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MISIONEROS EN CAMINO: noviembre 2008
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domingo, 30 de noviembre de 2008

01 de Diciembre: Día mundial de la lucha contra el SIDA

Día mundial de la lucha contra el SIDA
De Wikipedia, la enciclopedia libre

El día mundial de la lucha contra el SIDA, se conmemora el 1 de diciembre de cada año, se dedica a dar a conocer la epidemia de SIDA global causada por la extensión de la infección del VIH. El día 1 de diciembre fue elegido debido a que el primer caso de SIDA fue diagnosticado en este día en 1981. Desde entonces, el SIDA ha matado más de 25 millones de personas en todo el mundo, haciéndola una de las epidemias más destructivas de la historia registrada. A pesar de que existe un mayor acceso y se ha mejorado el tratamiento antiretroviral y el cuidado en muchas regiones del mundo, la epidemia de SIDA costó aproximadamente 3,1 millones (entre 2,8 y 3,6 millones) de vidas en el 2005 de las cuales, más de de medio millón (570.000) eran niños.

El concepto de dedicar un día a la lucha contra el SIDA en el mundo se originó en la Cumbre Mundial de Ministerios de la Salud de 1988, dentro de los programas para la prevención del SIDA. Desde entonces, ha sido tomado por gobiernos, organizaciones internacionales y caridades alrededor del mundo.

Desde 1988 hasta 2004, el Día Internacional de la Lucha contra el SIDA fue organizado por UNAIDS (ONUSIDA), organismo que escogía un tema para cada año, después de consultarlo con otras organizaciones. En 2005 la UNAIDS entregó la responsabilidad de la conmemoración de este día a la Campaña Mundial contra el SIDA (WAC, World AIDS Campaign), una organización independiente. Para el 2005, eligieron como tema de su campaña: "Paren al Sida: cumplan la promesa" (Stop AIDS: Keep the Promise), que estará vigente hasta el 2010. Este tema no es específico para el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, sino también para las labores que la WAC hace durante el año.

Símbolo

El lazo rojo es el símbolo mundial para la solidaridad con las personas VIH positivas y con aquellos que conviven con el SIDA y apoyo mutuo.

Temas del día mundial contra el SIDA

1988 Comunicación
1989 Juventud
1990 Las mujeres y el SIDA
1991 Compartiendo la lucha
1992 Compromiso de la comunidad
1993 Actuar
1994 El SIDA y la familia
1995 Derechos compartidos, responsabilidades compartidas
1996 Un mundo. Una esperanza
1997 Niños viviendo en un mundo con SIDA
1998 Fuerza para cambiar: Campaña mundial del SIDA con la gente joven.
1999 Escucha, aprende, vive: Campaña mundial del SIDA con niños y gente joven.
2000 SIDA: Los hombres hacen la diferencia
2001 A mi me importa. ¿Y a ti?
2002 Estigma y Discriminación
2003 Estigma y Discriminación
2004 Mujeres, chicas, VIH y SIDA
2005 Para al SIDA. Mantén el compromiso
2006 Para al SIDA. Mantén el compromiso - Responsabilidad
2007 Para al SIDA. Mantén la promesa
2008 Para al SIDA. Mantén la promesa
2009 Para al SIDA. Mantén la promesa
2010 Para al SIDA. Mantén la promesa

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El amor a los pobres: signo de la Navidad cristiana


P. Bernardo Baldeón
Publicado por Revista Antena Misionera

Este año nos tocará vivir la Navidad, casi con toda seguridad, bajo el signo de la palabra más repetida a lo largo de los últimos meses: la crisis.

Será una Navidad más austera para la mayoría de quienes vivimos en los países de Norte (siempre hay excepciones). Quienes viven en los países pobres también lo notarán. Conseguir un puñado de arroz o de maíz resultará más difícil.

La dichosa “crisis” aparentemente nos acerca un poco más a ricos y pobres. Aunque en realidad la brecha entre unos y otros sigue aumentando. Y si en algo nos acerca es hacia abajo y no hacia arriba.

En nuestros países ricos hemos intentado campear el temporal dedicando muchos cientos de millones de euros para mantener el sistema financiero y nuestro nivel de vida. Buena parte de ese dinero ha salido a base de reducir la ayuda a los países pobres. Las buenas intenciones (como los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas) quedan para momentos “mejores”.

Cuando las patatas queman… buscamos exclusivamente nuestra salvación económica. Poco importa que eso suponga la condena a muerte de millones de personas en otros países.

Entre la felicitaciones de Navidad del año pasado, he encontrado una de Rafael Sandoval, obispo de Tarahumara, en México. Entre otras cosas decía:
“Jesús viene para todos, y su salvación no admite exclusividades. Pero él se acerca con preferencia a los que no tienen esperanza; a los que quedaron fuera: niños, mujeres, enfermos, impuros, refugiados… Su criterio no es la riqueza o pobreza, sino la voluntad de hacer lo que Dios quiere. Si el rico no abre la cartera, ahí no hay nada que hacer. El pobre necesita la voluntad de ser salvado, y esto es más fácil porque nada tiene que perder.

La Iglesia, para ser signo auténtico, necesita tener amor preferencial por los pobres. Esta no es una moda, sino una realidad. Los pobres de hoy son muchos: indígenas, minusválidos, excluidos, marginados, inmigrantes… Si alguien no tiene ese amor, no tiene a Jesús, aunque en su casa ponga arbolitos de navidad y nacimientos, aunque rece mucho y aunque vaya a Misa.
La celebración de la Navidad verdadera tiene un signo: el amor a los más necesitados. Sin eso no hay salvación. Pero hay que hacerlo sin actitud de paternalismos y sin odio a los opresores. Pero sí con la actitud de sentar bases para construir una sociedad nueva, de justicia y fraternidad.

Desde la Sierra Tarahumara, en nombre propio y de esta diócesis, deseamos que esta Navidad traiga paz a todos los hombres de buena voluntad.”
Resulta fuerte afirmar que sin amor preferencial a los pobres, a los más necesitados, no hay salvación.

Nos guste o no, ese es el mensaje del Evangelio. Ese es el mensaje del pesebre que va desapareciendo de nuestros hogares, en parte porque lo convertimos en una simple figura decorativa, en parte por la pérdida de fe. Quizás no hayamos perdido tanto la fe en Dios, como la fe la solidaridad con los más necesitados capaz de transformar nuestro mundo.

Si perdemos la fe en la solidaridad será difícil que tengamos salvación. No ya en la “otra vida”, sino en ésta.

A todos os deseamos una Feliz Navidad abierta a la esperanza

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La opción por el pobre después de Aparecida: Confirmación, desafío, y búsqueda

Por Federico Carrasquilla *
Publicado por Adital

INTRODUCCIÓN

El objetivo de la ponencia que les voy a compartir es triple:

Primero: mostrar cómo Aparecida tiene el inmenso valor no solo de confirmar ( G. Gutiérrez emplea el término de reafirmar) el valor y el sentido de la Opción por el Pobre, expresión que empezó a utilizarse en la Teología desde la Conferencia de Medellín y que popularizó y divulgó la Teología de la Liberación, sino sobre todo, de poner un punto final a las discusiones, ambigüedades, diversidad de interpretaciones que suscitó esa expresión y sobre todo de mostrar el valor fundamentalmente evangélico de la manera de pensar y de actuar que conllevaba la práctica de esta Opción por el pobre.

Segundo: ver cómo esta posición abre unos desafíos totalmente inéditos en la vivencia de la misma opción por el pobre.

Tercero: plantear la búsqueda que los dos puntos anteriores le hacen a la investigación no solo teológica sino política y social respecto a la opción por el pobre. Hoy necesitamos replantear el sentido del pobre, es decir la manera de mirar al pobre. Hacer caer en la cuenta que en el fondo si la opción por el pobre no ha logrado unir a todos los cristianos, ha sido no tanto por la manera de hablar sino por el contenido que ha encerrado esa expresión. Se ha partido de una manera de ver al pobre, de una "teoría sobre el pobre" que no responde ni a la realidad del pobre hoy ni sobre todo a la manera como Jesús miró y concibió el ser mismo del pobre. La intención de fondo es, mostrar como hoy tenemos que pasar de un concepto sociológico de pobre a un concepto antropológico del pobre si queremos encontrar los caminos de un mundo diferente donde no sea el poder del dinero el que organice la sociedad sino que el mundo se oriente en la búsqueda una sociedad construida por el pobre y desde la persona del pobre. Pero no solo esto sino sobre todo mostrar como el concepto que tuvo Jesús del pobre y que aparece en toda su manera de vivir, de hablar y de actuar, solo se comprende si se hace ese mismo paso: de pasar de la perspectiva sociológica a la perspectiva antropológica.

PRIMERA PARTE

APARECIDA: CONFIRMACIÓN DE LA OPCIÓN POR EL POBRE.

Lo que todos los lectores del Documento de Aparecida encontraron desde el principio y que ni siquiera con la corrección que se le hizo al texto original quedó oscurecida o matizada, es la afirmación de que la opción por el pobre, está íntimamente unida a la fe cristológica. Es decir que la fe en Jesús es inseparable de la Opción por el Pobre; que no se puede optar por Jesús (y la fe cristiana es esencialmente gracia y opción: adhesión voluntaria a la persona de Jesús) sin al mismo tiempo optar por el pobre. Esto que aparece a lo largo de todo el Documento y es como un eje que atraviesa toda la reflexión. Lo expresa muy claramente Gutiérrez en su comentario al discurso inaugural del Papa "La fe cristológica es el fundamento de la opción por pobre. Su fuente teológica es transparente: en última instancia es la opción por el Dios que se revela en Jesús". Y esto tiene muchas consecuencias, fundamentales y definitivas. Yo subrayaría solamente tres:

Aparecida presenta la Opción por el pobre como esencialmente teológica y cristológica. Jesús como hombre, como Cristo, y como Dios no se entiende sin el pobre. El pobre es constitutivo de la fe cristiana. Por eso y paradójicamente "la opción por el pobre no es optativa" Tener en cuenta en primer lugar la condición social de Jesús es reconocer que la condición social de las personas es un constitutivo esencial del ser humano sino además simplemente respetar la manera como Dios quiso encarnarse, quiso hacerse uno de nosotros. Esto conlleva a su vez consecuencias inmensas tanto desde el punto de vista pastoral como estructural para la misma Iglesia. No es una simple afirmación doctrinal sino que si se toma en serio, si se respeta el modo nuevo como Dios quiso revelarse a los hombres en Jesús, es preciso organizar toda la manera de Evangelizar, de hacer llegar la Buena Nueva al hombre de hoy, como lo hizo Jesús: desde los pobres. Si se quiere continuar la renovación de la Iglesia que quiso el Concilio y que fue la obsesión de Juan XXIII y el objetivo bien directo que tuvo al convocar el Concilio, es preciso "volver al pobre" y hacer de la opción por el pobre la orientación y guía de la renovación de la Iglesia en todos los planos: teológico, cristológico, espiritual, estructural.

Aparecida pone un punto final a todas las discusiones, enfrentamientos, ambigüedades, oposiciones, etc. que suscitó la expresión y la vivencia de la Opción por el pobre. Esto porque afirma que en la opción por el pobre no hay que partir del pobre para llegar a Jesús sino de Jesús para llegar al Pobre. Esta ha sido la ambigüedad que reinó desee el principio, a mi modo de ver, en la manera como muchas personas: (¿la mayoría?) laicos, religiosos, sacerdotes y aun de la jerarquía comprendieron la Opción por el Pobre, aunque la Teología de la Liberación siempre ha insistido en que la fuente de toda opción por el pobre es la dimensión espiritual, es decir la relación con Jesús. Sin embargo en muchas publicaciones y sobre todo en muchos compromisos suscitados por la opción por el pobre, Jesús aparecía como "punto de referencia" y no como "clave de comprensión". De una manera un poco burda, yo diría que era el pobre el que valorizaba a Jesús y no Jesús quien valorizaba al Pobre. Siempre me dio la impresión de que se presentaba la opción por el pobre como la opción cristiana y que desde ahí habría que ir a Jesús. Con esto se hacía en el fondo de la opción por el pobre, no una opción evangélica sino una opción ideológica y sociopolítica. Y esta manera de ver estaba presente tanto en corrientes que hablaban de la opción por el pobre para defenderla o como las que la utilizaban para atacarla. Con muchísima frecuencia se presentaba la opción o la acción a favor del pobre como "la opción propia del cristiano" dejando a un lado lo que constituye en esencia la opción cristiana, como tan hermosamente lo ha vuelto a recordar Benedicto XVI al comienzo de su primera Encíclica. Somos cristianos no porque optemos por los pobres sino porque optamos por Jesús que fue pobre. Es Jesús el que nos lleva al pobre. Y desde ahí si podemos descubrir que el pobre nos tiene que llevar a Jesús. Es porque Jesús no se entiende sin el pobre, por lo que el cristiano no puede entender al pobre sin Jesús.

Aparecida pone en su justo puesto la relación entre la Opción por el Pobre y la política. Esta opción al surgir de Jesús es esencialmente evangélica y no política. Cuando la opción por el pobre se plantea desde la situación del pobre, es normal que la política aparezca como lo primero al hablar de opción por el pobre y que los análisis que se hacían para conocer la realidad aparecieran como análisis fundamentalmente políticos. Pero si lo primero es Jesús y desde Jesús se mira al pobre y al pobre en su realidad concreta, en su situación real e histórica es bien evidente que la opción por el pobre es política pero sí tiene una dimensión esencialmente política.

Es lo que aparece ya desde el discurso inaugural del Papa al presentar la opción por el pobre y la evangelización, como unidas esencialmente a la promoción humana, a la denuncia de todo lo que está oprimiendo al pobre y a la denuncia de lo negativo de la economía de mercado y de la globalización. La opción por el pobre, al surgir de la persona de Jesús, que se encarnó en la condición humana y en la condición pobre, adquiere una dimensión de denuncia de todo lo que oprime al pobre y la necesidad de luchar y comprometerse por un mundo mas justo, un "mundo alternativo" que tenemos que construir; más aún: que ya empezó Jesús en su proyecto del Reino.

SEGUNDA PARTE

APARECIDA COMO DESAFÍO PARA AVANZAR EN LA OPCIÓN POR EL POBRE

A partir de ahí surgen nuevos planteamientos que no solo enriquecen la opción por el pobre, sino sobre todo, que nos obligan a ir más a lo profundo de todo lo que significa la opción por el pobre y que habían estado como "represados" por todas las discusiones alrededor de la opción por los pobres y que ahora los podemos plantear más directamente. El primero, que vamos a comentar ahora, es el de que si Jesús fue pobre como los pobres, hay que preguntarse ante todo, cómo fue su relación con los pobres, cómo vivió su relación con los pobres. Y nos encontraremos con algo que me parece, no lo hemos planteado lo suficiente y que nos lleva a enormes desafíos. El segundo planteamiento que va unido al primero es el de cómo Jesús miró a la persona del pobre. Esto lo abordaremos en la tercera parte. Volviendo al primer planteamiento que enunciábamos hace un momento y tratando de responder a la pregunta que nos hacíamos, encontraremos con estas evidencias que muestran lo original de la manera como Jesús vivió su opción por el pobre y que nos abren enormes interrogantes. Estas evidencias son las siguientes:

Lo original de Jesús no es el que Él se haya solidarizado con los pobres sino que fue pobre como los pobres de su tiempo. Jesús no inventó la pobreza ni simplemente la aceptó (como pasa con la Cruz) sino que escogió para llevar su vida humana, la vida de los pobres. Pero tanto la opción por los pobres como la solidaridad con los pobres no exigen hacerse pobre. El hacerse pobre es una forma original como Jesús vivió su opción por los pobres: Él no solo se hizo pobre sino que vivió treinta años como los pobres de su tiempo. Si la pobreza es mala, si hay que tratar de todos modos de arrancarla: cómo es posible que Él no solo se hizo pobre sino que propuso la vida pobre como modelo de toda existencia humana. Y esto para la vida del cristiano y para la vida y estructuras de la Iglesia tiene unas consecuencias enormes pues si el cristiano quiere seguir a Jesús (y esta es la esencia del ser cristiano), el interrogante primero es: ¿Cómo el cristiano y con muchísima mayor razón la persona consagrada puede llevar esa vida de Jesús que fue pobre como los pobres? El que quiere seguir a Jesús debe llevar el mismo estilo de vida de Jesús, debe tener como dice Pablo a los Filipenses, "los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús" (Fil. 2,5) ¿Es eso posible con el concepto que tenemos de pobre?

Jesús no se preocupó por solucionarle los problemas a los pobres ni ayudarle a que ellos los solucionaran en el sentido material de la palabra, sino que frente a las necesidades materiales, éticas, sicológicas, religiosas de los pobres, hizo SIGNOS que revelaran el amor y la predilección de Dios por los pobres. En otros términos: Jesús NO se preocupó por "hacer obras sociales ni organizar instituciones y obras que buscaran el mejoramiento de las condiciones materiales de los pobres". Sus respuestas a las necesidades de la gente fueron siempre puntuales. Y sin embargo: si alguna persona en la historia ha tenido las posibilidades de organizar obras o de hacer instituciones en favor de los pobres ha sido Jesús. ¿Por qué no lo hizo? Él se lo explicó bien claro a los judíos que lo buscaron después de la multiplicación de los panes: "ustedes me buscan, no porque les hice signos, sino porque les di de comer hasta saciarse" (Jn. 6, 26) El segundo interrogante que surge es entonces: ¿Por qué Jesús no lo hizo? El pasaje de Jesús en la piscina de Betesda, como lo narra San Juan (Jn.5,1) es en este sentido muy significativo y "escandaloso"

La preocupación central de Jesús frente a la situación del pobre, fue crear un espacio donde el pobre pudiera recuperar su dignidad y su identidad de pobre. El interés de Jesús ante las carencias del pobre fue el que se sintiera persona, ayudarle a "hacerse sujeto". Por eso para los milagros no solo exigía la fe de la persona sino que terminaba casi siempre haciéndole sentir al pobre que era él quien había obrado el milagro gracias a su fe. La anotación de Marcos cuando Jesús fue rechazado en Nazareth es muy significativa al respecto: "No pudo hacer ahí ninguno milagro. Y se admiraba de su falta de fe". (Mc.6,5-6). El tercer interrogante que nos plantea este comportamiento de Jesús es entonces: frente a las necesidades de los pobres, qué buscamos? solucionarle sus problemas materiales, arrancar la pobreza o como se dice hoy: "pobreza cero"? o ayudarle a que el pobre recupere su dignidad y su identidad de pobre?

Toda su actividad la hizo Jesús desde los pobres. Los amigos, los colaboradores inmediatos de Jesús (salvo Mateo) fueron pobres socialmente, pertenecieron al grupo social de los pobres. De ahí nos surge un cuarto interrogante: por qué Jesús todo lo hizo desde los pobres. ¿Qué implicaciones y exigencias plantea esto al cristiano y a la misma Iglesia?

Los medios que utilizó para realizar su misión fueron los medios pobres. Jesús desde el principio rechazó para realizar su Misión los medios de poder. Las tentaciones precisamente no fueron sobre la Misión, sino sobre los medios para realizar la Misión. La trampa del demonio no está directamente en que quisiera apartar a Jesús de Misión. Todo lo contrario: "¡quería ayudarle" a que lo reconocieran como Hijo de Dios! Por decisión voluntaria Jesús no quiso nunca apoyarse en el poder. Y eso no tenía un sentido ético o de ascesis personal sino era una cuestión de eficacia. Tenía un valor existencial: los medios eficaces que Jesús quiso utilizar fueron los medios pobres, los medios del no poder. Y de aquí nos surge el quinto interrogante: ¿Qué significa esto para el cristiano y para la Iglesia? A qué le estamos dando la eficacia en nuestra acción cristiana y pastoral: a los medios de poder o a los medios pobres? ¿Y qué significa esto para nosotros hoy?

Estos cinco interrogantes nos llevan a la cuestión fundamental que quisiera plantear ahora y es la de que con el concepto que tenemos de pobre y que hemos utilizado durante todos los siglos, no podemos responder a ninguno de estos interrogantes y es por eso que el haber clarificado ya el sentido auténticamente evangélico de la opción por el pobre nos lanza nuevos desafíos.

Retomemos someramente estos interrogantes:

Jesús fue pobre como los pobres: pero si el pobre es el excluido, el insignificante, es imposible que Jesús hubiera optado por ser pobre y mucho menos habría puesto el ser pobre como condición para hacer entrar en su Reino.

¿Cómo es posible que Jesús diga que los que lo siguen tiene que ser pobres y al mismo tiempo se pasa aliviando la situación de los pobres, es decir "arrancándolos" de su situación de pobres? ¿No hay en esto una contradicción? ¿O esta contradicción viene de la manera como hemos mirado hasta ahora el ser pobre?

Jesús buscó siempre crear espacios donde el pobre pudiera recuperar su dignidad y su identidad de pobre. Pero la manera como hemos mirado al pobre, que es como el que "carece de bienes", ¿no conlleva necesariamente a negarle su identidad y su dignidad de pobre? Lo negativo no da identidad. Lo negativo se soporta, se acepta pero nadie se define por lo que no es o por lo que no tiene.

Si ser pobre es una desgracia, si hay que tratar por todos los medios el arrancarla: ¿no es mirar al rico, no es considerar la existencia rica como modelo de existencia? ¿No es esta manera de pensar la que subyace en todo el liberalismo económico y en todo el capitalismo? ¿Qué significan para nosotros hoy los "medios pobres" de Jesús? Tendremos que renunciar a los medios técnicos modernos? Hoy buscamos una sociedad alternativa. Hemos constatado que el capitalismo no hace una sociedad justa e igualitaria; que la felicidad del hombre no está en la riqueza y el poder. Pero ¿si todo el día estamos diciendo que hay que acabar con la pobreza, si denunciamos como algo malo el que cada día aumenta el número de pobres, no estamos poniendo como ideal el ser rico? ¿Si cuando alguien sufre una carencia, decimos que es "un pobrecito" no estamos diciendo, que la felicidad está en la riqueza, en el tener? ¿Si decimos también con frecuencia que "hay que estar por el pobre pero contra la pobreza" no le estamos negando al pobre su dignidad y su identidad de pobre pues precisamente lo que hace el ser pobre es la pobreza? Esto nos lleva entonces a la tercera parte de nuestra reflexión y que es la búsqueda a la que nos invita la manera como Aparecida nos ha presentado la opción por el pobre.

Antes de abordar esta tercera parte, quisiera simplemente anotar que en toda acción o actividad que tenga relación con el pobre, sea de tipo caritativo, promocional o sociopolítico, aparecen hoy estos mismos interrogantes. Este no es el momento de plantearlos pero conviene al menos enunciarlos. Estos interrogantes son los siguientes:

Hablamos de que en esas actividades el pobre sea sujeto de su acción. El mismo Documento de Aparecida lo dice que es necesario que los p0bres ‘construyan su propio destino’ (A.93) y constata que "día a día los pobres se hacen sujetos de la Evangelización y de la promoción humana integral’ (A. 398). G. Gutiérrez comentando esta manera de hablar del pobre, dice "Aparecida está atenta a un punto central de la práctica y la reflexión latinoamericana acerca de la opción por el pobre. Los pobres mismos deben ser gestores de su destino. No se trata de hablar por los pobres, lo que importa es que ellos mismos tengan voz en una sociedad que no escucha su clamor por la liberación y la justicia’): pero esto es posible con el concepto de pobre que se tiene?

Cuando estamos hablando todo el tiempo de que "la pobreza es una desgracia" de que "pobrecitos los pobres que carecen de todo" etc., no estamos diciendo, en lo que se ha llamado después de McLuhan, un "lenguaje subliminal" que lo bueno es ser rico? Que el valor está en la riqueza? No estamos poniendo como modelo de persona al rico?

¿Cómo responder a estos interrogantes? Espero que aunque no podamos tratar directamente estos puntos, la reflexión que sigue nos aporte una luz sobre ellos.

TERCERA PARTE

APARECIDA COMO INVITACIÓN A LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO CONCEPTO DE POBRE

La conclusión de todo lo que hemos reflexionado es entonces que con el concepto que hemos tenido de pobre: "pobre es la persona que carece de Bienes", la manera como hablamos continuamente de que el pobre es "el insignificante, el excluido", "el no hombre", es imposible comprender la pobreza de Jesús y la manera como Él si situó frente a los pobres. Vamos entonces a proponer una respuesta a esto y a tratar de ver que Jesús miró al pobre de otra manera, que tuvo otro concepto del pobre.

La tesis que vamos a desarrollar es entonces la de que Jesús miró y concibió al pobre concreto y real no desde un punto de vista sociológico sino antropológico; que esta manera de mirar al pobre corresponde a su intención salvadora sobre la humanidad, nos permite comprender su vida concreta de pobre, su opción por el pobre y el por qué propuso la existencia pobre como modelo de existencia humana y como el único lugar desde donde se puede constituir una humanidad verdaderamente fraternal e igualitaria y finalmente nos permite responder a todos los interrogantes que nos plantea su vida pobre y la posibilidad para todo cristiano de seguir a Jesús pobre, de vivir la pobreza como él la vivió. En último término a lo que Jesús nos invita es a mirar al pobre de otra manera. y desde ahí comprender que hoy es posible ser pobre como los pobres y que su "opción por el pobre" es una propuesta de sociedad, una llamada a construir el mundo desde el pobre

Los puntos que vamos a desarrollar son los siguientes:

Hay dos maneras de mirar las personas en su condición concreta, maneras que se aplican también al pobre: la manera sociológica y la manera antropológica.

Al pobre siempre se le ha mirado desde un punto de vista sociológico y esta manera no responde a las cuestiones que nos hacemos frente al pobre y bloquea las salidas que buscamos para solucionar los problemas que nos plantea el pobre. En otros términos: la teoría que tenemos del pobre no responde a la práctica que queremos tener y que necesitamos para buscar una solución ante los problemas que hoy nos plantea la condición de pobre.

La manera antropológica nos da la clave tanto para comprender la pobreza de Jesús y su propuesta de hombre y de sociedad, como para encontrar una pista en la solución que nos hace la situación del pobre hoy. Desarrollemos estos puntos.

Dos maneras de mirar las personas en su condición concreta.

La manera sociológica: consiste en mirar la persona según el puesto que ocupa en la sociedad. Toda persona ocupa un puesto en la sociedad y desde este punto de vista siempre habrá desigualdades.

La manera antropológica consiste en la manera de ser persona que surge del puesto que la persona ocupa en la sociedad. Toda situación genera una manera de ser persona expresada en un modo propio de vivir y pensar la vida. Lo dice muy gráficamente un pensador latinoamericano: "La cabeza piensa desde donde pisan los pies" (L. Boff) Esta manera genera diferencias pero no desigualdades. Toda persona tiene su manera propia de experimentar la existencia que no es mejor que las de las otras y esta manera tiene siempre aspectos positivos y negativos.

Al pobre siempre y en todas las ciencias, se le ha mirado desde el punto de vista sociológico. La definición que siempre se ha dado del pobre y que ha orientado la manera como, en general, las personas se han situado frente al pobre ha sido desde este punto de vista: "Pobre es el que carece de bienes". Lo decíamos más arriba. Esta es además la experiencia universal: toda persona, rica o pobre, ignorante o sabia, tiene la experiencia de pobreza ante la experiencia de sus carencias. Y desde ahí, según el tipo de carencia, se han clasificado los distintos tipos de pobre y de pobreza: pobre material es el que carece de bienes materiales; pobre intelectual el que carece de conocimientos, etc. Lo mismo las clasificaciones que hacemos de la pobreza: pobreza material es crecer de bienes materiales, pobreza intelectual es carecer de bienes intelectuales, etc. De todas estas carencias, las más básicas pues tocan todas la otras carencias, son las carencias materiales y por eso cuando se habla de pobre normalmente nos referimos a la pobreza material. Igualmente desde ahí se ha mirado al rico y la riqueza: la experiencia universal es la de que la persona se siente rica cuando siente o tiene algún tipo de posesión. En resumen: al pobre se le define por lo negativo: "el pobre es el que no es" "pobre es el que carece" Pues bien: esta manera de mirar al pobre que, repito, ha sido de siglos, hoy no responde a las preguntas que nos hacemos frente al pobre y en el fondo es inaceptable. Veamos esto:

Esta manera de considerar al pobre le niega su identidad y su dignidad de pobre como pobre y no responde a las preguntas que nos hacemos frente el pobre. Más aún aparece como absolutamente inadecuada e inaceptable en el mundo de hoy. Retomando las afirmaciones que nos hacíamos más arriba de que el pobre debe ser sujeto de su propio destino; que no hay que mirar al pobre con paternalismo, que el pobre no debe ser arribista, de que el pobre debe ser gestor y constructor de su propia vida, de que hay que reconocer el valor del pobre, etc.: nos preguntamos ahora: ¿Cómo puede ser una persona sujeto y dueña de su propia vida si no tiene identidad? Lo negativo no le da identidad a la persona. Pero lo más grave es que esta manera de considerar al pobre le niega en el fondo su identidad de pobre y lo hace perpetuamente dependiente del rico. Ya en los años 40 un pensador francés decía que lo peor del sistema capitalista "no es el que haga morir de hambre al pobre sino que le robó su dignidad e identidad de pobre" Sin embargo lo más grave es que en el fondo al considerar la pobreza como algo malo y la condición pobre como algo negativo que hay que tratar de acabar, estamos poniendo como modelo de existencia la existencia del rico. El ideal que se le presenta al pobre, su utopía, es lograr que se haga rico, que logre tener lo que tiene el rico. Es esta manera de mirar al pobre lo que ha llevado a un "callejón sin salida" en la lucha a favor del pobre. Como lo expresaba muy bien Eduardo Galeano el pobre está condenado a quedarse como pobre, "a mendigar las migajas que le caen de la mesa de sus señores" y finalmente a rebelarse de vez en cuando frente a esta situación para recibir como respuesta, una reacción que justifica toda la violencia opresiva.

Pero si dirigimos nuestra mirada al Evangelio y miramos la manera como Jesús vivió y miró al pobre descubrimos que con esta manera de mirar al pobre es imposible comprender la pobreza de Jesús y su compromiso con el pobre. Repitamos aquí los interrogantes que de una u otra forma nos hemos venido planteando en esta reflexión. Si ser pobre es algo malo, si hay que tratar de todas maneras de "erradicar la pobreza", si el ideal es "pobreza cero" ¿cómo se explica el que Jesús fue pobre como los pobres de su tiempo? ¿Cómo se explica que Él escogió la condición de pobre como su forma de llevar la vida humana? ¿Cómo propone a toda persona como condición para seguirlo y como tipo de existencia absolutamente necesaria para entrar en su Reino, es decir para participar en su modelo de sociedad, el ser pobre? ¿Qué significa hacer de los pobres los únicos que entran al Reino, los que hoy hacen el Reino? Es indiscutible que Jesús fue pobre como los pobres de su tiempo: ¿cómo vivir hoy este estilo de vida de Jesús? ¿Cómo ser pobre como los pobres?

Pero hay otra manera de mirar al pobre que nos da respuestas a todos los interrogantes que nos hemos planteado tanto en la reflexión racional como en la evangélica. Es mirar al pobre desde la perspectiva antropológica.

Ser pobre desde el punto de vista antropológico es la manera de ser persona que surge de sus carencias. Las carencias definen el ser pobre pero no por ellas mismas sino porque le dan una manera propia de experimentar la vida ante sí mismo, ante los demás y ante Dios. Y esto también es una experiencia universal: toda persona: pobre o rica, sabio o ignorante, etc. tienen una manera de mirar la vida diferente cuando carecen de bienes o cuando tienen bienes. Y en esto no hay ninguna espiritualización de la pobreza pues las carencias conservan su carácter determinante en la concepción de la pobreza y del pobre pero pierden su valor directamente ético. Adquieren un valor existencial que dan el sentido de lo que es la pobreza y el pobre.

Esta manera de mirar la pobreza tiene una dimensión positiva y una negativa, las dos esenciales en la comprensión de la pobreza. Dimensión positiva caracterizada por unos valores propios de la condición de pobre que él da al pobre una "cosmovisión" propia y unas destrucciones o anti-valores igualmente característico de la misma condición.

Los valores propios del pobre, que caracterizan su existencia de pobre y que abarcan la totalidad de su existencia son : 1.sentido de la gratuidad y de la fiesta;2 Aceptación radical de la realidad; 3.Sentido del otro y de ese Otro que es Dios; 4.La persistencia u obstinación y 5.Sentido del espacio y del tiempo.

La destrucción del pobre que está unida igualmente a las carencias abarca también toda la existencia del pobre, lo puede hacer de él un "insignificante", un "no-hombre" ante si mismo y ante los demás y abarca también la totalidad de su existencia, está expresada en cinco expresiones que utiliza el pobre y que siempre están unidas a las carencias materiales. Esta destrucción aparece cuando el pobre utiliza estas expresiones: "Uno por no tener plata no es, no vale, no sabe, no puede, no tiene".

Tanto los valores como las destrucciones están condicionadas, pero no determinadas, por las carencias. por eso no todo el que tiene las carencias posee necesariamente los valores y ni las destrucciones.

Por eso para realizar su condición de pobre, para "hacerse persona" desde esa situación, se necesita una pedagogía propia y un proyecto de sociedad construida a partir de esta manera de mirar al pobre.

A partir de esta manera antropológica de considerar al pobre podemos entonces retomar las interrogaciones que se hacen hoy tanto sobre situación del pobre como sobre la pobreza de Jesús y su manera de mirar al pobre.

Este modo de mirar al pobre le devuelve la identidad y la dignidad al pobre. El pobre ya no se define por lo que no es sino por lo que es. Aún lo negativo, sus destrucciones, le pueden dar identidad y dignidad pues ya no tiene un calificativo ético sino que son tarea ética. La pregunta básica no es si son buenas o malas sino como permiten vivir y desarrollar la existencia.

El pobre puede ser entonces sujeto de su propio destino pues como cualquier ser humano su existencia no está hecha sino que tiene que hacerse y hacerse a partir de los valores y destrucciones propios de su existencia pobre. El punto definitivo es: El pobre no se define por lo que no es sino por lo que es.

Se le da otro sentido al asistencialismo o paternalismo que no consisten simplemente en darle algo al pobre sino en la manera de hacerlo: no como un regalo sino como el reconocimiento en justicia de lo que tiene derecho o como el compartir entre hermanos. Hay paternalismo o asistencialismos cuando lo que se le aporta el pobre no lo hace sujeto, no le permite a él mismo asumir su propio destino.

Desde el punto de vista político el pobre no es objeto de liberación sin sujeto de su propia liberación. No se trata de liberar al pobre sino de ayudarle a crear las condiciones donde él mismo se pueda liberar. La auténtica humanidad es la construida desde el pobre, desde sus valores y en solidaridad con su lucha contra lo que lo destruye. Y como los valores del pobre son los valores auténticamente humanos y son los valores que puede y debe tener toda persona que quiera hacerse persona, deducimos que la existencia pobre es la existencia universal, modelo y punto de referencia de todo proyecto político auténticamente democrático.

El pobre deja de mirar al rico, deja de buscar "ser como ellos" en la expresión de Eduardo Galeano y puede "beber en su propio pozo" como lo dice G. Gutiérrez. El pobre entonces recobra su identidad y su dignidad de pobre. Tiene en sí mismo las claves de su valor y la fuerza y sentido para luchar por su liberación y la liberación de la humanidad pues toda persona, como lo decíamos hace un momento, si quiere ser auténtica persona, tiene que asumir los valores del pobre ya que son los valores universales y puede solidarizarse en su lucha contra lo que lo destruye.

Desde esta perspectiva antropológica podemos también comprender toda la vida pobre de Jesús y su manera de situarse frente al pobre.

Jesús fue pobre como los pobres porque quería mostrar en su existencia el modelo de persona que le quería ofrecer a la humanidad, los valores que debía vivir si quería realizarse como persona. Quería mostrar además como la liberación que Él le traía a la humanidad tenía que expresarse en compromisos concretos; porque Él no vino a quitarles las necesidades a la gente sino a hacer signos que revelaran la intención liberadora y la manera nueva de ser Dios. Él le venía a mostrar a la humanidad; a enseñarle cómo lo grave del ser pobre estaba en que se le negara su condición de persona pobre, que no se le reconocía su valor de persona pobre y por último mostrar la universalidad de su misión salvadora. Desde ahí entendemos con toda su fuerza la expresión típica nuestra de opción preferencial por el pobre, que "no es ni exclusiva ni excluyente" Igualmente, desde ahí podemos entender cómo todo cristiano puede ser pobre como los pobres, como es posible como cristiano seguir a Jesús en su pobreza, cómo puede siempre luchar al lado del pobre con el pobre y como los pobres por su liberación.

Finalmente podemos reinterpretar o mejor darle su sentido concreta e histórico al proyecto de Jesús: el Reino de Dios como la utopía cristiana, como el tipo de sociedad que Jesús propone: un proyecto construido desde el pobre y con los medios pobres, proyecto abiertamente "anti-imperial" a la vez histórico y escatológico.

CONCLUSIÓN.

Hoy se repite con mucha frecuencia que la tarea fundamental de toda persona es reconstruir la esperanza. Lo decía muy bien un sociólogo y pensador belga, testigo desde el principio del despertar del pobre: "Liberación y esperanza están unidas a las contradicciones, al sufrimiento y a la muerte, precisamente para superarlas y hacer posible otra realidad. El proceso es dialéctico, concreto, material y espiritual. Afecta a la vida cotidiana así como al orden económico internacional. Durante este proceso lo más importante es seguir creyendo en la utopía, en la posibilidad de construir otro mundo. De mirar más allá pero a condición de actuar en el presente, de disponer de una referencia que permita a la humanidad, salir adelante y que sirva de base para la construcción de alternativas. Bajo estas condiciones la liberación y la esperanza nunca se convertirán en simples ingredientes de una ideología superada sino que siempre tendrán sentido en el presente Bajo estas condiciones, el creyente tiene un lugar insustituibles en la las luchas sociales".

Pues precisamente la vida de Jesús, su estilo de vida, su proyecto de sociedad construido desde el pobre, para el pobre y con los medios pobres ofrece esto que busca y necesita el hombre de hoy. Pero es preciso primero que el cristiano descubra que su ser cristiano no consiste en que acepte doctrinas, cumpla normas o esté inscrito en una institución llamada cristiana, sino en que acoja a Jesús en su vida, como lo dice tan hermosamente el Papa al comienzo de su primera encíclica. Comprendemos entonces que no solo la opción por el pobre es una exigencia de fe sino que sobre todo, si queremos ser verdaderamente humanos, si queremos construir un mundo auténticamente humano, un mundo "donde todos quepan", podemos y tenemos que vivir una vida pobre como la de los pobres. Para ser cristiano hoy y como lo ha sido en todos los tiempos, nuestra existencia cristiana tiene que girar alrededor de la Persona de Jesús y de la persona de los pobres. Comprendemos el amor y la pasión por la pobreza de Francisco de Asís, de Vicente de Paúl, de Carlos de Foucauld y Antonio Chevrier, y de miles de cristianos en todos los tiempos, todos fascinados y enamorados desde Jesús "por la hermana pobreza". Quizás como nunca antes, ahora podríamos comprender, parodiando la expresión de una escritor católico francés (de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX) que vivió obsesionado por Jesús y por el pobre, que para el cristiano ‘SOLO HAY UNA TRISTEZA: LA DE NO SER POBRE" ¿Será mucho soñar?

* Mensajero Ecuvives (Venezuela)

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Evangelio Misionero del Día: Lunes 01 de Diciembre de 2008

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 8, 5-11

Al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, rogándole: «Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente». Jesús le dijo: «Yo mismo iré a sanarlo».
Pero el centurión respondió: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: "Ve", él va, y a otro: "Ven", él viene; y cuando digo a mi sirviente: "Tienes que hacer esto", él lo hace».
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos».


Compartiendo la Palabra
Padre Juan José Palomino del Alamo


Nos cuenta el evangelio de hoy la curación "a distancia" del criado del Centurión (jefe militar de una centuria romana),
y que, por tanto, no pertenece a la comunidad judía, con lo que se nos manifiesta claramente la "misión universal de Jesús", que invita a todo ser humano a seguir su camino de salvación.

Pide el centurión romano, que es pagano y "oficial/militar" del ejército romano (opresor, por tanto, del pueblo de Israel) por
un criado enfermo de parálisis. Y... ¡oh sopresa!, Jesús acepta su petición y decide ir a curarlo. Pero, entonces, el centurión dice a Jesús algo admirable: "Dí una sola palabra y mi criado quedará curado", ya que él no se siente digno de que el Señor entre en su casa. El, como buen "oficial" del ejército romano, dice que da órdenes a sus criados y éstos, de inmediato, las cumplen. Con cuánta más razón -piensa- se cumplirá una orden de Cristo, mandando a la enfermedad que

se retire de aquel criado...

Alaba Jesús la fe admirable del centurión. Con una sola palabra y, a distancia, cura al criado y abre las puertas del cielo a todo un mundo pagano.

Esta maravillosa confesión de fe ha llegado hasta nosotros. Y repetimos estas mismas palabras del centurión, cuando nos acercamos -atrevidos- a recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Eucaristía. Si somos después coherentes en la vida, también nosotros quedaremos curados de todo mal.

Iniciábamos ayer el Tiempo del Adviento, que es tiempo propicio:
-para fortalecer nuestra fe incondicional en Jesucristo;
-para prepararnos vigilantes en oración humilde y constante a la venida del Señor, que ya
está cerca y pidiéndole que nos cure de todas las parálisis del espíritu, que nos acechan;
-para reconocernos indignos de que El venga personalmente a nosotros y se haga comida nuestra;
-para que nos anime, ya sanos, a ponernos al servicio de los hermanos más débiles y pequeños,
como hizo El en su vida. Será este servicio la mejor luz, que ilumine el Pesebre, el mejor regalo,
que le ofrezcamos, cuando nazca y celebremos su cumpleaños.

Tiempo favorable el del Adviento para abrir nuestro corazón al Reinado de Dios en nuestra vida negándonos a participar en estructuras de injusticia y de pecado. Haremos así realidad el sueño de Dios, del que nos habla Isaías: "De las espadas

forjarán arados, de las lanzas podaderas. No alzará espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra".

Debiera ser también una llamada urgente a nuestra comunidad cristiana a salir al encuentro de una humanidad paralítica en valores, para derribar los murallas de tanto individualismo egoísta y abrirnos a una misión universal evangelizada y evangelizadora.

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sábado, 29 de noviembre de 2008

ADVIENTO: Evangelio Misionero del Día: Domingo 30 de Noviembre de 2008

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 13, 33-37

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela.
Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa: si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos.
Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!

Compartiendo la Palabra
Por Pedro Garcia, cmf

La palabra clave del Evangelio de hoy, cuando comenzamos el nuevo Año Litúrgico, es ésta que Marcos repite cuatro veces en tan pocas líneas: ¡Vigilad! Pero, ¿por qué? ¿Y con qué sentimientos debemos estar esperando al Señor para cuando vuelva?...
- ¿Por qué?... Le hacemos esta pregunta a Jesús, y nos contesta: Porque no sabéis cuándo vendré a buscaros. Pero no me temáis, ¡que vengo como vuestro Redentor!
- ¿Y cómo hay que esperar?... Se lo preguntamos a Pablo, y nos responde: Permaneciendo irreprensibles en vuestra conducta para la venida del Señor.
Que teman los otros; vosotros, no.
Una vez más que la Iglesia nos lleva a la consideración del último día del mundo. Con ello no hace otra cosa que atenerse a la primera predicación de los Apóstoles, los cuales recordaban de continuo la venida gloriosa de Jesús al final de los tiempos para juzgar a los hombres, venida que para cada uno es el día de su muerte, cuando se habrá de presentar ante Dios para recibir la recompensa de sus propias obras.
Jesús se sitúa en esta perspectiva, y recurre a la parábola de los empleados de aquel gran señor.
El amo se había ido lejos, y los criados tomaban actitudes muy diversas. Los más despreocupados, que se divertían como podían o se tumbaban a dormir perezosamente, se decían: ¡El dueño tarda en llegar! Se ve que el viaje le está yendo bien, y vaya uno a saber cuándo regresará... Mientras que los más sensatos se preguntaban: ¿Ya tenemos arregladas las cuentas y está la casa en orden?... El portero en especial recordaba el encargo del amo: ¡Al tanto, y vigila! Porque no sabes si llegaré a media noche, al canto del gallo o a media mañana...
La comparación de Jesús resultaba muy familiar para aquellos tiempos, tan lejanos todavía del complicado Internet. Pero en nuestros días, a pesar de nuestros avances técnicos y de nuestra comunicación ultra rápida, no hay manera de saber cuándo se presentará el Señor. Por eso su palabra es de actualidad suma: ¡Vigilad!...Cristiano que no vigila parece más bien un pagano.
Con lo distraídos que hoy vivimos respecto de todo lo del mundo futuro, la advertencia del Señor nos cae de primera. Pensamos en todo, menos en lo principal. La eficacia y la velocidad son las características de la actividad moderna, porque tenemos que disfrutar mucho, disfrutar todo lo posible, antes de que se nos escape de entre las manos el placer que se nos brinda hoy a montones.
Una modesta muchacha de nuestras tierras se había ido a trabajar a una rica nación del Primer Mundo, con la esperanza de mejorar su situación económica. Sí, hizo dinero. Pero no se sentía feliz. Volvió de visita a la familia y acudió a una reunión parroquial. Como es natural, los antiguos amigos y compañeras le preguntaban con curiosidad muchas cosas. Y la joven, humilde pero muy sesuda, manifestó sus sentimientos y preocupación:
* No es posible ser feliz en una sociedad como ésa en la que me toca vivir ahora. En la casa de mis dueños está todo calculado hasta el mínimo detalle.
La boda de la hija será dentro de cinco años. Y hablan claramente. Para pagar el carro, un año. Para el apartamento, tres años. Para los gastos de la boda, otro año entero. El primer hijo lo quieren pedir dos años después. Y como no va a esperar tanto la muchacha, ya está conviviendo con el novio. Con frescura que no entiendo, les oigo decir muchas veces a los mismos papás: ¿Qué va a hacer la pobrecita? ¡Tiene derecho a gozar!... Aquí somos más pobres, pero vivimos más felices y con mejor conciencia.
Por los labios de esta empleada doméstica hablaba el sentido común y hablaba, sobre todo, la fe cristiana. Ninguno de nosotros niega que Dios nos quiere felices en este mundo, cuando nos ofrece y nos pide y hasta nos exige la paz, el amor, el bienestar de todos sus hijos... Pero, ¿y si el afán del disfrute terreno llega a entorpecernos para conseguir y conservar la gracia de Dios, semilla y condición de la vida eterna?... Ese ¡Vigilad! insistente de Jesús nos hace pensar muy seriamente...
Por otra parte, esa vigilancia, tan recomendada por el Señor en este Evangelio, no tiene nada de triste, sino que entraña un gozo intenso. El apóstol San Pablo nos propone en la lectura de hoy los sentimientos que llenan al cristiano mientras viene Jesús a buscarlo.
El cristiano se siente feliz porque está lleno del conocimiento de Jesús, de su vida y de su misterio.
El cristiano permanece siempre en acción de gracias, porque se ve colmado del don de Dios.
El cristiano lleva una conducta irreprensible, a la espera de la llegada del Señor.
Esto lo hace el cristiano, de modo especial, en la asamblea o reunión dominical. La celebración de la Misa resulta cada vez un acontecimiento. La escucha de la Palabra, la oración en común, la presencia de Jesús que se nos da en la Comunión, todo esto reaviva la memoria del misterio de la salvación.
Nos reafirma en la fe y nos acrecienta el amor. Nos compromete cada vez más con el mundo al que tenemos que hacer partícipe de la salvación. Sobre todo, mantiene en tensión nuestra esperanza. El cristiano que es fiel a la Misa dominical no se olvida nunca del fin que tiene en perspectiva. Disfruta de la vida familiar y del descanso como nadie. Goza inocentemente con todo lo que Dios le proporciona para su satisfacción. Pero sabe dar su valor a todo. Por las cosas perecederas no pierde nunca las eternas.
¡Señor Jesucristo!
Tú nos pides que estemos al tanto para cuando vuelvas. Yo no tengo que decirte más que una palabra: ¡Siempre a tu disposición, Señor, y para cuando Tú quieras!...

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PALABRA PARA LA MISIÓN: Marcos 13, 33-37

Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical
Adviento: tiempo propicio para la misión
Publicado por OMP España

*Isaías 63,16-17.19; 64,1-7 / *Salmo 79 / *1Corintios 1,3-9 / *Marcos 13,33-37

Reflexiones

Al comenzar el nuevo año litúrgico, la Iglesia lanza una vigorosa invitación a la vigilancia y a la esperanza, que son actitudes características del tiempo de Adviento. A lo largo del nuevo ciclo, que comienza hoy, será sobre todo el evangelista San Marcos quien nos ofrecerá, domingo tras domingo, los pasajes del “Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios” (Mc 1,1). En el breve pasaje del Evangelio de hoy aparece cuatro veces la orden de velar, como condición necesaria para encontrar al Señor cuando regrese (v. 35). La espera alcanzará su objetivo, no se esfumará en una ilusión. Será una venida por sorpresa, pero segura.


La liturgia nos hace vivir en la espera del Señor que volverá, haciéndonos revivir eficazmente Su primera venida en la Navidad. Ésta es, en efecto, la fuerza especial de los sacramentos de la Iglesia, que logran hacer presentes hoy los misterios cristianos que tuvieron lugar en el pasado. De este modo, la historia es plenamente rescatada y se hace historia de salvación en el hoy de cada cristiano. Pero bajo una condición: que la espera se haga atención al Señor que viene, es decir, preparación paciente de un corazón disponible y purificado. Pablo (II lectura) invitaba a los fieles de Corinto a vivir en espera vigilante, “en tanto que aguardan la revelación de nuestro Señor Jesucristo” (v. 7), con la certeza de que “Dios es fiel” (v. 9), nos llama a la comunión con su Hijo (v. 9) y nos mantendrá firmes hasta el fin (v. 8).


Sólo el que tiene conciencia de su propia fragilidad, personal y comunitaria, y se abre con humilde confianza a Dios, puede implorar y recibir de Él la salvación como un don. El profeta (I lectura) da prueba de ello en una de las más apasionadas plegarias bíblicas, que brotaron del sufrimiento y de la humillación del exilio en Babilonia. Se nota la conciencia de haber errado fuera de los caminos de Yahvé (v. 17), de haber sido rebeldes (v. 4), de ser, todos, por el pecado, “impuros… como paño inmundo”, secos como hojas que el viento dispersa (v. 5-6). Pero aun en medio de una desolación tan profunda, el profeta, al comienzo y al final de su plegaria, tiene el valor de gritarle a Dios su esperanza, invocándole como Señor, Padre, Redentor (v. 16); lo invita a que vuelva por amor a sus siervos (v. 17), a romper los cielos y descender (v. 19). Finalmente, el orante se pone como arcilla moldeable en las manos del Padre, el único alfarero capaz de darnos nuevamente forma (v. 7). El Padre es siempre deseoso y feliz de re-crearnos.


El profeta presenta un cuadro que corresponde también a la situación actual de la humanidad: que a menudo vaga lejos de los caminos del Señor, sumida en el mal y en el pecado, necesitada de un Salvador, que le venga del exterior, porque el hombre es incapaz de salvarse por sí solo. ¡Todos necesitamos que Alguien venga a salvarnos! Los cristianos, que ya creemos en Cristo, esperamos el regreso de nuestro Salvador Jesús, mientras que los no cristianos –los cuales son aún la mayoría de la humanidad (cerca de dos tercios)– esperan Su venida, es decir, el primer anuncio de Cristo Salvador. Por tal razón, el Adviento es un tiempo litúrgico muy adecuado para despertar y fortalecer en los cristianos la conciencia de la responsabilidad misionera, ya que el Adviento nos recuerda el tiempo de la espera de la humanidad. Lo recomendaba ya el Papa Pío XII en 1957, invitando a la oración y al compromiso misionero. (*) Nos lo recuerda cada año, al comienzo del Adviento, S. Francisco Javier, ardiente misionero en el Extremo Oriente y patrono de las Misiones.


Esperanza, paciencia, vigilancia… son actitudes típicas del cristiano, que en el Adviento se prepara al encuentro -diario y definitivo- con el Señor que viene. Hay oraciones cargadas de gozosa esperanza, propias de este tiempo litúrgico: “Amén. Marana tha! Ven, Señor Jesús” (Ap 22,20)… Revélanos a nosotros peregrinos sobre la tierra el sentido cristiano de la vida…Aviva en nosotros el fuego de la misión, para que sepamos proclamar con gozo al mundo tu amor de Padre… Suscita en nosotros la voluntad de salir con buenas obras al encuentro con Cristo que viene... Entre estas buenas obras están, en primer lugar, las que el mismo Jesús indica en la parábola del juicio final (ver Evangelio del domingo pasado): dar de comer al hambriento, agua al sediento, vestidos al que padece frío, acoger a los forasteros, visitar a los enfermos y a los encarcelados… Con la certeza de que en las personas necesitadas encontramos a Cristo, porque Él nos ha dicho: “cada vez que… a mí me lo han hecho” (Mt 25,40).

Palabra del Papa

(*) “Deseamos que por esta intención (misionera) se rece más y con un fervor más iluminado... En especial pensamos en el tiempo de Adviento, que es el tiempo de la espera de la humanidad y de los caminos providenciales de preparación a la salvación… Oren, por tanto, oren más. Acuérdense de las inmensas necesidades espirituales de muchos pueblos que todavía están lejos de la verdadera fe, o que carecen de recursos para perseverar en ella”.

Pío XII
Encíclica Fidei Donum


Siguiendo los pasos de los Misioneros

*30/11: S. Andrés, apóstol, hermano de Simón Pedro. Predicó el Evangelio en Grecia, donde murió crucificado.
*1/12: B. Clementina Anuarite Nengapeta (1940-1964), religiosa de la Rep. Dem. de Congo, asesinada en Isiro durante la rebelión de los simbas; es mártir de la castidad y del perdón.
*1/12: B. Carlos de Foucauld (1858-1916), sacerdote francés, asesinado en Tamanrasset, en el desierto argelino, por una banda de ladrones; es testigo de misión, diálogo y amor a la Eucaristía.
*1/12: Jornada Internacional de la lucha contra el SIDA (instituida por la ONU-OMS, en 1988).
*2/12: B. Liduina Meneguzzi (1901-1941), religiosa de las salesas de Padua, misionera en Etiopía y fallecida en Dire Dawa.
*2/12: Recuerdo del primer despacho de la agencia misionera de prensa Misna (1997).
*3/12: S. Francisco Javier (1506-1552), sacerdote jesuita español, misionero en India y Japón, fallecido en la isla de Sanchán, a las puertas de China. Es Patrono principal de las Misiones.
*3/12: El Papa Gregorio XVI promulga (1839) una bula para condenar el commercio de esclavos y excomulga a los que toman parte en ello.
*4/12: B. Adolfo Kolping (1813-1865), sacerdote alemán, “padre de los artesanos”; promovió la formación y las asociaciones de jóvenes trabajadores.
*5/12: B. Felipe Rinaldi (1856-1931), tercer sucesor de S. Juan Bosco en la dirección de la Sociedad salesiana, a la que dio un fuerte impulso misionero ad gentes.
*6/12: S. Nicolás (ca. 250-326), obispo de Mira, patrono de Bari, santo popular por los regalos navideños; patrono de los niños, farmacéuticos, mercaderes, navegantes, pescadores, perfumeros.
*6/12: B. Pedro Pascual (ca. 1225-1300), mercedario español, obispo de Jaén, evangelizador en España y Portugal; fue martirizado por musulmanes en Granada.

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El Dios que hay en ti sigue esperando que despiertes - I Domingo de Adviento - Ciclo B - Mc 13, 33-37

Por Fray Marcos
Publicado por Fe Adulta

INTRODUCCIÓN

Estamos en el día de Año Nuevo de la liturgia. Comenzamos con el Adviento, que no es solamente un tiempo litúrgico, sino toda una filosofía de vida. Se trata de una actitud vital que tiene que atravesar toda nuestra existencia. No habremos entendido el mensaje de Jesús, si no nos obliga a vivir en constante Adviento.

Lo importante no es recordar la primera venida de Jesús; eso no es más que el pretexto para descubrir que ya está aquí. Mucho menos prepararnos para la muerte (segunda venida), que sólo es una gran metáfora. Lo verdaderamente importante es descubrir que está viniendo en este instante.

Todo el AT está atravesado por la promesa y por la espera. Durante dieciocho siglos, desde Abrahám hasta Jesús, el pueblo judío ha vivido esperando que Dios cumpliera sus promesas.

Pero fijaos bien en una cosa: Dios les va prometiendo lo que ellos, en un momento determinado, más ansían. A Abrahán, descendencia; a los esclavos en Egipto, libertad; a los hambrientos en el desierto, una tierra que mana leche y miel; cuando han conquistado las ciudades de Canaán, una nación fuerte y poderosa; cuando están en el Exilio, volver a su tierra; cuando destruyen el templo, reconstruirlo; etc., etc..

Curiosamente, Dios nunca promete ni da nada, antes que el hombre lo desee. En el AT siempre les promete cosas terrenas, caducas, transitorias, porque es lo único que ellos esperan.

Jesús apunta hacia una salvación muy distinta. "He venido para que tengan vida y la tengan abundante."

La trayectoria del pueblo judío debía hacernos reflexionar profundamente. ¿Se trata de un Dios que durante dieciocho siglos les puso la zanahoria delante de las narices o el palo en el trasero, para hacerles caminar según su voluntad? Sería ridículo. Dios nunca hace promesas para el futuro, por la sencilla razón de que ni tiene nada que dar ni tiene futuro.

Las promesas de Dios, son hechas por los profetas, como una estratagema para ayudar al pueblo a soportar momentos de adversidad, que ellos interpretaban como castigo por sus pecados.

En contra de lo que se nos ha dicho siempre, nada de los que anunciaron los profetas, se cumplió en Jesús. Gracias a Dios, porque todos los textos están encaminados hacia una salvación material. Lo único que esperaban de Dios eran seguridades.

Claro que podemos y debemos entender todas aquellas imágenes como metáforas. ¿Las entendieron así los profetas? Iría en contra de la manera de sentir a Dios en aquel tiempo. Los verdaderos valores del espíritu y el verdadero valor de la persona humana es una absoluta novedad de Jesús, para la que no estaban preparados ni los mejores rabinos y especialistas de la Ley. Si algún profeta intuyó esos valores, fue un grito que se perdió en el desierto.

CONTEXTO EVANGÉLICO

Comenzamos el ciclo B, pero no hay ruptura con el final del ciclo A. El domingo pasado leíamos la última parábola del evangelio de Mateo. Hoy leemos lo último del evangelio de Marcos. Los dos tiene como trasfondo la última venida de Cristo, que aquellas comunidades creían cercana, y que utilizan para invitar a vivir con coherencia.


EXPLICACIÓN

La clave del relato está en la actitud de los criados. Para provocar esa actitud nos habla de lo inesperado de la llegada del dueño de la casa. Lo que nos quiere decir es que Dios está siempre viniendo. Él es “el que viene”.

La humanidad vive un constante adviento, pero no por culpa de un Dios cicatero que se complace en hacer rabiar a la gente obligándole a infinitas esperas antes de darle lo que tanto ansían. Estamos todavía en Adviento, porque estamos dormidos o soñando con logros superficiales, y no hemos afrontado con la debida seriedad la existencia. Todo lo que espero de fuera, lo tengo ya dentro.

“Mirad, Vigilad”. Para ver no sólo se necesita tener los ojos abiertos, se necesita también luz. No se trata de contrarrestar el repentino y nefasto ataque de un ladrón. Se trata de estar despierto para afrontar la vida con una conciencia lúcida. Se trata de vivir a tope una vida que puede trascurrir sin pena ni gloria.

Si consumes tu vida dormido, no pasa nada. Esto es lo que tenía que aterrarte; que pueda trascurrir tu existencia sin desplegar las posibilidades de plenitud que te han dado. La alternativa no es salvación o condenación. Nadie te va a condenar. La alternativa es o plenitud humana o simple animalidad.

“Pues no sabéis cuándo en el ‘momento’”. En griego hay dos palabras que traducimos al castellano por “tiempo”: “kairos” y “chronos”.

Chonos significa el tiempo astronómico, relacionado con el movimiento de los cuerpos celestes. “La medida del movimiento, según un antes y un después”, como diría Aristóteles.

Kairos sería el tiempo sicológico. Significa el momento oportuno para tomar una decisión por parte del hombre.

Por no tener en cuenta esta sencilla distinción, se han hecho interpretaciones descabelladas de la Escritura. En el evangelio que acabamos de leer, se habla de kairos, es decir del tiempo oportuno. Naturalmente que el hombre, como creatura material, se encuentra siempre en el chronos, pero lo verdaderamente importante para él es descubrir el kairos.


APLICACIÓN

El punto clave de nuestra reflexión debe ser: ¿Esperamos nosotros esa misma salvación que esperaban los judíos? Si es así, también nosotros vamos de culo y cuesta arriba; Jesús no puede ser nuestro salvador.

La mejor prueba de que los primeros cristianos, verdaderos judíos, no estaban en la auténtica dinámica para entender a Jesús, es que no respondió a sus expectativas y creyeron necesaria una nueva venida. Esta vez sí, nos salvará de verdad, porque vendría con “poder y gloria”. ¿No os parece un poco ridículo? Precisamente, la médula de su mensaje está en que la salvación que Dios nos ofrece, está en la entrega y el don total, no en la gloria y el poder por encima de los demás.

En las primeras comunidades se acuñó una frase, repetida hasta la saciedad en la liturgia: “Maranatha” (ven, Señor Jesús). Vivieron la contradicción de una escatología realizada y otra futura.

“Ya, pero todavía no”. “Ya”, por parte de Dios, que nos ha dado ya todo lo que necesitamos para esa salvación. Si no fuera así, se convertiría en un tirano. “Todavía no”, por nuestra parte, porque seguimos esperando una salvación a nuestra medida y no hemos descubierto el alcance de la verdadera salvación, que ya poseemos.

Aquí radica el sentido del Adviento. Porque “todavía no” ha llegado la verdadera salvación, tenemos que tratar de adelantar el “ya”. Eso, nunca lo conseguiremos, si permanecemos dormimos.

¿Cómo podremos seguir luchando con todas nuestras fuerzas por un mayor consumismo y a la vez convencernos de que la felicidad está en otra parte? Creo que es una tarea imposible. Descubrir esa trampa, sería estar despiertos.

El ser humano sigue esperando una salvación que le venga de fuera, sea material, sea espiritual. Pero resulta que la verdadera salvación está dentro de cada uno. En realidad Jesús nos dijo que no teníamos nada que esperar, que el Reino de Dios estaba ya dentro de nosotros. En este mismo instante está viniendo. Si estamos dormidos, seguiremos esperando.

La falta de encuentro se debe a que nuestras expectativas van en una dirección equivocada. Esperamos que Dios llegue desde fuera. Esperamos actuaciones espectaculares por parte de Dios. Esperamos una salvación que se me conceda como un salvoconducto, y eso no funciona.

Da lo mismo que la espere aquí o para el más allá. Lo que depende de mí no lo puede hacer Dios ni lo puede hacer otro ser humano. Esta es la causa de nuestro fracaso. Seguimos esperando que otro haga lo que solamente yo puedo hacer.

También la religión me ofrece salvación, pero sólo puede salvarme de las ataduras que ella misma me ha colocado. Ninguna institución puede darme lo que ella no tiene. Dios es la salvación y ya está en mí.

Lo que de Dios hay en mí es mi verdadero ser. No tengo que conseguir nada ni cambiar nada en mí auténtico ser, simplemente tengo que despertar y dejar de potenciar mi falso yo. Tengo que salir del engaño de creer que soy lo que no soy.

Esta vivencia me descentrará de mí mismo y me proyectará hacia los demás. Me identificaré con todo y con todos. Mi falso ser, mi individualidad se desvanece. Esa experiencia de salvación transformaría radicalmente mi comportamiento con los demás y con las cosas.

El verdadero problema está en la división que encontramos en nuestro ser. En cada uno de nosotros hay dos fieras luchando a muerte: Una es mi verdadero ser que es amor, armonía y paz; otra es mi falso yo que es egoísmo, soberbia, odio y venganza. ¿Cual de los dos vencerá? Muy sencillo y lógico. Vencerá aquella a quien tú mismo alimentes.

Como los judíos, seguimos esperando una tierra que mane leche y miel; es decir mayor bienestar material, más riquezas, más seguridades de todo tipo, poder consumir más... Seguimos pegados a lo caduco, a lo transitorio, a lo terreno. No necesitamos para nada, la verdadera salvación o, a lo máximo, para un más allá.

Sin necesidad no puede haber verdadero deseo, y sin deseo no hay esperanza. Hoy ni los creyentes ni los ateos esperamos nada más allá de los bienes materiales. Dios sigue esperando.


Meditación-contemplación


“Despierta tú que duermes, y Cristo será tu luz”.
Para ver se necesita tener lo ojos bien abiertos,
pero también se necesita una buna luz.
De estas dos realidades tienes que preocuparte.

………………

No se trata de los ojos del cuerpo, sino los del “alma”.
Curiosamente, no se puede ver desde dentro
si no tienes los ojos del cuerpo cerrados
y la razón despegada de los asuntos terrenos.

………………

La luz que puede ayudarte sí puede venir de fuera de ti.
La experiencia interior de los demás
puede ser la mejor luz que ilumine tu vida.
Para nosotros, la experiencia de Jesús, será la mejor guía.
Esa vivencia está más allá de todo lo que se puede decir sobre él.

…………………..

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Alegres en la Esperanza: I Domingo de Adviento - Ciclo B

Por Fernando Torres Pérez
Publicado por Ciudad Redonda

¡Ya estamos en Adviento! Comienza un nuevo ciclo litúrgico que nos permitirá contemplar maravillados los grandes y pequeños hechos de la vida de Jesús y de los primeros años de la Iglesia. Lo primero de todo es prepararnos para la celebración del nacimiento de Jesús. La Navidad está a la vuelta de la esquina. Este domingo es como el gran portal que nos abre a un nuevo camino de fe. Las lecturas nos dan las claves para lanzarnos al camino.
En el Evangelio resuena por tres veces una llamada de atención del Señor: “vigilad”, “velad”, “velad”. No sabemos cuando será el momento pero el Señor está a punto de llegar. Jesús pone el ejemplo del amo de la casa que se va y los criados no saben cuando va a volver. Por eso conviene estar preparados, atentos, vigilantes. Para que no nos pille dormidos.

El que acoge, reconcilia y salva

Pero hay una cuestión importante a tener en cuenta. Por mucho que se empeñen algunos en hablar del juicio final y de identificar esa venida con el juicio y, por tanto, con la condenación, el Señor no viene como juez que condena y dicta sentencia de muerte. El Señor viene como señor de la vida, como el que acoge, reconcilia y salva. El Señor no viene a destruir sino a construir y recrear lo que nosotros mismos, a veces, hemos contribuido a destruir y condenar.
No puede ser de otra manera porque así es como nos habla Jesús de su Padre, de su Abbá. Los que esperan, esperamos, la llegada del Señor lo hacemos no con temor sino con la esperanza gozosa del que atisba ya el nacimiento del día definitivo, del que no tendrá más noche, ni más dolor ni más muerte.
Creer lo contrario es pensar muy mal de nuestro Dios. El Abbá no es el policía que vigila para ver si pilla al delincuente sino el padre amoroso que sale a la calle a buscar al hijo que no ha regresado a casa. Como dice la primera lectura, “tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero; somos todos obra de tu mano”. Y Dios no es el chiquillo que se empeña en destruir los juguetes con que juega. Dios no puede desear la destrucción de su propia obra, no quiere la muerte de sus hijos sino su vida.

Dios quiere nuestra vida

Dios es fiel, afirma san Pablo al final de la segunda lectura. Dios es fiel a sí mismo, ama la vida y su creación. Y este mundo, nuestro mundo, con todas sus luces y sombras, es su creación, la obra de sus manos. Dios está por completar su obra, por llevarla a plenitud, por regalarnos la vida total. Su venida no debe ser causa de temor sino de alegría y gozo. Su venida nos hace ya vivir con una actitud positiva.
Si, como dice el refrán, “Dios escribe recto con líneas torcidas” o, dicho en otras palabras, Dios lleva a este mundo y a cada persona hacia su salvación aunque a veces no entendamos cómo, ¿por qué nos empeñamos nosotros en ver su presencia como una amenaza? Decía san Antonio Mª Claret, gran misionero popular, que una gota de miel atrae más moscas que un barril de vinagre. Lo decía referido a cómo tenían que ser los predicadores para atraer a los alejados al Evangelio.

Esperamos la venida de nuestro salvador
No sólo se trata de una estrategia –hay que hablar mucho del amor de Dios para atraer a los malos, ya luego les hablaremos del juicio–. Es una manera de ser de Dios. Forma parte de nuestra fe estar convencidos de que nuestro Dios es amable, es padre, es salvador y no condenador. Vigilamos con la sonrisa en los labios porque esperamos la venida de nuestro salvador.
No sabemos cómo ni cuándo pero sabemos que viene. No conocemos su aspecto. Estamos seguros de que nos va a sorprender. Pero estamos convencidos de que va a ser una sorpresa agradable. Así comenzamos el Adviento. Así abrimos este tiempo de espera gozoso. Así empezamos un nuevo ciclo litúrgico. Con la fe y la confianza puesta en Dios, nuestro Salvador.

Fernando Torres Pérez

fernandotorresperez@earthlink.ne

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jueves, 27 de noviembre de 2008

ADVIENTO: En espera del Señor

Catequesis de Juan Pablo II
(29 de Noviembre de 1978)

1. Si bien el tiempo litúrgico de Adviento no comienza hasta el domingo próximo, deseo empezar a hablaros hoy de este ciclo.

Estamos ya habituados al término «adviento»; sabemos qué significa; pero precisamente por el hecho de estar tan familiarizados con él, quizá no llegamos a captar toda la riqueza que encierra dicho concepto.

Adviento quiere decir «venida».

Por lo tanto, debemos preguntarnos: ¿Quién es el que viene?, y ¿para quién viene?

En seguida encontramos la respuesta a esta pregunta. Hasta los niños saben que es Jesús quien viene para ellos y para todos los hombres. Viene una noche en Belén, nace en una gruta que se utilizaba como establo para el ganado.

Esto lo saben los niños, lo saben también los adultos que participan de la alegría de los niños y parece que se hacen niños ellos también la noche de Navidad. Sin embargo, muchos son los interrogantes que se plantean. E1 hombre tiene el derecho, e incluso el deber, de preguntar para saber. Hay asimismo quienes dudan y parecen ajenos a la verdad que encierra la Navidad, aunque participen de su alegría.

Precisamente para esto disponemos del tiempo de Adviento, para que podamos penetrar en esta verdad esencial del cristianismo cada año de nuevo.
Dios y el hombre

2. La verdad del cristianismo corresponde a dos realidades fundamentales que no podemos perder nunca de vista. Las dos están estrechamente relacionadas entre sí. Y justamente este vínculo íntimo, hasta el punto de que una realidad parece explicar la otra, es la nota característica del cristianismo. La primera realidad se llama «Dios», y la segunda, «el hombre». El cristianismo brota de una relación particular recíproca entre Dios y el hombre. En los últimos tiempos —en especial durante el concilio Vaticano II— se discutía mucho sobre si dicha relación es teocéntrica o antropocéntrica. Si seguimos considerando por separado los dos términos de la cuestión, jamás se obtendrá una respuesta satisfactoria a esta pregunta. En efecto, el cristianismo es antropocéntrico precisamente porque es plenamente teocéntrico; y al mismo tiempo es teocéntrico gracias a su antropocentrismo singular.

Pero es cabalmente el misterio de la Encarnación el que explica por sí mismo esta relación.

Y justamente por esto el cristianismo no es sólo una «religión de adviento», sino el Adviento mismo. El cristianismo vive el misterio de la venida real de Dios hacia el hombre, y de esta realidad palpita y late constantemente. Esta es sencillamente la vida misma del cristianismo. Se trata de una realidad profunda y sencilla a un tiempo, que resulta cercana a la comprensión y a la sensibilidad de todos los hombres y sobre todo de quien sabe hacerse niño con ocasión de la noche de Navidad. No en vano dijo Jesús una vez: «Si no os volviereis y os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos» (Mt 18, 3).
El ateísmo

3. Para comprender hasta el fondo esta doble realidad de la que cada día late y palpita el cristianismo, hay que remontarse hasta los comienzos mismos de la Revelación o, mejor, hasta los comienzos casi del pensamiento humano.

En los comienzos del pensar humano pueden darse concepciones diferentes; el pensar de cada individuo tiene la propia historia en su vida, ya desde la infancia. Sin embargo, hablando del «comienzo» no nos proponemos tratar propiamente de la historia del pensamiento. En cambio, queremos dejar constancia de que en las bases mismas del pensar, es decir, en sus fuentes, se encuentran el concepto de «Dios» y el concepto de «hombre». A veces están recubiertos por un estrato de otros muchos conceptos distintos (sobre todo en la actual civilización, de «cosificación materialista» e incluso «tecnocrática»); pero ello no significa que aquellos conceptos no existan o no estén en la base de nuestro pensar. Incluso el sistema ateo más elaborado sólo tiene un sentido en el caso de que se presuponga que conoce el significado de la idea de «Theos», es decir, Dios. A este propósito, la constitución pastoral del Vaticano II nos enseña justamente que muchas formas de ateísmo se derivan de que falta una relación adecuada con este concepto de Dios. Por ello, dichas formas son, o al menos pueden serlo, negaciones de algo o, más bien, de Algún otro que no corresponde al Dios verdadero.
En los comienzos de la Revelación

4. El Adviento —en cuanto tiempo litúrgico del año eclesial— nos remonta a los comienzos de la Revelación. Y precisamente en los comienzos nos encontramos en seguida con la vinculación fundamental de estas dos realidades: Dios y el hombre.

Tomando el primer libro de la Sagrada Escritura, esto es el Génesis, se comienza leyendo estas palabras: Beresit bara: «Al principio creó... » . Sigue luego el nombre de Dios, que en este texto bíblico suena «Elohim». A1 principio creó, y el que creó es Dios. Estas tres palabras constituyen como el umbral de la Revelación. A1 principio del libro del Génesis se define a Dios no sólo con el nombre de «Elohim»; otros pasajes de este libro utilizan también el nombre de «Yavé». Habla de Él aún más claramente el verbo «creó». En efecto, este verbo revela a Dios, quién es Dios. Expresa su sustancia, no tanto en sí misma cuanto en relación con el mundo, o sea con el conjunto de las criaturas sujetas a las leyes del tiempo y del espacio. El complemento circunstancial «al principio» señala a Dios como Aquel que es antes de este principio, Aquel que no está limitado ni por el tiempo ni por el espacio, y que «crea», es decir, que «da comienzo» a todo lo que no es.

Dios, lo que constituye el mundo visible e invisible (según el Génesis: el cielo y la tierra). En este contexto, el verbo «creó» dice acerca de Dios, en primer lugar, que Él mismo existe, que es, que É1 es la plenitud del ser, que tal plenitud se manifiesta como Omnipotencia, y que esta Omnipotencia es a un tiempo Sabiduría y Amor. Esto es lo que nos dice de Dios la primera frase de la Sagrada Escritura. De este modo se forma en nuestro entendimiento el concepto de «Dios», si nos queremos referir a los comienzos de la Revelación.

Sería significativo examinar la relación en que está el concepto de «Dios», tal como lo encontramos en los comienzos de la Revelación, con el que encontramos en la base del pensar humano (incluso en el caso de la negación de Dios, es decir, del ateísmo). Pero hoy no nos proponemos desarrollar este tema.
Las bases del cristianismo

5. En cambio, sí queremos hacer constar que en los comienzos de la Revelación —en el mismo libro del Génesis—, y ya en el primer capítulo, encontramos la verdad fundamental acerca del hombre, que Dios (Elohim) crea a su «imagen y semejanza». Leemos en él: «Díjose entonces Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza» (Gén 1, 26), y a continuación: «Creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra» (Gén 1, 27).

Sobre el problema del hombre volveremos el miércoles próximo. Pero hoy debemos señalar esta relación particular entre Dios y su imagen, es decir, el hombre.

Esta relación nos ilumina las bases mismas del cristianismo.

Nos permite además dar una respuesta fundamental a dos preguntas: primera, ¿qué significa «el Adviento»?; y segunda, ¿por qué precisamente «el Adviento» forma parte de la sustancia misma del cristianismo?

Estas preguntas las dejo a vuestra reflexión. Volveremos sobre ellas en nuestras meditaciones futuras y más de una vez. La realidad del Adviento está llena de la más profunda verdad sobre Dios y sobre el hombre.

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Evangelio Misionero del Día: Viernes 28 de Noviembre de 2008

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 21, 29-33

Jesús, hablando a sus discípulos acerca de su venida, les hizo esta comparación:

Miren lo que sucede con la higuera o con cualquier otro árbol, Cuando comienza a echar brotes, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano, Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el Reino de Dios está cerca.
Les aseguro que no pasará esta generación hasta que se cumpla todo esto., El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasaran.


Compartiendo la Palabra
Publicado por Cebipal

Aprender a vivir la esperanza (IV)
“Cuando vean que suceden estas cosas, sepan que está cerca el Reino de Dios”

A la noche le sigue el día, al invierno le sigue la primavera y el verano, a la crisis le sigue la maduración y al sufrimiento, la alegría de la victoria.
La enseñanza de Jesús acerca de la manera de vivir los tiempos difíciles de la historia, llega hoy a un punto feliz. Descubrimos que sólo conocemos un punto de vista pero no la totalidad del rumbo que toma la historia bajo las manos de Dios. Por detrás de todos los acontecimientos, sin que consigamos percibirlo, está surgiendo un nuevo brote de vida. Así sucede en el invierno: la apariencia de los árboles es de muerte y destrucción, sin embargo, por dentro está latiendo la vida y con la llegada de la primavera resurge la fuerza escondida de la vida.

Es importante que no nos quedemos viendo lo negativo. Es verdad que el mal se nota más que el bien. Pues lo mismo pasa cuando llega la primavera, los retoños en los árboles son todavía pequeños, pero se pueden ver. Hay que agudizar la visión para destacar siempre lo bueno, sin ignorar lo malo, porque ahí está la obra de Dios.

Nosotros quisiéramos ver las cosas de otra manera, pero esto no es posible. La lógica del Reino es la lógica de la semilla, esto es, del crecimiento progresivo. La lógica del escondimiento no es la de la ausencia de Dios sino la de su definitiva y segura intervención.

Los falsos profetas (de 21,8) predicaban que el “tiempo está cerca”, parodiando el kerigma de Jesús. Ahora es Jesús mismo quien dice: “Cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca” (21,31). Esperamos que sucedan cambios radicales para bien del mundo, pero no hay que confundirlos con la destrucción, que es lo que acentúan los falsos profetas sino con la vida que Jesús está haciendo brotar en medio de todos los acontecimientos negativos de la historia.

La obra de la salvación es sacar bien de dentro del mal, no la destrucción de lo malo para empezar todo de nuevo con unos cuantos privilegiados. La obra de la salvación es un don de Dios y al mismo tiempo de todos aquellos que con su esfuerzo, sostenido por el seguimiento de Jesús, vencen todos los días sus pequeños combates por la autenticidad de la vida.

Es tan claro que es en el “hoy”, en nuestra cotidianidad, que ya empieza a surgir el mundo nuevo, que Jesús dice: “Os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda” (21,32).

En fin, la promesa de Jesús (“mis palabras...”), que es el anuncio de la salvación, será cumplida (“...no pasarán”, 21,33), es cuestión de saber verla. ¡Vale la pena seguir caminando en la esperanza del Señor!


Para cultivar la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón:

1. ¿Cuál es la lección de la higuera?

2. Analizando mi forma habitual de reaccionar ante los hechos de todos los días, ¿A qué le doy más importancia, a lo negativo o a lo positivo?

3. ¿Qué tan fuerte es mi fe en la fidelidad y en el poder de la Palabra de mi señor? ¿Pongo en ella mi esperanza?

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ADVIENTO, EL TIEMPO DE LA ALEGRE ESPERANZA

Homilía de Monseñor Oscar Romero
3 de diciembre de 1978 - Marcos 13, 33-37

Queridos hermanos, estimados radio-oyentes.

COMIENZA EL AÑO LITURGICO. Hoy es año nuevo en la Iglesia. Hoy es año nuevo en la Iglesia. Hoy comienza el año litúrgico con este domingo que se llama Primer Domingo de Adviento. Siento la impresión, al compartir con ustedes esta primicia del año litúrgico, que vamos a comenzar un nuevo ciclo en esta escuela de la liturgia. Yo les invito a que todos los que estamos en esta reflexión de este momento, que sintamos la impresión del alumno que va a comenzar un nuevo curso. ¡Con qué entusiasmo el alumno siente que va a dar un paso más en el progreso de su formación!, ya sea profesional en una universidad, ya sea el niño pequeño que da también un pasito más en el segundo grado. Pero que de verdad este entusiasmo signifique para nosotros la alegría de un curso nuevo.

Me ha gustado mucho el comentario de alguna persona que dice que esta misa de Catedral y mi palabra de Maestro en la fe, es una verdadera universidad; y que son muchos los que van estudiando no sólo intelectualmente su religión sino también en una forma vivencial. Porque la liturgia no es simplemente una fe intelectual sino ante todo una vida.

El Concilio, hablando del año litúrgico, lo define: "... en el círculo del año, la Iglesia, desarrolla todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y la Navidad hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor". Aquí está, a grandes rasgos, lo que vamos a recorrer a partir de hoy en que nos preparamos para la Navidad, la reflexión del gran misterio de la Encarnación, de una humanidad que espera un Redentor y que vendrá entonces a salvar a este mundo.

EL EVANGELIO DEL AÑO: SAN MARCOS

Y así como en un curso nuevo, hoy también se abre un libro nuevo: el eterno libro del Evangelio. Pero el texto de este año que hoy comienza, según la organización de las lecturas bíblicas, es el evangelio de San Marcos. Ténganlo en cuenta para que en sus hogares ustedes en sus biblias, lo consideren como el libro de texto litúrgico de este año: el evangelio de San Marcos.

Me da gusto saber de un testimonio que se remonta nada menos que a los principios del siglo II -recientemente, pues, la historia de Cristo-. Un tal sacerdote llamado Papías cita y comenta otro testimonio más antiguo en que describe cómo fue escrito el Evangelio de San Marcos. Dice que un presbítero les solía contar: "Cuando Marcos actuó como intérprete de Pedro, puso cuidadosamente por escrito, aunque no con orden, todo cuanto éste recordaba de lo que hizo y dijo el Señor". Entonces comenta Papías por su cuenta: "Pedro acostumbraba a adaptar su enseñanza a las necesidades del momento pero sin establecer un orden en los oráculos del Señor..."

Lo que les decía el domingo pasado hablando del Papa actual, Juan Pablo II, que decía: "Yo soy el sucesor de Pedro, traigo toda una historia de Papas, de Pontífices pero soy el Obispo de hoy y trataré de iluminar las realidades de hoy". ¡Eso es la homilía, precisamente! La homilía, es decir, esa palabra eterna se aplica hoy a las circunstancias. El mismo San Pedro, según este testimonio del Siglo II, era lo que hacía. No predicaba ordenadamente la vida de Cristo, sino que de la predicación de Cristo sacaba enseñanzas según las necesidades del momento. Así se explica que el secretario de Pedro que era Marcos, escribiera un evangelio del cual dice Papías: "... no con orden, todo cuanto éste recordaba... " No era un orden de quien escribe una biografía.

El evangelio hay que leerlo no como una biografía de Cristo, hay que leerlo como una vida, y esto es típico en el Evangelio de Marcos. Cristo más que predicar era presentarse, hacerse presente. Él es la Luz, Él no necesita hablar, Él basta que esté presente como la luz que no habla y está iluminando realidades.

Tendremos, pues, como texto este año el ejemplo del primer Papa: San Pedro; hablando del Evangelio y de Cristo no en una ordenada teoría sino en una vivencia práctica que ilumina las realidades de El Salvador, de nuestra semana a semana que va pasando aquí tan densa de episodios, de injusticias; también de cosas bellas.

Trataremos de imitar a Pedro, hermanos, y no tomen a mal que el Obispo use la cátedra del Evangelio para predicar el Evangelio. Pero no desencarnado sino encarnándolo, iluminando la realidad de nuestro tiempo. ¿Quién de ustedes no espera hoy una palabra de Evangelio que ilumine la muerte de nuestro querido hermano el P. Ernesto Barrera? ¡Tengo que decirla! ¿Quién de ustedes no espera hoy que se hable también del secuestro de un holandés y de dos ingleses en nuestra Patria? ¡Hay que decirlo también!. Y eso no es dejar el Evangelio para meterse en política, eso es llevar el Evangelio, como Pedro, a las necesidades de los que le escuchaban.

ADVIENTO, EL TIEMPO DE LA ALEGRE ESPERANZA

Hoy voy a tener la oportunidad de predicar, sacando de las lecturas de la Biblia, sobre los sentimientos que un cristiano debe tener en este tiempo de Adviento. Para eso se predica en la Iglesia, para hacer una orientación cristiana, para cristianizar la vida de los que escuchan. Yo no tengo otra pretensión, no soy más que un predicador de la Palabra de Dios y sé que el éxito está en ustedes: en la buena voluntad con que reciben el mensaje de Dios y tratan de hacerlo vida. También yo trataré de vivir estas cuatro semanas de Adviento, de preparación para la Navidad, en la alegre esperanza; pero viviendo estas virtudes que ahora nos señala la Palabra del Señor:

1. Pobreza y hambre de Dios.

2. Vigilancia y fe.

3. Presencia cristiana y activa en el mundo.

¡Esto es Adviento! ¡Este es el mensaje de la alegre esperanza del Adviento! Como ven, la palabra del Evangelio nos trae alegría, nos trae optimismo sin salirnos de la realidad dura que vivimos; en el corazón del cristiano hay alegría, hay esperanza, hay fortaleza; nada nos puede quitar la alegre espera del Señor.

1.- POBREZA Y HAMBRE DE DIOS

Adviento es un llamamiento al espíritu de pobreza y del hambre de Dios.

a) Tiempo de conversión.

Adviento, preparación de Navidad, es tiempo de conversión. El que se convierte, busca a Dios. Pero, ¿cómo va a buscar a Dios el que no reconoce que tiene necesidad de Dios? También, nadie desea la libertad si no se da cuenta que está encadenado, esclavizado a alguna situación. No se puede desear la liberación si no se tiene conciencia de ser oprimido. Por lo tanto, la pobreza es cabalmente eso. Cuando hablamos de la Iglesia de los pobres no estamos haciendo una dialéctica marxista, como si la otra fuera la Iglesia de los ricos; lo que estamos diciendo es que Cristo, inspirado por el espíritu de Dios, dijo: "Me ha enviado el Señor a evangelizar a los pobres". -Palabras de la Biblia-, para decir que para escucharlo es necesario hacerse pobre. La pobreza del Adviento consiste en un hambre de Dios. El pobre tiene hambre y el hambre que el Adviento quiere excitar es la que han escuchado en la primera lectura.

b) Situación de regreso del destierro.

La primera lectura, de Isaías, describe una situación social y religiosa de los judíos que volvían del destierro pero al llegar a Jerusalén se encontraban con el templo abandonado, se encontraban con un vacío. No encontraban lo que era y debía de ser su comunidad humana: calor, alegría; le faltaba mucho. Entonces, un hombre piadoso de los que regresan del destierro al mirar esa soledad, esas calles abandonadas, esos despojos de una opresión extranjera que ha deshecho la ciudad, se mira así mismo, mira también a los supervivientes que están volviendo del destierro y los mira pesimistas y a muchos de ellos, pecadores. ¡No han aprendido la lección! ¡Dios nos ha castigado por nuestros pecados!

Surge entonces -lean enteros los capítulos 63 y 64 de Isaías donde aparece esta bella plegaria de la cual hoy solo se ha sacado un fragmento: "Tu Señor, eres nuestro Padre, ¿por qué nos extravías de tus caminos y endureces nuestro corazón? Vuélvete por amor a tus siervos y a las tribus de tu heredad -y brota aquí una plegaria que es propia de la liturgia de Adviento-. Ojalá rasgases los cielos y vinieras y se derritieran los montes en tu presencia apocalíptica". ¡Esta es el hambre de Dios! El hombre que siente el vacío que se contrapone al hombre autosuficiente; y en este sentido, rico quiere decir el hombre orgulloso, rico quiere decir aún el pobre que no tiene bienes pero que se cree que no necesita de nadie, ni de Dios.

¡Esta es la riqueza abominable a los ojos de Dios, la que dice la Virgen humilde pero enérgica: "Despidió vacíos a los ricos -a esos que creen que lo tienen todo-, y en cambio, llenó de bienes a los hambrientos -a los que necesitan de Dios-" Esta es la primera virtud del Adviento, hermanos. Y yo les suplico que tratemos de vaciarnos de nuestras propias autosuficiencias, que sea una virtud muy propia de esta preparación de Navidad. Hay que esperar el regalo de Navidad no de las riquezas de la tierra, hay que esperarlo todo del único rico: de Dios que viene a llenar el vacío que no lo puede llenar todos los regalos de Navidad cuando hay orgullo y vanidad en el corazón.

Examinemos nuestro corazón a ver si tenemos sentimientos de pobre, si de verdad estamos haciendo honor a la Iglesia de los pobres, de los pobres que tienen hambre de Dios, de los que sienten que sin Dios todo es vacío, todo es impuro. Cuando dice el salmista: "Todos éramos impuros, nuestra justicia es como un paño manchado, todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento" ¡Qué hermosa plegaria para que fuera la oración de los salvadoreños! ¡Cuánta paz nos hace falta, cuánta sangre, cuánto crimen, cuánto terror! Y cuando decimos terrorismo no sólo pensamos en aquellos que persiguen los uniformados, sino también en el terrorismo uniformado que también es horroroso y mata, y llena de miedo...

c) El motivo de nuestra esperanza: la fidelidad del Señor.

La segunda lectura nos habla del motivo de nuestra esperanza, de esa hambre de Dios. ¿Por qué lo esperamos todo de Dios? ¿Será alienación?, como los materialistas nos quieren criticar: ustedes no luchan en la tierra porque lo están esperando todo de Dios. ¡No! Trabajamos, pero lo esperamos todo de Dios porque fiel es el Señor, nos ha recordado San Pablo hoy. Y todo viene de allá arriba la vida la inteligencia, las cualidades de los hombres que pueden hacer una patria mejor, la inteligencia que muchos están ocupando para destruir y oprimir, para enriquecerse egoístamente y no para ser instrumento de Dios en la felicidad de los demás... Por eso la primera virtud de este tiempo es una actitud de esperarlo todo de Dios, pero también actitud que trabaja y pone de su parte lo que como humanos tenemos que hacer.

2. VIGILANCIA Y FE


Vigilancia activa

La segunda virtud que aparece hoy en las lecturas bíblicas es la que Cristo nos la dice nada menos que en el Evangelio de San Marcos. Aquí con todo respeto nos inclinamos ante el libro nuevo del año con una página que es como el inicio y la síntesis de lo que nos va a decir, a lo largo de todo el año, San Marcos, el Evangelio más breve porque breve es la Palabra única y necesaria: "Mirad, vigilad; pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y deó su casa y dió a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. ¡Velad, entonces!". Esto es lo que os digo a todos, velad. Esta es la palabra de orden del Adviento: ¡Velad! ¡Adviento! fíjense bien que aquí les voy a explicar el sentido litúrgico de esta hermosa palabra.

a) Adviento es venida

Adviento se le llama a estas semanas de preparación de Navidad porque el espíritu es una espera del que vendrá. San Pablo, en la lectura de hoy, nos habla que estemos preparados para la venida. Y adviento recuerda la primera venida de Cristo que presagiaron los profetas del Viejo Testamento anunciando un Dios que venía a salvar en el dolor y la humildad. Adviento recoge todas las páginas de los profetas. Adviento actualiza en el hambre de Dios de los hombres de hoy, todos los suspiros de los profetas: "¡Ojalá vinieras, Señor, a salvar al pueblo!". Adviento es celebrar la venida de salvación que Cristo realizó hace veinte siglos, pero no es historia, es futuro.

Adviento significa también la segunda venida de Cristo cuando vendrá a juzgar, cuando va a venir a comenzar su obra. Ahora estamos trabajando esta obra en la Iglesia haciendo el Reino de Dios. Fuera de la Iglesia también, todo hombre que lucha por la justicia, todo hombre que busca reivindicaciones justas en un ambiente injusto, está trabajando por el Reino de Dios y puede ser que no sea cristiano. La Iglesia no abarca todo el Reino de Dios. El Reino de Dios está más afuera de las fronteras de la Iglesia y, por lo tanto, la Iglesia aprecia todo aquello que sintoniza con su lucha por implantar el Reino de Dios. Una Iglesia que trata solamente de conservarse pura, incontaminado, eso no sería Iglesia de servicio de Dios a los hombres.

La Iglesia auténtica es aquella que no le importa dialogar hasta con las prostitutas y los publicanos como Cristo con los pecadores; con los marxistas, con los del Bloque, con los de las diversas agrupaciones, con tal de llevarles el verdadero mensaje de salvación. Cristo viene también a salvar al hombre donde quiera que se encuentre. Quiere salir a todas las encrucijadas y quiere salir este Cristo en su Iglesia, en sus cristianos, a la espera del juicio final, cuando se va a consumar la historia, cuando se creen los cielos nuevos donde no habrá injusticias y se aparten las injusticias en el lugar que les corresponde, porque la última palabra la dirá el Señor.

b) Presencia de Cristo en el mundo actual

Vigilancia y fe, una vigilancia que ya hace presente en medio del mundo actual a ese Cristo que está operando los cielos nuevos. El cristiano no es un hombre que lo espera todo en el futuro, el cristiano sabe que Cristo ya hace veinte siglos que está trabajando en la humanidad y que la humanidad que se convierte a Cristo es el hombre nuevo que necesita la sociedad para organizar un mundo según el corazón de Dios.

La restauración del mundo ya está iniciada, dice el Concilio solemnemente: "Desde que Cristo vino trayendo la vida de Dios a injertarla en el corazón de la historia, ya puso la levadura divina en la humanidad, y dichosos los que la encuentren y se incorporen a ella". Por eso repugna, hermanos, que a una Iglesia que trata de hacer presente entre los pecados actuales, entre los errores, actuales, a ese Cristo, se la critica. Se quiere conservar un evangelio tan desencarnado que, por lo tanto, no se mezcla en nada con el mundo que tiene que salvar. Cristo ya está en la historia, Cristo ya está en la entraña del pueblo, Cristo ya está operando los cielos nuevos y la tierra nueva y el trabajo de Adviento es precisamente esa vigilancia y fe: descubrir a ese Cristo que está viniendo continuamente.

c) Adviento: vida de la Iglesia

El Adviento no son sólo las cuatro semanas preparatorias de Navidad, sino que Adviento es la vida de la Iglesia. Adviento es la presencia de Cristo valiéndose de sus predicadores, de sus sacerdotes, de sus catequistas, de sus colegios católicos, de toda la obra que quiere realizar el verdadero Reino de Dios, para decirle a los hombres que la profecía de Isaías ya se cumplió: ¡Emmanuel, Dios con nosotros!.

Y en este marco de una fe que siente presente a Cristo, yo les invito a todos los que están en misa en Catedral y vienen como comunidad cristiana a crecer en su fe, que a eso venimos a misa a la liturgia de la Iglesia que no es otra cosa que hacer presente el misterio de Cristo a través de los sacramentos, a través de la vida litúrgica. Cuando la Iglesia habla del Año Litúrgico dice: "... que repitiendo año con año el misterio de Cristo que se despliega durante todo el año ante la meditación de sus cristianos, no está siendo simplemente un recuerdo" -como cuando el 15 de septiembre recordamos el 15 de septiembre de 1821, fecha que pertenece a la historia y el 15 de septiembre no es más que un recuerdo-. La liturgia no es historia, no es recuerdo, la liturgia tiene la facultad de hacer presente todo el misterio de Cristo. Por ejemplo, esta temporada de Adviento significa para nosotros católicos, que todo el espíritu de Cristo que viene a salvar al mundo se quiere hacer presente, esperanza, fuerza en el pueblo salvadoreño; y puede salvarnos el Señor hoy, porque todo su misterio salvador se está haciendo presente si lo supiéramos aprovechar.

Por los sacramentos, la liturgia hace presente a Cristo entre nosotros. Hay una página bella de un protestante que se hizo católico y dice en su diario íntimo: "Yo no era católico por los sacramentos, yo pensé que eso era invención de los hombres y que estorbaba mis relaciones directas con Cristo. Quería creer en Cristo sin la Iglesia, pero cuando comprendí que los sacramentos son acciones de Cristo, le doy gracias a Dios de que haya una Iglesia que realice en nombre de Cristo, la redención de Cristo". Así hay que mirar los sacramentos.

"Cuando me voy a confesar -decía el escritor italiano Manzzonni-, yo no sé si el sacerdote que me da el perdón está más necesitado que yo de ser perdonado, pero en ese momento yo sé que en su palabra y en su gesto: "Yo te absuelvo de tus pecados", no es él, sino que a través de él, es Dios que me perdona". Cristo está presente en la vida de la Iglesia por sus sacramentos, y esto es uno de los matices espirituales de nuestro Adviento, una vigilancia de ese Señor que vendrá un día, o mejor dicho, se descubrirá que ya vivía entre nosotros y no lo conocimos. Y se descubrirá: "Todo lo que hiciste con uno de mis pobres hermanos, conmigo lo hiciste". ¡Qué cerca ha estado Cristo y qué poco lo hemos conocido!.

El Adviento debía de llamarnos la atención para descubrir en cada hermano que saludamos, en cada amigo al que le damos la mano, en cada mendigo que me pide pan, en cada obrero que quiere usar el derecho de organización en un sindicato, en cada campesino que va buscando trabajo en los cafetales, el rostro de Cristo. No sería capaz de robarle, de enseñarle, de negarle sus derechos, es Cristo y todo lo que haga con Él, Cristo lo tomará como hecho a Él. Este es el Adviento, Cristo que vive entre nosotros.

3. PRESENCIA CRISTIANA Y ACTIVA EN EL MUNDO


a) El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado

Finalmente, hermanos, Adviento es presencia cristiana en el mundo. Celebremos la Encarnación, no se olviden. Celebramos el gesto infinitamente amoroso de Dios que de tal manera amó al mundo que le dio a su propio Verbo, su propia palabra, su propio Hijo, para que se hiciera hombre en las entrañas de María. María debe ser un personaje central en el Adviento. Gracias a esa mujer purísima, Dios encontró el seno de una mujer santísima donde el santísimo Verbo de Dios se hiciera hombre. Pero fíjense, Cristo se hizo hombre de su pueblo y de su tiempo: vivió como un judío, trabajó como un obrero de Nazaret y desde entonces sigue encarnándose en todos los hombres. Si muchos se han alejado de la Iglesia, es precisamente porque la Iglesia se ha alienado un poco de la humanidad. Pero una Iglesia que sepa sentir como suya todo lo humano y quiera encarnar el dolor, la esperanza, la angustia de todos los que sufren y gozan, esa Iglesia será Cristo amado y esperado, Cristo presente; y eso depende de nosotros.

b) Nosotros somos enriquecidos en Cristo: profusión de carismas

Nosotros somos los que vamos a hacer presente a Cristo. Y aquí invoco la segunda lectura de San Pablo escribiéndole a los cristianos de Corinto.

Quien conoce la historia del tiempo de Pablo y lo que era Corinto, una ciudad libertina, sabe que hasta era el dicho que a las mujeres cortesanas las llamaban corintias; y al hombre que se iba a gozar, a darse gusto sin rienda, le llamaban un verbo muy típico: se fue a corintear. Para que tengan una idea de qué sociedad más libertina era donde Pablo fue a ponerla semilla cristiana. ¡Y allí nace una comunidad! para que no tengamos miedo de los ambientes difíciles; y cuanto más difíciles que Corinto sean, más deberíamos de trabajar para poner fermentos en esa sociedad.

Entonces San Pablo les dice a los corintios que le da gracias a Dios, y que los tiene presentes en sus oraciones, pues: "... por Cristo habéis sido enriquecidos en todo, en el hablar y en el saber, porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo. No carecéis de ningún don, vosotros aguardáis la manifestación del Señor". Es como decirle a un grupo de muchachos en San Salvador, aunque miren a sus compañeros libertinos, divirtiéndose en prostitución y en droga: "Ustedes han encontrado la plenitud de la felicidad, sigan viviendo esa alegría íntima. A ustedes les ha dado plenitud de alegría el Señor".

Adviento es un llamamiento para decir que aún en el mundo más podrido se puede vivir la alegría más íntima y se puede ser testimonio de Cristo ante una sociedad corrompida. Ante un mundo que necesita transformaciones evidentes sociales, ¿cómo no le vamos a pedir a los cristianos que encarnen la justicia del cristianismo, que la vivan en sus hogares y en su vida, que traten de ser agentes de cambio, que traten de ser hombres nuevos? Porque como dice Medellín: "De nada sirve cambiar estructuras, si no tenemos hombres nuevos que manejen esas estructuras". Hombres con los mismos vicios, con los mismos egoísmos... si se cambian las estructuras, si se hacen transformaciones agrarias y demás, pero vamos a ocuparlas con la misma mente egoísta, lo que tendremos serán nuevos ricos, nuevas situaciones de ultraje, nuevos atropellos. No basta cambiar estructuras, es esto del cristianismo y en esto he insistido. Por favor, entiéndanme que el cambio que predica la Iglesia es a partir del corazón del hombre. Hombres nuevos que sepan ser fermento de sociedad nueva.

HECHOS DE LA SEMANA


En la Iglesia Universal

Ahora, hermanos, precisamente en ese papel de hacer presente a Cristo en la sociedad, deber grave de todo cristiano, reclamo de Adviento y Navidad, es donde yo sitúo todas las semanas este pequeño noticiero que es a la luz del Evangelio. Es desde aquí desde donde yo les digo que nuestra Iglesia goza y sufre.

El Papa habló sobre los que son perseguidos por ser fieles a la verdad y a la justicia. Dijo que sus sufrimientos eran iguales a los de Cristo. Mencionó circunstancias muy parecidas a las de nuestras comunidades, aunque Él se refería, según comenta el periódico, a los países tras la Cortina de Hierro. Para que vean que no es el anticomunismo lo que mueve a muchos cuando ese anticomunismo se hace a veces hasta más cruel que el mismo comunismo. Supimos por los periódicos que el señor Ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador, fue recibido por el Papa actual. Siguiendo la línea de Pablo VI cuando le habló a nuestro Embajador Don Prudencio Llach, recordó Juan Pablo II al Señor Ministro, que en nuestro país es necesario dar libertad a la Iglesia y corregir las evidentes injusticias de nuestro orden social.

La Iglesia chilena está presionando al Gobierno, para que aclare la suerte de centenares de personas desaparecidas.

Nos unimos a la angustia del Arzobispo de Managua, el cual está haciendo esfuerzos por superar la crisis política de su país por medio de fórmulas pacíficas.

Se cumplió el aniversario de la Declaración de los Derechos del Niño. Y da mucho dolor cuando pensamos que estos derechos son para nosotros pura utopía, como cuando dice el principio Nº. 4: "El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social, tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud. Con este fin deberán proporcionarse tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda y servicios médicos adecuados".

EN NUESTRA ARQUIDIOCESIS

Promulgación de la Instrucción Pastoral sobre los Sacramentos.

Yo les anuncio ahora, solemnemente, que en esta fecha he promulgado una Instrucción Pastoral sobre los Sacramentos. Ya saldrá publicada, pero en esta hora solemne de la iniciación del Adviento les llamo, hermanos a que aprovechemos esos tesoros que se llaman los Sacramentos y de los cuales dijo el Papa Pablo VI: "Nunca se insistirá bastante en el hecho de que la evangelización no se agota en la predicación y en la enseñanza de una doctrina porque aquella debe conducir a la vida, a la vida natural, a la que da un sentido nuevo gracias a las perspectivas evangélicas que le abre y a la vida sobrenatural que no es una negación, sino una purificación y elevación de la vida natural. Esta vida sobrenatural encuentra su expresión viva en los siete sacramentos y en la admirable fecundidad de la gracia y santidad que contienen. Pero si los sacramentos se administran sin darles un sólido apoyo de catequesis sacramental y de catequesis global, se acabará por quitarles gran parte de su eficacia". Esto es lo lamentable entre nosotros, que hemos acostumbrado a nuestro pueblo a recibir sacramentos sin conciencia.

El domingo pasado -y Yo tengo que lamentarlo también-, aquella muchedumbre de gente que traía niños a confirmar, eran más de dos mil niños, y por puro milagro no se asfixió nadie. Alguien comentaba: " ¡Cómo que era el día del juicio!". Se regó la noticia de que ya no se iba a confirmar más. Lo que he dicho es que no vamos a confirmar niños chiquitos que no se den cuenta. Vamos a esperar niños que, ya siquiera de ocho años para arriba, puedan tener uso de razón y saber un poquito, a la medida de su alcance pero con conciencia, recibir el don del Espíritu Santo.

Y lo que estoy diciendo de la confirmación lo digo también del bautismo. Es cierto que hay que bautizar a los niños inconscientes, porque "el que no renaciere del agua y del espíritu, no puede entrar al reino de los cielos", sin embargo es obligación de los padres de familia educar en la fe a ese niño. Y sólo en atención a que el padre de familia se compromete a educar en la fe a ese niño, se le bautiza. Pero si un padre de familia no tuviera conciencia del bautismo, ni siquiera el bautismo se le puede dar a un niño porque los sacramentos no se deben botar sino que son sacramentos de fe; y lo que decimos del bautismo lo decimos también del matrimonio. Vamos a exigir con más rigor a los sacerdotes la obligación que ya dejó mi venerado predecesor Monseñor Chávez, de obligar las charlas presacramentales, instrucciones donde el hombre tome conciencia de qué es lo que va a recibir. Que no se casen las parejas como por una aventura, por unos cuantos años para después separarse. No, el matrimonio, el bautismo, la confirmación son sacramentos de fe, y en los sacramentos se hace presente Cristo Nuestro Señor.

Quiero avisar que el 8 de diciembre es la fiesta de la Inmaculada Concepción. Un misterio que en nuestros pueblos se celebra con tanta alegría. No tanto como en Nicaragua, aunque este año quizás la pobre Nicaragua no tendrá las alegrías de sus Purísima. Honrémosla aquí en El Salvador lo mejor que podarnos. Principalmente me han invitado a que les haga propaganda las religiosas de Citalá, que están promoviendo peregrinaciones de los cantones, para culminar el 8 de diciembre con una gran celebración. En Plan del Pino, de donde era uno de los que murieron con Neto Barrera, Valentín Martínez también se está celebrando el novenario a las siete de la noche. Un matrimonio me ruega recordar que su hijo Oscar Roberto Orellana Martínez, ya va a cumplir dos años el 3 de enero, de haber sido capturado en la Colonia Guadalcanal, junto con el campesino Julián Pérez, ambos jóvenes de 20 años. Por versiones de otros prisioneros que han podido escapar, saben que están vivos. En la carta, textualmente me dicen: "Mi pobre esposa está tan grave que sólo la que no es madre no la comprende. ¿No les parece que dos años de ausencia y sufrimientos ya es bastante? Y piden al Gobierno que se les dé libertad o que se les ponga a la orden de los tribunales. Yo me valgo de esta circunstancia para repetir el deseo de la Iglesia: Una Navidad sin presos políticos. Una Navidad que vuelva paz a tantos hogares desasosegados por tantos hijos, esposos, hermanos desaparecidos.

Quiero agradecer las múltiples manifestaciones de solidaridad con la petición que miembros del Parlamento Inglés hicieron, para mucha honra mía, de hacerme candidato al Premio Nóbel de la Paz. De manera especial ha habido pronunciamientos apoyando esto: de la CUTS, de la C.T.S. y de otras organizaciones y muchas personas particulares que considero de criterio muy firme y muy sólido. Yo quise agradecer estas muestras de solidaridad escribiendo un articulito como lo hago todas las semanas en La Prensa Gráfica, pero quizá no hubo lugar esta semana, espero que la próxima me lo publiquen. Pero de todos modos, a través de la radio, que gracias a Dios tenemos bastante audiencia, creo que llegará a todos mi agradecimiento. Y quiero decirles que se trata solamente de una candidatura que yo agradezco al Parlamento Inglés. Sé que hay otras personas con muchos mayores méritos que yo. Pero no obstante, sin la pretensión de llegar a obtener ese premio internacional, la voz del Parlamento Inglés ha sido para mí un respaldo muy poderoso que yo agradeceré siempre. ¡Muchas Gracias!... También quiero agradecer las muchas condolencias que han llegado por la muerte violenta del P. Rafael Ernesto Barrera, Párroco de San Sebastián, en Ciudad Delgado. Quiero contarles que el funeral fue verdaderamente impresionante. Creo que fue la voz del pueblo que ama a sus sacerdotes. Lamento, sí, que el Bloque Popular Revolucionario no fue muy oportuno en sus porras y gritos; y en la Iglesia, lugar de oración, más impresionaba el canto cristiano de quienes oraban y recibían el mensaje de esa muerte.

Quiero felicitar al P. Plácido porque cumple hoy, primer domingo de Adviento, diez años de trabajar en El Minuto de Dios. Un programa que se pasa por TV Canal 2, todos los domingos a las 9 de la mañana. El otro día me decía que yo le he hecho una competencia desleal, pero creo que él tiene siempre mucho auditorio. El bien que se hace es grande, yo me alegro y le doy gracias al Señor y felicito al sacerdote.

Quiero unirme al dolor de la familia del joven José Ricardo Duran, de la Colonia Miramonte, muerto en un accidente de tránsito esta semana. Y lo recuerdo con cariño porque era del fruto espiritual más grande, quizá, del P. Alfonso Navarro a quien asesinaron el año pasado. También me uno al dolor de la religiosa superiora de las Madres del Colegio de la Sagrada Familia, la Madre Carmen María Scaglietti, cuya mamá murió en Costa Rica.

En la parroquia de Santa Lucía sucedió una cosa dolorosa pero también noble. Allá el P. Astor presta su Iglesia a los pobres que no tienen donde velar sus cadáveres y estaban velando un difundo cuando aparecieron dos agentes uniformados disparando. Ante el reclamo de la gente, insolentes, insultaron. El Padre que se dio cuenta que pertenecían al cuerpo de vigilantes de la Cárcel de Mujeres, se dirigió allá al comandante, el cual muy noblemente le dio explicaciones y le prometió destituirles. A los pocos días le fue a decir: "Padre, todo está arreglado, ya aquellos hombres han sido destituidos". Yo creo que es un ejemplo, una lucecita en las tinieblas. ¡Qué hermoso fuera que todos esos atropellos de los hombres uniformados, fueran sancionados debidamente! También ellos son ciudadanos y no es lícito que por tener armas se insolenten contra sus paisanos que no las tienen.

Lamentamos y nos solidarizamos con los que han sufrido incendios en sus haberes. Y seguimos invocando a quienes deben de investigar qué esta pasando con estos crímenes o estas desgracias que se quedan sin explicación. Queremos unirnos también, a los dos banqueros ingleses. Aún no se han responsabilizado de su secuestro ningún grupo. Pedimos para ellos la libertad a que tienen derecho. En el secuestro del Gerente de la Philips, también nos unimos a él. Ya se responsabilizó la FARN.

Vida de nuestras comunidades: DOMINGO 26 (nov.): Gozamos llevando a los sacerdotes de Maryknoll que van a trabajar con nosotros en los pueblos de Dulce Nombre de María y San Francisco Morazán, Departamento de Chalatenango. Fui a San Marcos a dar la confirmación a un grupo de jóvenes que manifestaron su compromiso de querer ser fieles a Cristo que les da su fortaleza.

MIERCOLES 29 (nov.): En el Paraíso se tuvo una evaluación donde yo tenía que estar, pero con las circunstancias de la muerte del P. Ernesto Barrera no pude asistir. Fui a San Sebastián, la parroquia del P. Neto, a dar pésame al hogar huérfano. Con gran parte del Presbiterio celebramos los funerales del P. Neto Barrera en la Parroquia de Mejicanos.

VIERNES 1 (dic.): Por la noche me encontré con una comunidad donde ciertamente falta y se llora al Párroco, pero es una comunidad viva y cristiana. No crean que es un grupo de revolucionarios, es un grupo de cristianos que atienden con ternura y tratan de seguir lo que les enseñó el P. Barrera, que puso su inquietud juvenil de sacerdote allí en la Parroquia de San Sebastián, Ciudad Delgado. Alguien me decía: "¿Por qué para el P. Neto no se hizo una misa única como cuando mataron al P. Grande?" Les dije: "Son cosas que son muy graves y no me atrevería a decidirlo, pero sí les invito a que hagan un buen funeral al fin del novenario". Yo invito a todos para que el próximo sábado, en la Parroquia del P. Neto, celebremos un sufragio por su eterno descanso. Me contaron en San Sebastián que esa mañana el P. Neto había salido con Valentín Martínez a buscar madera para hacer pupitres para la Escuela Parroquial y no volvieron... Y que en las crónicas, que han tratado de echar tanta tierra, no se menciona para nada el dinero que llevaba el P. Neto, que era bastante para comprar madera

SABADO 2 (dic.): Participé en el éxito de un grupo de jóvenes que se graduaban en Corte y Confección en Mercedes Umaña. En San Rafael Cedros también se graduaron otro grupo parroquial.

En la noche fui a la parroquia de San Martín, donde robaron las hostias consagradas. El pueblo es muy eucarístico -anoche lo constaté-, se volcó sobre la Iglesia parroquias para hacer este acto de desagravio al Señor. Felicito a la Parroquia y auguro que este golpe de haber perdido su depósito eucarístico los haga más fervorosos. Ayer, también, estuve con otro equipo de sacerdotes de Maryknoll que va a trabajar en la diócesis de Santiago de María en Ciudad Barrios.

Una Comisión Investigadora nombrada para investigar las muertes trágicas del P. Barrera y sus acompañantes ha emitido ya dos boletines. El primero se mandó a los medios de comunicación social pero no fue publicado en su integridad y algunos hasta parece que quisieron torcer un poco la información.

En él, la Comisión de Investigación ha encontrado evidentes contradicciones. Por ejemplo: en El Diario de Hoy, "... la policía perseguía al conductor del automóvil placa tal..., quien al bajarse del vehículo lo dejó atravesado en la calle frente a la casa". Este vehículo, según el comunicado oficial, "... estaba en el garaje de la casa".

Otra contradicción, un medio de información habla de un grupo de "5 jóvenes", La Prensa Gráfica habla de "unos 28 hombres". La Prensa Gráfica informa que "según los jefes del operativo, los que estaban en la casa los recibieron a balazos". Y según versión de testigos presenciales, dicen "... que cada vez que los cuerpos de seguridad disparaban, desde dentro de la residencia, se escuchaban silbidos". El comunicado Oficial y El Diario de Hoy mencionan "cuatro hombres", y La Prensa Gráfica "unos 28".

El comunicado oficial es el único, y esto es lo más importante, que menciona con ciertos detalles el caso de José Isidro Paz. El comunicado oficial señala que "... estaba gravemente herido, en trance de muerte". Y según La Prensa Gráfica "... estaba lesionado y abandonó la casa en un descuido de sus demás acompañantes". El mismo periódico publicó una foto en la que aparece saliendo por su propio pie; así lo transmitió también la televisión, donde no daba la impresión de estar tan grave; después El Diario de Hoy informó que salió con las manos en alto. Con respecto a la muerte del Sr. Paz, el comunicado oficial dice: "... que estaba en trance de muerte en un centro hospitalario". Y el Diario de Hoy dice que: "... según fuentes oficiales, murió cuando era trasladado a un centro hospitalario". Y según el boletín del Departamento de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, dice que: "... Portillo Paz falleció en el enfrentamiento". El Boletín de la Comisión Investigadora concluye: "Hay razones bien fundadas para dudar de la veracidad de las distintas versiones hasta ahora publicadas".

Por eso emitió un segundo boletín en el cual, lo más grave es esto:

" 1º) Existen pruebas contundentes de que el Sr. José Isidro Portillo Paz, uno de los cuatro muertos en el incidente del martes 28 de noviembre, fue capturado vivo y salió por sus propios pies de la casa. Después de haberse presentado a los reporteros y televidentes, fue asesinado por los mismos Cuerpos de Seguridad, cuando estaba en su poder, a consecuencia de un balazo en el cráneo que le destruyó la masa encefálico según el informe del médico forense". Salió por sus pies y el médico forense da un dictamen de ese hombre con el cerebro destrozado por una bala.

"2º) El hecho de que los cuerpos de seguridad lo hayan asesinado, es motivo suficiente para creer que lo eliminaron para evitar que ante un tribunal libre de coacciones, hubiera revelado la verdad de los hechos y desenmascarado las maniobras de los cuerpos de seguridad".

Hermanos, la Iglesia no cuenta tampoco con mayores medios, pero este hecho no lo olvidemos, y desde nuestros reclamos de los derechos humanos queremos culpar a los cuerpos de seguridad de este asesinato, de un hombre que se pudo salvar y al que se le quitó la vida destrozándole la masa encefálica.

"3º) El hecho de que el médico forense no especifique como debería haberlo hecho, si los cadáveres presentaban rigidez cadavérica, ni cuánto tiempo tenían de muertos, nos impide determinar si los otros tres, entre los cuales está el P. Ernesto Barrera, murieron durante el supuesto enfrentamiento o antes. Por esta razón, no nos sorprende que haya personas que aseguren que los habían matado antes del tiroteo."

"4º) En cuanto al sacerdote hay fuertes indicios que nos llevan a la presunción grave de que fue torturado y que los tiros mortales le fueron hechos a corta distancia."

"5º) Nos parece poco verosímil que cuatro personas con sólo una escuadra Colt automática, calibre 45, y un revolver Smith Wesson 38 cañón largo, se hayan podido enfrentar durante cinco horas en contra de cerca de 150 miembros de los cuerpos de seguridad armados de bazocas, escopetas 12, carabinas Ml, granadas incorporadas en los G3 y pistolas de 9 milímetros, con las que dejaron los cuartos de la casa con infinidad de orificios de proyectiles, los muebles destruidos por los impactos de las balas."

"6º) También nos consta que ese mismo día, como a las 7 p.m., fue capturado por los mismos cuerpos de seguridad el joven José David Ramos García, cerca de la casa donde se tuvo el operativo militar. Lo capturaron al estar llorando con evidentes síntomas de un ataque de nervios. Este joven está bajo tratamiento médico psiquiátrico, por lo que no ofrecen credibilidad las declaraciones que haya podido dar". Y en nombre de los derechos humanos, también, digo: es justo que se le deje libre a un pobre enfermo.

En cuanto a la filiación y a las actividades políticas del P. Ernesto Barrera, que se han tratado de difamar, yo les digo con toda sinceridad: no tengo conocimiento personal. En todo caso, mi pensamiento lo conocen todos, en la Tercera Carta Pastoral: La Iglesia y las Organizaciones Políticas Populares. Hablo de cual es el papel del sacerdote, y esa es la norma que se exige a todos: "Es normal y frecuente que los mismos sacerdotes y sus más íntimos colaboradores laicos, precisamente por interesarse en una evangelización encarnada y comprometida, sientan al vivo los problemas políticos y como personas y ciudadanos sientan más simpatías por un partido u organización popular que por otros; incluso es comprensible que cuando se les pida que colaboren en orientar cristianamente la dirección de actividades políticas de los cristianos en favor de la justicia, colaboren. Pero es nuestro deber recordarles y pedirles que en cualquier trabajo sacerdotal, en cualquier labor pastoral que les pidan las personas, partidos u organizaciones, tengan siempre como primer objetivo, ser animadores y orientadores en la fe y en la justicia que la fe exige, según los grandes principios cristianos que aquí hemos recordado". También quiero recordarles, a quienes quieran mezclar a la Iglesia con acciones terroristas, los pensamientos que en la Pastoral ya manifesté: "la violencia que algunos llaman "revolucionaria" pero que preferimos calificarla como terrorista o sediciosa, ya que el término "revolucionario" no siempre tiene un sentido peyorativo como el que aquí deseamos definir. Se trata de aquella violencia que Pablo VI llamó "las revoluciones explosivas de desesperación". Esta violencia suele organizarse e intentarse en forma de guerrilla o terrorismo y equivocadamente es pensada como último y único modo eficaz para cambiar la situación social. Es una violencia que produce y provoca estériles e injustificados derramamientos de sangre, lleva a la sociedad a tensiones explosivas, racionalmente incontrolables y desprecia por principio toda forma de diálogo como posible instrumento de solución para los conflictos sociales".

Y también, he condenado la violencia fanática, esa que: "...hace "mística" o "religión" de algunos grupos o individuos. Endiosan la violencia como fuente única de justicia y la propugnan y practican como método para implantar la justicia en el país. Esta mentalidad patológica hace imposible detener la espiral de la violencia y colabora a la polarización extrema de los grupos humanos".

Aquí tenemos, hermanos, el pensamiento claro de lo que la Iglesia piensa cuando se trata de mezclarla en esas actividades peligrosas de las cuales la Iglesia no es garante ni responsable.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Como ven, es lo que nos dice el sacerdote Papías cuando habla del Evangelio de San Marcos. Es desordenado porque trata de copiar la predicación de San Pedro, que más que teorías quería iluminar con esta palabra de Dios las realidades de su tiempo, de su Roma, de su imperio de Nerón. Y así se explica que las páginas del Evangelio, también para nosotros, deben ser eso: luz que ilumina los caminos de la justicia y del bien; y desde las cuales se ve y se rechaza también, lo malo de las injusticias, de los atropellos.

Les invito a entrar en el Adviento, en esta preparación espiritual de Navidad con ese sentido que les he dicho: hambre de Dios, seamos pobres de espíritu, necesitados de Dios. Vigilemos, estemos atentos a la presencia de Cristo en el pobre, en nuestro amigo, en el hermano, para no tratarlo como no trataríamos a Cristo. Y finalmente, la presencia comprometida de cristianos, en una sociedad donde tenemos que ser heraldos del Reino de Dios. Así sea...

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WebJCP | Abril 2007