LUGAR DE ENCUENTRO DE LOS MISIONEROS DE TODO EL MUNDO
MISIONEROS EN CAMINO: Salvar a África con África
NO DEJES DE VISITAR
www.caminomisionero.blogspot.com
El blog donde encontrarás abundante material para orar y meditar sobre la liturgia del Domingo. Reflexiones teológicas y filosóficas. Videos y música para meditar. Artículos y pensamientos de los grandes guías de nuestra Iglesia y Noticias sobre todo lo que acontece en toda la vida eclesial
Fireworks Text - http://www.fireworkstext.com
BREVE COMENTARIO, REFLEXIÓN U ORACIÓN CON EL EVANGELIO DEL DÍA, DESDE LA VIVENCIA MISIONERA
SI DESEAS RECIBIR EL EVANGELIO MISIONERO DEL DÍA EN TU MAIL, DEBES SUSCRIBIRTE EN EL RECUADRO HABILITADO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA

domingo, 22 de marzo de 2009

Salvar a África con África


Publicado por Esquila Misional

La hermana comboniana Rocío Aguiñaga comparte su experiencia desde Uganda, donde la Iglesia local, por su alegre testimonio y sus frutos, la tiene literalmente sorprendida.

Uno de los puntos centrales del plan de san Daniel Comboni es el de «Salvar a África con África», es decir, salvar a los africanos por medio de los africanos. Como combonianas este punto es básico en nuestra labor misionera y, por lo mismo, una forma de implementarlo es la formación de líderes en todos los campos. A este respecto, comparto mi experiencia de misión en la diócesis de Arúa, al norte de Uganda, una zona muy bonita y llena de vida.

Las misioneras y misioneros combonianos llegaron por primera vez a esta zona en 1918. Desde el inicio todos se dedicaron con gran celo apostólico a la evangelización, a la promoción de la educación y de la salud de estos pueblos. Trabajaron arduamente en todos los campos formando líderes locales. Por tanto, prepararon catequistas, maestros y enfermeras. Al ver su testimonio de entrega a Dios y a los demás, muchos jóvenes, hombres y mujeres, decidieron seguir sus pasos en la vida religiosa y sacerdotal. Así, la Iglesia de Arúa ha dado muchas vocaciones a la Iglesia ugandesa.

Cuando llegué aquí, quedé sorprendida al ver la vida de la Iglesia local: La gente canta y muestra su alegría participando activamente en la Eucaristía. Al iniciar el estudio del idioma lugbara, lo primero que hice fue aprenderme los cantos y las respuestas de la misa para poder participar activamente en ella. La gente que me escuchaba cantar pensaba que sabía el idioma a la perfección; no era así, ya que para hablar esta lengua toma más tiempo; a pesar de esto, yo gozaba las celebraciones.

Cuando teníamos reunión del decanato o algún retiro con los sacerdotes y religiosos de la zona, los misioneros éramos pocos. La mayoría de las parroquias, escuelas y centros de salud que en el pasado eran de los combonianos, ahora están en manos de sacerdotes diocesanos y/o de religiosas de congregaciones locales. Constatando esto, yo recordaba el método comboniano: «Salvar a África por medio de África».

En el campo de la salud la historia es la misma. Las primeras combonianas prepararon empíricamente a muchas jóvenes que después prestarían su servicio como enfermeras. Muchas de ellas, ya grandes en edad, siguen colaborando con nosotras en los diversos centros. Actualmente Uganda cuenta con escuelas de enfermería profesionales y así muchas jóvenes siguen preparándose en este ramo. Enfermeras que sirven a su gente, que conocen los distintos idiomas de la zona (lugbara, alur, kisuahilí, kakwa, madi, y a veces, hasta el árabe). Con esta experiencia me doy cuenta cómo el trabajo de los misioneros sí tiene fruto. Muchos de los primeros misioneros ya están en el cielo, pero el fruto de su trabajo permanece. Comboni decía que hay que trabajar aunque no veamos el fruto.

Otra experiencia muy bonita y rica fue el trabajo en la promoción vocacional, donde la colaboración con otros promotores locales fue muy positiva. Teníamos una radiodifusora diocesana y ahí nos otorgaban una hora semanal para la promoción vocacional. Nuestros programas se dirigían a los jóvenes, pero los escuchaban muchos adultos. Cada sábado participábamos personas de diferentes congregaciones y en ocasiones especiales los programas variaban. Por ejemplo, el día de los Mártires de Uganda presentábamos sus vidas como testimonios relevantes para los jóvenes. Arúa, como Iglesia madura en la fe, tiene muchos jóvenes que buscan dar una respuesta a Jesús que los llama a seguirlo en la vocación sacerdotal y religiosa.

Es bonito ver que podemos trabajar juntos para la Iglesia en el campo vocacional, poniendo a disposición de los demás nuestros dones personales y nuestros carismas congregacionales. Esta ha sido una experiencia que me ha ayudado a ver que la visión profética de Comboni se ha cumplido en Arua. Es cierto que en otras misiones donde aún hay mucho que hacer, los frutos vendrán más tarde. El Señor tiene «su tiempo» para cada persona y para cada pueblo, sólo hay que tener paciencia: «la mayor virtud del misionero», decía san Daniel Comboni.

0 comentarios:


WebJCP | Abril 2007