Publicado por OMPRESS
* Este domingo se celebró en España la Jornada de la Infancia Misionera
* Encuentro de animadores misioneros en Olivenza, Badajoz
* Misionero jesuita en el Congo: "Ser signo de alguien es mejor que se solución de algo"
* Labor de Cáritas Congo a favor de los desplazados

Este domingo se celebró en España la Jornada de la Infancia Misionera
OMPRESS-LOGROÑO (26-01-09) Ayer domingo se celebraba en todas las diócesis españolas la Jornada de la Obra Pontificia de la Infancia Misionera. A continuación reproducimos la carta que con motivo de esta celebración ha escrito el obispo de Calahorra-La Calzada y Logroño, Mons. Juan José Omella Omella.
En esta Jornada de la Infancia Misionera se nos recuerda que los niños y los jóvenes son el futuro del mundo y de la Iglesia. Una jornada en la que se recuerda que los niños pueden y deben ser misioneros, portadores de la Buena Nueva de Jesús en medio del mundo que les rodea. Pero, desgraciadamente, esa jornada pasa desapercibida para muchos cristianos.
¿Cuál es la finalidad de esta Jornada de la «Infancia Misionera»?:
Formar a los niños en la necesidad de dar a conocer el amor de Jesús, el mejor tesoro que tenemos los cristianos. Es decir, ayudarles a comprender que pueden ser misioneros aquí, en su pueblo o ciudad, en su casa o en el colegio, en la calle o donde quiera que estén.
Ayudar a los niños a que abran los ojos y puedan descubrir las necesidades de los niños más pobres del mundo.
Estimular a los niños para que puedan vivir el desprendimiento y la generosidad.
¿No es hermoso trabajar para que los niños abran su mente, sus ojos y su corazón a la hermosa tarea misionera? Muchos niños han tenido sueños hermosos pensando ser un día misioneros y marcharse a países lejanos a trabajar en la extensión del Reino de Dios. Cuando a un niño se le presenta las necesidades de los demás responde con interés y generosidad.
Aún recuerdo el día en que hablé, en una celebración de la Eucaristía, de la Campaña contra el hambre y de la necesidad de ser generosos y colaborar en la colecta para financiar un proyecto de desarrollo ayudando, de esta manera, a erradicar el hambre en el mundo. Al acabar la Misa un chaval de 8 años salió corriendo del templo y pocos minutos después entró en la sacristía y me dio un puñado de billetes de papel y unas cuantas monedas. Le dije: ¿qué es eso? Me contestó: «es el dinero que tenía en la hucha y como hay niños más pobres que yo quiero compartirlo con ellos. Tómelo, es para ellos».
La abuela del niño miraba complacida a su nieto y me dijo: «acéptelo, señor cura, lo entrega libre y gozosamente. Guardaba ese dinero para comprarse una bicicleta, pero prefiere dárselo a los pobres. Es un buen zagal».
Me emocionó esa actitud tan generosa que brotaba del corazón del chaval, del conocimiento que tenía de la pobreza y de la miseria de otros niños más pobres que él. Y pensé que «sólo se ama aquello que se conoce». Os invito a que hagamos lo posible por conocer la realidad de muchos, muchísimos niños, más pobres que nosotros. Os invito a que hagamos todo lo posible para ayudarles a salir de su pobreza y que, con nuestro compromiso, puedan experimentar la fraternidad y la solidaridad de los hermanos que tienen más que ellos. Sí, muchos niños, desgraciadamente, todavía hoy en nuestros días: mueren de hambre, carecen de buenas condiciones sanitarias y educativas, viven en países azotados por la guerra y conflictos armados, sufren la esclavitud, el abandono familiar y la explotación sexual, no conocen a Cristo, Salvador de los hombres.
No podemos quedarnos tranquilos ante esa realidad. Ofrezcámosles la ofrenda de nuestra oración permanente al Padre, Dios de toda misericordia, y seamos generosos en las colectas de este día que están destinadas, este año, preferentemente a los niños de los países del continente asiático que viven en la pobreza y que no conocen a Dios.
Encuentro de animadores misioneros en Olivenza
OMPRESS-BADAJOZ (26-01-09) Con motivo de la conmemoración del Milagro del Arroz, que tuvo lugar hace 60 años en la localidad pacense de Olivenza, ha tenido lugar en dicha localidad la reunión del Grupo de Formación de Animadores Misioneros de la archidiócesis de Mérida-Badajoz. De esta forma se han unido a esta celebración del milagro, atribuido al primer santo misionero extremeño, San Juan Macía, y al centenario del nacimiento del siervo de Dios Don Luis Zambrano, fundador del Hogar de Nazaret, y párroco de la localidad cuando tuvo lugar el milagro.
Ha sido en las dependencias del Hogar de Nazaret donde ha tenido lugar el encuentro, cuyo temática se ha centrado en el Animador y el Grupo Misionero. Han asistido 22 personas, unidas en oración, formación y convivencia. En el encuentro ha participado Serafín Suárez, misionero de la archidiócesis en Zimbabwe y miembro del Instituto Español de Misiones Extranjeras.
Misionero jesuita en el Congo: “Ser signo de alguien es más importante que ser solución de algo”
OMPRESS-R. D. CONGO (26-01-09) El jesuita Juanjo Aguado, antiguo alumno de Comillas y miembro del Servicio Jesuita al Refugiado (JRS) visitó la universidad para explicar su experiencia con desplazados al noreste de la República Democrática del Congo, en la región de Kivu del Norte, en una charla organizada por los servicios de Pastoral y para el Compromiso Solidario y la Cooperación al Desarrollo y las unidades de Actividades Culturales, Seminarios y Jornadas, y de Trabajo Social.
Aguado ha estado trabajando los últimos meses como director de un proyecto de educación del JRS en la ciudad de Rutshuru. Su objetivo, integrar a los niños desplazados en los colegios de la zona: "En las escuelas del Congo no sólo se aprende a sumar o hablar francés, también a convivir", aseguró. "Son un terreno sagrado". Lo primero que hacen los niños que consiguen llegar al colegio es descalzarse, mostrando su respeto y reverencia a la escuela y sus maestros. Allí, con clases de hasta 80 alumnos, "el espíritu de aprendizaje es mayor que el que pude encontrarme aquí en mis tiempos de profesor", dijo Aguado. "Cualquier lugar resguardado del sol y la lluvia, es bueno para aprender".
Pese a que su propósito inicial era trabajar en materia educativa, las circunstancias de la guerra que vive el país le obligaron a ampliar su radio de acción y a entrar en la asistencia social. El pasado verano, apenas unos días después de su llegada, se rompió la tregua vigente y los combates se recrudecieron. Precisamente, la zona de Rutshuru, donde desarrollaba su trabajo fue de las más afectadas. Mientras unos campos de refugiados se vaciaban al paso de los grupos armados, otros multiplicaban su número de habitantes o surgían de la nada en lugares públicos o zonas consideradas "seguras".
Durante la charla, Aguado expuso su día a día y las condiciones de su trabajo. "La representación del JRS en Rutshuru era de, literalmente, cuatro gatos: tres asistentes congoleños y yo", contó el conferenciante. "Así que adoptamos la técnica del gato cubierto de cascabeles: optamos por hacer mucho ruido". Su grupo sólo podía hacerse cargo de la asistencia básica para los más vulnerables, así que establecía alianzas con otras organizaciones no gubernamentales y entidades locales para conseguir objetivos inmediatos de mayor alcance. Un ejemplo: "Se supone que tanto la educación como la sanidad son gratis, pero el gobierno no paga a maestros, médicos ni enfermeros, y tienen que cobrar a la población por sus servicios, para poder comer. De manera que llegamos a un acuerdo con el director del centro de salud más cercano, para que asistiera gratuitamente a los habitantes del campo a cambio de que el JRS se hiciera cargo del salario de sus trabajadores durante dos meses".
En Kivu del Norte no hay familia ajena a la violencia. El visitante encuentra sus huellas por todas partes: muerte, heridos, enfermedad, reclutamientos forzosos, violaciones, etc. La violencia sexual y el secuestro de menores se utilizan como armas de guerra. "El Congo es, posiblemente, uno de los lugares del mundo donde resulta más difícil ser mujer y, por supuesto, niño", aseguró Aguado. La mayor parte de las víctimas de la guerra se producen entre la población civil. "No hay nada más peligroso que el ejército en retirada".
"El desplazado tiene rostro de mujer, pero sobre todo de niño", insistió Aguado, mientras mostraba fotografías de familias completas hacinadas en búnkeres o "maisonnettes", como denominan los refugiados las tiendas de barro y hojas de plátano, o de plástico para los más "afortunados", en las que se resguardan. Sin embargo, añadió que no sólo se ve necesidad, también dignidad: "La gente no sólo lucha por sobrevivir, sino por convivir y retornar en paz a sus hogares". Abriendo su corazón a los asistentes, Aguado agregó que, para él, "entrar en un búnker era como asomarme al portal de Belén, sentía que Dios estaba con esta gente desde el primer día".
"Pese a mis deformaciones previas, me he dado cuenta de que es más importante estar allí que hacer. Lo que yo aportaba no es fruto de mis capacidades, sino de lo que la otra persona percibía de mí, al verme como un hombre de Dios". "Ser signo de alguien es más importante que ser solución de algo", concluyó.
Labor de Cáritas Congo a favor de los desplazados
OMPRESS-KINSHASA (26-01-09) Equipos de Cáritas Dungu-Doruma, apoyados por el equipo de Cáritas-Desarrollo del Congo, comenzaron el viernes 23 de enero por la localidad de Mbengu la distribución de la ayuda humanitaria de urgencia a 906 familias desplazadas de las 10.000 que son objetivo de una segunda fase de ayudas a las víctimas de los ataques de los rebeldes ugandeses del LRA, en el distrito del Haut-Uélé en la Provincia Oriental del país. Esta ayuda en bienes no alimentarios está financiada por los miembros de la red de Cáritas Internationalis.
Cada familia beneficiaria recibe un equipo compuesto de 10 artículos, entre ellos mantas, ropa de abrigo, utensilios de cocina y jabón. Esta primera distribución continuó el domingo 25 en la localidad de Iveka, a 28 km. de la ciudad de Dungu, en Niangara.
Se beneficiaron unas 300 familias desplazadas, en total cerca de 1.800 personas. Todas estas personas desplazadas huyeron de los recientes ataques de los rebeldes ugandeses del LRA contra sus pueblos.
En Mbengu, localidad situada 23 km. de la ciudad de Dungu, la distribución tuvo lugar en la parroquia católica Bienaventurado José Alamanu. Antes de la entrega de los equipos a los cinco primeros beneficiarios, el sacerdote de la parroquia de Mbengu, padre Honoré Tsiditeta, explicó el verdadero sentido de este gesto solidario llevado a cabo por la Iglesia Católica que asiste a las personas más vulnerables, católicas o no.
Según el sacerdote, esta ayuda humanitaria de urgencia de Cáritas tiene por objetivo aliviar los sufrimientos que padecen las poblaciones víctimas de los ataques de los rebeldes ugandeses del LRA. El padre Tsiditeta agradeció a Cáritas y a sus benefactores que son los primeros en asistir a los desplazados que encuentran refugio en su parroquia.
Hay que recordar que, Cáritas-Desarrollo del Congo y sus estructuras diocesanas de Dungu-Doruma y de Isiro-Niangara asistirán en total a 10.000 familias desplazadas, lo que representa a unas 60.000 personas, víctimas de los ataques de los rebeldes ugandeses del LRA ocurridos a partir del 25 de diciembre de 2008. Más de 5.000 kits de material no alimentario han sido distribuidos en las dos diócesis mencionadas.
Estas ayudas de Cáritas-Desarrollo el Congo es el fruto de la solidaridad de la Iglesia Católica universal, controlada por la Confederación de Cáritas Internationalis.







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