En la ciudad de Ushuaia, la capital más austral del mundo, se desarrolló del 3 al 11 de enero, la II Misión Juvenil Diocesana, con el objetivo de lograr un mayor acercamiento entre la Iglesia Católica y la comunidad del fin del mundo.
Con la participación de casi 200 jóvenes de las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego, que conforman la diócesis de Río Gallegos, y también de Salta, San Juan y Buenos Aires, la misión se puso en marcha en los barrios Mirador de los Andes (ex 640 viviendas), Valle Andorra, San Vicente de Paúl, Bahía Golondrina, Rio Pipo y el asentamiento “El Escondido”.
Durante todas las jornadas los jóvenes contaron con la compañía del obispo diocesano, monseñor Juan Carlos Romanín, y visitaron los hogares de los barrios mencionados “llevando la Palabra de Dios y un mensaje de amor y paz”, como expresaron desde la Pastoral Juvenil.
Las visitas se realizaban por la tarde, de 14.30 a 18, y finalizaban con una misa en las respectivas capillas de cada barrio y según comentaron los participantes, la respuesta de la gente fue muy satisfactoria.
El padre Marcelo Maciel, coordinador de la misión y vicario de la parroquia María Auxiliadora, manifestó su alegría por este acontecimiento y al invitar a la comunidad a sumarse decía: “El mensaje que queremos dejar es que los vecinos abran las puertas de sus hogares, porque no es el misionero el que va a verlos, sino Cristo mismo el que viene a anunciar. Es el que reza con la comunidad y es el propio Cristo que va a dar una palabra de aliento, y las peticiones recogidas se vuelven oración en nuestros momentos de liturgia”.
Por su parte los jóvenes recibían todas las mañanas talleres de formación y luego del almuerzo emprendían el viaje a cada barrio asignado.
Trabajaron divididos en cuatro grupos caracterizados con los colores: rojo (América), azul (Oceanía), verde (África), amarillo (Asia) y blanco (Europa), representando así a cada continente.+
AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente
Con la participación de casi 200 jóvenes de las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego, que conforman la diócesis de Río Gallegos, y también de Salta, San Juan y Buenos Aires, la misión se puso en marcha en los barrios Mirador de los Andes (ex 640 viviendas), Valle Andorra, San Vicente de Paúl, Bahía Golondrina, Rio Pipo y el asentamiento “El Escondido”.
Durante todas las jornadas los jóvenes contaron con la compañía del obispo diocesano, monseñor Juan Carlos Romanín, y visitaron los hogares de los barrios mencionados “llevando la Palabra de Dios y un mensaje de amor y paz”, como expresaron desde la Pastoral Juvenil.
Las visitas se realizaban por la tarde, de 14.30 a 18, y finalizaban con una misa en las respectivas capillas de cada barrio y según comentaron los participantes, la respuesta de la gente fue muy satisfactoria.
El padre Marcelo Maciel, coordinador de la misión y vicario de la parroquia María Auxiliadora, manifestó su alegría por este acontecimiento y al invitar a la comunidad a sumarse decía: “El mensaje que queremos dejar es que los vecinos abran las puertas de sus hogares, porque no es el misionero el que va a verlos, sino Cristo mismo el que viene a anunciar. Es el que reza con la comunidad y es el propio Cristo que va a dar una palabra de aliento, y las peticiones recogidas se vuelven oración en nuestros momentos de liturgia”.
Por su parte los jóvenes recibían todas las mañanas talleres de formación y luego del almuerzo emprendían el viaje a cada barrio asignado.
Trabajaron divididos en cuatro grupos caracterizados con los colores: rojo (América), azul (Oceanía), verde (África), amarillo (Asia) y blanco (Europa), representando así a cada continente.+
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