LUGAR DE ENCUENTRO DE LOS MISIONEROS DE TODO EL MUNDO
MISIONEROS EN CAMINO: septiembre 2008
NO DEJES DE VISITAR
www.caminomisionero.blogspot.com
El blog donde encontrarás abundante material para orar y meditar sobre la liturgia del Domingo. Reflexiones teológicas y filosóficas. Videos y música para meditar. Artículos y pensamientos de los grandes guías de nuestra Iglesia y Noticias sobre todo lo que acontece en toda la vida eclesial
Fireworks Text - http://www.fireworkstext.com
BREVE COMENTARIO, REFLEXIÓN U ORACIÓN CON EL EVANGELIO DEL DÍA, DESDE LA VIVENCIA MISIONERA
SI DESEAS RECIBIR EL EVANGELIO MISIONERO DEL DÍA EN TU MAIL, DEBES SUSCRIBIRTE EN EL RECUADRO HABILITADO EN LA COLUMNA DE LA DERECHA

martes, 30 de septiembre de 2008

OCTUBRE MISIONERO: JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES (DOMUND)

Publicado por El Portal Misionero

Hucha utilizada durante la década de 1950 en España para la colecta del DOMUND

El mes de Octubre, la Iglesia Católica celebra el Mes de las Misiones, puesto que fue en este mes, que se descubrió el continente Americano, abriendo así una nueva página en la historia de la Evangelización.

Este debe ser considerado en todos los países como el mes de la misión universal. El penúltimo domingo de Octubre, proclamado "Jornada Mundial de las Misiones" constituye el punto culminante. En algunos países, como por ejemplo en la República Argentina, por ser el tercer domingo de Octubre el Día de la Madre, esta Jornada se anticipa para el 2º domingo. Esta Jornada se celebrará en todas las Iglesias locales como fiesta de la catolicidad y de la solidaridad universal. Este día, los cristianos del mundo entero tomarán conciencia de su responsabilidad común frente a la evangelización del mundo. "Los Obispos y las Conferencias Episcopales elaborarán invocaciones especiales por las misiones, que se añadirán a la oración de los fieles durante la Misa" (Estatutos de las OMP 11, Motu Proprio "Ecclesiae Sanctae" III, 3)

La Jornada Misionera Mundial, orientada a sensibilizar sobre el problema misionero, así como a recoger donativos, es una cita importante en la vida de la Iglesia, porque enseña cómo se ha de dar: en la celebración eucarística, esto es, como ofrenda a Dios, y para todas las misiones del mundo (RM 81).

La finalidad fundamental de esta Jornada es dar a conocer la actividad misional de la Iglesia, en su más amplio sentido, tanto evangelizador como de desarrollo y promoción humana.

A esta jornada se la conoce popularmente con el nombre de DOMUND, término acuñado en 1943 por Monseñor Ángel Sagarminaga, primer Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias en España, quien guiado por su imaginación y su sentido de animación misionera, unió las dos sílabas iniciales de las palabras Domingo Mundial y lanzó a la calle el eslogan: DOMUND

El Papa Pío XI fue el gran impulsor del Domund. Electo Papa en 1922, toma un gran cariño a las Misiones, demostrado en la Fiesta de Pentecostés de ese mismo año cuando interrumpió su Homilía, despertando un silencio azaroso; tomó su solideo blanco y lo hizo circular entre los Cardenales, Obispos, Sacerdotes y Fieles en la Basílica de San Pedro de Roma, haciéndose así el mismo recaudador de una colecta en favor de las misiones. A pedido de los miembros de las OMP, Pío XI el 14 de abril de 1926 instituyó la JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES.

Ese día debía ser celebrado en toda la Iglesia católica del mundo, el penúltimo domingo de octubre. (Recordemos que el último domingo era la recién creada Fiesta de Cristo Rey) Así se vinculaba la obra de las misiones con el Reinado de Cristo. Nació así la "Jornada Mundial de las Misiones", que más tarde recibió el nombre oficial de "Domingo Mundial de las Misiones", popularizada con el nombre de "DOMUND".

Sucesor de Pío XI, y gran promotor de la Evangelización de los pueblos, Pablo VI recuerda: "Fue una genial intuición en la vida de la Iglesia, una oportunidad de hacer sentir la vocación misionera de la Iglesia a nuestros hermanos los obispos, al clero, a los religiosos y religiosas y a todos los católicos; una ayuda insustituible a las misiones; un acicate a la fe tanto de las Iglesias de muchos siglos de fundación como de las Iglesias jóvenes, un gran días de la catolicidad".

"Para que el mes de octubre ofrezca a los cristianos la ocasión de dar una dimensión universal a su colaboración misionera, se invita a los Obispos a que pidan a los responsables de las obras católicas y a los fieles que renuncien a las colectas de carácter particular durante este período" (Estatutos de las OMP 12). Por ello, en todas las parroquias se realiza este día la colecta DOMUND. Los fondos recaudados con ocasión del Domund en todo el mundo, son distribuidos a cuantos misioneros y diócesis situadas en territorios de misión los solicitan. El envío del dinero se realiza directamente desde el país que lo ha recaudado, y la distribución se produce de forma equitativa mediante la aprobación de las ayudas a través de un Consejo Superior de las Obras Misionales Pontificias formado por los Directores Nacionales de todos los países en los que esta Institución está implantada. A pesar del gran esfuerzo económico, las solicitudes de ayuda siguen siendo muy numerosas y cualquier apoyo es poco.

En ese día toda la Iglesia reza muy especialmente por las misiones y realiza en todo el mundo la Colecta por las Misiones. Las colectas provenientes de todo el mundo se suman a un Fondo Universal de Solidaridad, para dar vida a un programa de ayuda universal, cuya finalidad es la ayuda económica a las misiones en sus esfuerzos de evangelización, de desarrollo, sociales y educativos.

Con los fondos de esta colecta, se atienden 26.711 obras de ayuda social, que incluyen hospitales, dispensarios, leproserías, hogares para ancianos y minusválidos y jardines de infancia. También se atienden 99.045. escuelas, centros de catequesis y guarderías. Durante los últimos 15 años, las obras de carácter social y educativo sostenidas por la Iglesia en el mundo se han multiplicado por 5. La Iglesia ha abierto 4 obras de asistencia social cada día en tierras de misión, y casi 10 obras educativas cada día.

Durante el año 2006, en la colecta del DoMund se recogieron U$ 128.772.510,18. El 57% de lo recolectado se destinó a las misiones del continente africano, el 27% a las de Asia y un 10% a América.

Para darnos una idea de la situación de la Iglesia en el mundo, se destaca que de las 3.000 diócesis y arquidiócesis que hay en el mundo, casi 1.100 (casi la mitad) se consideran territorios de misión.


Una limosnita pa'el domund

Todos los que vivimos en estos años recordaremos sin duda aquellas tardes de octubre en las que paseábamos nuestras huchas con forma de chinito o negrito sonrientes y pedíamos “una limosnita para el domund” hacíamos competiciones en la clase haber quien conseguía mas dinero, creo recordar que el que conseguía mas le regalaban la hucha, vacía por supuesto.

Recuerdo una vez un hombre al que pedí la limosnita y me dio 5 duros, entonces una “fortuna”, y me dijo 5 pesetas para el domund y 20 pesetas para ti, después de muchas dudas y con la mente puesta en el kiosco el domund gano la batalla y las 20 pesetas las metí en la hucha.
Ahora en el colegio (en el de mi hijo por lo menos) les dan a los niños un sobre del domund para que se los den a los papas y se rasquen los bolsillos, yo no he vuelto a ver a nadie pidiendo con esas huchas…

Testimonio recogido en "Cuéntalo", España


Madrinas de los negritos

“Durante todo el año (década de 1950) , las alumnas de la escuela primaria realizábamos nuestro aporte económico a favor de los ‘niños infieles’, con el incentivo de ‘apadrinar a un negrito’. Supongamos que se fijaba en $ 10 el monto para lograr el bautismo de un niño, durante todo el año íbamos aportando de a poquito, cada una según sus posibilidades. Cuando lográbamos alcanzar ese monto, habíamos colaborado a que un niño infiel se convirtiese, y nos convertíamos en sus madrinas. En un mural, había una serie de ‘termómetros’ en los que se iba coloreando la cantidad de niños infieles bautizados por cada grado, y el grado que más niños convertía al catolicismo, se hacía acreedor de un premio. En el mes de Octubre Misionero, se realizaban las premiaciones, y nos entregaban los ‘certificados de madrina’. Al año siguiente comenzábamos nuevamente esta misión....”.

Testimonio de Blanca Delgado de Dib, ex alumna del Colegio Santa Rosa de Viterbo de las Hermanas Terciarias Franciscanas Misioneras en Salta, Argentina

SEGUIR LEYENDO

Seguimiento a Cristo: Evangelio Misionero del Día: Miercoles 01 de Octubre de 2008

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9, 57-62

Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: «¡Te seguiré adonde vayas!»
Jesús le respondió: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza».
Y dijo a otro: «Sígueme». Él respondió: «Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre». Pero Jesús le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios».
Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos». Jesús le respondió: «El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás no sirve para el Reino de Dios».

Compartiendo la Palabra

EL CRISTIANO SIN TRAMPAS
Por Miguel Esteban Hesayne, obispo

Si la vocación cristiana es la libertad como revela S.Pablo en carta a los Gálatas, ¿por qué tantos cristianos no gozan la libertad? Si el cristiano está llamado a vivir una plenitud humana ¿por qué hay tantos cristianos insatisfechos? Si la meta de la vida cristiana es la madurez humana ¿por qué hay tantos y tantos cristianos inmaduros? Sencillamente porque consciente o inconscientemente, le hacen trampa al Evangelio. Es cierto, en el Evangelio cada ser humano encuentra la verdad de su existencia; la verdad objetiva, es decir, en el plano del camino a recorrer. Es preciso que cada persona que intente ser cristiana ha de transitar en su existencia concreta por los andariveles que le marca Jesús en su Evangelio. No importa sólo tener Fe Cristiana a nivel de conocimiento teológico. Es preciso la vivencia cristiana de la FE.
Jesús enseñaba para formar discípulos en vistas a enviarlos como testigos. El testigo fiel es el que declara lo que de alguna manera ha vivido. Los formó durante tres años de denso trato personal y luego los convoca para enviarlos como testigos. Su seguidor ha de ser el discípulo que vive lo que ha aprendido y anuncia lo que vive. 1 Lamentablemente la Fe Cristiana se ha reducido a un cúmulo de conocimientos dogmáticos… Pésima catequesis escolar y hasta universitaria o para cumplir con el rito de la “Primera Comunión” o el “casamiento por la Iglesia” ¿Por qué extrañarnos del hecho de la usurpación fácil y hasta utilitaria, no pocas veces, del nombre de cristiano? Prácticamente se lo ha reducido a una etiqueta que se entrega para identificar a los participantes de alguna asamblea o convención. Es el cristianismo al paso... de ocasión. Hemos de repetir sin cansarnos que el ser cristiano va indeciblemente mucho más allá de unos gestos religiosos, más allá de “cosas que hacer”. Es una manera de ser Es embarcarse en una forma de vida. Definirse en cristiano es elegir el tipo de persona que uno quiere ser. Es pasar la línea de los audaces y entregados a la causa de Alguien, a la causa de Jesús y no es “algo” tan “facilón” como perfectamente ineficaz. Ser cristiano es algo tan impresionantemente serio como vitalmente gozoso. Es vivir en forma acuciante. Convertirse a Jesús, en su Evangelio no es cambiar cosas sino cambiarse uno mismo; no es dar cosas, sino darse uno mismo. Vivir la Fe Cristiana con las condiciones exigidas por Jesús no es un medio para vivir la plenitud humana sino que es ya la vida en plenitud. A este propósito aconsejo leer en reflexión orante Lucas 9, 57-62 para encontrar a Jesús radical en sus exigencias. A tiempo seguido leer orando Juan 15, 1-16 y se encontrará al mismo Jesús, facilitando la aventura cristiana en la alegría de llevar a cabo una obra divina en quien acepte seguirlo. Hoy también en la Iglesia hemos de estar atentos para no caer en corrupción dando el nombre de cristiano al que “juega a ser cristiano” y no se juega por Jesús y su Evangelio. El primero es como el quinielista que invierte un poco de lo que le sobra, esperando un golpe de suerte. El segundo -el que entra en el discipulado para vivir todo lo humano en clave de Fe Cristiana, transformarse en Evangelio viviente, en testigo. Es como el labrador que invierte el tiempo de su vida sembrando el grano en espera de una cosecha, fruto de su arduo trabajo. Este es el que siembra en su corazón el Evangelio de Jesús, con la esperanza puesta en el soplo vivificante del Espíritu que alegra y recrea. La opción cristiana no es para los perfectos. Es para quienes quieran lograr la perfección cristiana, alcanzar un nuevo modo de ser humano animados por el mismísimo Espíritu de Jesús Resucitado. Es lograrse plenamente en humanidad viviendo los valores del Reino que Jesús anunció. Es un ir transfigurándose según los criterios – sentimientos - actitudes de Jesucristo. Es la santidad cristiana ofrecida por Jesús a sus seguidores: cristianas y cristianos sin trampas…

SEGUIR LEYENDO

1º de Octubre: Día de Santa Teresita del Niño Jesús, Patrona de las Misiones

Publicado por Infancia Misionera


Historia

Dios ha querido que la ley misteriosa de la solidaridad presida la economía del orden natural y sobrenatural.

Cuando aclamamos a Santa Teresa del Niño Jesús, como Patrona de las Misiones, no sólo admiramos la sabiduría, el poder y la bondad de Dios, que ha convertido a una joven y débil religiosa en modelo maravilloso de celo misionero. También reconocemos el influjo que ha ejercido en su ascensión hacia la santidad la familia, en cuyo seno vivió hasta los 15 años, y el convento carmelitano a cuyo amparo se acogió hasta entregar su alma a Dios.

Una familia misionera. El 13 de julio 1858 se unieron con el vínculo sacramental del matrimonio, en la iglesia de Nuestra Señora de Alenson, Luis Martín y Celia Guerin. Ambos comprendieron desde el principio que el nuevo estado que habían abrazado era para ellos el medio más apropiado para alcanzar la santidad.

"El Señor me hizo nacer, dirá de sí santa Teresa del Niño Jesús, en una tierra santa y como impregnada de un perfume celestial".

"Dios, añadirá en una carta a uno de sus "hermanos" misioneros, me ha dado un padre y una madre más dignos del cielo que de la tierra."

Fe viva, espíritu de oración, anhelo de santidad, amor al prójimo...; virtudes son éstas que Teresa no tuvo que aprenderlas en los libros de ascética, ni en las vidas de los santos. Le bastó contemplarlas en sus padres y copiarlas luego de modelos tan eminentes.

Es emocionante, a este respecto, el testimonio de su última hija, Teresa del Niño Jesús: "Ellos pidieron al Señor que les diese muchos hijos y que los tomara para sí. Fue escuchado este deseo. Cuatro angelitos volaron para el Cielo y las cinco hijas, que quedaron en la arena, escogieron a Jesús por esposo. Mi padre, con un ánimo heroico, como un nuevo Abrahán, subió tres veces la montaña del Carmelo, para inmolar a Dios lo que tenía de más querido. Primero fueron sus dos hijas mayores... Después, la tercera de sus hijas ingresó en el convento de la Visitación. Al escogido de Dios no le quedaban más que dos hijas: la una de 18 años, la otra de 14. Esta, Teresita, le pidió volar al Carmelo, lo cual obtuvo sin dificultad de su buen padre. Cuando la hubo conducido al convento, dijo a la única hija que le quedaba: "Si quieres seguir el ejemplo de tu hermana, consiento en ello, no te preocupes por mí".

Al anunciar a sus amigos la entrada de su queridísima benjamina en el Carmelo de Lisieux, les añadió: Dios sólo puede exigir un sacrificio como éste... Mas no me compadezcáis, porque mi corazón rebosa de alegría. Todos los años, los esposos retiraban del fruto de su trabajo una buena suma y la destinaban en favor de la Obra de la Propagación de la Fe".

Estimulada por estos ejemplos, pudo Teresa afirmar: "Si hubiera sido libre para disponer de mis bienes, me hubiera arruinado ciertamente; porque no podía ver una persona en la miseria sin darle enseguida cuanto necesitaba".

Recuerda Teresa que a sus 8 años "sacaba de mi hucha algunas limosnas, para entregarlas en determinadas fiestas solemnes a la Obra de la Propagación de la Fe". No es extraño que con esta educación caritativa y misionera se despertara pronto en su corazón un vivo deseo de salvar almas.

A los 14 años obtenía con sus oraciones, de la misericordia de Dios, la conversión de un gran delincuente, por nombre Pranzini; quien., antes de ser ajusticiado, "besó por tres veces el Crucifijo que le ofrecía el sacerdote".

Pero Teresa no se contentaba con prodigar su ayuda espiritual y material a los necesitados; deseaba hacer mucho más.

Cuenta su hermana Celina, que a los 14 años pensó hacerse religiosa de las Misiones Extranjeras de París. "Cuando un día leyendo los Anales Misioneros de la Propagación de la Fe, interrumpe de pronto su lectura y exclama: ¡Qué violento deseo siento de ser misionera! ¿Qué sucedería si lo reavivase aún más con la visión directa de este apostolado? Me haré carmelita. Esta conclusión, que a primera vista parece desconcertante, queda explicada con la frase que pone punto final a esta anécdota: Me explicó luego el porqué de esta determinación: Era para sufrir más y con esto salvar más almas".

Resultado lógico de esta educación profundamente cristiana y apostólica, iluminada por una gracia interior, a la que fue fiel toda su vida.

Al entrar en el Carmelo a los 15 años, será plenamente consciente de que lo hace "para salvar las almas y especialmente para orar por los sacerdotes".

Un Carmelo misionero. Trece años antes de nacer Teresa del Niño Jesús, el convento de Lisieux había fundado un Carmelo en Indochina, en la ciudad de Saigón.

Su fundación es una confirmación más, harto elocuente, del dogma de la Comunión de los santos.

A mediados del siglo XIX, hallábase en la cárcel de Hué, por segunda vez y condenado a muerte, Mons. Domingo Lefebvre, celosísimo Vicario Apostólico de Indochina. Las constantes y sangrientas persecuciones contra los Misioneros del Annam, le habían convencido al piadoso prelado de la necesidad de contar, dentro de este país, con un monasterio contemplativo, con un grupo de almas orantes, que se inmolasen totalmente por aquella Misión. Pero ¿dónde encontrar esas almas escogidas?

Encadenado estaba en un lóbrego calabozo, cuando súbitamente se le aparece un día Santa Teresa de Jesús, de la que era muy devoto, y le da este mensaje lleno de esperanza: "Establece un carmelo en el Annam: Dios será grandemente glorificado."

A los pocos días recibe en la cárcel la noticia de que una prima suya ha profesado en el convento de Lisieux con el nombre de sor Filomena de la Inmaculada Concepción.

Liberado providencialmente de la condena a muerte y de la prisión, tiempo le faltó a Mons. Lifebvre para escribir a la Priora de Lisieux y pedirle le enviase algunas religiosas de su convento, a fin de fundar un carmelo en su inmensa y desgraciada Misión.

La priora de Lisieux, la Madre Genoveva de Santa Teresa, una "santa auténtica" (de la cual Sor Teresa del Niño Jesús enjugará con un pañuelo la última lágrima en su agonía, guardándolo como una reliquia y llevándolo siempre consigo), contesta inmediatamente a Mons. Lefebvre acogiendo dedicadamente su petición.

El 1 de julio de 1861, parten de Lisieux 3 religiosas carmelitas rumbo a Indochina. En el camino se le añadirá otra cuarta. Como priora marcha sor Filomena de la Inmaculada Concepción.

El 15 de octubre de este mismo año, se inaugura el primer Carmelo del Oriente en la ciudad de Saigón. El Señor ha bendecido a manos llenas este convento teresiano. De él han brotado, en poco más de cien años, 40 monasterios más.

La vocación misionera de santa Teresa del Niño Jesús encontrará en Lisieux profundos y constantes estímulos y se transformará pronto en intensa pasión misionera, que constituirá un típico elemento de toda su vida espiritual e influirá profundamente en su fisonomía interior.

Pregonera de una Misión universal. Adelantándose en muchos años al Concilio Vaticano II, penetrará profundamente Teresa en la Misión universal de la Iglesia, que brota irreprimiblemente del hontanar divino del amor. Y de esa misión universal quiere hacerse la pregonara.

Hay textos maravillosos en los que dejó la impronta imborrable de su alma profundamente eclesial:

- "El celo de una carmelita debe abarcar el mundo".

- "Quiero ser hija de la Iglesia, como nuestra madre santa Teresa, y rogar por todas las intenciones del Vicario de Cristo, sabiendo que esas intenciones abrazan al mundo entero. Este es el fin principal de mi vida".

- "Quisiera iluminar las almas como los profetas y los doctores, quisiera recorrer la tierra predicando vuestro nombre y plantando, amado mío, en tierra infiel vuestra gloriosa Cruz. Mas no me bastaría una sola Misión, pues desearía poder anunciar a un tiempo vuestro evangelio en todas las partes del mundo, hasta en las más lejanas islas. Quisiera ser Misionera no sólo durante algunos años, sino haber sido desde la creación del mundo y continuar siéndolo hasta la consumación de los siglos".

Por las frecuentes citas que hace sor Teresa del Niño Jesús de la doctrina de san Juan de la Cruz, se echa de ver que le causó indeleble impresión en su alma aquel profundo principio enunciado por aquél, en su explicación a la estrofa XXIX, de su Cántico espiritual y que ella resume así: "El más pequeño movimiento de puro amor, es más útil a la Iglesia que todas las demás obras juntas".

- "La caridad me dio la clave de mi vocación. Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo, compuesto de diferentes miembros, no podía faltarle el más necesario, el más noble, de todos los órganos; comprendí que tenía un corazón, y que este corazón estaba abrasado de amor; comprendí que el amor es el que imprime movimiento a todos los miembros; que si el amor llegase a apagarse, ya no anunciarían los Apóstoles el evangelio, y rehusarían los mártires el derramar su sangre. Comprendí que el amor encierra todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que lo abarca todo, todos los tiempos y lugares, que es eterno. Y exclamé en un transporte de alegría delirante: ¡Oh Jesús, amor mío, al fin he hallado mi vocación! ¡Mi vocación es el amor! Sí, hallé el lugar que me corresponde en el seno de la Iglesia, lugar, ¡oh, Dios mío!, que me habéis dado vos mismo: en el corazón de mi madre la Iglesia seré yo el amor... Así lo seré todo, así se realizarán mis anhelos."

Eficacia de la prensa misionera. Este constante, ardiente y profundo espíritu misionero, que orientó toda su vida religiosa, era alimentado por una frecuente lectura de las vidas de ilustres Misioneros y de algunas revistas de Misiones, como los Anales de la Propagación de la Fe, tan conocidos por ella desde su más tierna infancia; con un contacto epistolar con sus dos "hermanos" misioneros y con las relaciones establecidas entre su Comunidad y los Carmelos de Saigón y Hanoi, en los que había religiosas que habían profesado en Lisieux.

La hermana mayor de Teresa, son María del Sagrado Corazón, afirma de ella: "Leía con avidez las vidas de los Misioneros, porque en ellos encontraba la expresión de sus mismos deseos".

Por su parte, escribe Teresa al Padre Roulland: "He leído, después de vuestra partida, la vida de varios de vuestros Misioneros (de las Misiones Extranjeras de París). Leí entre otras la de Teófano Venard, que me interesó y emocionó sobre manera".

Esta lectura marca el punto de partida de su gran devoción por el joven mártir del Tonkín, o por mejor decir de una amistad o afinidad celestial. Párrafos enteros de las cartas de este apóstol serán copiadas por Teresa. "Reflejan, escribe ésta, mis propios pensamientos, mi alma se parece a la suya".

Apostolado de la oración y del sacrificio. Todo ello explica la constante presencia del tema misionero en sus oraciones y en sus sacrificios...

"Estoy convencida de la inutilidad de los remedios que tomo para curarme. Pero me las he arreglado con Dios para que se aprovechen de ello los pobres Misioneros, que ni tienen tiempo ni medios para curarse. Pido a Dios que los cuidados que a mí me prodiguen les curen a ellos."

Caminaba un día a duras penas por el jardín de su convento, cuando una religiosa, viéndola, jadeante, la invitó a sentarse.

"¿Sábelo que me da fuerzas? -contestó Teresa-, pues ando para un Misionero. Pienso que allí, muy lejos, puede haber alguno casi al cabo de sus fuerzas en sus excursiones apostólicas, y para disminuir sus fatigas, ofrezco las mías a Dios."

Atracción de un carmelo misionero. Esta preocupación la impulsó no sólo a la ofrenda diaria de sus oraciones, de sus sacrificios y dolores por los Misioneros, sino a desear partir ella misma como Misionera contemplativo al carmelo de Hanoi, fundado por el de Saigón, dos años antes de su muerte.

El Carmelo de Hanoi lo había solicitado con insistencia sor Teresa del Niño Jesús; y deseando obtener esta gracia comenzó una novena al venerable Teófano Venard.

"Usted misma, escribe en su autografía dirigida a la nueva Priora, M. Gonzaga- solicitó en su juventud marchar a Saigón... Los deseos de las madres suelen encontrar eco fiel en el alma de los hijos. Por eso permítame confiarle que he deseado y deseo todavía, si la Santísima Virgen me cura, dejar por una tierra extranjera el oasis delicioso en el que vivo aquí feliz, bajo su mirada maternal".

"Desearía ser enviada al Carmelo de Hanoi para sufrir mucho por Dios. Si me curo quisiera ir allí, para vivir enteramente sola, sin alegría y consuelo alguno en la tierra. Ya sé que Dios no necesita de nuestras obras, y aun estoy segura de que allí no prestaría yo servicio alguno; pero sufriría y amaría. Esto es lo que cuenta a los ojos de Dios".

Misionera desde el cielo. Previendo que su inmolación por la Iglesia misionera tiene contados sus días, pues no puede prolongarse más allá de su muerte, aspira a seguir siendo Misionera desde el cielo. Este pensamiento no le abandonará ya.

"Con gozo -escribe al Padre Roulland- le anuncio mi próximo ingreso en el cielo. Lo que me atrae a la patria celeste es la esperanza de amar finalmente a Dios de la manera que tanto he deseado y el pensamiento de que podré hacerlo amar de una muchedumbre de almas, que lo glorificarán eternamente".

"Quiero pasar mi cielo haciendo bien en la tierra", dirá pocos días antes de expirar. Esta profético frase se grabará sobre su tumba de Lisieux.

Pronto una lluvia de rosas comienza a descender de lo alto sobre los que la invocan y en especial sobre los Misioneros a los que tanto amó en vida y con cuyo apostolado mantuvo estrechos contactos.

Patrona de las Misiones como san Francisco Javier. El año 1925, el Papa Pío XI nombraba a Teresa del Niño Jesús Patrona de la Obra de San Pedro Apóstol para el Clero Indígena.

"Alimentamos la esperanza cierta -declaraba el santo Padre- de que por intercesión de esta santa protectora afluyan como de una fuente inexhausto, hacia esta pía asociación, innumerables gracias divinas. Y puesto que por múltiples razones, la formación de un clero nativo presenta grandes dificultades, no dudamos que, a través de esta poderosa mediadora ante Dios, los obstáculos serán felizmente vencidos y los jóvenes indígenas, llamados a la heredad del Señor, no tardarán en experimentar el pronto auxilio de tan gran protectora."

Por voluntad del mismo santo Padre Pío XI, la Sagrada Congregación de Ritos, por un decreto del 14 de diciembre de 1927, declara a santa Teresa del Niño Jesús, Patrona principal de todas las Misiones y de todos los Misioneros y Misioneras del mundo, al igual que san Francisco Javier, "por razón del grandísimo ardor y celo que la consumía por dilatar la fe".

El mismo Papa Pío XI, en la encíclica Rerum Ecclesiae, hacía de ella el siguiente elogio: "Aun viviendo en el claustro, tomó tan de veras a su cargo el ser colaboradora de los Misioneros, que, como en un derecho de adopción, ofreció por ellos a su divino esposo Jesús, sus oraciones, las penitencias voluntarias y de regla, y sobre todo, los agudos dolores que le ocasionaba su penosa enfermedad."

Fue el clamor unánime de los Obispos y sacerdotes Misioneros que reconocieron sensiblemente la protección de la santa sobre sus empresas apostólicas, lo que movió al Papa a proclamarla como Patrona Misionera Universal. Justo era que la Iglesia sancionara con esta solemne proclamación ritual, los vínculos estrechísimos que con el apostolado misionero había mantenido la santa durante su vida, y quiso seguir manteniendo después de su muerte.

SEGUIR LEYENDO

DOMUND 2008: Lema OMP España


La figura de San Pablo se ofrece a quienes trabajan en la misión como paradigma del testigo de la fe para los que aún no han conocido el Evangelio. El recuerdo del II milenio de su nacimiento es la ocasión para contemplarle como referencia para quienes, como él, también han sido llamado a la misión.

Palabra clave y esencial. Hace referencia a quien “sale” de su tierra y parte a otros lugares para anunciar el Evangelio, entregando toda la persona y toda la vida, “con una donación sin límites de fuerzas y de tiempo” (RM, 65).

Pablo se presenta al inicio de sus cartas como el llamado por Dios para anunciar el Evangelio. Se trata de una “vocación especial, que tiene como modelo la de los apóstoles: se manifiesta en el compromiso total al servicio de la evangelización” (RM, 65). No es cuestión de inscribirse, sino de descubrir y de responder a la llamada.

SEGUIR LEYENDO

Provocación misionera: Nadar y guardar la ropa

Por Ernesto Duque
Publicado por Antena Misionera

El refranero encierra una sabiduría de siglos. Un simple refrán como "nadar y guardar la ropa" sirve para dibujar un modo muy habitual de
comportamiento poco humano. Cinco palabras. Así de breve, pero qué profundo.


Nadar es sostenerse flotando en un líquido, moverse en el agua o sumergirse en ella sin tocar fondo. El agua representa la inseguridad, lo inestable y movedizo. Para nadar y flotar es conveniente no tener ataduras ni peso añadido al del propio cuerpo. Hay que despojarse de ropa y abandonar la orilla firme, adentrándose en esa masa líquida que envuelve y amenaza. Nadar significa arriesgarse.

Guardar la ropa representa el polo opuesto: la seguridad. Guardar es sinónimo de custodiar, vigilar, conservar en seguro, no arriesgar, retener. La ropa es el símbolo de nuestra imagen exterior, de nuestra posición o situación en la vida ante los demás.

Optar por la inseguridad

Nadar y guardar la ropa son los dos extremos de una situación vital: inseguridad, desnudez y riesgo frente a seguridad, vestido, tranquilidad. Este refrán une lo imposible en la práctica. Cada día, por desgracia, es mayor el número de gente que hace de él su pauta de vida. Gente que pasa por la vida, interviniendo con astucia para beneficiarse del provecho que pueda producir cada ocasión, sin arriesgarse. Gente de poco fiar, que tira la piedra y esconde la mano.

Freud decía que la vida humana se debate entre dos polos: seguridad y libertad. A más seguridad, menos libertad; a más libertad, menos seguridad. El hombre se mide por su praxis de libertad, por su capacidad de riesgo. Es más quien más arriesga; quien no arriesga, no gana, dice el proverbio.

Y así está el mundo. Por no perder la seguridad, por salvar las apariencias, pocos se adentran de verdad en el agua del riesgo y de la libertad, de la claridad y de la transparencia. Los empresarios no invierten, dedicados a guardar la ropa-capital. Los políticos se han acostumbrado a decir "sí, pero..." La Iglesia, al menos un sector de ella, se ha tirado para el centro, si no para la derecha, para arriba más que para abajo. Mientras tanto, el pueblo, obligado a nadar, cada vez más desnudo y solo, se ahoga con el peso que todos le echamos encima.

Poco humana y menos cristiana es esta actitud tan corriente. Jesús de Nazaret no quería a su lado gente que practicase este refrán. En su reino no caben actitudes medias, ni personas no definidas. Es reino de riesgo, libertad y verdad. Para entrar en él hay que quedarse desnudos, pobres -sin ropa ni seguridad- hay que ser transparentes y cristalinos, tirarse al agua de la vida, mojarse, romper amarras.
Jesús exige al cristiano una renuncia radical: venderlo todo, romper amarras, arriesgarse, definirse para entrar en el Reino de Dios, un Reino donde está prohibido "nadar y guardar la ropa".

No se trata de ser perfectos, sino felices

Sin que esto suponga que criticamos a aquellos que buscan sinceramente la perfección, hay que afirmar que el cristianismo no debe confundirse con lo que se llama un camino de perfección, un método para llegar a ser santos. El objetivo de Jesús no era enseñar al hombre a ser más santo, a ser más perfecto; el suyo no era un proyecto dirigido únicamente al individuo, sino orientado a la transformación de la manera de vivir de toda la humanidad.

Cuando Jesús presenta las bienaventuranzas, que constituyen el núcleo de su programa, no dice a quienes lo escuchan que serán más santos si hacen todo aquello, sino que serán felices.

Es la felicidad de los hombres, de todos los hombres y de cada uno de ellos en particular, lo que preocupa a Jesús, porque ésa es la principal preocupación del Padre.
Por eso no se puede considerar la perfección como un ideal propiamente cristiano. Éste era el ideal de los fariseos y lo fue también de ciertas escuelas filosóficas de la antigüedad (los estoicos, por ejemplo). El ideal cristiano es la felicidad. Y, en consecuencia, la felicidad es la razón por la que un cristiano actúa: un cristiano se comporta cristianamente porque tal comportamiento es causa de alegría para él y para sus semejantes.

O, si se quiere formular la cuestión de otra manera: debe juzgarse que una acción es buena si produce felicidad en quien la realiza y contribuye a la felicidad de los demás.

SEGUIR LEYENDO

Testimonios: Al Andar se hace Camino

Por José Flores mccj
Publicado por Esquila Misional

¿Cómo hablar de esperanza a quien ha perdido todo? ¿Cómo hablar del amor de Dios a quién vive excluido por la sociedad? ¿Cómo decirle a alguien que ha sido violentado en todos los sentidos que vale la pena vivir? Un grupo de laicos, acompañados por unas religiosas, han aceptado este reto.

Santa Fe: un suburbio al poniente de la Ciudad de México, pueblecito «devorado» por la mayor macropoli del mundo; asentamiento prehispánico donde Tata Vasco construyó el primer hospital para indígenas; barrios donde la pobreza se convierte en miseria y donde la gente vive hacinada al borde de las barrancas y desagües. Paradójicamente, la nueva parte de Santa Fe, construida sobre los grandes basureros de los años ochentas, es ahora la zona de los grandes rascacielos y emporios económicos del país. Opulencia y miseria; dos realidades «agresivamente» contrastantes en un mismo espacio; por un lado, el «Primer mundo» capitalino mexicano, y por otro, «el último mundo» de la misma gran ciudad.

En este escenario de contradicciones han aceptado el reto de vivir, al lado de los más pobres, una pequeña comunidad de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado, quien, junto con un grupo de laicos, los «Caminantes de paz», se esmeran en acompañar a la «lacra de la sociedad» (como ellos mismos se autonombran), jóvenes y niños toxico-dependientes que hacen de todo –o son capaces de todo– para procurarse las drogas que los evaden de la realidad; muchachos que viven en situación de prostitución, narcomenudeo, violencia, pandillerismo y delincuencia.

Un viernes de mayo por la noche, fui invitado por la hermana Ofelia Lozano Orozco a caminar por las calles y barrios de la baja Santa Fe para conocer el apostolado que ha asumido este grupo de laicos comprometidos a favor de «los últimos» de nuestra sociedad.

La historia de Lupita

Caminamos varias cuadras por las oscuras callejuelas de los barrios, grupos de muchachos fumando mariguana e inhalando solventes conversaban animadamente en las esquinas, pero como ya conocían a la «famosa» hermana y a sus acompañantes, no nos molestaban; por el contrario, nos saludaban con camaradería y hasta nos ofrecían «sus productos». Nosotros sólo sonreíamos y les decíamos que «no le hacíamos a eso» y que íbamos de paso a visitar a una enfermita.

La encontramos en su lecho, temblando por el efecto de las drogas. Lupita, conocida en el barrio como «La Cucaracha»; señora joven, mamá de tres hijos y consumidora de solventes iniciada a muy temprana edad. Al vernos quiso levantarse, pero no pudo, sus ojos perdidos indicaban que estaba un poco ausente, aunque no dejaba de sonreír. Nos platicó que ya había estado en varios centros de recuperación para tóxico-dependientes, pero que no había conseguido salir del vicio; que todavía pasaba algunas noches oliendo gasolina, aguarrás, pegamento para zapatos o resistol 5 mil. Nos contó que su esposo y su hijo mayor llevaban varios años en la cárcel y que sus otros dos niños han ido creciendo en «la escuela de la calle».

Antes de despedirnos, Lupita irrumpió en un llanto callado y nos agradeció el haberla ido a visitar; nos dijo que gracias a personas como nosotros ella podía sentir que Dios la seguía amando y que no se olvidaba de ella.

Nuestra historia

«Lupitas» hay muchas en México y en el mundo entero; gente que ha caído en las «garras» de la drogadicción y que no ha podido salir. Lupita es cada una de las muchachas que vemos por las calles prostituyéndose todas las noches; es aquel joven que atraca con violencia a los transeúntes, es aquel niño de ojos perdidos tirado a la salida del metro, es aquella madre que ha perdido toda esperanza de volver a ver a su hijo que está preso, es aquel muchachito que vende drogas en los parques de nuestra ciudad.

Sin embargo, también existen otras historias, las de los «Caminantes de paz», héroes anónimos que sin estar bajo la luz de la publicidad, visitan enfermos y presos, organizan actividades para la rehabilitación de tóxico-dependientes, llevan comida a los indigentes, apoyan asilos de ancianos y a orfanatos, salen a las calles y barrios bajos de la gran ciudad a compartir su fe y esperanza en un mundo mejor. Ellos son las manos y la voz de Cristo que hacen sentir a cientos de personas que viven en «la cloaca» del mundo que Dios es amor, que no los ha abandonado y que está cerca de ellos.

Por todos estos caminantes de paz que nos muestran que al andar se hace camino, Esquila les rinde honor y los considera «testigos del amor».

SEGUIR LEYENDO

lunes, 29 de septiembre de 2008

Los Samaritanos: Evangelio Misionero del Día: Martes 30 de setiembre de 2008

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9, 51-56

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de Él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?» Pero Él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.

Compartiendo la Palabra

Despreciados y valorizados
Por Pedro Garcia cmf

Dentro de la Biblia los samaritanos constituyen una etnia, un grupo del todo especial. Descendientes de aquellos colonos que instalaron los asirios hacía setecientos años, eran unos judíos bastardos, y entre judíos y samaritanos se daba un odio mortal. El Eclesiástico es mordaz, cuando dice de los samaritanos con desprecio visceral: “...nación que mi alma detesta, pues ni siquiera es nación: el pueblo estúpido que habita en Siquem” (Eclesiástico 50,25-26).
Cuando venga Jesús, ¿qué va a hacer con esta gente samaritana?...
Porque, ¡hay que ver cómo se le portaron un día al Señor! Se dirigía con los doce desde Galilea a Jerusalén, y tomaron el camino que atravesaba la Samaría. Para asegurarse hospedaje por la noche, mandó a dos discípulos por delante y regresaron con un chasco: -¡No nos quieren recibir, porque vamos a Jerusalén!... Santiago y Juan, los dos hijos del Zebedeo, simpáticos pero de sangre muy caliente, no aguantan semejante desprecio, y piden a Jesús: -
Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo que los consuma?... Jesús, sin embargo, les propina una severa lección: -¡Cuidado! No sabéis de qué espíritu estáis animados. Yo no he venido a perder a los hombres, sino a salvarlos (Lucas 9,51-56)
Aquí aparece a plena luz el pensamiento de Jesús. Para Él no hay razas ni pueblos que queden excluidos de la salvación, y todos, por lo mismo, son llamados y son valorados por el Redentor.
Para entonces, Jesús había tenido una buena experiencia con los samaritanos. Casi en los inicios de su ministerio, al dirigirse a Galilea se detiene junto al pozo de Jacob, en las cercanías de Siquem, donde se desarrolla uno de los hechos más bellos y conmovedores de todo el Evangelio.
Era el mediodía, y llega Jesús acalorado del camino. Manda a los discípulos a comprar algo en la aldea vecina para comer, se sienta sobre el brocal del pozo, y ve venir una mujer elegante, orgullosa, coqueta, que, nada más ve al forastero, se dice para sus adentros: -¡Psi! Un judío..., y no se digna mirarle la cara ni dirigirle un saludo. Jesús, insinuante:
-Mujer, dame de beber. Y ella: -¿Yo darte de beber a ti? ¿Una samaritana a un judío?...
Ya tenemos el cuadro de los samaritanos contra los judíos. Pero el judío Jesús no es como los demás judíos, enemigos de los samaritanos, sino todo lo contrario. Los ama, y ahora va a conseguir con su amor la primera conquista.
Nos sabemos de memoria aquel diálogo sublime:
- Quien bebe de esta agua, tendrá otra vez sed. Pero el que bebe del agua que yo le daré, no tendrá ya más sed. Y la mujer se entusiasma: -¡Dame, dame de esa agua tuya para que yo no tenga que volver más aquí!... Jesús le quiere aclarar sus amores: -Mujer, tráeme a tu marido. Y ella no se atreve a traer al sexto hombre que había caído en sus redes... -Veo que tú eres un profeta. A lo que Jesús responde, manifestándole su propia identidad: -Ese Cristo que esperáis, soy yo...
La mujer corre al pueblo y les comunica a todos su encuentro con el personaje misterioso. Los contagia con su entusiasmo, obligan entre todos a Jesús a quedarse con ellos, y por dos días permanece el Maestro allí, bien querido por los repulsivos samaritanos. Jesús, en vez de mirarlos con desprecio, los ha valorado y se los ha hecho suyos... (Juan 4)
Cuando el Señor exponga lo que es el gran precepto de la caridad, recurrirá a una parábola inolvidable y genial, inmortalizada por nosotros con el nombre de “El Buen Samaritano” (Lucas 10,25-37).
-¿Y quién es mi prójimo?, le pregunta tentador el doctor de la ley.
Jesús: -¿Eso me preguntas?... Mira lo que le pasó a aquel pobre hombre que, caído en medio de los salteadores, lo muelen a palos, lo dejan medio muerto, y queda allí, abandonado de todos. El sacerdote del templo y el levita lo ven, dan media vuelta, no le hacen caso y allí lo dejan para que se muera.
Mientras que el samaritano lo ve, se compadece, lo cura, lo lleva hasta la hospedería, y paga todos los gastos de la curación del judío maltrecho. ¿Quién te parece que actuó como verdadero prójimo del herido?...
El astuto doctor no se atreve ni a decir “El samaritano”, y contesta evasivo:
- Aquel que usó de misericordia con el moribundo.
¿Y qué decir de aquellos diez leprosos curados por el Señor? Nueve se van corriendo y gritando como locos, sin poder contener su alegría, olvidados todos de su bienhechor. Sólo uno regresa a dar las gracias a Jesús, que comenta conmovido y algo triste: -¿No han sido diez los curados? ¿Y nadie ha vuelto a agradecer a Dios el beneficio sino este extranjero samaritano?... (Lucas 17,11- 19)
El Evangelio contiene un mensaje perenne. ¿Nos amamos de veras los pueblos, los unos a los otros? ¿No existen entre muchas naciones rivalidades profundas, que se traducen en desconfianza, aversión y hasta odio entre los ciudadanos de unas contra los de las otras? ¿No ocurre lo mismo a nivel más reducido, como de ciudad contra ciudad, de pueblo pequeño contra otro pueblo?...
Todas esas enemistades desembocan muchas veces en desprecio, lucha y hasta muerte, y nos hallamos así en lo más opuesto al Evangelio, el cual no reconoce privilegios de unos sobre otros, sino que exige comprensión, amor, ayuda y colaboración mutua para conseguir la promoción y el bienestar de todos. ¿Pensamos, por ejemplo, en los emigrantes que se establecen entre nosotros?...
Con organizaciones mundiales como las Naciones Unidas, buscamos laudablemente el respeto entre todos los pueblos. Pero nunca hallaremos medio más poderoso para respetarnos y amarnos que la aplicación de la enseñanza, el ejemplo y la dirección trazados por Jesucristo. Porque, ¿a que nadie sabe hacerlo mejor que Jesucristo con los samaritanos?...

SEGUIR LEYENDO

Credo para dar vuelta a la historia. CEB “Semillas del Reino” (Argentina)


Publicado por Moceop

Creemos en una comunidad alegre y solidaria que por medio de lazos de amistad y amor se mantiene unida.

Creemos en una comunidad distinta, de puertas abiertas, que tenga buena comunicación entre sus miembros, sin prejuicios y en igualdad de condiciones.

Creemos en una comunidad dinámica y evangelizadora, con iniciativa y espacios de encuentro. Creemos en una comunidad que ora y alaba y que sabe agradecer al Señor.

Creemos en una comunidad de miembros activos donde cada partes está dispuesta a dar y recibir, donde no existan las diferencias entre las personas, donde cada uno reconozca la importancia del otro, donde haya disposición de sumar a otros y otras. Creemos en una comunidad de personas dispuestas a trabajar y comprometerse en la obra de Dios.

Creemos en la comunidad atenta a las necesidades de sus miembros, pero que también abre los ojos y se anima a mirar hacia fuera; una comunidad comprometida con la sociedad, sin distinciones y con una visión ecuménica. Creemos en una comunidad unida, que puede traer el Reino de los cielos a la tierra, enseñando el significado de la palabra amor, compartir, solidaridad, paz, amistad y vida plena.

Creemos en una comunidad que sueña, que confía, comparte y actúa. Creemos que si tiramos juntos, podemos dar vuelta la historia. Dios nos mostrará el camino y nos dará las fuerzas. Creemos que así será. Amén.

SEGUIR LEYENDO

Reflexiones: ¿Qué les queda por probar a los jóvenes?


El título de esta reflexión puede que nos desoriente un poco. El autor no presenta una visión negativa de la juventud, sino que se sirve de datos sociológicos y de un texto de Mario Benedetti.


La radiografía de la juventud española que ofrecen los estudios sociológicos más recientes presenta curiosas paradojas. Por una parte, nunca han tenido tantas posibilidades formativas, alternativas de diversión, capacidad económica o menores restricciones a la libertad. Las encuestas señalan el sorprendente hecho de que algunos jóvenes manifiestan que tienen “demasiada libertad”. Por otra parte, la desorientación, la falta de motivación y un distanciamiento escéptico respecto a las grandes causas, las preguntas existenciales o el bien común, parecen indicar que esa libertad “de” no acaba de convertirse –para muchos de ellos- en una libertad “para” como diría Erich Fromm. Cuando se les pregunta si son felices, las contestaciones muestran también una curiosa disparidad: la mayoría manifiesta estar bastante muy satisfecho con su vida pero, al mismo tiempo, cuando se describen a sí mismos ofrecen un panorama, más bien poco estimulante. Según señala Javier Elzo: “en los estudios llevados a cabo desde 1999 hasta la actualidad, entre el 81% y el 89% de los jóvenes se dicen felices (muy o bastante). Pero: En los datos de 2005 los jóvenes señalan que los rasgos que más les caracterizan son ser “consumistas”, “pensando sólo en el presente”, “egoístas” y “con poco sentido del deber y del sacrificio”. Por contra parece que los rasgos que menos mencionan son “maduros”, “generosos”, “tolerantes”, “trabajadores”, “solidarios” y “leales en la amistad”.

Para los jóvenes actuales, es difícil encontrar la verdad (muchos dudan que exista) por eso prefieren descubrir lo verdadero, es decir, aquello que haya pasado por el criterio de verificación de la propia experiencia. Sólo dan por bueno lo que ellos mismos hayan comprobado que enriquece su vida. Por eso, en la actualidad, desde una perspectiva cristiana, el problema de la evangelización de los jóvenes presenta al menos dos desafíos. El primero viene de la sociedad, que sólo ofrece un horizonte de sentido centrado en el disfrute de un bienestar cada vez más elevado vivido en clave individualista. El clima social hace muy difícil descubrir la dimensión trascendente de la vida y comprender que el verdadero acierto en la realización de la existencia consiste en entregarse al amor y a la justicia, en lugar de vivir centrado en uno mismo y las propias necesidades. El segundo reto, se encuentra en el interior mismo de la comunidad eclesial: ¿dónde pueden experimentar los jóvenes “en directo” la verdad, alegría, fecundidad y belleza del Evangelio? ¿Cómo podrán descubrir el “tesoro” que vale más que la vida si se encuentra, tantas veces formulado en unas categorías teóricas e instituciones prácticas tan alejadas de la sensibilidad juvenil?

Tenía razón Mario Benedetti cuando se preguntaba:

“¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿Sólo grafitti? ¿Rock? ¿Escepticismo?
También les queda no decir amén,
no dejar que les maten el amor,
recuperar el habla y la utopía,
ser jóvenes sin prisa y con memoria,
situarse en una historia que es la suya,
no convertirse en viejos prematuros.
¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿Cocaína? ¿Cerveza? ¿Barras bravas?
Les queda respirar, abrir los ojos,
descubrir las raíces del horror,
inventar la paz así sea a ponchazos,
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos,
y con el sentimiento y con la muerte,
esa loca de atar y desatar.
¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿Vértigo? ¿Asaltos? ¿Discotecas?
También les queda discutir con Dios,
tanto si existe como si no existe,
tender manos que ayudan,
abrir puertas entre el corazón propio y el ajeno.
Sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines del pasado
y los sabios granujas del presente”.

A los jóvenes nuestra sociedad les da “a probar” muchas cosas que, por lo general suelen ser llamativas, espectaculares, baratas, gratificantes y cómodas. Pero como saben psicólogos, educadores y maestros de la espiritualidad: en la vida humana todo lo bueno es caro (entendiendo por tal no lo que precisa dinero, sino lo que reclama esfuerzo, profundidad, entrega y riesgo). Para facilitar ese acceso a la experiencia cristiana a los jóvenes que no se resisten a probar las experiencias a las que se refiere Benedetti, El Instituto Superior de Pastoral de Madrid iniciará a finales de septiembre su IV Curso de Iniciación a la Pastoral con Jóvenes. Una experiencia formativa que asume una metodología participativa en la que los jóvenes sean los protagonistas de su búsqueda y donde el intercambio de búsquedas y descubrimientos vaya unido a la constatación de que se puede hoy ser joven y cristiano o cristiana plenamente insertos en la sociedad actual sin necesidad de sentirse formando parte de una cosmovisión del pasado. Quienes promovemos este curso estamos convencidos de que “nos sobran los motivos” para ofrecer a los jóvenes un vehículo para que se animen a “probar el Evangelio”; por propia experiencia sabemos que no defrauda. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

SEGUIR LEYENDO

domingo, 28 de septiembre de 2008

Evangelio Misionero del Día: Lunes 29 de setiembre de 2008

Por CAMINO MISIONERO



Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 47-51

En aquel tiempo:

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: «Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez».
«¿De dónde me conoces?, le preguntó Natanael.
Jesús le respondió: «Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera».
Natanael le respondió: «Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel».
Jesús continuó: «Porque te dije: "Te vi debajo de la higuera", crees. Verás cosas más grandes todavía».
Y agregó: «Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el, Hijo del hombre».

Compartiendo la Palabra

Espíritus inmortales alabad a Dios
Publicado por Mercaba

Bendecid al Señor, ángeles suyos, ejecutores de sus órdenes (Sal 1023).
Te doy gracias, Señor, de todo corazón. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor (Sal 137)

La liturgia de hoy nos ofrece como posible primera lectura dos textos alternativos. El primero está tomado del libro de Daniel, y en él se describe una visión fantástica que tiene el profeta contemplando el trono y la corte angélica de Dios, con miles y miles de ángeles a su servicio. Fantaseada imagen del mundo divino descrito al modo de una corte humana oriental. En nuestra pobreza mental, no sabemos hablar de Dios sino rebajándolo.

El segundo, tomado del Apocalipsis, describe una terrible guerra entre Miguel y sus ángeles del cielo contra el dragón o serpiente primordial, arrojada del cielo. Este dragón, Satanás, queda derribado por el poder del Cordero triunfador. Nueva fantasía que se pone al servicio del triunfo de la gracia, del amor, del Cordero que se inmola por nosotros, devolviendo el honor y gloria a Dios.

Elegiremos como texto o lectura primera la de Daniel.

Y en el Evangelio observaremos que el tema de los ángeles es sólo una delicada alusión a que viven en cercanía del Hijo, como enviados por el Padre.

Resumamos el sentido de la fiesta con estos versos del himno de Laudes:

Miguel, Gabriel, Rafael.
¡Oh espíritus señeros
arcángales mensajeros de Dios, que estáis junto a él!

A vuestro lado se sienten
alas de fiel protección,
el incienso de oración y el corazón obediente.

‘¿Quién como Dios?’
es la enseña; es el grito de Miguel...
Gabriel trae la embajada...,
al ‘Sí’ de la Virgen Madre...

Rafael
nos encamina por la ruta verdadera...

¡Oh Dios!, Tú que nos diste a los ángeles por guías y mensajeros, concédenos ser también sus compañeros del cielo. Amén.


Palabra de consejero
Profeta Daniel 7, 9-10.13-14:

“Yo, Daniel, miré y vi [en sueños] que colocaban unos tronos. Un anciano se sentaba en ellos. Su vestido era blanco como nieve; su cabellera como lana blanquísima...; un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles {de ángeles} le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros... Una especie de hombre entre las nubes, avanzó hacia el Anciano venerable... A él le pidió poder, honor y reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su poder es eterno, no cesará. Su reino no acabará”.

Fantasía en tres tiempos: fantástica descripción del palacio real en el cielo, con Dios eterno; acceso al Cordero triunfador, Cristo, Señor, vuelto al cielo; y ángeles como servidores. No disponemos de otro lenguaje religioso.
Evangelio según san Juan 1, 47-51:

“En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: He ahí un israelita de verdad, en quien no hay engaño. Natanael contesta: ¿De qué me conoces? Jesús le responde: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

Natanael respondió: Rabí, tu eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.

Jesús le contestó:... Has de ver cosas mayores. Y añadió: Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre"

Otros tres tiempos: sonrisa de Jesús ante la inocencia y sencillez de un hombre bueno; anuncio de que el misterio de Dios es cosa admirable, grandiosa; y una ventanilla abierta para entrever la ventura del vivir en Dios con Cristo.


Momento de reflexión
Miles y miles le servían.

En el texto de Daniel tenemos, por una parte, la fascinación de lo divino, es decir, el pasmo que produce imaginarse el trono de Dios en toda su grandeza, asimilando esa grandeza a algo tan pequeño como el trono de un rey oriental en todo su fasto.

Pero el trono de Dios ¿no será más que eso?, ¿será siquiera similar a eso? La vida de Dios y la vida en Dios será “espiritual”, sin carrozas ni tronos. Pero no sabemos describirla sino tomando como base “nuestra grandeza” y diciendo: algo parecido a eso, pero totalmente distinto de eso.

La gran novedad de esa descripción es la aparición de una figura que se muestra como “una especie de hombre” , que se acerca al Anciano, al Padre: es el Hijo que retorna al misterio de Dios llevando la humanidad que asumió en su persona. ¡Esto sí que es algo más que fantasía!

Esto es teología pura. En el misterio de Dios, el Hijo conserva su rostro de hombre.

Podríamos decir que, según nuestra fe, en el seno de Dios trino hay algo nuestro: la cicatriz o rostro de Cristo. ¡Qué venturoso y fascinante misterio!
Ángeles de Dios suben y bajan.

El diálogo de Jesús con Natanael , ¿a qué se parece el encanto de su inocencia? A la inocencia del niño al que cuidan los ángeles.

Natanael está tan abierto a la verdad, al misterio, que fácilmente se remonta de lo humano a lo divino, de lo terreno a lo celestial. Y a Jesús esto le complace. Pero el mismo Jesús advierte: mira Natanael, eso es un detalle; los misterios quedan escondidos. Por ejemplo, os es imposible entender el misterio de la comunicación de Dios Padre con el Hijo, cuando desde el cielo envíe ángeles mensajeros a cuidarle y animarle en su sufrimiento en Getsemaní.

¡Qué misterio el de Dios! ¡Qué misterio el de sus comunicaciones con nosotros!

Aceptemos cual forma de comunicación, pero atrevámonos a llamar, mirar, adorar, amar, servir directamente a Él. Él, que está más cerca y más dentro de nosotros que nosotros mismos, juega amorosamente con sus ángeles de bondad.

SEGUIR LEYENDO

sábado, 27 de septiembre de 2008

Evangelio Misionero del Día: Domingo 28 de setiembre de 2008

Por CAMINO MISIONERO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 21, 28-32

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña". Él respondió: "No quiero". Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y éste le respondió: "Voy, Señor", pero no fue.
¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?»
«El primero», le respondieron.
Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él».

Compartiendo la Palabra

Las Verdades Duelen
Por Clemente Sobrado C.P.


Hace unos años, José Luis Martín Descalzo escribió una obra de teatro titulada: “Las prostitutas os precederán en el Reino de los cielos”. Aquí en la Parroquia, un grupo de teatro pidió para escenificarla. A las dos semanas debieron retirar la Obra, porque el escándalo de las viejas de la parroquia fue grande. ¿Cómo es posible que en una Parroquia se estén dando este tipo de teatros? Fue tal el jaleo, que la compañía se retiró por falta de público.
Recuerdo que cuando la obra se inauguró en Bilbao, me coincidió con mis vacaciones. Las paredes estaban empapeladas con su anuncio. Los periodistas siempre inquietos le hicieron una entrevista al autor, un extraordinario sacerdote.
Recuerdo que le preguntaron si no le parecía demasiado fuerte el título. José Luis contestó: que conste que lo único que precisamente no es mío es el título, porque el título se lo debo al mismo Jesús.

Hay verdades, cuyo solo título, nos hacen daño, aún sin ver su contenido. El solo nombre de prostituta ya ponía los pelos de punta a las viejas de mi parroquia. Claro que no estoy seguro si estarían tan escandalizadas de saber que sus maridos alguna vez anduvieron por esos rincones de la vida y que sus hijos todavía hacen sus visitas periódicas.

Yo no sé si el escándalo provenía de “eso de prostitutas” o más bien provenía de que “nos llevan la delantera en el Reino de los cielos”, porque eso sí tiene que ser grave para muchas beatas que se sienten postergadas por esa gente “de mala vida”, porque la de los clientes debe ser de “muy buena vida”.

Confieso que a mí tampoco me gusta demasiado el título, pero no porque me escandalice de la afirmación de Jesús, sino porque, de alguna manera, también a mí me puede caer la cachetada. Porque también yo puedo ser uno de esos que le he dicho que “sí” a Dios, pero mi vida está siendo un “no”. O porque también yo me considere de la clase selecta de los buenos y luego me esté resistiendo a las exigencias que Dios me pone en mi camino. De esos que se creen tan buenos que hasta Dios les tiene que estar agradecido. Lo mismito que sucedía en el Teatro de José Luis Martín Descalzo, cuando el Gobernador, el Alcalde y las grandes autoridades del pueblo ingresaron a aquella casa de prostitución para rescatar a aquel gran Crucifijo ante el que cada día oraban las prostitutas. Cuando entraron encontraron a la prostituta de rodillas hablando con Cristo. “Mira, Señor, quién viene ahí, es el Gobernador, tú ya lo conoces porque ha estado muchas veces por aquí”. “El otro también te es conocido, es el Alcalde, sí, el que continuamente pedía nuestros servicios y luego nos amenazaba para no pagarnos”.

¡La hipocresía humana es tan grande! No podían permitir que un Cristo Crucificado pudiese conservarse en una casa dedicada a la prostitución. Y los mismos que trataban de rescatarlo eran clientes normales y ordinarios de la misma casa. Y fueron ellas, las prostitutas las que se resistieron a que les quitasen aquel Cristo ante el que cada día oraban y rezaban y entre las que Cristo se encontraba más a gusto que en medio de tanto fariseo hipócrita que a veces llana nuestras Iglesias. Era su mundo, el mundo de los enfermos, el de los pecadores, el de los publicanos. El mundo de las que sentían que lo necesitaban, porque era el único que las podía comprender. El resto las utilizaban y compraba cada día sus cuerpos.

Con frecuencia, Jesús tiene frases que pueden desnudarnos en público. Y que El las decía con toda libertad y sin miedo al juicio y la crítica de los “buenos”, pero cuya bondad era el mayor obstáculo para abrirse al Reino de los cielos.

A veces, no es el pecado de la debilidad humana, lo que más nos distancia de Dios, sino precisamente la falsa o la aparente bondad.
El creernos lo suficientemente buenos que ya ni necesitamos de Dios.
El creernos tan buenos, que hasta el mismo Dios queda en deuda con nosotros.
El creernos tan buenos, que nos autoriza a condenar a medio mundo.
El creernos tan buenos, que nos da carta de garantía para juzgar a todos.
El creernos tan buenos, que da derecho de decidir quiénes han de entrar en el cielo y quiénes no.
El creernos tan buenos, que no aceptamos la corrección de nadie.
El creernos tan buenos, que de buenos nos hemos convertido en unos inútiles.

Ciertas frases pueden sonar a escándalo. Pero estoy convencido que necesitamos de alguien que, de cuando en vez, nos escandalice, aunque no sea sino para despertarnos de nuestra modorra espiritual y abrir nuestro corazón al Evangelio. El peor obstáculo que Dios encuentra en nuestro corazón para hacernos santos, puede que sea el creernos ya demasiado buenos.

Oración

Señor: A veces eres muy poco cortés con los que nos creemos buenos.
Nos echas en cara que nuestra bondad no pasa de unas palabras bonitas
o de una simple máscara.
Y necesitamos que alguien nos desnude.
Que alguien nos diga nuestra verdad, por más que nos duela.
Tú no eres de los que gustan de las palabras bonitas.
Tú eres de los que exige vida.
Es fácil decirte que sí, y luego hacer de nuestra vida un no.
Señor: la verdad duele. Pero la verdad también nos sana.
Sana hoy nuestros corazones si no son lo que tú esperarías de nosotros.

SEGUIR LEYENDO

viernes, 26 de septiembre de 2008

Evangelio Misionero del Día: Sabado 27 de setiembre de 2008

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9, 43b-45

Mientras todos se admiraban por .las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: «Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».
Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les resultaba oscuro, de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.


Compartiendo la Palabra

Lectio Divina
Por Los Carmelitas

1) Oración inicial

¡Oh Dios!, que has puesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo; concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 9,43b-45

3) Reflexión

• El evangelio de hoy nos habla del segundo anuncio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Los discípulos no entendieron la palabra sobre la cruz, porque no son capaces de entender ni di aceptar a un Mesías que se hace siervo de los hermanos. Ellos siguen soñando con un mesías glorioso.
• Lucas 9,43b-44: El contraste. “Estando todos maravillados por todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos: “Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres.” El contraste es muy grande. Por un lado la gente vibra y admira todo aquello que Jesús decía y hacía. Jesús parece corresponder a todo aquello que la gente sueña, crea y espera. Por otro lado, la afirmación de Jesús que será preso y que será entregado en manos de los hombres. Es decir, la opinión de las autoridades sobre Jesús es totalmente contraria a la opinión de la gente.
• Lucas 9,45: El anuncio de la Cruz. “Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado su sentido de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto.” Y tenían miedo a hacer preguntas sobre el asunto”. Los discípulos lo escuchaban, pero no entendían las palabras sobre la cruz. Pero con todo, no piden aclaraciones. ¡Tienen miedo en dejar aflorar su ignorancia!
• El título de Hijo del Hombre. Este nombre aparece con gran frecuencia en los evangelios: 12 veces en Juan, 13 veces en Marcos, 28 veces en Lucas, 30 veces en Mateo. En todo, 83 veces en los cuatro evangelios. A Jesús le gustaba mucho usar este nombre, más que todos los demás. Este título viene del AT. En el libro de Ezequiel, indica la condición bien humana del profeta (Ez 3,1.4.10.17; 4,1 etc.). En el libro de Daniel, el mismo título aparece en una visión apocalíptica (Dan 7,1-28), en la que Daniel describe los imperios de los Babiloneses, de los Medos, de los Persas y de los Griegos. En la visión del profeta, estos cuatro imperios tienen la apariencia de “animales monstruosos” (cf. Dan 7,3-8). Son imperios animalescos, brutales, deshumanos, que persiguen, deshumanizan y matan (Dan 7,21.25). En la visión del profeta, después de los reinos anti-humanos, aparece el Reino de Dios que tiene apariencia no de animal, sino que de figura humana, Hijo de hombre. Es decir, se trata de un reino con apariencia de gente, reino humano, que promueve la vida. Humaniza. (Dan 7,13-14). En la profecía de Daniel la figura del Hijo del Hombre representa, no a un individuo, sino, como el mismo dice, al “pueblo de los Santos del Altísimo” (Dan 7,27; Cf. Dan 7,18). Es el pueblo que no se deja deshumanizar ni engañar o manipular por la ideología dominante de los imperios animalescos. La misión del Hijo del Hombre, esto es, del pueblo de Dios, consiste en realizar el Reino de Dios como un reino humano. Reino que no persigue la vida, ¡sino que la promueve! Humaniza a las personas.
Al presentarse a los discípulos como a Hijo del Hombre, Jesús asume como suya esta misión que es la misión de todo el Pueblo de Dios. Y es como si les dijera a ellos y a todos nosotros: “¡Vengan conmigo! Esta misión no es sólo mía, sino que es de todos nosotros. ¡Vamos juntos a realizar la misión que Dios nos ha entregado, a realizar el Reino humano y humanizador que él soñó!” Y fue lo que él hizo y vivió durante toda la vida, sobre todo, en los últimos treinta años. Decía el Papa León Magno: “Jesús fue tan humano, pero tan humano, como sólo Dios puede ser humano”. Cuando más humano, tanto más divino. ¡Cuando más “hijo del hombre” tanto más “hijo de Dios!” Todo aquello que deshumaniza a las personas aleja de Dios. Fue lo que Jesús condenó, colocando el bien de la persona humana como prioridad encima de las leyes, encima del sábado (Mc 2,27). En la hora de ser condenado por el tribunal religioso del sinedrio, Jesús asumió este título. Al preguntarle si era el “hijo de Dios” (Mc 14,61), responde que es el “hijo del Hombre”: “Yo soy. Y veréis al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Todo-Poderoso” (Mc 14,62). Por causa de esta afirmación fue declarado reo de muerte por las autoridades. El mismo sabía de esto, pues había dicho: “El Hijo del Hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate de muchos” (Mc 10,45).

4) Para la reflexión personal

• ¿Cómo combinas en tu vida el sufrimiento y la fe en Dios?
• En tiempo de Jesús había contrastes: la gente pensaba y esperaba de una forma, mientras que las autoridades religiosas pensaban y esperaban de otra forma. Hoy existe ese mismo contraste.

5) Oración final

Tu palabra, Yahvé, para siempre,
firme está en los cielos.
Tu verdad dura por todas las edades,
tú asentaste la tierra, que persiste. (Sal 119,89-90)

SEGUIR LEYENDO

XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO: Las verdades duelen


Publicado por Pasionistas.es


Hace unos años, José Luis Martín Descalzo escribió una obra de teatro titulada: “Las prostitutas os precederán en el Reino de los cielos”. Aquí en la Parroquia, un grupo de teatro pidió para escenificarla. A las dos semanas debieron retirar la Obra, porque el escándalo de las viejas de la parroquia fue grande. ¿Cómo es posible que en una Parroquia se estén dando este tipo de teatros? Fue tal el jaleo, que la compañía se retiró por falta de público.
Recuerdo que cuando la obra se inauguró en Bilbao, me coincidió con mis vacaciones. Las paredes estaban empapeladas con su anuncio. Los periodistas siempre inquietos le hicieron una entrevista al autor, un extraordinario sacerdote.
Recuerdo que le preguntaron si no le parecía demasiado fuerte el título. José Luis contestó: que conste que lo único que precisamente no es mío es el título, porque el título se lo debo al mismo Jesús.

Hay verdades, cuyo solo título, nos hacen daño, aún sin ver su contenido. El solo nombre de prostituta ya ponía los pelos de punta a las viejas de mi parroquia. Claro que no estoy seguro si estarían tan escandalizadas de saber que sus maridos alguna vez anduvieron por esos rincones de la vida y que sus hijos todavía hacen sus visitas periódicas.

Yo no sé si el escándalo provenía de “eso de prostitutas” o más bien provenía de que “nos llevan la delantera en el Reino de los cielos”, porque eso sí tiene que ser grave para muchas beatas que se sienten postergadas por esa gente “de mala vida”, porque la de los clientes debe ser de “muy buena vida”.

Confieso que a mí tampoco me gusta demasiado el título, pero no porque me escandalice de la afirmación de Jesús, sino porque, de alguna manera, también a mí me puede caer la cachetada. Porque también yo puedo ser uno de esos que le he dicho que “sí” a Dios, pero mi vida está siendo un “no”. O porque también yo me considere de la clase selecta de los buenos y luego me esté resistiendo a las exigencias que Dios me pone en mi camino. De esos que se creen tan buenos que hasta Dios les tiene que estar agradecido. Lo mismito que sucedía en el Teatro de José Luis Martín Descalzo, cuando el Gobernador, el Alcalde y las grandes autoridades del pueblo ingresaron a aquella casa de prostitución para rescatar a aquel gran Crucifijo ante el que cada día oraban las prostitutas. Cuando entraron encontraron a la prostituta de rodillas hablando con Cristo. “Mira, Señor, quién viene ahí, es el Gobernador, tú ya lo conoces porque ha estado muchas veces por aquí”. “El otro también te es conocido, es el Alcalde, sí, el que continuamente pedía nuestros servicios y luego nos amenazaba para no pagarnos”.

¡La hipocresía humana es tan grande! No podían permitir que un Cristo Crucificado pudiese conservarse en una casa dedicada a la prostitución. Y los mismos que trataban de rescatarlo eran clientes normales y ordinarios de la misma casa. Y fueron ellas, las prostitutas las que se resistieron a que les quitasen aquel Cristo ante el que cada día oraban y rezaban y entre las que Cristo se encontraba más a gusto que en medio de tanto fariseo hipócrita que a veces llana nuestras Iglesias. Era su mundo, el mundo de los enfermos, el de los pecadores, el de los publicanos. El mundo de las que sentían que lo necesitaban, porque era el único que las podía comprender. El resto las utilizaban y compraba cada día sus cuerpos.

Con frecuencia, Jesús tiene frases que pueden desnudarnos en público. Y que El las decía con toda libertad y sin miedo al juicio y la crítica de los “buenos”, pero cuya bondad era el mayor obstáculo para abrirse al Reino de los cielos.

A veces, no es el pecado de la debilidad humana, lo que más nos distancia de Dios, sino precisamente la falsa o la aparente bondad.
El creernos lo suficientemente buenos que ya ni necesitamos de Dios.
El creernos tan buenos, que hasta el mismo Dios queda en deuda con nosotros.
El creernos tan buenos, que nos autoriza a condenar a medio mundo.
El creernos tan buenos, que nos da carta de garantía para juzgar a todos.
El creernos tan buenos, que da derecho de decidir quiénes han de entrar en el cielo y quiénes no.
El creernos tan buenos, que no aceptamos la corrección de nadie.
El creernos tan buenos, que de buenos nos hemos convertido en unos inútiles.

Ciertas frases pueden sonar a escándalo. Pero estoy convencido que necesitamos de alguien que, de cuando en vez, nos escandalice, aunque no sea sino para despertarnos de nuestra modorra espiritual y abrir nuestro corazón al Evangelio. El peor obstáculo que Dios encuentra en nuestro corazón para hacernos santos, puede que sea el creernos ya demasiado buenos.

Oración

Señor: A veces eres muy poco cortés con los que nos creemos buenos.
Nos echas en cara que nuestra bondad no pasa de unas palabras bonitas
o de una simple máscara.
Y necesitamos que alguien nos desnude.
Que alguien nos diga nuestra verdad, por más que nos duela.
Tú no eres de los que gustan de las palabras bonitas.
Tú eres de los que exige vida.
Es fácil decirte que sí, y luego hacer de nuestra vida un no.
Señor: la verdad duele. Pero la verdad también nos sana.
Sana hoy nuestros corazones si no son lo que tú esperarías de nosotros.

SEGUIR LEYENDO

jueves, 25 de septiembre de 2008

Evangelio Misionero del Día: Viernes 26 de setiembre de 2008

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9, 18-22

Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con Él, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy Yo?»
Ellos le respondieron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado».
«Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy Yo?»
Pedro, tomando la palabra, respondió: «Tú eres el Mesías de Dios».
Y Él les ordenó terminantemente que no lo anunciaran a nadie, diciéndoles:
«El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día».

Compartiendo la Palabra

Publicado por Fundación Epsilón

TANTAS OPINIONES COMO CABEZAS

Después de haber dado el signo mesiánico por excelencia («Cuando venga el Mesías -corría de boca en boca-, habrá comida para todo Israel..., habrá trabajo y bienestar para to­dos...»), Jesús se retira a orar él solo, como en otros acontecimien­tos muy significativos para su ministerio. Está en juego su misión. Flota en el ambiente una gran expectación: «¿Será el Mesías?»

Nadie se atreve a pronunciar esta palabra. Lleva una carga poli­tizada y peligrosa en exceso. Además, ¡ han fracasado tantos que pretendían serlo y que finalmente han sido aplastados por la máquina de guerra de los romanos! (cF 13,1-3; Hch 5,36 y 37; 21,38). ¿Y silo fuese? Los discípulos se lo huelen. Están presen­tes mientras Jesús reza, pero no participan en la oración. No comparten en absoluto las reservas de Jesús: «Una vez que estaba orando él solo, se encontraban con él los discípulos» (Lc 9,18a). Jesús toma la iniciativa. Quiere que se definan. Entre la gente se barajan toda suerte de opiniones (tres equivalen a todas las habladurías que corrían entre el pueblo). La mayoría lo tienen por una reencarnación de Juan Bautista. Otros por Elías (que había de preceder a la venida del Mesías y actuar con procedi­mientos muy expeditivos). Unos terceros creen que es un profeta de los antiguos que ha vuelto a la vida (9,19). A nadie, sin embargo, se le ocurre decir que sea el Mesías. La gente esperaba un Mesías-rey carismático, de casta davídica, con fuerza y poder, con un ejército aguerrido. Jesús, por el contrario, habla del reino de Dios, pero no lo entronca con David. No tiene a los poderosos de su lado y no acepta la violencia.


LOS DISCÍPULOS SE QUITAN LA CARETA

Por el tono en que hablan, se adivina que los discípulos no comparten las mil y una opiniones (tres pareceres, igual a una totalidad) de la multitud. Jesús los acorrala: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (9,20a). Pedro, en nombre de los Doce, pronuncia la palabra fatídica: «El Mesías de Dios» (9,20b). La adición «de Dios» (comparadlo con Mc 8,29) no dice simplemen­te que es el «Ungido por Dios», que se podría entender como en Mt 16,16 («el Mesías, el Hijo de Dios vivo») en sentido positivo, sino que pone énfasis en que es el Mesías prometido por Dios con el fin de liberar a Israel de las manos del ejército de ocupación (véase Lc 23,35). Sólo así se entiende que Jesús, acto seguido, dirigiéndose a los Doce, los conmine como si fuesen endemoniados (poseídos por una ideología que los fanatiza): «El les conminó y les ordenó que no lo dijeran absolutamente a nadie» (9,21). ¿Por qué los considera endemoniados? Porque sabe que han descubierto que es el Mesías, pero que no han hecho ningún progreso en la comprensión del contenido que él le quiere dar. Por el tono de voz se nota que son unos fanáticos nacionalistas y que pueden soliviantar las multitudes y hacer fracasar su tarea. Por esto es tan severo con ellos. Fanatismo y religión se mezclan con frecuencia. Jesús quiere cambiar la his­toria dando un sentido nuevo a la liberación que Dios quiere realizar en el hombre. Pero ¿quién le hará caso? Todos tratan de llevar el agua a su molino.


EL MODELO DE HOMBRE SERA UN FRACASO

Primero los ha exorcizado -como quien dice- después los ha hecho enmudecer; ahora les revela el destino fatal del Hombre que pretende cambiar el curso de la historia. «Y añadió:

"El Hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser rechazado por los senadores, sumos sacerdotes y letrados, ser ejecutado y, al tercer día, resucitar"» (9,22). Detrás de este impersonal («tiene que») se adivina el plan de Dios sobre el hombre: puede tratarse tanto del plan que Dios se ha propuesto realizar como de lo que va a suceder de forma inevitable, atendiendo a que el hombre es libre. Jesús acepta fracasar como Mesías, como lo aceptó Dios cuando se propuso crear al hombre dotado de libre albedrío. El fracaso libremente aceptado es el único camino que puede ayudar al cristiano a cambiar de actitudes frente a los sacrosantos valores del éxito y de la eficacia. Jesús encarna el modelo de hombre querido por Dios. Cuando lo muestre, sabe que todos los pode­rosos de la tierra sin excepción se pondrán de acuerdo será ejecutado como un malhechor No bastara con eliminarlo Hay que borrar su imagen En la enumeración no falta ningún dirigen te: «los senadores» representantes del poder civil los políticos «los sumos sacerdotes» los que ostentan el poder religioso supremo, los máximos responsables de la institución del templo los letrados», los escrituristas teólogos y canonistas los únicos interpretes del Antiguo Testamento reconocidos por la sociedad judía. Lo predice a los discípulos para que cambien de manera de pensar y se habitúen a ser también ellos unos fracasados ante la sociedad judía, aceptando incluso una muerte infamante con tal de cumplir su misión.

Pero el fracaso no será definitivo. La resurrección del Hom­bre marcará el principio de la verdadera liberación. El éxodo del Mesías a través de una muerte ignominiosa posibilitará la entrada a una tierra prometida donde no se pueda instalar nin­guna clase de poder que domine al hombre.

SEGUIR LEYENDO

27 de Setiembre: XI JORNADA DE PASTORAL SOCIAL

Arquidiócesis de Buenos Aires
XI JORNADA DE PASTORAL SOCIAL
25 años de Democracia
Hacia el bicentenario 2010 - 2016


Sábado 27 de Septiembre
San Cayetano de Liniers
Cuzco 176 C.A.B.A.

El próximo sábado 27 del corriente, desde las 9.30 hs. se realizará la XI Jornada de pastoral de la Arquidiócesis de Buenos Aires.
Como es habitual, la misma contará con la presencia del Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Mario Bergoglio s.j., quien presidirá y concluirá el evento.
Este año, a 25 años de la recuperación de la democracia, y orientados hacia el Bicentenario 2010-2016, reflexionaremos sobre ¿qué aprendimos de la historia? ¿qué tipo de sociedad queremos?
Buscando fundamentar la afirmación que la unidad de los pueblos se fundamenta en tres pilares: “la memoria de sus raíces, el coraje frente al futuro y la captación de la realidad del presente”, durante la misma se trabajará para alcanzar una mirada económica-social, histórico-cultural y político-institucional.
Participarán: Roberto Lavagna, José O Bordón, Ricardo Rouvier, Rogelio Frigerio, Luis Alberto Romero, José L. de Mendiguren, entre otros.
Esta jornada está destinada a agentes de pastoral (sacerdotes, religiosos y laicos), representantes del sector político, sindical, empresarial, profesional, universitario y todos aquellos llamados a trabajar en la construcción de la sociedad.

Para más información y ampliación de contenidos comunicarse vía correo electrónico a kochy@speedy.com.ar // subite@speedy.com.ar y por teléfono al 4492-2132.

SEGUIR LEYENDO

XXVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO: Catequesis: Disposición y sinceridad

Publicado por Catequistas.org

1. La Palabra de Dios

La palabra de Dios recuerda con frecuencia el campo de cultivo en donde hay que trabajar para obtener frutos. Muchas parábolas y muchas metáforas aluden al campo en el que se siembra, se labra, se cultivas, se cosecha.

Primera lectura: Ezequiel 18. 25-28

Los profetas comparan siempre el campo como el mundo en el que hay que sembrar buena semilla para poder obtener buenos frutos. No hay que engañarse ni confundirse. Así lo dice hoy el Profeta Ezequiel.

"Vosotros decís: “No es correcto el camino del Señor.” Pues, escuchad, casa de Israel: “¿Qué no es correcto mi camino? ¿No será que, más bien, vuestros caminos son los que se desvían? 26 Si el justo se aparta de su justicia y hace injusticia, por ello morirá; por la injusticia que hizo morirá.
Y si el impío se aparta de la maldad que hizo, y practica el derecho y la justicia, hará vivir su alma y se le perdonará, precisamente por cuanto mira y se aparta de todas las transgresiones que cometió. Entonces ciertamente vivirá; no morirá.”

Lectura Segunda: Filipenses 2. 1-11

Y también lo recuerda San Pablo a los Filipenses, poniendo como modelo supremo al mismo Jesús, que siendo Dios no tuvo reparo en hacerse hombre y venir a la tierra para plantar su mensaje y lograr que todos los hombres pudieran entrar en el camino de la salvación.

“Hermanos. Si hay algún aliento en Cristo, si hay algún incentivo en el amor, si hay alguna comunión en el Espíritu, si hay algún afecto profundo y alguna compasión, entonces mi gozo es grande, pues es cuando pensáis de la misma manera que yo, teniendo el mismo amor, unánimes, y unidos en una misma cosa.
No hagáis nada por rivalidad ni por vanagloria, sino estimad humildemente a los demás como superiores a vosotros mismos. No consideréis cada cual solamente los intereses propios, sino considerad cada uno también los intereses de los demás.
Haya en vosotros esta manera de pensar que hubo también en Cristo Jesús.
Porque, el, existiendo en forma de Dios, él no consideró el ser igual a Dios
como algo a qué aferrarse; sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres; y, hallándose en condición de hombre, se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!
Por lo cual también Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese para gloria de Dios Padre que Jesucristo es Señor “

Tercera Lectura: Mateo 21. 28-32

Jesús recuerdo que al campo del propio Padre de familias hay que acudir con buenas disposiciones y con sinceridad. Dios quiere que los que El elige vayan sin engaño a cultivar su viña, su siembra, su terreno.

En aquel tiempo Jesús dijo: Mirad a ver qué os parece. Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, vete hoy a trabajar en mi viña." El contestó y dijo: "No quiero." Pero después, cambió de parecer y fue. Al acercarse al otro, le dijo lo mismo; y él respondió diciendo: "¡Sí, señor, ya voy!" Pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?
Ellos dijeron: El primero.

Y Jesús les dijo: De cierto os digo que los publicanos y las prostitutas entrarán delante de vosotros en el reino de Dios. Porque Juan vino a vosotros en el camino de justicia y no le creísteis; pero los publicanos y las prostitutas le creyeron. Y aunque vosotros lo visteis, después no cambiasteis de parecer para creerle.

2. Comentario

La Parábola de los dos hijos merece ser denominada como la parábola de la obediencia desobediente y de la desobediencia obediente. Jesús hace caer en la cuenta que lo que importa es cumplir la voluntad del Padre, no decir palabras de obediencia y luego no obedecer.

Debió ser interesante observar la cara de los oyentes: habría seguramente fariseos y escribas entre ellos. Jesús les echo muchas veces en cara que ellos hablaban pero luego no hacía. Y seguro que habría mucho oyentes que casi nunca decía que eran bueno, pero luego eran gentes sencillas, del trabajo cotidiano y de la lucha por la vida.

A ambos tipos de personas Jesús seguramente les estaba mirando a la cara al pronunciar aquella palabra tan contraria: la del hijo desobediente que engaña diciendo que va a la viña y luego no va: y la del hijo insolente que dice que no quiere y luego se arrepiente y va al trabajo.

¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?, preguntó Jesús. Evidentemente todos respondieron con acierto: El primero”. La pregunta es clara, diáfana, por esto mismo la respuesta no es nada difícil, sino fácil. Jesús está de acuerdo con la respuesta, aunque no lo expresa. Los fariseos, los ancianos del pueblo, han respondido bien; pero su conducta merece ser recriminada, como realmente lo hace Jesús.

Hay un texto en Mateo (7,21) que refuerza la idea de Jesús: “ No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; más el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, éste entrará en el reino de los cielos” Sólo el primero de los hijos hizo la voluntad del padre, aunque quizá al principio su respuesta fue negativa.

+ + + +

En la vida cristiana a muchos modos de entender la interpretación de esta parábola y de entender lo que es cumplir con la voluntad del Señor. Casi los podríamos resumir en tres:

En un primer modo de interpretación, el segundo hijo puede representar al Israel histórico, que dio una respuesta afirmativa a la alianza con Dios: “ Y todo el pueblo a una respondió: Nosotros haremos todo lo que el Señor ha dicho...” ( Ex. 19,8), pero después no cumplió, como se lo dijo claramente el Profeta Jeremías: “Hace tiempo que has quebrado tu yugo y has roto tus ataduras, diciendo: no seguiré siendo esclavo”(Jer. 2, 20); y el primer hijo encarnaría a los paganos, que a pesar de estar fuera de la alianza divina, creyeron en Jesús y se convirtieron. Al principio dijeron que no querían ser seguidores de Cristo y luego se fueron haciendo “cristianos”

En el segundo modo de entender la parábola, Mateo invita a leer la parábola de Jesús a la luz de la misión de Juan Bautista. En este caso el segundo hijo (el obediente desobediente) representaría a los judíos observantes y a las autoridades religiosas, que no reconocieron el significado de la misión de Juan, a pesar de ir a recibir su bautismo; el primer hijo (el desobediente obediente) simboliza a los pecadores, representados por los recaudadores y las prostitutas, quienes, a pesar de su vida desordenada, han hecho la voluntad del Padre, ya que entraron por el “camino de la justicia” predicado por Juan.

Teniendo presente la actualidad de las parábolas en su contenido, un tercer modo de interpretación sería pensar que la parábola ilustra las posibles actitudes del hombre delante del evangelio. El segundo hijo, el que no va a trabajar a la viña, a pesar de haber afirmado que iría, representa a los fariseos de todos los tiempos: ya procedan del judaísmo, ya de la gentilidad. Y el primer hijo, representaría a quienes no han hecho la voluntad de Dios en su vida, pero finalmente creen.

+ + + +

Al margen de cuál sea la mejor interpretación, hay que recordar que una metáfora siempre se entiende de manera muy diversa. Y una parábola era una metáfora. La parábola de los dos hijos nos enseña que lo importante no es comenzar bien, sino terminar como Dios manda. Lo mejor no es decir y luego no hacer, sino aunque el primer impulso sea desacertado, luego cuando se reflexiona se debe orientar la acción por el buen camino

Jesús dejó claro: el hijo que hizo lo que el padre quería fue el se puso luego a trabajar. Los hombres, al margen de nuestros desaciertos, tenemos que ver lo que hacemos y lo que no hacemos. Nos ajustamos a la voluntad de Dios cuando hacemos lo El no manda. Y seguimos el buen camino cuando nos arrepentimos de lo malo que hacemos y que decimos y luego seguimos el camino bueno del Señor.

Por eso Jesús terminaba diciendo a los fariseos y escribas que le escuchaban: “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevarán la delantera en el camino del Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron”.
Clemente de Alejandría, allá en el siglo III, ya escribió en su Libro sobre la salvación de los ricos (39-40) palabras como éstas:
“El que de todo corazón se convierte a Dios tiene las puertas abiertas, y el Padre recibe con los brazos abiertos al hijo realmente arrepentido. Ahora bien, la verdadera penitencia consiste en no recaer en las mismas faltas, arrancando de raíz los pecados por los que reconoce ser reo de muerte. Eliminados éstos, Dios volverá a morar nuevamente en ti. Cristo afirmó que, en el cielo, cuando un pecador se convierte y hace penitencia, el Padre y los ángeles experimentan un grandísimo e incomparable gozo y una alegría festiva. Por eso exclamará también: Quiero misericordia y no sacrificios. No quiero la muerte del pecador, sino que cambie de conducta. Aunque vuestros pecados sean como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como la lana”.

3. Modelo de Catequesis

1. Experiencia

Ver las cosas que suelen decir las gentes y luego no cumplen. Podemos empezar por nuestras experiencias en los trabajos escolares: afirmamos, prometemos, pensamos, decididos, y luego nos oldamos.
Hacemos una lista de hecho que implican contradicción entre las palabras y los hechos: en nuestra casa, con los amigos, en las actividades de clase…

2. Reflexión

Dios quiere “obras buenas” y no sólo “palabras hermosas”. Podemos pensar tres cosas. 1. La buena voluntad queda vacía si no se traduce en obras reales y hechos consecuentes. 2. Hay muchas personas y alumnos que prometen con toda facilidad y olvidan lo prometido con más facilidad aún. Y 3. En los cumplimientos religiosos y relacionados con nuestros deberes podemos caer en las falsas promesas. En la medida en que seamos conscientes nuestra consciencia se resiente

3. Acción

Vamos a realizar un plan semanal de seriedad. Cada uno formulamos una cosa que vamos a cumplir durante la semana: una oración una buena obra, una promesa, un perdón, etc. Lo escribimos en un papel y lo firmamos con nuestro nombre. Dentro de una semana devolvemos el papel que quedará guardado en lugar seguro. Y luego iremos cada uno a verlo, sin revelar su contenido, y diremos ante el grupo si lo hemos cumplido o no cumplido.

4 Colaboración

Entre todos vamos a escribir un papelito que pondremos en la pared, en un mural, y nos centraremos en el contenido de ver en que se cumplen o no se cumplen las normas de Jesús para vivir deforma cristiana. Sacramentos, Mandamientos, Amor al Prójimo, Virtudes cristianas, etc. Podemos hacer el trabajo en forma grupal. Cada grupo toma una materia y luego formula conclusiones. Así repasamos las principales consignas de vida cristiana y analizamos el mundo en que vivimos

5. Interiorización

Uno de los puntos que tratemos en el grupo lo convertiremos en norma de vida cristiana en nuestras relaciones: por ejemplo, el perdón, la oración o la fidelidad a la palabra dada. Y la pondremos una o dos semanas como norma de nuestro grupo o de nuestra clase.

Ejercicios para la catequesis.

De Pequeños

H Repasar las virtudes cristianas que conocemos: amor al prójimo, decir la verdad, cumplir con el deber… Vamos entre todo a fabricar una lista. Cada uno luego elige una y durante tres días observa como se cumple en nuestra clase. Va tomando notas en un papel y dentro de tres días hacemos una crítica a nuestra vida cristiana

- De medianos

Podemos preparar un Decálogo de las principales consignas o normas de vida cristiana. Se busca en un Nuevo Testamento frases o consejos de Jesús. Se discuten cuáles son las que más reflejan que uno vive conforme a las consignas que Jesús da. Fabricamos entre todos un decálogo del cristiano. Lo escribimos con cierto orden y elegancia y lo ponemos ante la vista de todos durante un tiempo.

- De Mayores y Preadolescentes

Hacer un debate sobre lo que es la voluntad de Dios. Para las personas…para la Iglesia… para la sociedad… y sobre todo con nosotros, los catequizandos o los alumnos de la clase… Relacionarlo con los mandamientos de Dios, el Decálogo. Y relacionarlo con los Mandamientos de la Iglesia, que manda en nombre de Dios. Preparar un catálogo de cosas que Dios quiere de nosotros, siempre apoyando todo lo que se vaya diciendo en algún texto evangélico, en alguna expresión del mismo Jesús.

5 Complementos parala reflexión

Términos del Diccionario de Catequesis: Fidelidad. Vida Cristiana. Sinceridad. Ley de Dios. Mensaje de Jesús. Mandamientos. Consejos evangélicos. Máximas cristianas.

Puede consultarse directamente en la página web www.lasalle.es/catequesis2
En el formato de la Enciclopedia Wikipedia en: www.lasalle.es/catequesis

Libros interesantes:

Plegarias en clave de vida y de Evangelio. Juan Zapatero. Madrid. Edit. STJ. 2005

Vida de Jesús según el Evangelio. M. J. Lagrange. Madrid. Edibesaa. 2003

Evangelio y vida cotidfiana. François Vougá. Madrid. Ed. San Pablo. 2008

Encuentros que cambian la vida: Cómo se manifiesta Jesús en el Evangelio. Ricardo Cuadrado. Edic. particular. 2006

A cumplir con el deber. .Ingrid Weaver. Ed. Arlequín Ibérica. 2005

SEGUIR LEYENDO


WebJCP | Abril 2007