Publicado por Catequistas.org

1. La Palabra de Dios
La palabra de de Jesús es siempre alentadora y positiva. Abre los corazones a la confianza y a la entrega generosa a las cosas de Dios. El es el enviado del Padre Dios para sanar y no para condenar
Primera lectura: Zacarías 9. 9-10
Por eso gritaba el último profeta del Antiguo Testamento que nos debemos alegrar, porque el mismo Dios está de nuestra parte. El se ha forjado un Pueblo y lo elegido para la vida en libertad y para la esclavitud del pecado.
¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de júbilo, hija de Jerusalén!
Mira que tu Rey viene hacia ti; él es justo y victorioso, es humilde y está montado sobre un asno, sobre la cría de un asna.
Él suprimirá los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén; el arco de guerra será suprimido y proclamará la paz a las naciones.
Su dominio se extenderá de un mar hasta el otro y desde el Río hasta los confines de la tierra.
Lectura Segunda: Romanos 8. 9 y 11-13
San Pablo transmite en sus cartas el mismo mensaje de alegría y de confianza. Jesús nos ha salvado y nos ha llenado de su Espíritu. Con la venido de Jesús ya no podemos ni debemos vivir a cuenta de la carne, sino en el dinamismo del espíritu. Es decir nuestra vida esta en Dios y nuestra esperanza en la salvación.
“Vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece;
mas si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo haya muerto ya a causa del pecado, el espíritu es vida a causa de la justicia.
Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros.
Así que, hermanos míos, no somos deudores de la carne para vivir según la carne, pues, si vivís según la carne, moriréis. Pero si con el Espíritu hacéis morir las obras del cuerpo, viviréis.
Tercera Lectura: Mateo 11. 25-30
Jesús se alegraba hacia el fina de su predicación evangélica y de su vida terrena, que su Padre y nuestro Padre había querido revelar las grandeza de su misericordia a los pequeños de la tierra y se las había ocultado los que a sí mismos se llamaban sabios.
“En aquel tiempo, Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis afligidos y agobiados y yo os aliviaré.
Cargad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, porque soy manso y humilde de corazón, y así encontraréis alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana".
El yugo es un instrumento de madera que ata a dos animales. Jesús aprovecha la comparación del yugo para hablar, con metáfora fácil de entender por la gente, la vida que el reclama con un trabajo que a primera vista puede parecer duro, pero que en realidad es muy suave, pues está inspirado por el amor y se desarrolla en actitud de amor.
Pero las comparaciones Jesús se multiplican en referencia a la unión que desea que sus seguidores tengan con El. El efecto del yugo es unir estrechamente a dos seres vivos que realizan un trabajo duro. Por eso Jesús se compara a si mismo como uno de estos seres con el que se une su discípulo y su seguidor. Por eso los oyentes entendían perfectamente sus enseñanzas y se sentían animados. Jesús no decía a los demás lo que debían hacer, como hacían los rabinos de Israel, de los que Jesús decía que “en la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos: haced lo que dicen pero no hagáis lo que hacen. Por que ellos ligar cargas sobre los demás, pero no ponen ni la punta del dedo para ayudar a moverlas”. (Mt. 23.2 y 3). Jesús sin embargo era el primero que daba ejemplo de los que pedía a la gente que le seguía con admiración. Vivía como pobre, y hablaba de pobreza. Recomendaba oración y el oraba con sencillez ante sus discípulos. Reclamaba el perdón de los enemigos y él perdonaba a todos su pecado. En el ejemplo vivo y pleno de su vida es donde está la fortaleza del mensaje de Jesús.
Jesús era el modelo que atraía y ayudaba, que se compadecía de los pobres y de los enfermos, que pedía el perdón y la compasión, que ofrecía todo lo que tenía, que en su caso era el misterio y el mensaje de su origen divino y de su destino de Redentor.
+ + + + +
La Ley de Dios siempre en suave, por que el mismo ayuda a cumplirla y por que Dios no manda nunca nada imposible de cumplir. Pero la Ley resulta dura cuando no hay amor en quien debe someterse a ella. Perdonar a un enemigo es costoso, si el que perdona no tiene un corazón modulado por el amor a Dios. Orar con fe y con paz resulta costoso i la mente es envidiosa, soberbia y egoísta. Hacer el bien a los que viven con nosotros siempre es molesto si uno se halla embargado por el egoísmo.
Pero seguir los planes de Dios cuando se es humilde y cuando se ha descubierto el amor que Dios nos tiene resulta gratificante, como es el hacer un esfuerzo o un sacrificio por el amigo, por el esposo o por los hijos a quienes se ama con todo el corazón.
En el amor está el secreto de la felicidad. El amor ayuda a entender el sentido metafórico que se le atribuye a la palabra yugo: carga pesada, prisión o atadura, que termina resultando agradable por ser el vínculo que une a quien se ama. Llama la atención que los contrayentes del matrimonio reciban el nombre de "cónyuges", es decir uncidos a un yugo.
Es decir que el término refleje, en el significado original la idea de dos personas libres que se comprometen a permanecer ligados en forma tal, que uno no podrá elegir o cambiar la ruta sin involucrar al otro. Con razón se les llama también "consortes", es decir, partícipes de la misma suerte o destino. Alguien puede ver en ello una irritante limitación de la libertad. Pero muchos lo celebran como manifestación de solidaridad: todo lo tuyo es mío, todo lo mío es tuyo, todo lo que te afecte a ti me afecta a mí; tú y yo somos una sola cosa.
En este sentido hay que ver la relación con Jesús. Algunos de sus discípulos se le marcharon una vez, por que pronunció un discurso en Cafarnaum incomprensible para ellos y decían al marcharse: “Dura es esta doctrina ¿quién podrá aguantarla? “ y desde entonces dejaron de seguirle” Pero otros le decían por boca de Pedro cuando les preguntaba si también ellos querían dejarle: ¿A quien iremos, Señor? Tu solo tienes palabras de vida eterna y nosotros sabemos que eres el Consagrado de Dios” (Jn. 6. 69)
+ + + + +
En este contexto de entrega al Señor que tan claro es en sus palabras y tan cautivador en su viuda y en sus intenciones, hay que situar la mayor parte de los mensajes de Jesús. Son palabra de vida eterna. Es decir son mensajes que dispone al hombre que las escuchas y las sigue para caminar en presencia del Señor, hacia la ida eterna.
El mensaje de Jesús es un mensaje de amor. Pero es también un mensaje de libertad. Los cristianos son los más libres seres de la tierra. Ellos viven un Evangelio de libertad y no un código de limitaciones morales: si vive la renuncia, el control de los sentidos, el servicio al prójimo, el trabajo de cada día y muchas cosas más desde el amor a Dios.
La certeza de que toda norma o ley moral, lejos de ser un atentado contra su libertad, es su signo y seguro de vida, inspirado por la luz de Dos y por el amor a los hijos de Dios es lo que da sentido a su vida y al cumplimiento de sus deberes. Cuando se ama a Dios, el código de los diez mandamientos no son una serie de limitaciones sino de liberaciones. El cristiano ya no dice no matar, no fornicar, no mentir, no robar, sino alguno mucho más positivo: luchar por la vida, librarse de las pasiones, respetar la verdad, mirar con respeto los bienes ajenos. Ese es el espíritu del Evangelio
Un escritor decía en una página anónima: “Honrar padre y madre ¿limita o enriquece la libertad? Concebir y dar a luz un hijo ¿"embaraza" o enaltece la libertad. Honrar la verdad, decirla y hacerla ¿restringe la libertad de pensar o es la mejor manera de ser más libre que nadie? Respetar la propiedad ajena y cumplir la perfecta justicia ¿limita o dilata como persona digna, limpia y honesta? Ser justo (dar a cada uno lo suyo) equivale en la Biblia a ser santo. Honrar y respetar la vida, cuidarla y defenderla, aun a riesgo de sacrificar la propia ¿frena la grandeza personal o es el máximo signo de elegancia y de dignidad? Dar la vida por amor es el más grandioso modo eficaz de preservarla y hacerla luminosa.”
Todo esto es lo que nos enseña el mensaje de Jesús, cuando noi habla de libertad y de ataduras a su mensaje liberador. Detrás de cada norma restrictiva el cristiano es capaz de ver libertad. Esa es la sabiduría y benevolencia de Cristo y del Evangelio que recoge sus enseñanzas y sus consignas de vida. Dichoso el que sabe ver la vida a la luz de la eternidad.
A la luz de esta reflexión podremos entender mejor las palabras del Señor: "Venid a Mí, todos los que estéis cansados y agobiados. Yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón. Así encontraréis descanso. Porque mi yugo es suave, y mi carga ligera".
Hermosas palabras y maravillosas consignas. Son el modo de librarse uno de sus propios agobios y de los personales desconciertos. El gran regalo de Jesús es uncirse a su “yugo”. ¿Y cuál es el yugo de Cristo? Fidelidad a la voluntad del Padre. Fidelidad que se aprende vaciando el corazón de toda soberbia y prepotencia. "Aprended de Mí: soy manso y humilde de corazón". Son las palabra de Jesús, Los mansos heredarán la tierra. Los humildes serán ensalzados por Dios. Mansos y humildes son, por excelencia, libres. Y por eso felices. Y le deben su libertad y felicidad a que aceptaron cargar el yugo de Cristo.
1. Experiencia
Hacer una lista de las “cargas que Jesús impone” y buscar ejemplos de cómo reacciona la gente de nuestro entorno respecto a ellas. ¿Qué cargas son? Orar, perdonar, respetar, confiar en Dios, obedecer, trabajar, amor al prójimo, vivir con desprendimiento, etc.
Se pueden recoger una serie de hecho o datos que parecen en los periódicos que informan sobre actos de generosidad y altruismo, de renuncia y desprendimiento, de ayudas a los demás. Se pueden traer al grupo o a la clase recortes de prensa al respecto, uno cada miembro presente, y dar cuenta de ellos a los demás.
2. Reflexión
Las cargas de Jesús son necesidades espirituales, morales y sociales del hombre. Son amar y servir a Dios. Son buscar cauces de ayuda para los hombres. Son tender a la santidad.
El educador puede hacer entender a los escolares o catequizandos que todo depende de lo que se entienda por cargas. Los seguidores de Jesús siempre entienden sólo y todo lo que se refiere a cumplir con los deseos de Dios.
3. Acción
Se puede realizar un trabajo individual, construyendo una lista de cosas o acciones que agradan a Dios y una lista de cosas o acciones que desagradan, entre las que realiza o vive un escolar de la edad de los presentes a lo largo de su vida ordinaria.
Para darlo más vivacidad, se puede escribir esa doble lista en una hoja, poniendo en color azul las buenas y en color rojo las malas. Si cada uno prepara una hoja, se exponen luego en una pared.
4 Colaboración
Se crean unos grupos de trabajo. Y se plantea la pregunta, sobre la idea de en qué cosas hay más coincidencias y en cuáles hay más diferencias o más singularidad. Cada grupo perfila una estadística desde las cosas buenas y las cosas malas más y meno coincidentes
Y por medio de un debate y de la exposición de las propias impresiones, se hace el cuadro definido e cosas malas y cosas buenas
5. Interiorización
Y se prepara entre todos una plegaria, la cual quedará expuesta al menos una semana, dando gracias a Dios por las cosas buenas que han resultado resaltadas . Y se le pide perdón por las cosas malas que también han terminado escritas.
- De Pequeños
Representar al estilo de una dramatización los consejos que daría Jesús a los niños que encontraba en el camino en diversas situaciones: un niño diciendo mentiras, dos niños pegándose, un niño que robaba unas frutas, uno niño que decía palabrotas… Un niño puede hacer de Jesús y otros niños haces de “obradores del mal”. Jesús le indica con mucha dulzura lo que tienen que evitar y por qué deben obrar bien a los que no lo hacen o simulan no hacerlo
Procurar que los niños digan cosas positivas, no sólo que aludan a las negativas: decir la verdad, perdonar, amar al prójimo, hacer favores, etc.
- De medianos
Hacer un plan de vida para un buen cristiano. Tocar puntos como rezar cada día, hacer alguna obra buena, ayudar a los amigos y compañero, obedecer a la autoridad, decir siempre la verdad… etc. Se pueden repasar con este procedimiento los mandamientos, los sacramentos, los mandamientos de la Iglesia, las virtudes. Será un ejercicio interesante de repaso de la cultura religiosa general, so pretexto de escribir un plan de vida que luego se puede mandar a un amigo.
- De Mayores y Preadolescentes
Explorar mediante una encuesta lo que entiende la gente por vivir conforme al mensaje de Jesús. Si cada miembro del grupo o de la clase realiza la encuesta y recoge varias repuestas, se pueden realizar unas tablas estadísticas basadas en varias docenas de encuestados
Luego se comenta cómo suenan las palabras del Evangelio en los oídos de diversos grupos: mujeres y varones, ricos y pobres, personas cultas y personas de cultura muy elemental, mayores, jóvenes y ancianos.
Términos del Diccionario de Catequesis. Caridad, Amor al prójimo, Sacrificio, Renuncia, Penitencia, Ascética, Lucha, Solidaridad, Colaboración, Ejemplaridad, Testimonio, Humildad, Sencillez
Términos del Diccionario de Catequesis: Vida cristiana, Oración, Trabajo, Predicación, Buen ejemplo, Caridad, Solidaridad, Fidelidad, Valentía, Anuncio. Predicación. Mensajeros.
Puede consultarse directamente en la página web www.lasalle.es/catequesis2
En el formato de la Enciclopedia Wikipedia en: www.lasalle.es/catequesis
Libros interesantes:
Venid a mi (Mt. 11.28-30). El discipulado, fundamento de la Etica en Mateo. Luis Antonio Sánchez. Madrid. Facultad de San Dámaso. Publicaciones. 2004
Las parábolas de Jesús: todo lo que dijo el Señor. José Martínez Puche. Madrid. Edibesa. 2005
Vida cristiana, vida teologal ¿Cómo se manifiesta Jesús en el Evangelio. José Román Flecha. Salamanca Secretariado Trinitario. 2006
Sabiduría de los humildes. José Torras. Barcelona. Ed. Noticias Cristianas. 2006
Orar con sencillez. Francisco Cerro Chaves. Burgos. Monte Carmelo 2000
Primera lectura: Zacarías 9. 9-10
Por eso gritaba el último profeta del Antiguo Testamento que nos debemos alegrar, porque el mismo Dios está de nuestra parte. El se ha forjado un Pueblo y lo elegido para la vida en libertad y para la esclavitud del pecado.
¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de júbilo, hija de Jerusalén!
Mira que tu Rey viene hacia ti; él es justo y victorioso, es humilde y está montado sobre un asno, sobre la cría de un asna.
Él suprimirá los carros de Efraím y los caballos de Jerusalén; el arco de guerra será suprimido y proclamará la paz a las naciones.
Su dominio se extenderá de un mar hasta el otro y desde el Río hasta los confines de la tierra.
Lectura Segunda: Romanos 8. 9 y 11-13
San Pablo transmite en sus cartas el mismo mensaje de alegría y de confianza. Jesús nos ha salvado y nos ha llenado de su Espíritu. Con la venido de Jesús ya no podemos ni debemos vivir a cuenta de la carne, sino en el dinamismo del espíritu. Es decir nuestra vida esta en Dios y nuestra esperanza en la salvación.
“Vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece;
mas si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo haya muerto ya a causa del pecado, el espíritu es vida a causa de la justicia.
Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros.
Así que, hermanos míos, no somos deudores de la carne para vivir según la carne, pues, si vivís según la carne, moriréis. Pero si con el Espíritu hacéis morir las obras del cuerpo, viviréis.
Tercera Lectura: Mateo 11. 25-30
Jesús se alegraba hacia el fina de su predicación evangélica y de su vida terrena, que su Padre y nuestro Padre había querido revelar las grandeza de su misericordia a los pequeños de la tierra y se las había ocultado los que a sí mismos se llamaban sabios.
“En aquel tiempo, Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis afligidos y agobiados y yo os aliviaré.
Cargad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí, porque soy manso y humilde de corazón, y así encontraréis alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana".
2. Comentario
El yugo es un instrumento de madera que ata a dos animales. Jesús aprovecha la comparación del yugo para hablar, con metáfora fácil de entender por la gente, la vida que el reclama con un trabajo que a primera vista puede parecer duro, pero que en realidad es muy suave, pues está inspirado por el amor y se desarrolla en actitud de amor.
Pero las comparaciones Jesús se multiplican en referencia a la unión que desea que sus seguidores tengan con El. El efecto del yugo es unir estrechamente a dos seres vivos que realizan un trabajo duro. Por eso Jesús se compara a si mismo como uno de estos seres con el que se une su discípulo y su seguidor. Por eso los oyentes entendían perfectamente sus enseñanzas y se sentían animados. Jesús no decía a los demás lo que debían hacer, como hacían los rabinos de Israel, de los que Jesús decía que “en la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos: haced lo que dicen pero no hagáis lo que hacen. Por que ellos ligar cargas sobre los demás, pero no ponen ni la punta del dedo para ayudar a moverlas”. (Mt. 23.2 y 3). Jesús sin embargo era el primero que daba ejemplo de los que pedía a la gente que le seguía con admiración. Vivía como pobre, y hablaba de pobreza. Recomendaba oración y el oraba con sencillez ante sus discípulos. Reclamaba el perdón de los enemigos y él perdonaba a todos su pecado. En el ejemplo vivo y pleno de su vida es donde está la fortaleza del mensaje de Jesús.
Jesús era el modelo que atraía y ayudaba, que se compadecía de los pobres y de los enfermos, que pedía el perdón y la compasión, que ofrecía todo lo que tenía, que en su caso era el misterio y el mensaje de su origen divino y de su destino de Redentor.
+ + + + +
La Ley de Dios siempre en suave, por que el mismo ayuda a cumplirla y por que Dios no manda nunca nada imposible de cumplir. Pero la Ley resulta dura cuando no hay amor en quien debe someterse a ella. Perdonar a un enemigo es costoso, si el que perdona no tiene un corazón modulado por el amor a Dios. Orar con fe y con paz resulta costoso i la mente es envidiosa, soberbia y egoísta. Hacer el bien a los que viven con nosotros siempre es molesto si uno se halla embargado por el egoísmo.
Pero seguir los planes de Dios cuando se es humilde y cuando se ha descubierto el amor que Dios nos tiene resulta gratificante, como es el hacer un esfuerzo o un sacrificio por el amigo, por el esposo o por los hijos a quienes se ama con todo el corazón.
En el amor está el secreto de la felicidad. El amor ayuda a entender el sentido metafórico que se le atribuye a la palabra yugo: carga pesada, prisión o atadura, que termina resultando agradable por ser el vínculo que une a quien se ama. Llama la atención que los contrayentes del matrimonio reciban el nombre de "cónyuges", es decir uncidos a un yugo.
Es decir que el término refleje, en el significado original la idea de dos personas libres que se comprometen a permanecer ligados en forma tal, que uno no podrá elegir o cambiar la ruta sin involucrar al otro. Con razón se les llama también "consortes", es decir, partícipes de la misma suerte o destino. Alguien puede ver en ello una irritante limitación de la libertad. Pero muchos lo celebran como manifestación de solidaridad: todo lo tuyo es mío, todo lo mío es tuyo, todo lo que te afecte a ti me afecta a mí; tú y yo somos una sola cosa.
En este sentido hay que ver la relación con Jesús. Algunos de sus discípulos se le marcharon una vez, por que pronunció un discurso en Cafarnaum incomprensible para ellos y decían al marcharse: “Dura es esta doctrina ¿quién podrá aguantarla? “ y desde entonces dejaron de seguirle” Pero otros le decían por boca de Pedro cuando les preguntaba si también ellos querían dejarle: ¿A quien iremos, Señor? Tu solo tienes palabras de vida eterna y nosotros sabemos que eres el Consagrado de Dios” (Jn. 6. 69)
+ + + + +
En este contexto de entrega al Señor que tan claro es en sus palabras y tan cautivador en su viuda y en sus intenciones, hay que situar la mayor parte de los mensajes de Jesús. Son palabra de vida eterna. Es decir son mensajes que dispone al hombre que las escuchas y las sigue para caminar en presencia del Señor, hacia la ida eterna.
El mensaje de Jesús es un mensaje de amor. Pero es también un mensaje de libertad. Los cristianos son los más libres seres de la tierra. Ellos viven un Evangelio de libertad y no un código de limitaciones morales: si vive la renuncia, el control de los sentidos, el servicio al prójimo, el trabajo de cada día y muchas cosas más desde el amor a Dios.
La certeza de que toda norma o ley moral, lejos de ser un atentado contra su libertad, es su signo y seguro de vida, inspirado por la luz de Dos y por el amor a los hijos de Dios es lo que da sentido a su vida y al cumplimiento de sus deberes. Cuando se ama a Dios, el código de los diez mandamientos no son una serie de limitaciones sino de liberaciones. El cristiano ya no dice no matar, no fornicar, no mentir, no robar, sino alguno mucho más positivo: luchar por la vida, librarse de las pasiones, respetar la verdad, mirar con respeto los bienes ajenos. Ese es el espíritu del Evangelio
Un escritor decía en una página anónima: “Honrar padre y madre ¿limita o enriquece la libertad? Concebir y dar a luz un hijo ¿"embaraza" o enaltece la libertad. Honrar la verdad, decirla y hacerla ¿restringe la libertad de pensar o es la mejor manera de ser más libre que nadie? Respetar la propiedad ajena y cumplir la perfecta justicia ¿limita o dilata como persona digna, limpia y honesta? Ser justo (dar a cada uno lo suyo) equivale en la Biblia a ser santo. Honrar y respetar la vida, cuidarla y defenderla, aun a riesgo de sacrificar la propia ¿frena la grandeza personal o es el máximo signo de elegancia y de dignidad? Dar la vida por amor es el más grandioso modo eficaz de preservarla y hacerla luminosa.”
Todo esto es lo que nos enseña el mensaje de Jesús, cuando noi habla de libertad y de ataduras a su mensaje liberador. Detrás de cada norma restrictiva el cristiano es capaz de ver libertad. Esa es la sabiduría y benevolencia de Cristo y del Evangelio que recoge sus enseñanzas y sus consignas de vida. Dichoso el que sabe ver la vida a la luz de la eternidad.
A la luz de esta reflexión podremos entender mejor las palabras del Señor: "Venid a Mí, todos los que estéis cansados y agobiados. Yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón. Así encontraréis descanso. Porque mi yugo es suave, y mi carga ligera".
Hermosas palabras y maravillosas consignas. Son el modo de librarse uno de sus propios agobios y de los personales desconciertos. El gran regalo de Jesús es uncirse a su “yugo”. ¿Y cuál es el yugo de Cristo? Fidelidad a la voluntad del Padre. Fidelidad que se aprende vaciando el corazón de toda soberbia y prepotencia. "Aprended de Mí: soy manso y humilde de corazón". Son las palabra de Jesús, Los mansos heredarán la tierra. Los humildes serán ensalzados por Dios. Mansos y humildes son, por excelencia, libres. Y por eso felices. Y le deben su libertad y felicidad a que aceptaron cargar el yugo de Cristo.
3. Modelo de Catequesis
1. Experiencia
Hacer una lista de las “cargas que Jesús impone” y buscar ejemplos de cómo reacciona la gente de nuestro entorno respecto a ellas. ¿Qué cargas son? Orar, perdonar, respetar, confiar en Dios, obedecer, trabajar, amor al prójimo, vivir con desprendimiento, etc.
Se pueden recoger una serie de hecho o datos que parecen en los periódicos que informan sobre actos de generosidad y altruismo, de renuncia y desprendimiento, de ayudas a los demás. Se pueden traer al grupo o a la clase recortes de prensa al respecto, uno cada miembro presente, y dar cuenta de ellos a los demás.
2. Reflexión
Las cargas de Jesús son necesidades espirituales, morales y sociales del hombre. Son amar y servir a Dios. Son buscar cauces de ayuda para los hombres. Son tender a la santidad.
El educador puede hacer entender a los escolares o catequizandos que todo depende de lo que se entienda por cargas. Los seguidores de Jesús siempre entienden sólo y todo lo que se refiere a cumplir con los deseos de Dios.
3. Acción
Se puede realizar un trabajo individual, construyendo una lista de cosas o acciones que agradan a Dios y una lista de cosas o acciones que desagradan, entre las que realiza o vive un escolar de la edad de los presentes a lo largo de su vida ordinaria.
Para darlo más vivacidad, se puede escribir esa doble lista en una hoja, poniendo en color azul las buenas y en color rojo las malas. Si cada uno prepara una hoja, se exponen luego en una pared.
4 Colaboración
Se crean unos grupos de trabajo. Y se plantea la pregunta, sobre la idea de en qué cosas hay más coincidencias y en cuáles hay más diferencias o más singularidad. Cada grupo perfila una estadística desde las cosas buenas y las cosas malas más y meno coincidentes
Y por medio de un debate y de la exposición de las propias impresiones, se hace el cuadro definido e cosas malas y cosas buenas
5. Interiorización
Y se prepara entre todos una plegaria, la cual quedará expuesta al menos una semana, dando gracias a Dios por las cosas buenas que han resultado resaltadas . Y se le pide perdón por las cosas malas que también han terminado escritas.
4. Ejercicios para la catequesis.
- De Pequeños
Representar al estilo de una dramatización los consejos que daría Jesús a los niños que encontraba en el camino en diversas situaciones: un niño diciendo mentiras, dos niños pegándose, un niño que robaba unas frutas, uno niño que decía palabrotas… Un niño puede hacer de Jesús y otros niños haces de “obradores del mal”. Jesús le indica con mucha dulzura lo que tienen que evitar y por qué deben obrar bien a los que no lo hacen o simulan no hacerlo
Procurar que los niños digan cosas positivas, no sólo que aludan a las negativas: decir la verdad, perdonar, amar al prójimo, hacer favores, etc.
- De medianos
Hacer un plan de vida para un buen cristiano. Tocar puntos como rezar cada día, hacer alguna obra buena, ayudar a los amigos y compañero, obedecer a la autoridad, decir siempre la verdad… etc. Se pueden repasar con este procedimiento los mandamientos, los sacramentos, los mandamientos de la Iglesia, las virtudes. Será un ejercicio interesante de repaso de la cultura religiosa general, so pretexto de escribir un plan de vida que luego se puede mandar a un amigo.
- De Mayores y Preadolescentes
Explorar mediante una encuesta lo que entiende la gente por vivir conforme al mensaje de Jesús. Si cada miembro del grupo o de la clase realiza la encuesta y recoge varias repuestas, se pueden realizar unas tablas estadísticas basadas en varias docenas de encuestados
Luego se comenta cómo suenan las palabras del Evangelio en los oídos de diversos grupos: mujeres y varones, ricos y pobres, personas cultas y personas de cultura muy elemental, mayores, jóvenes y ancianos.
5 Complementos parala reflexión
Términos del Diccionario de Catequesis. Caridad, Amor al prójimo, Sacrificio, Renuncia, Penitencia, Ascética, Lucha, Solidaridad, Colaboración, Ejemplaridad, Testimonio, Humildad, Sencillez
Términos del Diccionario de Catequesis: Vida cristiana, Oración, Trabajo, Predicación, Buen ejemplo, Caridad, Solidaridad, Fidelidad, Valentía, Anuncio. Predicación. Mensajeros.
Puede consultarse directamente en la página web www.lasalle.es/catequesis2
En el formato de la Enciclopedia Wikipedia en: www.lasalle.es/catequesis
Libros interesantes:
Venid a mi (Mt. 11.28-30). El discipulado, fundamento de la Etica en Mateo. Luis Antonio Sánchez. Madrid. Facultad de San Dámaso. Publicaciones. 2004
Las parábolas de Jesús: todo lo que dijo el Señor. José Martínez Puche. Madrid. Edibesa. 2005
Vida cristiana, vida teologal ¿Cómo se manifiesta Jesús en el Evangelio. José Román Flecha. Salamanca Secretariado Trinitario. 2006
Sabiduría de los humildes. José Torras. Barcelona. Ed. Noticias Cristianas. 2006
Orar con sencillez. Francisco Cerro Chaves. Burgos. Monte Carmelo 2000







Adelante
Sigue Conociendo
INICIO





0 comentarios:
Publicar un comentario