Escrito por María Velázquez Dorantes
En esta fiesta vemos cómo Jesús se manifiesta a los Reyes Magos para ser adorado. En la Iglesia esta fiesta tiene su origen en el año 400. ¿Por qué eran magos? ¿Por qué de Oriente? ¿Por qué tres?Cada 6 de enero los pueblos celebran la Epifanía del Señor, que es la manifestación o presentación pública del Niño Dios. En esta fiesta vemos cómo Jesús se manifiesta a los Reyes Magos para ser adorado. En la Iglesia esta fiesta tiene su origen en el año 400.
¿Por qué eran magos? ¿Por qué de Oriente? ¿Por qué tres? La tradición de los pueblos revela que eran magos aquellos personajes que se dedicaban a estudiar los astros y las ciencias religiosas; los magos también eran considerados sabios, personas con un perfil de santidad y sabiduría, que dedicaban su vida a la búsqueda de la verdad.
El oriente en aquellos tiempos comprendía Arabia, Persia, Asiria o Babilonia. Países que limitaban con Israel, se cree que los reyes magos eran persas, dado el carácter profundo de su fe en la religión.
Tres Reyes Magos. La Escritura no dice exactamente cuántos reyes llegaron a adorar al Niño Dios. Sin embargo, el Papa San León señaló que eran tres por los regalos que le fueron presentados al Salvador.
Por lo tanto, la Epifanía del Señor se celebra cada 6 de enero de múltiples formas en los pueblos. Dios se revela no sólo a los tres Reyes Magos, no sólo a los pastores, no sólo a los judíos, sino al mundo entero con el objetivo de que los hombres mediten el misterio de la encarnación del Hijo de Dios.
Tradiciones y costumbres
En el mundo las tradiciones que se celebran cada seis de enero son variadas. Van desde la rosca de reyes, la tradición de los juguetes, los zapatos en las recámaras o balcones, y las cartas que los niños realizan con sus peticiones; pero, además, la descripción de su comportamiento durante el año.
A diferencia de las tradiciones paganas de Santa Claus, la tradición de los Reyes Magos es una tradición que tiene que ver con la humanidad de una leyenda que cuenta cómo unos pastores, al ver que el Niño no tenía zapatos, decidieron regalarle los suyos, pero antes fueron a lavarlos y colgarlos en el balcón para que se secaran; la sorpresa, como recompensa de su bondad, fue que los zapatos estaban un día después llenos de regalos dejados por los Reyes Magos.
Tres regalos, tres símbolos
Los tres regalos que se le presentaron al Salvador del mundo fueron tres símbolos que hablarían de las grandezas de ese niño nacido en un pesebre en Belén.
El oro, como símbolo de riqueza y poder, fue ofrecido a Jesús como reconocimiento de que Él tenía más poder que todos los reyes de la tierra, porque se trataba de colocar un cofre que simbolizara al Rey de Reyes.
El incienso, como resina olorosa venida de Oriente, es el símbolo de la adoración a Dios, es el reconocimiento del Dios verdadero.
La mirra, esa sustancia perfumada que los antiguos tenían como bálsamo precioso, viene a simbolizar al hombre en su estado físico. La mirra tiene un color rojo que se identifica con la sangre, y su figura es como las lágrimas, que hacen de Jesús el hombre que ha de padecer por el mundo.
Rubén Darío, poeta nicaragüense expresa este simbolismo de la siguiente forma:
––Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso.
Vengo a decir: La vida es pura y bella.
Existe Dios. El amor es inmenso.
¡Todo lo sé por la divina Estrella!
––Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo.
Existe Dios. Él es la luz del día.
¡La blanca flor tiene sus pies en lodo
y en el placer hay la melancolía!
––Soy Baltasar. Traigo el oro. Aseguro
que existe Dios. Él es el grande y fuerte.
Todo lo sé por el lucero puro
que brilla en la diadema de la muerte.
––Gaspar, Melchor y Baltasar, callaos.
Triunfa el amor, ya su fiesta os convida.
¡Cristo resurge, hace la luz del caos
y tiene la corona de la Vida!







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