Luis Aranguren Gonzalo *
Publicado por Antena Misionera
En tiempos donde lo micro y lo instantáneo se revuelven aceleradamente, el compromiso social es entendido en ocasiones como un traje entonado que cada cual se pone y se quita a su antojo. En realidad, más que tener compromisos, entendidos como tareas más o menos esporádicas que se desarrollan con otras persona, habría que hablar de que somos compromiso y estamos comprometidos, nos guste o no, tanto con nuestro quehacer personal como con la construcción de este mundo; en lo primero, esbozando proyectos de felicidad siempre inconclusos; en lo segundo, mejorando o empeorando esta tierra que sabe a todo menos a la fraternidad que Dios nos susurra y no acertamos a escuchar.El mundo del voluntariado redescubre una nueva manera de vivir el compromiso desde espacios profundamente mestizos: creyentes y no creyentes, jóvenes y mayores, cualificados y menos cualificados, animadores, asistencialistas, promocionales, paliativos, transformadores. Todo es bienvenido si camina en la dirección del encuentro interpersonal rehabilitador y se asoma al horizonte del cambio social, aunque sea de a poquito, como tiernamente escribe Galeano.
Sin embargo, vivimos tiempos de confusión. Con frecuencia el voluntariado aparece en las páginas de los periódicos y en los informativos tratado desde la exaltación de lo solidario en una clave profundamente individualista, acrítica, sensiblona y blanda. Por el contrario, voluntariado debe ligarse cada vez más a procesos comunitarios de reflexión y de acción, a construcción de tejido social sólido en nuestros barrios y pueblos, a creación de redes de solidaridad y estructuras de coordinación en los territorios concretos donde con facilidad y altura de miras nos pasemos información unas organizaciones a otras, planteemos cosas en común, creemos espacios de trabajo y de reflexión compartidos. Lo demás es carrera para llegar primeros a ninguna parte.
El voluntariado como compromiso espera mucho y bueno de todos los que en él participamos. Sobre todo espera determinación por embarcarnos en procesos de encuentro rehabilitador con los excluidos y de transformación social, de esa transformación que viene lenta, pero viene, como el futuro que acaricia Benedetti.
*Filósofo. Experto en Voluntariado de
Organizaciones Sociales.
Director de Ediciones de PPC.







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