Publicado por OMPRESS
* Carta del obispo de Albacete a los niños de su diócesis
* "Actualidad de la misión ad gentes en España" (XI): Los laicos misioneros
* Casanare, Colombia: 400 años de compromiso misionero de los agustinos recoletos
* Las religiosas de la Virgen de Matara, misioneras en Asia Central
Carta del obispo de Albacete a los niños de su diócesis
OMPRESS-ALBACETE (16-03-09) Publicamos a continuación la carta que el obispo de Albacete, Mons. Ciriaco Benavente Mateos, ha dirigido a los niños de su diócesis con motivo de la celebración de dos encuentros misioneros de niños, para animarles a participar y a vivir la misión desde pequeños.
“Queridos niños y niñas de la Diócesis de Albacete:
Seguramente ya habréis tenido noticia de los dos encuentros pensados para todos los niños que tienen inquietudes misioneras. Lo son todos los niños que tienen ojos grandes para ver, pies ligeros para movilizarse y manos abiertas para hacer el bien.
El primero tendrá lugar en El Sahúco el próximo día 28 de Marzo, sábado. Comenzará a las 10:30 horas, para terminar en Peñas de San Pedro alrededor de las cinco de la tarde. Los que habéis participado otros años sabéis que es una experiencia preciosa. Os acompañarán un grupo excelente de monitores y catequistas que os harán pasar un día inolvidable y podréis beneficiaros de las gracias del Año Jubilar de San Pablo.
El otro encuentro, junto a miles de niños de toda España, tendrá lugar en el recinto ferial “Madrid Espacios y Congresos” de la Casa de Campo de Madrid los días 2 y 3 de mayo. Su lema es: ‘Hoy y mañana, ¡somos misioneros!’ Pueden ir niños y niñas de 8 a 14 años. Y que no se preocupen los papás y las mamás por el alojamiento, que va a ser en una casa de las Hijas de la Caridad. El precio, 25 euros, incluye trasporte, comida y merienda del sábado, comida del domingo, gorra, pañoleta y camiseta del encuentro ¡A ver quién da tanto por tan poco!
Seguramente habéis visto por vuestra parroquia el programa, ¡precioso y llamativo!: Una zapatilla deportiva en colores. La primera vez que lo encontré por el Obispado pensé que era un anuncio de calzado deportivo, pero era una invitación a ponerse en camino, como ha hecho y lo siguen haciendo tantos misioneros desde hace siglos. Os acompañará un grupo de monitores. Será un encuentro formativo y festivo que os hará recorrer los cinco continentes de la mano de cuenta-cuentos, danzas, magos, marionetas y payasos. Como me daba envidia, porque lo vais a pasar “pipa”, seguramente os acompañaré durante el primer día.
Sólo me queda animaros y animar a vuestros papás y mamás a que no perdáis la oportunidad de vivir esta gozosa experiencia. ¡Venga, a apuntarse antes del 1 de Abril!, a preparar el saco de dormir, la mochila y las zapatillas, para vivir con ojos grandes, pies ligeros y manos abiertas una inolvidable aventura misionera.
Saludo para vuestros padres. Para vosotros, un abrazo de vuestro Obispo”.
“Actualidad de la misión ad gentes en España” (XI): Los laicos misioneros
OMPRESS-MADRID (14-03-09) La Instrucción Pastoral de la Conferencia Episcopal “Actualidad de la misión ad gentes en España”, recoge diversas interpelaciones o interrogantes que afectan a “los que son testigos y protagonistas de una nueva época para la misión universal”. Precisamente los laicos, a los que dedica la novena interpelación el documento, se han vuelto cada vez más testigos y protagonistas con su implicación en el compromiso misionero de la Iglesia.
Esta realidad es reconocida por el documento de los obispos españoles: “Los laicos han ido asumiendo de modo creciente su participación en la misión ad gentes. En España hay ejemplos y realizaciones de los que toda la comunidad eclesial debe sentirse orgullosa. Incluso es de alabar que se hayan ido organizando para facilitar su formación y sus iniciativas. De este modo están en condiciones de desarrollar su compromiso en toda la plenitud y originalidad de su existencia laical”.
Tras este reconocimiento a los laicos, los obispos se preguntan “si disponen de las ayudas suficientes para desempeñar dignamente su trabajo. Frecuentemente están excluidos de las coberturas sociales y sanitarias que posee cualquier ciudadano español que trabaja en el extranjero, simplemente por carecer de contrato laboral y por ser voluntarios. La posibilidad de poder acogerse a los “convenios especiales” es sin duda un avance respecto a situaciones anteriores, pero resulta claramente insuficiente”.
Ante la realidad de los laicos misioneros, una realidad que con el tiempo se hará cada vez más presente y constante, la instrucción propone a las comunidades cristianas “una reflexión para discernir en qué medida consideran a los laicos misioneros como miembros de la Iglesia y enviados por ella. Sólo desde este presupuesto estarán en condiciones de disponer de una adecuada formación teológica y pastoral y, en consecuencia, podrán aportar un testimonio específicamente cristiano que los identifique en su peculiaridad, dentro de la amplia gama de cooperantes y voluntarios. De un modo especial las Iglesias particulares y los organismos de la Conferencia Episcopal seguirán apoyando decididamente a los laicos misioneros, tanto en su preparación, como en el acompañamiento mientras permanecen en la misión”.
Casanare, Colombia: 400 años de compromiso misionero de los agustinos recoletos
OMPRESS-COLOMBIA (16-03-09) La Misión de Casanare es la misión más antigua de las que ahora tiene la Orden de Agustinos Recoletos. Casanare, en la región oriental de Colombia, conocida popularmente como Los Llanos Orientales, es uno de los 32 departamentos del país y se encuentra a 387 kilómetros de la capital, Bogotá. Ocupa el 4% del territorio colombiano y cuenta con una población que ronda los 300.000 habitantes. Desde 1662, los agustinos recoletos desarrollan su tarea de evangelización, haciendo frente a las enormes dificultades de una de las zonas de Colombia más castigadas por la pobreza y la violencia armada.
Son casi cuatro siglos anunciando el evangelio a los fieles en una de las regiones más problemáticas de Colombia. El resultado de esa labor ha propiciado que en la actualidad esta misión cuente con dos comunidades en la diócesis de Yopal –la capital- y cuatro en el vicariato apostólico de Trinidad –un municipio-.
Cada comunidad cuenta con tres religiosos aproximadamente. Todos los centros de misión están ubicados en los municipios más importantes: Yopal, Paz de Ariporo, Maní, Orocúe, Trinidad, a excepción de Bocas del Pauto que es un corregimiento de Trinidad.
La misión se enfrenta en la actualidad a varias situaciones de riesgo evidentes: la violencia de los grupos alzados en armas; la pobreza de algunos sectores, especialmente los más alejados de los cascos urbanos; la aparición de algunas sectas cristianas que confunden a las personas; la falta de preocupación de los sectores políticos; y el constante abandono en que se tiene el departamento, especialmente el territorio del vicariato de Trinidad.
A pesar de todo, existen aspectos positivos como la cultura religiosa del pueblo de Casanare, el apoyo incondicional de las autoridades eclesiásticas y, lo más esencial, la gratitud de las personas por la ayuda espiritual brindada, que contribuyen a que los religiosos puedan realizar su labor y a que la misión siga adelante.
Durante los casi 400 años de trabajo de los frailes agustinos recoletos, se ha conseguido en la misión el establecimiento de nuevas parroquias; la vinculación de los laicos en la labor misionera que ha sido de gran importancia para la atención de sectores marginales; se ha considerado desde hace algunos años la misión como un sitio en el cual los nuevos pastores, aportan su juventud y vitalidad, lo que ha producido frutos gratificantes en las personas que ven las parroquias como centros vivos de experiencia cristiana; el acercamiento de los religiosos como representantes de la Iglesia a las diferentes clases de ideologías y contextos de personas que se tienen en el territorio; y el afianzamiento de la dimensión misionera de la Orden, como un aspecto de vital importancia para el objetivo por el cual se han consagrados los religiosos, anunciar el evangelio en servicio a los demás fieles.
La misión de Los Llanos se inició hacia el año 1662, cuando por disposiciones de la Iglesia y el presidente de la Audiencia de esa época, se determinó la división del departamento en cinco distritos, de los cuales cada orden existente en el territorio se hiciera cargo. Los agustinos recoletos asumieron la zona delimitada por los ríos Upía y Cusiana, en la parte suroccidental del departamento.
Sin embargo, a pesar del trabajo desplegado en esta época, los religiosos que acudieron a este nuevo reto se encontraron con persecuciones y acusaciones, al igual que las demás comunidades religiosas, que protagonizaron colonos ambiciosos, injustos y explotadores de las personas oriundas del departamento, que no soportaban que los misioneros los defendieran. Después de la expulsión de los jesuitas en 1767 y del retiro de los capuchinos en 1795, los agustinos recoletos tuvieron un papel más importante en la evangelización de este departamento. Además, los indígenas trabajaban incansablemente por el avance urbanístico, ayudados de los misioneros.
Posteriormente, el número de los religiosos fue disminuyendo de forma alarmante, hasta el punto de no tener personal suficiente para la asistencia plena de la misión. De tal manera que en 1855 salieron los últimos misioneros, afortunadamente no por mucho tiempo.
En la segunda mitad del siglo XIX la Iglesia colombiana sufrió mucho a causa de las leyes anticlericales dictadas por el gobierno colombiano, de tal manera que la provincia quedó a punto de morir, hasta que fue restaurada por la labor de un grupo de religiosos que llegó al país, encabezados por el padre Ezequiel Moreno.
Con este santo religioso se da un giro a la intervención de los agustinos recoletos en las misiones de Casanare, retomándose desde 1890 hasta la actualidad.
Desde entonces la misión ha tenido avances muy significativos, tanto para la experiencia religiosa de los frailes como para las personas que se sienten beneficiadas por el trabajo pastoral desarrollado en tantos años. El trabajo misionero de los agustinos recoletos en Casanare ha sido muy bueno, ya que se ve el fruto en el interés de muchas personas por vivir su religión. Sin embargo, se estima que falta mucho más trabajo para que la fe católica siga en crecimiento en estos momentos tan difíciles que pasa la Iglesia.
Las religiosas de la Virgen de Matara, misioneras en Asia Central
OMPRESS-KAZAJSTAN (16-03-09) La Delegación de Asia Central cuenta con dos comunidades de las religiosas de la Virgen de Matara, una en Tayikistán y la otra en Kazajstán. El 5 de agosto de 2007 se fundó la comunidad "Madre Gertrudis Detzel", con sede en la ciudad de Shimkent (al sur de Kazajstán) en la parroquia "Santa Teresita del Niño Jesús", Administración Apostólica de Almaty.
Kazajstán es un país que cuenta con 500.000 Km. cuadrados, es más grande que Europa Occidental. Los dos mayores grupos étnicos son los kazacos, la raza original de oriente, y los rusos, quienes mas tarde ocuparon el territorio. Un rasgo específico de este país es el elevado número de sus minorías étnicas: más de 130 etnias de una población de poco más de 17 millones. En cuanto a la filiación religiosa en Kazajstán actualmente hay cerca de 8 millones de musulmanes sunitas y 6.187.000 cristianos ortodoxos rusos. Cerca de 360.000 católicos de rito latino viven en Kazajstán y hay una significativa comunidad de católicos de rito oriental. Afortunadamente, las diversas confesiones religiosas co-habitan pacíficamente mostrándose mutua tolerancia ya que todas ellas han sufrido persecuciones de parte de los comunistas. Kazajstán actualmente cuenta con la Diócesis de Karaganda, y otras tres Administraciones Apostólicas: Astaná en el Norte, Atyrau en el Oeste y Almaty en el Sur.
Cuando las hermanas se incorporaron a la parroquia "Santa Teresita del Niño Jesús", comenzaron a ocuparse de los grupos de niñas, jóvenes y mujeres; de la sacristía y liturgia de la parroquia. La parroquia cuenta aproximadamente con unos 60 fieles. Todos los domingos participan unas 20-30 personas a la Santa Misa.
* "Actualidad de la misión ad gentes en España" (XI): Los laicos misioneros
* Casanare, Colombia: 400 años de compromiso misionero de los agustinos recoletos
* Las religiosas de la Virgen de Matara, misioneras en Asia Central
Carta del obispo de Albacete a los niños de su diócesis
OMPRESS-ALBACETE (16-03-09) Publicamos a continuación la carta que el obispo de Albacete, Mons. Ciriaco Benavente Mateos, ha dirigido a los niños de su diócesis con motivo de la celebración de dos encuentros misioneros de niños, para animarles a participar y a vivir la misión desde pequeños.
“Queridos niños y niñas de la Diócesis de Albacete:
Seguramente ya habréis tenido noticia de los dos encuentros pensados para todos los niños que tienen inquietudes misioneras. Lo son todos los niños que tienen ojos grandes para ver, pies ligeros para movilizarse y manos abiertas para hacer el bien.
El primero tendrá lugar en El Sahúco el próximo día 28 de Marzo, sábado. Comenzará a las 10:30 horas, para terminar en Peñas de San Pedro alrededor de las cinco de la tarde. Los que habéis participado otros años sabéis que es una experiencia preciosa. Os acompañarán un grupo excelente de monitores y catequistas que os harán pasar un día inolvidable y podréis beneficiaros de las gracias del Año Jubilar de San Pablo.
El otro encuentro, junto a miles de niños de toda España, tendrá lugar en el recinto ferial “Madrid Espacios y Congresos” de la Casa de Campo de Madrid los días 2 y 3 de mayo. Su lema es: ‘Hoy y mañana, ¡somos misioneros!’ Pueden ir niños y niñas de 8 a 14 años. Y que no se preocupen los papás y las mamás por el alojamiento, que va a ser en una casa de las Hijas de la Caridad. El precio, 25 euros, incluye trasporte, comida y merienda del sábado, comida del domingo, gorra, pañoleta y camiseta del encuentro ¡A ver quién da tanto por tan poco!
Seguramente habéis visto por vuestra parroquia el programa, ¡precioso y llamativo!: Una zapatilla deportiva en colores. La primera vez que lo encontré por el Obispado pensé que era un anuncio de calzado deportivo, pero era una invitación a ponerse en camino, como ha hecho y lo siguen haciendo tantos misioneros desde hace siglos. Os acompañará un grupo de monitores. Será un encuentro formativo y festivo que os hará recorrer los cinco continentes de la mano de cuenta-cuentos, danzas, magos, marionetas y payasos. Como me daba envidia, porque lo vais a pasar “pipa”, seguramente os acompañaré durante el primer día.
Sólo me queda animaros y animar a vuestros papás y mamás a que no perdáis la oportunidad de vivir esta gozosa experiencia. ¡Venga, a apuntarse antes del 1 de Abril!, a preparar el saco de dormir, la mochila y las zapatillas, para vivir con ojos grandes, pies ligeros y manos abiertas una inolvidable aventura misionera.
Saludo para vuestros padres. Para vosotros, un abrazo de vuestro Obispo”.
“Actualidad de la misión ad gentes en España” (XI): Los laicos misioneros
OMPRESS-MADRID (14-03-09) La Instrucción Pastoral de la Conferencia Episcopal “Actualidad de la misión ad gentes en España”, recoge diversas interpelaciones o interrogantes que afectan a “los que son testigos y protagonistas de una nueva época para la misión universal”. Precisamente los laicos, a los que dedica la novena interpelación el documento, se han vuelto cada vez más testigos y protagonistas con su implicación en el compromiso misionero de la Iglesia.
Esta realidad es reconocida por el documento de los obispos españoles: “Los laicos han ido asumiendo de modo creciente su participación en la misión ad gentes. En España hay ejemplos y realizaciones de los que toda la comunidad eclesial debe sentirse orgullosa. Incluso es de alabar que se hayan ido organizando para facilitar su formación y sus iniciativas. De este modo están en condiciones de desarrollar su compromiso en toda la plenitud y originalidad de su existencia laical”.
Tras este reconocimiento a los laicos, los obispos se preguntan “si disponen de las ayudas suficientes para desempeñar dignamente su trabajo. Frecuentemente están excluidos de las coberturas sociales y sanitarias que posee cualquier ciudadano español que trabaja en el extranjero, simplemente por carecer de contrato laboral y por ser voluntarios. La posibilidad de poder acogerse a los “convenios especiales” es sin duda un avance respecto a situaciones anteriores, pero resulta claramente insuficiente”.
Ante la realidad de los laicos misioneros, una realidad que con el tiempo se hará cada vez más presente y constante, la instrucción propone a las comunidades cristianas “una reflexión para discernir en qué medida consideran a los laicos misioneros como miembros de la Iglesia y enviados por ella. Sólo desde este presupuesto estarán en condiciones de disponer de una adecuada formación teológica y pastoral y, en consecuencia, podrán aportar un testimonio específicamente cristiano que los identifique en su peculiaridad, dentro de la amplia gama de cooperantes y voluntarios. De un modo especial las Iglesias particulares y los organismos de la Conferencia Episcopal seguirán apoyando decididamente a los laicos misioneros, tanto en su preparación, como en el acompañamiento mientras permanecen en la misión”.
Casanare, Colombia: 400 años de compromiso misionero de los agustinos recoletos
OMPRESS-COLOMBIA (16-03-09) La Misión de Casanare es la misión más antigua de las que ahora tiene la Orden de Agustinos Recoletos. Casanare, en la región oriental de Colombia, conocida popularmente como Los Llanos Orientales, es uno de los 32 departamentos del país y se encuentra a 387 kilómetros de la capital, Bogotá. Ocupa el 4% del territorio colombiano y cuenta con una población que ronda los 300.000 habitantes. Desde 1662, los agustinos recoletos desarrollan su tarea de evangelización, haciendo frente a las enormes dificultades de una de las zonas de Colombia más castigadas por la pobreza y la violencia armada.
Son casi cuatro siglos anunciando el evangelio a los fieles en una de las regiones más problemáticas de Colombia. El resultado de esa labor ha propiciado que en la actualidad esta misión cuente con dos comunidades en la diócesis de Yopal –la capital- y cuatro en el vicariato apostólico de Trinidad –un municipio-.
Cada comunidad cuenta con tres religiosos aproximadamente. Todos los centros de misión están ubicados en los municipios más importantes: Yopal, Paz de Ariporo, Maní, Orocúe, Trinidad, a excepción de Bocas del Pauto que es un corregimiento de Trinidad.
La misión se enfrenta en la actualidad a varias situaciones de riesgo evidentes: la violencia de los grupos alzados en armas; la pobreza de algunos sectores, especialmente los más alejados de los cascos urbanos; la aparición de algunas sectas cristianas que confunden a las personas; la falta de preocupación de los sectores políticos; y el constante abandono en que se tiene el departamento, especialmente el territorio del vicariato de Trinidad.
A pesar de todo, existen aspectos positivos como la cultura religiosa del pueblo de Casanare, el apoyo incondicional de las autoridades eclesiásticas y, lo más esencial, la gratitud de las personas por la ayuda espiritual brindada, que contribuyen a que los religiosos puedan realizar su labor y a que la misión siga adelante.
Durante los casi 400 años de trabajo de los frailes agustinos recoletos, se ha conseguido en la misión el establecimiento de nuevas parroquias; la vinculación de los laicos en la labor misionera que ha sido de gran importancia para la atención de sectores marginales; se ha considerado desde hace algunos años la misión como un sitio en el cual los nuevos pastores, aportan su juventud y vitalidad, lo que ha producido frutos gratificantes en las personas que ven las parroquias como centros vivos de experiencia cristiana; el acercamiento de los religiosos como representantes de la Iglesia a las diferentes clases de ideologías y contextos de personas que se tienen en el territorio; y el afianzamiento de la dimensión misionera de la Orden, como un aspecto de vital importancia para el objetivo por el cual se han consagrados los religiosos, anunciar el evangelio en servicio a los demás fieles.
La misión de Los Llanos se inició hacia el año 1662, cuando por disposiciones de la Iglesia y el presidente de la Audiencia de esa época, se determinó la división del departamento en cinco distritos, de los cuales cada orden existente en el territorio se hiciera cargo. Los agustinos recoletos asumieron la zona delimitada por los ríos Upía y Cusiana, en la parte suroccidental del departamento.
Sin embargo, a pesar del trabajo desplegado en esta época, los religiosos que acudieron a este nuevo reto se encontraron con persecuciones y acusaciones, al igual que las demás comunidades religiosas, que protagonizaron colonos ambiciosos, injustos y explotadores de las personas oriundas del departamento, que no soportaban que los misioneros los defendieran. Después de la expulsión de los jesuitas en 1767 y del retiro de los capuchinos en 1795, los agustinos recoletos tuvieron un papel más importante en la evangelización de este departamento. Además, los indígenas trabajaban incansablemente por el avance urbanístico, ayudados de los misioneros.
Posteriormente, el número de los religiosos fue disminuyendo de forma alarmante, hasta el punto de no tener personal suficiente para la asistencia plena de la misión. De tal manera que en 1855 salieron los últimos misioneros, afortunadamente no por mucho tiempo.
En la segunda mitad del siglo XIX la Iglesia colombiana sufrió mucho a causa de las leyes anticlericales dictadas por el gobierno colombiano, de tal manera que la provincia quedó a punto de morir, hasta que fue restaurada por la labor de un grupo de religiosos que llegó al país, encabezados por el padre Ezequiel Moreno.
Con este santo religioso se da un giro a la intervención de los agustinos recoletos en las misiones de Casanare, retomándose desde 1890 hasta la actualidad.
Desde entonces la misión ha tenido avances muy significativos, tanto para la experiencia religiosa de los frailes como para las personas que se sienten beneficiadas por el trabajo pastoral desarrollado en tantos años. El trabajo misionero de los agustinos recoletos en Casanare ha sido muy bueno, ya que se ve el fruto en el interés de muchas personas por vivir su religión. Sin embargo, se estima que falta mucho más trabajo para que la fe católica siga en crecimiento en estos momentos tan difíciles que pasa la Iglesia.
Las religiosas de la Virgen de Matara, misioneras en Asia Central
OMPRESS-KAZAJSTAN (16-03-09) La Delegación de Asia Central cuenta con dos comunidades de las religiosas de la Virgen de Matara, una en Tayikistán y la otra en Kazajstán. El 5 de agosto de 2007 se fundó la comunidad "Madre Gertrudis Detzel", con sede en la ciudad de Shimkent (al sur de Kazajstán) en la parroquia "Santa Teresita del Niño Jesús", Administración Apostólica de Almaty.
Kazajstán es un país que cuenta con 500.000 Km. cuadrados, es más grande que Europa Occidental. Los dos mayores grupos étnicos son los kazacos, la raza original de oriente, y los rusos, quienes mas tarde ocuparon el territorio. Un rasgo específico de este país es el elevado número de sus minorías étnicas: más de 130 etnias de una población de poco más de 17 millones. En cuanto a la filiación religiosa en Kazajstán actualmente hay cerca de 8 millones de musulmanes sunitas y 6.187.000 cristianos ortodoxos rusos. Cerca de 360.000 católicos de rito latino viven en Kazajstán y hay una significativa comunidad de católicos de rito oriental. Afortunadamente, las diversas confesiones religiosas co-habitan pacíficamente mostrándose mutua tolerancia ya que todas ellas han sufrido persecuciones de parte de los comunistas. Kazajstán actualmente cuenta con la Diócesis de Karaganda, y otras tres Administraciones Apostólicas: Astaná en el Norte, Atyrau en el Oeste y Almaty en el Sur.
Cuando las hermanas se incorporaron a la parroquia "Santa Teresita del Niño Jesús", comenzaron a ocuparse de los grupos de niñas, jóvenes y mujeres; de la sacristía y liturgia de la parroquia. La parroquia cuenta aproximadamente con unos 60 fieles. Todos los domingos participan unas 20-30 personas a la Santa Misa.







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