Publicado por Misioneros Monfortanos
El nacimiento de Jesús que celebramos en este tiempo de Navidad lleva en sí una multitud de buenas noticias, que nos ayudan a desarrollar el misterio. Hoy en esta fiesta de la Sagrada Familia, se manifiesta la voluntad de Dios de hablarnos en nuestro diálogo con él un lenguaje de hombres. Una manera de hablar que entendemos bien, ya que nos habla de familia, de parientes, de presentación del recién nacido y de su inscripción según las costumbres de su tiempo. Lo que cada familia humana vive para sus hijos, María y José lo viven con su hijo, para él.Los padres de Jesús cumplen la ley. Poco a poco se desvela el destino de ese niño: se extrañan. La alegría del nacimiento está ya acompañada de inquietudes. Llevan al niño, lo llevan en silencio, como en ofrenda, como para decir “sí” a esa familia que constituyen; ya no les pertenece. Entonces es cuando el viejo Simeón, que lo toma en sus brazos a su vez, y Ana, por su palabra, revelan el significado del gesto: es él, el que nos llevará… a nosotros y a su madre.
Sigue siempre la sorpresa maravillosa de la Encarnación, pero el acontecimiento se transforma en existencia diaria. La Sagrada Familia no ha sido exenta de las pruebas… Una familia plenamente humana, enfrentada a unas muy serias preocupaciones, a igual como tantas familias humanas. Desde su infancia, el hijo de Dios se hace solidario de los heridos de la vida, en especial de los exiliados.
María pone su confianza después de plantear su problema: “¿Cómo será eso?” José vive la confianza y toma a María en su casa. Después enseña a Jesús su oficio de hombre. Jesús se alimentará de la voluntad del Padre. Es la obediencia de la fe a lo cotidiano de la vida.
En la celebración de la Sagrada Familia, celebramos a nuestras familias que honramos, y en ellas a la gente que lleva una vida ordinaria, una casa corriente, vestidos normales; gente que encontramos en cualquier rincón de la calle.
Dios, Padre nuestro, fuente de vida y amor, has hecho alianza con todo el género humano. Da a los padres y a los hijos de este tiempo de construir familias felices y generosas.
Oración :
Gracias, Señor, por haber nacido en una familia
muy parecida a cualquiera de las nuestras.
Tus padres ofrecieron en el Templo
el sacrificio de los pobres.
No podían permitirse más.
Gracias también porque desde este momento
queda clara la veneración hacia los mayores
que te inculcaron tus padres.
Ayúdanos, Señor,
a encontrar soluciones para compaginar
el cuidado de nuestros mayores,
el trabajo y los deberes familiares.
Danos personas sabias
que sepan decirnos la palabra oportuna,
que nos ayuden a ver las cosas
según tu voluntad.
Señor, da a los esposos
la lucidez y la valentía suficiente
para educar a los hijos
en ¡os valores humanos y cristianos.
A todos nosotros, Señor,
danos dulzura, paciencia y cariño
hacia los padres y los jóvenes.
Gracias, Señor, por haber nacido en una familia
muy parecida a cualquiera de las nuestras.
Tus padres ofrecieron en el Templo
el sacrificio de los pobres.
No podían permitirse más.
Gracias también porque desde este momento
queda clara la veneración hacia los mayores
que te inculcaron tus padres.
Ayúdanos, Señor,
a encontrar soluciones para compaginar
el cuidado de nuestros mayores,
el trabajo y los deberes familiares.
Danos personas sabias
que sepan decirnos la palabra oportuna,
que nos ayuden a ver las cosas
según tu voluntad.
Señor, da a los esposos
la lucidez y la valentía suficiente
para educar a los hijos
en ¡os valores humanos y cristianos.
A todos nosotros, Señor,
danos dulzura, paciencia y cariño
hacia los padres y los jóvenes.







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