Por Javier Ruiz-Seiquer, SJ

Llegamos al final del tiempo pascual con la fiesta de la Ascensión del Señor. Es un día especial. Parece que Jesús se despide y eso debería ponerte triste. Pero no es así pues ni Jesús se despide para desaparecer, ni lo vas a perder. Todo lo contrario. Vas a ganarlo, y mucho.
Si tuviera que traducir a estos tiempos lo que significa la Ascensión diría que es una llamada a ‘seguir esperando’. A pesar de los desengaños, de las apatías, de los desalientos que amenazan la vida, el Señor te invita a seguir esperando, a no correr hacia delante y menos aún, a querer subir demasiado deprisa...
Existe un doble peligro en la vida del creyente: o bien desistir de la marcha porque el camino te resulta demasiado cansado y fatigoso, o bien, anticipar la llegada a la meta porque el camino se te hace demasiado largo y cuesta arriba. La respuesta de la Ascensión del Señor es: ten paciencia; ya llegará el día del Señor, no tengas prisa...
Tienes que respetar el ritmo de la vida. Cada cosa tiene su tiempo. Nada de estirarte para acelerar tu crecimiento. Lo inteligente es regar bien la vida y saber esperar. Ten paciencia contigo mismo y con el caminar de la historia.
Si tuviera que traducir a estos tiempos lo que significa la Ascensión diría que es una llamada a ‘seguir esperando’. A pesar de los desengaños, de las apatías, de los desalientos que amenazan la vida, el Señor te invita a seguir esperando, a no correr hacia delante y menos aún, a querer subir demasiado deprisa...
Existe un doble peligro en la vida del creyente: o bien desistir de la marcha porque el camino te resulta demasiado cansado y fatigoso, o bien, anticipar la llegada a la meta porque el camino se te hace demasiado largo y cuesta arriba. La respuesta de la Ascensión del Señor es: ten paciencia; ya llegará el día del Señor, no tengas prisa...
Tienes que respetar el ritmo de la vida. Cada cosa tiene su tiempo. Nada de estirarte para acelerar tu crecimiento. Lo inteligente es regar bien la vida y saber esperar. Ten paciencia contigo mismo y con el caminar de la historia.
Si huyes hacia delante, si te impacientas pensando que con eso el pasado se olvida rápidamente, si piensas que abandonando la casa del Padre vas a estar mejor... te equivocas. Has de aprender a recorrer pacientemente tu propio camino, un camino que es único y original, con sus gozos y tristezas, sus logros y sus fracasos, sus momentos buenos y sus momentos malos.
Pero ten muy presente que en ese caminar, no estás solo. Te acompaña el Resucitado. Su presencia te sostiene, su palabra te llena de fuerzas...
Entonces, desde ahí, date cuenta de lo que significa la Ascensión para Jesús: es el último paso que da en el camino del amor. En realidad, el ascender o descender es lo menos importante. Todo es relativo. Lo importante es el camino del amor. Esto es lo que escogió Jesús. No podía ser de otra manera, porque era el Hijo del Amor.
Por eso, lo primero fue descender, una bajada que parecía interminable. Así es el amor, es decir, cercanía, presencia, afecto... Si tú no puedes subir, el otro tendrá que bajar. Si tú no llegas, pues Jesús se hace bajito, pequeño, servidor. Y baja hasta la cueva, la aldea, hasta el anonimato de la gente, hasta la masa de pecadores. Y ahí lo sientes sensible, solidario, misericordioso... Ahí cura tus heridas, quita tus cargas pesadas, perdona tus faltas, denuncia las injusticias... Claro, que al final bajo tanto y tanto, que murió de amor, tendido en la cruz. Y así llego a ser el primero.
Y desde ahí, ¿qué hace Jesús? Te lo dicen las lecturas. Ora por nosotros, ora por ti. Intercede al Padre por ti para que te mantengas en el camino de la verdadera vida. ¿No debería alegrarte que Jesús ore por ti?
4 de Mayo, Ascensión, Ciclo A
Hch 1,1-11: Él volverá como lo habéis visto marcharse
Lucas termina su evangelio narrando la Ascensión del Señor. Es el final de la etapa temporal de Jesús en la tierra. Es lo fundamental de hoy, pero es bueno llamar la atención sobre el empecinamiento de los apóstoles al respecto de la "construcción del reino de este mundo". Jesús ha permanecido cuarenta días a su lado, con unas características físicas tan especiales que era ya difícil dudar sobre su divinidad. Y sin embargo, los discípulos hablan del "éxito futuro y material".
Jesús insiste en confirmar la fe de los discípulos, “dándoles numerosas muestras de que está vivo”. Es importante, porque su misión se centrará fundamentalmente en dar testimonio de esta experiencia.
Ef 1,17-23: Todo lo puso bajo sus pies.
Va a ser Pablo quien ponga el matiz más universal. Cristo está sentado a la derecha de Dios, en el cielo, y por encima de cualquier criatura o poder. Crea y condensa San Pablo, además, la doctrina de la Iglesia y de su Cabeza, el Señor Jesús.
Muchas veces nuestra propia experiencia de fe nos desborda. Necesitamos “espíritu de sabiduría” y la sabiduría del Espíritu, para llegar a comprender “la extraordinaria grandeza” de los dones que Dios nos concede por medio de Jesucristo.
Mt 28,16-20: Estaré con vosotros hasta el final.
Mateo recoge los últimos momentos, las últimas palabras de Jesús sobre la tierra. Para Mateo, Jesús es como un nuevo Moisés; por eso, escoge los montes, lugar acostumbrado de sus manifestaciones, y acentúa la semblanza de Cristo Maestro, que desea que se guarde su enseñanza y que se propague. “Haced discípulos”. Pero discípulos “de todos los pueblos”.
Hay que continuar su obra; ese es el mensaje de Jesús a los suyos antes de partir. Para ello, envía a sus discípulos para que continúen con su obra, la misión.
* Algunas preguntas, por si ayudan a la oración personal... y de grupo:
• ¿Qué significa para ti esta fiesta de la Ascensión del Señor? ¿Cómo la definirías, más allá del gesto histórico?
• ¿Sigues mirando al Cielo o crees que es hora de ponerse en marcha? ¿Cómo?
• ¿Qué puedes decir de la frase: “Id y hacer discípulos”? ¿Cómo la vives tú? +
Pero ten muy presente que en ese caminar, no estás solo. Te acompaña el Resucitado. Su presencia te sostiene, su palabra te llena de fuerzas...
Entonces, desde ahí, date cuenta de lo que significa la Ascensión para Jesús: es el último paso que da en el camino del amor. En realidad, el ascender o descender es lo menos importante. Todo es relativo. Lo importante es el camino del amor. Esto es lo que escogió Jesús. No podía ser de otra manera, porque era el Hijo del Amor.
Por eso, lo primero fue descender, una bajada que parecía interminable. Así es el amor, es decir, cercanía, presencia, afecto... Si tú no puedes subir, el otro tendrá que bajar. Si tú no llegas, pues Jesús se hace bajito, pequeño, servidor. Y baja hasta la cueva, la aldea, hasta el anonimato de la gente, hasta la masa de pecadores. Y ahí lo sientes sensible, solidario, misericordioso... Ahí cura tus heridas, quita tus cargas pesadas, perdona tus faltas, denuncia las injusticias... Claro, que al final bajo tanto y tanto, que murió de amor, tendido en la cruz. Y así llego a ser el primero.
Y desde ahí, ¿qué hace Jesús? Te lo dicen las lecturas. Ora por nosotros, ora por ti. Intercede al Padre por ti para que te mantengas en el camino de la verdadera vida. ¿No debería alegrarte que Jesús ore por ti?
4 de Mayo, Ascensión, Ciclo A
Hch 1,1-11: Él volverá como lo habéis visto marcharse
Lucas termina su evangelio narrando la Ascensión del Señor. Es el final de la etapa temporal de Jesús en la tierra. Es lo fundamental de hoy, pero es bueno llamar la atención sobre el empecinamiento de los apóstoles al respecto de la "construcción del reino de este mundo". Jesús ha permanecido cuarenta días a su lado, con unas características físicas tan especiales que era ya difícil dudar sobre su divinidad. Y sin embargo, los discípulos hablan del "éxito futuro y material".
Jesús insiste en confirmar la fe de los discípulos, “dándoles numerosas muestras de que está vivo”. Es importante, porque su misión se centrará fundamentalmente en dar testimonio de esta experiencia.
Ef 1,17-23: Todo lo puso bajo sus pies.
Va a ser Pablo quien ponga el matiz más universal. Cristo está sentado a la derecha de Dios, en el cielo, y por encima de cualquier criatura o poder. Crea y condensa San Pablo, además, la doctrina de la Iglesia y de su Cabeza, el Señor Jesús.
Muchas veces nuestra propia experiencia de fe nos desborda. Necesitamos “espíritu de sabiduría” y la sabiduría del Espíritu, para llegar a comprender “la extraordinaria grandeza” de los dones que Dios nos concede por medio de Jesucristo.
Mt 28,16-20: Estaré con vosotros hasta el final.
Mateo recoge los últimos momentos, las últimas palabras de Jesús sobre la tierra. Para Mateo, Jesús es como un nuevo Moisés; por eso, escoge los montes, lugar acostumbrado de sus manifestaciones, y acentúa la semblanza de Cristo Maestro, que desea que se guarde su enseñanza y que se propague. “Haced discípulos”. Pero discípulos “de todos los pueblos”.
Hay que continuar su obra; ese es el mensaje de Jesús a los suyos antes de partir. Para ello, envía a sus discípulos para que continúen con su obra, la misión.
* Algunas preguntas, por si ayudan a la oración personal... y de grupo:
• ¿Qué significa para ti esta fiesta de la Ascensión del Señor? ¿Cómo la definirías, más allá del gesto histórico?
• ¿Sigues mirando al Cielo o crees que es hora de ponerse en marcha? ¿Cómo?
• ¿Qué puedes decir de la frase: “Id y hacer discípulos”? ¿Cómo la vives tú? +







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