Publicado por AICA
"Si hay un tema que los católicos tienen que rever, es la celebración de la Semana Santa. Ha pasado con la Semana Santa lo que suele pasar con algunos árboles. Toda la vitalidad de sus raíces se van en frondosidad de ramas y hojas y no dan fruto”, dijo el obispo emérito de Viedma, monseñor Miguel Esteban Hesayne, en su homilía del domingo.
Señaló que “con el correr de los siglos se fue perdiendo la raíz cristiana” porque “para recuperar en el Pueblo de Dios la fe en la Muerte y Resurrección de Jesús, se fue solemnizando el anuncio de la fe pascual en un despliegue de largas ceremonias”.
El prelado recordó que “desde el Concilio Vaticano II se viene haciendo un gran esfuerzo pastoral para recuperar la centralidad fontal de la Pascua del Señor en la vida cotidiana del Pueblo de Dios”.
En ese sentido precisó que “no bastan cambios litúrgicos” sino que “Jesús será pascua cotidiana de los cristianos, en tanto en cuanto, las parroquias se vayan transformando en una red de comunidades cuyos integrantes se nutran de la Biblia y de la Eucaristía”.
Agregó que el mundo necesita una Iglesia que se nutra en estas dos mesas “para dejar de ser cómplice de una sociedad que arrincona a los que no pueden competir y exalta la felicidad del tener con afán de máximo lucro. Porque una Iglesia bien alimentada en estas dos mesas engendra cristianos que sacuden la apatía y la pasividad ante la muerte prematura de la niñez desnutrida, enfermos carentes de atención médica y ancianos desvalidos”.
“El llamado a conversión que Jesús hace hoy a su Pueblo, es que no se organicen misas para ponerlas a disposición de quienes quieran cumplir con sus obligaciones religiosas. Porque Él, desde la última Cena, ha entregado a la Iglesia la Eucaristía para que la gente pueda vivir su muerte y resurrección (Pascua) y así ser capaz de construir un mundo justo en fraterna solidaridad glorificando a Dios, Padre de la Humanidad”, concluyó.+
Señaló que “con el correr de los siglos se fue perdiendo la raíz cristiana” porque “para recuperar en el Pueblo de Dios la fe en la Muerte y Resurrección de Jesús, se fue solemnizando el anuncio de la fe pascual en un despliegue de largas ceremonias”.
El prelado recordó que “desde el Concilio Vaticano II se viene haciendo un gran esfuerzo pastoral para recuperar la centralidad fontal de la Pascua del Señor en la vida cotidiana del Pueblo de Dios”.
En ese sentido precisó que “no bastan cambios litúrgicos” sino que “Jesús será pascua cotidiana de los cristianos, en tanto en cuanto, las parroquias se vayan transformando en una red de comunidades cuyos integrantes se nutran de la Biblia y de la Eucaristía”.
Agregó que el mundo necesita una Iglesia que se nutra en estas dos mesas “para dejar de ser cómplice de una sociedad que arrincona a los que no pueden competir y exalta la felicidad del tener con afán de máximo lucro. Porque una Iglesia bien alimentada en estas dos mesas engendra cristianos que sacuden la apatía y la pasividad ante la muerte prematura de la niñez desnutrida, enfermos carentes de atención médica y ancianos desvalidos”.
“El llamado a conversión que Jesús hace hoy a su Pueblo, es que no se organicen misas para ponerlas a disposición de quienes quieran cumplir con sus obligaciones religiosas. Porque Él, desde la última Cena, ha entregado a la Iglesia la Eucaristía para que la gente pueda vivir su muerte y resurrección (Pascua) y así ser capaz de construir un mundo justo en fraterna solidaridad glorificando a Dios, Padre de la Humanidad”, concluyó.+








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