
«–¿Rezas a Dios?
–preguntó el anciano al niño.
–Sí, cada noche
–contestó el pequeño.
–¿Y qué le pides?
–Nada. Le pregunto si puedo «echarle la mano» en algo»
Este breve diálogo que cuenta el escritor brasileño Pedro Bloch en una de sus obras, me hace reflexionar bastante sobre nuestra manera de proceder como cristianos ante Dios: Estamos muy acostumbrados a pedir (o a exigir) que nos atienda, que nos escuche, que nos dé… pero pocos de nosotros estamos dispuestos a escuchar, a ofrecer o a compartir con los demás lo que somos y tenemos. Pocos de verdad se preguntan: ¿Cómo puedo echarle la mano a Dios?
Lo mismo sucede con la Iglesia y con nuestra manera de ser católicos: Muchos están siempre prestos a sospechar, desconfiar y criticar destructivamente; descalifican obsesivamente todo cuanto no venga de ellos mismos. No se trata aquí de ser ingenuos y dejar de subrayar las cosas que no están bien dentro de nuestras estructuras; se trata más bien, de aprender a hacer una crítica constructiva, y a tener «ojo penetrante y atento» para buscar una continua renovación y adaptación de nuestra espiritualidad católica «a los signos de los tiempos» sin perder la valiosa herencia de nuestros predecesores. Esto es lo que propone «El catolicismo estratégico» tratado en este número.
Ser cristiano-católico no es una moda que pasa como pasan tantas ideologías. Sin embargo, el «sabernos en el camino cierto», no nos exime de seguir preguntándonos: ¿Cómo le puedo echar la mano a Dios? ¿Qué puedo aportar a mi Iglesia? ¿Cómo puedo ser mejor ciudadano? Responder a estas preguntas es un imperativo y un reto que se impone a nuestras conciencias día a día. ¡Quien no se cuestiona, quien no evalúa, no crece!
Iniciamos un nuevo año y, hoy más que nunca, nuestra consigna debería ser «ofrecer dos gotitas de sudor más por día» para alcanza nuestros sueños e ideales y para construir un mundo más justo y más humano.
En Esquila Misional aceptamos el desafío: Seguimos renovándonos, Estamos en camino. ¡Feliz Año Nuevo!
Lo mismo sucede con la Iglesia y con nuestra manera de ser católicos: Muchos están siempre prestos a sospechar, desconfiar y criticar destructivamente; descalifican obsesivamente todo cuanto no venga de ellos mismos. No se trata aquí de ser ingenuos y dejar de subrayar las cosas que no están bien dentro de nuestras estructuras; se trata más bien, de aprender a hacer una crítica constructiva, y a tener «ojo penetrante y atento» para buscar una continua renovación y adaptación de nuestra espiritualidad católica «a los signos de los tiempos» sin perder la valiosa herencia de nuestros predecesores. Esto es lo que propone «El catolicismo estratégico» tratado en este número.
Ser cristiano-católico no es una moda que pasa como pasan tantas ideologías. Sin embargo, el «sabernos en el camino cierto», no nos exime de seguir preguntándonos: ¿Cómo le puedo echar la mano a Dios? ¿Qué puedo aportar a mi Iglesia? ¿Cómo puedo ser mejor ciudadano? Responder a estas preguntas es un imperativo y un reto que se impone a nuestras conciencias día a día. ¡Quien no se cuestiona, quien no evalúa, no crece!
Iniciamos un nuevo año y, hoy más que nunca, nuestra consigna debería ser «ofrecer dos gotitas de sudor más por día» para alcanza nuestros sueños e ideales y para construir un mundo más justo y más humano.
En Esquila Misional aceptamos el desafío: Seguimos renovándonos, Estamos en camino. ¡Feliz Año Nuevo!







Adelante
Sigue Conociendo
INICIO





0 comentarios:
Publicar un comentario