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MISIONEROS EN CAMINO: abril 2008
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miércoles, 30 de abril de 2008

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Liturgia Viva - Solemnidad de la Ascension - Ciclo A



1. Ausente, Pero También Presente

2. Yo Me Voy; Pero Les Envío a Ustedes


Saludo (Ver las lecturas)
Sean mis testigos
hasta los confines de la tierra, dice el Señor.
Sepan que estaré con ustedes siempre,
hasta el fin del mundo.
Que el Señor Jesús esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante (Dos Opciones)

1. Ausente, Pero También Presente
Hoy celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor a los cielos. El Señor Jesús regresa a la gloria del Padre. Hay una contradicción aparente en esta partida de Jesús: Al partir, nos asegura que se queda con nosotros. Éstas son sus últimas palabras en el evangelio de Mateo, justamente tal como el mismo Mateo nos había asegurado en su primer capítulo, que Jesús es nuestro “Dios-con-nosotros”. La partida de Jesus a los cielos no es realmente una despedida: Él era “Dios-con-nosotros” en su vida terrena, estaba cercano al pueblo, especialmente a los pobres y los débiles. -- Él se queda ahora con nosotros, pero de otra manera: por medio de su Espíritu, en la Iglesia, ya que somos su cuerpo; en los signos de pan y vino en la eucaristía; dondequiera que la gente se reúna en su nombre, como lo estamos haciendo aquí en este momento; también en los pobres y débiles de nuestros días. Nuestra oración hoy es: ¡Quédate con nosotros, Señor!

2. Me Voy; Pero Les Envío a Ustedes
Este día de la Ascensión del Señor a los cielos es para nosotros una fiesta de alegría, pues celebramos al Señor Jesús en su gloria. Tenía que partir de esta tierra para no ser ya por más tiempo el compañero privilegiado exclusivamente de un pequeño grupo de apóstoles y discípulos. Una vez que fuera glorificado en el cielo, él pertenecería a todos los que quisieran acogerlo como su Señor. De ahora en adelante nosotros, su pueblo, tenemos que ser su figura y su rostro, su latido del corazón, su mano caritativa, su sonrisa, su fuerza que con frecuencia parece impotente. No temamos: Él ha prometido estar con nosotros hasta el fin de los tiempos, como está aquí ahora con nosotros en esta eucaristía.


Acto Penitencial
Jesús nos ha asignado una tarea, o mejor, una misión.
Pidamos perdón porque tantas veces
no hemos estado a la altura de sus expectativas
y no hemos contado con su presencia.
(Pausa)


* Señor Jesús: Tú hiciste tu vida entre la gente y partiste a la gloria del Padre. Tú volverás, pues tu amor no tiene fin:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

* Cristo Jesús, tú vives todavía entre nosotros por medio de tu Espíritu que nos da fuerza y amor, pues tu amor no tiene fin:
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

* Señor Jesús, nosotros no te vemos, pero nos has dado hermanos en los que podemos verte, y una misión de verdad y de bondad entre ellos.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.


Ten misericordia de nosotros, Señor, perdona nuestros desalientos, nuestras tristezas y nuestros pecados.
Ayúdanos a buscar la voluntad del Padrey llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos para que el Espíritu del Señor resucitado nos guíe siempre.
(Pausa)

Oh Dios y Padre nuestro:
Nuestro Señor resucitado, Jesucristo,
vive ahora glorioso en tu presencia.
Cuando seguimos mirándole oculto ya en las nubes,
haz que volvamos a la tarea
que él nos ha asignado aquí en la tierra
y que aprendamos a reconocer su rostro
en nuestros hermanos.
Y cuando nos sintamos demasiado apegados a esta tierra,
recuérdanos que un buen día
completarás la obra de Jesús en nosotros
y nos llevarás a tu gloria y alegría eternas
por los siglos de los siglos.


Primer Lectura (Hch 1,1-11): ¿Por Qué Están Ustedes Mirando al Cielo?
Al ascender a los cielos, Jesús confía su misión a los apóstoles. El Espíritu Santo les dará la fuerza para dar testimonio de Cristo, el Señor, ante todo el mundo.

Segunda Lectura (Ef 1,17-23): El Cristo Glorioso es la Cabeza de la Iglesia
Pablo escribe que Cristo es ahora el Señor glorioso que vive en la Iglesia. Ojalá sintamos en nosotros su Espíritu para experimentar a Dios en nuestras vidas y para que nosotros, su Iglesia, vivamos la vida de Cristo.

Evangelio (Mt 28, 16-20 ): Jesús Nos Encomienda una Misión
Jesús ha partido físicamente, pero nos ha dejado una tarea: Llevar a todos el mensaje de la Buena Nueva de salvación. Él permanece con nosotros y nos acompaña en esta misión.

Oración de los Fieles
Jesús, nuestro Señor resucitado, vive para siempre, para interceder ante el Padre por y con nosotros. Oremos, pues, por medio de él, por las necesidades de la Iglesia y del mundo, y digamos: R/ Señor, que venga a nosotros tu reino.


1. Por la Iglesia, por todos sus líderes y sus miembros, para que todos aceptemos y llevemos a cabo nuestra misión de vivir la Buena Noticia de salvación y de proclamarla a todos los pueblos y culturas, roguemos al Señor. R/ Señor, que venga a nosotros tu reino.

2. Por la gente que está mirando al cielo esperando la ayuda de Dios, para que sus plegarias sean atendidas; pero también para que miren a sus hermanos y, con bondad y compasión, se comprometan en su servicio y ayuda, roguemos al Señor. R/ Señor, que venga a nosotros tu reino.

3. Por los que se dedican a la acción social y a proyectos de justicia y solidaridad, para que trabajen sin descanso para llevar genuina justicia aun a los menos privilegiados, siempre con espíritu de reconciliación y de amor, roguemos al Señor. R/ Señor, que venga a nosotros tu reino.

4. Por los enfermos terminales y por los agonizantes, para que un día se unan a Jesús, el Señor, en la casa del Padre, y participen de su gloria, roguemos al Señor. R/ Señor, que venga a nosotros tu reino.

5. Por nuestras comunidades cristianas, para que Cristo esté vivo entre nosotros y nos envíe su Espíritu, para edificarnos y confirmarnos unos a otros en la esperanza y en el espíritu de servicio, roguemos al Señor. R/ Señor, que venga a nosotros tu reino.


Oh Dios de esperanza y de vida, tú no has abandonado a tu Hijo en la muerte, sino que le has dado vida y gloria. En ti confiamos por medio del mismo Jesucristo nuestro Señor.

Oración de Ofertorio

Oh Dios y Padre nuestro:
Aquí y ahora, en estos signos de pan y vino,
tu Hijo Jesús cumple su promesa
de estar siempre con nosotros hasta el fin del mundo.
Que él crezca y viva en nosotros
y, con el poder de su Santo Espíritu,
nos anime a ser su cuerpo visible para el mundo
y a hacer discípulos suyos en todas las naciones.
Escucha bondadoso nuestra oración,
presentada por tu mismo Hijo Jesús,
que vive y reina por los siglos de los siglos.


Introducción a la Plegaria Eucarística
Con gran alegría demos gracias al Padre, porque Jesús, aun ascendido al cielo, por medio de su Santo Espíritu permanece todavía con nosotros: aquí en la Eucaristía, en la Iglesia y en los hermanos que viven con nosotros.

Introducción al Padrenuestro
Jesús, el Señor, vive ahora en el cielo, en la gloria del Padre;
allí intercede por nosotros.
Por medio de él, y con sus mismas palabras,
oremos a Dios Padre.
R/ Padre nuestro…

Invitación a la Comunión

Éste es Jesús, el Señor, que dijo:
Sepan que estaré siempre con ustedes
hasta el fin de los tiempos.
Éste es su cuerpo glorioso y resucitado.
Dichosos nosotros porque Jesús mismo
es nuestro pan y alimento
que nos da fuerza
para caminar hacia el Padre.
R/ Señor, no soy digno…


Oración después de la Comunión

Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por confiar tanto en nosotros,
al encomendarnos la misma misión de tu Hijo,
de forma que seamos su presencia viva en el mundo.
Te pedimos que podamos reinar
aprendiendo de él a servir constantemente a los hermanos.
Que ellos vean que Cristo vive
porque nosotros somos su cuerpo visible para el mundo.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo, nuestro Señor.


Bendición

Hermanos: Jesús, el Señor, nos dice lo mismo que a los apóstoles: “Sean mis testigos ante el mundo entero”. No nos quedemos encandilados mirando al cielo, sino que, por la forma cómo vivimos el evangelio de Jesús, proclamemos su mensaje de esperanza para los habitantes de la tierra. Para ello pidamos la solemne bendición de Dios:

-Que ojalá sepamos llevar el mensaje del Señor a nuestro tiempo y a nuestros hermanos. – Amén.

-Que él continúe haciendo el bien por medio de nosotros, y que nosotros le hagamos visible hoy con nuestras obras. – Amén.

-Que él permanezca con nosotros por medio de su Espíritu, ahora y hasta el fin de los tiempos. – Amén.

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Solemnidad de la Ascensión del Señor - Ciclo A: ÚLTIMA VISITA

Homilía para Jóvenes Por Pedrojosé Ynaraja


1.- Uno de los recorridos que me gusta hacer cuando estoy en Jerusalén, mis queridos jóvenes lectores, es el que va de la Puerta de los leones, o de Judá, a la cima del Monte de los Olivos. El trayecto, de unos ¾ de hora, atraviesa Getsemaní y el lugar donde, según la tradición, Jesús enseñó el Padrenuestro. Cuando uno llega al final, se encuentra con un recinto cerrado y, previo pago del billete de entrada a un musulmán, penetra en una gran rotonda de perímetro octogonal y sin techo. Hay que pisar firme en la tierra, en la realidad en que uno vive, sin olvidarse de mirar al Cielo, de tener miras muy altas, en cada uno de nuestros proyectos, parece decirnos esta descubierta edificación. En el centro hay una pequeña construcción, allí dicen fue el último lugar pisado por Jesús antes de elevarse al Cielo y hasta se atreven a enseñarnos la huella que dejó su pie. El texto bíblico no nos suministra tanto detalle y ni hace falta creerlo. El Señor se fue, aparentemente. Sabemos que se quedó de otra manera. Es preciso que sacar consecuencias.


2.- Si lo pensamos bien, la Ascensión no es otra cosa que la última visita del Señor a sus discípulos. Rezuma el relato la elegancia de una despedida cortés. Si hubieran continuado estos encuentros por aquellas tierras, ocasionarían aun hoy más de un trastorno. Vivirían muchos pendientes del posible momento en que pudieran ocurrir. Se organizarían peregrinaciones para ver a Jesús. Lamentarían muchos no disponer de medios para conseguirlo. Se acabaron pues y fue buena decisión de Dios, sin duda. Las nubes que se extendieron por encima de los amigos fueron como aquella manchita que se pone al final de un artículo, advirtiéndonos que se ha acabado el artículo, que no es necesario buscar la continuación. Por otra parte no les dejó solos, no nos dejó solos. Se quedó de otra manera. Permaneció en compañía de aquellos que, siendo dos o más, se reunieran en su nombre. Está también entre nosotros en la Palabra Revelada. El texto bíblico no es un escrito cualquiera. Escuchado con atención y espíritu reverente, es alimento espiritual. Especialmente, permanece en la Eucaristía. Al Pan consagrado le falta espectacularidad, pero existe Él en él, gozamos de la misma compañía, fuerza y cariño, que en su presencia palpable.

4.- Aparentemente, la primera lectura de la misa de hoy, se limita a describirnos el hecho al que os hacía referencia, pero hay algún detalle que me parece, mis queridos jóvenes lectores, vale la pena comentar. Marcha el Maestro y se anuncia que volverá de la misma manera. En el intervalo, hemos de vivir con el estado de ánimo de quien añora y espera ilusionado. La vida no ha de ser una aburrida aceptación del monótono acontecer de cada día. Pasó más tiempo, falta menos tiempo para que vuelva, hay que pensar cada jornada que transcurre.

5.- Sois los jóvenes, propensos a dejaros deslumbrar por los aparentes ídolos que se cruzan en vuestras vidas, de aquí que os impacten más las decepciones que os producen el descubrir sus fallos, sus pérdidas de interés, su desaparición de la vida pública. San Pablo, en la segunda lectura de hoy, responde a esta situación. Desea él, que se “iluminen los ojos de vuestro corazón”. Esta expresión, creo yo, corresponde a la inteligencia emocional, de la que se habla hoy en día, y que se le da tanta importancia para el progreso de los dirigentes empresariales y para lograr éxito personal. Se trata de que contempléis la Fe, no como un catalogo de exigencias que se deban aceptar sin discusión, sino como una riqueza interior que gratuitamente se nos da. El dinero se gasta y su poder es limitado. El éxito hoy se consigue y mañana cae en el olvido. Tener un corazón animado, entusiasmado, esperanzado, es una suerte que no podemos desperdiciar. Desea Pablo que así sea nuestro interior.

Cuando se es así, resulta que descubrimos que nos espera una herencia que nunca se acaba. Poseeremos la capacidad de hacer cosas grandes, pues, el Señor nos acompaña siempre, si queremos. Vivimos también la satisfacción de pertenecer a la Iglesia. La Iglesia es la comunidad humana de los que estamos incorporados a Jesucristo. Tenemos de ella a veces una opinión que viene de lo que dicen los periódicos, las televisiones o tanta gente que se cree habla de ella y en realidad se está refiriendo a una de sus partes, uno de sus contenidos, ilustre tal vez, visible, muy noticiable, pero que no podría existir sin el resto de sus gentes. Y que muchas veces no es la más profunda. En el cogollo de la Iglesia, están los santos. Son nuestros héroes. Oiréis hablar de canonizaciones. Se dice que en estas celebraciones se están “haciendo santos”. No lo creáis. Los santos se hacen ellos mismo, con la ayuda de la Gracia. Vosotros os hacéis santos, con la ayuda de la Gracia. Lo que hace la Iglesia, en algunos casos, es “homologar” la bondad de algunas personas que habían sido durante su vida, buenas personas. Lo importante es que se nos invita y se nos da posibilidad de que sean ellos nuestros amigos, nuestros compañeros, nuestras ayudas.

6.- La lectura evangélica aunque expresa una recomendación que hizo el Señor a sus discípulos, a los que en aquel momento estaban a su lado, es una invitación a todos. Me la hace Jesús a mí cada día, yo que ya soy viejo, pero que para evangelizar lo debo hacer con el mismo entusiasmo de cuando era joven. Os la hace a vosotros, mis queridos jóvenes lectores, cada uno a vuestra manera, según vuestras posibilidades. No ocupéis vuestra vida en cosa fútiles, sin relieve eterno. En vuestros estudios, en vuestro trabajo, en vuestros juegos, en vuestros encuentros, debéis poner vuestros deseos de enriquecer el mundo con toda clase de bondades, también de la Gracia que Jesús nos dejó en herencia. Yo, os lo aseguro, muchos días, en mi oración al final de la jornada, le pido al Señor que os lo conceda.

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Solemnidad de la Ascensión del Señor - Ciclo A:COMO UN FINAL Y UN PRINCIPIO


1.- Contamos en los textos de hoy con un principio y un final. Se leen los primeros versículos del Libro de los Hechos de los Apóstoles y los últimos del Evangelio de Mateo. En los Hechos se va a narrar de manera muy plástica la subida de Jesús a los Cielos y en el texto de Mateo se lee la despedida de Jesús que, sin duda, es impresionante: "Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Es el mandato de Jesús a sus discípulos y el ofrecimiento de si mismo, de su cercanía, hasta el final de los tiempos. Interesa ahora referirse, por un momento, a la Segunda Lectura, al texto paulino de la Carta a los Efesios donde se explica la herencia de Cristo recibida por la Iglesia. Dice San Pablo: "Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como Cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos". Es, pues, la confirmación del mandato de Jesucristo

2.- Vamos a volver al texto del Libro de los Hechos porque aparece un detalle de mucho interés que expone, por otro lado, cual era la posición de los discípulos el mismo día en el que Jesús se marchar, va a ascender al cielo: esperaban todavía la construcción del reino temporal de Israel. Parecía que la maravilla de la Resurrección, que ni siquiera la cercanía del Cuerpo Glorioso del Señor, les inspiraba para entender la verdadera naturaleza del Reino que Jesús predicaba. Y es que faltaba el Espíritu Santo. Va a ser en Pentecostés --que celebramos el próximo domingo-- cuando la Iglesia inicie su camino activo y coherente con lo que va a ser después. Tras la venida del Espíritu ya no esperan reino alguno porque el Reino de Dios estaba ya en ellos. Y así se lo anuncia también: "Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo".

3.- Para nosotros, hoy, esa cercanía del Espíritu dos debe servir como colofón de todo el venturoso tiempo de Pascua. La Resurrección nos ha ofrecido el testimonio de la divinidad del Señor Jesús. Pero, al igual que ocurrió con los Apóstoles, nos falta todavía algo para entender mejor al Salvador. Sabemos que ha resucitado y "que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama", como dice San Pablo. Pero este Dios Padre, además, "desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro". Es muy necesario, leer y meditar, todo esto para sentirnos más cerca de Jesús y de su Iglesia.

4.- La Ascensión no es un puro simbolismo. Se trata del final de una etapa y es la que Jesús quiso pasar en la tierra para construir la Redención y poner en marcha el camino hacia al Reino. Bajó primero y volvió, luego, al Padre. Y de acuerdo con su promesa sigue entre nosotros. Su presencia en el Pan y en Vino, en la Eucaristía, es un acto de amor supremo. Y nadie que reciba con sinceridad el Sacramento del Altar puede dejar de sentir una fuerza especial que ayude a seguir junto a Jesús y a consolidar el perdón de los pecados. Hoy debemos reflexionar sobre como ha sido nuestro camino en la Pascua, de como hemos reconocido en el mundo, en la vida, en la naturaleza, el cuerpo de Jesús Resucitado. Y de como, asimismo, nosotros hemos subido un peldaño más en la escala de la vida espiritual. Pero, nos faltaran motivos y fuerzas. Y esas nos las va a dar el Espíritu de Dios, pero conviene que analicemos nuestro propio sentir y talante al respecto, para que nos aproveche más y mejor esa llegada del Espíritu. Probablemente, seguimos pensando en el reino temporal, en las preocupaciones de la vida cotidiana: el trabajo, en el dinero, en el éxito, en nuestros rencores y miedos. Pues si es así, no importa porque definiremos la esencia de dicho reino temporal. Una vez conocido, será más fácil de arreglar. Y será el Espíritu quien nos haga ver lo verdaderamente importante. Esperemos, pues. Con alegría y emoción. Solo nos queda una semana de espera.

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martes, 29 de abril de 2008

Piedras vivas

Por Nathan Stone sj
Publicado por Mirada Global

La relación entre el discípulo de Cristo y la Iglesia que fundó es curiosa. El que quiso seguir a Jesús en pobreza por los caminos de Galilea haciendo el bien, puede sentirse incómodo con el modelo Vaticano. ¿De dónde viene esta institución, con edificios, estructuras y procedimientos? ¿Con qué autoridad ordena la vida de uno? La burocracia se ha puesto pesada, la eficiencia ha reemplazado a la inspiración, y el control ha tomado prioridad por sobre el carisma.

No cabe duda que Jesús quiso fundar una Iglesia y, sobre la roca de los apóstoles, nada menos. A veces, sin embargo, parece grande, imponente y formidable, hechura de arquitectos importantes, y parecida al Templo tan criticado por Jesús. Tiene fariseos, saduceos y sanedrín. Es manipulada por escribas y maestros de la ley. Se ha marginado del corazón compasivo de Dios.

Es por eso que la Iglesia fundada por Jesús, la que llenó de su Santo Espíritu para que tuviera vida, necesita ser continuamente renovada. La institucionalidad es un medio. Debe transmitir la Buena Noticia a toda la creación. La Iglesia existe para cumplir su misión. Esa es su prioridad única y absoluta.

La estructura no está para someter el Espíritu, controlar la gracia y administrar el amor. La jerarquía, los sacramentos y los procedimientos han de ayudar a derrochar ese amor, en abundancia, como lo hizo Jesús.

Sin monumentos arquitectónicos, sin oficinas ni reglamentos, la Iglesia sería la misma, construida en piedras vivas, en torno a la piedra angular, rechazada continuamente por los arquitectos. El Espíritu Santo irrumpe en el quehacer y cuestiona la comodidad, ahora y siempre. La Iglesia es un cuerpo resucitado, con Cristo a la cabeza. Los mortales rogamos humildemente poder hacer su voluntad, andar con él, todos los días, y así santificar su nombre.

Interesante es el ejemplo del pueblo judío que, hasta el día de hoy, celebra la fiesta de tabernáculos viviendo en tiendas, para recordar su peregrinación por el desierto hacia la Tierra Prometida. ¿Para qué hacer muros de piedra muerta? El pueblo de Dios habita propiamente en carpa. Esa es la casa del hombre que vive, precariamente, en el camino.

Jesús es el camino, la verdad, y la vida. Su Iglesia camina con él, siempre en movimiento, corrigiendo errores, encontrando su huella, cumpliendo su misión, con la ayuda de su gracia, porque eterno es su amor. Que el Señor bendiga e inspire a los pastores, para guiar a su pueblo en verdad, por el sendero de la vida.

______________________
Nathan Stone, S.J.
Jesuita, Teólogo, Magíster en Literatura.

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5.788 kilómetros a pie: Vivir la pobreza es esperar todo de los demás



Entrevista con Edouard y Mathilde Cortès

ROMA, viernes, 25 abril 2008 (ZENIT.org).- «Hemos elegido abandonarnos totalmente en las manos de los hombres y de Dios para ensanchar nuestro corazón. Nos hemos convertido en pobres porque esperábamos todo de los demás». Tras una peregrinación de casi 6.000 kilómetros, de París a Jerusalén, Edouard y Mathilde Cortès están de regreso. Explican por qué eligieron hacer esta peregrinación y cómo la han vivido.

--La decisión de hacer esta peregrinación como mendigos ha interpelado profundamente a la gente. Era vista un poco como «una locura». ¿Se han arrepentido de esta decisión?

--E. y M. Cortès: Partimos a pie, sin dinero, sin teléfono móvil, mendigando la comida y un techo para dormir. Esto es loco, sobre todo en una sociedad en la que se recomienda la máxima seguridad y el mínimo riesgo. Teníamos pequeñas alforjas de cuatro kilos para Mathilde y siete para Edouard. Hemos dejado todo (apartamento, tareas, cuentas de banco...), hemos dejado a nuestras familias y nuestros amigos una semana después de nuestro matrimonio. Hemos querido despojarnos del exceso material en el que vivimos. Incluso de nuestra cuenta bancaria. Hemos elegido abandonarnos totalmente en las manos de los hombres y de Dios para ensanchar nuestro corazón. Nos hemos convertido en pobres porque esperábamos todo de los demás.

En siete meses y medio, hemos vivido con poco y no nos ha faltado nada. Hacerse pobre, llegar a ser pobre, no es un juego. Es una urgencia en nuestra sociedad donde el materialismo es un cáncer de los corazones. Es una necesidad si se quiere ir hacia el otro. Estábamos en una posición de mendigos. Hemos recibido de los hombres 103 acogidas para la noche en las casas y más de 250 comidas en familias. Nuestra supervivencia ha tenido una sola palabra: la confianza.

Por supuesto, también hemos pasado hambre. A menudo hemos dormido fuera, 82 acampadas en plena naturaleza o en lugares abandonados. Más que el pan, hemos mendigado lo que hay en el corazón de los hombres.

--¿Pueden describirnos uno de los momentos más duros de esta peregrinación? ¿Y uno de los más bonitos?

--E. y M. Cortès: 232 días, 5.788 kilómetros, sembrados de alegrías y de pruebas, 14 países atravesados, centenares de personas con las que nos hemos cruzado, esto quiere decir una multitud de bonitos momentos y una miríada de dificultades.

Lo más duro para nosotros no ha sido tener hambre o frío sino ser rechazados. Por ejemplo por un sacerdote católico en Croacia que no quiso venir a vernos y hablar con nosotros sino que, por persona interpuesta, nos mandó dormir lejos de su iglesia. No parecíamos muy «adecuados» sin duda, instalados a dormir ante el porche de la casa de Dios. Otro momento duro: en Siria, sospechosos para los servicios de información, tomados por lo que no éramos, seguidos permanentemente, interrogados todos los días y de hecho en semilibertad y al borde de la paranoia. Lo más difícil fue el miedo de los hombres. Vencer sus temores, he aquí el verdadero desafío. Para esta marcha, para la vida. Era necesario aprender a volver a dar confianza y experimentar que «el amor perfecto ahuyenta el temor».

Los bellos momentos, son descubrir lo extraordinario en lo cotidiano. Una mano que se tiende, una puerta que se abre cuando no hay nada que dar a cambio. Especialmente, ese momento en el que tienes hambre y frío y donde sin que tú pidas nada a nadie, alguno te invita. Esto nos ha sucedido muchas veces, como ese día de bruma en Montenegro tras el paso de una colina, donde fuimos acogidos a desayunar por una familia que estaba a punto de hacer mermelada. Continuamos con cinco kilos de patatas en los sacos. Pero nuestra alegría pesaba más todavía.

O el recuerdo de Marta, una niña serbia de seis años que nos regaló su único juguete: «Tened, esto será para vuestro primer niño». O Ender, un rico tratante de diamantes en Turquía, musulmán practicante, que lavó nuestras ropas después de ocho días de marcha.

--¿Tuvieron la tentación de abandonar? ¿En qué momento? ¿Qué les ayudó a continuar?

--E. y M. Cortès: En varias ocasiones quisimos detener nuestra marcha. Los momentos de desánimo vinieron sistemáticamente tras un golpe duro: discusiones de pareja, rechazos, una agresión en Turquía, la nieve o la lluvia incesante, presiones psicológicas de los servicios de información sirios, tiro de piedras e insultos de niños en Oriente Próximo, la expulsión dos veces de los aduaneros israelíes.

Pero nuestra fuerza era ser dos. Raramente el desánimo nos vino a los dos a la vez. Siempre estaba uno para apoyar al otro. Y cuando hemos flaqueado juntos, Él estaba allí, para apoyar a nuestra pareja.

--¿Qué «lecciones de vida» extraen de esta larga marcha? En principio, a nivel humano. ¿Qué han aprendido a través de los innumerables encuentros que han hecho?

--E. y M. Cortès: Este camino ha sido para nosotros imagen de la vida. Pues se quiera o no, estamos en ruta y hay que marchar. A pesar de la lluvia, el viento, el sol que quema, los guijarros del camino... Avanzar, a pesar de los obstáculos y la fatiga. Avanzar «mar adentro», hacia el ideal. Ideal que tiene la imagen de la línea del horizonte que no se alcanza nunca, en esta tierra. Toda vida humana es aventura. Asumimos sus riesgos porque de ellos depende una eternidad. Fue un viaje de luna de miel para lo mejor y para lo peor. Hemos visto hombres con el corazón duro y cerrado. Hemos visto el poder del mal y la injusticia. Y por primera vez de manera tan viva lo hemos sentido y experimentado en nuestros corazones y nuestras carnes.

Hay hombres de gran corazón. Se cree poco en ellos porque son a menudo discretos o están ocultos. No hablan de caridad, la viven. Con ellos es posible un verdadero encuentro, entre el que acoge y el que recibe. Entonces la alegría se comparte. Surge una armonía y la lengua que era una barrera ya no sirve. Se da un corazón a corazón donde el pobre es tan feliz como el que da. Como si la hospitalidad que practicaban nos humanizara y a ellos con nosotros. Como si lo que daban gratuitamente les trascendiera y a nosotros con ellos.

Hemos ido a la escuela de la sencillez: tomar el tiempo como viene, a la gente por lo que es. Durante siete meses y medio, hemos llevado las mismas ropas, comido lo que se nos daba, bebido con la misma sed agua, alcohol, café, té. Como los metrónomos de la ruta, hemos vivido al tic tac del corazón, dejando la prisa y el tiempo a aquellos para los que la vida es una carrera.

En fin, hemos hecho la experiencia del esfuerzo y del sacrificio. Hemos sobrepasado muy a menudo nuestros límites. Físicamente, psicológicamente, cuando se está al borde, o cuando se cree estarlo, siempre hay una parte de posibilidad en el Hombre. Esto nos invita a la Esperanza. La ascesis no está de moda. Poco importa, la hemos vivido todos los días. Los hedonistas se burlarán, pero hemos descubierto la alegría profunda que hay en prodigarse por más grande que se sea. Un camino de cruz que se acepta es un camino de alegría.

--A nivel espiritual, ustedes partieron con un espíritu de abandono total en Dios. ¿Tienen el sentimiento de que Él les ha acompañado y de que le conocen mejor hoy?

--E. y M. Cortès: Paso a paso, hemos experimentado que el hombre no vive sólo de pan, que no es sólo un ser de carne. Esta marcha ha revelado en nosotros una música interior, el canto del alma. Día tras día, hemos hecho brotar otra riqueza, la de la fe. Con Jesús, nuestros pies rumiaban «donde está tu tesoro, está tu corazón».

Hemos descubierto la fuerza de la oración del pobre: la de un niño que grita su angustia, su cólera a su padre esperando todo de él. «Danos hoy nuestro pan de cada día...». La oración del pobre, del niño que dice «gracias Papá» por esta persona conocida, por estos higos encontrados al borde del camino, por la sombra de un árbol a la hora de una parada, por este fuego que rescalda en el lugar de la acampada.. Peregrinar es aprender a reconocer la presencia divina en nuestras vidas.

Cogíamos cada día el rosario, la mano de la Virgen María. Al hilo de cada padrenuestro y avemaría, se deslizaba una intención especial que nos había sido confiada, sobre todo las que han enviado por mail los lectores de Zenit.

Hemos descubierto la meditación de los pies. Los pasos, por su ritmo lento, dejan al espíritu vagabundear más lejos que todas las bellas fórmulas. Sin grandes discursos ni impulsos místicos. Es la oración del corazón. La que escucha antes de hablar.

Desde hace dos mil años, esta ruta hacia Jerusalén ha sido recorrida por millares de peregrinos, vagabundos o aventureros. Marchamos con ellos, no teniendo el sentimiento de realizar una hazaña sino de formar parte de las ovejas que van hacia su Pastor. Nos hemos mantenido sobre todo por la oración y los pensamientos de nuestras familias, nuestros amigos, de muchos que marchaban en su pensamiento con nosotros. Es una experiencia de comunión más allá de los kilómetros.

Nos ha hecho falta aprender a perdonar a los que nos han rechazado. Sacudir el polvo de sus sandalias, no en un gesto de desdén sino para dejar allí el mal y los rencores. No es algo fácil. El polvo se queda adherido.

Lo más bonito de esta marcha fue tratar de abandonarse en Dios. En este campo, nada se aprende del todo. Cada día, cada instante es necesario renovar la confianza a tu cónyuge, a los otros, a Dios. Esta marcha era nuestro primer paso.

--Estos meses de esfuerzos, de pruebas pero también de alegría, seguramente han hecho madurar su relación de pareja. ¿Tienen la impresión de haber aprendido cosas importantes para lograr su vida de pareja?

--E. y M. Cortès: Hemos vivido en modo extremo nuestros primeros meses de matrimonio: 24 horas al día juntos, no es normal. Este viaje ha sido como una alegoría de la vida de pareja: una expedición de larga duración que exige una buena dosis de intrepidez, de confianza y de perseverancia.

En pareja, nada resiste en el camino, ninguna máscara. Fatigas, perezas, orgullos... es tiempo perdido quererlos ahuyentar. Imposible dejarse embaucar, ver al otro como se quisiera que fuese. Así hemos podido hacer un trabajo de verdad sobre cada uno. Y a cambio hemos podido aprender a aceptar al otro tal como es. Sobre todo hemos aprendido que el amor no es sólo un sentimiento. Vivimos hoy de un amor que queremos construir todos los días, como en el camino, con lágrimas o cantando.

Creer que el otro nos comprende naturalmente sin palabras es un error. Lo que va bien sin decirlo, va mejor diciéndolo: ¡es preciso comunicar! Nuestras reacciones frente a los acontecimientos son muy diferentes, lo que implica prestar siempre atención al otro, a lo que se recibe de él. Estas diferencias de percepción no han conducido a menudo a discutir, fuertemente a veces, a causa de incomprensiones. La ocasión para aprender a pedirnos perdón, a recibir y aceptar el perdón del otro.

Los escépticos murmuraban cuando partimos: «Se van a separar antes de llegar», «era necesario partir antes del matrimonio, para ver si la pareja resiste». Muy al contrario, lo que nos ha hecho marchar es el habernos comprometido de por vida. Teníamos un proyecto común, el de alcanzar Jerusalén. Sin proyecto de pareja, se adormece. Lo que nos hizo progresar fue que queremos amarnos. Sin voluntad se acaba por dejarse. Lo que nos hizo avanzar fue nuestro deseo común de la Jerusalén celeste. Los grandes deseos llevan a la Vida.

--Y ahora, ¿qué proyectos tienen?

--E. y M. Cortès: Estamos escribiendo un libro que aparecerá en francés, en la editorial XO, en octubre de 2008 con nuestro cuaderno de ruta y nuestro testimonio. Para mantenerse informados, pueden consultar el sitio: http://www.enchemin.org

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lunes, 28 de abril de 2008

Construyamos una Parroquia Misionera I

Publicado por OMP Argentina


1.- Origen, evolución y Teología de la Parroquia

a.- Significado del término parroquia

En su etimología griega el término “parroquia” (= paroikía) tanto en los escritos del AT como del NT, significa una comunidad del pueblo de Dios que peregrina en tierra extraña. “Extranjeros” (Ef 2,19), “los emigrantes” (1 Pe 2,11), “los peregrinos” (Hb 11,13).

b.- De la comunidad apostólica a la comunidad parroquial.

La parroquia apareció como resultado de la difusión del Evangelio “por el mundo entero”, como lo había mandado el Señor. Después de mucho tiempo se concretó y se organizó la realidad jurídica de las parroquias.

Las primeras comunidades fueron fundadas o dirigidas por los apóstoles (Jerusalén, Antioquia, Roma, Corinto, Éfeso y muchas otras). A medida que se extendió la predicación y se dieron las conversiones, nacieron nuevas comunidades que fueron confiadas a nuevos ministros a quienes, después de la imposición de las manos, se les entregaba los poderes de Cristo y la sucesión de los apóstoles.

A partir del siglo II aparece el término “paroikía” , con el significado de comunidad cristiana particular, o sea la Iglesia en un lugar concreto. Parroquia y diócesis coinciden como unidad pastoral con la ciudad. La diócesis es parroquia y la parroquia es ciudad.

c.- Parroquia, comunidad inculturada

En la época del emperador Constantino (siglo IV) la Iglesia ya no era una comunidad en dispersión y de paso sino que las comunidades cristianas aparecen asentadas y organizadas en el territorio imperial, tanto en las ciudades como en los sectores rurales. Para definirlas se emplean los términos “iglesia”, “diócesis” y “parroquia”. La “diócesis”, que coincide con la provincia imperial, es una circunscripción territorial mayor a cargo de un obispo y la parroquia es una jurisdicción menor a cargo de un presbítero.

Ya en el siglo VIII la parroquia es una realidad configurada en todos sus aspectos (financiero, administrativo, cultural, et.). La Iglesia, entonces, es una diócesis y las diócesis están constituidas por redes o conjuntos de parroquias.

d.- Parroquia, realidad canónica

En el siglo XV, el presbítero encargado de la parroquia es llamado por primera vez “párroco”, título reservado hasta entonces al obispo. Al ser parte territorial –urbana o rural-, de una diócesis, la parroquia entró pronto en la ordenación canónica eclesiástica.

Así el Concilio de Trento, en el siglo XVI, estableció que los obispos fraccionaran sus diócesis en parroquias con párroco encargado de las mismas, a fin de facilitar la cura de almas y la práctica sacramental. Disposición que repitió el código de derecho canónico de 1917, al tiempo que daba simultáneamente una definición de parroquia como “parte territorial de la diócesis, con su Iglesia propia, con su población determinada, asignada a un rector especial como pastor propio de la misma, para la necesaria cura de almas”.

Después del Vaticano II se promulgó, en 1983, el nuevo código de derecho canónico, que dice así: “La parroquia es una determinada comunidad de fieles, constituida de modo estable en la Iglesia particular, cuya cura pastoral, bajo la autoridad del obispo diocesano, se encomienda a un párroco como su pastor propio”. Esta descripción se inspira en la Constitución conciliar sobre la Liturgia: Sacrosanctum Concilium, SC,42, y destaca tres elementos importantes:

• Centralidad en la teología del Pueblo de Dios, no tanto en la figura del párroco: la parroquia no es un territorio determinado, sino una comunidad de fieles.

• La parroquia no se define por el “beneficio” a favor del párroco, sino por el ministerio: lo importante es la cura o cuidado pastoral, entendido desde el ministerio de la Palabra, como primordial servicio y desde el ministerio sacramental, en el que aparece la Eucaristía como centro de la vida comunitaria, desde el que se proyectan los fieles hacia la caridad y la evangelización.

• El nuevo Código de Derecho Canónico pone de relieve la comunión de la parroquia con la Iglesia particular y universal (la comunión parroquial y sus agentes se comprenden a sí mismos en el contexto de una Iglesia “comunión”.

e.- Modelos de pastoral de parroquia

* Las parroquias que viven una pastoral de cristiandad

Existen en mayor o menor número, parroquias que no han asumido la renovación conciliar y que concretan su principal actividad en el culto, con una vida predominantemente sacramental y un estilo devocional. No trabajan con un plan pastoral organizado y no han determinado sus opciones evangelizadoras; la evangelización se concreta en la catequesis orientada a los niños de primera comunión, con estilo doctrinal y sin ningún proceso de continuidad. Algunas asumen la preparación inmediata de los sacramentos.

La responsabilidad y dirección de la parroquia se concreta exclusivamente en el párroco; los laicos cumplen un papel pasivo y ninguno asume tareas concretas. Está muy condicionada por el estilo del párroco: si es carismático, todos encantados; si es pasivo, todos como muertos. Normalmente en este estilo de parroquia no florece ningún tipo de grupo.

* Las parroquias que viven una pastoral de conservación

En esta modalidad de parroquia se nota el esfuerzo por la “conservación pastoral” (SD 30) manifestada en el deseo de hacer llegar la catequesis, con acentuación en la formación bíblica, a todos los niveles. Es una parroquia que refleja el esfuerzo evangelizador, que trabaja la pastoral juvenil, que vive una liturgia participada. Entre los feligreses más activos se dan ciertos grados de vida comunitaria y en ella florecen diversos grupos con carismas propios.

Muchos de sus fieles se comprometen en servicios de evangelización y caridad. La vida pastoral, integrada por un equipo parroquial, presidido por el párroco, hace el esfuerzo por atender y llegar a los lugares y fieles más alejados.

* Las parroquias que viven una pastoral misionera

La opción prioritaria de estas parroquias es la actividad misionera. Predomina, sin ser excluyente, la catequesis de adultos y ésta se vive en forma de proceso orientado hacia el crecimiento de la fe y del compromiso de todos. Sus celebraciones son realmente comunitarias y participativas. La parroquia encarna la realidad cultural del barrio o del sector, en donde está ubicada; se identifica con una comunidad o con una red de comunidades, como la describe el documento de Santo Domingo: “Comunidad orgánica, y misionera, red de comunidades”; “comunidad de comunidades y movimientos que acoge las angustias y esperanzas de los hombres, que anima y orienta la comunión, participación y misión” (SD 58).

f.- Teología de la parroquia

Dios, en la Escritura, nos ofrece numerosos signos de la realidad teológica de la Iglesia universal y con ellos se puede iluminar y orientar el ser y el quehacer de la vida parroquial.

En la Sagrada Escritura encontramos multitud de imágenes y figuras relacionadas entre sí, mediante las cuales la revelación habla del Misterio inagotable de la Iglesia. Esas imágenes, tomadas del Antiguo Testamento, constituyen variaciones de una idea de fondo, la de “Pueblo de Dios”. En el Nuevo Testamento (cfr Ef 1,22; Col 1,18), todas estas imágenes adquieren un nuevo centro por el hecho de que Cristo viene a ser “la Cabeza” de este Pueblo (LG, 9), el cual es, desde entonces, su Cuerpo (Catecismo 753).

Algunos criterios teológicos que deben traducirse en actitudes pastorales para la acción.

Dentro del misterio y misión de la Iglesia. Hay que ver la parroquia dentro del misterio de la Iglesia, de la asamblea de fe, convocada por la Palabra de Dios para una misión triple: Evangelizar, anunciando la salvación de Dios mediante la palabra y el testimonio (misión profética), celebrar sacramentalmente la salvación proclamada (misión sacerdotal) y comprometerse a fondo en la conversión del hombre y de las estructuras sociales al amor evangélico y la fraternidad humana (misión pastoral)

La parroquia es la encarnación última y minúscula de la Iglesia universal de Cristo, que es comunión en si misma. Pero la parroquia, como tal, no puede agotar el concepto total de la “ekklesia” y la riqueza de ministerios y carismas que el Espíritu de Dios otorga a su pueblo; por eso la parroquia ha de estar abierta a la comunión de fe, de culto y de vida con la Iglesia diocesana y, por medio de esta, con la Iglesia universal. Un cauce efectivo para esta comunión es la inserción de la pastoral parroquial en una pastoral de conjunto.

Comunidad de fe. La parroquia es fundamentalmente una comunidad de creyentes, sean justos o pecadores; comunidad convocada por la Palabra de Cristo que la suscita. La parroquia es un espacio, mas que territorial, donde se nace a la fe, se la expresa en los sacramentos, se la vive en la vida y se la consuma en la muerte. En ella se celebra la iniciación cristiana y el Misterio Pascual de Jesucristo, vive el año litúrgico como una forma de recorrer y vivir los principales acontecimientos de la salvación de Dios en Cristo por el Espíritu. En ella se celebran los sacramentos como encuentros con Cristo vivo que corresponden a momentos importantes de la vida personal y de la comunidad cristiana. También se realizan otras manifestaciones religiosas comunitarias y de religiosidad popular.

Comunidad eucarística y abierta, donde se renueva constantemente y se comparte la cena del Señor, la mesa y el pan común que son el cuerpo y la sangre de Cristo. La parroquia es comunidad fraterna y casa abierta a todos porque “el cáliz de nuestra acción de gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en cuerpo de Cristo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo porque comemos todos del mismo pan”. De ahí que la eucaristía sea punto de origen y la meta de toda la vida comunitaria cristiana y de toda la actividad pastoral; por eso de la eucaristía brota y en ella culmina la evangelización.

Comunidad solidaria: en ella encuentran un espacio privilegiado las acciones de anuncio y promoción de todo lo que conduce a la realización de la persona humana y su dignidad, tanto en sí misma como en las relaciones familiares, sociales y políticas. En ella, la Iglesia puede asumir funciones samaritanas a través de servicios asistenciales de salud, de alimentación, de educación y de formación, así como un espacio para la defensa y promoción de la vida a través de acciones de conciliación, defensa de la igualdad fundamental y de los derechos de los más pobres, etc.

Comunidad misionera es también la parroquia. No sólo tiene abiertas sus puertas a todos, sino que como Cristo y como la Iglesia, sale al encuentro del hombre en los cruces de los caminos de la vida. El envío misionero de Cristo a su Iglesia: “Vayan al mundo entero”, es una consigna perenne para toda comunidad parroquial.

“Es un hecho que allí donde la presencia de la Iglesia es dinámica, como es el caso de las parroquias en las que se imparte una asidua formación en la Palabra de Dios, donde existe una liturgia activa y participada, una sólida piedad mariana, una efectiva solidaridad en el campo social, una marcada solicitud pastoral para la familia, los jóvenes, los enfermos, vemos que las sectas o los movimientos parareligosos no logran instalarse o avanzar” (Juan Pablo II, Discursos Inaugural de la Conferencia de Santo Domingo, 12).

1.1- De la Iglesia Universal a la Iglesia Parroquial
a.- Sur razón de ser

La parroquia realiza y expresa la Iglesia universal, por lo tanto debe realizar y expresar sus notas características: debe ser UNA: vivir, defender y cultivar la unidad; SANTA: es su propia vocación y santificada por la presencia constante de Dios; CATÓLICA: universal, llamada a todos los hombres y a todo el hombre; y APOSTÓLICA: construida sobre el fundamento de los apóstoles, con la Biblia y el Magisterio como fuentes de revelación divina. Debe ser unacomunidad -comunión de comunidades-, de vida, de amor, de solidaridad, de servicio, de fe y de esperanza (Hch 2,42-46; 4, 32-35). Convocada por Jesucristo como único dueño y Señor (Mt 16,18), y donde Él está presente todos los días hasta el fin (Mt 28,20).

Debe ser generadora de vida, en ella fuimos engendrados por el Bautismo, y ella acompaña a sus hijos desde que nacen hasta que mueren. Escuela en la que nos formamos y maduramos en la fe por la evangelización y la catequesis, como tarea permanente de conversión personal ly comunitaria, entendida como un proceso dinámico que nunca acaba (RMi 46 – 47), como experiencia profunda de Dios e interiorización de la vida de Cristo (Gál 2,20; Filp 1,21).

Debe ser un lugar de encuentro y vínculo de comunión, casa abierta a todos, hogar de los pobres, plataforma misionera, donde aprendemos y vivimos en libertad, fermento de nueva humanidad.

Donde:

• proclamamos la Palabra de Dios, haciéndola Vidal y revitalizando la vida de los creyentes, llenando de dinamismo evangélico y evangelizador a las comunidades,

• celebramos al fe y la vida, con sus alegría y tristezas, angustias y esperanzas, especialmente en los sacramentos, teniendo como centro la Eucaristía, logrando la síntesis entre la fe y la vida;

• nos sentimos hijos de Dios y hermanos de todos, por eso compartimos lo que somos y tenemos.

Debe ser el lugar donde nos comprometemos en el mundo, cada uno respetando su carisma y vocación específica; llegando a todos los ambientes, culturas y personas (EN 70).

Debe tener una tarea “hacia dentro” (evangelizada), y “hacia fuera” (evangelizadora) (RMi 64).

Debe hacer una opción clara y preferencial (no excluyente), por los pobres (Lc 4, 16-20).

Debe ser el lugar de la comunión y la participación, abierta al pluralismo de personas, culturas y grupos; siendo el centro integrador y convergen te de ministerios, servicios y carismas, donde se desarrolla la dimensión social y política de la fe. En resumen, debe ser: comunitaria, experiencial, de comunión y participación, misionera, litúrgica, ecuménica, profética y transformadora.


b.- Horizontes diocesanos y parroquiales

Cada Iglesia debe atender a tres situaciones u horizontes urgentes de evangelización:

• Misión Ad Gentes , Actividad Misionera Específica o Primera Evangelización:“pueblos, grupos humanos, contextos socioculturales donde Cristo y su Evangelio no son conocidos o donde faltan comunidades cristianas suficientemente maduras como para poder encarnar la fe en el propio ambiente y anunciarla a otros grupos “ (RMi 33).

• Actividad o atención Pastoral con sentido misionero: “hay también comunidades cristianas con estructuras eclesiales adecuadas y sólidas; tienen un gran fervor de fe y de vida; irradian el testimonio del Evangelio en su ambiente y sienten el compromiso de la misión universal” (RMi 33).

• Nueva Evangelización : “se da una situación intermedia donde grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia y llegan una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio” (RMi 33).

OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS

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«La Eucaristía, esperanza para el pobre»

Mensaje de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

MADRID, sábado, 26 abril 2008 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha publicado la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española con motivo de la festividad del Corpus Christi, con el título «La Eucaristía, esperanza para el pobre».

* * *

La festividad del Corpus Christi nos invita a entrar en el corazón del misterio de la Eucaristía, que se ha de creer, celebrar y vivir. "Sacramento de la caridad, la Santísima Eucaristía es el don que Jesús hace de sí mismo, revelándonos el amor infinito para cada hombre"[1].

Este año, a la luz de la última encíclica de Benedicto XVI -"Spe salvi; Salvados en la esperanza"-, contemplamos la Eucaristía descubriendo en ella un verdadero sacramento de esperanza para toda la humanidad y, de manera muy especial, para los más pobres y excluidos de los bienes necesarios.

Nos unimos a la campaña que viene desarrollando Cáritas sobre derechos humanos e igualdad de oportunidades. Dentro de ella, este año dedicó la campaña de Navidad al derecho a la salud; y ahora, cuando nos sentamos juntos hombres y mujeres en la misma mesa del Señor, la dedica a los derechos de la mujer y nos invita a poner de manifiesto la igualdad entre hombres y mujeres[2] y la importancia de que se reconozcan oportunidades equitativas para ambos sexos como expresión de la común dignidad humana que compartimos y como base de una sociedad más justa y más fraterna.

La Eucaristía, sacramento de esperanza

La Eucaristía, sacramento del amor, aviva en nosotros la conciencia de que donde hay amor brilla, también, la esperanza, de que donde el ser humano experimenta el amor se abren para él puertas y caminos de esperanza.

Así nos lo ha recordado Benedicto XVI cuando dice: « No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es redimido por el amor. Eso es válido incluso en el ámbito intramundano. Cuando uno experimenta un gran amor en su vida, se trata de un momento de "redención" que da un nuevo sentido a su existencia»[3]. Y porque el amor es lo que salva, salva tanto más cuanto más grande y fuerte es. Por eso, no basta el amor frágil que nosotros podemos ofrecer. El hombre, todo hombre, también el pobre, en palabras del Papa, «necesita un amor incondicionado». Ese es el amor absoluto que Dios nos ha manifestado en Jesús: «Por medio de Él estamos seguros de Dios, de un Dios que no es una lejana "causa primera" del mundo, porque su Hijo unigénito se ha hecho hombre y cada uno puede decir de Él: "vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí" (Gal 2,20)»[4].

Este amor absoluto e incondicionado de Dios que el hombre necesita para encontrar sentido a la vida y vivirla con esperanza, se ha manifestado en Cristo y tiene su máxima expresión sacramental en el misterio de la Eucaristía.

Cuando se descubre y vive la Eucaristía, como misterio de presencia de Cristo acompañando al hombre en el camino de la vida, como misterio de vida entregada por el "Otro" y como servicio humilde y generoso al hermano necesitado, como misterio de comunión que nos hace sentar en la misma mesa superando toda diferencia, resulta fácil descubrir que la Eucaristía es el gran sacramento de la esperanza, anticipo de los bienes definitivos a los que todos aspiramos en lo hondo de nuestro corazón y que esperamos alentados por la fe[5].

Celebremos la Eucaristía ofreciendo a los pobres signos de esperanza

Vivida y celebrada la Eucaristía como el gran sacramento del amor, la fe en ella se traduce inevitablemente en gestos y signos de esperanza. Lo dice el Papa con otras palabras: «Toda actuación seria y recta es esperanza en acto. Lo es ante todo en el sentido de que así tratamos de llevar adelante nuestras esperanzas más grandes o pequeñas; solucionar éste o aquel otro cometido importante para el porvenir de nuestra vida: colaborar con nuestro esfuerzo para que el mundo llegue a ser un poco más luminoso y humano, y se abran así también las puertas hacia el futuro»[6].

Según las palabras del Papa, toda nuestra acción en favor de la justicia y de los pobres, es "esperanza en acto", es decir, es un signo y un testimonio de esperanza. Afortunadamente, podemos ofrecer al mundo muchos signos de esperanza.

Es verdad que cuando miramos el momento histórico que nos toca vivir y la sociedad que estamos construyendo, hay muchas sombras que oscurecen y debilitan la esperanza. Baste recordar algunas de ellas que es necesario denunciar y que están demandando la luz de nuestro compromiso abierto y decidido:
La igualdad original entre hombres y mujeres se ha constituido en un principio jurídico universal; sin embargo, asistimos en el mundo a una feminización de la pobreza que se caracteriza por el creciente empobrecimiento de las mujeres, al empeoramiento de sus condiciones de vida y a la vulneración de sus derechos fundamentales. Entre nosotros, los logros en este campo, aun siendo muchos, resultan todavía insuficientes. La violencia doméstica, la discriminación salarial, el mayor desempleo femenino, la todavía escasa presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad política, social y económica, las cargas familiares que tienen que soportar en situaciones de escasos recursos y los problemas de conciliación entre la vida personal, laboral y familiar, muestran cómo la igualdad, siendo diversos el hombre y la mujer, es todavía una tarea muy incompleta[7].La trata de mujeres es una de las formas más crueles de violencia y de esclavitud. Son miles las mujeres extranjeras que son captadas y traídas a España por personas, grupos de delincuentes o redes criminales organizadas, a través de engaño, amenazas o coacción, con el fin de someterlas a explotación, en la prostitución, en la agricultura, en el servicio doméstico, en la construcción, la hostelería o los talleres clandestinos[8].Todo ello, sin olvidar otros datos como que hemos rebasado la escalofriante cifra de 100.000 abortos al año en España; que unos 20.000 niños son objeto en España de la trata de personas y están sometidos a diversas formas de explotación sexual y laboral[9]; que miles de inmigrantes llegan a nuestras fronteras huyendo del hambre y sin ser reconocidos en su derechos humanos.

No obstante, si son muchas las sombras también hemos de reconocer las luces y los signos de esperanza que apuntan entre nosotros y que hemos de cuidar y potenciar. Seríamos injustos si no reconociéramos algunos de ellos:
El compromiso de muchas comunidades parroquiales con su entorno cercano, siendo activas en la formación de un tejido social solidario y responsable ante los más pobres.El servicio de las Cáritas y de otros grupos eclesiales, asistiendo a las víctimas de la explotación en su proceso de recuperación física, psicológica, económica y de integración social, así como brindándoles asistencia jurídica.La implicación de cristianos en movimientos sociales diversos en defensa de los derechos humanos, personales y sociales, de las personas y de los pueblos empobrecidos.El compromiso de personas e instituciones en la promoción de políticas sociales que eviten formas de discriminación ofensivas a la dignidad y vocación de la mujer en la esfera social[10].El protagonismo que están asumiendo las mujeres en muchos países del sur empobrecido, para sacar sus familias adelante y abrir caminos hacia un orden social nuevo, como reconocen los Obispos africanos[11].

Contemplando el don de la Eucaristía en este Día de la Caridad, os invitamos a entrar en su misterio y a dejaros configurar por él, para que todo el caudal de amor y de vida generosamente entregados por el Señor, y ofrecido por cuantos entran en comunión con él, constituyan para todos, especialmente para los más pobres, una fuente permanente de esperanza.

De manera muy particular os invitamos este año a secundar la campaña de Cáritas trabajando decididamente para que la igualdad de derechos entre hombres y mujeres pase de ser un derecho formal a ser un derecho real que configure relaciones personales y sociales de igualdad en los distintos ámbitos de la vida.

Lo hacemos confiando en la fuerza que nos da la comunión en el Señor y con la esperanza cierta de que, como dice Benedicto XVI, "la injusticia de la historia no puede ser en absoluto la última palabra"[12].

NOTAS

[1] Benedicto XVI, Exhortación Apostólica Sacramentum caritatis, 1

[2] Cfr Juan Pablo II, Mulieris dignitatem, n.1.

[3] Benedicto XVI, Spe salvi, n. 26.

[4] Ibid.

[5] Cfr. Mt 26, 26-28; Jn 15,3; 1Cor 10,17; 11, 17-34; Cfr. Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, n. 59.

[6] Benedicto XVI, Spe salvi, n. 35.

[7] Consejo Pontificio Justitia et Pax, Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, nº 146.

[8] Entre 40.000 y 50.000 mujeres son explotadas en España todos los años, la mayor parte de ellas extranjeras, según informó en Viena la Red Española contra la Trata de Personas.

[9] Son datos de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

[10] Consejo Pontificio Justitia et Pax, Compendio de la Doctrina social de la Iglesia, nº 295.

[11] Cfr Jean Zerbo, Carta Pastoral El desarrollo en África, principales actores, Barnako, mayo 2007. Esta carta fue ratificada posteriormente por la Conferencia Episcopal Maliense y, en octubre de 2007, por las Conferencias Episcopales Africanas.

[12] Benedicto XVI, Spe salvi, n. 43.

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Comunidades huarpes: sin tierras y sin agua potable

Por Oscar Guillén
Publicado por Los Andes

En Lavalle siguen peleando por su territorio. Pero ahora tienen otro problema: los análisis del agua que consumen detectaron arsénico, boro y otros tóxicos.

Las once comunidades que habitan la zona de Huanacache también están preocupadas por la falta de agua potable.
Paradoja. El 19 de abril de 2007 se inauguró en San Miguel una planta potabilizadora de agua, que hoy no potabiliza.
En la escuela 8-404 reciben agua potable en bidones.

Termina la Semana de los Pueblos Originarios de América y los huarpes, verdaderas "víctimas de la espera" según la expresión del imprescindible Antonio Di Benedetto, siguen allí, perdidos, en el Norte, lejanos como el desierto que habitan. Pero, aún en la distancia, son una pequeña voz -son lo que hoy se llama "una minoría"- que pide lo que les dio siempre La Pachamama, lo elemental, lo que les quitaron tras la Conquista: la tierra y el agua, porque el fuego que los empuja está siempre presente y eso se nota en el aire que se respira en el desierto.

Quieren -y reclaman judicialmente- la tierra que les restituyó la ley provincial 6.920, sancionada en 2001 y que les negó luego la Fiscalía del Estado al imponer un recurso de inconstitucionalidad. Esta ley ordena que se les restituyan al pueblo huarpe milcallac que habita el desierto lavallino desde tiempos inmemoriales 786.000 hectáreas. El caso se encuentra actualmente judicializado y será la Corte provincial la que decidirá.

Pero el pueblo huarpe no sólo debe pelear por su tierras sino también por el agua. Quieren agua potable, libre de los peligros del arsénico, el boro y otros elementos nocivos.

Estos dos elementos - tierra y agua- fueron el tema principal del último Consejo que reunió a los presidentes de las 11 comunidades huarpes de las Lagunas de Huanacache.

"El principal problema de los huarpes es la tierra, pero ahora se suma el agua. En el último consejo que realizamos en noviembre pasado, elaboramos un documento al respecto", dice Ramón Tello, representante del pueblo huarpe en le Consejo de Participación Indígena que reúne a las máximas autoridades de los pueblos originarios del país.

"Hay que aclarar las aguas"

Como en relación a las tierras no hay novedades, y como decía el poeta de origen huarpe Armando Tejada Gómez, "para saldar las cuentas del martirio hay que aclarar el aguas", Diario Los Andes fue hasta San Miguel de los Sauces, para contar con detalle qué pasa con el agua.
San Miguel es un pueblito donde viven 20 familias. Ubicado a 150 kilómetros de la Villa de Lavalle, es un sitio donde el retamo y el junco desafían al sol y a la arena, donde los patos y los dientudos hacen malabares en el aire y el agua, según lo decidan, y, claro, donde los huarpecitos menores de edad van a la escuela 8-404, mientras sus mayores crían chivos y hacen lo que saben para ganarle al desierto.

Ubicado a 10 km del límite con San Juan y San Luis, San Miguel es "un lugar perdido en el desierto", sí, pero con una historia rica: desde tiempos inmemoriales fue una población huarpe. Además es un sitio "fundacional" del país: el 22 de agosto de 1822, representantes de Mendoza, San Juan y San Luis firmaron allí el Tratado de San Miguel de las Lagunas, uno de los tantos "pactos preexistentes" que cita el Preámbulo de la Constitución.

Internacionalmente, San Miguel, como parte de los humedales de desierto lavallino, tiene un status distintivo: es sitio Ramsar desde 1999. Esto indica que su agua, fauna y flora deben ser protegidas.

Una planta paradójica

El 19 de abril de 2007 se inauguró en San Miguel una planta potabilizadora de agua con fondos del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). A través de una cañería se extrae agua del Río San Juan y se lleva a unos tanques de 50.000 litros para luego purificarla con un gran filtro de arena. El sistema se completa con una red de 12 km que llega hasta Lagunitas.

En total abastece a 20 familias de San Miguel, 15 de Lagunitas y, a través de un camión- tanque, a 60 de El Retamo, Forzudo y Tres Cruces. La "faraónica" obra costó unos 650.000 pesos pero no cumple con su función básica: no potabiliza. Una planta potabilizadora que produce 200.000 litros de agua diaria "no apta para el consumo humano", según informes municipales, del Epas y de la Comisión de Energía Atómica.

"Desde el principio el agua tenía como olor a gamexane, a barro podrido", cuenta Patricia Valot, directora de la escuela.

En octubre del año pasado la doctora Stella Maris Osach del centro del salud, comenzó a ver algunos niños con problemas y sospechó del agua. Un grupo de médicos comunitarios llevó muestras para que las analizara la Comisión de Energía Atómica. Resultado: había presencia de metales pesados.

Arsénico, boro y turbiedad

El 2 de noviembre la Municipalidad notificó a la escuela y a los presidentes de las comunidades huarpes que "el agua de la red no es apta para el consumo, prohibiéndose el uso para el consumo humano pero no para higiene y servicio".

Con esta novedad, en la escuela se comenzó a consumir agua envasada que envía la DGE y en un camión-tanque para la comunidad. Las muestras que analizó la Comisión de Energía Atómica también fueron tomadas de este camión y resultaron -increíblemente- "no aptas".

Estos estudios dieron altas concentraciones de arsénico, boro, manganeso y otros tóxicos inorgánicos. En la práctica, si bien los niños no toman agua de la planta en la escuela, en sus casas es difícil controlarlos. En cuanto a los mayores, algunos consideran que el agua no puede ser más mala de la que tomaban antes directamente del río.

Claro que no consideran que hoy el río San Juan ha cambiado: se sospecha que los niveles de estas sustancias nocivas podrían estar asociados a las actividades mineras que se desarrollan río arriba, en la montaña, en San Juan. Estas sospechas se encuentran apuntadas en un expediente judicial. Existe una investigación en la Justicia Federal que arrancó en noviembre de 2007. Ahora estarían a la espera de que dos ingenieros de la UNCuyo entreguen los resultados de muestras que tomaron en diciembre para su análisis.

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sábado, 26 de abril de 2008

Semana de los Pueblos Indígenas

A continuación compartimos este mail que nos llegó y nos adherimos a esta lucha por nuestros hermanos más necesitados. Aunque ya pasó la semana, es válido tener presente lo que nos cuenta este hermano.
Camino Misionero



Hola a todos, aqui les escribo estas lineas pensando en nuestros hermanos aborigenes de nuestra querida Formosa, pensando en este camino que "empezamos" a caminar, aunque en realidad sea seguir andando esa maravillosa senda que comenzó el Grupo Mattagoy hace 11 años, este 5 de enero de 2008 podemos decir que recomenzamos el andar con nuestros hermanos Pilagá, tratando de continuar, de no defraudar lo que se ha hecho y fortaleciendo el camino soñado, con aires nuevos, con muchas ganas y tambien con muchos miedos que iremos venciendo. Ese fue el dia que en Estanislao del Campo la comunidad nos puso por nombre QANAYTAQ...
Queria mandarles este mail en estos dias que se celebra la SEMANA DE LOS PUEBLOS INDIGENAS, desde el 19 hasta el 25 de abril, una semana para reflexionar, para mirar la Historia para cambiarla... para reafirmar que tenemos una deuda con nuestros hermanos y una lucha por lo justo, por una merecida vida digna.
Queremos fortalecer el encuentro solidario y fraterno y caminar junto a ellos en sus busquedas.


Para continuar este camino necesitamos ayuda, nuestra principal tarea en Buenos Aires es la venta justa y solidaria de las artesanias de mas de 300 artesanos, venta que realizamos principalmente en la parroquias a las salidas de misas, y de las cuales el 100% de lo vendido va para el artesano, en este momento necesitamos formar una red de voluntarios que nos ayuden en esta tarea.
Si estas interesado/a en colaborar, queres ayudar a vender o comprar, si tenes alguna idea, alguna inquietud, si queres mas información o recibir novedades envianos un correo qanaytaq@gmail.com y ponete en contacto.
Las proximas ventas que ya tenemos programadas son:
17 y 18 de mayo : Parroquia Santo Domingo de Guzmán (Perú 451)
21 y 22 de junio: Parroquia Ntra. Sra. de la Merced (Julián Navarro 3546)
Podes reenviar estas fechas a tus conocidos y si queres avisarnos para que te tengamos al tanto de proximas fechas.

Hoy ya esta terminando la SEMANA DE LOS PUEBLOS INDIGENAS, que comienza el 19 de abril dia Panamericano del Aborigen, pero todos los dias tenemos que tener presente la realidad que viven nuestros hermanos, pobres entre los pobres, excluidos y discriminados, hemos visto noticias sobre la desnutrición, siguen luchando por sus tierras, por el agua, si por agua, los politicos los dividen, los usan, ellos siguen andando en silencio... nuestro trabajo realizado de manera voluntaria es un granito de arena para difundir su valiosa cultura y una manera de ayudarlos en su lucha por una realidad mas justa.

Gracias por tomarte el tiempo de leer, por interesarte y si sabes de alguien mas que le interese difundi el mensaje,
si sumamos granitos de arena podemos hacer algo grande, aunque solo sea tomar conciencia de la realidad.
Disculpen que tal vez mezcle un poco algunas ideas, o si no me exprese bien.

Gracias. UN ABRAZO
Lucho

Grupo QanaytaQ
Un encuentro solidario y fraterno con comunidades
aborígenes, en busca de una realidad más justa

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Mensaje del Titular de ENDEPA

Semana de los Pueblos Indígenas
19 al 25 Abril de 2008

Con motivo de la Semana de los Pueblos Indígenas, el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA), da a conocer el siguiente mensaje:

“Cuando no se protege la Vida, peligra el futuro de todos”

La Vida es una, armónica y bella en su abundante diversidad. Así lo narran los diversos relatos de distintos Pueblos y Culturas. Así hizo Dios la creación. Y la entregó inacabada. Para que a través de nuestro ingenio, creatividad y trabajo humano la sigamos labrando, multiplicando el pan y el banquete fraterno de la Creación.

Esta vida es la que hoy está amenazada. Es nuestra vida que entre todos tenemos que cuidar: Tierra, Monte, Rostros Amerindios, Bosque, Montañas, Agua, Minerales, Pueblos y Culturas de ayer y de hoy, todos los Seres Vivientes.

Dice Eduardo Galeano “El mundo está siendo desollado de su piel vegetal y la tierra ya no puede absorber y almacenar las lluvias”.

Lo acaba de decir Raúl Montenegro (Premio Nóbel Alternativo) “qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos… qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días impunemente los derechos de generaciones de argentinos que todavía no nacieron”.

También lo acaban de decir los Obispos latinoamericanos en Aparecida, Brasil “Con los Pueblos Originarios de América, alabamos al Señor que creó el universo como espacio para la vida y la convivencia de todos sus hijos e hijas y nos los dejó como signo de su bondad y de su belleza. También la creación es manifestación del amor providente de Dios; nos ha sido entregada para que la cuidemos y la transformemos en fuente de vida digna para todos. Aunque hoy se ha generalizado una mayor valoración de la naturaleza, percibimos claramente de cuántas maneras el hombre amenaza y aun destruye su hábitat. ‘Nuestra hermana la madre tierra’ es nuestra casa común y el lugar de la alianza de Dios con los seres humanos y con toda la creación. Desatender las mutuas relaciones y el equilibrio que Dios mismo estableció entre las realidades creadas, es una ofensa al Creador, un atentado contra la biodiversidad y, en definitiva, contra la vida”. (Doc. de Aparecida, nº 125)

La reciente Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, dice también que “el respeto de los conocimientos, las culturas y las prácticas tradicionales indígenas contribuye al desarrollo sostenible y equitativo y a la ordenación adecuada del medio ambiente”. (Introducción)


En esta Semana de los Pueblos Originarios, ENDEPA presenta un afiche que es como un grito en la pared. Allí, los ojos grandes y morenos del niño indígena, mirando la piel vegetal torturada y arrancada ya no solo “dice”… clama!

Y, junto a este afiche, camino al Bicentenario de nuestra Patria, continuamos ofreciendo una reflexión, tomando como base las figuras que aparecen en los billetes de mayor valor: el año pasado, la figura del Gral. Roca y la “conquista del desierto”. Este año, la figura de Sarmiento, y todo aquel modelo de país que impuso esa generación…

Podemos apostar a una Argentina verdaderamente pluriétnica y pluricultural… para eso, esta historia debe cambiar…


Pbro. Ponciano Acosta
Coordinador Nacional


Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA)
Centro de Capacitación Juan Pablo II
Ruta Nac. 11 Km. 1180
FORMOSA
www.endepa.org.ar

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Vocaciones nativas al servicio de la comunidad

Por José Luis Turiel


En las situaciones tan divergentes que existen en nuestra sociedad no podemos dejarnos llevar por el desánimo que las mismas circunstancias invitan a seguir. Al contrario mucho más debemos facilitar, si vivimos la esperanza, a ser portadores de un clima nuevo de amor y de servicio a los que nos rodean. La vocación del cristiano tiene como base la entrega a Dios que es como la raíz y a los demás que es el tallo. Las dos van juntas y bien armonizadas. Si faltara alguna de ellas viviríamos un cristianismo amorfo y sólo barnizado de buenas intenciones pero sin sustancia y a la corta o a la larga se perdería la fe y se sostendría la vida en una nube inconsistente. La vida comunitaria que se inicia en la familia se sostiene porque por las venas de la misma corre la disposición, la ayuda, el amor de servicio y entrega. Nadie es extraño porque todos forman una unidad de vida y de ayuda mutua.

La vocación religiosa, sacerdotal o de consagrado no tendría sentido si cada uno buscara su propia celda como único lugar individualista de realización. No solo llegaría el desánimo sino que sería una tortura inaguantable. La vida comunitaria se teje ‘dándose a los demás’ puesto que es el lugar sagrado donde se manifiesta el amor de Dios. Quien ama muestra que es discípulo de Cristo. ‘En esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros’. El recorrido no es fácil pero seguro que es muy gratificante. No se puede dar nada a los demás si uno no se da asimismo. La comunidad, por tanto, es como una familia; es la mejor expresión y la mejor manifestación. De ahí que las vocaciones nacen, crecen y se maduran en comunidad.

La atracción que la sociedad presenta está, muchas veces, disociada de la auténtica realidad. Se habla de libertad y la sutileza de la esclavitud se hace presente. Se habla de compartir y el egoísmo corrompe la solidaridad. Se habla de alegría y cada día hay más violencia, suicidios y depresiones existenciales. Se habla de bienestar y no sacia todo los que presenta el materialismo y el hedonismo. ¿Qué sucede? ¿a dónde queremos ir? y ¿cuáles son nuestras aspiraciones?. Tanto sicológicamente como espiritualmente hay un gran vacío y en el fondo es porque hacemos de la vida un instrumento de placer, de poseer y de dominio. ¿Es posible que se den testimonios distintos y que puedan dar razones más importantes que lo puramente material?. Puedo afirmar que hay testigos que, sin presunción alguna, han encontrado una razón para existir, para vivir y para ser felices.

Por ello se necesitan las vocaciones que tienen como único fin, como único motivo y objetivo: ‘ser luz’. Son personas que se han enamorado profundamente de un Dios vivo que es Jesucristo. No hay nada de fantasías y menos de engañosas ideologías. Es la realidad más profunda que pueda existir porque no se para en el hoy o en el mañana sino en la plenitud de la eternidad. La angustia del que cree que todo acaba un día, lleva a la desesperación, pero el que basa todo en saber que la vida pasa pero después hay un existir para siempre, encuentra el alivio y la razón para alegrar toda su vida.

Las vocaciones nativas son en la sociedad un signo de esperanza. ¡Cuántos misioneros que han dado lo mejor de sí para hacer felices a los demás, siguiendo el ejemplo del Buen Maestro!. Han salido de su casa, de su pueblo y de su nación para ponerse al servicio de la gente y recrear la comunidad, el sentido de familia. Recuerdo la experiencia de un sacerdote que –a sus ochenta años- me decía que él se sentía más ‘padre’ que nadie porque a muchos niños y jóvenes les había sacado del ambiente nocivo de la droga y de la delincuencia. Ahora cuando van a verle le reconocen como el mejor amigo que les ha llevado a sentirse humanos e hijos de Dios. Han recuperado el sentido de familia y no están perdidos a su propia suerte.


Francisco Pérez González Arzobispo Castrense de España y Director de OMP en España


La Obras Misionales Pontificias después de tantos años han trabajado con ahínco e ilusión para mostrar a toda la Iglesia y a la sociedad que las vocaciones en ‘tierras aún vírgenes’ son necesarias para sostener y fortalecer a la sociedad hambrienta de ambiente familiar. Es por lo que pedimos a todos los creyentes o personas de buena voluntad que apoyen con su generosidad a tantas vocaciones que no pueden seguir el camino del ‘servicio a la comunidad’ por no tener recursos educacionales, formativos y materiales. La ‘Obra de San Pedro Apóstol’ es el cauce que sirve para informarse de las necesidades que hay en Seminarios y Noviciados y –con nuestra colaboración- ayudarles en sus necesidades. Yo llegué a ser sacerdote gracias a la ‘beca’ que me concedieron una familia con recursos. Mis padres no los tenían pero la generosidad de dicha familia hizo posible que pudiera seguir estudiando y formándome en la vocación que tanto he querido siempre: ser sacerdote para servir a la comunidad.

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jueves, 24 de abril de 2008

Domingo VI de Pascua - Ciclo A: LITURGIA VIVA

Publicado por Ciudad Redonda


1. Si Me Aman Ustedes... Vendrá el Espíritu

2. Abran Sus Corazones al Aliento del Espíritu


Saludo (Ver el Evangelio)
“No les dejaré huérfanos”, dice Jesús, “pero mi Padre les dará el Espíritu de la verdad”.
Que el Espíritu de nuestro Señor Jesús esté siempre con ustedes.

Introducción por el Celebrante (Dos Opciones)

1. Si Me Aman Ustedes… Vendrá el Espíritu
Somos cristianos, hombres y mujeres que seguimos a Cristo. ¿Qué es lo que nos da la seguridad de que realmente le amamos? Jesús nos dice hoy: “Si me aman ustedes, guardarán mis mandamientos”. Y sabemos muy bien que su mandamiento es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y a tu prójimo como a ti mismo”. Hoy Jesús nos promete el Espíritu Santo, que nos hará ver lo que tenemos que hacer para amar a Dios y a nuestro prójimo y que nos dará la fuerza para hacerlo. Pidamos a Jesús aquí presente que nos dé el Espíritu de percepción interior y de fortaleza.

2. Abran Sus Corazones al Aliento del Espíritu
Cuando un padre ejemplar de una familia fallece, es de gran consuelo para su esposa y amigos si sus ideales y estilo de vida permanecen vivos en sus hijos. “Él sigue inspirándoles”, se dice. Jesús no está muerto, pues, aunque murió, resucitó a una nueva vida, aunque ya no esté físicamente entre nosotros. Pero su Espíritu mismo está todavía con nosotros, como un aliento, como el viento, o incluso como una tormenta. Donde él sopla, le sentimos sin verle. Él toca nuestros corazones y nos empuja hacia este mundo frío, para renovarnos a nosotros, a nuestra Iglesia y a nuestro mundo por medio de nuestras manos y corazones. Oremos para que este Espíritu viva siempre en nosotros.


Acto Penitencial (Dos Opciones)

1. Si Me Aman Ustedes… Vendrá el Espíritu
Estamos todavía muy lejos de amar a Dios con todo nuestro corazón y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Le pedimos al Señor que nos perdone.
(Pausa)


* Señor Jesús, si realmente te amamos, escucharemos al Espíritu que nos dice cómo amar y servir a Dios:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

* Cristo Jesús, si realmente te amamos,dejaremos que el Espíritu nos guíe para idear nuevas formas de amar a los que nos rodean:
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

* Señor Jesús, si realmente te amamos,dejaremos que el Espíritu nos inspire para asemejarnos más a ti:
R/ Señor, te piedad de nosotros.


Ten misericordia de nosotros, Señor, y perdona nuestros pecados.
Derrama tu Espíritu de luz sobre nosotros y llévanos a la vida eterna.


2.Abran Sus Corazones al Aliento del Espíritu
¿Está moviéndonos el aliento del Espíritu, o dejamos que el pecado nos paralice?
Examinémonos ante el Señor.
(Pausa)


* Señor, que tu Espíritu de verdad nos inspire para ser honestos con Dios, con nosotros mismos y con nuestros hermanos:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

* Cristo Jesús, que tu Espíritu de libertad nos inspire para llevar una verdadera liberación a nuestros hermanos:
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

* Señor, que tu Espíritu creador lleno de amor nos impulse a formar comunidades en las que compartamos nuestro compromiso y nuestra esperanza por un mundo mejor:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.


Ten misericordia de nosotros, Señor, y que el Espíritu elimine nuestros pecados.
Que él nos haga fieles y fuertes en el camino hacia la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos con plena esperanza para que el Espíritu Santo sea derramado sobre nosotros.
(Pausa)

Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Tu Hijo nos prometió
que no nos dejaría huérfanos.
Danos el Espíritu de la Verdad,
para que esté con nosotros y viva en nosotros
y así sepamos a dónde nos encaminamos;
y para que sigamos a Jesucristo
en el camino que conduce a ti y a los hermanos.
Que este Espíritu encienda en nosotros
el amor de Jesús,
para que hagamos visible y tangible a todos
la Buena Noticia de su amor..
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.


Primera Lectura (Hch 8,5-8.14-17): Recibieron el Espíritu Santo
Cuando se fundó en Antioquía una comunidad no-judía, el Espíritu Santo confirmó este paso importante en la vida de una Iglesia universal, ya que descendió sobre los samaritanos.

Segunda Lectura (1 Pe 3,15-18): Sufrir con la Mentalidad y Actitud de Cristo
Pedro anima a los cristianos que sufren incomprensión y persecución. Den testimonio de su fe, dice, y acepten los sufrimientos con la actitud y mentalidad de Cristo. Entonces vencerán con él.

Evangelio (Jn 14,15-21): El Padre les dará a Ustedes el Espíritu
Cristo promete su Espíritu Santo para ayudarnos a creer y a vivir nuestra fe, y así vivamos en el amor del Padre y del Hijo.

Oración de los Fieles
Fieles al mandamiento de Jesús, que nos llama a amar a todos, unámonos en oración con el mismo Jesús nuestro Señor, y digámosle: R/ ¡Señor, danos tu Espíritu!


1. Para que reciban el Espíritu de fortaleza todos los que tienen que dar testimonio de la esperanza que está viva en nosotros, roguemos al Señor: R/ ¡Señor, danos tu Espíritu!

2. Para que reciban el Espíritu de poder los que son perseguidos por seguir el dictado de su conciencia y por vivir y defender su integridad, roguemos al Señor: R/ ¡Señor, danos tu Espíritu!

3. Para que reciban el Espíritu de luz los que todavía no conocen al Señor y los que dejan de seguirle, roguemos al Señor: R/ ¡Señor, danos tu Espíritu!

4. Para que reciban el Espíritu de amor los que quieren crecer en el amor de Dios y de los hermanos, roguemos al Señor: R/ ¡Señor, danos tu Espíritu!

5. Para que recibamos el Espíritu de unidad todos los que participamos en esta eucaristía con fe y comprensión, roguemos al Señor: R/ ¡Señor, danos tu Espíritu!


Señor Jesús, derrama generosamente tu Santo Espíritu sobre nuestro mundo y sobre nuestra Iglesia. Que él nos conduzca hacia adelante con esperanza y nos ayude a construir contigo nuestro futuro, pues tú eres nuestro Dios y Señor por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas

Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Tu Hijo prometió
que no nos dejaría huérfanos
sino que estaría siempre con nosotros.
Que tu espíritu de poder y verdad
cambie estos dones de pan y vino que te presentamos
en tu Hijo, presente aquí en medio de nosotros.
Por medio del Espíritu Santo de amor
créanos de nuevo y danos una nueva esperanza
de que podemos cumplir tu voluntad liberadora
y vivir en tu amor por los siglos de los siglos.


Introducción a la Plegaria Eucarística
Movidos por el Espíritu Santo, con alegría demos gracias al Padre.

Introducción al Padrenuestro

Guiados y movidos por el Santo Espíritu de Jesús,
oremos, con nuestro Señor,
su oración al Padre del cielo.
R/ Padre nuestro…


Líbranos, Señor

Líbranos, Señor, de todos los males
y mantén a tu Iglesia libre de persecución.
Cuando sufrimos por nuestra fe,
que el Espíritu de verdad nos ayude
a dar testimonio de ti sin miedo,
con el valor de aquel
cuyo cuerpo pudo ser asesinado,
pero cuyo espíritu permaneció vivo,
nuestro Señor resucitado y nuestro Salvador, Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino…


Invitación a la Comunión

Éste es Jesucristo, nuestro Señor resucitado, que dijo:
Los que obedecen mis mandamientos
esos son los que me aman;
y a los que me aman el Padre los amará
y yo también los amaré.
Dichosos nosotros
de ser amados por el Señor
y de recibirle en comunión.
R/ Señor, no soy digno…


Oración después de la Comunión

Padre de nuestro Señor Jesucristo:
Tu Hijo nos ha restaurado con su cuerpo
y renovado nuestra esperanza
en la venida del Espíritu.
Que este mismo Espíritu nos dé
las actitudes y mentalidad de Jesucristo,
para que demos testimonio, sin miedo,
de la presencia de tu Hijo entre nosotros.
Que él cree en nosotros
esperanza y amor sin condiciones ni fronteras.
Guárdanos alegres y libres
por la fuerza del sorprendente Espíritu
de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos:
Podemos ir en paz y llevar con nosotros el Espíritu de Cristo, para que nuestras actitudes y mentalidad sean las del mismo Cristo, y nuestra vida sea la vida del Señor.
No tengamos miedo de dar testimonio de él, ya que él mismo es nuestra fortaleza.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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WebJCP | Abril 2007