Bajo este lema, hemos celebrado un año más el Encuentro Misionero anual de la Provincia canónica de Gijón. Cada año somos convocados los miembros de la Familia Vicenciana para dinamizar, e impulsar la acción misionera de cada comunidad, de cada grupo y, sobre todo, de cada uno de nosotros. Es una oportunidad para encontrarnos con el misionero por antonomasia: Jesucristo, el misionero del Padre.Las Jornadas se desarrollaron en Santiago de Compostela, término del Camino, lugar por excelencia de peregrinación, de encuentro con el gran apóstol y amigo del Señor. Del 5 al 7 de diciembre de 2008.
Comenzaron con una oración de la noche que nos invitaba a hacer realidad la opción fundamental de Jesús. “Para que tengan Vida” (Evangelio de S. Juán, 10,10). Símbolos tomados de la naturaleza: tierra, agua, fuego, aire; que representan elementos de vida, que evocan la acción del Espíritu, y nos invitaban a pedir que Él nos ayude a ser creativos con la vida que hemos recibido.
Tuvimos un buen animador misionero: el P. Mikel Sagastagoitia, paúl, testigo de la misión, que contagia el virus de la acción misionera a cuantos tuvimos la suerte de conocerle y de escuchar sus palabras.
Subrayo las ideas fuerza que fueron saliendo a través de los temas desarrollados sobre San Vicente y la Misión.
• Lo importante es Jesucristo, el misionero del Padre, el evangelizador de los pobres.
• La razón de la fecundidad misionera de San Vicente es su imitación de Jesucristo. No perdamos esto de vista. Quiso seguir a Cristo. Quiso hacer lo que Él hizo. Por eso, Jesucristo fue la regla de su vida.
Así se lo expresaba en una carta dirigida al P. Portail en 1635: “Acuérdese de que para morir como Jesucristo, hay que vivir como Jesucristo”.
• San Vicente está marcado por el encuentro con Cristo, en las experiencias de encuentro con los pobres. Su referencia a Cristo es constante y permanente.
• Por eso, la oración es para él, comunicación continua con el Padre, con Dios. De ahí toma la fuerza, la luz, el gozo y la decisión de su seguimiento a Cristo.
• La vida del misionero es la que mas se parece y se acerca a la vida que Jesucristo tuvo en la tierra. Por eso, para continuar su misión, es preciso tener las mismas actitudes que tuvo Él: Misericordia, bondad, perdón y amor.
• Jesucristo es el modelo. Ser misionero al estilo de Jesús y de San Vicente, no es una nota o un añadido al movimiento o a la institución, no. Es un pilar, es algo intrínseco y fundamental. Es algo constitutivo del ser.
Otro motivo de alegría fraterna fue contar con la presencia del P. José Mazuelas, Director de COVIDE-AMVE (Cooperación Vicenciana para el Desarrollo- Acción Misionera Vicenciana de España), de la Hermana Delegada Nacional, Sor Mª Teresa Maestre y Sor Pilar Hurtado, Delegada del Secretariado Internacional de Juventudes Marianas Vicencianas (JMV).
El P. Mazuelas, expuso con mucha claridad el objetivo de este curso sobre todos los niños del mundo. “Conseguir que escriban su futuro”. El lema fue elegido para acercarnos al camino abierto por Santa Luisa de Marillac; en las aldeas y lugares que ella visitaba, se preocupaba de buscar alguna maestra que supiera enseñar, o bien, de preparar alguna otra que reuniera cualidades para ello.
Su mensaje es claro: “la educación de los pobres no puede ser una pobre educación”, y la demanda de una educación universal, gratuita y de calidad, no puede separarse de la lucha contra la pobreza.
Todas nuestras acciones deben ir por esta línea. No pretendemos escribir su futuro, si no que ellos sean los protagonistas; que ellos escriban su futuro propio, que ellos sean los artífices de su propio desarrollo, siempre con nuestro apoyo y colaboración.
Espacio y tiempo no han podido estar mejor en estas Jornadas; ni tampoco faltó tiempo para la fiesta y la alegría. La Rondalla del Colegio Ntra. Sra. de los Remedios, supo poner con su brillante actuación, el color y la belleza del folklore gallego. Canciones, bailes, arte que une y enriquece, que deleita y acerca a esta tierra rica y generosa en sus gentes y en sus paisajes.
Terminamos el encuentro con la celebración envío de la Eucaristía, dando gracias a Dios que nos permite gozar de la cercanía de su amor generoso, de su proyecto de amor para todos los hombres, sobre todo, los pobres y necesitados.
Verdadero envío de gozo y compromiso simbolizado en el bello crucifijo de madera de coco realizado por los niños enfermos de Atomi- Guinea.
Verdadera fiesta, compromiso, gozo fraterno, unión y envío a nuestros lugares de trabajo y de vida compartida en Misión.
Concluyo esta crónica con el deseo de vivir y de transmitir el mensaje que el texto de este canto puede y debe ser realidad en cada uno de nosotros.
No temas arriesgarte, porque contigo yo estaré.
Te encargo hoy mi pueblo para anunciar y edificar.
Ve, yo te envío; tu futuro está lleno de esperanza.
Yo te doy vida en abundancia
y permanezco fiel.







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