mucho en el consumo de paco es la deserción escolar a nivel del secundario, es decir, preadolescencia o adolescencia. El chico que deserta es un candidato, un caldo de cultivo. Tenemos muchos docentes que van a esos barrios porque tienen un compromiso social fuerte con los pibes. Pero hace falta un compromiso de todos, por eso apelamos al mundo adulto. Si tenés un club cerca de la villa, tenés que tener responsabilidad con ese lugar; si tenés una parroquia, lo mismo. No se trata de tirarle el fardo al otro. Éste no es sólo un problema de los chicos, sino un problema nuestro. Cuando un chico está en horario de clase en la calle, hay un montón de gente que lo ve: maestros, policía, el que le vende café. Ninguno de los grandes nos hacemos cargo. Es muy probable que si el chico está mal, la familia también lo esté, son cosas que van juntas.
GC: –La sociedad argentina debería mirar con tristeza a los chicos que están con el paco o problemas de violencia. Tristeza en lugar de venganza. Es como si fuera un hijo o un nieto. Hay que discutir cómo mejoramos nosotros, los grandes.

–Hacia la gente de la villa, ¿hay prejuicio? ¿Se los estigmatiza?
GT: –Hay prejuicio, pero creo que no por maldad, sino por desconocimiento. Por eso decimos (y más a los funcionarios) que vengan, caminen, conozcan el barrio. Que vean lo que hacen, las calles que arreglan los vecinos, cómo hicieron las cloacas, todas las mañanas los miles de chicos yendo al colegio. Esto es un barrio obrero, no una villa miseria. Es un barrio construido por la gente, con su propio esfuerzo, que labura en la semana y los sábado y domingos están poniendo ladrillitos para mejorar la casa.

–¿Cómo es la relación de la gente de la villa con la violencia? ¿La toleran? ¿Se callan la boca? ¿La comparten?
GT: –La sufren. –Ustedes podrían estar en un lugar más cómodo, vivir mejor, trabajar menos o de otra manera. ¿No hay momentos en los que se cansan y tienen ganas de mandar todo a la mierda, pedir un cambio a una parroquia de Tagle y Figueroa Alcorta y bautizar a bebés rubios?
JP: (Risas) –Hay muchos rubios en la villa… La verdad es que estamos contentos, no estamos castigados.
GT: –Algunos preguntan, ¿qué hiciste que te mandaron ahí?
JP: –Al contrario, estamos a gusto. Además, son barriadas permanentemente creativas, hay que buscar caminos, cambian los desafíos y la gente es muy participativa. Acompañar esto… se te pasa volando. Se me pasa muy rápido el tiempo en la 21, hay mucho para hacer. Ya con que agarremos este tema de la droga: ¿cómo hacemos para recuperar a estos pibes?

–¿Se pueden recuperar?
JP: –Hay que poner muchas fichas. Pero por la experiencia, sabemos que con mucha ayuda, compañía y seguimiento hay chicos que han salido.
GC: –Además, independientemente del resultado (el ideal de uno es que se recuperen, estudien, tengan trabajo, una familia, que sean felices en la vida), empezás a valorar las pequeñas cosas, cuando te dicen: “Padre, por primera vez alguien se ocupó de mí”. Son pequeños logros, qué sé yo.
GT: –Exacto, si no, preguntale a Pepe. (Fue una ironía por la amenaza, todos se ríen.)
GC: –El humor hace bien. Lo que decía es que las pequeñas cosas son importantes, como decirle a una persona que vale la pena intentarlo.
JP: –Cuando uno hace una evaluación, es como en el deporte, la diferencia entre estar cansado por no hacer nada o por haber jugado un partido de fútbol. Es un cansancio lindo. Creo que esto igual. Tal vez llega un momento en que te saturás porque tuviste problema tras problema, y en un día no solucionaste nada. Éxito cero. Pero te vas a dormir pensando “bueno, traté de darle una mano a toda esta gente”, y en ese dar, compartir el esfuerzo, uno se va contento a dormir.
GC: –Señalaría dos cosas también. Que uno se contagia de la misma gente, no es que las capillas solas hacen cosas. Hay mucha gente que levanta comedores, da apoyo escolar, las señoras se reúnen a coser, el mismo barrio tiene una dinámica de querer progresar.

–¿Qué aprendieron estando en la villa?
GC: –Un montón. Uno como cura crece en la fe a partir de la fe de la gente. La vida de uno se va enriqueciendo. Es más lo que uno recibe que lo que puede dar. La villa tiene muchas cosas dolorosas: la droga, la violencia, las armas, pero en sustancia es un clima de familia, todos se conocen y hay un cariño desmedido por momentos.
JP: –Otra cosa también es la fortaleza frente a la adversidad. Es gente curtida. Tendrán grandes problemas, a lo mejor dejaron su familia en otro país, acá no se les hizo nada fácil, les mataron a un pariente; sin embargo, enfrentan los problemas en forma permanente, con fe y solidaridad a la vez. No se fijan sólo en su problema, sino en el que tiene el de al lado.
GT: –Cuando muere un vecino, se mueven todos. El funeral, la cochería, es un dineral. Sale como dos mil pesos. Entonces, buscan servicios más baratos y la plata la ponen los vecinos. Golpean la puerta, casa por casa, dicen “falleció tal, cuánto querés aportar”, y así se hace. La fe la viven encarnada en la realidad, y tienen fortaleza. Pero no es que a ellos no les pasó nada, quizá tienen dolores muy grandes, pero sobrellevan eso fijándose en el otro.
GC: –En la villa, hay un espíritu de fiesta permanente.
GT: –Por eso, podemos estar cansados, rajarnos tres días a descansar, pero realmente estamos muy contentos. Siempre decimos que es un privilegio estar en la villa.
GC: –En eso es muy sabia la oración del padre Mugica: “Perdón por haberme acostumbrado, yo me puedo ir y ellos no”.

Investigación: J L / Luciana Geuna/ Jésica Bossi.

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Lo que le faltaba a Uganda: la lacra del turismo sexual

Publicado por En Clave de Africa

He leído hace poco en la prensa de Uganda que el país se ha convertido durante los últimos años en uno de los paraísos para occidentales que buscan turismo sexual. Después de sufrir oleadas interminables de pobreza extrema, guerras, enfermedades (entre ellas el SIDA, cuyo rápido descenso parece haber hecho bajar la guardia a muchos) y dictadores, sólo nos faltaba ahora esto. Hay incluso un blog especializado en el que visitantes y expatriados de todos los calibres relatan sus experiencias en este campo y se intercambian información sobre hoteles, burdeles, bares y hasta esquinas de calles donde pulula este negocio, además de informar sobre tarifas y a veces incluso hasta de nombres de “lumis” que encabezarían los ranking de mejores servicios. Huelga decir que en este triste negocio hay también menores explotadas, y que el propio gobierno ugandés –aunque oficialmente ha puesto el grito en el cielo- no hace nada por combatir esta lacra.

El caso de Uganda no es, ni mucho menos, el único en África. Basta con tener una combinación de pobreza, chicas agraciadas y expatriados con dinero para tener garantizado el negocio, sobre todo si el país tiene un mínimo de seguridad y de autoridades dispuestas a hacer la vista gorda, circunstancias todas estas que se dan a la vez en un buen número de países africanos. Uno de los espectáculos más penosos que uno puede ver por bares de esas latitudes es contemplar a un blanco (muzungu, en lengua local) de, por ejemplo, sesenta y tantos años que seguramente en su propio país no se comería un colín, arrimarse a una chica que podría ser su nieta en actitud más o menos babeante. Por poco dinero y con escasos prolegómenos el señor de pelo cano y figura tripona puede llevarse al huerto a una muchacha de sobrados encantos y repetir al día siguiente con la misma o con otra. Existe también otra versión de lo mismo, consistente en señora blanca ya entrada en años que busca jovencito africano para animarse con nuevas experiencias.

Esta estampa no se da solo, ni mucho menos, entre turistas occidentales en busca de aventuras con joven carne africana. Imagínense ustedes a un hombre de negocios o incluso un cooperante que acaba de llegar a un país africano con un contrato de varios meses o un par de años y tiene que vivir solo. El señor, en cuestión, gana bastante dinero y tiene a su mujer y sus hijos a muchos miles de kilómetros de distancia, en su país de origen. Pronto se da cuenta de que los fines de semana, viviendo un una capital con pocas posibilidades de ocio, son bastante aburridos. Y además, como vive en un lugar donde no le conoce nadie, no tiene la presión social que tendría encima en su país natal donde vive rodeado de familiares y amigos. Un buen día, seguramente tras haber oído a alguno de sus conocidos tirarse algún farol, le pica la curiosidad –y nos imaginamos que algo más- y se decide a probar “sólo una vez”. Por lo que conozco de haber vivido en Uganda muchos años, lo que empieza siendo una aventurilla calificada más o menos jocosamente como una “canita al aire” puede terminar no raramente desembocando en situaciones muy dolorosas, como una ruptura familiar seria, un escándalo que daña la reputación de un equipo o incluso una enfermedad grave. Naturalmente, es justo afirmar que por cada caso de expatriado que se comporta de esta manera hay muchos otros que hacen un esfuerzo serio por no desbarrar y vivir según unos principios éticos mínimos.

Sin embargo, el putiferio para blancos prolifera en países africanos, y en lugares –como es el caso de Uganda- que se popularizan como destino turístico, tarde o temprano la oferta acude en busca de la demanda y hay quien entre visitas a reservas naturales, lagos y montañas encuentra tiempo para dedicarse a actividades que en su propio país no haría ni por asomo, sobre todo cuando entra en juego el sexo con menores.

Lo que más me sorprende del caso es que, de vez en cuando, algún ministro hace declaraciones en las que aparece indignadísimo (en Uganda hay incluso un ministerio de “Ética e Integridad”) y promete acciones que al final no se producen nunca. No será por desconocimiento. En Kampala, por ejemplo, todo el mundo conoce los bares, pubs y hoteles frecuentados por expatriados a donde acuden chicas en busca de unos chelines a cambio de ofrecer sus servicios. Pero nunca tendrá lugar ninguna inspección, ni mucho menos una sanción contra los que están detrás de este negocio, que no raramente suelen ser personas con muy buenas conexiones (familiares incluso) con altos cargos del gobierno. Como todos ellos se lucran, no resulta muy probable que nadie esté dispuesto a intentar atajar esta lacra que, mucho me temo, no hará sino aumentar.

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martes, 28 de abril de 2009

Proyectos misioneros en el noroeste argentino

Mons. Mariano Moreno OSA, obispo de Cafayate, el padre Osvaldo Leone, director nacional de OMP junto con los delegados del NOA


El director nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP), presbítero Osvaldo Leone, visitó la prelatura de Cafayate, para reunirse en la localidad catamarqueña de Santa María con los equipos diocesanos de las OMP de la región pastoral del Noroeste argentino (NOA).

El encuentro comenzó con una misa presidida por el obispo-prelado de Cafayate, monseñor Mariano Moreno OSA, quien además acompañó durante toda la jornada a los directores diocesanos y delegados misioneros de las diócesis de Concepción (Tucumán), Salta, Tucumán, Jujuy, Santiago del Estero y Catamarca, y las prelaturas de Cafayate y Humahuaca.

En un marco de oración, se trabajó en los proyectos misioneros regionales para 2009 y se evaluó la marcha y el camino recorrido por cada diócesis.

Entre otros temas, se analizaron las debilidades y fortalezas de las Iglesias diocesanas, se compartió la alegría por la misión que a fines de junio llevarán adelante los obispos del NOA en Tartagal, Salta, y se destacaron los servicios que prestan las cuatro obras misionales, además de la animación e integración de los grupos misioneros en “un esfuerzo común, respetando los carismas propios de cada uno según el origen (parroquia, congregación, colegio, etc.)”.

También se consideró la posibilidad de que, en el año de su creación canónica, Catamarca sea en 2010 sede del lanzamiento del Octubre Misionero desde el NOA para todo el país, a los pies de Nuestra Señora del Valle, y se habló sobre el IV Encuentro Nacional de Animadores de Infancia y Adolescencia Misionera (junio, en Concordia - Entre Ríos), y la participación en el VII Encuentro Nacional de Familias Misioneras (agosto, en Villa María - Córdoba).

El presbítero Leone agradeció la calidez y la calidad del encuentro compartido, el testimonio de entrega, servicio y disponibilidad del grupo participante y la recepción brindada por Zully de Villafañe Fuentes, directora de OMP de Cafayate, junto a su equipo de colaboradores, como así también al delegado regional del NOA, presbítero Sergio Chumbita, director diocesano de Catamarca.+

AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

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Evangelio Misionero del Día: Miercoles 29 de Abril de 2009

Por CAMINO MISIONERO


TERCERA SEMANA DE PASCUA
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 35-40

Jesús dijo a la gente:

Yo soy el pan de Vida.
El que viene a mí jamás tendrá hambre;
el que cree en mí jamás tendrá sed.
Pero ya les he dicho:
ustedes me han visto y sin embargo no creen.
Todo lo que me da el Padre viene a mí,
y al que venga a mí
Yo no lo rechazaré,
porque he bajado del cielo,
no para hacer mi voluntad,
sino la de Aquél que me envió.
La voluntad del que me ha enviado
es que Yo no pierda nada
de lo que Él me dio,
sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre:
que el que ve al Hijo y cree en Él
tenga Vida eterna
y que Yo lo resucite en el último día.


Compartiendo la Palabra
Publicado por Cebipal

Pan de Vida (V):
Una extraordinaria revelación
Juan 6, 35-40
“Quien viene a mí no pasará hambre, quien cree en mí nunca tendrá sed”


Jesús nos va conduciendo a la nueva mesa del banquete y del amor en la cual la mediación para alcanzar la vida es un nuevo pan, un pan del cual el repartido aquel día en la montaña (Juan 6,1-13) era apenas una señal del gran don que estaba por venir.

Retomemos hoy la frase con la que terminó el evangelio de ayer y con la que comienza el de hoy, considerada entre las más bellas de toda la Biblia, y profundicemos en cada uno de sus términos y tratando de captar su propuesta.

“Yo soy el pan que da la vida:
quien viene a mí no pasará hambre,
quien cree en mí nunca tendrá sed” (6,35)

Aquí, por primera vez, nos encontramos con una de esas expresiones en las que Jesús, tomando como punto de partida una realidad terrena de necesidad vital, explica la importancia, el valor que él tiene para nosotros. Este es el primer “Yo soy” de una galería que contemplamos en el evangelio de Juan: “Yo soy la luz del mundo” (8,12), “...el buen pastor” (10,11), “...el camino, la verdad y la vida” (14,6), “...la vid y vosotros los sarmientos” (15,1).

(1) “Yo soy”

Con la expresión “Yo Soy”, Jesús nos remite a la revelación divina participada a Moisés en el momento de su llamado. En aquella ocasión, en el monte Horeb, Dios reveló su nombre: “Yo soy el que soy” (Ex 3,14).

En la revelación de su nombre a Moisés, Dios se definió esencialmente por el hecho de estar presente en medio de su pueblo. Con la definición que da de sí mismo, Jesús dice que Dios está presente en Él en función de nosotros los hombres y que está interesado por nosotros, por nuestra vida.

Por lo tanto, Jesús en persona es la nueva y definitiva forma de la presencia poderosa y activa de Dios, dirigida no solamente a ser protección y guía, sino a ser comunión personal de vida. Jesús no quiere darnos solamente pan, sino también la eterna comunión personal de vida con Dios.


(2) “... el pan que da la vida”

Uno puede comprender todavía mejor el sentido de ésta y de las otras expresiones que empiezan con “Yo soy”, si se determina con claridad de qué tipo es nuestra relación con las realidades terrenas señaladas y si conseguimos captar la pretensión que ellas contienen.

Por eso preguntémonos: ¿Por qué Jesús se compara con el pan? E inmediatamente salta la respuesta: pues, porque el pan (que es una manera de referirse al alimento en general) es imprescindible para vivir. La relación que una persona tiene con el alimento no es opcional ni accesoria.

Efectivamente, nuestra relación con el pan –y con el alimento en general– está caracterizada por el hecho de que debemos recurrir a él necesariamente. Uno no puede darse el lujo de decir que va a vivir en este mundo sin alimentarse. Dependemos del pan no como algo a lo que se pueda renunciar, sino como a la base de nuestra existencia, para nuestra vida.

Veamos:
- La vida necesita alimento. Sin las fuerzas que nos vienen del pan, no podemos vivir. Por naturaleza debemos recurrir al pan. El pan tiene una maravillosa capacidad de mantenernos la vida. Quien no tiene qué comer o no quiere comer, se muere. Esto no depende de nuestra voluntad, sencillamente es así.
- El alimento –y por tanto la vida– es dado. Con relación al mantener la vida no somos independientes, soberanos, autárquicos; lo que el pan nos da no nos lo podemos dar por nosotros mismos, de ninguna manera, ni siquiera con los pensamientos más claros ni con las decisiones más firmes que tengamos. No hay un principio intrínseco que mantenga constantemente la vida por sí misma, más bien ella se mantiene por estímulos externos (que son todas las formas de alimentación: oxígeno, luz, agua, proteínas y todas las formas de nutrición).
- La vida es limitada. El tiene pan tiene que ver directamente con la vida y con la muerte. Se trata pero de esta capacidad es limitada, porque para cada hombre, irremediablemente llega el momento en el cual incluso el mejor alimento del mundo ya no puede sostenerlo más. Por varios años el alimento nos ha evitado la muerte, pero al final por más que comamos igualmente nos morimos.

De manera que, en un primer nivel de comprensión, Jesús nos está diciendo que Él es “causa” de vida, donde Él está brota vida. Y así como el alimento es necesario para la vida, él es necesario para nosotros. Hay que buscar a Jesús con la misma motivación con que buscamos la comida todos los días. ¡Jesús debe ser para nosotros una necesidad vital!

Pero todavía hay más. Jesús ha dicho que “da la vida” (es más claro decir “pan que da la vida” que simplemente “pan de vida”). Y, ¿qué es la vida? La reflexión profunda que ha venido provocando Jesús en este pasaje del evangelio lo ha dejado claro: es mucho más que la mera existencia física. Y, ¿cuál es el sentido espiritual de la vida? También ya apareció antes: la vida verdadera es la nueva relación con Dios, esa relación de amor y confianza que se realiza en la amistad con Jesús. Esta comunión de amor es la verdadera vida, la existencia plena. De ahí que sin Jesús puede que haya existencia pero no vida.

Ahora podemos entender mejor por qué a Jesús lo podemos llamar “el pan que da la vida”.

Para cultivar la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón:

Tratemos de responder en oración estas preguntas: ¿De qué tengo hambre? y ¿qué hago para saciar esa hambre?

Una pista orientativa: No sólo hay hambre de cosas materiales (las necesidades básicas del alimento, el vestido, la casa, el status profesional, etc.), también hay otras “hambres”, como por ejemplo:

(a) hay hambre de la verdad (y no olvidemos que sólo en Jesús se encuentra la verdad de Dios);
(b) hay hambre de vida (y no olvidemos que sólo en Jesús encontramos vida en abundancia);
(c) hay hambre de amor (sólo en Jesús se encuentra el amor de supera las heridas del pecado y la separación final de la muerte). Sólo Jesús puede satisfacer esa hambre más profunda que nos mantiene constantemente insatisfechos.

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Argentina: Amenazados por servir a los pobres más pobres de la Iglesia

Publicado por OMP Argentina

Servir a los más pobres significa, ante todo, querer escuchar y querer ver con el corazón y los ojos, a los más humildes, pobres y desposeídos. Acompañarlos y permanecer a su lado es calentar los corazones de amor hacia Dios. No pasar de largo sin mirar al que yace medio muerto y despojado por quienes le han robado, herido o marginado, es hacer experimentar a los hermanos la ternura de un Dios que se hizo hombre y manifestar la maternidad de la Iglesia.

Para la Iglesia es fundamental cuidar de la vida de cada persona humana, por eso asume las dificultades de la existencia de sus hijos e hijas, como gesto concreto de amor a Dios, reconociendo en cada persona una imagen y semejanza de Dios, un hijo de Dios, al mismo Jesús. Si de verdad somos discípulos misioneros de Jesús, al mirar al otro, sobre todo al débil y desposeído, nos encontramos con la imagen de Dios. Los cristianos no entendemos una solidaridad, donde estén separados el servicio al hombre del servicio a Dios. Por eso la Iglesia como Pueblo de Dios, ya sean laicos, sacerdotes, obispos, religiosas, etc., procuran servir, promover y defender la vida, sobre todo la de aquellos más pobres y vulnerables.

Villa Miseria de ArgentinaLos discípulos misioneros de Jesús, si de verdad estamos comprometidos con Él tratamos de servir a los demás esforzándonos porque nuestro servicio sea completo, teniendo en cuenta todos los aspectos de la vida humana, espirituales y materiales. El más pobre es de nuestra familia, es parte del Pueblo de Dios y Cristo murió y resucitó por él. No le prestamos un servicio a los más pobres, sino que son de nuestra familia, es el desafío que asumimos quienes hacemos la elección de seguir a Jesús Buen Pastor y Maestro. Por eso vemos a tantos miembros de la Iglesia , sacerdotes, religiosos, laicos, etc. tan entregados, sirviendo con cariño y ternura a los más pobres, fortalecidos por el amor de Dios que arde en sus corazones y que no pueden contener sino sirviendo a los demás, muchas veces aún a costa de su vida. No se puede servir a los hermanos calculando hasta dónde o mediocremente o con miedo a amar como Jesús, hasta dar la vida.

En estos días hemos visto cómo el Cardenal Bergoglio se ha involucrado ante las amenazas que recibieron los Padres José María Di Paola y Pablo Osow en su servicio como sacerdotes y pastores. Sabemos que estos sacerdotes y muchos otros, para el Pueblo de Dios, no han hecho otra cosa que lo que ha hecho el mismo Jesús; dejar que les llegue la voz del más pobre y desposeído, escuchar su opinión, su sentir, vivir entre ellos, no contentándose con sentir compasión por la pobreza, sino decidiendo ser hermano del que más sufre, a la manera del Maestro.

Más de una vez ser discípulo misionero de Jesús nos obliga a salir de nuestra pasividad, comodidad, silencio e indiferencia y pronunciarnos ante quien quiera escucharnos o no, a tomar postura, a decidirnos a pronunciar una palabra propia y jugarnos, a amar hasta el extremo como lo hizo Jesús. Por fortuna muchos saben pararse en el mismo terreno del pobre, como Jesús, y sumarse a sus proyectos de una vida digna a la que tienen derecho.

Por todo esto, Obras Misionales Pontificias, tampoco desea permanecer indiferente a las amenazas que recibieron nuestros hermanos sacerdotes. Decidida y claramente rechazamos cualquier tipo de amenazas con las que quieran callar, intimar y obstaculizar el servicio de la Iglesia en lugares tan necesitados de ayuda, como son las villas de emergencia de la Arquidiócesis de Buenos Aires, y expresamos nuestra solidaridad y adhesión a la labor que desempeña la Iglesia local, a la voz de los pastores y al compromiso asumido.

Pbro. Osvaldo Pablo Leone, Director Nacional de las OMP
Buenos Aires, 24 de abril de 2009

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Caminante ¡Sí hay caminos!


Publicado por Esquila Misional

«Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos…» ¿quién de nosotros no conoce este poema de Antonio Machado musicalizado por Joan Manuel Serrat?, ¿quién no ha cantado o escuchado alguna vez la canción «caminante no hay camino, se hace camino al andar»? Pues bien, en estas páginas nos encontramos ante el testimonio de dos hombres que por su ejemplo de oración, tenacidad y trabajo misionero han demostrado que sí hay camino…, lo hizo Cristo al pasar.

«Al volver la vista atrás se ve la senda que nunca ha de volverse a pisar», dice el poeta español, pero el padre Domingo Zugliani (nacido en Mezzano, Italia, el 28 de septiembre de 1927) y el hermano Arsenio Ferrari (nacido en Grezzana, Italia, el 18 de diciembre de 1921) recuerdan, con gran alegría y brillo en la mirada, cómo una y otra vez volvieron a pisar, bajo un sol abrasador, los caminos de polvo y las veredas pedregosas del desierto de Baja California, lugar de las primeras misiones de los combonianos en México.

Once de febrero. Un grupo nutrido de combonianos junto con otro grupo no menos reducido de amigos y bienhechores procedentes de toda la República Mexicana, nos hemos congregado en Guadalajara, Jalisco, para participar en la ceremonia religiosa de inauguración de la «Casa Oasis», nueva comunidad religiosa que fungirá como lugar de recuperación y descanso de misioneros enfermos y ancianos.

Los primeros combonianos en utilizar las instalaciones de este «nuevo cenáculo de apóstoles» son: el padre Domingo y el hermano Arsenio, éste último es el único sobreviviente de aquel primer grupo de misioneros que zarpó del puerto de Nápoles la fría mañana del 3 de enero de 1948, y pasando por Nueva York y los Ángeles, llegó a Tijuana el 22 de enero. ¡Hace 61 años!

El padre Domingo
Ni tardo ni perezoso aprovecho el momento de la comida para aproximarme a cada uno de estos «monumentos vivientes» para pedirles algunas palabras para nuestros lectores de Esquila Misional. Al primero que me acerco es al padre Domingo. Él, con gusto acepta, y como hay mucho ruido en el corredor, me invita a entrar a una oficina que aún está en construcción. Hay una sola silla, así que, con una caja de madera improviso un banco y enciendo la grabadora que servirá de testigo de esta conversación. Lo primero que le pregunto al padre es cómo se sintió cuando le dieron su destinación a México en aquel lejano 1957. A rajatabla me responde: «Para mí fue una verdadera decepción, porque durante toda mi formación me preparé para ir a África. Ahora, a más de 50 años de distancia de haber llegado aquí, le doy gracias a Dios por este designio. La gente en México ha sido muy buena conmigo y me he sentido realizado plenamente como misionero; Dios sabía que esto era mejor».

El padre Domingo, comienza entonces a narrarme detalles de su llegada: «Llegué a mi misión después de muchas peripecias (me cuenta de los incontables mareos que sufrió en el barco. Sus gestos son de repulsión al recordar aquellos momentos). En aquel tiempo estaba prohibido que entraran sacerdotes al país, así es que tuvimos que entrar un poco de manera clandestina, como profesores. Me destinaron a Todos Santos, no sabía hablar español y la gente se reía un poco de cómo hablaba. Pedía ayuda a alguien para escribir la homilía del domingo y luego me la aprendía de memoria. Nunca me desanimé, estudié mucho por cuenta propia y después de tres meses ya hablaba suficientemente».

El padre Zugliani, como lo conoce la mayoría de la gente, ahora luce una larga barba blanca, camina con dificultad y el movimiento de sus manos denota inicio de la enfermedad de Parkinson, pero su lucidez es la misma de cuando lo conocí hace 20 años. La versatilidad de sus temas de conversación es sorprendente y la profundidad de sus opiniones, fruto de una mente acostumbrada al estudio analítico, hace que sea difícil rebatirle. Me comparte un sinnúmero de experiencias, me habla de lo oportuno del proyecto de la Casa Oasis, de la importancia de la difusión de la revista, del futuro de la Iglesia, de la necesidad de la animación misionera, de la actualidad del carisma comboniano, y de un sinfín de nombres de misioneros que yo no conocí.

Por último le pido que diga algunas palabras para los lectores de Esquila. Se queda cayado por algunos segundos, suspira y dice: «Lo primero que tengo que decir es un grande “gracias”, porque ustedes son los que sostienen la actividad misionera en este país. También los motivo a que sigan apoyando al clero diocesano para que haya sacerdotes locales y que el trabajo que hemos hecho nosotros, los misioneros, no decaiga; ese siempre fue el sueño de Comboni. Yo sé que Comboni también vibra por México». Esta última frase me hace recordar el título homónimo de un libro de su autoría. Sonrío y agradezco al padre Domingo su atención.

El hermano Arsenio
Salgo de la oficina y corro a buscar al hermano Arsenio. Lo encuentro en una mesa rodeado de gente que lo escucha entretenidamente. Me siento a su lado, enciendo la grabadora y, sin más preámbulos, le pido que nos platique un poco de su llegada a México. En un español mezclado con italianismos nos cuenta su aventura de 18 días en barco; de cómo tenían que hacerse pasar por profesores para que el gobierno de Miguel Alemán Valdés nos les «hiciera problemas»; de cuál fue su impresión al llegar a su primera misión en La Purísima, el 20 de noviembre de 1949; de cuando preguntaron por la casa cural donde debían vivir y alguien les enseñó un cuartito de cuatro metros por lado y sin ninguna ventana; de cómo tuvieron que soportar aquellos calores del desierto, ellos que venían del frío de Europa; y de cómo durmieron muchas noches en catres prestados…

Ya «entrado en gastos», el hermano nos cuenta «santo y seña» de cuando trabajó en «La Ciudad de los Niños», una obra social a favor de la niñez desamparada nacida del corazón del padre Marigo y en donde el hermano pasó los mejores días de su vida.

El hermano Arsenio es un optimista innato, parece que la sonrisa es parte de su rostro. Le pregunto: –¿cuáles han sido las mayores dificultades que ha pasado en su vida misionera? El me responde con sencillez: –ninguna, porque siempre he tenido fe. –Si pudieras volver al pasado y cambiar de vida, ¿escogerías la misma? ­–La misma. Una sola vez le dije sí al Señor y siempre he sido fiel, así quiero permanecer hasta la muerte. Y le pido que me dé la gracia de morir aquí en Guadalajara. –Hermano, ¿eres feliz? –Siempre, siempre he sido feliz en mi vocación.

Aunque la conversación está «muy buena», decido no seguir quitándole más el tiempo porque la comida se enfría, y sólo le pido unas últimas palabras para nuestros lectores. Con un notable brillo de alegría en los ojos, agrega: «Vale la pena trabajar por la causa de Dios, las bendiciones son bastantes y todo es bien retribuido. Ánimo, vale la pena seguir al Señor y servirlo desde la mañana hasta la noche. Yo lo hago todos los días con mi humilde trabajo».

Sonreímos juntos, brindamos por la nueva comunidad y comenzamos a comer. Yo me quedo «rumiando» sus palabras en el corazón…

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La Sabiduría del Silencio Interno

Publicado por Antena Misionera Blog
Ésta es la traducción de un texto taoista, realizada por Óscar Salazar.

silencio2
Si no tienes nada bueno, verdadero y útil qué decir,
es mejor quedarse callado y no decir nada.

Habla simplemente cuando sea necesario.
Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.

Sé breve y preciso.
Aprende a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.

Con el poder mental tranquilo y en silencio,
simplemente permite una comunicación sincera y fluida.

Nunca hagas promesas que no puedas cumplir.

No te des mucha importancia, y sé humilde,
pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente,
más te vuelves prisionero de tu propia imagen
y vives en un mundo de tensión e ilusiones.

Sé discreto, preserva tu vida íntima,
de esta manera te liberas de la opinión de los otros
y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible.

No te comprometas de manera precipitada.
Toma un momento de silencio interno
para considerar todo lo que se presenta
y toma tu decisión después.
La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen “sí”,
porque saben que ese “sí” no es sólido y le falta valor.

Si realmente hay algo que no sabes,
o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo.

El hecho de no saber es muy incómodo para el ego
porque le gusta saber todo, siempre tener razón
y siempre dar su opinión muy personal.

No compitas con los demás.
Ten confianza en ti mismo,
preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación de los otros.

Ayuda a los otros a percibir sus cualidades,
a percibir sus virtudes, a brillar.

Evita el hecho de juzgar y de criticar.
Cada vez que juzgas a alguien
lo único que haces es expresar tu opinión muy personal
y es una pérdida de energía, es puro ruido.
El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.

Juzgar es una manera de esconder las propias debilidades.
Deja que cada quien resuelva sus propios problemas
y concentra tu energía en tu propia vida.

Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.
Cuando tratas de defenderte
en realidad estás dándole demasiada importancia
a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión.

Si aceptas no defenderte
estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan,
que son simplemente opiniones
y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve impasible.
Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego
que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo.

Practica el arte de no hablar.
Toma un día a la semana para abstenerte de hablar.
O por lo menos algunas horas en el día
según lo permita tu organización personal.

Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar
y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial,
dejando aparecer la luz de tu corazón
y el poder de la sabiduría del silencio.

Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas
para realizarte y liberarte completamente.

Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya.
El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio.

Si tu ego se impone y abusa de este poder
el mismo poder se convertirá en un veneno,
y todo tu ser se envenenará rápidamente.

Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno.

Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo.

No trates de forzar, manipular y controlar a los otros.

Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son,
o lo que tienen la capacidad de ser.

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Ni un día, ni un céntimo

Publicado por Cuatro Decididos

Pfizer realizó ensayos clínicos con niños nigerianos. Once de ellos murieron y 181 sufrieron daños cerebrales

¿No merecemos que se nos avise de que quizá estamos conviviendo con médicos que participaron en aquello?

La presa Hoover, considerada como una de las grandes obras de la ingeniería civil de toda la historia, fue construida entre 1931 y 1936, en el río Colorado, en plena Gran Depresión norteamericana, y las obras finalizaron casi dos años antes de lo previsto, gracias al empeño del ingeniero encargado de la construcción, Frank Crowe. Para conseguir su reto, Crowe presionó día y noche a los trabajadores, sin importarle los riesgos que corrían, sin abastecerles de agua potable suficiente y sin tomar la menor precaución para que no resultaran intoxicados por monóxido de carbono, como les ocurrió a bastantes de ellos. Evitar esas muertes y esas terribles condiciones de trabajo hubiera retrasado la obra quizá seis meses, dentro del plazo autorizado, pero a Crowe le gustaban los retos y ser competitivo. La obra hubiera sido la misma, igual de grandiosa, igual de importante, igual de útil... pero había simplemente una empresa y un hombre que no estaban dispuestos a perder un penique ni a perder un día.

La historia de Crowe viene a cuento de otras muchas, igualmente terribles, e incluso peores, que jalonan la biografía de pretendidos grandes hombres y de famosas grandes empresas. Una de ellas, una de las peores, ocurrió en 1996 en Nigeria, cuando la multinacional farmacéutica Pfizer, la más grande del mundo, autorizó a realizar ensayos clínicos de un nuevo antibiótico, posiblemente indicado para la meningitis y otras graves infecciones, con doscientos niños nigerianos. Once de ellos murieron y otros 181 sufrieron daños cerebrales. Pfizer nunca ha aceptado su responsabilidad, pero esta misma semana sus abogados han anunciado un acuerdo con el Gobierno de Nigeria para indemnizar a las familias de los niños muertos y enfermos con una cantidad no determinada, pero que algunas fuentes cifran en 55 millones de euros. (¿Quién garantiza que el dinero acabará en manos de los interesados y no se perderá en las sendas de la extraordinaria corrupción nigeriana?).

La cuestión es la siguiente: la meningitis no es una enfermedad específicamente tropical que obligue a realizar los ensayos clínicos en países del trópico africano. Se dan casos de meningitis en Europa y en Estados Unidos, y aunque es cierto que en esa época Nigeria sufría una durísima epidemia, el nuevo antibiótico, llamado Trovan, podía haber sido testado previamente en Norteamérica o en Europa, con las condiciones y las normas que exigen los departamentos de salud de los países más desarrollados. La epidemia de Nigeria fue considerada, probablemente, por algún gran hombre como una oportunidad estupenda de acelerar los planes y los plazos.

Los nuevos antibióticos salvan, sin duda, muchas vidas. La presa Hoover también permite llevar agua a millones de personas que padecían sequía y pobreza. Simplemente, no hacía falta acortar los plazos. Las cosas son así de mezquinas. Si Trovan podía ser un buen antibiótico, bastaba con cumplir las reglas que rigen en el mundo desarrollado para lograr su homologación. La formidable Pfizer asumió un reto. Un médico se empeñó en ser competitivo (no perder ni un penique ni un día), y el resultado está a la vista.

La pena es que conocemos el nombre de Crowe, un ingeniero canalla y aprovechado, de la Gran Depresión, pero no sabemos el nombre del ejecutivo y de los médicos que dirigieron y participaron en el proyecto africano, hace escasamente diez años. ¿Por qué no? ¿Por qué los ciudadanos no tenemos derecho a saber quiénes son, cómo se llaman, dónde viven y dónde trabajan? ¿De qué sirven nuestros representantes si no nos protegen difundiendo los nombres de las personas que participaron en aquel ensayo clínico? ¿Acaso no se difunden listas de personas a las que se acusa de pederastia? ¿Acaso no protestan los padres del mundo desarrollado porque quieren que se les advierta cuando se instala en el barrio un violador de menores? ¿No merecemos que se nos avise de que posiblemente estemos tratando y conviviendo con los médicos contratados por Pfizer que estuvieron en Nigeria en 1996? No hace falta acusarlos de nada. Basta con difundir en Internet los nombres, contrastados y seguros, de los especialistas que participaron en aquel ensayo. Uno sólo de ellos tuvo la decencia de denunciar lo ocurrido. Uno sólo de aquellos médicos envió una carta al presidente de Pfizer explicando lo que, a su juicio, había ido mal. Al parecer, ya no trabaja en la compañía.

África, los africanos, está haciendo un enorme esfuerzo para abandonar el subdesarrollo y la corrupción. Lástima que tenga que soportar a grandes hombres empeñados en grandes retos. Lástima que esos esfuerzos tengan que convivir en el siglo XXI con Benedicto XVI y con algunas grandes compañías internacionales.

Soledad Gallego-Díaz

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Tercera Semana de Pascua: Evangelios Comentados


27 de Abril - LUNES Jn 6, 22-29

“Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago, notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entre tanto, unas lanchas de Tiberiades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan (sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias). Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo has venido aquí?” Jesús les contestó: “Os lo aseguro: me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura, el que os dará el Hijo del Hombre; pues éste lo ha sellado el Padre, Dios”. Ellos le preguntaron: “¿Y qué obra tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?” Respondió Jesús: “La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que Él ha enviado”.

1. La primera preocupación que siempre han tenido, y siguen teniendo, todos los seres humanos es la preocupación por la vida, por tener una vida sana y segura. Ahora bien, la sanidad y seguridad de la vida supone alimentación y salud. Por eso, como ya se ha dicho en este libro, los dos grandes temas, que aparecen constantemente en los evangelios, son la salud de los enfermos y la comida de los que carecen de alimentos, no en cuanto limosna para llenar el estómago, sino como comensalía para compartir la mesa.

2. Por eso, si hablamos de la comida, no en cuanto mera solución al hambre de cada uno, sino en cuanto comensalía, que nos lleva al tema del compartir con los demás, se comprende lo que Jesús le dijo a la gente que le buscaba. Aquella gente no comprendió el significado de la multiplicación de los panes. Sólo apetecían el pan que aquel día les resolvería el problema del hambre. El problema está en que, como eso es lo único que nos preocupa a casi todos, por eso no se resuelve el problema del hambre en el mundo. Y, menos aún, el problema que es la causa de que haya tanta hambre en un mundo en el que sobran alimentos.

3. Se suele decir que este espantoso problema no se resuelve porque no hay voluntad política para resolverlo. No es eso. El problema radica en la falta de fe, es decir, en la falta de una motivación superior, de una voluntad y una fuerza superior, que nos haga sensibles a la solidaridad y a la comensalía para todos. La solución está en que tengamos fe en Él, es decir, que la “memoria subversiva” de Jesús movilice nuestras vidas.

28 de Abril - MARTES 3ª Semana de Pascua

Jn 6, 30-35

“En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús: “¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo”. Jesús les replicó: “Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo”. Entonces le dijeron: “Seor, danos siempre de este pan”. Jesús les contestó: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed”.

1. Jesús empieza a explicar aquí el significado profundo del pan que dio a comer a la gente cuando el episodio de la multiplicación de los panes. Jesús les ha dicho que no entendieron el significado profundo de lo que allí pasó. Y ellos le preguntan en qué consiste tal significado. En las Escrituras judías estaba dicho que, a los que huyeron de Egipto, Dios les dio a comer “pan del cielo” (Ex 16, 13 ss; Sal 77, 24 s; Sab 16, 20), el maná del desierto.

2. Jesús les responde que “el pan de Dios” es el que da vida, no a algunos privilegiados solamente, sino a todo el mundo. Pero aquí es determinante saber que, en tiempo de Jesús, cuando los judíos hablaban del “pan de Dios”, con esa expresión se referían a la Ley que Dios dio al pueblo en el desierto por medio de Moisés. Esta interpretación está bien documentada y aceptada por los mejores especialistas en este asunto (X. Léon-Dufour).

3. Pero lo sorprendente es que, a renglón seguido, Jesús aade: “Yo soy el pan de vida”. Al decir eso, Jesús estaba afirmado: “La Ley que Dios os da soy yo”. Es decir, la religión de Jesús no consiste en la observancia de unas normas legales, sino en el seguimiento y la adhesión a una persona. La estructura básica del cristianismo no es jurídica, sino personal. En cuanto que consiste en ser fiel a la relación fiel a Jesús.

29 de Abril - MIÉRCOLES 3ª semana de Pascua

Jn 6, 35-40

“En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí no pasará nunca sed; pero como os he dicho, habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”.

1. Jesús es el pan de vida. Aquí Jesús no habla todavía de la eucaristía. El “pan de vida”, según se pensaba entonces, es la ley religiosa dada por Moisés a Israel. Jesús, por tanto, al decir que él es el “pan de vida”, lo que en realidad afirma es que, con su venida al mundo, se acabó la religión basada en el cumplimiento de leyes y normas, y empezó otra forma de entender y vivir la religión. Es la religión que consiste en vivir como vivió Jesús, pensar como pesó él y tener las costumbres y preferencias que él tuvo.

2. Al proponer este proyecto de religión, Jesús no pide un imposible. NI se trata de un proyecto de renuncias y sacrificios heroicos. Todo lo contrario. Lo que Jesús promete es que quien tome en serio su proyecto no pasará ni hambre ni sed. Es decir, encontrará la satisfacción de sus apetencias más básicas. Lo que es tanto como asegurar que, en cualquier caso, la religión tiene que ser un proyecto de satisfacción, es decir, de felicidad.

3. El problema, a juicio de Jesús, está en que la fe se conecta, no con “lo que se oye”, sino con “lo que se ve”. Lo que se oye es doctrina, teorías...; lo que se ve son hechos de vida. Y aquí es donde tropezamos con la dificultad. Los que vieron a Jesús, lo lógico es que creyeran en él. Nuestra dificultad radica en que no vemos a Jesús, sino cosas y conductas que, muchas veces, poco o nada tienen que ver con Jesús. Por eso, el recurso al Evangelio, a la “memoria” de su vida y su palabra, eso es lo que podrá fortalecer la fe que sacia nuestras apetencias más legítimas.

30 de Abril - JUEVES 3ª semana de Pascua

Jn 6, 44-51

“En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: “Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que viene de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná, y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo”.

1. En este texto del discurso en Cafarnaún, Jesús avanza en su propuesta. Y da un paso decisivo. Hasta ahora ha dicho algo fundamental, que repite una vez más: “Yo soy el pan de la vida”. La propuesta religiosa, que Jesús hace, es propuesta de pan que sacia apetencias y que da vida. Vida “eterna”, es decir, una vida sin limitación alguna, sin principio ni fin. Decir “eterna” no es hablar de duración, sino de plenitud. Tomar en serio a Jesús es tomar en serio la vida, la propia y la de los demás.

2. Esto supuesto, el paso decisivo que ahora da Jesús es asegurar algo sorprendente: “el pan que yo daré es mi carne”. Ya no se trata del pan que representa a Jesús en cuanto que sustituye a la Ley y pone en marcha una nueva forma de entender y vivir la religión, según lo ya explicado. Ahora se trata de que Jesús mismo se da como pan. La palabra “carne” (sarx) tiene en el griego antiguo, entre otros significados, también el de “persona”, es decir, el ser humano en su totalidad. Por eso, cundo Jesús dice: “el pan que yo daré es mi carne”, quiere decir: “el pan que yo daré, no es sólo el proyecto y el ejemplo de mi vida, sino que soy yo mismo. Jesús está presente en la vida del que cree en él. Jesús está en el creyente y le acompaa en su vida.

3. Jesús hace esto “para la vida del mundo”, es decir, para que en el mundo haya vida. Jesús no habla aquí de la vida “religiosa”, ni de la vida “sobrenatural, “espiritual” o “eterna”. Jesús habla de la vida sin adjetivo. Es lo más elemental y lo central que todos apetecemos: vivir. Y vivir bien, con seguridad, con salud, con dignidad. Esto es lo que, ante todo y sobre todo, quiere y propone Jesús.

1 de Mayo - VIERNES 3ª semana de Pascua

Jn 6, 52-59

“Em aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Entonces Jesús les dijo: “Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado yo vivo por el Padre: del mismo modo, el que me come, vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre”.

1. Para entender correctamente este texto, parece necesario tener en cuenta lo siguiente: 1) Lo más probable es que Jesús no dijo estas cosas. Así lo piensan lo autores mejor documentados sobre este punto (A. Sand). Al unir “comer la carne” con “beber la sangre”, seguramente estamos ante una aadidura del redactor final del IV evangelio, para conectar el discurso de Jesús con la ceremonia eucarística que ya entonces celebraban no pocas comunidades cristianas. 2) En esta forma de hablar, se expresa (según parece) la postura que los cristianos más ortodoxos adoptaron frente a los docetas, una de las muchas sectas gnósticas de aquel tiempo, que mostraban un desprecio fuerte contra lo carnal del ser humano.

2. En la eucaristía está presente Jesús. Pero en la eucaristía no nos comemos el cuerpo histórico de Jesús, el cuerpo que nació de María, el que recorrió los caminos de Palestina, el que murió en la cruz. No comemos ese cuerpo porque ese cuerpo ya no existe. En la eucaristía recibimos al Cristo resucitado. Lo recibimos realmente, de verdad. Pero eso se ha explicado en la Iglesia de distintas maneras. San Agustín decía que la eucaristía es “una figura que nos manda comulgar con la pasión del Seor” (De Doctr. Christ., III, 24). Esta comunión la entendió la Iglesia de forma simbólica durante más de diez siglos. Comulgar no es recibir una “cosa” santa y sagrada. Comulgar es unirse a Cristo de forma que la persona y la vida de Jesús están presentes en la vida del que comulga.

2 de Mayo - SÁBADO 3ª semana de Pascua

Jn 6, 60-59

“En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: “Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?” Advirtiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban les dijo: “¿Esto os hace vacilar?”, ¿y si vierais al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es el que da vida; la carne no sirve de nada. Las Palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen” (Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar). Y dijo: “Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede”. Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: “¿También vosotros queréis marcharos?”Simón Pedro le contestó: “Seor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios”.

1. Es comprensible la reacción de aquellos discípulos que se resistían a aceptar lo que Jesús acababa de decir. Téngase en cuenta que el texto griego, al hablar de “comer”, utiliza el verbo trógo, que tiene el matiz de “masticar”. La religión mal entendida es motivo de no pocos escándalos y de muchos abandonos. La gente ya está cansada de oír cosas que no entiende y que sólo sirven para complicar la vida.

2. Por eso Jesús explica que, al contraponer el “Espíritu” a la “carne”, no se refería a ningún desprecio de lo corporal, ni siquiera al menosprecio de nuestra condición carnal. Lo que Jesús quiso decir es que el Espíritu es quien nos hace comprender lo que significa todo eso de la identidad entre el pan y el cuerpo de Cristo. Una persona que no piensa nada más que en lo carnal, y que carece de Espíritu y las cosas del Espíritu no le interesa en absoluto, ¿qué hace acercándose a comulgar? Eso es lo que dijo Jesús.

3. Cuando Jesús ve que los discípulos se le van en masa, no se pone a llamarlos para explicarles mejor lo que ha dicho o para convencerlos de que se queden con él. Jesús se limita a hacer una sola pregunta a los pocos que le quedaban: “¿Vosotros también queréis iros?”. Cuando Jesús decía una cosa, no daba un paso atrás. Estaba dispuesto a seguir su camino, él solo. Así de fuertes eran sus convicciones. Por lo demás, la respuesta de Pedro es genial: “¿A quién vamos a acudir?”. O sea, después de haberte conocido a ti y de haber convivido contigo, ¿dónde nos vamos a meter? La vida sin ti, Jesús, ya no tiene sentido”.

3 de Mayo - DOMINGO 4º de Pascua

Jn 10, 11-18

“En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: “Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas. El asalariado, que no es pastor ni dueo de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre, yo doy mi vida por las ovejas”. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil, también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebao, un solo Pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para quitarla y tengo poder para recuperarla. Este mandado he recibido del Padre”.

1. En un pueblo de cultura agraria, como lo fue Israel, los rebaos y sus pastores tuvieron siempre una notable importancia práctica y una significación simbólica. El título de “Pastor” se aplica con frecuencia a Dios, como el Pastor fiel que cuida del pueblo. Por el contrario, los reyes y gobernantes son denunciados por los profetas como pastores infieles, egoístas y perversos. Impresiona leer el capítulo 34 de Ezequiel o las diatribas de Jeremías (2, 8; 3, 15; 10, 21, etc).

2. Jesús se define a sí mismo como el “Pastor bueno”. El contraste no es el “pastor malo”, sino el “mercenario”. La diferencia está en que el “bueno” se define por la ausencia absoluta de interés, hasta el extremo de que, si es preciso, se deja quitar la vida, con tal que las ovejas no se vean amenazadas, en peligro, divididas o dispersas. Lo más opuesto a Jesús es un “mercenario”, al que Jesús califica como un “asalariado”. Cuando en el pastoreo, como figura simbólica, entran los intereses del dinero, el sueldo, el cargo, el ascenso, el buen nombre, la buena imagen que se tiene ante la gente, ya tenemos un “mercenario”, que puede estar en formación, en ascenso o en altos cargos de mucha responsabilidad. Ése, aunque ni se dé cuenta de lo que hace, lo que en realidad hace es “estragos”. Porque lo que le importa no son las ovejas, sino otras cosas.

3. En tiempo de Jesús, los pastores tenían mala fama. El oficio de pastor estaba en las listas de “oficios despreciados”. Porque tenían fama de tramposos y ladrones (J. Jeremias). El contraste es Jesús, que considera a las ovejas como algo tan suyo, que por ellas se deja la vida. Es más, también siente como suyas las “otras ovejas” que llenan el ancho mundo.

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WebJCP | Abril 2007