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miércoles, 30 de julio de 2008

Evangelio Misionero del Día: 31 de Julio de 2008 - San Ignacio de Loyola

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 47-53

Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?»
«Sí», le respondieron.
Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».

Compartiendo la Palabra

Queridos hermanos, hoy la Iglesia festeja la memoria de uno de los grandes santos que dejaron su imborrable huella en este mundo, San Ignacio de Loyola. Ignacio fue uno de los fundadores de la Compañía de Jesús (Jesuitas) y el alma que nos legó su experiencia de encuentro con el Señor, a través de los Ejercicios Espirituales, hoy patrimonio de toda la Iglesia.
No pretendo en este espacio de meditación realizar una síntesis de su biografía, ya que pueden consultarla en otras entradas en este blog o bien visualizar un video muy profundo de su vida, que también podrán encontrar aquí. Pero si quisiera aprovechar este día para tomar algunos puntos de su historia de conversión y seguimiento, para llevarlos a nuestras vidas, orarlo y poner en práctica, lo que desde allí nos hable el Señor.

Nos adentremos en este momento íntimo con el Señor, con una oración de San Ignacio, pidiendo la gracia de saber escuchar al Señor, para encontrar, aceptar y cumplir su Voluntad.

Enséñame a escuchar
Enséñame a escuchar, oh Dios,
a los que están más cerca,
mi familia, mis amigos, y mis compañeros de trabajo.
Ayúdame a ser consciente de que, cualquiera que sean las
palabras que oiga, el mensaje:
"Acéptame como soy. Escúchame."
Enséñame a escuchar, oh, Dios compasivo, a los que están lejos—
el susurro de los desamparados,
la súplica de los abandonados,
el llanto de los angustiados.
Enséñame a escuchar, oh Dios, oh Madre a mí mismo.
Ayúdame a tener menos miedo
y a confiar en la voz dentro de mí—
en lo más profundo de mí.
Enséñame a escuchar, Espíritu Santo, a tu voz—
en el trabajo y en el aburrimiento,
en la certidumbre y en la duda,
en el ruido y en el silencio.
Enséñame, Señor, a escuchar. Amén

Puntos para la Oración

EL CAMBIO NECESARIO. Ignacio, hombre de ideales fuertes y convicciones rotundas, tenía su vida armada, puesta al servicio de un plan de vida, que hasta el momento creía correcto. Pero Dios tenía puestos sus ojos en Él, y al igual que otros santos, debió ingresar intempestivamente en su vida, para mostrarle su plan de salvación. La gloria y la fama que buscaba en este mundo, fue cambiada por la otra Gloria que hoy está gozando en el Reino.
Sucede frecuentemente en nuestras vidas que nosotros delineamos nuestras vidas, con objetivos, proyectos, planes de acción y demás, pero no tenemos en cuenta a Dios en medio de toda esa vorágine. Pero al Señor, que nunca le ganamos en generosidad, siempre tiene un detalle, algunas veces extremo, dependiendo de nuestra dureza de corazón, para que reaccionemos a tiempo y convertir nuestro corazón a su Amor. A Pablo lo derribó un caballo, a Ignacio una bala de cañón. ¿A ti que te ocurrió? ¿La muerte de un ser querido? ¿Una enfermedad? ¿Problemas matrimoniales? ¿Crisis económicas? Lejos de caer en una victimización debemos discernir y estar atentos a la enseñanza que Dios trae en esos momentos duros, siempre hay un llamado a acudir a su encuentro, para convertirnos en herramientas, que se vuelven útiles en sus manos para servir al mundo.

LIBERTAD Y ESCUCHA. Ignacio postrado y recluido a raíz de las heridas de guerra, que le dejarían marcas permanentes, siente el impulso de conocer más acerca de Jesús, iniciativa que surge como reciprocidad al primer paso que ya dio el Señor en su vida. Totalmente abandonado e inutilizado. Sin nada más que perder, y sin nada que ganar, sus planes destruidos y convertidos en basura. Esa sensación de morir a toda vida pasada y tener que refundarse, le dio total libertad para elegir entre cada cosa que se le abría en el horizonte. Se encontró a si mismo, con sus luchas, temores y lo que el Señor le pedía. Buscó. Escuchó. Se entregó al Maestro.
En la vida de todo cristiano, es necesario que constantemente se renueve la intimidad con el Señor, a través de la oración diaria y la confesión y Eucaristía periódica, pero también ha de buscar otros espacios y momentos más prolongados para encontrar silencio y sosiego para su alma, para que en ese tiempo se disponga enteramente a escuchar la Palabra de Dios en el aquí y ahora, para así disponerse al servicio del Señor.
Si hace mucho que no realizamos ejercicios espirituales, retiros o alguna práctica que nos lleve a la serenidad y liberalidad de encontrarnos con nuestro Creador, hoy es un buen momento para planteárnoslo activamente como propósito a corto plazo. Siempre es bueno hacer un alto para buscar y encontrar la Voluntad del Amor Renovador.

COMPAÑEROS DE CAMINO. El corazón de Ignacio se inundó de la Gracia del Señor y explotó de Amor, para confundirse con cada elemento de la Creación. Esa experiencia de encuentro y unión con Dios, tan inexplicable como particular y magnífica, lo llevó a compartirlo con otros hermanos que, al igual que él, andaban en la búsqueda de algo grande para sus vidas. Sus amigos, sus compañeros de ruta, unieron sus corazones para alabar al Señor y desde allí servir a cada hermano al que puedan llegar. Una utopía realizable desde la fuerza que sacaban de la cercanía al Corazón de Cristo y el apoyo mutuo que se propinaban, incluso a pesar de las distancias. Un solo Amor. Un solo corazón. Una sola misión: Ser Compañeros de Jesús junto a la Cruz. El sello que desde hace 500 años sigue vivo, cual hoguera, para encender a aquellas almas que necesitan del Señor, de su Palabra, de su Compañía, de su Amor.
Nada especial tenía Ignacio y sus compañeros. Sólo se dejaron consumir por el Amor a Jesús. Ese fue el secreto de los primeros compañeros. Hoy podrías ser tú el llamado, al igual que ellos, a conformar una comunidad de Amor que deje la vida por el mensaje de Cristo en la Tierra. Déjate seducir por el Señor. Él guiará tus pasos y los de tus hermanos, que se decidan a dar el paso al vacío en nombre de Jesús, el Salvador y Redentor de toda la humanidad.

EN TODO AMAR Y SERVIR. La contemplación. La escucha. La Palabra. La Eucaristía. La entrega total. Signos en la vida de Ignacio que fueron encarnados para unirse a Dios en lo más íntimo de su esencia. Así, como San Francisco de Asís, encuentra en cada cosa creada al Creador, y por ello, también encuentra en ella, una misión de servicio y amor. Esto explica lo que los unió a Ignacio, a Francisco Javier, a Pedro y el resto, ya que eran muy diferentes, y con misiones muy diversas entre sí, pero compartían ese afán de hallar la Voluntad de Dios y disfrutarlo en cada persona y cada cosa sobre esta Tierra.
Este es un gran llamado para que salgamos de nuestros egoísmos y mezquindades, para que sinceramente nos dejemos ganar por lo que Dios anhela de nosotros y trabajar felices en la tarea que Él nos tiene encomendada.
Pidamos la Gracia, por intercesión de San Ignacio, que nuestras almas se enamoren del Señor y que ese Amor nos arrastre a ofrecer nuestras vidas para ayudarlo a redimir este mundo de hermanos.

Imagen para contemplar

Estamos parados junto a Jesús, que en este momento carga la Cruz de toda la humanidad, nos pide que nos acerquemos a Él.
¿Qué hacemos? ¿Lo ayudamos a cargar la cruz? ¿Nos quedamos inmóviles? ¿Le damos la espalda? ¿Qué nos dice Jesús?

Conclusión

En este día pidamos al Señor, por intercesión de Ignacio, que nos decidamos a ser apóstoles encendidos y entregados totalmente a su Voluntad, para mayor Gloria de Dios.

Toma, Señor y recibe
toda mi libertad;
mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad.
Cuanto tengo y poseo,
Tú me lo diste, y a Tí Señor te lo torno.
Todo es tuyo; dispone de ello según tu voluntad.
Dame tu amor y gracia, que esto me basta sin que te pida otra cosa

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¿Quién fue San Ignacio de Loyola?

Publicado por Jesuitas de Loyola

Íñigo López Sánchez, quien adoptaría el nombre de Ignacio, nació en 1491 en el castillo de Loyola junto a la aldea vasca llamada Azpeitia. Fue caballero al servicio de Carlos I de España y V de Alemania, "hombre dado a las vanidades del mundo", "con un grande y vano deseo de ganar honra" (Autobiografía, 1). Herido en 1521 por una bala de cañón cuando defendía la fortaleza de Pamplona, fue llevado al castillo de su familia y se sometió a dolorosas cirugías debido a la fractura de una pierna.

Durante su convalecencia, al no encontrar libros de caballería se dedicó a leer una vida de Cristo y las vidas de los santos.

Cuenta él mismo que "cuando pensaba en aquello del mundo, se deleitaba mucho; mas cuando después de cansado lo dejaba, hallábase seco y descontento; y cuando en ir a Jerusalén descalzo, y en no comer sino yerbas, y en hacer todos los demás rigores que veía haber hecho los santos, no solamente se consolaba cuando estaba en los tales pensamientos, mas aún después de dejado, quedaba contento y alegre". (Autobiografía, 8). Esta experiencia lo conduciría a la conversión.

Su primera decisión fue ir a Jerusalén como peregrino. Una vez curado se dirigió a pie a la abadía benedictina de Nuestra Señora de Montserrat cercana a Barcelona. Allí, ante la imagen de María con el Niño Jesús, veló una noche entera y dejó sus armas de caballero para dirigirse a Manresa, pequeño poblado de Cataluña donde permaneció de marzo de 1522 a febrero de 1523 viviendo una experiencia de Dios que alcanzó su momento más luminoso junto al río Cardoner: "Y estando allí sentado se le empezaron a abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visión, sino entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de la fe y de letras; y esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas". (Autobiografía, 30). Él mismo consignaría su experiencia en el libro de los "Ejercicios Espirituales".

Después de pasar el año 1523 en Jerusalén buscando las huellas de Jesús, a quien quería "conocer mejor, para imitarlo y seguirlo", a su regreso se dedicó a estudiar gramática y letras en Barcelona y Alcalá. Pronto tuvo que afrontar dificultades y fue solicitado por la Inquisición en Salamanca, donde fue interrogado y declarado inocente. En febrero de 1528 llegó a París para estudiar en La Sorbona, donde en marzo de 1533 obtuvo el grado de Maestro en Artes, que según la titulación universitaria lo autorizaba para enseñar filosofía y teología. Desde entonces latinizó su nombre firmando como "Ignatius".

En París compartió un cuarto con dos estudiantes: Pedro Fabro, de Saboya, y Francisco Javier, de Navarra, ambos con 23 años de edad. Se hicieron amigos y pronto Fabro, designado como su tutor de estudios, compartiría su deseo de llevar una vida austera en seguimiento de Cristo. Otro tanto sucedió con Javier, joven de gran ambición en quien hizo mella una frase de Jesús que le repetía Ignacio con frecuencia: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?". (Mateo 16,26). Otros estudiantes se unieron al proyecto: el portugués Simón Rodríguez y los españoles Diego Laínez, Alfonso Salmerón y Nicolás de Bobadilla. Oraban juntos, discutían sobre la vida cristiana y hablaban de "cosas de Dios". Ignacio les comunicaba lo que había experimentado, principalmente en Manresa, y suscitaba en ellos el deseo de buscar a Dios.

Fortalecidos por su experiencia espiritual, los siete amigos deciden lo que van a hacer: servir como sacerdotes, si es posible en Jerusalén, o si no irán a Roma para presentarse ante el Papa "a fin de que él los envíe a donde juzgue que será más favorable a la gloria de Dios y utilidad de las almas". Se dan un año como plazo, desde cuando se encuentren en Venecia. El 15 de agosto de 1534 en París, en la capilla de Montmartre, sellan su proyecto con voto solemne en una misa presidida por Fabro, ordenado el 30 de mayo.

Ignacio enferma en 1535 y va a recuperarse en su tierra natal. La cita en Venecia se aplaza entonces para comienzos de 1537. Mientras tanto el grupo aumenta con los franceses Claudio Jay, Pascasio Broet y Juan Bautista Codure. Restablecido Ignacio, el 8 de enero de 1537 se encuentran en Venecia, donde el 24 de junio son ordenados sacerdotes los que aún no lo eran. La guerra con los turcos dificulta el viaje, y mientras esperan a embarcarse trabajan pastoralmente y se designan "Compañía de Jesús". Desde entonces añaden a sus nombres las iniciales S.J. (Societatis Jesu, en latín).

Como no parte ningún barco se dirigen a Roma, donde se encuentran en la Pascua de 1538. Ignacio llega con Laínez y Fabro hacia mediados de noviembre de 1537. A 15 kilómetros de Roma, en la capilla de La Storta, Ignacio "sintió tal mutación en su alma y vio tan claramente que Dios Padre lo ponía con Cristo, su Hijo, que no se atrevería a dudar de esto..." (Autobiografía, 96). A sus compañeros les dijo: "He visto a Cristo con su cruz a cuestas y a su lado al Padre Eterno que le decía a su Hijo: 'quiero que tomes a éste como servidor', y Jesús me dijo: 'quiero que nos sirvas' ".

Los compañeros son recibidos por el Papa en noviembre de 1538 y se ofrecen para cualquier misión que les confíe. Y siendo de países tan diferentes, se hacen esta reflexión: “más vale que permanezcamos de tal manera unidos y ligados en un solo cuerpo, que ninguna separación física, por grande que sea, nos pueda separar”. Deciden por ello formar una nueva orden religiosa, cuya primera "Fórmula del Instituto" es sometida a la consideración de Paulo III, quien el 27 de septiembre de 1540 firma la bula o documento pontificio de aprobación. El 17 de abril de 1541, después de haber rechazado dos veces el voto unánime de sus compañeros, Ignacio acepta el cargo de Prepósito (del latín: puesto delante como guía) General. El 22 de abril los compañeros hacen votos solemnes de pobreza, castidad y obediencia, y otro voto especial de obediencia al Papa para las misiones que les confíe.

En 1541 Ignacio fija su residencia en una vieja casa situada en el centro de Roma frente a una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Estrada. La Compañía de Jesús recibe la responsabilidad de la parroquia, e Ignacio se instala en tres pequeñas piezas cercanas al presbiterio. Su principal trabajo allí fue la redacción de las Constituciones de la Compañía de Jesús, lo cual hizo hasta su muerte, siempre en proceso de incorporar las observaciones de sus compañeros y las nuevas experiencias. Su libro de los Ejercicios Espirituales fue aprobado y recomendado por el Papa Paulo III el 31 de julio de 1548.

El 21 de julio de 1550 la Compañía de Jesús obtiene del Papa Julio III su confirmación como orden religiosa, mediante la bula aprobatoria de una segunda Fórmula del Instituto, con un texto ampliado. Las misiones se multiplican en Europa, Asia, África y América.

El Papa envía a algunos teólogos jesuitas al Concilio de Trento, convocado para tratar los puntos de discusión suscitados con motivo del cisma protestante. Ignacio funda instituciones educativas, casas para catecúmenos judíos y mahometanos, un refugio para mujeres errantes, y organiza colectas para los pobres y los prisioneros.

A comienzos de julio de 1556, una fatiga extrema lo obliga a descansar y muere al amanecer del 31 del mismo mes, a los 65 años. Al morir Ignacio, la Compañía de Jesús contaba en el mundo con 1036 jesuitas, unos sacerdotes y otros hermanos, distribuidos en 11 Provincias (circunscripciones territoriales), y con 92 casas de las que 33 correspondían a obras educativas. Fue canonizado como santo por el Papa Gregorio XV el 12 de marzo de 1622, con Francisco Javier y Teresa de Ávila. Sus restos reposan en Roma, en la Iglesia del Gesú.

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XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A: LITURGIA VIVA

Publicado por Ciudad Redonda

1. Los Hambrientos Son Alimentados
2. Denles Ustedes Mismos de Comer

Saludo (Ver la Primera Lectura)
El Señor nos invita:
Escúchenme
y tendrán buen alimento para comer
y rica comida para disfrutar.
Que el Señor les alimente con su cuerpo
y que esté siempre con ustedes.

Introducción por el Sacerdote (Dos Opiones)

1. Los Hambrientos Son Alimentados
En cada celebración eucarística Jesús nos invita a comer y beber con él. Nosotros somos los invitados no sólo de la Última Cena, sino también de la multiplicación de los panes. Estábamos presentes allí como lo estamos aquí. Jesús no quiere que sigamos hambrientos de todo lo que podemos encontrar en él, de todo lo que es bueno y valioso. Él se da a sí mismo a nosotros y está pidiéndonos que nosotros hagamos lo mismo: “Denles ustedes mismos de comer; dense a sí mismos”. --- Le pedimos al Señor que nos ayude a realizar esto.

2. Denles Ustedes Mismos de Comer
Los medios de comunicación nos recuerdan casi a diario el hambre física de alimento en muchas partes del mundo. Hay también mucha hambre espiritual, hambre y sed de valores, de algo a lo que agarrarse y que hay que esperar. --- Jesús dio a la gente el alimento de la compasión, de su palabra de perdón, y especialmente el alimento de sí mismo, de su cuerpo. Nos invita ahora a nosotros, sus discípulos hoy, a entregarnos como alimento y bebida para otros. Pedimos durante esta eucaristía valor para realizarlo.

Acto Penitencial

¿Hemos agradecido mucho a Jesús
por haberse entregado a nosotros?
¿De qué modo y con qué intensidad
nos hemos entregado a los demás?
Examinémonos ante el Señor.
(Pausa)
Señor Jesús, tú eres el pan que da vida al mundo.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús. tú eres el pan que nos fortalece en el camino de la vida.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú eres el pan que nos da vida eterna.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Por tu bondad, perdónanos, Señor.
Sostennos en nuestra peregrinación hacia ti
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta

Oremos para que podamos aprender de Cristo
a alimentar a los hambrientos.
(Pausa)
Oh Dios, Padre nuestro compasivo:
Tú viste con agrado que tu Hijo Jesucristo
diera alimento a todos los hambrientos
de cualquier clase de hambre.
Danos la gracia de ser compasivos
para con todos los pobres de nuestros días.
Enséñanos a percibir sus necesidades,
a sufrir con ellos, a compartir su angustia,
a vendar sus heridas y a aplacar sus hambres.
Danos la fuerza necesaria para hacer todo esto
en virtud de la fuerza
del alimento que Jesús nos da en cada eucaristía,
su mismo cuerpo.
Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Primera Lectura (Is 55,1-3): Vengan, Escuchen, Coman y Beban
En tiempo de necesidad Dios anima a su pueblo por medio del profeta Isaías. A los que tienen hambre y sed de él y le escuchan se les dará todo en abundancia.

Segunda Lectura (Rom 8,35.37-39): Nada Puede Separarnos del Amor de Cristo
En sus necesidades y dificultades, los cristianos deberían seguir confiando en Dios. Nuestra fe nos asegura que Dios nunca nos abandonará, porque nos ha mostrado cuánto nos ama al darnos a Jesús, su Hijo.

Evangelio (Mt 14.13-21): Comieron Todos y Quedaron Satisfechos
Con palabras muy cercanas a las de la institución de la eucaristía, el evangelista nos dice cómo Jesús alimentó a una muchedumbre hambrienta y cómo pudieron comer hasta quedar satisfechos. Los discípulos distribuyeron la comida.

Oración de los Fieles

Cuando la gente que le seguía sintió hambre, el corazón de Jesús se llenó de lástima. Presentémosle ahora todas las preocupaciones y todas las hambres de nuestros hermanos necesitados, y digámosle: R/ Señor, satisface nuestra hambre.
♣ Por el Papa, los obispos, los sacerdotes y diáconos para que puedan satisfacer el hambre del pueblo, hambre de amor y justicia, de verdad y esperanza, proclamando sin componendas el mensaje de la Buena Noticia de Jesús, roguemos al Señor.
♣ Por la Iglesia, el cuerpo de Cristo, para que sepa en todas partes ayudar a las gentes a descubrir y expresar sus aspiraciones más profundas y las enriquezca con los más elevados valores del evangelio, roguemos al Señor.
♣ Por los gobernantes y líderes políticos del mundo, por los científicos y economistas, para que colaboren desinteresadamente a solucionar el problema del hambre en el mundo, y provean a un mundo hambriento no sólo alimento material, sino también dignidad, justicia y paz, roguemos al Señor.
♣ Por los enfermos y por los que viven en soledad, por los discapacitados y los desalentados, por los que tienen hambre de amor y de aceptación, para que nuestro amor y preocupación por ellos sean signos de que Dios no los abandona, roguemos al Señor.
Señor Jesucristo, que ninguna prueba ni inquietud nos separe del amor del Padre, que se ha acercado a nosotros por medio de ti, Señor nuestro, por los siglos de los siglos.

Oración de Ofertorio

Oh Dios y Padre nuestro:
Te damos gracias por este pan y este vino
y por hacerlos signos
de la presencia de tu Hijo en medio de nosotros.
Por medio de él te presentamos
las miserias y las aspiraciones de todos.
Que él multiplique aquí para nosotros
el pan de vida que nos fortalezca
y el vino de alegría que nos dé esperanza.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística

Lo que Jesús hizo a favor de la muchedumbre hambrienta lo hace de nuevo para nosotros aquí y ahora: Nos da de comer, y él mismo es el alimento repartido. Con el mismo Jesús, demos gracias al Padre.

Introducción al Padrenuestro

Pidamos a Dios nuestro Padre
el alimento que necesitamos cada día;
también el pan de la eucaristía.
R/ Padre nuestro…

Al Partir el Pan

Como el rito de partir el pan en la misa pasa casi desapercibido -ya que tiene lugar durante el rezo del “Cordero de Dios”- y, de todos modos, es muy significativo, sería bueno llamar la atención sobre él de cuando en cuando, después de la plegaria de la paz, con palabras como éstas, mostrando la hostia y partiéndola:

Rompemos este Pan de Vida como un signo de que Jesucristo mismo fue despedazado e n su pasión para darnos su vida. Que esta acción de partir el pan sea también un signo de que cada uno de nosotros está dispuesto a compartir la propia comida y la propia vida con otros y a vivir juntos, en paz con todos.
Que la paz del Señor esté siempre con ustedes.

Invitación a la Comunión

Éste es el Cuerpo de Cristo, el Cordero de Dios
y el pan que el Padre nos da.
Dichosos nosotros, invitados al banquete
que el Señor ha preparado para nosotros.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión

Oh Dios y Padre nuestro:
Por medio del pan de vida de tu Hijo Jesucristo,
multiplica en nosotros nuestra capacidad de amar.
Danos fuerza para poner en práctica
las palabras que hoy nos dirige tu Hijo:
“Denles ustedes mismos de comer”.
Ayúdanos a compartir con ellos
no sólo nuestro alimento material,
sino también nuestra alegría y nuestra compasión,
nuestras esperanzas y nuestro amor.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, nuestro Señor.

Bendición

Cuando venimos juntos a recibir al Señor en la eucaristía,
él está aquí para nosotros,
no sólo para consolarnos
y para fortalecernos en nuestra vida cristiana,
sino también para retarnos a repetir lo que él hizo:
Compartir nuestro pan con los hambrientos
y ayudarnos siempre unos a otros.
Para que el Señor nos dé esta fuerza, pedimos su bendición:
Que la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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martes, 29 de julio de 2008

Evangelio Misionero del Día: 30 de Julio de 2008

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 44-46

Jesús dijo a la multitud:
El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

Compartiendo la Palabra

Queridos hermanos, promediando la semana, volvemos a retomar parte del evangelio que meditamos este último domingo, con las parábolas del tesoro y de la perla, donde Jesús nos cuenta un poquito acerca de como es el Reino y las actitudes que se transforman en medios para llegar a Él.
Los invitamos a compartir y reflexionar una hermosa oración de Álvaro Ginel y Mari Patxi Ayerra, pero antes, ofrendemos este momento de intimidad con Dios, invocando su Presencia y predisponiendo todo nuestro ser, para que ello así suceda. Lo hacemos con estas simples palabras:
"Señor, mi alma acude a Tí, feliz por haberte encontrado y agradecida por que Tú te dejaste hallar por mi necesitado corazón, te pido poder compartir esta dicha con todos los hermanos que todavía no pudieron dar con tu Presencia y experimentar la miel de tu Amor."

Oración: Mi Tesoro eres Tú, Señor

Hoy quiero anunciar a los cuatro vientos,
que tengo la suerte de haberte encontrado,
mejor dicho, que me he dejado encontrar por Ti.,
que tu vida y la mía está entrelazadas
que Tú impulsas desde el fondo mi sentir y mi amar.

Me felicito a mí mismo, por la suerte que tengo,
pues contigo me ha tocado la mejor lotería.
Tú das sentido a mí vida, me llenas de ilusión,
me invitas a cumplirme y a vivir en plenitud.

Antes me conformaba con una vida mediocre.
Las ofertas del mundo me tenían distraído.
pero cuanto más entrelazo mi historia contigo,
más claro tengo lo que quiero vivir.

Ya no me vale aquello de ir tirando por la vida,
ya no quiero vivir para sólo tener,
ahora yo he decidido gozar la vida a fondo
y vivir comprometido en un mundo mejor.

Para ello necesito aumentar mi contacto contigo,
tener todos los días mi rato de oración,
compartir con otros hermanos lo que yo estoy viviendo
y juntos celebrar y rezar para mantener la ilusión.

Soy muy afortunado: he encontrado la perla,
ya estoy más descansado, vivo con sentido.
Contigo, mi tesoro, no puedo estar mejor.

Imagen para contemplar

Jesús se ha dejado encontrar por tí en este día, pero con otra cara, con otra forma.
¿Que aspecto tiene Jesús? ¿Que cara tiene? ¿Que es lo que está haciendo?

Conclusión

La misión que le confirió el Padre a Jesús, fue darnos a conocer el Reino y todo lo que nos tiene preparado. El Maestro nos lo enseñó y regaló gratuitamente, pidamos al Señor poder también nosotros, devolver tanto Amor, compartiendo esta noticia con nuestro prójimo.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo

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La Homilía Joven: JESÚS, EL HOMBRE SERVICIAL

XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A
Por Pedrojosé Ynaraja

1.- La gran y auténtica humanidad del Señor era sensible al dolor y a cualquier clase de mal. Jesús temía a la muerte. Otra cosa es que iluminándola con su divinidad supiera aceptarla y llegara el día en que hasta fuera capaz de ofrecerla, pero no era este el momento. Ocurría que su compañero de proyectos mesiánicos futuros, Juan el Bautista, el famoso personaje que conmocionaba a las turbas y al que temían los poderosos, fue ejecutado en la fortaleza de Maqueronte por el pérfido rey Herodes. Se veía venir el triste fin. Un poderoso no admite denuncias y menos si vienen de un triste ciudadano de vida algo, o mucho, estrambótica y de testimonio radical que certificaba la autenticidad de su discurso. No era la hora del Señor y se alejó discretamente. Su obrar obedecía a la justa prudencia. Uno puede apartarse de turbas enfervorecidas en un concierto, o huir de manifestaciones, o escaparse de mercados populares concurridos, pero, a cualquier lugar que vaya encontrará gente necesitada, pobre, enferma, triste. Y el maestro no escurrió el bulto. No había llegado su hora, pero la de hacer el bien, siempre lo era. Curo a enfermos.

2.- Pero llegó el momento que las necesidades no eran de gente concreta. Era la misma multitud que se había ido congregando para escuchar su palabra, la que estaba hambrienta. Su vida, la vida del Maestro, peligraba. No obstante, no iba a escurrir el bulto. Pero esta vez quiso solicitar colaboración. Ante la magnitud de la necesidad, era preciso disponer de una gran cantidad de alimentos, que allí evidentemente no había. Resultó suficiente la colaboración de alguien, otro evangelista nos dice que era un muchacho, que ofreciera generosamente lo poco que tenía. Disponía en su zurrón de pan, nada extraño, ni aun ahora que alguien tenga. Tenía también pescado, cosa fácil de comprender si sabemos que a poca distancia había una población: Migdal o Mágdala, (cuna de la buena María, que todavía no se había incorporado a la “tropa”).

Pues bien en esta ciudad existía una industria de salazón de pescado, cuyos productos llegaban hasta la misma Roma. Imaginaos, pues, que los dos peces eran dos bacalaos secos, o dos arenques saladas o salmón ahumado. Son productos que conoceréis y que os los cito para que no creáis que el chico llevaba consigo pescado fresco, (que en el lugar por su habitual elevada temperatura deja pronto de serlo). Se trataba de un chico generoso. Su gesto pequeño, de todos modos le costaría lo suyo darlo, dio pie a la gran generosidad del Señor. Una gran multitud se sació y hasta hubo sobras.

Os recuerdo, mis queridos jóvenes amigos, el dicho que pronunciado en presencia del Maestro es mucho más cierto todavía: nunca se sabe el bien que se hace, cuando se hace el bien.

3.- A la luz de estas enseñanzas comprenderemos la razón que tienen las aseveraciones que trasmite San Pablo a los romanos. Cuando uno ha experimentado la bondad de Dios se siente con fuerzas para apartarse de todas las malas sugerencias. Llega a tanto su convencimiento que dice que ni los ángeles serían capaces de apartarle del camino escogido. Y uno piensa ¿no es una temeridad creerse superior a seres desconocidos y ciertamente poderosos? Pues no. Pueden ser potentes, pero la capacidad que da la Gracia siempre podrá vencer a todo enemigo creado.

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XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO A: ¿QUÉ HUBIERA SUCEDIDO?


“Los discípulos dijeron a Jesús: Ya es muy tarde. Despide a la multitud para que vayan a las aldeas y compren de comer. Jesús les replicó: Dadles vosotros de comer”. San Mateo, Cap. 14.


1.- ¿Qué hubiera sucedido si aquel día las cosas ocurren al revés? Supongamos que Jesús, quien según san Mateo buscaba por esos días “un sitio tranquilo y apartado”, no sintió lástima de tantos pobres y enfermos que le seguían. Acostumbrado a contemplar tanta miseria, tenía además en su agenda compromisos más urgentes.

Supongamos también que los apóstoles no advirtieron el hambre de la gente, pues guardaban consigo suficientes provisiones. Que no colaboraron con el Señor, presentándole cinco panes de cebada y dos pescados, traídos por un muchacho en su alforja. Que el hijo de esa madre previsiva no hubiera renunciado con generosidad a su merienda. Que los discípulos se hubieran ahogado en el problema sin buscarle solución oportuna...

Resultado: Una multitud – cerca de cinco mil hombres, fuera de las mujeres y los niños, en el texto de san Mateo - que regresa a sus aldeas hambrienta y descorazonada. Cualquier semejanza de esta hipótesis con situaciones actuales que nos rodean no es mera coincidencia.

2.- Nos toca entonces a los cristianos obedecer diariamente al Señor: “Dadles vosotros de comer”. Lo cual haremos apoyados en el poder de Jesús, quien multiplica diariamente el bienestar y el alimento: “Mandó Jesús a la gente que se recostara en el hierba. Tomó los panes y los pescados, pronunció la bendición y se los dio a sus discípulos para que los repartieran. Y todos comieron hasta saciarse”. Los evangelios consignan seis veces este acontecimiento. San Mateo y san Marcos lo incluyen repetido en sus relatos, con pequeñas variantes. Pudo ser que ocurrió en diversas ocasiones. O bien que las fuentes llegaron duplicadas a la redacción de los evangelistas.

Sin embargo, cada vez que alguno de nosotros comparte el pan con los necesitados, podemos añadir una página nueva al Evangelio para contar otra multiplicación. Ese día el amor de Dios vuelve a hacerse realidad, por el ministerio de nuestras manos. Se vuelve historia.

3.- Buena enseñanza para los gobernantes, presidentes de empresas, gerentes, miembros de juntas directivas, banqueros e industriales. Pero también para nosotros los del común. A todos se nos ofrece la ocasión de ser generosos, o egoístas. De compartir, o de acaparar.

Para repetir el milagro de Jesús no es necesario fundar una ONG. Basta abrir el corazón y extender las manos. Llega de improviso el momento en que yo tengo provisiones y otro hermano tiene hambre.

Es claro que en este ejercicio se presentan engaños, mentiras, e impredecibles dificultades. Buscaremos entonces que nuestra caridad sea constructiva y no meramente asistencial. Pero que nuestro amor sea parecido al de Cristo, verdadero y eficaz: “Dadles vosotros de comer”. Por lo demás, convenzámonos de que el hambre no existe meramente en los informes de simposios internacionales, o en las estadísticas de la FAO. Existe y duele en la anatomía de muchos hermanos nuestros, aquí y ahora, bajo el mismo sol y a pocos metros de mi despensa.

4.- ¿Cómo podremos entonces descansar satisfechos en una cama tibia, si ese día no hicimos algo evidente y concreto por socorrer a los necesitados? Que el Ángel de los Insomnios nos asista.

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lunes, 28 de julio de 2008

Evangelio Misionero del Día: 29 de Julio de 2008

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 11, 19-27

En aquel tiempo:
Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas».
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».
Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día».
Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto?»
Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo».

Compartiendo la Palabra

La liturgia en este día nos propone recordar a Marta, una de las discípulas más dilectas de Jesús en su vida pública. Es por ello que hoy nos convoca a meditar el pasaje evangélico donde muere su hermano Lázaro y Jesús viene en su ayuda, para volverlo a la vida.
Marta se caracteriza por un amor muy grande hacia el Maestro, aprendiendo a sus pies y también ahora, saliendo a su encuentro, en una situación tan difícil de enfrentar, como la muerte.
Pidamos por intercesión de Santa Marta que el Señor nos conceda creer en Jesús como la fuente de Vida Eterna y poder entregarnos mansamente a la Voluntad del Padre.

Tratemos que este momento de lectura y oración sea dedicado exclusivamente a contemplarlo y escucharlo a nuestro Señor, que nos trae palabras de vida. Lo hagamos con esta simple oración:
“Señor espero pacientemente tu llegada, hazte presente y háblame directamente a mi corazón, enséñame el camino que tu transitas, hacia la Casa de tu Padre y ayúdame a creer en la vida que allí nos espera.”

Puntos para la Oración

SALIR A BUSCAR A JESÚS. Al enterarse Marta que Jesús estaba llegando, ella no espera y sale a su encuentro a contarle, lo que Él ya sabía. Es una actitud muy noble la de esta mujer de correr a los pies del Maestro para exponerle confiadamente, lo que aquejaba a su corazón. No queda en simples lamentos, sino que da un paso hacia adelante para buscar el consuelo que su alma necesitaba y no encontraba en las personas que la acompañaban.
En nuestra vida, sobre todo en los momentos de más dura prueba, debemos imitar el accionar de Marta, para no caer en innecesarias angustias, y buscar en Aquél que puede realmente ayudarnos en nuestro dolor.
Repasemos nuestro corazón para ver que males nos están quitando la tranquilidad y lo ofrendemos al Señor, que con su sola Presencia nos regalará la consolación.

DIALOGAR CON EL MAESTRO. No siempre nos atrevemos a orar en los momentos difíciles. En numerosas oportunidades caemos en el error de querer salir solos de los problemas que nos aquejan, pero inevitablemente, nos hundimos aún más en nuestros propios pensamientos y dolores. Contarle a Jesús que es lo que nos pasa, con un corazón sincero y humilde, traerá como primer regalo, la paz que Cristo ofrece a quienes descansan en Él. Además, si abrimos nuestra alma a escuchar su Palabra, experimentaremos la suave caricia de su mano, que nos brinda su Amistad amorosa.
No perdamos el tiempo y comencemos en este mismo instante a conversar con Él, y en cada oportunidad que tengamos en nuestra vida diaria, ya sea en el trabajo, en la universidad, en el hogar, en el colectivo, en el taxi, en la calle, etc… Seguramente tendrá muchas cosas que mostrarnos y que decirnos, predispongámonos a que ello ocurra.

CREERLE A JESUS. Podemos ser cristianos muy comprometidos en la vida eclesial y en la ayuda al prójimo, siempre y cuando, tengamos tiempo, ganas, energías y desde luego, no nos surjan algún inconveniente en el medio. Porque cuando las cosas se ponen difíciles en la cotidianeidad de nuestras vidas, parece que nos olvidamos de todo lo que predicamos y nos comportamos como el más ateo de los ateos. Renegamos de Dios y de su Voluntad. Lo cuestionamos. Ponemos en duda todo. Pero Jesús siempre nos puso la advertencia que a sus seguidores no les iría muy bien en este mundo, que tenían que afrontar innumerables obstáculos para cumplir con su rol de apóstoles. Y es justamente en la hora de la prueba, cuando los fieles se quedan junto al Maestro y no huyen cuidando de sí mismos.
Deberíamos cuestionarnos como actuamos ante las adversidades y que rol ocupa Jesús en mi vida, cuando ellas aparecen. Pidamos ser fieles a nuestra vocación de seguidores de Cristo, y hacerlo realidad con nuestra propia vida.

COMPARTIR LA VIDA. Una persona que descubre a Jesús en su vida, sale a su encuentro y acepta lo que Él tiene para decirle, tiene como misión ir al mundo en búsqueda de aquellos hermanos que se debaten en la desesperación de no poder ver una luz en su camino, ya que sus problemas los han cegado de tal forma, que se han vuelto insensibles al poder vivificante que brota del Corazón de Jesús.
Lo que hemos recibido gratis, debemos devolverlo de igual manera a aquellos que más lo necesitan.
Nos preguntemos quienes son esos hermanos que hoy necesitan de nosotros para conocer la maravillosa noticia de la Resurrección de Cristo y la redención de toda la humanidad.

Imagen para contemplar

Estamos frente a una situación muy extrema de nuestra vida (una dolorosa enfermedad, la muerte de un ser querido, la perdida del trabajo, etc.)
¿Nos acordamos que Jesús viene a nuestro auxilio? ¿Qué hacemos?

Conclusión

Dejemos que Jesús sea nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida, y pidamos que por intercesión de Santa Marta, un corazón humilde y entregado para creer en Cristo nuestro Salvador.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo. Amén.

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Como Pablo, misioneros por vocaciòn

Publicado por Illuminare

Estamos celebrando el “Año Paulino” como tiempo de gracia y gratitud a este gran apóstol de los gentiles. Recordamos su vida y tenemos la impresión que mucho tuvo que amar a Jesucristo como para entregar generosamente su vida a favor del Evangelio. Se dedicó a llevar con su palabra y con su vida la fragancia del Evangelio y como embajador de Jesucristo lo hizo presente en todos sus abundantes viajes y por ello exclama: “Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio! (1Cor 15,16). Su experiencia es tan profunda y está tan impregnado de amor que no puede por menos que identificarse con Cristo y difundir en todas partes el olor de su conocimiento “pues nosotros somos para Dios el buen olor de Cristo” (2Cor 2,14-15). Pablo realizando un servicio profundo por el bien de los demás y para que descubran la grandeza de creer en el Salvador de la humanidad no puede por menos que entregarse puesto que dirá: “Por mi parte, muy gustosamente gastaré y me desgastaré totalmente por vuestras almas” (2Cor 13,15).

El apóstol Pablo se dejó llevar por la voluntad de Dios y siempre fue fiel al proyecto misionero de Dios. Él mismo se consideraba como “encadenado por el Espíritu” (Act 20,22) y esto porque camino de Damasco y esclavizado por sus opciones erróneas se topa con Cristo que le lleva a la conversión del corazón. Ya no se dedica a perseguir y a matar sino que se deja encadenar por el Espíritu para ser auténticamente libre. Quien se encadena al Espíritu Santo es libre y la razón fundamental es porque sólo desde el amor se puede ser libre. Dos personas que se aman se encadenan, se unen, se ayudan, se fortalecen. A Pablo le urge anunciar la caridad de Cristo, urge que él reine y nos una en su amor.A partir del encuentro con Jesucristo, Pablo aprendió a reconocer que en todo ser humano está la huella de Dios. Ya no puede perseguir porque sería al mismo Cristo a quien persiguiera. Es la conversión que siempre tiene este matiz.

No puede haber cristianismo verdadero si no hay un estilo de vida que ayuda a realizar el mandamiento nuevo que es el amor al prójimo. El rostro del hermano se confunde con el rostro de Cristo. Y esta distinción será el carné de identidad puesto que en la caridad, en el amor, se conocerá al auténtico discípulo de Jesucristo. Y esta comunidad de hermanos le lleva a Pablo a definirla como Cuerpo o expresión de Cristo. Es la Iglesia que tiene como garantía y protagonista a Jesucristo, sus miembros son frágiles y débiles pero la fuerza de Dios es vencedora y no se doblega ante las incomprensiones de los seres humanos.

Pablo no se acomoda y vive de rentas, al revés, se muestra inquieto porque ha comprendido que anunciar a Jesucristo es lo más importante. Su misión consiste en “anunciar el Evangelio allí donde el nombre de Cristo no era aún conocido” (Rom 15,20). Él mismo se siente “deudor de todos” (Rom 1,14), urgido por la caridad y sin otra razón de ser que la de anunciar el Evangelio, un misionero de por vida y con una entrega total. No son las solicitaciones de la sociedad sino la pasión por el Evangelio que le lleva a pasar por todas la penalidades. Ha comprendido que la historia del género humano tendrá su plenitud en el momento que Dios “sea todo en todos” (1Cor15, 28). Nadie está inutilizado para conocer a Jesucristo y a todos se le ha de anunciar puesto que los pueblos “como coherederos y copartícipes de las promesas de Jesucristo” (Ef 3,6) son merecedores de tal don, el de la fe en el Evangelio.

Este año dedicado a San Pablo y que ha sido abierto el día 28 de junio 2008 en la Basílica de San Pablo Extramuros de Roma por el Papa Benedicto XVI ha de ser un revulsivo esencial en las experiencia de los creyentes para demostrar que la misión es ley fundamental de todos y sin cansarse de anunciar con gestos, palabras y hechos que Jesucristo es el único Salvador del género humano. Una Iglesia Misionera es una Iglesia siempre viva a pesar de las pequeñas o grandes dificultades que haya para el anuncio explícito o implícito. Quien vive de Cristo no puede por menos que anunciarlo pues de lo contrario se convertiría en un cristiano falseado.

Espero que la Jornada del Domund 2008 que celebramos el día 19 de octubre 2008, sea un tiempo de gracia y esperanza para que todos los españoles mostremos con generosidad y alegría la nobleza de nuestro corazón que es el rostro amoroso de una fe secular que ha hecho posible que muchos hayan optado por la misión. Agradezco a todos y de modo especial a nuestros misioneros todo el bien que realizan con sus servicio generoso a Cristo y a su Iglesia en los pobres y desvalidos de la tierra. Que fomentemos en nuestros niños y jóvenes este espíritu misionero para que muchos se sientan llamados por Cristo a ser “misioneros de la esperanza”.

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Testigo durante 50 años

Por José FLORES, mccj
Publicado por Esquila Misional

Apenas habían llegado los misioneros combonianos a México, cuando al platicar con ellos, el seminarista diocesano José Flores sintió el deseo de ir a África. Ahora, a punto de cumplir 50 años de sacerdocio y siendo el primer comboniano mexicano, el padre José nos relata, más que su vida, su preocupación por la pobreza en África. ¡Cincuenta años de ser testigo del amor en el mundo!

–Cuánto tiempo ha estado en África y cuáles son sus espectativas?
Desde 1962 he estado en África. Hasta ahora he estado en dos países: Uganda y Sudán, donde siempre ha habido mucho trabajo y las misiones son muy grandes. Por ahora voy a Roma para realizar un año sabático como preparación para mis 50 años de sacerdocio en 2009; luego regresaré a México para esta celebración y, al finalizar ésta, espero poder regresar a Sudán.

–Padre, ¿por qué hay pobreza en África?
La pobreza y el hambre en África son las dos caras de la misma moneda, a las cuales ningún país del mundo, incluso Estados Unidos de Norteamérica, podrá dar solución. Varias naciones ricas han dado ayudas ingentes a muchos países de África, las cuales han contribuido a aumentar más su pobreza porque ha propiciado el crecimiento de la deuda externa en esos países. Se puede llamar «ayuda económica», porque el 25 por ciento de la cantidad no tiene que ser devuelto, pero el 75 por ciento se tiene que pagar con una tasa de 10 por ciento de interés anual. Muchos se preguntan si es posible pagar y, viendo la incapacidad de tal acción, algunos países europeos han condonado la deuda externa a algunas naciones pobres africanas.

En febrero de este año el presidente Bush visitó cinco países del «Continente Negro»: Benín, Tanzania, Ruanda, Ghana y Liberia. A todos les prometió más ayuda económica para su desarrollo. Pero en realidad lo que tenía en mente era consolidar sus relaciones económicas en esos lugares. Lo que ha hecho el viaje del presidente norteamericano es liberalizar los intercambios comerciales con dichos países, mostrando así la debilidad de la política exterior de Estados Unidos, que desde 2003 hasta ahora, había prometido una lucha sin cuartel contra el sida, pero no ha servido de nada, ya que las medicinas retrovirales siguen siendo caras y pocos africanos pueden darse el lujo de comprarlas.

–¿Dónde fue a parar tanto dinero?
Ciertamente en las bolsas de los líderes más corruptos de algunos países africanos. La gente recibe, podemos decir, las «migajas» de ese dinero y de nada les sirve porque no hay un comercio justo y equitativo. A pesar de toda la ayuda prestada a África, Bush no es considerado una persona popular, ya que sobre él pesa la imagen de su derrota en Irak y Afganistán. Últimamente la hegemonía de Estados Unidos en África ha sido superada por China, que ha importado no sólo mano de obra sino también tecnología e infraestructura.

–¿Tendrá África que continuar recibiendo ayuda de Estados Unidos y Europa?
Esa es la pregunta que se hacen muchos economistas. La economista italiana Loretta Napoleoni, que escribió un libro titulado «Economía canalla», sostiene que habría que abolir cualquier ayuda económica a los países africanos porque los hace más pobres. La ayuda económica de Europa y América no es empleada para asistir a la población que sufre por el hambre, sino para que los líderes corruptos de África compren armas y se mantengan en el poder.

Por ejemplo, la ayuda prestada a Etiopía en 1985 hizo que se aumentaran los grupos armados en toda la región. Mali era un país en vía de desarrollo en los años 50 y 60, lo cual atrajo sumas ingentes de ayuda económica. ¿Dónde fueron a parar? En las cuentas bancarias de los más ricos, que emigraron y abandonaron el país dejando a la gente más pobre que antes. Ahora, el país es un verdadero desierto. Los países que no han recibido ayuda, como Botswana, son los que invierten en su propia economía y están mejor. El economista sueco Fedrik Enxon ha demostrado que, de los años 70 hasta ahora, la cantidad de ayuda económica dada a los países africanos, es inversamente proporcional a su mismo desarrollo.

­–Entonces, ¿qué habría que hacer?
Solamente en casos de verdadera emergencia habría que dar ayuda a los pueblos africanos. Loretta Napoleoni dice que por cada cuatro dólares que Estados Unidos manda a otros países, 3 se quedan en Estados Unidos y son usados para crear un mercado de productos occidentales. Ayudar a África en períodos de emergencia está bien, pero no debemos hacer de la situación de África una emergencia perenne. Por ejemplo, si existiera en los países africanos una política adecuada en la agricultura, podrían vender a Occidente unos 100 mil millones de dólares en productos agrícolas. Uno de los objetivos de Naciones Unidas es desaparecer el hambre para el año 2015, lo cual es «pura ilusión», no por falta de medios, sino por falta de políticas adecuadas de los gobernantes. La ONU ha admitido que necesita actualmente 500 mil millones de dólares para sostener las necesidades alimentarias de África.

Creo que toda ayuda económica a los países africanos no debería pasar a través de instituciones del gobierno, sino a través de instituciones que hicieran llegar la ayuda a todos los africanos y no sólo a sus líderes políticos. Los misioneros estamos convencidos de que, como en los tiempos de san Daniel Comboni, África es «el continente más pobre y abandonado del Planeta», y debemos ayudar no sólo con la Palabra de Dios, sino también con el pan material para saciar el hambre.

–¿Quiere dar algún mensaje a los lectores?
Quiero aprovechar esta oportunidad para animar a todos los sacerdotes, no sólo combonianos, sino a los diocesanos y también a los seglares para que vayan a las misiones. Pido a Dios por los promotores vocacionales para que su trabajo sea bendecido por las vocaciones. Parece que los misioneros mexicanos ya no piensan en las misiones de África y esto es un poco desalentador. Creo que todavía hay muchos jóvenes que podrían ser misioneros y hay que animarlos, seguirlos y prepararlos para darles un enfoque misionero.

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Misión en la Moskitia Hondureña

Ángel M.ª Echaide
Misionero paúl. Pamplona
Publicado por Caminos de Misión

Si ponemos delante de los ojos un mapa de la República de Honduras podremos ubicar esta misión en el Departamento de Gracias a Dios, creado en 1957, y con una extensión de 19.000 km2. La región de La Moskitia hasta 1987 pertenecía a la Diócesis de San Pedro Sula; desde entonces los Departamentos de Colón y de Gracias a Dios han pasado a pertenecer a la Diócesis de Trujillo. En estos departamentos nos encontramos con una cultura afroamericana —los garífunas— y con diversas culturas indígenas: miskitos, tawaskas, peschs y ladinos.
La Misión de los misioneros vicentinos (paúles) en la zona norte de Honduras, fue yendo paulatinamente de oeste a este. Los Misioneros Capuchinos de Estados Unidos entraron en La Moskitia hondureña por el otro lado, desde La Moskitia nicaragüense y asumieron la hoy “Parroquia de San José” en 1975. Allá llegaron las Hijas de la Caridad por las mismas fechas, en un empeño de Mons. Jaime Brufau, entonces Obispo de San Pedro Sula, porque la presencia misionera vicentina estuviera presente de un modo u otro.
Si los primeros misioneros vieran hoy la realidad de la Vicaría Episcopal de la Moskitia, integrada por las Parroquias de Santa Cruz en Barra Patuca y San José en Puerto Lempira, verían que aquellos esfuerzos por llevar la Buena Noticia del Evangelio por esos lugares fueron semilla de esta nueva planta.
Llegada de los Misioneros paúles de la Provincia canónica de Barcelona. El P. Casulleras asumía en 1910 la Parroquia de Trujillo. El P. Mariano Flores, en 1929, se animó a realizar una gira misionera por los lados de Sangrelaya, pueblo cercano a Barra Patuca. En 1934 lo harían el P. Francisco Barriach y el Hno. Font. Ir más allá les llevó a comprar una goleta (la Santa Teresita) para, desde el mar, adentrarse por ríos, canales y lagunas por lo que hoy es la Vicaría de la Moskitia, desde Barra Patuca a Puerto Lempira. El P. Barriach conseguiría asentarse en Patuca en 1935, pero la cosa no era fácil y en 1945 puso residencia en Sangrelaya. Pero el P. Carré no desistió en el empeño de Patuca. Y en ese empeño, amén de anunciar el Evangelio, emprendió la tarea de montar una cooperativa que no lo tuvo fácil. Nada era fácil, o casi nada. Al P. Carré le sucederían en Patuca los Padres Juan Company y Cayetano Figuerola (1960). El primero tuvo que salir de la misión por salud y llegó el Hno. Eduardo Salvadó (1968). En el año 1967 el P. Francisco Suñer comienza trabajos en Puerto Lempira, dejando la misión en 1970 y siendo asumida por los Padres Capuchinos en 1975, que llegaron desde Blufields (Nicaragua) a petición de Mons. Jaime Brufau. Y, como se decía más arriba, por esas fechas aterrizaban, literalmente, las Hijas de la Caridad de la Provincia canónica de Barcelona (España).
Continuando en Barra Patuca. En 1971 regresa el P. Juan Company. Había muerto el P. Cayetano. En el año 1972 entra en la zona el Hermano Ramón Barragán y en1986 el P. José Aguilá, que abriría en 1988 un centro misional en Wampusirpi, río Patuca arriba (muy arriba). Después del P. Juan Company, trabajarán en la Parroquia Santa Cruz de Barra de Patuca, los Padres Jaime Munar, Enrique Alagarda, Luis Solé, José Vicente Nacher, y el Hermano Francisco Berbegal, y de la Provincia canónica de América Central, el P. Francisco Alejandro Cortez. Conviene señalar que a Barra Patuca llegaron las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl y a Wampusirpi las Hijas de la Caridad de la Provincia canónica de Centroamérica.
Por las peculiaridades de la zona, Monseñor Virgilio Irías crea en 1996 la Vicaría Episcopal de la Moskitia y confiere al P. José Aguilá la responsabilidad de conducirla como Vicario. La Parroquia de San José, en Puerto Lempira, estaba atendida por los PP. Capuchinos en la persona del P. Juan Samsa y habían manifestado su intención de dejar la Parroquia. De ahí que en 1998, a instancias de Mons.Virgilio y de la Provincia de Barcelona, se formó un equipo interprovincial para atender la Parroquia de Puerto Lempira. Se puso en marcha un proyecto interprovincial con tres misioneros: el P. Enrique Alagarda (Provincia de canónica de Barcelona, España), P. Ángel Mª Echaide (Provincia canónica de Zaragoza, España) y P. Luis Hernando Álvarez (Provincia canónica de Colombia). El P. Juan Samsa permaneció un tiempo apoyando al nuevo equipo, hasta la inauguración de la nueva iglesia parroquial.

Desde ese momento se comienza a configurar una nueva manera de trabajar que iría llevando poco a poco a conformar una Pastoral de Conjunto de toda la Vicaría, manteniendo las peculiaridades de cada parroquia. Para esta tarea se formó un Equipo Pastoral de la Vicaría y se elaboraron unos Estatutos. Es significativo cómo, poco a poco, se fue trabajando para dar vida a una nueva forma de trabajar en la evangelización de La Moskitia. Poco a poco, aprendiendo en cada paso y aún con muchos quebraderos de cabeza, inseguridades, tropiezos. Creando, paulatinamente, una Iglesia más viva y participativa en sintonía con las peculiaridades de las culturas que viven en esta tierra. Fuimos reajustando lo que atrás pareció bueno, pero que debía ir respondiendo a las nuevas realidades. Mirando atrás no importó ir despacio.
El año 2000 se celebró un hermoso acontecimiento. No es referente al Jubileo Universal; aunque estaba en sintonía con esta fiesta de toda la Iglesia Católica. El acontecimiento: Primera Asamblea de la Vicaría de la Moskitia. Lema: Juntos construimos la Iglesia. En el lema iba incluido todo un conjunto de intenciones que querían ser expresadas en un Plan de Pastoral que, después de un largo trabajo participativo de todas las pequeñas comunidades, tomó cuerpo en la Segunda Asamblea del año 2002. “Algo nuevo está pasando” fue el eslogan. Y es que todo el trabajo realizado ayudó a descubrir las transformaciones que se estaban dando en la sociedad y que planteaban nuevos retos a la identidad y personalidad propia de las comunidades indígenas. En las reflexiones y trabajos se sintió el deber de realizar un estudio de la realidad socioeconómica, cultural y religiosa de La Moskitia, y así descubrir qué retos se po¬dían asumir en este proceso, desde la perspectiva de la cultura, teniendo en cuenta cómo combinar procesos de cambio para mejorar las condiciones de vida y la prevalencia, y rescate de los valores ancestrales.
Para la elaboración del Estudio de la Realidad se conformó una comisión de trabajo que diseñó un plan de actuación y elaboró un proyecto para financiar los costes del Estudio de la Realidad. Se organizaron todos los trabajos para lograr un objetivo: “Realizar un estudio de la realidad socioeconómica, cultural y religiosa de La Moskitia que nos permitiera obtener un diagnóstico de la situación real de las comunidades, para iluminación y orientación de nuestro trabajo pastoral, a fin de mejorar las opciones y acciones de la Pastoral Social de la Vicaría”.
Después de dos años de trabajos y con el Estudio de la Realidad en la mano, se procedió a la elaboración del Plan de Pastoral Social/Cáritas. El Estudio arrojaba luz suficiente sobre el quehacer evangelizador en esa parcela de la diócesis de Trujillo.
Se convocó la Tercera Asamblea de la Vicaría de La Moskitia, que se había ido posponiendo —pese a que el anterior plan se había quedado obsoleto—, precisamente para esperar los resultados del Estudio de la Realidad.
Para esta Asamblea de la Vicaría se planteó un objetivo: “Sacar las líneas maestras que nos ayudaran a elaborar el nuevo Plan Pastoral para los próximos años”. La Asamblea se llevó a cabo en enero del 2006. Y posteriormente se elaboró el nuevo Plan de Pastoral y un nuevo Estatuto para la Vicaría, en consonancia con la nueva realidad pastoral planteada por el Plan. Todo ello en un proceso participativo, en el que progresivamente se notó la mayor implicación de los miembros de la Iglesia en la Vicaría de La Moskitia.
Nos encontramos en la Vicaría de La Moskitia con dos Parroquias, que no cubren todo el Departamento de Gracias a Dios. Es una zona peculiar, en la que los medios de transporte son ajustaditos. Sólo se puede acceder por avioneta. Y en el interior, salvada alguna zona que se puede recorrer con vehículo todo-terreno, lo demás… Lo demás con pequeñas embarcaciones con motor fuera borda. Las embarcaciones serán pequeñas, pero a los desplazamientos nos les falta el componente de “aventura grande”.
La Parroquia Santa Cruz de Barra Patuca (Patuca y Wampusirpi) tiene unos 10,000 km2, aproximadamente. San José de Puerto Lempira es un poco más reducida, unos 7,000 km2. Pueblos con comunidad católica: unos 35 en Patuca y unos 70 en Puerto Lempira. Cada comunidad tiene sus responsables, los Delegados de la Palabra, catequistas y otros agentes de Pastoral. Todo depende del tamaño de la Comunidad. Algunos Delegados son también coordinadores de zona, ministros de la Eucaristía o del Bautismo. La lengua de mayor uso es el miskito. Le siguen el español, el tawaska, el pesh y el garífuna. Estas últimas con menor presencia. Son las peculiaridades y riquezas de esta tierra: sus culturas y sus lenguas. Peculiaridades que los misioneros cuidan con esmero desde una evangelización inculturada, como lo pide la Iglesia. No es fácil. Pero merece la pena.
Los agentes de pastoral reciben una formación continua. Se ha querido hacer con más intensidad, pero las dificultades de movilidad y sus costos no lo hacen fácil. Se aprovechan todas las posibilidades pastorales para llegar, tanto a los agentes de pastoral, como a los miembros de las comunidades cristianas católicas: las visitas a los pueblos, aidrubankas y conferencias (encuentros de personas de varias comunidades en un pueblo para convivir y compartir, formarse en la fe y celebrarla con alegría, sacar fondos para mejoras de su iglesia, hacer fiesta). Y hoy se cuenta en Puerto Lempira con una emisora de radio, “Kupia Kumi Radio”, como otro instrumento en la tarea evangelizadora, formativa y recreativa.
El año 2004 fallecía en accidente de tráfico el Obispo de Trujillo, Monseñor Virgilio Irías. Había visitado en muchas ocasiones las comunidades de La Moskitia y alentado con su presencia. Como animó también todo el proceso pastoral que se fue realizando. El año 2005 ya tenía la Diócesis un nuevo Obispo, el hasta ese momento Vicario de La Moskitia y párroco en Santa Cruz de Barra Patuca, el P. Luis Solé. Y desde entonces ha ido trabajando para que toda la Diócesis esté insertada en un Plan Pastoral que dinamice la vida de la Iglesia en cada una de sus Parroquias y comunidades.
Hacen falta más “trabajadores” en este campo. Es difícil asentar los trabajos cuando faltan sacerdotes para animar, desde el servicio, a las comunidades. Pero no por eso se paraliza la vida de la Iglesia. Hay que resaltar cómo el trabajo en equipo —en cada Parroquia de La Moskitia y en el conjunto de toda la Vicaría Episcopal— ha dado sus frutos. Y merece la pena subrayar el modo de evangelizar. Hoy la Iglesia Católica en La Moskitia es una Iglesia viva, una Iglesia participativa que hace presente la Buena Nueva del Evangelio en un lugar tan pluricultural, tan entrañablemente especial. La Iglesia Católica en La Moskitia tiene una historia pequeña; pero no han faltado dificultades y problemas. Y se sigue construyendo la Iglesia con el trabajo de conjunto de todos.

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Compromiso y Voluntariado

Luis Aranguren Gonzalo *
Publicado por Antena Misionera

En tiempos donde lo micro y lo instantáneo se revuelven aceleradamente, el compromiso social es entendido en ocasiones como un traje entonado que cada cual se pone y se quita a su antojo. En realidad, más que tener compromisos, entendidos como tareas más o menos esporádicas que se desarrollan con otras persona, habría que hablar de que somos compromiso y estamos comprometidos, nos guste o no, tanto con nuestro quehacer personal como con la construcción de este mundo; en lo primero, esbozando proyectos de felicidad siempre inconclusos; en lo segundo, mejorando o empeorando esta tierra que sabe a todo menos a la fraternidad que Dios nos susurra y no acertamos a escuchar.

El mundo del voluntariado redescubre una nueva manera de vivir el compromiso desde espacios profundamente mestizos: creyentes y no creyentes, jóvenes y mayores, cualificados y menos cualificados, animadores, asistencialistas, promocionales, paliativos, transformadores. Todo es bienvenido si camina en la dirección del encuentro interpersonal rehabilitador y se asoma al horizonte del cambio social, aunque sea de a poquito, como tiernamente escribe Galeano.

Sin embargo, vivimos tiempos de confusión. Con frecuencia el voluntariado aparece en las páginas de los periódicos y en los informativos tratado desde la exaltación de lo solidario en una clave profundamente individualista, acrítica, sensiblona y blanda. Por el contrario, voluntariado debe ligarse cada vez más a procesos comunitarios de reflexión y de acción, a construcción de tejido social sólido en nuestros barrios y pueblos, a creación de redes de solidaridad y estructuras de coordinación en los territorios concretos donde con facilidad y altura de miras nos pasemos información unas organizaciones a otras, planteemos cosas en común, creemos espacios de trabajo y de reflexión compartidos. Lo demás es carrera para llegar primeros a ninguna parte.

El voluntariado como compromiso espera mucho y bueno de todos los que en él participamos. Sobre todo espera determinación por embarcarnos en procesos de encuentro rehabilitador con los excluidos y de transformación social, de esa transformación que viene lenta, pero viene, como el futuro que acaricia Benedetti.

*Filósofo. Experto en Voluntariado de
Organizaciones Sociales.
Director de Ediciones de PPC.

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domingo, 27 de julio de 2008

Evangelio Misionero del Día: 28 de Julio de 2008

Por CAMINO MISIONERO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 31-35

Jesús propuso a la gente esta parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, ésta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas».
Después les dijo esta otra parábola:
«El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa».
Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin ellas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta:
"Hablaré en parábolas,
anunciaré cosas que estaban ocultas
desde la creación del mundo".

Compartiendo la Palabra

Nos dispongamos para realizar un momento de oración sentida y profunda de la Palabra, predisponiendo nuestro cuerpo y nuestra mente, para que la enseñanza entre en nuestra alma y sea motivo de encuentro con el Señor.
El silencio, una música suave, una postura distendida, un lugar apartado, una imagen para ayudarnos a contemplar, son elementos que nos ayudarán a entablar un diálogo tranquilo y sincero con el Maestro, que está llegando a nuestros días para hablarnos y sacar lo mejor de nosotros.

Comencemos este momento con una oración hecha con toda la confianza, de que a pesar de nuestras debilidades, el Señor está viniendo, dispuesto a escucharnos y mostrarnos el camino:
"Ven Señor de mi vida, te ofrezco lo que soy y lo poco que tengo, esparce en mí tu semilla, para que con la Gracia del Espíritu, se convierta en fruto de eternidad. Te pido que a través de esta pobre lectura y oración, te manifiestes en mi vida, y me cuentes más acerca del Reino y de tu Padre, para que me enamore más de Tí, y pueda contárselo a mis hermanos, que necesitan saber de tu existencia."

Puntos para la Oración

HAZME HUMILDE PARA ENTRAR EN EL REINO. ¿Cómo es posible que Dios habiendo creado todo cuanto existe, siendo dueño y señor del tiempo, no aparece en publicidades, en TV, ni en ningún ranking? Sencillamente porque Dios no piensa como este mundo, no necesita del aplauso, ni del reconocimiento, para ser quien es. La humildad, quizás sea una de las virtudes más dificiles de conquistar por el ser humano, y a lo mejor, la que más se nos solicita. Muchos teólogos y entendidos, nos exponen a la soberbia, como la madre de todos los pecados, diríamos que es el paso obligado para entrar por la mala senda. Y su antítesis, es la humildad, que si no es la que engendra al resto de las virtudes, al menos se encuentra muy cercana a todas ellas. Ocurre muchas veces, que cuando hablamos de Dios o de sus cosas, siempre pensamos en cosas grandes, inalcanzables y mágicas, pero muy por el contrario, el Señor está en la sencillez de todas las cosas, quizás en lo más pequeño, olvidado o excluido por el mundo, allí elige estar, como esa pequeña semillita de mostaza. Sondemos en nuestro interior, identifiquemos y trabajemos todo aquello que no nos deja disfrutar a Dios en cada cosa que tenemos a nuestro alcance, busquemos lo humilde de nuestra alma, para incentivarlo a que crezca y podamos acoger a nuestros hermanos, con este amor desplegado a través nuestro.

HAZME FERVOROSO PARA ENTRAR EN EL REINO. La tercera parábola nos ofrece el ejemplo de la levadura, para mostrarnos como es nuestro Padre. Jesús se encarnó en este mundo, para llegar hasta nuestra historia. No se confundió con el resto del mundo, sino que se metió dentro de él. Y desde ahí con su testimonio cotidiano y manifiesto Amor, ha seducido millones de almas desde ese tiempo, hasta este preciso instante. El Padre mandó a Jesús, para que les cuente al mundo como es su Amor, en una acción totalmente de avanzada, renunciando a toda posibilidad de pasividad. Es así como debemos ser. No tenerle miedo al mundo, porque ése es nuestro lugar de misión, en medio de todo y de todos. Para intervenir en conflictos, odios, desidias, injusticias, abandonos, y todo aquello que se derive del mal en este mundo. Debemos ser apasionados y fervorosos, para contagiar a nuestros hermanos, por que si somos como leña mojada, ningún fuego podrá arder a través nuestro. Pidamos al Señor el saber discernir nuestra realidad circundante para que podamos actuar en ella, sin protagonismos excesivos o intereses personales, sino llevando el entusiasmo de haber elegido el estilo de vida propuesto por Cristo, para corredimir este mundo junto a Él.

HAZME HERMANO PARA ENTRAR EN EL REINO. La invitación de Jesús a conocer el Reino, tiene la finalidad de acercarnos al Padre, para que nosotros también seamos sus hijos. Pero si no hacemos una real experiencia de la paternidad de Dios, nunca podremos sentir la explosión en nuestro interior, de que esa vivencia nos hace hermano de todos. Cuando un alma se enamora totalmente de Dios, encuentra la fraternidad en cada cosa que se le presente. Quizás uno de los máximos exponentes en este sentido es el Hermano de Asís. Francisco alcanzó un nivel de entrega y fascinación tan grande por el Señor, que fue arrastrado a sentir como su hermano a un pájaro, una piedra, incluso hasta la muerte. ¡EL MUNDO ERA SU HERMANO! Porque Dios era su Padre. Simple y sencillo, pero tan difícil de lograr... Pidamos al Señor la magnífica Gracia de ir encontrando en todas las cosas, esencia misma de su creador, para que lleguemos a amarlas y sentirlas parte de nuestro corazón.

Imagen para contemplar

Hoy tienes la oportunidad de que todo el mundo te escuche lo que tienes para anunciarle.
¿Como le contarías que es el Reino?

Conclusión

Vayamos a compartir la Eucaristía en este día, con el firme convencimiento de que el Señor ha escuchado nuestra oración y ofrezcamos todo nuestro ser para ser colaboradores en la construcción de su Reino.
Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo. Amén.

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Argentina: Campaña El Hambre es un Crimen

Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo
Pelota de trapo

Crónica del Lanzamiento en Mar del Plata
Campaña El Hambre es un Crimen

(APe).- En medio de la siesta soleada y fresca, de un viernes en Mar del Plata, allí, por su centro, la ciudad parece dormida, desde hace mucho parece dormida, dejó de ser feliz, aparecen los pibes, nadie sabe de dónde, van apareciendo de a poquito, se van amontonando alrededor de Don San Martín, un monumento en el medio de una plaza, ya son miles, nadie sabe de dónde vienen, ni siquiera las radios, los canales de televisión que cubren la aparición de los niños en medio de la siesta en un lugar donde nunca hay o donde nunca deben estar, y preguntan ¿vienen de Buenos Aires?, no, la mayoría son de aquí, de esa parte de la ciudad que no es feliz, que no se ve, que no conocen los de la feliz, y siguen llegando y se van sumando, con sus banderas, con sus colores ya son miles, como tres mil y la cara de los transeúntes comienza a cambiar.

Un trencito cargado de ellos y unos muñecos inmensos comienzan a cortar el tránsito y la cara de los automovilistas comienza a cambiar. Por fin la plaza explota de niños y banderas y se echan a andar por la avenida Luro, y la cara de los comerciantes comienza a cambiar.

La tarde se llena de risas de niños o de pájaros y la ciudad comienza a despertar de una larga siesta, no es feliz pero sonríe al paso de aquellos mocosos.

¿Adónde van? A la casa de los trabajadores de Luz y Fuerza, para abrazarse con ellos, para decirles que vuelvan, que deben tener el mismo destino: ser felices, que son sus hijos, que todos los niños son sus hijos.

Y la Marta, esa que le dicen hermana, va en medio de ellos, con la risa grande con el Alberto, ese hombre hecho de pibes.

Las palabras de los pibes destrozan el silencio de la siesta: Tamara de 15 años dice “no puede ser que la presidenta haya dicho que producimos comida para 400 millones de habitantes y 9 millones se estén muriendo de hambre, estén en la indigencia o en las calles pidiendo para poder sobrevivir”.

Y les decía a las autoridades que se fijen bien porque hay muchos niños que están bajos de peso, que no tienen una casa digna, educación y que se pongan en el lugar de ellos, que sientan lo que sienten ellos porque es muy feo.

No puede ser que exista hambre en el país del trigo y el pan sentenciaba Paulita del Movimiento Chicos del Pueblo y continuaba: los gobiernos pasan, los políticos cambian, pero el hambre permanece.

Hacemos la marcha para evitar los 25 chicos que mueren al día por el hambre. Por eso decimos que el hambre es un crimen, porque mata, dijeron al unísono Axel, Romina y Ezequiel.

Las palabras de Alberto Morlachetti, Coordinador del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, atravesaron el aire frío de la tarde: pedía perdón a todos los niños, en nombre de todos los adultos por el mundo que les dejaban.

En la Marcha del viernes 18 de julio de la Campaña El Hambre es un Crimen en Mar del Plata, estuvieron presentes, acompañando a los Chicos del Pueblo, las queridas Madres de Plaza de Mayo y el Obispo de Mar del Plata Monseñor Juan Alberto Puiggari, junto a todas las organizaciones que coordinaron la etapa Mar del Plata de la Campaña El Hambre es un Crimen 2008: Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, FeTERA-CTA, Sindicato Luz y Fuerza Mar del Plata, Por Amor a Nuestros Hijos, Santuario de Luján, Juventud de la CTA, Casa del Niño Virgen Gaucha, Comunidades del Sur, Centro Nuestra Señora de Mariotti, Centro Comunitario Nuestra Señora de Luján, Casa del Niño Fe y Esperanza, CTA Provincia de Buenos Aires, Corriente Clasista y Combativa, Movimiento Territorial de Liberación, Foro de Niñez y Adolescencia de Necochea, Centro Barrial San Salvador, entre tantas otras organizaciones.

Cabe destacar que la Municipalidad de Pueyrredón declaró de Interés Municipal a la Marcha.

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sábado, 26 de julio de 2008

Evangelio Misionero del Día: 27 de Julio de 2008

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 44-52

Jesús dijo a la multitud:
El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.
El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.
«¿Comprendieron todo esto?»
«Sí», le respondieron.
Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».

Compartiendo la Palabra

Hoy retomamos la serie de parábolas que nos propone la liturgia a través de estos últimos domingos. Como decíamos en días anteriores, el conocimiento de la Palabra o la reiteración en escuchar los mismos relatos, no deben relajarnos en cuanto al mensaje que de ellos manan, puesto que es el mismo Señor el que se abaja hasta nosotros, para hablarnos simple y directamente a nuestro corazón.
No desperdiciemos esta oportunidad que tenemos entre nuestras manos, con este simple momento, de acercarnos a mirar, a través de Jesús, el Reino desde el que nos espera nuestro Padre para compartir la eternidad.
Jesús sabe de antemano que es muy complejo poder describir, lo complejo e infinito que es el Reino de los Cielos, es por eso que intenta desde lo pequeño, realizar una proyección en nuestras mentes, para que nos vayamos aproximando a la vivencia del Paraíso.

Dejemos que Jesús conquiste nuestros corazones, con la pasión y la creatividad que pone en su relato, para que de su mano, nos encaminemos hacia el Padre.
Te invito a que releas pausadamente las parábolas de hoy, que las ores y saques provecho para tu vida, pues en ellas se esconde un pedacito de las promesas de Cristo.
Busquemos antes, ponernos en su presencia y humildemente salir a su encuentro, con estas palabras:
“Señor, en este día dedicado a Ti, deseo fervientemente poner todo de mi, para preparar mi corazón, que esté atento a tu Palabra y disponer mi alma para recibirte en la Eucaristía junto a mis hermanos”.

Puntos para la Oración

UN ENTUSIASMO QUE MOVILIZA. En la primera de las parábolas encontramos a una persona (quizás tu o yo) que encuentra un tesoro y vende todo para comprar el campo, donde se encuentra el tesoro. En nuestras vidas nosotros tenemos la misma actitud, pero con cosas que muchas veces nos esclavizan, más que liberarnos y producirnos verdadera felicidad. Por ejemplo, cuando salimos de compras vemos una TV o un DVD (o lo que fuera), quedamos encantados con él y volvemos a nuestros hogares, haciendo cuentas, preguntando márgenes de tarjetas de crédito y demás, para volver, lo más pronto posible, y sacarnos el gusto de tener el objeto preciado. Pero el encanto no nos dura mucho, porque al poco tiempo que lo compramos, ya salió algo mas nuevo y potente, que opacó nuestro “tesoro”. Y el círculo vuelve a empezar.
Como vemos la actitud la tenemos, pero debemos afinar la puntería sobre que es lo que nos mueve. Jesús nos habla del “Tesoro” que nunca pasará de moda, ni caerá en desuso o encontraremos algo mejor con el tiempo. El Reino, donde estaremos con el Padre, disfrutaremos del Amor pleno y la paz total, es lo que nos espera. Pero no viviremos en la otra vida, lo que no hemos anticipado en ésta. Desde luego, que la motivación, en esta tierra, será siempre puesta en nuestros hermanos, en servirlos y compartir la vida con ellos.
Nos miremos para ver que tesoros estamos buscando en esta vida, y busquemos en la vida de los santos, para ver como reaccionaron y que hicieron, cuando lo encontraron a Jesús en el rostro de sus hermanos.

UN PREMIO A LA DEDICACIÓN. La parábola de la perla podríamos definirla como un premio a la constancia. El vendedor dedica su vida a buscar la mejor perla, no nos dice el relato evangélico cuanto tiempo le costó encontrar la perla de sus sueños, pero lo cierto es que la encontró, porque es muy probable que la preparación y la experiencia que fue obteniendo en su búsqueda, lo llevó a reconocerla cuando la perla estuvo a su alcance.
Este es un gran llamado a no perder la capacidad de buscarlo al Señor en todas las cosas, para que en ellas y con ellas, podamos servir, más y mejor a nuestro prójimo. Una vida dedicada a buscar a Jesús, no puede culminar sin haberlo encontrado, téngalo por seguro a esto y dediquemos nuestros tiempos (libres y ocupados) a hallarlo a Dios en todo (familia, trabajo, amigos, estudios, parroquia, movimiento, misión, etc.), que Él se nos mostrará y brindará amorosamente.

ELEGIR LO MEJOR. De todo lo que el mundo nos ofrece, debemos saber filtrar aquello que es para bien de nuestra alma y la de nuestro prójimo. Muchas cosas en este mundo se nos presentan como que nos harán felices, pero sólo terminan esclavizándonos y volviéndonos más incrédulos. Incluso hasta en las inherentes a Dios debemos tener mucho cuidado, ya que en nombre de Él se cometieron tremendos errores donde se perdieron (y se pierden) muchas almas.
Meditemos profundamente las elecciones que hacemos todos los días, desde las pequeñas, hasta las grandes decisiones, porque en cada una de esas elecciones estamos eligiendo que vida queremos vivir y si esto nos hará trascender hasta la Felicidad que el Señor nos tiene reservada.

CAMBIAR DE CORAZÓN. Podríamos resumir el Evangelio de hoy en un camino que Jesús nos propone a través de las parábolas y que sería más o menos así:
Movilización - Búsqueda - Elección
Nos está hablando de cómo es nuestra vida. De cómo la encaramos y de cómo debemos afrontarla. Nos llama a que nos repensemos en cuanto a las cosas que nos motivan a vivir día a día. Si nos quedamos en la meramente temporal o si queremos trascender un poco más allá. Entonces vendrá posteriormente la búsqueda de la Voluntad del Padre, en como aceptarla y vivirla, donde nos encontraremos con varias propuestas para llegar hasta la anhelada meta. Allí deberemos elegir, en orden a lo que Dios nos pida en ese momento. Y volveremos a comenzar, por que nuestra vida, es como una escalera al cielo, donde tenemos que subir cada escalón, sin saltearnos ninguno, pero para realizar todo esto, debemos convertir nuestros corazones y nuestras vidas, para poner todo en orden a lo que el Señor nos solicite y esté de acuerdo a su plan salvífico.

Imagen para contemplar

Hoy Jesús narra una nueva parábola para explicar como es el Reino y lo hace con la profesión que yo ejerzo actualmente (ama de casa, oficinista, ingeniero, docente, obrero, etc.)
¿Como la cuenta? ¿Como sería esa historia?

Conclusión

El Señor siempre nos acompaña en todas búsquedas y elecciones que realizamos a lo largo de nuestras vidas, poniendoles luz eterna, para iluminar nuestra decisiones. Busquemos ser humildes y sencillos para entender el mensaje de Jesús y elegir lo que nos servirá para llegar hasta el Reino.

GLORIA AL PADRE, GLORIA AL HIJO, GLORIA AL ESPÍRITU SANTO. AMÉN.

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Evangelizar al estilo de Jesús

Publicado por OMP Argentina
Jesucristo es la fuente y el modelo de toda tarea cristiana

DISCIPULADO: El discipulado cristiano comienza por una llamada personal de Dios.

* Escuchar la llamada de Dios: Los apóstoles escuchaban la llamada de Jesús dentro de su vida, situaciones y trabajo ordinarios: Unos estaban pescando, otros en trabajos civiles (Mateo); unos llevan una vida honrada y son hombres religiosos, otros de fama dudosa, y no tienen inquietudes religiosas acentuadas: Es decir, la llamada de Dios es gratuita, no supone necesariamente méritos previos; es una forma de amar y de preferencia (Mc 3, 13), apunta a esto cuando dice que «llamó a los que quiso».
* Vivir «con» Él: La llamada de Jesús es para entregarnos a él y seguirlo por la fe y el amor. Jesús no llama sólo a una tarea, una causa o una realización personal; llama a relacionarnos con su persona. “Jesús instituyó a los Doce para que estuvieran con él” (Mc 3,14). Se trata de “estar” con Jesús, de participar de su vida e intimidad, y de seguirlo a todas partes, como nuestro estilo y proyecto de vida.
* Vivir «como» Él: Lo cual implica aprender de Jesús todo y asumir su estilo de vida, hacer un continuo proceso de configuración con Él. Nos anonadamos y asumimos su propio estilo de entrega, de servicio y de comunión con el Padre. Asumimos sus sentimientos, sus actitudes y nos asemejamos en todo a Jesús de tal forma que nos convertimos cada día en sus imágenes vivas. Jesús quiere que nosotros seamos signos permanentes de su presencia y de su amor. Esa es la condición para que podamos ser sus testigos. Él, como el más comprensivo de los amigos, sabe ayudarnos para que asumamos su vida nueva y la vivamos en nosotros.
* «Ir» con Él: Puesta esta condición, la llamada es igualmente “para enviarlos a predicar”; de esta comunión de vida con el Maestro nace la exigencia de ser sus testigos y de compartir su mensaje. Los discípulos, se convierten en, Jesús mismo que prolonga su acción, testimonian eficazmente en el mundo. Ir en su nombre y con su poder. Se trata de ir como enviados por Él. Él nos acompaña y nosotros a Él, porque somos sus colaboradores y ayudantes. Ser misionero implica dar los pasos que el Señor quiera, con las personas que Él quiera, hasta donde Él quiera, para llevar lo suyo a nuestros hermanos. No se trata de mostrarnos a nosotros mismos ni de dar lo nuestro, sino de darnos y dar a Jesús. Por ello, es más necesario entrar en comunión con Jesús antes de ir hacia nuestros hermanos. Así podemos ir con su poder y Él hará que nuestra palabra sencilla ó nuestro servicio tenga mucho fruto.
* Dar la vida con Él y como Él: Como Jesús, el misionero no busca ser servido sino servir. Por ello, cada día con mayor valentía apostólica, hemos de dar la vida sirviendo a los demás en el cumplimiento de nuestra misión. El ideal y la meta es la de ayudar a Jesús para que su Reino crezca en nosotros y en el mundo. Por eso, hemos de estar dispuestos a todo, con la fuerza del Espíritu Santo y el dar la vida, con Jesús como Él y por Él, será la garantía para que tenga fruto nuestra misión. El grano de trigo si se siembra y muere da mucho fruto (Jn 12,24).

LA EXIGENCIA RADICAL

* Fe en Él: La exigencia más radical es la fe en Él y su Buena Nueva. Ella pone en movimiento la opción del discipulado, que es reconocer en Jesús al Dios que es Verdad, Camino y Vida, Luz que libera y da sentido a la vida. Es la puerta de entrada del itinerario de su formación.
* Renunciarse: Enseguida está la renuncia. Si la fe animada por el amor es el motor del seguimiento, la renuncia es su condición indispensable, pues “no se puede servir a dos señores”: hay que renunciar a uno para quedarse con el otro. La renuncia es antes que nada personal e interior. Jesús exige que se tomen posiciones claras frente a Él (Mt 12,30) pidiendo el sacrificio, aún, de las relaciones más íntimas si éstas perjudican el seguimiento (Mt 10, 34-35) porque él ha de ser el amor preferencial en la vida del discipulado (Mt 10,37). Más aún, Jesús exige renunciar, a causa de este amor, a uno mismo, despreciando la propia vida (Lc. 14,26), llevando la cruz, y tal vez llegando al martirio como suprema identificación con él (Mc 8, 34-35). Exige, en suma, hacer de Dios (y no de sí mismo y sus proyectos) el centro de la vida (“Perder la vida”, Jn 12,25). La renuncia lleva también a desprenderse y aún dejar personas y bienes, según las exigencias concretas y llamadas personales. Unos dejan la casa y la hacienda (Mc 10,29), las redes y las barcas (Mc 1,18). Pero todos renuncian a asegurarse la vida por un oficio convencional, y a conducirla a su manera, para seguir a Jesús en una vida incierta e itinerante.
* Entregarse: Jesús exige en sus discípulos una entrega irrevocable e incondicional. Su llamada es imperativa “Ven en pos de mí” (Mc 1,17). “Sígueme” (Mc 2,14) y exige una respuesta inmediata (Mc 1,18; 2,14) que no ha de ser pospuesta bajo el pretexto de “despedirse de la familia” o de “enterrar a sus muertos” (Lc 9,60). Igualmente Jesús previene contra las respuestas irreflexivas que no miden consecuencias (Lc 9,57-62) o las capacidades y fuerzas disponibles (Lc. 14, 28-33). Renunciar a todo lo que tienen.
* Dar la vida, recompensa: También unió la exigencia y la renuncia al premio y dones eternos (el Reino de los Cielos), ya anticipados aquí para los discípulos. “El ciento por uno en esta vida, y la vida eterna” (Lc. 18, 28-30).


EL PROCESO DE LA FORMACIÓN DE LOS DISCÍPULOS

De la ignorancia e inmadurez religiosa, al misterio de Jesús y del Reino.

Ignorancias, confusiones y malos entendidos religiosos son el punto de partida de toda formación cristiana. Los apóstoles, como los otros judíos de su tiempo eran hombres religiosos, pero como ellos también participaban de sus prejuicios e ignorancias con respecto al Mesías y a su Reino.

Ellos “miran y no ven, escuchan y no entienden” (Mc 6,52; 8,18; 9,32). Esta ignorancia y ceguera les impide entender la verdadera naturaleza de la misión del sufrimiento y de la cruz, de la resurrección del Maestro, de la Nueva Alianza, de la salvación universal por la fe en Cristo y no por la Ley.

Los apóstoles aceptan su ceguera y quieren ver y comprender. Sobre esta base Jesús les va revelando poco a poco, en un proceso que es indefinido, pues los apóstoles van entendiendo que su comprensión del misterio cristiano nunca va a terminar. En este sentido, la formación cristiana y religiosa es permanente, y un componente importante de ella es aceptar desde el inicio que somos ciegos e ignorantes ante el misterio a que hemos sido llamados.

De las motivaciones y “miras humanas” a la vida de fe:

Las reacciones de los apóstoles, tras la primera llamada a ser “pescadores de hombres”, nos revela la deficiencia de sus motivaciones.

Ellos están atraídos por el entusiasmo mesiánico, por el deseo de protagonismo y por la inauguración rápida del Reino donde ellos serán importantes.

A partir de sus fracasos y desconciertos, Jesús va purificando los motivos del seguimiento, haciéndoles entender el primado de la fe, de la Palabra, y el valor salvador de la entrega de la propia vida por amor.

En la última llamada, después de la resurrección, los Apóstoles están maduros para seguir a Jesús con un amor menos entusiasta y sentido, pero purificado por la fe (Jn 21,55 ss): “¿Pedro, me amas? Sí . . . Entonces sígueme . . .”.

Del sectarismo a la misericordia:

Como sus demás compatriotas, los apóstoles estaban influidos por los prejuicios culturales de la sociedad, aún en sus ideas religiosas. Por eso participaban del sectarismo judío en cuanto al valor e interpretación rígida de la Ley, y la exclusión de los gentiles y de ciertos pecadores de las promesas de Dios.

Jesús los va liberando de sus prejuicios culturales, y les va enseñando el primado de la misericordia sobre la ley (Jn 8, 1-11), y las verdaderas preferencias de Dios, que no vienen por la carne y por la sangre sino por la fe y la práctica de la Palabra. Aprenden de la predilección de Jesús por los pobres y oprimidos y de su misericordia universal que busca las ovejas perdidas.

La formación no es sólo liberación personal, sino también liberación cultural para que domine la universalidad y la misericordia.

Del conocimiento del Reino a las condiciones de su programación:

La formación de Jesús no sólo quiere introducir en el misterio del Reino, sino que quiere formar. Apóstoles de su Reino. En la última parte de su vida, que Jesús dedicó especialmente a la formación de los Doce, trata de inculcar en ellos las verdaderas exigencias del apostolado (Mc 8, 31-37).

Así les habla de la necesidad del padecimiento, la persecución y la cruz para traer el Reino (vg. A partir de la confesión de Pedro) habla de rechazo, desprecio y de pasión, en la que los discípulos han de participar (Mc 10, 32.34), y les presenta el misterio de la pascua como valor redentor de la negación de sí mismos (Mt 16,24ss.), de la donación de la propia vida (Jn 12,25), de la necesidad de “beber el cáliz” como él (Mc 10,35ss.).

Toda formación debe preparar para la persecución y la abnegación, como valores apostólicos.

De dejar cosas, personas y planes, a dejarse a sí mismo:

Desde la primera llamada de los doce habían “dejado todo”: barcas, redes, trabajo, familia y casa... Se habían embarcado en el plan de Jesús. Pero sólo al final, en la tercera llamada, comprenden que todo eso no era suficiente, ni lo más importante, y que era relativo a una renuncia más radical: el dejarse a sí mismo, su egoísmo y miras humanas, para dejarse conducir por Jesús. “Antes tu ibas donde querías... ahora te conducirá a donde tú no quieres” (Jn 21,18).


LA PRÁCTICA DE JESÚS

La forma concreta en que Jesús llevó a cabo su misión la podemos descubrir en las distintas páginas del Evangelio. La lectura atenta de Mc 1, 16-45 nos muestra la finalidad que Jesús perseguía al anunciar la Buena Nueva el pueblo:

1. Crear una comunidad para el Reino (Mc 1, 16-20): Jesús comienza el proceso de constituir una comunidad de seguidores y éstos comienzan su proceso vocacional. Galilea es el lugar privilegiado donde los discípulos pueden tener la experiencia de Jesús: comienzan a vivir en la inseguridad familiar y económica; les espera un trabajo desconocido y asumen un proyecto de vida donde tienen prioridad las necesidades de los demás. Son corresponsables de la causa del Reino.
2. Hacer nacer una conciencia crítica (Mc 1, 21-22): Lo que Jesús enseña es nuevo y lo hace con autoridad. “Todo lo contrario de los maestros de la Ley”. La enseñanza de Jesús impresiona a los discípulos; descubren nuevos valores que cuestionan la religión que viven.
3. Combatir el poder del mal (Mc 1, 23-28): Jesús no tiene autorización legal para enseñar, pero sí tiene una práctica con autoridad a favor de los sufrimientos. Su acción es eficaz y poderosa frente al mal que atenta contra la vida humana.
4. Restaurar la vida para el servicio (Mc 1, 29-34): El que sana a la suegra de Pedro y a los enfermos con dolencias de toda clase es el Servidor de Yahvé, el que se hace siervo de todos para liberar a la humanidad de toda clase de servidumbres. Los que se han liberado de sus servidumbres pueden convertirse en servidores de los demás.
5. Permanecer unido al Padre por la oración (Mc 1, 35): La oración es el lugar en que Jesús discierne y decide su acción, de acuerdo al proyecto de Dios y es la instancia de análisis de su práctica. La oración de Jesús no es una oración ritual ni marginada de la vida. Como él no hace nada por cuenta propia, necesita lugares solos o desiertos para entrar en comunión con la voluntad del Padre que le envió.
6. Ampliar y profundizar la conciencia de la misión (Mc 1, 36-39): A través del diálogo con los Doce, Jesús sabe que todos lo buscan, es decir, la propuesta que él hace ha encontrado acogida en el pueblo, la gente lo sigue. No obstante, el éxito misionero no lo adormece. Invita a Pedro y sus compañeros a ir más allá; la misión debe continuar. En otros pueblitos lo esperan y lo necesitan. El desafío misionero es recorrer Galilea predicando y echando demonios.
7. Reintegrar a los marginados a la comunidad y a la convivencia social (Mc 1, 40-45): El leproso, en la sociedad de Jesús, estaba condenado a vivir marginado, fuera de las poblaciones, porque su enfermedad era contagiosa y una amenaza para la vida del pueblo; se le prohibía tener relación con los demás. Con la sanación del leproso, Jesús logra que el leproso salga de su marginación; se mancha las manos tocando a alguien legalmente impuro para reintegrarlo sano y salvo a la comunidad. La Buena Nueva, expresada en palabras y signos proféticos, exige un cambio socio-religioso: en adelante, no habrá más personas marginadas.


EVANGELIZAR, SIGUIENDO LAS HUELLAS DE CRISTO
Evangelizar identificándose con el Señor

Juan Pablo II ha establecido un estrecho nexo entre Jesucristo y evangelizadores, como no podía ser de otro modo, ya que el evangelizador debe identificarse con el Maestro, a fin de llevar a cabo su misión.

Efectivamente, una reflexión doctrinal o pastoral sobre la evangelización, sobre los evangelizadores, sólo puede desarrollarse a partir del misterio de Cristo, de su acción evangelizadora y mesiánica del Redentor del Hombre, Redemptor Hominis, es decir, a partir de una experiencia existencial de la realidad salvífica que caracteriza nuestra religión, ya que el Evangelio no es para la Iglesia, ni para el mundo, al cual se predica, una ideología cualquiera, y ni siquiera sólo un mensaje, por muy fascinante que pueda parecer, sino que es una persona viva, el Hijo de Dios hecho hombre, crucificado y resucitado.
Evangelizar como el Señor, siguiendo su estilo de vida y acción

La evangelización es tarea de todos en la Iglesia. Todos los cristianos (sacerdotes, religiosos y laicos) participan por igual del ser de Cristo en razón del bautismo y la confirmación. Por esto mismo participan por igual de su misión (que él recibió del Padre, y que a su vez ha transmitido a la Iglesia), llamados por tanto a ser evangelizadores y apóstoles del Señor. Cada cual realizará esta misión divina según su propia vocación, cualidades y carismas, pero nadie está eximido del deber de evangelizar, para «ganar a otros para el Señor», en orden a su salvación.

“La Iglesia existe para evangelizar” (Evangelii nuntiandi, 14). Por esto, hay que evangelizar desde Cristo, en fidelidad a la Iglesia. Y, para evangelizar eficazmente, es preciso que cada cristiano entre en un proceso de autoevangelización, de conversión, de afán de santidad y formación cristiana, para así transmitir más fielmente a Cristo, al tiempo que evangelizando ya se autoevangeliza.

Dado que de evangelizar se trata, no podemos menos de afirmar que el evangelizador deberá identificarse, lo más perfectamente, con Jesucristo, que es «el primero y más grande evangelizador» (ib. 7). Pero en este tratar de identificarse con el maestro no basta seguir su estilo o método evangelizador. No. Es necesario evangelizar desde Cristo, pasando antes por su corazón, comprometiéndose con él en unidad de sentimientos. Solo de este modo los evangelizadores podrán evangelizar como Cristo, obediente siempre al Padre y obrando a impulso del Espíritu Santo, que inhabita en las almas de los fieles por la vida de la gracia.

Precisamente en sintonía con este pensamiento, no podemos menos de afirmar que la evangelización es siempre trabajo de amor. Sí, de amor hacia aquellos a quienes se dirige para acercarlos a la fuente del amor y, sobre todo, amor a Dios, que procura su glorificación en medio de los hombres, y que él sea amado en Espíritu y en verdad (cf. 4,24), precisamente por aquellos a los que él ama incondicionalmente, los hombres todos.

La carta encíclica Redemptoris Missio recuerda que: “Quien tiene espíritu misionero siente el ardor de Cristo por las almas (...), se mueve a impulsos del ‘celo por las almas', que se inspira en la caridad misma de Cristo” (Nº 28). Una vez que hemos sido conquistados por ese amor, como Pedro y Juan, ya no podemos dejar de hablar de él (cfr. Hch 4,20). Y como Pablo, cada uno de nosotros debe decir «¡Hay de mi si no predicara el Evangelio!» (1 Co 9, 16). En efecto, ¿cómo podemos descansar, si todos aquellos a quienes Cristo desea llamar suyos todavía no han oído hablar de su amor?.

La evangelización será la resultante del dinamismo santificador de cada cristiano. Al igual que Jesús, el fiel cristiano se santifica para, al mismo tiempo, santificar a otros.

Así lo ha indicado el Santo Padre: “La evangelización a su vez está ordenada a la santificación de aquellos que son evangelizados. No basta evangelizar. Hace falta santificar. Es necesario ser instrumentos y canales de la gracia para la salvación del mundo”.

Afrontemos así la controvertida cuestión de qué es primero: evangelización o santificación. Para esclarecer el problema basta con seguir el ejemplo del Maestro. Al tiempo que predicaba la verdad de la salvación, curaba a los enfermos y poseídos por el demonio, liberando a los pecadores del yugo del mal. En Jesucristo todo es unidad. De este modo se comprende que no cabe establecer oposición entre la llamada evangelización y sacramentalización.

Es necesario anunciar la Palabra de Dios con audacia apostólica, pero eso no basta, ya que Jesucristo ha venido a comunicar la vida divina –la gracia- a las almas. La evangelización sin celebración litúrgica sacramental correría el peligro de caer en un frío conocimiento de ideas. Por eso, la evangelización debe ordenarse a enriquecer los corazones cristianos con la vida divina que se recibe a través de los sacramentos.

También, contemplando el luminoso ejemplo evangelizador de Jesucristo, nos persuadimos de la verdad de que evangelización y promoción humana van juntas, como de la mano. Ésta fue norma de conducta de Jesucristo, que anunciaba la verdad de Dios y del hombre, curándolo de sus males y dolencias.

Por otra parte, la evangelización ha de realizarse buscando, como Jesús que buscaba –sin recortar el sacrificio y la entrega- la oveja perdida, a los pecadores (...) Los evangelizadores de hoy, al igual que Jesucristo, no pueden “estar a la espera”, sino que deben salir a los cruces de los caminos, a los nuevos foros de la vida pública, para encontrarse allí con el hombre y las realidades temporales que necesitan ser vivificadas con el fermento evangélico.

También ha tratado de ello Juan Pablo II que, saliendo al paso del relativismo y escepticismo en que vivimos inmersos, en la sociedad pluralista, ha querido destacar la fortaleza que es preciso mantener en medio del diálogo, de modo que el evangelizador no caiga en la tentación de rebajar las exigencias de la verdad, o de recortarla en su integridad (que la anunciará de modo gradual, teniendo presente la maduración de la persona en su identificación con la verdad).

La evangelización no ha imponerse nunca, sino que habrá de proponerse desde el amor, el diálogo y el respeto a la libertad. Pero dejando que Dios obre en el interior de cada persona como quiera y cuando quiera.

Y el empeño evangelizador de los discípulos de Jesucristo les llevará a procurar el bien de sus hermanos los hombres, especialmente los más necesitados, los pobres. Precisamente la predicación a los pobres es un signo de la presencia del Reino entre los hombres, motivo de la bienaventuranza cristiana, y signo-testimonio de primer orden para la credibilidad del Evangelio. En los pobres está presente de un modo especial el Señor, que se identificó con ellos. Así deberá hacer hoy la Iglesia, para vivir la caridad distintiva de los discípulos de Cristo y para hacer presente el amor de Dios en el mundo, tantas veces descreído y autosuficiente.

De ahí la razón de las palabras del Papa: «La solicitud pastoral para con los pobres y los necesitados ocupa un lugar importante en el proceso de evangelización. ‘Está en una opción o una forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, de la cual da testimonio toda la tradición de la Iglesia' (Sollicitudo rei socialis, 42). El Salvador mismo no dio ejemplo de ello, dedicando especial atención precisamente a los pobres: Los pobres del Señor».

PARA REFLEXIONAR:

Teniendo en cuenta los siete puntos sobre la finalidad de la práctica evangelizadora de Jesús.

• ¿Cuáles están asumidos por nuestra parroquia y por nuestra diócesis?

• ¿Por qué no vivimos los restantes?

• ¿Qué podemos hacer para ponerlos en práctica?

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WebJCP | Abril 2007