(Miguel Ángel Malavia) “Ha llegado el momento de hacer una labor misionera en nuestras diócesis. ¿Y esto qué es? Pues que si hasta ahora la pastoral se centraba en la catequesis y la formación, ahora debemos buscar el primer despertar en los no bautizados y no evangelizados, que cada vez son más en España. Debemos despertar su interés por la Buena Noticia. Y esto es, justamente, lo que se hace en las tierras de misión”. Estas palabras del secretario de la Comisión de Misiones, Anastasio Gil, resumen muy bien las razones por las que la Asamblea Plenaria de la CEE aprobó el pasado mes de noviembre una Instrucción Pastoral, que acaba de presentarse, con el título Actualidad de la misión ad gentes en España.
Es necesario reevangelizar España“, afirmó Ramón del Hoyo, obispo de Jaén y responsable de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, durante la presentación del documento. Un texto que busca extraer algunas de las claves que explican el porqué de esta situación, además de proponerse acciones concretas para tratar de invertir la tendencia.
Tal y como recoge la Instrucción Pastoral, una de las causas fundamentales del cambio ha sido la conformación de “nuevas fronteras en la misión ad gentes“. “El proceso de globalización -afirma el documento-, el largo e intenso proceso de secularización de nuestra sociedad, las nuevas tecnologías de la comunicación, las oleadas de inmigración y de emigración han suscitado un proceso histórico en el que se han desplazado las fronteras de la misión ad gentes en su compresión tradicional. En consecuencia, los pueblos y las culturas se mezclan y la misión ad gentes ya no está solamente más allá de nuestras fronteras”.
En declaraciones a Vida Nueva, Eloy Bueno, director del Instituto de Misionología de Burgos y colaborador en la Comisión Episcopal de Misiones, considera que la noción de ‘misiones’ ha quedado anticuada y propone cambiar el concepto por el de ‘Iglesias’, “así se evidenciaría la necesidad de la cooperación entre las mismas, pues todas tienen, en mayor o menor medida, los mismos problemas”, añade.
Entre las iniciativas prácticas y concretas para la efectiva revitalización de la acción misionera que propone la Instrucción Pastoral, están “potenciar el Consejo Nacional de Misiones“, así como la “institucionalización del estudio de la Teología de la Misión en los Centros de Formación Teológica para laicos, personas consagradas y aspirantes al sacerdocio” o la “promoción de ámbitos de reflexión misionológica en las diócesis“, entre otras acciones.
Es necesario reevangelizar España“, afirmó Ramón del Hoyo, obispo de Jaén y responsable de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, durante la presentación del documento. Un texto que busca extraer algunas de las claves que explican el porqué de esta situación, además de proponerse acciones concretas para tratar de invertir la tendencia.
Tal y como recoge la Instrucción Pastoral, una de las causas fundamentales del cambio ha sido la conformación de “nuevas fronteras en la misión ad gentes“. “El proceso de globalización -afirma el documento-, el largo e intenso proceso de secularización de nuestra sociedad, las nuevas tecnologías de la comunicación, las oleadas de inmigración y de emigración han suscitado un proceso histórico en el que se han desplazado las fronteras de la misión ad gentes en su compresión tradicional. En consecuencia, los pueblos y las culturas se mezclan y la misión ad gentes ya no está solamente más allá de nuestras fronteras”.
En declaraciones a Vida Nueva, Eloy Bueno, director del Instituto de Misionología de Burgos y colaborador en la Comisión Episcopal de Misiones, considera que la noción de ‘misiones’ ha quedado anticuada y propone cambiar el concepto por el de ‘Iglesias’, “así se evidenciaría la necesidad de la cooperación entre las mismas, pues todas tienen, en mayor o menor medida, los mismos problemas”, añade.
Entre las iniciativas prácticas y concretas para la efectiva revitalización de la acción misionera que propone la Instrucción Pastoral, están “potenciar el Consejo Nacional de Misiones“, así como la “institucionalización del estudio de la Teología de la Misión en los Centros de Formación Teológica para laicos, personas consagradas y aspirantes al sacerdocio” o la “promoción de ámbitos de reflexión misionológica en las diócesis“, entre otras acciones.








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