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lunes, 24 de noviembre de 2008

¿Para quién es el Reino?

por Jesús Burgaleta
Publicado por El Libro de Arena
Domingo XXXIV durante el año - CRISTO REY

Hermanos:
escuchad con atención
la Noticia siempre nueva
del evangelio de Jesucristo.

El que trata al hombre como persona,
el que considera a la persona como un hermano,
el que cuida del hermano como de sí mismo,
el que se entrega al hombre como Cristo lo hizo,
el que lo ama como Dios lo está amando:

ese cumple el evangelio,
se entrega a Cristo,
le da a Dios el culto verdadero.

El que renuncia a todo por amor,
el que descubre el tesoro del Reino,
el que llora con el que sufre
y tiene misericordia del desamparado,
el que da de comer al hambriento
y de beber al sediento,
el que hospeda al extranjero,
viste al desnudo
y visita al encarcelado:

está unido a Dios,
se ha encontrado con Cristo,
es un firme candidato para el Reino.

El que comprende a los que están rotos por dentro,
el que ayuda al anciano abandonado,
el que promociona a los disminuidos,
el que ama a los marginados,
el que está pendiente de los que no dan prestigio ni dinero:

ese ama a Dios,
tiene fe en Cristo,
heredará al Reino.

El que tiene hambre y sed de justicia,
el que arde porque se instauren los derechos,
el que es solidario en el trabajo
y compañero de su compañero,
el que lucha por la dignidad de todos,
el que no descansa día y noche para crear las condiciones
en las que el hombre deja de ser un lobo con su hermano:

ese es saciado por Dios,
está unido a Cristo
y compartirá con él la corona del Reino.

El que trabaja por la paz,
el que destierra de su corazón el odio,
el que es manso y no agresivo,
el que no responde a la violencia con violencia,
el que rehúye la pólvora, el cañón y los disparos,
el que anhela una tierra de pueblos abrazados:

ese verá a Dios,
está en comunión con Cristo,
disfrutará del banquete del Reino.

El que vive con horror la visión de la sangre pisoteada de los pueblos,
el que no resiste la represión, ni la bota sobre el cuello,
el que se solidariza con los movimientos de ayuda,
el que colabora con las campañas a favor de los derechos,
el que apoya los derechos,
el que apoya los procesos de liberación,
el que está dispuesto a ayudar a los pueblos, aunque sufra persecución, calumnia, violación tortura y corra el peligro de ser asesinado:

ese es hombre de Dios,
es discípulo de Cristo,
pertenece al linaje de los hijos del Reino.

El que cuando dice Dios dice a la vez hombre,
el que cuando ama a Dios ama a la vez al hombre,
el que cuando da gloria a Dios llena a la vez de honor al hombre,
el que cuando se acerca a Dios se aproxima a la vez al hombre,
el que cuando da culto a Dios entroniza a la vez al hombre,
el que cuando obedece a Dios se encuentra entregado al hombre:

ese sabe lo que dice,
ese sabe lo que hace,
ese es «bendito» del Padre.

El que cree en Cristo y confía en el hombre,
el que sigue a Cristo y se entrega al hombre,
el que se adhiere a Cristo y se hace compañero del hombre,
el que tiene a Cristo por Camino y hace el camino con el hombre:

ese es el discípulo,
es hombre sensato,
tiene su casa edificada sobre roca inconmovible.

El que al ver a Dios entrevé el rostro del hombre,
el que al profesar a Cristo confiesa al hombre,
el que al decir «hombre», «Cristo« y «Dios» expresa la llamada:

a entregarse más al que más lo necesita,
a servir al que pide ayuda,
a acompañar al que está solo,
a compartir con el que nada tiene,
a acoger al que está desamparado,
a amar al que carece de cariño,
a establecer en la historia la justicia del Reino:

tiene el Reino en sus manos.
Porque lo que está haciendo a cualquier pequeño
se lo está haciendo al mismo Cristo.

«Dichosos los que eligen ser pobres,
porque de ellos es el Reino».

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WebJCP | Abril 2007